No existe la Guerra Limpia
Nuestra historia comienza en el Sistema María, un sector de La Frontera neutral, pero que debido a su posición, está bajo la influencia del PDT. En teoría, lo único que hacía era asistir a los heridos de combate de La Milicia, apoyados por el Tratado de Kalgan, una suerte de versión espacial del Tratado de Ginebra, obsoleto en aquel entonces. En general, se hacía por buena voluntad de la gente, porque la gran mayoría rechazaba a La Milicia y la guerra, aunque había alguno que otro que sentía las ganas de ir a luchar.
Eso nos lleva al planeta Shingashima, un planeta construido con edificios un tanto retro, y no tan sofisticados como lo son los de Démeter o lo que queda de Kalgan, por ejemplo. Ese espíritu retro no solo estaba en su estética, sino también en su forma de vida: son los pocos que comen vegetales nativos del planeta y recurren poco a los que son de origen terrestre, que aparte, están genéticamente modificados. Aquí, en los bosques en las afueras de una ciudad, está el joven de 10 años Eren Jaeger. Es el hijo del doctor Grisha Jaeger. Junto a él se encontraba su amiga Mikasa Ackerman. Ella encuentra a Eren tendido bajo un árbol durmiendo, y a su vez llorando. Preocupada , lo despierta diciendo:
-Eren, ¿Estás bien?
El joven se despertó abriendo brúscamente ambos ojos. Entonces ve a Mikasa frente a él. Ella tiene el pelo liso, largo y negro que le llegaba hasta los hombros. La piel blanca y usaba un largo vestido blanco y encima usaba un chaleco rosado. Llevaba en un brazo un canasto en el que tenía unas frutas nativas del planeta. Eren entonces le respondió:
-Si, estoy bien.
-Entonces, ¿por qué lloras?
El joven se llevó la mano a los ojos y notó que caían lágrimas de ellos. Se sorprendió y no se lo ocurrió otra cosa que decir:
-Perdón, es que dormí muy profundamente, pero no sé qué soñé.
Mikasa dio por hecho que Eren, o no quería decirlo, o no sabía. De cualquier forma, le dijo:
-Entonces volvamos a casa.
Eren entonces tomó su canasto más vacío que el de Mikasa y siguió a su amiga de vuelta a su hogar. Salieron de la planicie dónde estaban y entraron al camino que los llevaría de vuelta a la ciudad. Por allí pasaban pocos vehículos terrestres, por lo que eran bastante seguro caminar por allí. La ciudad, por su parte, como se dijo antes, tenía un estilo retro. No era acero y vidrio de colores grises y desabridos y formas muy definidas, sino que tenían formas más orgánicas y colores más llamativos. Esto se notaba en ese momento en que Eren y Mikasa caminaban con ella al frente.
Tras unos minutos llegaron a la ciudad. El cambio entre esta y el ambiente natural de afuera era un tanto brusco, por lo que no se dieron cuenta realmente del paso de uno a otro.
Cuando entraban, vieron a unos soldados de la Milicia sentados en un bar. Entre ellos estaba un viejo amigo llamado Hannes, el cual se acercó a ellos cuando pasaron por allí. Eren automáticamente notó que se le habían pasado las copas, pero no se lo hizo notar. En cambio, Hannes si le dio la oportunidad:
Hola Eren, Mikasa. ¿Cómo estás? ¿Por qué vienes llorando?
-¿Por qué debería estar llo…? Hannes, apestas a alcohol.
-Bueno, lo que pasa es que tenemos que proteger las entradas, gracias al convenio secreto entre el gobierno y La Milicia, y como pasa mucho tiempo, el hambre y la sed se apoderan de uno rápidamente. Lo bueno es que el alochol hecho con frutas nativas es muy bueno.
-¿Y cómo esperas actuar bien cuando aparezcan ellos?
-¿Ellos, quiénes?
-No me puedo creer lo que estoy oyendo. ¡Cuando el IMC venga por nosotros y ataque esta ciudad!
