Al día siguiente pronto se formaron dos interrogantes dentro de los círculos de charlas. ¿Acusaría Diamond Tiara a las CMC? Y ¿Cuándo sería exactamente la convivencia de hermanas, organizada por la familia Apple?
Bastante interesante eran las contribuciones de ambas familias dentro de la historia de la ciudad; desde su fundación hasta los sucesos más destacados tenían como personajes a un Apple y/o a un Rich. Allí donde Hurricane, el primer general femenino de Equestria, dio la batalla final en la lucha por la independencia, tuvo a un oficial Apple. Allí donde la política exterior de Cookie después de la gran guerra planteaba sacar a los países menos afortunados del subdesarrollo, contó con el apoyo de los Rich para ingresar a los mercados extranjeros. Y la lista podía seguir y seguir.
En lo que respectaba a la convivencia de hermanas, era una costumbre propia de los Apple, que por su gran número, con el tiempo tuvo más y más participantes de vecinos, amigos, eventualmente, la ciudad tomaría parte dentro de la celebración. Por supuesto, llegó el día en que se proclamó como día exclusivo de toda aquella ciudad, con el auspicio de la alcaldía. No perdió nada de su tradicionalidad, a cambio de recibir auspiciantes adicionales.
Pero volviendo al tema importante; pasaron más del medio día y la subdirectora todavía no llamaba a las muchachas a su oficina. Era una buena señal. Al menos en principio. Sweetie Belle había tratado de explicarle todo por My Stable; pero simplemente esa chica no deseaba hablarles. Applebloom, en aire conciliador trató de hablarle en el pasillo, pero la ignoró y se fue inmediatamente.
En contra de la recomendación de sus hermanas, habían tratado de hacer las paces; pues, ultimadamente la paz se había mantenido de tal forma que creyeron sempiterna. Incluso solía hablarles con cierta amabilidad. Pero Diamond, tenía una cabeza tan dura como el diamante mismo. Scootaloo, sorprendentemente llegó a detención por no llegar a tiempo a clases ese día.
Todo estaba tranquilo. Al menos hasta ese momento.
Diamond Tiara, por otro lado, caminaba por los pasillos con una mirada seria. No era venganza lo que buscaba, sino un modo de sacar todo lo que sentía… habían desmerecido un triunfo que tuvo, de los pocos que realmente el resto estaba dispuesto a reconocer. Lo que realmente le enfurecía era que todos se pusieron de parte de las tres cuando tenía la razón.
Entonces observó uno de los panfletos repartidos por varias muchachas… la competencia de hermanas en el día de la convivencia de hermanas. Los tres primeros puestos siempre, bueno, casi siempre estaban ocupados por las tres y sus hermanas. Las reglas de lo que se consideraba como hermana eran bastante flexibles, solo tenían que reconocerse como tales… entonces se le ocurrió una idea. Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando la volvió a revisar, era perfecta.
Solo debía ganarles a esas tres en la competencia y llevarse el primer lugar; así les devolvía algo de lo que había recibido ese día.
Durante gran parte de la tarde pensó cómo exactamente podía lograr hacerlo.
En primer lugar, estaba Silver Spoon, con quien podría tener una competencia bastante nivelada; siempre y cuando las otras dos fueran de la misma edad. Las CMC tenían hermanas mayores, y además ellas poseían poderes mágicos. Entonces solo le quedaba tener una súper hermana mayor. Cosa que no tenía, ser hija única tenía sus propios defectos.
Hasta allí llegaban todas sus meditaciones. Y para cuando le prestó atención al mundo, ya estaba en la cafetería.
Quizás fue suerte, quizás solo una coincidencia. Pero, observó de reojo los colores rojo y amarillo de un cabello bien conocido por ella a su izquierda, cerca de las ventanas. No supo exactamente cómo; pero sus ideas solo llegaron a una conclusión; la otra competidora debía ser nadie más y nadie menos que Sunset Shimmer.
Estaba completamente sola, en un lugar donde se supone almorzaba siempre con sus amigas. Era temprano aún, ellas tomarían un tiempo en llegar. Dejándose llevar por sus impulsos, la muchacha de intermedio se sentó frente a ella, todavía sin alimento alguno.
Los ojos turquesa de la fémina la enfocaron inmediatamente, se había ganado su atención a la primera. Aunque no sabía exactamente cómo iniciar conversación, no tardó mucho en percatarse las cejas de la muchacha algo inclinadas. ¿Estaba molesta?
