Parte 2:
El mayor entró en la habitación del obstetra con una mueca de dolor. Realmente le dolía la parte baja de su espalda. Se sentía así hace bastante tiempo, y debido a ello había tenido que realizarse varios exámenes, y ahí estaba otra vez en el médico. Solo que sin Blaine, ya que el morocho estaba trabajando y él no quería molestarlo.
Se sentó frente a su médico, que extrañamente no tenía la misma sonrisa cálida de siempre, cosa que hizo ponerlo nervioso.
- ¿S-sucede algo, señor? – Preguntó torpemente, mientras rodeaba su barriga de siete meses. El hombre lo miró con algo de tristeza.
- Te tengo que hacer unas preguntas. – El castaño asintió.- ¿Has sangrado? – El joven se ruborizó levemente.
- Sí, algo… Pero usted dijo que era normal en los hombres con este gen.
- Normal antes del embarazo, o en las primeras semanas ¿Cuándo fue la última vez? – El castaño palideció, y el estómago se le revolvió.
- Ayer. – El médico asintió con gesto serio.
- ¿Siguieron las presiones en la zona pélvica? – Kurt asintió.
- Cada vez son más fuertes. – Susurró casi sin voz. El extraño comportamiento del hombre lo estaba angustiando y sabía que eso no era bueno ni para él ni para su hijo.
- Dime ¿Tú y Blaine tuvieron problemas para que te quedaras embarazado?
- Sí, bastantes. Estuvimos casi un año intentándolo, consultando ayuda de los médicos y, en mi caso, tomando pastillas para la fertilidad. – El hombre soltó un suspiro, y se masajeó el puente de la nariz.
- Una última pregunta, Kurt – El castaño pasó saliva con dificultad, sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas sin razón alguna. - ¿Cómo murió tu madre?
Su celular sonó, desconcentrándolo de las partituras. Se inclinó sobre la mesita ratona para tomarlo, y sonrió al ver el nombre de Kurt en la pantalla. Atendió y se colocó el auricular en la oreja.
- Hola, amor.
- ¿Blaine? – La voz rota por el llanto del mayor lo hizo ponerse en pie rápidamente.
- ¿Kurt? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Nuestro bebé está bien? – Preguntó de corrido, sintiendo como el pánico crecía a pasos agigantados sobre su pecho al escuchar los sollozos de su esposo.
- Ven a buscarme. –Suplicó el castaño. – No estoy bien.
Blaine trató con todas sus fuerzas de no desmayarse.
Tenía que ser fuerte por Kurt.
El castaño estaba pálido, y tembloroso. No había parado de llorar un segundo, sollozos que habían empezado de forma desgarradora hasta convertirse en copiosas lágrimas silenciosas que recorrían su rostro sin detenerse.
El morocho sentía que le hubiesen arrancado gran parte de su corazón de forma cruel y despiadada, dejándolo ensangrentado y perdido. Sus ojos también estaban rojos e hinchados, y tal vez la única razón por la que no estaba en el mismo estado de su esposo era porque sabía que él tenía que ser fuerte por ambos.
Se acercó al castaño, que estaba acurrucado en el sillón, y lo rodeó con los brazos, en un abrazo con el que trataba de transmitirle todo el amor del mundo. El mayor cerró los ojos y rompió en un llanto desesperado, mientras se aferraba el vientre de forma protectora.
- N-no puedo ha-hacerlo. – Balbuceó entre lágrimas. – Blaine, no puedo. – El morocho escondió el rostro en el cuello del mayor, sintiendo que el mundo se venía abajo.
- Kurt, amor, no hay otra alternativa. – Susurró con la voz rota.
- ¡NO! ¡No lo haré! – Gritó con furia. Blaine le acunó el rostro, tratando de calmarlo, sintiendo todo su cuerpo temblar.
- Kurt…
- No puedo. – repitió con un hilo de voz. – No puedo hacerle eso a nuestro bebé.