Hannes se quedó mirándolo, pero sus dos compañeros, que seguían sentados en unoa asientos fuera del bar, se echaron a reir:
-¿El IMC atacar esta ciudad? No jodas jovencito. Esta ciudad es neutral y supuestamente ayuda a los de la Milicia por cuestiones humanitarias. El IMC nunca rompería el tratado de Kalgan.
-¡Mentira! Mi padre me lo ha explicado. El IMC es capaz de pasarse por los huevos la moral si es necesario. ¿No qué por eso se volvieron milicianos?
Hannes, notando la situación, lo calmó:
-Calma Eren, relájate. No pretendo contradecir a tu padre, quién salvó esa ciudad y además, tuvo contacto cercano con los grandes círculos políticos. Sin embargo, no creo que ataquen. Ha habido un gran desgaste entre ambos ejércitos que sus ofensivas se han frenado bastante. Se han convertido en simples escaramuzas en puestos avanzados militares, no en ciudades, menos neutrales.
-O sea, ¿¡No están preparados en caso de ataque!?
-Nop.
-¿¡Y cómo es que decidieron volverse milicianos!?
-Hay otro motivo para actuar así en una ciudad neutral. Un ejército muy activo es mal agüero para los civiles, así que tenemos que actuar con normalidad. Solo la Legión de Reconocimiento sale a combatir, pero eso ya es conocido en toda La Frontera.
Uno de sus compañeros intervino:
-Si, esos bobos de la Legión de Reconocimiento, ¿Cómo se les ocurre escapar de una ciudad neutral, segura, a morir? O peor, ¿salir a buscar al enemigo cuando este no quiere atacar? Aquí estamos muy cómodos, con comida, abrigo, camas, en fin. Y mientras podamos vivir bien, todo estará bien.
Eren respondió:
-Pero esa forma de vida no es distinta a la del ganado.
Mikasa, notando que la conversación no iba a ninguna parte, tomó a su amigo y se alejaron, mientras los soldados se quedaban mirándolos, mientras comentaban:
-Qué mequetrefe más raro.
Avanzaron esta vez por la vereda hacia su casa, pues ahora los automóviles eran más frecuentes, mas todavía ahora que se acercaban al centro de la ciudad. En un momento vieron una nave pasar pr sobre la ciudad. Era de transporte y en la cara que miraba el suelo se podía el símbolo al cual pertenecía: un escudo y sobre ella, dos alas sobrepuestas, una azul y otra blanco. Era la Legión de Reconocimiento, una de las divisiones de La Milicia, y aparentemente volvía de una misión. Eren, que sentía admiración por ellos, tomó a Mikasa y la llevó corriendo hacia un lugar donde tendrían que pasar para llegar al Cuartel General.
Cuando llegaron a la avenida, ya había mucha gente congregada. En general, o eran seguidores del PDT, o eran curiosos que querían saber las últimas novedades procedentes de la guerra de primera mano. Se colocaron en una posición que les permitiera ver, pues al tener 10 años, la gente mayor les taba la vista. La nave ya había aterrizado y ya debía acercarse el convoy que debía llevar a los soldados. Finalmente empezaron a ver un grupo de camiones y vehículos acercarse. Eren se impacientó por verlos, y Mikasa observaba indiferente. Cuando llegaron a donde ellos estaban, la emoción en buen sentido dio paso a la impresión en mal sentido.
Los camiones venían con su parte de atrás al descubierto, y lo que habia dentro estaba a la vista del público. Los soldados venían con los cascos en sus manos, y muchos tenían los visores rotos. Llevaban vendados la cara, los brazos o alguna extremidad. Uno había perdido una pierna. Y todos venían con una cara de decepción muy profunda. Sin que nadie se diera cuenta, una mujer ya de edad se puso en frente del camión que iba a la cabeza. Como iban a paso lento, alcanzaron a frenar sin problemas. La mujer preguntaba:
-¿Moisés? ¿Dónde está mi Moisés? ¿Moisés?
