Renuncia Legal: Nada me pertenece, personajes, lugares, nombres y situaciones son propiedad de J.K Rowling y compañias.

He vuelto después de los estragos que siempre causan las festividades de fin de año, ya saben; primero comer mucho y llenarte hasta explotar mientras que después te haces un montón de propósitos para adelgazar, pedir doce deseos que te han llevado tiempo memorizarlos para que no se te olviden decirlos a las doce campanadas y que al final son los mismos que del año pasado.

Una vez mas, subo el capitulo sin la corrección de mi betha (Dulce no me vayas a jalar las orejas) pero prácticamente estoy hasta las cejas de trabajo y tardaré en volver a aparecer por aquí, aunque intentaré y de verdad, de verdad prometo que haré lo posible que sea antes de fin de mes.

"¡ja! Promesas que se van a ir a traste" Me dice mi vocecita interior chillona, pero yo le digo que cierre el pico y me deje seguir. Espero no se les haga muy pesado de leer, creo que aquí Ron y Ginny han sufrido una cruel paliza Bashing, los personajes tendrán buenos y malos momentos (estoy trabajando en los buenos). Hay unas frases que he sacado de los libros, no son muchas y a mi parecer son fácilmente identificables.


Sentado en una butaca, con expresión relajada y hasta un poco divertida; Marcus Flint observaba el ir y venir de su amigo, en este momento murmuraba maldición tras maldición a cierto rubio. Parecía que de un momento a otro le empezaría a salir espuma por la boca, sus labios dibujaron una sonrisa burlona.

— Entonces... ¿Dices que la liberó?— Preguntó como quien no quiere la cosa, Nott detuvo su despotrique y lo fulminó con la mirada.

— ¡Ese imbécil arrogante! — gruñó Theo, mientras se masajeaba las sienes, pocas situaciones le alteraban, y definitivamente ésta era una de ellas— Se enteró de que el Señor Tenebroso me solicitaba y se metió a la mansión, le sonsacó la información a uno de los elfos y llegó hasta las mazmorras, me lo contó cuando lo descubrí en la cripta de mi tío-abuelo. Cuando le pregunte por ella; me dijo que simplemente estaba terminando el trato que había hecho con Potter. — Dio otro par de vueltas bajo la atenta mirada del robusto hombre hasta que no pudo evitar decir lo que sospechaba— No me lo trago, cuando se marchó registré el lugar y encontré más acumulación de magia en la cripta que en el resto de los terrenos.

— ¿Qué crees que pasó? — Flint se había sentado más derecho al tiempo que prestaba total atención.

— Granger estaba más débil que cuando la trajeron, la dejé sin contacto alguno para minar un poco su resistencia y casi lo había logrado, aún no se ponía a cazar mariposas imaginarias pero ya empezaba a hablar sola, solo esperaba que pasaran unos días más e iniciaría con el siguiente paso. — Una o dos veces por semana iba a verla solo para asegurarse que la mujer no se había muerto o al menos esa era su justificación. Frunció el ceño al tiempo que seguía exponiendo sus teorías conspíratorias.

—No creo que hayan tenido mucho tiempo, pues otros segundos más y la chica aun estaría encerrada. Lo más seguro es que hubiera hecho un hechizo de vinculación ya que no lleva demasiada duración, dado que la "salvo", como mucho lo hizo con la intención de crear un lazo con ella, probablemente con la finalidad de utilizarla ante el nuevo orden por si la balanza se inclina al otro lado. Por otro lado, y esto seria más peligroso para nosotros, si heredó un poco del sentido sagaz de Lucius no me atrevería pensar solo en eso.

Marcus asintió pensativamente.

—De primera vista parece un consentido llorón pero si rascamos la superficie vamos a encontrar bastante potencial, es ambicioso, inteligente y lo más preocupante es que ya nos demostró que no le importa nada, lo único que le interesa es salir bien parado aunque eso signifique tener una alianza con la Orden, necesitamos hablar con Granger para tener a Malfoy de las pelotas, ella sabe lo que paso y podemos utilizar eso en su contra. Voy a citar a mi contacto en el otro bando para que podamos llegar a ellos antes que Draco, de lo contrario seguirá siendo un cabo suelto en esto y si su plan funciona antes que el nuestro, vamos a estar en aprietos si perdemos. En dado caso necesitamos otro contacto porque este caldero ya explotó— Marcus sacó la varita e intentó hacer levitar una bandeja próxima con su mano izquierda.

—Podemos intentarlo con Weasley, nos ahorraría demasiado tiempo— Flint ladeo la cabeza esbozando una sonrisa mientras agregaba dos tazas a la bandeja y las hacia dar vueltas —aunque acabo de recordar que se enfrentaría a toda su familia y es demasiado cobarde, aun recuerdo los vociferadores de la madre, una vulgar mujer.

—No, Granger es vital para esto, su estatus de sangre seria influyente ante un tribunal en pleno, por otra parte Potter la respaldaría y confía ciegamente en ella, contar con su apoyo incondicional seria contar con el Elegido, nadie cuestionaría los criterios del salvador de Gran Bretaña Mágica, ni siquiera el ministro en turno— volvió a reanudar sus paseos por la habitación mientras notaba como una jaqueca amenazaba con aparecer.

—Solo en caso de que perdiéramos, el Señor Tenebroso al parecer, ha entendido que el mundo es mucho más que un chico— al intentar que la bandeja diera una voltereta y las tazas se quedaran estáticas, esta cayó estrepitosamente al piso, pedazos de porcelana se esparcieron en todas direcciones ante la cara de disgusto de Nott.

—Si hay que hacerlo, lo haremos bien Flint, ella lucha por lo que cree es lo correcto, si nos condenan teniéndola de aliada, hará lo imposible por que se tomen en cuenta las alianzas, una condena domiciliaria estaría muy bien para ti ó tal vez prefieras Azkaban con tu historial, donde si mal no recuerdo, figura la muerte de un Inefable y tres Aurores— exhausto y de mal humor, con un dolor de cabeza que empezaba aparecer y que amenazaba con alcanzar varios niveles, se sentó en un sofá delante del Mortifago mientras hacia una mueca al recostarse

—Nunca me ha tocado un Crucio proveniente de la prodigiosa mano del Señor Oscuro, sin embargo, ser nombrado el comandante del ejército de Mortifagos recién reclutados debe habértelo disminuido. — Flint observaba con atención su mano donde faltaban los dedos índice y meñique pero veía de reojo la reacción de Theo— Millicent dice que Harper no soportó y perdió el conocimiento.