- No podemos hacer nada, Kurt. No hay otra opción. – El castaño lo miró fijamente a los ojos, levantando temblorosamente las manos para limpiarle las lágrimas que cubrían sus mejillas.
- Sí, la hay. – Los ojos del morocho se agrandaron y comenzó a negar con la cabeza de forma desesperada.
- No, no, no… Kurt, no me puedes hacer esto. No. – El castaño cerró los ojos, tomando un trago de aire.
- Blaine, no puedo hacerle eso a él.
- ¡No! – Gritó con desesperación, poniéndose en pie. - ¡Demonios, Kurt! Ni siquiera la pienses. No voy a dejar que lo hagas ¡No voy a dejar que mueras! – Su cuerpo se estremeció de pies a cabeza. El castaño se paró con dificultad, posando una mano sobre el vientre.
- ¡¿Prefieres que muera él?! – Exclamó, con lágrimas en el rostro. – Es él o yo. Y no pienso matar a mi hijo. No voy a permitir que lo saquen, no cuando hay riesgo de que muera. Voy a continuar con el embarazo.
- ¡Te va a matar!
- ¡No me importa!
- ¡A mí sí! – El morocho cayó de rodillas a sus pies. Lo abrazó por la cintura y comezón a llorar de manera imparable. – Si hacemos una cesárea ahora, hay posibilidades de que sobreviva, y tú puedas tratar el cáncer de útero antes de que se expanda. Por favor, Kurt, no me hagas esto. No lo hagas... – Murmuró entre lágrimas. El mayor tragó con dificultad, y acunó el rostro de su novio, obligándolo a verlo a los ojos.
- Lo siento, Blaine. – Susurró, apartándose de él y corriendo a la habitación entre lágrimas.
El morocho se quedó allí, en medio de la sala, arrodillado, con las manos colgando a cada lado de su cuerpo y su mirada clavada en el suelo.
Las semanas pasaban y parecía que la felicidad que los había embargado desde que Kurt se había quedado embarazado había desaparecido por completo y sido reemplazada por dolor. Blaine no podía salir de ese pozo de depresión en que se había sumido. Todas las noches se tenía que levantar y salir corriendo de la habitación donde dormía con Kurt, para que el castaño no lo viera llorar.
Muy lentamente un sentimiento de ira se fue instalando en su interior. Ira hacía su hijo. Se sentía enfermo de solo pensarlo, pero no podía evitarlo. No cuando le estaba arrebatando la única persona que había amado más que a su propia vida.
No hablaban mucho. Blaine sentía que si abría la boca iba a terminar diciendo cosas horribles que herirían a Kurt, y no quería hacerlo bajo ningún motivo. Pero a pesar de todo, a pesar de sentir ira, enojo y dolor, siempre estaba ahí cuando el mayor estaba adolorido.
El castaño solo lo miraba con amor, en silencio, sabiendo que estaba hiriendo profundamente a Blaine con su decisión. Pero no iba a cambiarla.
El morocho trató de apartar sus sentimientos negativos y concentrarse en Kurt, en lo que lo hacía sentir, pero le era imposible. Era imposible tocar su mano, besar sus labios, verlo a los ojos y pensar en que dentro de pocos meses ya no estaría. Era un pensamiento inconcebible. Su corazón no estaba preparado para ser partido en dos.
Kurt se sentó a su lado, y lo tomó del rostro. Blaine salió de sus pensamientos y lo miró. Sus ojos habían perdido ese brillo de vida que tanto lo caracterizaba.
- Blaine… - Murmuró, sin poder evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. – Perdóname. – El menor desvió la mirada y tragó el nudo que se había formado en su garganta.
- Y-yo no estoy… No tengo nada que perdonarte. – Susurró, no confiando en que su voz saliera más firme. Kurt lo miró fijamente, ambos orbes reflejando tristeza.