El copiloto del camión delantero se bajó y se acercó a la mujer, quién le preguntó:
-Mi hijo Moisés salió con ustedes. ¿Dónde está? ¿Está bien?
El soldado, que intentaba mantener la frialdad, dijo:
-Está buscando a Moises. Tráiganlo.
Otro soldado apareció desde atrás y llevaba algo en brazos. Ese algo iba envuelto en un paño blanco sucio. Se lo pasaron a la mujer, quién temblorosa lo abrió lentamente. Y allí lo vio: era un brazo, uno que reconoció inmediatamente, pues llevaba el reloj que usaba Moisés, su hijo. Ella con una cara de dolor, le preguntó:
-¿Mi hijo fue útil? ¿Los ayudó? ¿Ayudó en algo a liberarnos del IMC?
Fue como si hubieran dado en el punto débil al copiloto, pues la frialdad cambió a una cara emocionada. Lo que dijo fue:
-S…si…-. Pero se interrumpió. Si había algo de frialdad, esta desapareció completamente para dar paso a una cara al borde del llanto, mientras gritaba:
-¡No! Lo siento. Su muerte fue en vano ¡No hemos hechos progresos! ¡Hemos perdido cientos de hombres y no hemos podido romper la posiciones del enemigo!
Si alguien hubiese soltado un alfiler, se habría escuchado perfectamente. El público quedó en silencio total. Solo fue interrumpido cuando la mujer empezó llorar y se retiraba hacia multitud, para permitir que el convoy siguiera avanzando. Cuando este se empezó a alejar, la gente volvió a hablar. Un hombre que estaba cerca de donde estaba Eren, comentaba:
-¿Y seguimos ayudando con nuestros recursos a esa gente que solo va a morir? Es como si ayudáramos gratuitamente al IMC.
Eren que escuchó eso, se enfadó y le arrojó una de las frutas que tenía, que era dura, a la cabeza del señor. Al impactar,el hombre empezó a reclamar, pero Mikasa reaccionó antes, agarró a Eren y se llevó a cuestas de allí, para luego arrojarlo contra una pared, como forma de recriminarle su actitud. Aunque no lo aparentaba, Mikasa tenía una gran habilidad física. Eren, que había quedado magullado por el golpe y la caída, y cuyas frutas se habían desparramado por el suelo, le dijo:
-¿Pero qué te pasa, Mikasa? Ahora la fruta está esparcida por todas partes.
Mikasa, que parecía no escucharle, le dijo:
-Tu tienes intenciones de entrar en La Milicia. ¿No haz cambiado de idea, cierto?
Eren tampoco la escuchó, y solo se dedicó a recoger las frutas.
Tras recogerlas todas, ambos siguieron camino a su casa, y en silencio. A diferencia de los edificios medianamente altos del centro de la ciudad, ellos vivían en un suburbio bien cuidado al otro lado de dónde crecían las frutas que buscaban. Al llegar, entraron con la ayuda de la llave electrónica que tenían y Eren saludó diciendo:
-Ya llegamos.
Los padres de Eren estaban en ese momento en la cocina. Su madre, Carla, cocinaba y su padre estaba en la mesa de la misma, en un ordenador, aparentemente ordenando y traspasando archivos a su USB. Colocaron los canastos con fruta en la mesa cerca de su madre, para luego sentarse en esta. Su madre les trajo unos platos con comida para que repusieran fuerzas, pues ella sabía que preferían caminar a usar transporte. Luego les preguntó:
-¿Cómo estuvo el viaje?
Eren respondió:
-Bien. Nos encontramos con algunos amigos y cosas durante el trayecto, pero bien.
Mikasa dijo:
-Eren quiere entrar a La Milicia.
El padre Eren, el doctor Grisha, estaba cerrando su ordenador portátil y lo hizo con fuerza. A la madre de Eren se le cayó la fruta que estaba limpiando y Eren dejó caer su pan y mirar fijamente a Mikasa con una cara de sorpresa y enojo, para decirle:
-¿Pero qué te pasa? ¡Se supone que era un secreto!