-Un Crucio no es tan doloroso cuando lo realiza un mago promedio, simplemente finges dolor mientras drenas esa magia a través de la tuya y ya está. Con magos como Voldemort es más difícil, él se da cuenta cuando no es real el sufrimiento; lo que lo convierte en un reto y no termina hasta que te doblega, son pocos que saben cual es el principal objetivo de una maldición.

Marcus esbozó una sonrisa espeluznante.

—Someter al otro con tu magia, aplastar su poder de control, hacer añicos sus defensas mientras se siente la adrenalina del momento y el poder contenido en el acto. Dirigir las acciones de la victima, experimentar el placer del dolor o arrebatarle la vida. — Era lo primero que se les enseñaba a los magos, comprender el significado de una maldición, que más allá de ser un medio de tortura, encerraba algo más complejo— Duelos de magia. — explicó, como le había ilustrado su mentor, un primo de su madre procedente de Albania. Le dirigió una sonrisa maliciosa.

—No te voy a retar a un duelo Flint, espera a que regrese Higgs y entonces podrán jugar— El castaño ignoro la sonrisa de superioridad de su amigo, desde el colegio le gustaba enredarse en duelos de todo tipo y Terence era quien mejor le seguía la corriente.

—Eres una vergüenza de hombre, Nott — le soltó, aún esperanzado— ¿Qué dirían los reclutas, si vieran a su comandante, convertido en un autentico gallina?

—Estas jugando con fuego, Marcus y antes que hombre soy Mago, tarado, así que actuó como uno, no me apetecería terminar hecho un imbécil neandertal como tú.

— ¡OH vamos! No he tenido desde que llegué de la prisión, un duelo decente. La tranquilidad no es para mí, necesito jugarme la vida y lanzar unos cuantos hechizos de mi invención o me volveré loco. — El robusto hombre se levanto y desesperezó mientras su amigo bufaba poco elegante.

—Te oyes como un maldito desequilibrado, espero no vivir lo suficiente como para verte enredado con Bellatrix— pero Theodore sabia que a pesar de todas las cosas delirantes que dijera su amigo, jamás perdería el sentido de la realidad como la Mortífaga.

—Ya que mencionas a Lestrange, yo que tú me cuidaría la espalda, la última vez que la ví estaba desquiciada. Cree firmemente en los rumores que dicen, que estas intentando traicionar al Lord, piensan que el ocultarles que tenias a la amiga de Potter es motivo suficiente para desconfiar— Flint movió la varita con aburrimiento mientras la bandeja se reparaba.

El castaño asintió pensativamente, Voldemort le había encargado el mando de los nuevos reclutas y a primera vista, había quedado muy satisfecho con la explicación que le había ofrecido acerca de la escapatoria de Granger; pero con Voldemort, uno nunca se iba a lo seguro.

— Cuando salía de mi visita con el Lord, Parkinson me interceptó, estaba indignada porque no se le había avisado que la amiga del Elegido escapó, alegó que ella formó parte del grupo que la atrapó e intento poner a Bella en tu contra, diciéndole que la retuviste por casi tres meses, desafortunadamente eso cabreó aun más a Lestrange— el robusto hombre intentaba hacer aparecer un ramo de flores pero lo único que obtenía eran ramas y hojas secas— ¡maldición! Se me siguen resistiendo los hechizos básicos.

—¡Esa perra de Parkinson, me ha metido en problemas! hubiésemos llevado a Bullstrode, pero a la hora de la hora se arrepintió cuando se entero del objetivo a capturar, al parecer en el colegio Granger le hizo algo y desde entonces le tiene miedo— Nott lo atribuía mas a si Voldemort se enteraba, para su sorpresa Marcus asintió.

— En tercer año Granger abofeteo a Malfoy, Parkinson se enteró y decidió tomar la venganza en sus manos; dos días después entre ella y Millicent la acorralaron a un lado de las gradas del campo de Quidditch, no lo planearon muy bien y Bullstrode se llevo la peor parte—Flint había presenciado el encuentro pero no intervino hasta que las cosas se salieron de control, Pansy había salido corriendo cuando se había dado cuenta que llevaba las de perder, Bullstrode no fue demasiado rápida y había terminado petrificada. Cuando se acerco a ayudar a su compañera de casa, nunca estuvo mas de acuerdo con Snape acerca de la chiquilla sabelotodo, tuvo que soportar los balbuceos de la castaña en un intento por justificarse, sus estúpidas preguntas acerca de si la reportaría a su jefa de casa y una incesante serie de referencias acerca de "cuando utilizar la magia en defensa propia".

— Aún no se porque fue admitida entre nosotros, su padre decidió escapar al extranjero y si ella fuera un poco inteligente hubiera hecho lo mismo. A las batallas no se presenta y si lo hace es para salir herida, siempre ronda cerca de Parkinson y una que otra vez se quedan en el mismo cuarto por las noches, ¿me pregunto si entre ellas no habrá algo?— Theo no era partidario de cotilleos acerca de posibles relaciones lesbicas, solo que de momento necesitaba alejar de su mente cualquier tema relacionado con Voldemort, Malfoy, Granger o Bellatrix Lestrange.

—No lo creo, Pansy suele ponerse pendeja cuando está cerca de Malfoy, talvez pruebe de los dos sabores, en dado caso no me interesa saberlo— ahora Marcus agitaba la mano mientras abría y cerraba los dedos comprobando reflejos y agilidad.

— ¡Por el amor de cielo, Flint! deja de mover la maldita mano que me estas empezando a sacar de quicio— se quejó Theo — ¿ya comprobaste con el hechizo de Petter?, no es muy difícil y no seria mucha la diferencia— preguntó esperanzado. Pero el aludido ni caso le hacia.

Nott se levantó de su asiento mientras se acercaba a su amigo lo que ocasionó que las diferencias físicas entre los dos resaltaran; Flint había crecido aún más después de terminar el colegio, de hombros anchos y complexión robusta, la magia que desprendía llamaba la atención, intimidaba simplemente con su presencia; parecía de esos hombres que nada bueno pueden ofrecer, aquellos que en lugar de ayudar una anciana a cruzar la calle la empujarían directo al peligro; mientras que Theo era lo opuesto, calmado y silencioso lo que le hacia pasar desapercibido, no era tan fornido como su amigo, apenas si se notaría en una habitación llena de gente, su aspecto enfermizo lo había abandonado solo dejando a un hombre con la musculatura necesaria para su complexión media, sin embargo en cuanto realizaba cualquier acción había cierta elegancia natural en cada uno de sus movimientos, mas comparable a una pantera que a un oso, sus facciones habían dejado de ser las de un niño para dar paso a las de un hombre, el cabello castaño contrastaba con sus ojos; negros y fríos e hipnotizantes, pozos oscuros sin fondo.