- Disculpa, pero mis amigas…
- Sí, ya lo sé, me iré en cuanto lleguen yo solo… quería… agradecerte por lo que hiciste ayer. – Soltó de repente la muchacha, sin saber exactamente cómo abrir la conversación.
- Bien, no fue nada. – Le respondió con cierto tono de voz que no pudo reconocer de inmediato, sarcasmo no era exactamente la palabra; quizás tedio.
- Entonces… quisiera devolverte el favor, ¿Te parece si te pago el almuerzo de hoy? – se explayó la menor mientras apartaba la vista de los ojos de Sunset.
Si algo había en esa chica de pelo bicolor era una mirada bastante intensa. También era enérgica en su forma de ser, aunque se escondía de forma sutil en una soltura de la cual solo ella era capaz. Sabía todo eso en gran parte porque reconocía en Sunset muchas cosas que le gustaría tener.
- No gracias… ¿Alguna otra cosa que desees antes de irte? – Le preguntó, esta vez, su tono de voz fue claro, estaba soportando hablar con ella.
Era algo a lo que estaba acostumbrada; por más que se esforzase, pocos reconocían sus cambios; era cierto, le tomaba tiempo, mucho tiempo dejar su vieja personalidad. Pero se esforzaba y ¿acaso les importaba? seguían tratándola de la misma forma, con un fastidio por hablar con ella o ignorándola.
Desde luego que ella no tenía ni una cuarta parte de la popularidad de las CMC, al menos no por las mismas razones que ellas. Pero, de entre todas las chicas de secundaria que la tomaban con ese fastidio, jamás esperó encontrarlo en Sunset Shimmer.
- ¿Por qué estás tan extraña? – preguntó con una inocencia propia la de piel lavanda.
- Porque anoche pensé estar ayudando a una chica que había sufrido a un accidente. Pero hoy me entero de que era en realidad una niña malcriada y encaprichada. – Le respondió la de piel ámbar. – ¿Sí sabes que las hermanas de mis amigas también son mis amigas verdad?
¿Qué no había alguna persona que no se pusiera del lado de esas tres? Comprendía que fueran populares entre más de la mitad del colegio por la cantidad de locuras que acostumbraban hacer para ganar subscriptores en su página de mal gusto. Pero que también tuvieran la simpatía de Sunset Shimmer, eso era llegar a un nuevo extremo.
- Ellas fueron las que te causaron todos los problemas de Anon-a-miss el año pasado, si mal no recuerdo. – alegó en una especie de defensa de la cual, la mayor no supo develar la razón exacta.
- Sí, pero tuvieron la decencia de admitir su error y disculparse.
- Pero ellas tuvieron toda la culpa. – Le subrayó la de ojos azules a la de ojos turquesa, refiriéndose a sí misma más que a la experiencia amarga de Sunset Shimmer.
Manteniendo ambas una mirada libre de sentimientos, más con la plena intención de imponerse frente a la otra, se mantuvieron más o menos firme durante unos segundos, la de pelo bicolor levantó una manzana. Seguridad en sí mismas, eso era lo que poseían.
- Entonces, no hay razón para que estés aquí. A menos que quieras quedarte a comer con siete chicas de secundaria a las que no les simpatizas. – Sentenció la mayor mientras mordía la manzana con el sonido de su dura constitución cediendo ante sus dientes.
Diamond se volteó para observar a una terna de las amigas de la de piel ámbar, entrando por la puerta del comedor, reconoció a Rarity. Tenía unos cuantos minutos antes de que obtuvieran su almuerzo en la barra, para llegar a sentarse. Sunset no era una chica común, fuera de su historia con magia, monstruos y otros tantos, tenía una personalidad bien diferenciada, Diamond lo sabía bien.
Cerró los ojos para tragarse todo el orgullo que le pudiese nublar el juicio.
- Supongo que no. – No encontrando otra excusa, otras palabras ni forma alguna de plantearle a Sunset su petición, la de ojos azules se paró para alejarse con la cabeza en alto, aunque por un momento sintió una decepción, la rabia no afloró; después de todo, si era sincera consigo misma… al diablo. Al diablo con Sunset Shimmer.
Ya conseguiría a otra competidora; tal vez una estudiante de Cristal prep.