La mirada de la madre de Eren era muy similar:
-¡Eren! ¿En qué estás pensando? ¿¡Sabes la cantidad de personas que mueren en esta guerra!?
-Lo se muy bien, madre.
-¿Entonces por qué quieres unirte a ellos?
-Porque quiero ayudar de alguna manera allá afuera y no estar aquí encerrado en esta burbuja sin hacer nada.
No era secreto para nadie que Eren rechazaba en su interior la forma de ser de este planeta. Aquí llegaron grupos de personas que tenían una forma de vida mas "independiente", en el sentido de cultivar y buscar tus propios recursos, y no depender de las grandes compañías. Si bien antes de iniciar la colonización del espacio muchos de ellos ya se habían reducido, los que quedaron se escondieron y vivieron así secretamente, y cuando se vino el boom de los viajes, muchos de ellos emigraron a este mundo, entre otras cosas, porque tenía vegetales naturales que se podían consumir. Además, como era de esperarse, muchos de ellos estaban en contra del uso de plantas terrestres en otros mundos y los transgénicos.
Para Eren, esa forma de vida era una vida egoísta, aislada de todo en una burbuja. O como decían algunos burlescamente,"una vida autista, encerrada en su mundo feliz, y sin querer ningún contacto con el exterior".
En medio de la discusión, el doctor Grisha la interrumpió y dijo:
-Bueno, la nave está por llegar. Debo irme.
Su esposa le dijo:
-Espera cariño, haz que Eren entre razón.
-Carla, cuando alguien tiene sus objetivos bien claros, no hay algo que puedas hacer para cambiarlos-. Y luego miró a Eren y le dijo:
-Eren, ¿te acuerdas de la habitación del sótano que ha estado siempre encerrada? -Sacó una llave análoga del cuello y le dijo:
-Pues te lo enseñaré.
Sin decir mas, abrió la puerta y se fue. El resto de la familia salió a despedirlo. Subió a un taxi y se fue al puerto estelar.
Cuando desapareció de la vista, la madre de Eren le dijo:
-Lo repito, no te unirás a La Milicia. Solo un tonto se uniría a ellos.
Eren la miró con profundo desprecio y le dijo:
-¿Ah, si? ¡Pues para mí es mas tonto quedarse encerrados solo por una egoísta visión de la vida, mientras allá afuera el resto de la humanidad está sufriendo o mejor, está haciendo importantes avances para ayudarse!- y sin decir más, se retiró corriendo.
Carle trató de detenerlo, pero no le escuchó y se fue. Entonces se dirigió a Mikasa y le dijo:
-Mikasa, él tiene una tendencia a meterse en problema. Ayúdense mutuamente en caso de ser necesario.
-Lo haré.
La joven salió corriendo detrás de Eren antes de que le pasara algo grave. Si lo conocía bien, sabía que iría a ver a su mejor amigo, alguien que compartiese su forma de pensar en esta ciudad. Iba ir a ver a Armin Arlert.
Cuando pasaban por unos callejones que iban al centro de la ciudad, Eren escuchó unos ruidos como de una discusión y forcejeos, así que fue a ver. Allí estaba Armin, siendo acosado por unos matones. Uno de ellos lo tenía agarrado de la ropa y lo había arrinconado contra la pared, mientras le decía:
-¿Qué te pasa? Si no te gusta que te golpeen, pues defiéndete.
-No, no voy a rebajarme a tu nivel.
-¿¡Qué haz dicho!?
-¡Sabes que es cierto!Por eso me golpeas sin ni siquiera buscar una respuesta, ya sea porque no tienes, o porque no puedes crearla. ¡Solo me estás dando la razón!
-¡Cierra el hocico!