—Nunca pensé que tocaría los puntos exactos en Granger como para que se dejara de miramientos y me atacara con todo su arsenal — razonó el fornido Mortífago mientras se alejaba de Theo manteniendo cierto espacio, como si aún no pudiera creerse la ferocidad de su batalla con la Gryffindor.

Había pasado por alto, que talvez una serie de Avadas que habían estado cerca de terminar con su vida, habían sido suficiente motivación para la bruja.

— Espero que en el próximo encuentro, me toque enfrentarla otra vez y entonces quien este inconciente será ella. Me los dejare, — declaró orgulloso, mientras alzaba la mano para que su interlocutor pudiera apreciarla — serán como un trofeo de guerra. —Tenia que admitir que hasta el momento, era la mejor batalla a muerte que había disfrutado, desde que se enlistara en la Orden Oscura.

Nott rodó los ojos y camino directamente a la salida, al parecer sus intentos por olvidarse de temas que le aumentaban el dolor de cabeza iban a ser imposibles de eludir, decidió pasar a asuntos mas urgentes; como por ejemplo castigar a un elfo que sin saberlo, había ayudado a Malfoy a echar a perder sus planes, liberarlo no era lo mas ideal, talvez lo mandaría a limpiar sin magia, una vieja mansión fuera de Londres que había pertenecido a su abuela, le llevaría como mínimo cien años realizar la tarea a la desgraciada criatura.

Antes de traspasar el umbral de la puerta, volteo a ver a su amigo que seguía intentando aparecer ramos de flores "Como si fuera a herir de muerte a alguien con una ramo de margaritas" pensó para sus adentros.

—Flint, conoces la salida, si necesitas algo más, no lo pidas porque mis sirvientes tienen ordenes de no darte nada. La ultima vez que te dejé a solas; destrozaste una costosa y única colección de armaduras al tratar de encantarlas para que pelearan entre sí, calcinaste una alfombra voladora que no pudiste manipular correctamente, porque al parecer no soportaba tu enorme trasero, agradece que no te la cobro, porque te valdría una bóveda en Gringotts ¡ah! y demoliste una parte de mi biblioteca personal, solo por que estabas aburrido y olvidaste como leer.

—Espero no vivir lo suficiente, como para ver pavo reales blancos en tu jardín, Nott, te estas comportando como un presumido Malfoy. Me rompes el corazón al demostrar que te interesa mas lo material que una verdadera amistad —Marcus se llevo una mano al lado derecho del pecho mientras lo veía burlonamente.

— ¡El corazón se encuentra al otro lado, imbécil!— Theodore salió de la estancia haciendo caso omiso de las risitas del Mortífago, la prioridad era asegurarse una salida de emergencia por si el barco en que viajaban naufragaba o de lo contrario estaría con un cincuenta por ciento de probabilidades de ganar y de ninguna manera podía permitirse el lujo de confiar en un solo bando.

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El numero doce de Grinmuald Place albergaba bastantes secretos, dentro de sus paredes se reunía la mayor parte de la resistencia, en la vivienda reinaba un ambiente siniestro y es que, a pesar de llevar varios años ocupada por gente con esperanzas y sueños, la casa mantenía su propio ambiente, su propia vida.

Cuando una figura atravesó la puerta principal e irremediablemente tropezó con un paragüero parecido a una pierna de Troll, la felicidad se extendió en cada habitación, inundo cada recoveco, poco importaron los gritos estridentes del retrato de la Señora Black o los comentarios amargados de Kreacher.

Hermione Granger acabada de llegar después de estar aprisionada.

Los abrazos no se hicieron esperar, Molly Weasley, la apretaba tanto hasta casi asfixiarla, Tonks, haciendo uso de la fuerza, se la arrebato a la mujer mayor para estrujarla aún más fuerte, Ginny fue la siguiente, solo que el abrazo fue incomodo pues su abultado vientre le impedía acercarse demasiado, a Hermione le sorprendió, pues cuando había sido capturada, la pelirroja apenas tenia cinco meses y ahora estaba próxima a dar a luz.

Harry, no solo la abrazo si no que la elevó en el aire mientras le daba vueltas, a los pocos momentos después de haber tocado tierra nuevamente, Ron la abrazo aunque no por mucho tiempo, apenas se había apartado sonrojado los gemelos tomaron su turno.

Hermione empezó a llorar, se dejo llevar por el alivio de saberse a salvo, en ese instante amó la casa, amó el retrato de la difunta señora Black y el elfo domestico le pareció la criatura mas encantadora de la tierra, la mansión Black fué la casa mas acogedora de todo Londres en varias manzanas a la redonda.

Cuando la noticia fue comunicada a los restantes miembros de la Orden, se convocó a una reunión urgente. Inmediatamente llegaron al lugar, el timbre no dejaba de sonar, ni la madre de Sirius de gritar, entre murmullos todos se reunieron en la abarrotada cocina.

Después de discutir, sobre quien debería participar en el interrogatorio lograron ponerse de acuerdo, la mayoría opinaba que deberían ser pocos y los más experimentados por si se presentaba algún problema, lo que en pocas palabras significaba si era un Mortífago bajo la poción multijugos, la cosa se iba a poner bastante fea.

Quejas y reclamos por parte de los rechazados no se hicieron esperar, Remus y Kingsley; en una demostración de autoridad, los sacaron para dejar solo a los implicados.

Eran pocos quienes se encontraban en la cocina, pero eran los principales pilares de la organización y donde al menos la mayoría había sobrevivido a la primera guerra. Cerca de la chimenea se encontraba Bill, lucia un poco desmejorado; sus cicatrices ya no eran tan marcadas sin embargo algo en él había cambiado. El señor Weasley estaba sentado al otro lado de la mesa, Tonks que cambiaba cada cinco minutos el color de su pelo se encontraba recostada contra la puerta, Kingsley en un extremo platicaba por lo bajo con Remus, quien no le quitaba la vista de encima a Hermione, Hestia y Dedalus Diggle acababan de llegar y se estaban poniendo al corriente de los hechos; cortesía de la profesora Mcgonagall.

Los gemelos, Ginny, Ron y Harry no habían sido admitidos debido a su poca experiencia en la Orden, pero el Elegido no se rindió tan fácilmente y en un descuido por parte de Tonks que custodiaba la puerta se introdujo, lo que como resultado originó otra discusión.