Y así, transcurrió toda una tarde donde las clases solo pudieron agobiarla, una B en su examen de historia, unos ejercicios de matemáticas que le tuvieron con la cabeza distraída y que completó antes que las CMC, pero ¿Quién celebraba esas pequeñas victorias? Ya ni siquiera ella. Las cuatro horas hasta que el timbre señaló a todos que ya era hora de retirarse a sus casas. Era tiempo de que los clubes se dedicaran a lo suyo y ella fue directamente al gimnasio, era día de práctica de esgrima, eso solía ponerle una sonrisa de vez en cuando.
Pero sorpresa, el gimnasio estaba cerrado porque alguien había tenido la grandiosa idea de llevar una granja de hormigas al gimnasio; no deseaba que alguno de esos insectos se subiera a ella, tan solo imaginar alguno en su cabello le daba un escalofrió.
Los predios del colegio estaban casi vacíos, así que al escuchar el sonido de unas botas se volteó para ver de quién se trataba. Sunset la observó de forma indiferente antes de ver el letrero pegado. Movió los hombros y se dio media vuelta para marcharse.
Solo podía haber una cosa que podía darle ánimos en un día como aquel, pocos conocían los pasatiempos de Diamond Tiara. A esa hora, la arcada estaba casi vacía porque todos preferían pasear con sus amigos; si tuviera una amiga quizás iría a tomar una malteada o algo. Pero al no darse el caso en ese instante, pues Silver Spoon tenía que ir a tomar el té con su tía, se dirigió hacia el centro comercial tomando un taxi.
Seven Bottons se llamaba el espacio recreativo virtual o como alguna vez se le dijo arcade, su padre era bastante conservador en lo que se consideraba entretenimiento, una pantalla gigantesca era todo lo que podía aspirar a tener en su casa; así que el único lugar donde podía jugar algún videojuego era por supuesto aquel.
Buscó uno que le gustaba bastante, se trataba de unas carreras de motos, donde el mando era una imitación de una moto que se movía a la izquierda o derecha, con los controles en los manubrios, imitando, hasta donde se podía, los controles de una moto.
Pero hasta allí llegaba el contacto con la realidad.
¡Corredores, en un minuto!
Anunció el juego con unas bocinas; desde luego, la fémina ingresó la moneda de un bit; las pantallas cercanas a la moto y que se movían junto con esta solo mostraban el marcador y a los corredores. Vencer en ese juego a los demás era una satisfacción propia. Los slots para corredores se llenaron, cuatro, cinco… hasta que observó a su izquierda, se percató de que Sunset Shimmer estaba sentada, esperando a que el juego diera inicio.
Esta también la observó de reojo. Pero Diamond Tiara se levantó de su lugar para acercarse a la adolescente.
- Te propongo una apuesta. – Le dijo la menor antes de que la mayor le dirigiera la palabra.
- ¿Qué tienes para ofrecerme?
- Una consola, o tal vez una moto nueva. – le inquirió la menor.
- Niña, ¿Segura que tu padre te permitirá sacarle un ojo de la cara? – Le dijo con rezonga la mayor mientras miraba la pantalla, faltaban treinta segundos para que la carrera comenzara.
- Yo ahorré lo suficiente para comprar una motocicleta para cuando entré a secundaria. – Respondió agresivamente la menor. – Si tú ganas, decides cuál premio quieres y si yo gano…
La mayor finalmente se dignó en mirarle la cara, levantando una ceja.
- ¿Qué? ¿Qué puedes conseguir de mí? ¿Mi trofeo? – Le preguntó la de ojos turquesa.
- Si yo gano competirás conmigo el sábado en la Convivencia de Hermanas de la familia Apple. – Sentenció con todo el peso de las palabras.
Sunset lo pensó por un instante y asintió.
- Espero que estés lista para perder tu linda moto niña. – Vaciló la mayor mientras se posicionaba. Para dar inicio con la carrera.
Diamond Tiara estuvo a punto de encomendarse a sus ancestros, a alguna religión o a la buena suerte. Pero no era tradición de los Rich hacerlo. Así que simplemente puso sus manos sobre el manubrio.
"Generando la pista" decía en la pantalla.
No en vano ese juego era catalogado como un clásico y tenía remakes cada cinco años; combinaba lo mejor de varios conceptos en juegos de carreras; con un toque propio. El primer hecho era que cada carrera se daba en una pista diferente, esta se generaba aleatoriamente.
3…2…1… ¡Empieza!, decía tanto la pantalla como el sistema de sonido de cada moto.