Y en el momento en que iban darle un gran golpe, Eren gritó para que se detuvieran y corrió a socorrer a Armin. Los matones se dieron vuelta, se rieron al ver a Eren, y se prepararon para darle una tunda. Pero en ese mismo instante, detrás de él, apareció Mikasa, quien ya era conocida por ser una gran luchadora. Al verla, se acobardaron completamente, soltaron a Armin y se alejaron corriendo. Eren se acercó a su amigo, le ofreció el brazo para levantarse del suelo, mientras comentaba:
-Vaya, parece que se asustaron al verme.
-De hecho, creo que asustaron al ver a Mikasa.
Eren miró detrás suyo y vio a su amiga. Armin, por su parte, medio orgulloso, rechazó la ayuda de su amigo, diciendo:
-Puedo levantarme solo.
Se pudo poner de pie, y juntos salieron a caminar hasta llegar a una plaza. Era un lugar con un pequeño lago artificial y unos muy bonitos puentes, y zonas de pasto muy bien cuidadas. Allí se sentaron a mirar el paisaje a conversar. Armin les comenzó a decir que a esos matones les había dicho que debían ir afuera, a luchar contra el IMC. Que quedarse aquí sin hacer nada es una pérdida de tiempo, pues el IMC pronto llegaría. Y de allí pasó a decir que estaba contrario a la forma de vida que llevaban aquí.
-Y entonces, me amenazaron, yo les repliqué y luego llegaron ustedes.
Eren le contestó:
-Que gracia. Y luego se hacen los pacifistas amantes de la armonía y la naturaleza.
-Me acuerdo de un diario escrito por un ancestro muy antiguo. Viene de principios del siglo XXI, antes del periodo espacial. En ella cuenta cómo era este movimiento en aquel entonces.
-Interesante. Cuenta.
-Bueno, en ese periodo, eran parte de un muy heterogéneo grupo llamado "New Age". Criticaban a las grandes compañías de la época, de alimentos, las farmacéuticas, los bancos, e incluso los alimentos transgénicos.
-Espera. ¿Cómo es eso último?
-Creían que los transgénicos eran nocivos para la salud, que privatizarían la alimentación mundial, y buscaban su prohibición.
-Eso no ha cambiado mucho, salvo por el nivel de importancia. Aquí los rechazan, pero permiten su cultivo en mundos ajenos. El que intente prohibirlos ahora será considerado imbécil sin remedio. Los transgénicos se han vuelto imprescindibles en la expansión espacial. Han sido el secreto del éxito para colonizar mundos a veces muy diferentes a la tierra y que normalmente sería dificil cultivar allí y por tanto, su poblamiento.
-Ya que lo mencionas, también menciona algo llamado "cultivo ecológico".
-Que nombre tan estúpido y contradictorio. La agricultura implica alteración del suelo, del medio ambiente. Si quieren ser consecuentes, deberían volver a sacar los frutos de la naturaleza directa, con todo lo que eso significa.
-Leyendo eso, creo que esa gente confundía agricultura ecológica con reducir al mínimo el impacto sobre el medio o el bien cuidado del suelo.
-Pero eso es algo que ha existido desde periodos antiquísimos, casi desde el nacimiento de la civilización. ¿Qué sigue? ¿Promovían volver a comer alimentos crudos?
-Pues…
-Mejor no me digas. Cuenta otra cosa.
-Bueno. También contaba que estaban en contra de las grandes industrializaciones y tecnologías que habían en aquel entonces, pues según ellos deshumanizaban el hombre.
-¿Ah si? ¿Menciona un ejemplo?
-Si. Por ejemplo los grandes medios de comunicación globalizada, como la antigua Internet, o las redes sociales. Algunos decían que desconectaban al hombre de sus cercanos y se preocupaban mas por lo que ocurría al otro lado de la pantalla que en la vida real.
-Me parece haber escuchado eso. En un antiguo libro escrito por el filósofo y sociólogo Wilhem Faust, había dicho que los detractores de las grandes comunicaciones como la Internet, "eran unos platónicos que se habían quedado pegado en el mundo de las ideas, y se olvidaron de la realidad".
