Ni Soul Eater ni sus personajes me pertenece. Lo único que es de mi pertenencia son los personajes inventados y la trama.

Chapter 2: Misión.

A pesar de que solo llevaba dos días allí (contando ese), Kid se había dado cuenta de que casi nadie hablaba con Ayumi, excepto él y otras pocas personas. La razón de esto era la actitud de ella. A ella tampoco parecía importarle, puesto que no hacía nada por arreglarlo.

Había recibido varias peticiones para que ella fuera el arma de algún técnico, pero ella había rechazado a todos y cada uno de ellos. Como dijo, prefería la soledad.

Flash back.

Kid estaba saliendo con los demás a la hora de la salida. Habían decidido ir a comer un helado, y luego ir al parque a jugar.

Ayumi había salido antes, caminaba tranquilamente mientras leía un libro. En ese momento, un chico se paro detrás de ella. Antes de darle tiempo a ella, grito:

-¡Ayumi Suzuki! –la mencionada dejo de caminar, pero sin voltear ni despegar la vista del libro. Algunos que estaban cerca se quedaron a observar la escena, como Kid y compañía-. ¡Por favor, acepta ser mi arma!

Todos se quedaron en silencio, esperando que la respuesta abandonara los labios de la oji-amatista.

-Lo siento, pero no estoy interesada –y, con esas palabras, siguió tranquilamente su camino.

El chico se quedo impactado, viendo como la chica se alejaba. Algunos emitieron una pequeña risa al escuchar tan directo rechazo.

Fin flash back.

En ese momento era la hora del almuerzo, y no encontraba a Ayumi por ningún lado. Estaba bien que le gustara la soledad, pero no hacia bien estar siempre sola.

Cuando salió del Shibusen, dispuesto a buscarla afuera, vio una cabellera azul marino en la cima del Shibusen. Sonrió, y se dirigió hacia allí. Abrió la puerta del balcón más alto del Shibusen, y allí estaba ella. "La chica simétrica", como la había bautizado.

-Hola, Suzuki –saludó, cerrando la puerta detrás de él.

La chica lo miro de reojo, pero al instante volvió la vista al objeto que tenía en sus manos. Una libreta.

-Buenos días, Shinigami-kun –saludó.

Kid frunció el ceño, ligeramente molesto.

-Que yo tenga que llamarte por tu apellido no implica que tú tengas que llamarme así. Solo dime Kid –la chica se encogió de hombros-. ¿Qué estás haciendo?

La chica le mostró la libreta que sostenía en sus manos. En ella estaba dibujando el cielo. El Sol ocupaba todo el centro de la hoja.

-¡Ta salió muy simétrico! –Sonrió Kid, devolviéndole la libreta-. Dibujas muy bien.

-Cuando lo termine, puedes quedártelo si quieres –Kid abrió los ojos sorprendido-. ¿Sucede algo?

-No, es solo –Kid negó con la cabeza- que me tuteaste –sonrió.

-Ah, ¿enserio? –preguntó, volviendo al dibujo.

Kid la miró. A pesar de ser una "antisocial", era una persona muy amable. Se quedo observándola bien. Ese día vestía una camisa negra, una chaqueta blanca y una corbata del mismo color. La falda tableada también era blanca; y las botas altas por debajo de la rodilla eran negras.

-¿Podría dejar de mirarme tanto, Shinigami-kun? –preguntó, sin dejar de dibujar.

-Oh, lo siento –corrió la cabeza, ligeramente sonrojado. Al mirar hacia otro lado, se percato de la bandeja de un bento, cerrado, sobre la barandilla. Iba a preguntar sobre eso, pero la voz de la chica se adelanto.

-Ya está listo, Shinigami-kun –dijo, mientras le entregaba la hoja de papel-. Lamento haberlo dejado en blanco y negro.

Kid lo tomo y le agradeció. Miro el dibujo: el Sol se veía tan real que parecía tener algún efecto 3D. El efecto de luces y sombras que había creado usando solo el lápiz negro se veía muy real. Y como si eso no fuera poco, lo había dibujado perfectamente simétrico.

-¡Ah, es maravilloso! –sonrió-. ¡Es completamente simétrico!