—Es mi amiga y yo voy a estar presente— le repitió tercamente y por décima vez el niño-que-vivió a Diggle, que a juzgar por la cara del mago, este no sabía como lidiar con un hombre insistente.

Pero Lupin no iba a ser tan fácil de vencer, por primera vez Hermione lo vio molesto.

—Harry, esto no tiene que ver contigo, te vas a quedar afuera junto con Ginny, Ron y los gemelos— su voz se mantenía firme.

Del rostro de Harry se había esfumado cualquier muestra de preocupación y afloraba a toda velocidad la ira.

— ¡Todo lo relacionado con Mortifagos, Voldemort, la muerte de alguien y formas para ganar la guerra tiene que ver con mi persona!— poco a poco había elevado la voz y demasiado tarde se dio cuenta que no era necesario, porque todos estaban en silencio, viendo de Lupin a Harry como si fuera un partido de tenis, esperando la réplica de Remus.

—La mayoría decidió que solo unos pocos estuviéramos presentes, Potter y tienes que acatar las ordenes— sus ojos centellaron dejando ver un poco del lobo que se escondía dentro— Hermione va a estar segura con nosotros, somos sus amigos también— remarcó cada palabra para causar el impacto deseado, quizás si eso introdujera un poco de sensatez en Harry, para él estaría bien.

Se sentía la tensión, ¡Por Merlín que Hermione la sentía! sabía que podría abrir la mano y tomar un puño si quería. Harry apretaba tanto las manos que probablemente sus uñas dejarían marcas en sus palmas; Remus se mantenía firme, irguiéndose en toda su estatura.

—Remus, esta bien si Harry se queda, los demás tienen pendientes y no ganamos nada con pelear, Harry se va portar bien ¿verdad?— Arthur decidió intervenir con el propósito de aligerar un poco los ánimos.

El hombre-lobo gruño algo pero nadie alcanzo a escuchar qué, mientras que el Elegido no pudo reprimir una sonrisa de triunfo mientras tomaba asiento al lado de la castaña y le dirigía una sonrisa para tranquilizarla.

Lupin ignorando olímpicamente a Harry, le acercó un vaso que contenía una solución inodora e incolora mientras la observaba fijamente.

—Sabes lo que sigue— le dijo escuetamente, siempre atento a todos sus movimientos y apretando la varita fuertemente en su mano derecha.

Lentamente tomo el vaso y se tomo su contenido, a su lado, Harry le había tomando la mano como señal de apoyo.

— ¿Cuál es tu nombre?— Kingsley le preguntó totalmente serio, como todo auror estaba acostumbrado a llevar a cabo interrogatorios y éste no era uno diferente.

—Hermione Jean Granger, Auror al servicio del ministerio, actual miembro de la Orden del Fénix y el Ejercito de Dumbledore —las palabras salían de su boca sin que ella pudiera hacer nada. Hubo murmullos entre los presentes, Shackebolt parecía tener problemas para hacer la siguiente pregunta.

— ¿Quién te libero y porque?— Lupin tomó el relevo mientras alternaba su atención entre Potter y la chica.

—Draco Malfoy me liberó porque Harry le ofreció un trato— afortunadamente no habían preguntado si le había hecho algo más, pensó que ellos no tenían porque enterarse y el rubio lo había hecho personal, así que ella lidiaría con ese gordo problema.

— ¿Lograron sacarte alguna información? ¿Viste o escuchaste algo?— Hestia Jonnes preguntó desde un lugar apartado que ella no pudo ver, los demás contenían la respiración.

—No me preguntaron ni torturaron, me tuvieron encerrada sin ningún tipo de contacto, había guardias afuera de la celda pero jamás entraban, solo pasaban de largo una o dos veces por semana.

— ¿Hay alguna forma de que supieras donde te retenían?— Arthur preguntó, a su lado Molly weasley estaba pálida y se estrujaba las manos.

Hermione negó con la cabeza.

—Estaba inconsciente cuando me llevaron, diría que es una mansión con sótanos comunicados por túneles, debe ser demasiado grande porque uno de ellos comunica con un cementerio, a juzgar por la cantidad de tumbas, seria una mansión con unos cuatrocientos o quinientos años.

—Eso no ayuda mucho, la mayoría de los Mortífagos son poseedores de residencias más antiguas, herederos de varias fortunas familiares y construcciones, la mayoría del territorio Mágico de Gran Bretaña pertenece a familias añejas; Hogwarts, el Ministerio y San Mungo son los únicos lugares que pertenecen en un cincuenta por ciento a la sociedad Mágica. Creo que hasta aquí termina la parte de las preguntas, no podemos estar todos en el mismo lugar por si hubiese una emboscada, Moddy estaría subiéndose por las paredes si supiera que la mayoría nos hemos reunido. — Dedalus intentaba parecer tranquilo pero sus gestos lo delataban.

Ante la aprobación de la opinión de Diggle, decidieron pasar a la siguiente fase.

—Hermione, sabes lo que sigue— Remus dio un paso al frente mientras le apuntaba con la varita, la castaña asintió mientras trataba de poner la mente en blanco y relajarse, consintiéndole tomara el control absoluto.

— ¡No es necesario, Lupin! Hermione no diría nada, ni permitiría arriesgarnos, no lo puedes hacer— De un salto el niño que vivió se había puesto entre ella y el ex profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.

—Si le hicieron el Imperio no lo sabríamos, Harry cariño, serán unos minutos y Hermione no pondrá resistencia para que no haya dolor ni nada parecido, hemos hecho esto varias veces y has estado presente— Molly, intervenía por primera vez, pretendía razonar con el Elegido mientras tiraba de él para sacarlo de en medio.

—Estoy lista —anunció, más que nada para evitar que se llegara a un enfrentamiento mágico o físico entre su amigo y el hombre lobo, pudo ver como el ex-profesor susurraba la maldición.

Una sensación de tranquilidad le invadió alejándola de todo, oía las voces pero no las comprendía, sus manos y pies se movían pero no le importaba, hacia cosas pero no le interesaban.

Mientras se desplazaba en la inconciencia, vagamente se dio cuenta de que se había subido a la mesa, casi le daba risa; era un espectador de su propio cuerpo. Una voz le ordenaba y estaba bien, no tenia que pensar ni decidir, simplemente hacer.

Hizo algo pero no supo que fué, Harry que estaba mas cerca de ella la veía con los ojos como platos.