"Según él, es en esa comunicación globalizada el secreto del futuro de la humanidad. Decía que el ser humano, hasta ese entonces encerrado en lo que veía o escuchaba en directo, y muy vagamente a larga distancia como el teléfono, la radio o la televisión, vivía creciendo en su propio ambiente, provocando que cuando aparecía otro, el fenómeno llamado discriminación aparecían como método de supervivencia. El uso de comunicaciones globalizadas terminaría por destruir esas barreras dentro del territorio dónde vivía esa persona, pudiendo abrirse más fácilmente a nuevas experiencias y culturas diferentes a la suya mas fácilmente. Con el paso del tiempo, eso traería como efecto que la gente bajara sus niveles de discriminación, hasta conseguir aceptar a personas ajenas en la realidad, solo por su experiencia globalizada".
Armin agregó:
-El origen de la cultura global. El principio de la Unificación Mundial. Ya no habrían barreras ni administrativas ni culturales. Ha sido lo mejor que ha pasado en la hsistoria de la humanidad, al menos según yo.
-Algo que mencionabas respecto a la tecnología. Oh si, esa tecnología que terminaron usando para sobrevivir y luego huir a un lugar dónde poder vivir más tranquilamente. Que hipócritas.
-Yo creo que más que hipocresía, demuestra otra cosa. Aún hasta para los más escépticos, el uso de la tecnología termina por imponerse en la cotidianidad de la gente. Porque claro, cosas como la rueda, las herramientas de metales, la grúa, entre otras eran los grandes avances tecnológicos de la época. Es solo que siempre van a ver personas así, pero ya sabes, el tiempo siempre da la razón.
-Sea como sea, no entiendo cómo pudieron haberte golpeado y mirado en menos solo por decir que deberíamos ir a luchar.
-Eso es porque durante las últimas décadas hemos vivido en paz en este planeta. Es el paraíso para las muchas personas que pensaban tal y como te expliqué antes. La gente tiene mucho cuidado de evitar que el exterior moleste aquí y destruya tal paraíso. La gente misma se ha autoimpuesto y a los otros el suprimir cualquier interés en los asuntos del exterior.
-La gente la ha cagado. Así de simple.
-Tienes razón, pero, ¿habrá otro motivo?
-Nosotros somos los que arriesgamos las vidas. Sea como sea, es nuestro asunto.
Mikasa, quién había estado callada todo este tiempo, dijo:
-Yo no estoy de acuerdo. Olvídalo. No vas a ir.
Eren le contestó:
-Eso me recuerda. ¿Cómo pudiste delatarme a mis padres, si era un secreto?
-Nunca dije que fuera a colaborar.
Armin preguntó a Eren:
-¿Y… qué tal fue?
-Bueno, digamos que la idea no les alegró.
-No es extraño. Realmente siento curiosidad también por los que piensan que siempre viviremos tranquilos y autosuficientes aquí, pero eso no significa que en el futuro no sea así, aparte…
No termino la frase, porque justo en ese momento un gran estruendo se escuchó por todo el lugar, conmocionándolos. Tras el impacto, los tres miraron hacia el cielo, dónde parecía venir, y allí lo vieron.
Un gran crucero espacial había aparecido sobre la ciudad. Era un crucero que Eren y Armin reconocieron inmediatamente: un crucero clase Korell, una de los modelos más recientes del IMC, cuyo logo estaba impreso en su costado. Los tres amigos, junto con todas las personas que estaban en la ciudad miraban pasmados y completamente aterrorizados la nave, pues sabían lo que significaba: el IMC había llevado la guerra al sistema, y se preparaba para atacar.
La impresión no se quitaba de la gente cuando un cañón de gran calibre de plasma se asomó por la parte posterior de la nave. Disparó sobre un sector de la ciudad, provocando una gran explosión. Esta lanzó por los aires muchos escombros, que consistían en grandes trozos de metal ardiendo, cayendo sobre las partes no afectadas por la explosión, vidrio roto volando como balas por todas partes, mientras la gente se cubría, gritaba, salia corriendo, en fin, perdía el control en pocas palabras.