-Gracias –sonrió ella con autosuficiencia.

Finalmente, Kid salió de su trance. Mirando a la chica, pregunto:

-Oye, Suzuki –la llamo-. Si en realidad no quieres estar en el Shibusen, ¿Por qué sigues aquí?

-¿Tan desagradable soy? –preguntó ella.

-¡No! No es eso lo que quise decir, yo –Kid se trababa al hablar en algunas palabras. La chica soltó una pequeña risa.

-No se preocupe, era solo una broma –sonrió. Kid pareció calmarse-. Es cierto que no me gusta estar en el Shibusen, pero me desagrada más estar en mi casa. He tenido unos problemas con mi familia, por eso… Además, ahora no podría irme aunque quisiera.

-¿Porque?

La chica no respondió. Dio un trago a la botella de agua que tenía a su lado.

-Ayu… Suzuki, ¿te gustaría comer conmigo y mis amigos algún día de estos? –preguntó él, para acabar con el incomodo silencio que se había formado.

La chica lo miro, hasta que finalmente, soltó un suspiro.

-No creo que me moleste, pero no suelo llevarme bien con las demás personas.

-Pero te llevas bien conmigo, ¿cierto? –preguntó, sonriendo.

La chica dejo escapar una pequeña risa. Ante eso, Kid sintió un pequeño cosquilleo en el estomago.

-Eso es cierto, pero eso es solo una excepción –ante el "¿porque?" del chico, ella continuó-. Es solo porque usted… –se freno de golpe, y corrió la mirada.

-¿Suzuki? –la llamo el chico.

Ella lo miro, y soltó un suspiro.

-¿Enserio no me recuerda, Shinigami-kun? –preguntó, tan bajo que Kid no pudo oírla.

-¿Eh? No te escuche…

-No se preocupe –dijo, tomando sus cosas-. Acepto su invitación, pero no hoy, ni mañana, Otro día…

-¡Oye, espera! –alcanzó a decir, antes de que entrara por la puerta del balcón hacia el Shibusen.

-Hasta pronto, Shinigami-kun –dijo, cerrando la puerta detrás de sí.

Kid solo se la quedo mirando mientras desaparecía dentro de la escuela. Soltó un suspiró. Al menos había aceptado su invitación.

•••

Ese día había sido llamado a la Death Room. Pero no creyó que fuera para eso.

En ese momento, Kid, Liz, Patty y Ayumi se encontraban frente a Shinigami-sama.

-Entonces, ¿lo harás, verdad, Kid-kun? –le preguntó su padre.

Como Ayumi era una alumna nueva, debía ser evaluada como tal. A pesar de ya haber estado en el Shibusen, eso había sido hace seis años atrás. Y en esa época, ella tenía un técnico. Por esa razón debía ser evaluada, para saber sus habilidades.

Pero como la mayoría de los técnicos y armas estaban en alguna misión en ese momento, Kid, Liz y Patty eran los encargados de evaluarla.

Kid suspiró.

-Lo haré, padre –accedió finalmente-. Evaluaremos a Suzuki en su prueba.

Liz y Patty lo miraron extrañadas. Normalmente, se tomaba la suficiente confianza como para llamar a cualquiera por su nombre, pero a ella la había llamado por su apellido.

-¿Y tú, Ayumi-chan? –Preguntó Shinigami-sama, con su normal tono animado, mirando a la chica-. ¿Te esforzaras, verdad?

-Daré mi mejor esfuerzo –dijo, con su normal tono de voz neutral.

-¡Bien! –gritó Shinigami-sama-. ¡Entonces vayan yendo! Luego me dirás como fue todo, Kid-kun.

El mencionado asintió, y todos salieron de la Death Room.

•••

Mientras se dirigían al lugar de la misión, Liz y Patty no dejaban de mirar con curiosidad a Ayumi. Y, es decir, ¿Quién no?

Ayumi estaba vestida con un vestido negro, apenas pomposo, manga corta y de mangas apenas holgadas. Sobre este llevaba un corsé blanco, con los bordes y las cintas de color negro. Tenía puestas botas altas por sobre la rodilla del mismo color. Su cabello estaba atado en dos coletas altas, con un broche con la máscara de Shinigami-sama en cada una.