Ganar en aquel juego era complicado; no se podía confiar en quedar en primer lugar de inmediato, de hecho, así se podía ver quiénes eran inexpertos, dos corredores de los ocho que competían fueron a dar en los primeros lugares; pero pronto descubrieron que el piso estaba hecho de una roca quebradiza e ingresaron a la lava, perdiendo inmediatamente.
No, al campo había que estudiarlo para saber exactamente cómo correr.
Si el piso firme y plano presentaba esas fallas, existía la posibilidad de optar por caminos secundarios; Sunset subió inmediatamente a las paredes, apretando dos botones del manubrio, correspondientes al índice y al anular, las llantas de su moto presentaron espinas, con las cuales comenzó a correr en las paredes de la caverna.
Diamond Tiara imitó la estrategia, así como otros tres jugadores, el sexto confió en sus reflejos y optó por usar la función de vuelo de la moto, el problema era que tenía tiempo limitado, así que no podía recorrer todo el camino con la misma, debía usarla solo cuando el piso cediera; lo que demandaba mucha habilidad por su parte, pasó a la delantera, evitando dos caídas.
Sunset iba a treinta metros de distancia suya; estaba dando aceleraciones bastante hábiles. Diamond Tiara trataba de acelerar, pero la pared en la cual estaba tenía una constitución diferente.
Así, la mayor se fue distanciando mientras la caverna se agotaba. Pero, cuando llegaron a la salida; el primero fue a dar contra una pared de agua, poco le falto para ahogarse; la función submarina de la moto se activaba pulsando cinco botones que indicaba la pantalla en menos de dos segundos. Sus reflejos, otra vez, le mantuvieron con vida. El movimiento hacia adelante y atrás comenzó a funcionar.
Un jugador del medio, el quinto puesto fue eliminado por una anguila de mar gigante.
El cuarto puesto encontró una corriente marina, que le impulsó terriblemente hasta estar casi a la par del primer lugar; Sunset estaba en tercera y Diamond en cuarto el ahora quinto lugar se desvió.
Diamond Tiara sintió un leve temor; si el quinto lugar se desviaba era porque había encontrado una habilidad.
En efecto, este halló una ametralladora; cien balas de potencia estimable, le servían para eliminar monstruos que se aparecieran de pronto o para descartar al competidor que estuviese en su mira. Diamond tuvo que tener la sensatez de mover a su avatar lejos del alcance del quinto, es más, sabía bien que no podía arriesgarse a perder de esa forma, así que desaceleró para dejarle el lugar y salir definitivamente de su mira. La pista acuática terminó cuando el primer jugador llegó a una superficie de hielo subacuática que prometía ser la rampa a otro tipo de pista; siguió elevándose a la par de la superficie congelada, pronto sacaría las púas para correr en hielo.
Un monstruo se apareció para atacar a Sunset Shimmer, con unos reflejos increíbles lo esquivó virando a la derecha y abajo; así que se abalanzó sobre el cuarto lugar, quien tuvo que usar la ametralladora Diamond Tiara entonces comenzó a acelerar. Trató de alcanzar al cuarto lugar; pero no logró hacerlo y para cuando estuvo a su par, se retrasó unos segundos pues no había activado las púas.
Esa era otra de las características del juego, no se sabía nunca dónde estaría la meta.
El primer lugar continuaba siendo el mismo jugador, debía de tener una habilidad sorprendente, después sabrían que era Sunny Flare, una estudiante de la Cristal prep.
Así, la velocidad submarina se veía superada por la presente en los arcos de hielo, que eran varias columnas de hielo que se extendían por el cielo, a veces se cruzaban entre sí, a veces eran rectas e impedían que otros jugadores pudieran usar armas contra un competidor; Diamond tuvo la mala suerte de quedarse con el cuarto competidor en el mismo arco.
Rebasar en ese tipo de pista era una tarea de locos, era muy fácil bloquear el paso del que iba atrás, además, un error y ambos podían sufrir un accidente que los inhabilitaba. Sunset logró llegar al segundo lugar y el primer lugar se le alejaba por cincuenta metros; al menos así fue hasta que el arco presentó obstáculos de hielo; rebasarlos era necesario, así que el primer lugar bajó la velocidad pues, donde se presentaba uno de esas puntas de hielo, pronto le seguirían más y más.