Primero fue tan sutil que no le prestó demasiada atención, pero aumentaba de intensidad a una prontitud abrumadora, dejó de seguir las ordenes porque algo más demandaba toda su atención, primero un pinchazo y después otro más fuerte en la base de su columna, acompañado de un espasmo que la regresó a la realidad y que hizo que deseara liberarse del Imperius, ya que "eso" no estaba contento que alguien más la manipulara a voluntad y al parecer estaba mordiéndola.

Ese algo en su espalda había cobrado vida, se agitaba bajo su piel, se deslizaba, mas ciertamente hacia arriba, dando pequeñas mordidas mientras avanzaba y ahí no quedaba, porque cada pinchazo iba acompañado de una sacudida que la hacia experimentar varias sensaciones a la vez; furia, placer, ansia desmedida, estaba a punto de llegar a el punto culminante; sintió calor en todo su cuerpo mientras este se convulsionaba y un gemido estaba por salir de su boca, cuando todo se desvaneció.

Un dolor agudo en la cabeza, le hizo ver que se había caído de la mesa y se había golpeado con el borde de una silla, Harry, pretendía ayudarla a levantarse tomándola de los hombros y hablándole sobre algo que no entendía ¡Donde estaban las malditas emociones!

Una furia la invadió, no sabia el porqué pero quería gritarle que la dejara en paz, que se alejara, sentía que él había roto su burbuja de estremecimientos multiplicados por diez, ya nada se movía en su columna, nada la mordía, ningún estremecimiento, ningún placer al sentirlo.

Cuando levanto su rostro, lista a gritarle, vio en sus ojos preocupación por ella y el desconcierto ante sus reacciones; la furia se evaporó cuando se dio cuenta de lo que había estado a punto de hacer. Estaba tan liada por sus actitudes y pensamientos contradictorios, lo único que Harry había hecho era intentar ayudarla y hace unos momentos Hermione le iba a gritar, como si fuera un gusano asqueroso, como si él tuviera la culpa de todo, cuando había sido otro el responsable de su situación mágica y mental actual.

Se preguntó, si no había sido una alucinación aquella cosa que se movía libre por su columna, talvez su imaginación se había salido de control y la muy perversa le había jugado una mala pasada, el resultado de estar sometida a tanto estrés y a tantas emociones en menos de doce horas, sí, era eso. Contenta por encontrar la causa, aceptó la mano del auror que la veía confuso.

— ¿Ya estas satisfecho, Remus? La Imperio surtió efecto, lo que nos indica que no estaba bajo el efecto de otra, de lo contrario no toleraría aceptar dos ordenes diferentes al mismo tiempo— Mcgonagall lo veía reprobatoriamente, como si fuera un alumno sorprendido en actos vandálicos.

Entre discusiones de si se le había pasado la mano a Lupin, ó no, Hermione se marchó con el firme propósito de ir directo a su habitación, necesitaba un baño a gritos; su cabello ya de por sí indomable, se había endurecido de tal forma; que probablemente necesitaría cortárselo antes que lograrlo desenredar, su piel estaba opaca, mientras que sus manos presentaban rasguños y heridas, estaba cansada física y mentalmente, adolorida en la pierna que, a pesar de ser tratada apenas les había explicado que le dolía y mencionar de paso que no le importaba si se la amputaban con tal de liberarla del sufrimiento, los golpes que se acababa de dar en la cabeza se sumaban a una larga de lista de dolores que padecía y que iban; desde la punta de los dedos de los pies hasta la raíz del pelo.

Si alguien estaba ocupando el baño, juraba que se metería y lo sacaría a patadas si era necesario.

Mientras llegaba al inicio de la escalera y trataba de subir toda prisa, empezó a sentirse orgullosa por como estaba llevando la situación, lo que mas la sorprendió fue que el hecho de estar unida mediante una unión de sangre a Malfoy no le provocaba pánico o miedo, era como sí, simplemente lo hubiera estado esperando, no las acciones del mago por supuesto, pero de alguna forma la vida ya no le sorprendía con obstáculos de ese calibre.

Se aplaudió por racionalizar los recién descubiertos cambios de lo que la unión podía hacerle, o quizás fuera que no había tenido tiempo, de detenerse a reflexionar en lo que se había visto envuelta.

Para cuando llegó al descanso, estaba decidida a ver de alguna manera el lado positivo, después de todo estaba libre y eso era un enorme punto a su favor, Draco la había liberado y aunque eso no lo convertía en mejor persona, ni limpiaba un poco su negra alma puesto que había actuado como un autentico mal nacido, le había proporcionado un poco de tiempo para buscar formas de salir del embrollo.

Se recostó contra la pared para tomar aliento, poco a poco sentía como una pequeña llama de venganza se encendía dentro de ella, buscaría a Draco Malfoy y así fuera a base de maldiciones asesinas, le obligaría a deshacer los estúpidos vínculos que había realizado.

Se sintió nuevamente en la aventuras del colegio, otra vez a salvar el día, otra vez a devolverle la jugada al enemigo, porque el rubio Mortífago había pasado de tener tanta atención como una mosca molesta a ocupar un lugar privilegiado en su lista negra de enemigos.

Una mano la tomo del brazo y sin darle tiempo a nada, la jaló al cuarto más cercano.

Hermione tardó un tiempo en darse cuenta que el dueño de dicha mano era Ron, en cuanto entraron, el pelirrojo la dejó en el extremo mas alejado de la habitación y corrió a cerrar la puerta.

— ¿Ron que pasa? ¿Por que me jalas así?— le preguntó entre molesta ante la idea de un baño que tendría que esperar y también curiosa por como se comportaba el pelirrojo.

— ¿Te qu... quie...te quierescasarconmigo?— dijo de un tirón, evadiendo hacer contacto visual.

— ¿Qué?—pregunto confundida.

— ¿Que si te quieres casar conmigo?— le llevaba dando vueltas a la idea desde hace mucho así que creía que ese era el momento correcto y solo formalizarían una unión inminente.

Un sudor frió le recorrió y aunque sabía que lo que iba a decir cambiaría muchas cosas, lo había decidido. Respiro profundo y trató de sonar lo mas calmada posible.

—No creo que sea lo mejor, Ron, estamos en medio de una guerra y debemos concentrar nuestros esfuerzos en derrotar a Voldemort.

La expresión de el pelirrojo se endureció al tiempo que sus orejas empezaban a ponerse coloradas.

— ¿Crees que eres inalcanzable para mí, verdad?—Escupió mientras empezaba dar vueltas por la habitación dejando salir a flote la agresividad, le lanzó una mirada furiosa mientras le apuntaba con el dedo — te revuelcas en tu superioridad, Harry dejó libres a Mortífagos para traerte de regreso— deteniéndose frente a la cama del mencionado, le dio una patada al colchón como para enfatizar la acusación.

