CAPITULO 2.
Estaba en el refugio subterráneo del edificio, no muchos de los traidores sobrevivieron a la última batalla en la que fuimos vencidos por Clary y la clave. La mayoría que sobrevivió, corrieron en busca de refugio e intentando hallar a mi hermano.
–Deberías tomar un trago –Carol me miraba con preocupación, mientras me pasaba una de sus tantas bebidas alcohólicas de neflims que casi nunca he probado –sabe rico, te encantara
–Quiero un Whisky –digo entregándole el vaso de nuevo
–No seas pesimista –dice haciendo un mohín –yo que quiero que la pases bien un rato y tu con tu estúpido pesimismo
–Creo que deberías entender que lo soy gracias a que mi querido hermano no tan hermano, Sebastian, que me considera un experimento a punto de echarse a perder –digo con ambas manos levantadas intentando hacerla entrar en razón –nunca me vera como hermana
–Yo te veo como una –dijo la chica haciendo ojitos, provocando que me llene el corazón de ternura y la abrace
–Eres tan tierna, mi querida parabatai
–Es mi deber entenderte como TU parabatai
–Eres mi hermana de sangre –tomo el vaso que mi amiga me ofreció y me lo tomo de un solo trago
Observo otra vez el sol por el horizonte, todos están dormidos, el sol empieza a ascender por mi cuerpo, calentándolo. Si… esto es lo que me gusta, sentir el calor del sol y ver su brillo y su esplendor en un amanecer.
Estoy en el mismo tejado de la pelea con mi hermano de ayer en la noche. Miro el cielo y ya no hay estrellas, solo un cielo azul hermoso y despejado.
Voy vestida con unos jeans oscuros y una blusa ombliguera negra, mi cabello suelto y una chaqueta para que no me de frío el aire fresco de la mañana. Observo mi abdomen, una vez que el sol toque mi piel, desaparece aquella marca, esa marca extraña, que parecen labios entre abiertos de manera vertical. Y solo aparece cada luna roja.
–¿viendo un amanecer? –alta, cabello negro cortado en capaz hasta la cintura, blusa escotada, mini short de mezclilla oscura, si, Adhara
–Solo vine a calentarme –camino hacia aquella chica que me observaba con una sonrisa maliciosa –usualmente Sebastian te envía a vigilarme o como búho mensajero para que vaya a su despacho a entrenar con mis visiones
–Si –admite la chica –tus visiones son necesarias para nuestra rebelión, tus runas demoniacas nos pueden ser útiles, como para crear nuevas armas o cuchillos serafín pero con términos demoniacos
–Lo sé, y siempre es lo mismo –digo con cierta exasperación –lo único que veo es la misma marca de siempre en mis sueños
–Una estrella de seis picos –Adhara me mira con indiferencia –ya no me sorprende eso
–Lo hemos intentado –digo sin verla a la cara –lo hemos intentado con voluntarios y la hemos puesto en diferentes partes del cuerpo… brazos, piernas, cuello, abdomen, pecho…
–Y ¿eso me debería de importar? –Ríe exasperada –tu eres la, según, el "arma" de la rebelión, y no sabes ni siquiera poner una runa
–Hago mi mayor intento –río por la verdad dicha a broma de Adhara –ahora, ¿me llevaras con tu "amo y señor" o no?
–No es mi "amo"
–pero actúas como si lo fuera
–¿Quizás porque estoy en su rebelión?
–Lo único que haces es que parezcas su gata
Paso de largo ante ella y bajo las escaleras camino adentro del edificio hacia donde se encuentra mi hermano.
–Cabrona…
–¿Nada nuevo? –Mi hermano seguía mirándome a los ojos, mientras yo bajaba la mirada hacia mi estela –¿es enserio?
–Sigo sin ver nada –replico –solo… lo de siempre
–Ya la hemos practicado Shaly, y nada
Observo a mi hermano y luego a Carol que estaba junto con Adhara para vigilar la entrada de la habitación. Era grande, una sala sin mucho chiste, con cuadros y una chimenea, pero no era gran cosa, con olor a Moho.
–Te lo he dicho –hablo en voz baja –no puedo recordar o ver algo
–Entonces no me dejas opción Shaly…
Agrando los ojos, observo a mi hermano que me mira con indiferencia.
NO… No, con ellos… por favor, NO.
–Y ¿Si es un portal?
Observo a Adhara que habló con indiferencia, Sebastián enderezó la cabeza para observarla con una media sonrisa.
–¿un portal? –Sebastian dirige su mirada nuevamente a mí, diablos… es su señal para que con mi estela la dibuje.