No es que fuera raro, solo que no era común ver a una chica vestida de esa manera.

-Oye, Ayumi-chan –la llamó Patty-. ¿Por qué estas vestida así?

La mencionada se miró.

-¿Es raro? –preguntó-. Es solo que antes siempre usaba ropa de este estilo para las misiones.

-Ya veo…

Un extraño silenció volvió a reinar.

-¿Segura que no quieres que te llevemos? –preguntó Kid, por tercera vez.

-No es necesario. Además, si voy yo también en tu patineta, iríamos muy apretados.

Kid, Liz y Patty iban en la patineta del primero. Las dos últimas, naturalmente, estaban con forma de armas. Sin embargo, Ayumi iba a pie. No obstante, podía seguirles el ritmo que llevaban perfectamente, ya que sus botas tenían una especia de ruedas agregadas en la suela, lo que le permitía ir más rápido.

Ninguno hizo algún comentario más hasta que llegaron hasta su destino.

El lugar era muy extraño. Las pocas casas que había estaban cayéndose a pedazos. Las paredes de las casas se estaban desquebrajando. El suelo (de tierra), estaba barroso, haciendo imposible caminar normalmente por allí. En los pórticos de las casas se veían a personas llorando, mientras eran calmadas y abrazadas por otras.

-¿Si sabes lo que paso aquí, verdad Suzuki? –preguntó Kid.

La mencionada asintió.

-Hay varios testimonios de personas que vieron a sus hijas siendo arrastradas por una especie de serpiente gigante. Extrañamente, solo ha secuestrado a personas menores de quince años. Los cuerpos de las desaparecidas aparecen inertes al día siguiente después de ser secuestradas. Esto está pasando desde hace una semana. Hoy ha desaparecido otra niña. ¿Verdad, Shinigami-kun?

Liz la miró con curiosidad. ¿Shinigami-kun?

-Es cierto. ¿Y sabes lo que debes hacer, verdad?

-Encontrar al demonio que ha estado secuestrando a las niñas y exterminarlo, ¿verdad?

Kid asintió.

-¿Y sabes por dónde puede estar?

La chica frenó de golpe, y cerró los ojos. Cinco segundos después los abrió, y comenzó a caminar hacia una dirección en específico.

-Por aquí –dijo.

Los otros tres la siguieron. Llegaron a una extraña casa de dos pisos que, al parecer, estaba abandonada. Se veía mucho peor y mucho más vieja que las demás casas que habían visto antes. Al tocar las paredes, los dedos de Ayumi se mancharon de negro, por lo que dedujo que esa casa había sido incinerada.

-Está dentro –dijo ella, mientras giraba el pomo de la puerta. Esta cedió muy pronto: lo más seguro era que el tiempo hubiera oxidado la cerradura.

-Y-yo n-no p-pienso e-e-entrar a-a-ahí –tartamudeaba Liz, escondida detrás de su hermana-. E-e-ese l-lugar se v-ve a-a-aterrador.

-Puede quedarse aquí si quiere, Liz-san –dijo Ayumi, mientras se adentraba en la casa.

Un escalofrió recorrió por completo el cuerpo de Liz. "Liz-san".

-Si no vas a entrar entonces espéranos aquí, Liz –dijo Kid, mientras seguía a la peli-azul-. ¿Vienes, Patty?

Liz abrazó con más fuerza a su hermana.

-E-ella se q-queda c-conmigo –dijo.

-Lo siento, Kid-kun –sonrió Patty-. Pero tendré que quedarme con onee-chan.

-Como quieran –y, con esas palabas, termino de entrar en la casa.

Si por fuera la casa era horrible, por dentro era peor. Las paredes, el techo, el suelo, todo estaba completamente destruido y asimétrico. Una capa de polvo cubría todo a su alcance. Gracias a esto, pudo distinguir las huellas de las botas de Ayumi.

-¿Qué está haciendo ahí, Shinigami-kun? –preguntó Ayumi, asomándose por un de las múltiples habitaciones-. Es por aquí.