Diamond tiara llegó a una unión entre su arco y otro arco vacío, no dudó en tomarlo, aunque le costara unos pocos metros. Entonces, aceleró con todo el turbo de la moto, llegando a la altura de Sunset, para esas alturas, el primer competidor era eliminado por un misil de Sunset Shimmer, se pudo escuchar un alarido de frustración de Sunny Flare desde el otro lado.
Ahora en segundo lugar, quedaban cuatro competidores. Entonces, los arcos de hielo se rompieron de un momento a otro, dejando a todos en medio del espacio exterior; debían ser pacientes, podía aparecerse la pista del hoyo negro, un meteorito u otra cosa loca que la actualización del juego tuviera.
Meteoritos, o tal vez cometas, los primeros en cogerle fueron Sunset y el segundo lugar que superó a Diamond Tiara pues estaba mal posicionada; el cuarto lugar obtuvo una vez más un arma, era un láser. Lo usó inmediatamente, todos los que estaban frente a él recibieron daños, en el caso de Sunset Shimmer, uno de sus neumáticos se desinfló, causando una pérdida de velocidad, el segundo jugador perdió el sistema de defensa contra misiles y Diamond Tiara perdió su tanque de aceleración turbo.
Sunset bloqueó al segundo lugar antes de que este tratase de rebasarle, tomó un robot de reparación y volvió a la partida de un modo espectacular; Diamond tiara solo se centró en ir a un rincón de la pista a esperar suerte.
El cometa era una pista especial, porque debía pelearse por llegar lo más lejos posible de la cabeza, por una simple razón, que el cuarto jugador averiguó pronto; al chocar, el último lugar era eliminado por el impacto, mientras el resto tenía la oportunidad de continuar; el cometa, de forma solo posible en el juego, se destruía gradualmente, ahora solo se debía llegar a la punta; Sunset la alcanzó y dio un salto sobre una superficie de agua, en el aire, activó la función de agua. El segundo lugar también y Diamond Tiara tuvo los reflejos suficientes, tanto para activarla como para tomar un arma: misil.
El segundo lugar estaba perdido, ni bien Diamond Tiara lo lanzó, este salió despedido en una explosión; otra arma, una ametralladora; Diamond Tiara podía sentirse afortunada, estaba a cincuenta metros de Sunset Shimmer, así que solo esperó a que la ametralladora fijara a su competidora; pero al disparar, Sunset usó el turbo para correr a la izquierda y después en contrasentido; para después volver a virar a la izquierda y adelantar nuevamente a Diamond.
La menor procuró no quedarse con la boca abierta al ver cómo Sunset Shimmer evadió un arma. Pero fue solo el inicio, pue Sunset tomó un arma: bala anti motín. Un giro brutal de ciento ochenta grados le bastó para apuntar en pleno movimiento y dispararlas, volvió a girar perdiendo solo unos metros de diferencia.
Diamond observó como las pelotitas negras le daban una serie de golpes, para después desaparecer, volverían nuevamente en unos segundos pues se continuaban una trayectoria en lugar de detenerse al impactar.
Pero la meta todavía no llegaba; del mar, pasaron hacia un volcán con varios hoyos en él; entonces apareció la advertencia de que la meta estaba en el pico del volcán.
Sunset ya tenía la partida ganada ahora solo debía concentrarse en evitar las emisiones de lava que solían surgir izquierda, derecha, simple.
Por su parte Diamond Tiara se vio en una complicación extrema, estaba perdida, Sunset tenía un tanque de turbo a medio recargar y no podría ganarle en una carrera lado a lado, ahora bien, esa pista tenía un truco, podía ingresar a uno de los agujeros y salir a la superficie sin tener que esquivar los flujos de lava, ni los escombros del final. Si era el correcto tenía una vía libre hasta la superficie si no, la lava la consumiría por completo.
Ya adentro, pudo percatarse de que acertó, activó la función de vuelo inmediatamente, antes de caer al corazón del volcán y comenzó a ascender.
Al no ver a su rival, y no terminar el juego, Sunset intuyó lo que estaba pasando: lo había arriesgado todo y ahora estaba subiendo por un conducto directamente hacia la meta; en un intento desesperado, activó el turbo e hizo gala de unos reflejos espectaculares, cien metros y comenzaron a caer escombros, izquierda, derecha, izquierda, arriba, cogió una ametralladora y destruyó una roca gigantesca; pero finalmente un flujo de lava llegó hacia su avatar; cuando Diamond Tiara llegó a la meta todo terminó.
Volví después de otro bloqueo, espero tener la regularidad que deseo tener