- No es culpa de él. – Blaine cerró los ojos para evitar esa mirada acusatoria. – No es culpa de nuestro bebé. Blaine, no lo odies. Es nuestro hijo.
-No lo odio, Kurt. No puedo hacerlo, pero… - Abrió los ojos y lo miró con dolor. – Me está arrebatando a la persona que amo. – El castaño negó con la cabeza, mientras las lágrimas quemaban sus mejillas.
- No, no pienses eso. No es su culpa.
- No sé qué pensar. Todo… todo pasó muy rápido. Todo se destruyó en un segundo. – Esta vez fue el turno de Blaine de dejar caer sus barreras. – Demonios, Kurt, no quiero perderte. No puedo vivir sin ti.
- Sí, si puedes. Puedes y debes hacerlo. Debes hacerlo porque nuestro hijo te necesitará. Él necesita a su padre.
- A los dos. Nos necesita a ambos. Kurt, por favor, aprueba la cesárea, aún estamos a tiempo.
- No. – exclamó de forma decidida y fue como si le hubiesen clavado un puñal en el corazón.
El morocho tomó un trago de aire, y abrió la puerta de su casa. El olor a la comida de Kurt le asaltó las fosas nasales y se permitió disfrutar de ella a solas, antes de caminar hasta la cocina, donde su esposo estaba tarareando una canción, mientras condimentaba una salsa.
Sin hacer ruido, se quedó parado contra el umbral de la puerta, observándolo. En su interior había alojado una esperanza de hacer entrar en razón al mayor, pero ésta se hacía cada vez más pequeña conforme pasaban los días.
Sacudió la cabeza, y trató de dejar su mente en blanco. De olvidar todo por unos pocos instantes.
Soltó un suspiro poco audible y caminó hasta su esposo, rodeándolo por la cintura con cariño. El mayor se tensó levemente y volteó el rostro para verlo con expresión preocupada. Blaine sabía por qué. Las últimas semanas apenas se habían tocado, y Blaine había tratado por todos los medios de no tocar su estómago.
El morocho lo miró fijamente a los ojos, podía ver como la tristeza, la determinación y el amor se mezclaban en el color azul de sus ojos. Esos ojos que lo habían hipnotizado desde el primero momento en las escaleras de Dalton. Soltó un suspiro y lentamente acunó su vientre hinchado con cariño, al tiempo que se inclinaba para depositar un largo y dulce beso en sus labios. Todo el cuerpo de Kurt se relajó contra sus brazos y le correspondió el beso, posando sus manos sobre las de Blaine.
El morocho se separó, sintiendo como una solitaria lágrima resbalaba por su mejilla. El mayor la besó y le sonrió con tristeza. Ninguno de los dos rompió el silencio. Blaine solo cerró los ojos, posando su barbilla en el hombro del castaño, mientras este cocinaba. El menor se tensó levemente y Blaine pudo sentir como su panza se volvía dura. La acarició con cariño, mordiéndose el labio. Muy lentamente, otra vez su bebé y Kurt se fueron relajando.
- Cada vez son más frecuentes. - Susurró el mayor. Blaine prefirió mantenerse callado. Volvió a cerrar los ojos, tratando de que los mismos pensamientos que lo estaban atacando desde que Kurt volvió de la consulta del médico no lo obligaran a salir corriendo, hacerse una bolita y llorar.
- Te amo. - Murmuró contra su oído, y pudo escuchar el leve sollozo de Kurt en respuesta. Repentinamente sintió como algo pateaba una de sus manos. Soltó un jadeo y abrió los ojos como platos, mirando el estómago del castaño con sorpresa. Kurt sonrió y apoyó su cabeza en su hombro, ladeando su rostro para poder hablarle al oído.
- No es la primera vez que pasa. - El morocho puso sentir la sonrisa del castaño contra su piel. - Le gusta tu voz. - Blaine se mordió el labio, tratando de contener las lágrimas. Su hijo le había pateado en la mano. Tragó duro, y apretó un poco más sus brazos alrededor del castaño.