Me acerco a una de las paredes sin cuadros. Gris, con trozos de polvo y ese olor… con mi estela en mano dibujo la runa. Una estrella de seis picos. No tiene mucho chiste, pero una vez terminado daba un aspecto lúgubre.
La estrella empezó a brillar, era un brillo extraño, un color oscuro que nunca en mi vida había visto, pero empezó a arrastrarme, sentía que mis pies eran absorbidos por algo, y pronto las voces de Sebastian, Carol y Adhara disminuían, a convertirse en susurros y luego, en puro silencio sepulcral.
–Así que… ¿tú eres la tercera hija de Valentine Mongester?
Observo a una extraña figura, un rostro humano, pero sus ojos mostraban maldad pura, al igual que su sonrisa.
–Lilith…
La mujer ríe al momento en que pronuncie su nombre, pero por alguna razón su risa, me parecía como un abrazo.
–Si cariño, tienes esa sensación extraña en tu pecho, porque no solo soy un Demonio Mayor, soy tu madre
–Y ¿Para eso me enviaste esa runa en mis sueños? ¿Para decirme que soy tu hija?
El demonio ríe en voz baja, sin despegar su mirada hacia mí.
–No –admite el demonio –era para enviarte un mensaje, mi querida niña
–Bueno, por alguna razón presiento que no tienes mucho tiempo, así que, dímelo de una vez
–No me hables de esa manera, chiquilla –su mirada se vuelve fiera, y siento que los pelos de la nuca se erizan –no reclames, ni le respondas así a un demonio mayor
–Lo… Lo siento…
La mujer demonio suaviza su rostro, y muestra una sonrisa no muy abrazadora.
–Muy bien –respira profundo –era para decirte que su tiempo se agota
Frunzo el seño y empiezo a escuchar con más atención.
–Y eso… ¿Por qué?
–Es Jonathan Herondale –la pronunciación de su nombre libera algo en mi pecho, y es dolor –Ya no es el mismo chico de antes, el último encuentro que hizo Sebastian con él, en vez de controlarlo, lo único que hizo es que se volviera mejor y más fuerte, y ¿a qué crees que se debe?
Aprieto la mandíbula y digo el nombre como si fuera veneno.
–Clary…
–Exacto, por culpa de ella y al rescatar a su querido amado, ha provocado que el chico se volviera muy fuerte, demasiado que quizás el nuevo poder que le dio la copa mortal para convertir a neflims en demonios no le resultara de mucha ayuda sin que yo les brinde otra.
–Y eso es…
–Como Clary, puedes ver a través de visiones runas, pero las de ella son angelicales y las tuyas solo son demoniacas. Y eso quiere decir, que necesitaras que libere tu marca del abdomen que cada luna roja, se muestra, para que puedas tener mejor visión de todas esas runas. Y eso, es algo que se te brindara a ti solamente, ya que Clary tampoco puede ver esas runas con claridad, a menos que el mismo Ángel Raziel, se lo permita.
Miro mi estela y luego al demonio. Me mira como si quisiera ver a través de mí, si no es que, ya lo hace.
–Cariño, cariño –repite con dulzura –debes entender, que lo que te estoy brindando es poder. Un poder que a Clary no se le puede conceder, pero yo te lo quiero conceder a ti, mi querida Shaly.
El demonio desaparece de mi vista, y cuando volteo a todas partes de aquel lugar oscuro, observo al demonio que esta a lado mío, con una de sus garras sobre mi abdomen, provocando que aparezca aquella marca interesante que casi siempre no se deja ver. Su mano, la gira bruscamente, provocando que mi marca brille y que un dolor proveniente de la nada, me retuerce hasta tirarme al suelo.
–Es por tu bien, mi pequeña Shaly –el demonio empieza a desaparecer en la oscuridad –cumple con tu destino…
"Y mándale mis saludos a mi Jonathan"
–¡Shaly! –Carol estaba sobre mí, observándome en el suelo, mientras habría los ojos poco a poco –mierda… ¡Shaly! ¿Sigues viva? ¡Da señales, carajo!
–¿Qué con abrir los ojos no es suficiente? –digo apenas en un susurro, mi garganta esta seca y mi vista es borrosa
–¡No! Para mí no es suficiente –me da un abrazo –carajo, me diste un enorme susto.
–¿Y bien? –la mirada de Sebastian estaba llena de deseo, deseo de saber, deseo de poder
–Tengo tu runa –digo con orgullo –y nuestra madre te manda saludos