La castaña estaba rígida ante las palabras del Auror, intentando no mostrarse dolida aunque sus manos temblorosas le traicionaban.

—Juzgándonos por no ser demasiado inteligentes, comportándote como si fuéramos unos imbéciles ignorantes, subestimándome todo el tiempo — al ver que ella iba a hablar, elevó la voz — ¡No lo niegues! siempre has creído que no puedo hacer algo yo solito y te he demostrado que te equivocas, ¿crees que soy insignificante para ti? ¿Preferirías que fuera Víctor Krum quien te lo pidiera? Seguro que sí, entonces sin pensarlo correrías a sus brazos ¿no? Te gustan los magos famosos, los buenos jugadores, talvez, como Cormac Mclaggen, tu misma lo admitiste— apretó los puños mientras la encaraba y su rostro se torno aún más rojo, casi llegando al granate— entonces sin reparos irías colgada de su brazo, como lo hiciste en la fiesta de "El club de las Eminencias" ¿También te besuqueabas con él por los pasillos?

Posiblemente esperaba que Hermione aguantara estoicamente cada una de sus palabras o que le pidiera algún tipo de disculpa por su intelecto, algo que nunca había hecho y decididamente no iba a empezar ahora, pero lo cierto es que ella ya había tenido suficiente.

Cuando se lo proponía, Ron tenia un innegable talento para hacerla sentirse una basura y lo había demostrado desde el primer grado, señalándola de una empollona obsesa por los estudios, pasando por culparla directamente de la supuesta muerte de su rata, hasta enfadándose por presentarse del brazo de Víctor Krum al baile, cuando él ni siquiera había volteado a verla como posible candidata a pareja.

El menor de los Weasley prefería masticar vidrios rotos antes que disculparse con ella y no lo podía culpar por su comportamiento, no, la que se debería sentir culpable era ella por permitírselo. Porque se había aferrado a la idea que no importaba que tan hirientes fueran sus comentarios, ni tampoco importaban cuantas veces la hiciera llorar, era su amigo o al menos ella pensaba que lo era; lo había atribuido a la faceta de todo niño, ser cruel sin ser conciente del daño, Ron ya no era un niño y su comportamiento siempre había sido el mismo, nada había cambiado.

—Serías un gran mago, probablemente mejor que yo y un jugador con un talento comparable al de Harry si tan solo dejaras de tener miedo al triunfo, no me culpes por tu errores Ronald porque tu eres quien los comente, se hombre y enfrenta tus miedos.

El pelirrojo había enmudecido por la contestación, pero eso solo fue momentáneo ya que su nivel de agresión aumentó, ya sin reparos sacó la varita y le apuntó directamente a la cara mientras empezaba a gritar el siguiente insulto.

—Nadie quería ser tu amigo en primer año, ibas tras nosotros como una gansa enfadada y para que te enteres, le habíamos puesto seguro a los baños dejando al troll encerrado contigo pero Harry se arrepintió— eso no había sido cierto del todo pero que le importaba en ese momento.

Quienes aún se encontraban en la casa, habían sido atraídos por los gritos, sin embargo cuando se dieron cuenta del tema de la discusión decidieron dejarlos solos, Harry había sido llevado por su esposa a su habitación, mientras le decía que no le correspondía intervenir y por primera vez el-niño-que-vivió hizo caso.

— ¡Le lancé un Confundus a Mclaggen para que tu obtuvieras el puesto de guardián! — le chilló, siempre había tenido una especie de remordimiento por lo que había hecho y sentía que Ron merecía saber la verdad, Cormac era un idiota pero por alguna estúpida razón en ese momento, juzgó que quitarle la oportunidad de obtener el puesto no le haría algún mal "¡Solo es un puesto para un equipo!" Se había dicho, no era un importante examen, ni una cuestión de vida o muerte.

Insultos volaron en todas direcciones, si la pelea hubiese sido acerca de otra cosa, ella hubiera creído que ahí había pasión.

Desafortunadamente lo que Ron le gritaba le indicaba que ahí no había nada de eso. Al contrario, eran acusaciones que ambos se habían guardado por varios años, resentimientos que se habían tragado mientras se comportaban educadamente uno con otro y que al tratar de cubrirlos simplemente se habían hecho mas profundos, lo que ahora les llevaba a enfrentarse ya no con una idea a futuro donde se casarían y tendrían hijos, si no al presente, donde se planteaban hasta donde terminaba una amistad sincera y donde iniciaba una necesidad.

— ¡Siempre te has comportado como mi madre!—le gritó ya sin preocuparse por bajar la voz.

Una vez había escuchado la misma acusación de la boca del pelirrojo pero en ese momento no lo vio mas lejos, ¿De verdad la veían como una madre regañona? ¿Era tan aburrida? ¿Por eso Harry la veía con orgullo cuando lo encumbraba? Como un hijo que espera que su madre esté orgullosa por sus logros. Era demasiado irritante pensar que solo la veían como una amargada estirada que vivía en el cuerpo de una adolescente.

Jamás imaginó que mientras ella veía su comportamiento como la manera más saludable de llevar la adolescencia ellos veían a una arpía fastidiosa.

Furiosa salió de la habitación y se dirigió al baño, no fue una disputa como las acostumbradas, esta era definitiva y es que ya no eran unos niños, ya el pelirrojo no podía decir que se quemaría las pestañas para ayudar a Hagrid con su Hipogrifo, ni la defendería porque alguien más le dirigió un insulto. Si le hubiese preguntado antes, ella hubiese dicho que sí; se hubiera lanzado a formar un hogar con su amigo de la infancia, pero algo cambió durante sus meses de captura, había logrado evadir por unas cuantas semanas el pensar en sus verdaderos sentimientos por el Auror; cuando finalmente lo hizo, llegó a la conclusión de que prefería estar sola a construir su vida sobre mentiras.

Supondría que lo suyo marcharía sobre ruedas y aunque habría diferencias seria lo normal, no necesitaban demostrar que ambos eran el uno para el otro porque ya se conocían defectos y virtudes; tendrían lo soñado, procrearían hijos y ella se quedaría en casa, mientras él trabajaba con Harry, a seguir luchando contra las fuerzas perversas de la hechicería, aferrada a la idea donde él era su príncipe azul; una que se formó cuando apenas era una niña y a la que no había cuestionado un verdadero significado.

"Amar y querer no son sinónimos" pensó mientras entraba como un huracán al pequeño baño y cerraba de un portazo. Él la quería pero no estaba segura si la amaba y por como se habían dado las cosas momento antes, seguro que jamás lo iba a saber.