- También te amo a ti. - susurró con la voz partida, sonriendo al sentir otra gran patada en respuesta.
Y en ese pequeño espacio de tiempo todo se sintió perfecto otra vez.
El séptimo mes dejó paso al octavo, y Blaine se estaba empezando a desesperar nuevamente. Ahora, no podía dejar de tocar al menor. En cada pequeña ocasión unía sus labios, una y otra vez, lo abraza, y le repetía mil veces que lo amaba.
Consultó a un médico, y este le dijo que había una pequeña posibilidad de que Kurt sobreviviera a la cesárea, y pudieran tratar la enfermedad. Esas palabras lo habían llenado de esperanza. Se aferraba a ellas con uñas y dientes, tratando de auto-convencerse de que todo iba a salir bien. Después de todo, no había conocido a nadie tan fuerte y valiente como su esposo.
Últimamente despegarse de Kurt era como arrancarse un brazo. Sentía que si lo dejaba de ver por un momento, él desaparecería. El castaño estaba algo preocupado por su comportamiento, pero no decía nada. La verdad era que él se sentía igual.
Cada vez que escuchaba como Blaine salía de la habitación y se encerraba en el baño a llorar, sentía como su alma se partía. Sabía que estaba matando a Blaine con la decisión que había tomado. Pero no podía y tampoco quería volver atrás. Sabía que en algún momento, Blaine lo perdonaría y esa idea lo reconfortaba.
incluso si él no estaba allí para presenciarla.
El morocho terminó de comer la deliciosa pasta que había preparado el castaño y lo miró por unos largos minutos. Se sentía extraño. Inexplicablemente nervioso. Como si sintiera que el mundo se terminaría en unas horas.
Soltó un suspiro y se levantó de la mesa, estirando una mano hacia el mayor, para ayudarlo a ponerse en pie. Kurt lo miró con curiosidad, aceptando la ayuda, y dejándose guiar por el morocho hacia la habitación.
El castaño abrió los ojos como platos al ver que el lugar estaba decorado como la vez en que le había dicho que estaba embarazado.
- Siéntate. - Pidió Blaine y el castaño obedeció, tomando asiento en el medio de la cama. Blaine lo imitó unos segundos luego de que hubo tomado su guitarra que había dejado allí. Soltó un suspiro. - Preparé una canción para ti. - Su voz tembló levemente. - Solo... quiero que esta noche sea especial. - Se encogió levemente de hombros. - Es una forma de demostrar cuanto te amo.
El castaño tragó el nudo en la garganta y asintió. Blaine tomó aire y rasgó su guitarra, al tiempo que empezaba a cantar:
Shut the door, turn the light off (Cierra la puerta, apaga la luz)
I wanna be with you (Quiero estar contigo)
I wanna feel your love (Quiero sentir tu amor)
I wanna lay beside you (Quiero estar a tu lado)
I cannot hide this even though I try (No puedo esconder esto aunque lo intente)
Heart beats harder (Mi corazón late rápido)
Time escapes me (El tiempo se me escapa)
Trembling hands touch skin (Mis manos temblorosas tocan tu piel)
It makes this harder (Esto se hace más difícil)
And the tears stream down my face (Y las lágrimas caen por mi rostro)
If we could only have this life for one more day (Si tan solo pudiéramos tener esta vida un día más)
If we could only turn back time (Si tan solo pudiéramos volver el tiempo atrás)
You know I'll be (Sebes que seré)
Your life, your voice your reason to be (Tu vida, tu vos, tu razón de ser)
My love, my heart (Mi amor, mi corazón)
Is breathing for this (Esta respirando por este)
Moments in time (Momento en el tiempo)
I'll find the words to say (Encontraré las palabras para decir)
Before you leave me today (Antes de que me dejes hoy)
Close the door (Cierra la puerta)
Throw the key (Tira la llave)
Don't wanna be reminded (No quiero ser recordado)
Don't wanna be seen (No quiero ser visto)
Don't wanna be without you (No quiero estar sin ti)
My judgement is clouded (Mi juicio está nublado)
Like tonight's sky (Como el cielo de esta noche)
Hands are silent (Las manos son silenciosas)
Voice is numb (La voz es insencible)
Try to scream out my lungs (Trato de guitar a todo pulmón)
It makes this harder (Esto se hace más difícil)
And the tears stream down my face (Y las lágrimas caen por mi rostro)
If we could only have this life for one more day ( Si tan solo pudiéramos tener esta vida un día más.)