El impacto de la explosión había derribado a Eren, que había estado de pie. Armin, por su parte, seguía en el suelo, apuntando con su mano derecha asustado hacia la nave. Desde donde estaba antes el cañón, ahora habían Titanes armados cayendo a tierra y preparándose para ponerse a actuar. La poca gente que todavía estaba en shock reaccionó y empezó a huir. Eren, por su parte, en lugar de huir en dirección opuesta, corrió hacia su casa, la cual estaba cerca de donde había sido la explosión. Mikasa lo siguió. Armin trató de detenerlos, pero era presa del pánico, y notó que tiritaba producto de eso. Avergonzado, trató de controlarse.
Eren por su parte, siguió corriendo, acercándose peligrosamente a la zona de desembarco. A medida que avanzaba, podía ver los resultados del ataque. Gente muerta o herida por los escombros y la explosión, como un hombre partido por la mitad por un trozo de metal ardiendo, o una pared que había caído sobre la parte superior de una persona, y los que parecían ser su esposa e hijos lloraban al lado de su cadáver. En tanto, todos los edificios tenían las ventanas rotas, algunas habían perdido el techo o alguna que otra zona estructural, y algunos sencillamente se habían destruido completamente. Además, empezó a notar disparos y unos pasos fuertes, lo que indicaba que los Titanes estaban cerca y (esperaba) que los disparos fuesen contra blancos de La Milicia y no contra la población Civil.
Finalmente logró llegar a la zona residencial donde estaba su casa, y allí contempló que se había visto en parte afectada seriamente por la explosión. Aún más desesperado, salió corriendo hacia su casa, ya casi sin aliento. Finalmente llega y sus temores se cumplieron: la casa se había derrumbado por el impacto. Eren corrió junto con Mikasa hasta las ruinas, viendo a su madre entre ellas. Pareciera que hubiera querido escapar, pero el derrumbe la pilló en la salida. Ambos se acercaron a ella y trataron de sacarla levantando un fierro que estaba encima de ella, este era muy pesado para poder hacerlo con facilidad.
Estaban en ello cuando desde el otro lado de las ruinas vieron acercarse a un Titán. No solo eso, este atacó una casa que estaba intacta, destruyéndola por completo. Peor, unas personas salieron corriendo de ellas, aparentemente un padre y su hija, y en cuanto el titán los vio, los acribilló sin piedad por la espalda.
Impactados por el nivel de crueldad que podían llegar a tener los hombres del IMC, se esforzaron todavía más en sacarla. Entonces su madre los dijo:
-Aunque me saquen, tengo la pierna fracturada. No podré moverme. Huyan de aquí rápido.
Eren, colorado y sudoroso por el esfuerzo, así como unas discretas lágrimas que mostraban su desesperación, le respondió:
-¡No mamá! ¡No te dejaré! ¡Nos iremos juntos! ¡Yo te cargaré!
-¿¡POR QUÉ NO HACES LO QUE TE DIGO UNA VEZ EN LA VIDA!?
Mikasa empezó a ser vencida por el cansancio y la emoción. Carla siguió:
-Si no huyen el Titán nos matará a…
En eso, apareció Hannes desde atrás. Le pidieron que les ayudara, pero este dijo:
-No. Yo iré y destruiré al Titán, y los salvaré.
"Pagaré mi deuda con el doctor Jaeger", pensó.
Así empezó a usar su equipo de parkour para acercarse al titán rápidamente desde las paredes de las casas del lado derecho de la calle. El titán trató de dispararle con su arma, pero era muy rápido. Usó los misiles que tenía acoplado y disparó una ráfaga. Hannes, saltó de una casa a otra al otro lado de la calle, pero notó algo. La casa donde estaba antes aún estaba habitada. Al volver la cabeza a la derecha, para no perder la visión del titán, alcanzó a ver a una niña asomada por la ventana. Y en último momento, una mujer se acercó a ella, aparentemente para alejarla de la ventana. Y de allí no supo más. Los misiles impactaron sobre la casa dónde estaba ellos. Lo único que reconoció fue una explosión de un líquido color rojo sangre que salía desde la explosión.