Sentándose en la orilla de la tina decidió que lo que mas le aterraba, era no saber si ella sentía algo mas que cariño por el pelirrojo, el simple pensamiento de imaginar su desnuda persona en actos mas íntimos que un beso se le hacía demasiado perturbador.

Posiblemente porque siendo honesta consigo misma, a Hermione le atraía lo frío o lo caliente pero nunca lo tibio.

Se sobresaltó y se hubiera caído dentro de la tina si no se hubiese sujetado del borde a tiempo; cuando descubrió que, en su furia, Ron la había seguido y empezaba a aporrear violentamente la puerta, tal vez con deseos de que siguieran discutiendo. Afortunadamente en ese momento escucho la voz de Harry, al parecer había decidido intervenir y se lo llevaba a la cocina.

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Los días siguientes fueron los mas incómodos que el trío de oro había experimentado, si Harry quería tener la opinión de sus amigos tenia que consultarlos por separado, comparar lo que le habían dicho y de ahí sacar sus propias conclusiones; ambos aseguraban que seguían siendo amigos pero las muecas de Ron y por la forma grosera en le contestaba a la castaña indicaban que la amistad era una mera ilusión. Molly Weasley lo mismo que su hija se habían resentido con la castaña por rechazar abiertamente a Ron y por hacerle esas declaraciones que todos habían escuchado; los restantes miembros de la Orden evitaban opinar del tema.

Era viernes por la tarde y Hermione estaba temblando de frío, su cabello húmedo le había empapado la bata de baño que se había puesto; últimamente tenia que recurrir, demasiado frecuentemente para su gusto, a duchas de agua fría, con la esperanza de calmar la extraña combinación de oleadas de calor con escalofríos que se generaban en la base de su columna y que aparecían a las horas menos indicadas.

Contrario a todo, se negaba a salir e ir a su habitación como cualquier persona normal hiciera, Ron le había preparado una "broma" que consistía en polvos verrugosos que le caerían en plena cabeza nada mas abriera la puerta.

Favorablemente el chico no era tan silencioso como se requería en esas ocasiones y había tropezado al llevarlos al lugar donde ocurriría el incidente.

Últimamente estaba en pie de guerra con ella, se paseaba por la casa como un escreguto de cola explosiva; dispuesto a lanzarse a mordiscos a quien se le ocurriera verle de cualquier forma, la ignoraba totalmente, después de estar un tiempo enfurruñado y cuando menos se lo esperaba actuaba tan groseramente que rayaba en una actitud infantil como ahora lo hacia con la supuesta broma.

Afortunadamente para todos, Hermione no le había seguido el juego, al menos ella se comportaba en forma adulta ante el rompimiento; si bien aún seguía esperando por las crisis de llanto, la depresión, la necesidad compulsiva por la comida o golosinas sobresaturadas en azucares y todos esos síntomas que se asocian a una ruptura, sin embargo hasta el momento no se dignaban a presentarse.

La Aurora se levanto y se acerco a observarse al espejo en busca de algún signo que le indicara que ahí estaban, mas su reflejo le devolvía la imagen de unos cansados ojos castaños, su pelo que ya empezaba a alborotarse a pesar de que seguía goteando agua, su rostro seguía siendo el de cualquier mujer que hace mucho tiempo había dejado de ser una niña, dejo salir un suspiro de resignación.

Al parecer, los benditos síntomas seguirían sin manifestarse, como si a ella no se le aplicaran, se sentía tranquila, la actitud de Ron no le sorprendía, francamente se había portado mas groseramente con ella en el colegio y por cosas mas insignificantes. Evaluando la presente situación encontró; que todo estaba saliendo mejor de lo esperado, podía lidiar con la indiferencia de las mujeres Weasley, con la actitud del pelirrojo, incluso con un Mortífago que la había enredado en pactos de magia y sangre; lo único que le inquietaba era que Remus procuraba vigilarla cada que se encontraban en la misma habitación.

Para hacer tiempo y que el pelirrojo perdiera el interés, se dispuso a examinar su pierna, donde ya solo le quedaba una cicatriz que le atravesaba en forma horizontal dándole la vuelta a la extremidad, con el tiempo solo seria una casi imperceptible marca.

Lo que si no tenia marca, era esa extraña sensación siempre presente en su columna y es que cuando menos lo esperaba; la cosa se despertaba, después de días había llegado a la conclusión de que debería tener vida, unas veces la sentía reptar contrayéndose y mandándole oleadas de placer mientras se deslizaba hacia la nuca, donde antes de llegar desaparecía dejándole excitada y con un calor insoportable, otras veces, se manifestaba en cambios de humor que la hacían pensar se estaba volviendo una especie de bipolar con propensión a la violencia, pasaba de fatigada y pacifica en un momento para estar al siguiente totalmente irascible.

Por una extraña razón se negaba a informar lo que le sucedía, ni siquiera a Harry. Sentía que era su batalla personal, no solo contra el ruin de Malfoy que le había hecho eso, si no contra ella misma, demostrarse que aun era capaz de lidiar con sus enemigos, de poder darles una lección.

Con un gemido se puso en pie, mientras se acomodaba la bata y abría la puerta con la esperanza de que Ron hubiera perdido la atención en su actual travesura, pero alguien estaba impidiéndole el paso; Ginny Weasley avanzó haciéndola desandar, decidida a que las dos mujeres quedaran adentro.

Hermione retrocedió mirándola fijamente, mientras se reprendía mentalmente por dejar su varita en su habitación, aunque fue descartado pues no podía atacar a una mujer a pocas semanas por dar a luz. Viendo que no podría hacer nada alzó la barbilla desafiante, desde su rompimiento con el menor de los varones Weasley, la pelirroja y Molly no le habían dirigido la palabra y si la esposa de Harry estaba ahí, seguramente no era para una charla amistosa.

La castaña precipitadamente ideó que contestaría unas cuantas preguntas y cuando la futura madre se desatendiera, saldría de ahí.

— ¿Por qué dejaste a mi hermano?— pregunto la pelirroja mientras cerraba y echaba seguro a la puerta.

Evidentemente Hermione no tenía tanta suerte.

—Entre nosotros nunca hubo relación alguna, Ginny— trató de razonar mientras buscaba alguna forma de escape.

—Ya, pero lo suyo tarde o temprano se iba a dar— Intento bajar la voz, había vigilado que nadie pudiera estar cerca para que no pudieran escucharlas.