Kid la siguió, lamentándose internamente por estar en una casa de tan horrible asimetría. Llegaron hasta el patio trasero de la casa. En este se podía ver una gran cantidad de pastos crecidos, ortigas, musgo y malezas. En el fondo del gran patio, había un gran pozo hecho de roca. Detrás de este había una especie de bosque, del cual no se podía ver el final.

Ayumi, que estaba delante de él, estiro ambos brazos hacia los costados. Inmediatamente, piezas de metal que aparecían de pronto, comenzaron a envolver las manos de la chica. El aspecto final de sus manos era parecido al "Death Cannon", pero con notables diferencias. Las armas de la chica eran mucho más pequeñas, y solo abarcaban desde los dedos hasta la muñeca; aunque unas pocas piezas de metal se encontraban dispersas por su brazo, hasta llegar al codo.

Kid miro sus brazos.

-Hasta en esto es simétrica –susurró.

-¿Dijo algo? –preguntó la chica, volteando la cabeza para verlo.

-No, nada –contesto.

La chica lo miro por medio segundo, y luego volvió su vista al frente. Comenzó a caminar había el pozo, y se asomo a ver mejor su interior. Frunció el ceño.

Cuando despego los labios para decir algo, se escucho un gran ruido dentro del bosque. Ayumi dio un gran salto hacia atrás en el momento en el que una especie de bestia salto sobre ella.

Kid abrió los ojos sorprendido. El "animal" (más precisamente, demonio), era una figura alargada y delgada. Era de un color marrón, con varias manchas verdes. Tenía brazos largos y delgados, que llegaban hasta el suelo. Era casi el doble o el triple de alto que una persona normal, y la mitad de delgado que uno. Tenía ojos negros y profundos, y una boca alagada con dientes filosos. Sus dedos eran muy puntiagudos, al punto de parecer cuchillas.

-¿Asique es él el que ha estado secuestrando a las niñas? –Preguntó Kid, evitando un zarpazo del demonio-. No es ni parecido a una serpiente.

-Así es –respondió Ayumi. Extendió los brazos y disparo. Un hueco se abrió el en brazo derecho del demonio, y se abrió otro hueco en el costado derecho de su torso-. Ah, falle.

Volvió a apuntar y disparo. Esta vez, el demonio logro evitar ambos disparos. Ayumi chasqueo la lengua.

En ese momento, el demonio trato de atravesarla con su brazo izquierdo. Ella logro apartarse al último segundo, y el brazo del "hombre" se clavo en el árbol que estaba detrás de la chica. Ella, aprovechando que lo había dejado inmóvil, dirigió sus manos a la parte de debajo de su cabeza y disparo. Un hueco se abrió en la cabeza de él, y acto seguido, el resto de su cuerpo comenzó a desaparecer; dejando el alma al descubierto.

-Que fraude –susurró Ayumi, mientras sus manos volvían a su forma normal.

-Lo has hecho muy rápido –dijo Kid, mientras se acercaba a ella-. Creí que te tomaría más tiempo.

-Me hubiera gustado que fuera así –dijo, mientras tomaba el alma del demonio en sus manos. Se quedo quieta, mirándola fijamente.

-¿Sucede algo? –preguntó Kid, al verla no hacer ningún movimiento.

-Voltéese, por favor –pidió. Kid entendió y obedeció.

-Un huevo de demonio en custodia –susurró, luego de un par de segundos. Kid se dio vuelta, y ya no había rastro del alma del demonio.

-¿A dónde vas? –preguntó, al verla dirigirse hacia el pozo.

Ella realizo una seña para que lo siguiera. Se quedo quieta, buscando algo con la mirada. Cuando lo encontró, lo tomo entre sus brazos y se dirigió hacia el árbol más cercano al pozo. El objeto que tenía en sus manos era una cuerda. La ato al árbol y se dirigió al pozo.

-Yo le hare una seña cuando tenga que subirme, Shinigami-kun –dijo, mientras se paraba en el borde del pozo y sostenía un extremo de la cuerda entre sus manos.

-¡Oye, oye, oye, oye, oye! –dijo Kid, sorprendido-. ¿Vas a bajar?

-Si –respondió simplemente-. ¿Algún problema?