If we could only turn back time (Si tan solo pudiéramos volver el tiempo atrás)
You know I'll be (Sebes que seré)
Your life, your voice your reason to be (Tu vida, tu vos, tu razón de ser)
My love, my heart (Mi amor, mi corazón)
Is breathing for this (Esta respirando por este)
Moments in time (Momento en el tiempo)
I'll find the words to say (Encontraré las palabras para decir)
Before you leave me today (Antes de que me dejes hoy)
Flashes left in my mind (Luces intermitentes en mi mente)
Going back to the time (Regresando el tiempo)
Playing games in the street (Jugando juegos en la calle)
Kicking balls with my feet (Pateando pelotas con mis pies)
Dancing on with my toes (Bailando con los dedos de lo pies)
Standing close to the edge (Parado cerca de la orilla)
There's a pile of my clothes (Hay una pila de mi ropa)
At the end of your bed (Al final de tu cama)
As I feel myself fall (Mientras me siento caer)
Make a joke of it all (Hago una broma de todo)
You know I'll be (Sebes que seré)
Your life, your voice your reason to be (Tu vida, tu vos, tu razón de ser)
My love, my heart (Mi amor, mi corazón)
Is breathing for this (Esta respirando por este)
Moments in time (Momento en el tiempo)
I'll find the words to say (Encontraré las palabras para decir)
Before you leave me today (Antes de que me dejes hoy)
You know I'll be (Sebes que seré)
Your life, your voice your reason to be (Tu vida, tu vos, tu razón de ser)
My love, my heart (Mi amor, mi corazón)
Is breathing for this (Esta respirando por este)
Moments in time (Momento en el tiempo)
I'll find the words to say (Encontraré las palabras para decir)
Before you leave me today (Antes de que me dejes hoy)
El menor apenas tuvo pudo apartar la guitarra, antes de que Kurt se le tirara encima y le rodeara el cuello con los brazos, sollozando contra el hueco de su cuello. Blaine le devolvió el abrazo con fuerzas, uniendo sus labios en un beso lleno de necesidad, pasión y amor.
- Te amo, te amo... Blaine... - Jadeó el castaño, mientras el menor le llenaba el cuello de mordidas. - Por favor, te necesito.
Esa noche, mientras hacían el amor, Blaine observó el bello hombre que estaba sentado sobre él, subiendo y bajando sobre su erección, con su pelo castaño pegado a la frente, todo el cuerpo perlado de sudor, la boca entreabierta en un gemido, sus ojos fuertemente cerrados y su vientre hinchado. Y supo que lo amaba más que a su propia vida.
Y que jamás, jamás, podría volver a amar a nadie luego de él.
El infierno se desató a las cuatro de la mañana. Kurt pegó un gritó, sobresaltando a Blaine, quién despertó al instante, y buscó a su esposo con la mirada llena de pánico.
- ¡Kurt! ¡¿Amor, que pasa?! - Exclamó, tratando de sujetar al mayor, quien se retorcía, mientras las lágrimas caían incontrolablemente sobre su rostro.