—Las relaciones no son todas igual, me alegro de que lo tuyo con Harry funcionara, pero lo de tu hermano y yo es más complicado, tenemos gustos diferentes, pensamos diferente, actuamos diferente— La menor de los Weasley le parecía un poco más razonable que su hermano, nunca habían sido amigas pero se trataban amablemente.

—No pensabas eso en el colegio, recuerdo que estabas molesta cuando se lío con Lavender— la pelirroja se sentó en la taza del baño mientras distraídamente masajeaba su abultado abdomen.

—Ya no estamos en el colegio, Ginny, admito que me comporté egoístamente sobre mi amigo al verlo con su novia, pero eso no me garantiza que fueran celos de amor ¡cielos! Ni siquiera en estos momentos afirmaría tal cosa, porque no he sentido ese sentimiento con nadie— aterrada sintió nuevamente la sensación en la base de su espalda, como una serpiente que se despierta ávida y sumamente irritable.

—Los polos opuestos se atraen —pronunció sabiamente la futura madre como si eso solucionara el tema.

— ¡Al diablo con los polos opuestos! No voy a casarme con alguien solo porque creo que es opuesto a lo que yo creo, siento y pienso, eso no me certifica que seamos el uno para el otro, tu hermano y yo no nos odiamos, ni tampoco tengo por que justificar cualquier decisión tomada en mi vida personal— había explotado y su humor no mejoraba, al contrario aumentaba a pasos agigantados.

—No esperes que él este ahí cuando te des cuenta que cometiste un error al rechazarlo— la pelirroja se levanto despacio y con una ultima mirada salió de la pequeña habitación.

Después del enfrentamiento, Molly Weasley junto con su hija se marcharon a la madriguera y es que eso solo hacia evidentes las hostilidades hacia ella por su decisión, Hermione hubiese querido marcharse también, pero una parte de ella sentía que no tenia porque correr, Si las mujeres Weasley no aceptaban que ella no iba formar parte de la extensa familia, decididamente nada iba a ser por convencerlas.

…….

Esa noche despertó sudando, levantándose precipitadamente se introdujo al baño y se lavó la cara mientras su reflejo en el espejo le devolvía la mirada, cada vez dormía menos mientras empezaba a adelgazar, sus cambios de humor cambiaban a lo largo del día y con mas frecuencia.

Había revisado en cada libro de la biblioteca de los Black e incluso le tomó unos cuantos a Kreacher, Remus seguramente supiera algo pero decírselo avivaría sus recelos hacia ella.

Las cosas en general no mejoraban, los ataques de los Mortífagos estaban a la orden del día, ya ni siquiera se hacían reuniones, se había establecido un tipo de ordenanza, donde nadie preguntaba que hacer cada que llegaban malas noticias, simplemente desaparecían para llegar al lugar del enfrentamiento.

Unos toques en la puerta del baño la hicieron botar sacándola de sus cavilaciones.

— ¿Hermione todo bien? —Harry tenía la cara pegada a la puerta, había escuchado ruidos en el cuarto de la castaña mientras pasaba junto y se había alarmado.

La puerta se abrió bruscamente dejando ver la cara de la castaña que le sonreía incómodamente.

— Todo bien Harry— le aseguró, estaba por volver a cerrarla cuando el niño-que-vivió lo impidió con ayuda de su pie, en una velocidad sorprendente metió el resto de su cuerpo a la pieza.

—Escucha, he tratado de no preguntar porque terminaron tú y Ron, pero lo que quiero saber es ¿por qué Ginny se ha marchado a la madriguera y cada que te menciono cambia de conversación? sabes que eres mi amiga pero ella es mi esposa y Ron mi amigo y no quisiera que esto nos afectara.

—Entre Ron y yo solo ha habido amistad, es triste que tu esposa y la señora Weasley se hayan marchado, pero es mi vida personal y yo tomo las decisiones, lamento que todos esperaran un feliz enlace y mi negativa les parezca ilógica. No pretendo que decidas entre tu familia y yo, soy tu amiga y cuentas conmigo como lo has hecho siempre, espero que con el tiempo Ron y yo volvamos a ser amigos, pero solo eso.

Harry no sabia que deliberar, desde el colegio pensaba que sus amigos terminarían juntos, era predecible que pasaría en algún momento y aunque se había planteado la ruptura, lo había desechado pues en ese entonces se veían destinados el uno al otro, dudas le asaltaban ¿Qué pasaría si ya no recuperaban su amistad? Ron no daba señales de entender que la castaña no quería una relación sentimental mas seria entre ellos.

—Tal vez si hablaras con él todo seria más viable, esta pasándola mal— propuso al tiempo que se acomodaba los lentes.

—Ya no estamos en el colegio, Harry, no es como si no quiera pasarle mis deberes para que los copie, ni tampoco me voy a disculpar por tomar mis decisiones para que se sienta bien, si Ron quiere que sigamos siendo amigos lo va a superar y cuando eso pase, voy a estar en la mejor disposición para conversar.

Unos gritos en el vestíbulo interrumpieron a Harry, que intentaba limar asperezas entre sus amigos. Salió velozmente de la habitación, ni espero a ver la reacción de la aurora.

Hermione salió del baño y se dirigió a su cuarto, se puso lo primero que encontró, mientras al mismo tiempo buscaba bajo la almohada la varita, una vez analizado que llevara lo necesario; salió y sin detenerse en el pasillo bajo las escaleras de dos en dos para reunirse con los demás miembros de la Orden, en la cocina de la casa.

Los gemelos, Harry, Bill y Ron, rodeaban a Tonks que respiraba dificultosamente mientras Remus la sostenía, la cara de la Aurora estaba blanca.

—Es una emboscada, nos llegó el rumor de que planeaban atacar a un orfanato muggle en Little Norton... "Se van a llevar a los varones y piensan matar a las niñas" eso nos dijeron, pero era mentira, los demás ya están ahí… nos ganan en número, al parecer reclutaron más partidarios, Mcgonagall me envío para que vayan a rescatar a los miembros.

El revuelo que generó la noticia hizo que Fred Weasley chocara contra su gemelo en un intento por llegar a la chimenea, Ron, que hasta ese momento se había mantenido alejado de la castaña, corrió y de un salto pasó sobre sus hermanos, lanzándose casi de cabeza para irse junto con Harry que ya estaba gritando el nombre del lugar.

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¿Qué les ha parecido? Yo aun no estoy muy convencida pero pongo mis esperanzas en que mejorará la trama y no mutará en un culebrón digno de telenovela de ocho, críticas constructivas son bien recibidas.

Saludos yelen.