-No, es solo que –vio la ropa de la chica-. ¿Vas a bajar así?

La chica se encogió de hombros y comenzó a deslizarse por la cuerda, tal como había hecho antes, el día que la había conocido. Luego de un par de minutos, tiro de la cuerda, y Kid comenzó a subirla.

-Gracias por haberme subido, Shinigami-kun –dijo, cuando volvía a estar sobre tierra. Sobre sus brazos, descansaba el cuerpo de una niña de, aproximadamente, doce años.

Kid abrió los ojos con sorpresa.

-¿Es la niña que…?

-Sí.

-¿Y ella esta…?

-No conserva su alma, si es a lo que se refiere.

-Ah…

La chica tenía el cabello color negro, y un vestido verde, rasgado en el vientre. Tenía un hueco en el estomago, y el resto de su cuerpo estaba muy, muy pálido.

-Creí que deberíamos dejar su cuerpo en el pueblo, donde han encontrado a los demás… –susurró.

-Supongo que sí… –dijo, sosteniendo él el cuerpo de la chica.

•••

-Y eso fue lo que paso –terminó de narrar Kid lo ocurrido. Shinigami-sama prestaba atención a cada una de sus palabras.

-¿Entonces? ¿Tú crees que está aprobada o no, Kid-kun? –preguntó.

-Aprobada.

•••

Kid estaba buscando a Ayumi en los alrededores del Shibusen. Finalmente, después de casi media hora de búsqueda, la encontró, sentada en un banco del parque, con una libreta en sus manos.

-¡Suzuki! –la llamo, acercándose a ella.

La chica soltó una pequeña risa cuando Kid se sentó a su lado.

-¿Dije algo gracioso? –preguntó el chico.

-No –respondió la chica. En ese momento vestía una camisa blanca, y falda, corbata y chaqueta de color morado-. Es solo que… No, no importa.

Kid se la quedo mirando, mientras esta volvía la vista a su libreta. Kid se asomo por sobre el hombro de la chica. Estaba dibujando el Shibusen. Al darse cuenta de que Kid no podía ver bien el dibujo, ella corrió la libreta un poco para que él pudiera verlo mejor.

-Tienes un gran don para dibujar, Suzuki –sonrió.

-Gracias, Shinigami-kun.

-Kid –la chica lo miró-. Simplemente dime Kid.

La chica volvió inmediatamente la vista a la libreta. Kid suspiró.

-Ah, cierto –la chica seguía dibujando, pero se notaba que le prestaba atención-. Vine a decirte que estas aprobada.

La chica sonrió.

-Gracias.

El chico iba a contestar, pero en ese momento, escucho que lo llamaban. Soul y Black Star le gritaban desde la otra punta del parque para que se acercara.

-¿Son sus amigos? –preguntó la chica, mirándolos.

-Si –suspiró Kid-. Parecen completos idiotas, y lo son, pero son buenas personas.

-Ya veo…

Kid la miró. Se veía algo melancólica.

-¿Quieres venir con nosotros? –preguntó, mientras se levantaba-. Te los presentaré.

La chica lo miro un par de segundos, y luego bajo la mirada.

-Tal vez otro día. Ya se lo dije, no suelo llevarme bien con las demás personas…

-¿Pero me lo prometes, verdad? –la chica lo miró, confusa-. ¿Me prometes que vendrás con nosotros algún día?

La chica sonrió.

-Se lo prometo, Shinigami-kun –el chico frunció el ceño.

-Y que me llamaras Kid.

-Tal vez algún día –el chico suspiro, y luego sonrió.

-Entonces, hasta luego –se despidió Kid, yendo a ver a Soul y Black Star, que no habían dejado de gritarle.

La chica lo miró, mientras sus amigos hacían comentarios atrevidos y arqueaban las cejas, seguramente haciendo bromas sobre él y ella. Kid negaba todo lo que decía, hasta que se canso y termino golpeándolos. Ayumi reprimió una pequeña risa al verlos.

-Seguiré esperando, Shi-ni-ga-mi-kun…

Fin chapter 2.

N/A: Si no hay Review: Hay tabla (y no hay capitulo).