- ¡El bebé! - Gritó el castaño, sollozando, y tratando de soltarse de su agarre. - ¡Blaine, el bebé! - Volvió a repetir. El morocho sentía como su estómago se retorcía, y su garganta se cerraba, impidiéndole respirar. - ¡Me duele... me duele! - Se quejó el mayor, llorando de forma incontrolable. Abrió los ojos y miró al morocho de forma suplicante. - Po-por favor, llévame al hospital. - Rogó.
El camino hasta el hospital fue la pero experiencia que Blaine tuvo jamás. Kurt se retorcía, quejándose del dolor en la parte trasera, mientras él se pasaba todos y cada uno de los semáforos en rojo, mientras esquivaba los autos y trataba de seguir respirando.
Entraron a la sala e inmediatamente los gruñidos del mayor llamaron la atención de varias enfermeras, quienes trajeron una camilla, y lo ayudaron a acostarse sobre ella. Su médico llegó corriendo, y revisó rápidamente a Kurt, mandándole a Blaine una mirada cargada de tristeza.
- Tenesmos que hacer la cesárea. - Dijo, y Blaine estuvo a punto de desmayarse allí mismo. Tuvo que sostenerse de la pared para no desfallecer. Todo su cuerpo temblaba. - El bebé se puede estar ahogando.
- ¡Hazlo! - Gritó Kurt, con sus manos aferradas a su estómago. - Ahora. - El médico miró a Blaine con preocupación, pero condujo rápidamente la camilla por el pasillo.
El morocho no tenía idea de cómo lo hizo, pero logró que sus pies respondieran, y corrió detrás del hombre, mientas su visión se nublaba por las lágrimas. Entraron a la sala del quirófano, y las enfermeras se apresuraron a preparar al menor, mientras Blaine observaba todo como si no estuviera allí.
Su visión se volvía negras por instantes, y su cerebro parecía incapaz de asimilar lo que estaba sucediendo.
Un gritó lo sacó de su burbuja, y lo estampó contra la realidad de forma dolorosa. Casi tropezó con sus pies al caminar hasta al lado de la camilla. No habían tenido tiempo para sedar al mayor, y este dejaba de lanzar gritos de dolor. Blaine lo tomó fuertemente de la mano, y buscó sus ojos, pero el castaño lo mantenía fuertemente cerrados.
Blaine estaba desesperado. Necesitaba verlo. Necesitaba que Kurt lo mirara y le hiciera saber que todo estaría bien. Pero nada de eso sucedió. Los gritos continuaron, y Blaine cada vez apretaba más su mano, porque sabía que si no se aferraba a algo moriría.
Y entonces, todo cesó.
Fue como si el sonido de todo el mundo se apagara. Como si las personas a su alrededor hubieran dejado de respirar. Los gritos habían cesado, y el mayor movió su cabeza levemente, buscando algo.
Blaine acunó su rostro, y el castaño trató con todas sus fuerzas de abrir los ojos, pero le era imposible.
- Kurt, estoy acá. Kurt... no me dejes... - Susurró, mientras las lágrimas quemaban su rostro y salpicaban los labios del mayor. - Por favor, Kurt... Te amo... Te amo...
- Blaine... - Murmuró, con la voz rasposa.
- Sí, amor. Estoy aquí, contigo, no me voy a ir... Por favor... Kurt...
- Lo siento...
- No. No, no, no, no... - Sollozó, pegando sus labios repetidas veces. - Kurt, no lo hagas. Lucha por mí. Por favor, Kurt... - Suplicó, observando de forma alarmada como su respiración era cada vez más lenta. - ¡Me prometiste que nunca me dirías adiós!
- Perdóname... p-por no... poder cumplir la promesa. - Blaine rompió en un llanto incontrolable.
- Kurt... No me dejes...
- Cuida de nuestro hijo... - susurró, respirando con dificultad y haciendo un esfuerzo para mantenerse despierto unos segundos más. - Te amo... Recuérdalo siempre.
Blaine estampó sus labios contra los de él, sin recibir respuesta.
Nota: La canción es "Moments" de One Direction.