La visión de eso lo dejó tan impactado que olvidó que estaba en el aire. Golpeó con fuerza la pared de la casa a la que iba, logrando a último momento sujetarse de una ventana con su mano izquierda. Quedó mirando al titán que empezó a dispararle con su arma principal. Instintivamente saltó de vuelta a las casas del lado derecho, y empezó a alejarse. No lo reconocía a la primera, pero se había asustado con el coloso de metal y trataba de salir corriendo, en parte condicionado por la visión que acababa de tener, por no decir el hecho que era la primera vez que veía uno tan cerca como enemigo serio, y no un simulador.
Regresó dónde estaban Eren y Mikasa aún tratando de sacar a Carla Jaeger. Tomó a la segunda, la agarró por debajo de su brazo derecho, tomó al primero y le puso sobre el hombro del brazo ocupado, y salió corriendo de allí. Todo esto ante los reclamos de Eren de que los soltara, de que debía salar a su madre. Mientras tanto Carla había empezado a llorar, y a sabiendas de que era su final, les gritó a su hijo biológico e hija adoptiva su último mensaje:
-Eren, Mikasa. ¡Sigan viviendo!
Eren seguía gritando que lo soltaran. No tardó el Titán en encontrar a la madre del joven. Eren por un momento pensó que tendría piedad con su madre, pero nunca se imaginó lo que haría. La sacó de las ruinas, mientras ella luchaba por soltarse. El titán la agarró con sus dos manos y la partió en dos con su fuerza. Una lluvia escarlata saltó de ellas, manchando profusamente al mecha. Luego, como si fuera basura, dejó caer las dos mitades del cuerpo al suelo, todo a vista y paciencia de Eren.
El joven miraba sin poder creerse lo que veía. Había entrado en shock, quedando mirando hacia atrás sin decir nada, sin moverse. Esto permitió a Hannes llevarlos lejos del lugar del impacto. Alrededor de ellos el caos se iba desatando lentamente. Los Titanes llevaban a cabo una un exterminio en toda regla. Por alguna razón, estaban matando a todos los civiles que veían. Era bastante conocido el hecho de que el IMC sería capaz de hacer cualquier cosa para aumentar su poder y ganancia, pero esto era demasiado. La Milicia estacionada en la ciudad trató en lo posible de ayudar, pero se habían relajado tanto que no lograron la exigencia necesaria para detenerlos. Aparte, a petición del alcalde, no habían muchos Titanes de La Milicia, por lo que poco pudieron hacer para enfrentarse a ellos, mientras la ciudad era ciudad era lentamente destruida por tanto disparo hecho por esos colosos de metal. Grandes columnas de humo se elevaban hacia el cielo.
Hannes finalmente llegó a una zona segura que no había sido atacada, pero estaba abandonada porque sus habitantes ya habían evacuado. Aquí fue donde Eren reaccionó después de su shock. Empezó a reclamarle a su salvador que habrían podido salvar a su madre, que lo soltara, le tiraba improperios, etc. Hannes trató de aguantar, pero tras un fuerte codazo que Eren le pegó en su cabeza, este reaccionó lanzándolo lejos. Soltó a Mikasa par que fuera a atenderlo. Hannes no había podido verlo por su posición, pero ahora si podía: estaba llorando, pero tenía una gran rabia en su mirada. Hannes por su parte, se acercó lentamente y le dijo:
-No pudiste salvar a tu madre porque eres débil. Y yo…- Hannes se agachó para quedar al nivel de Eren y allí mostró su cara que estaba profundamente triste y con lágrimas cayéndole.
-¡NO PUDE SALVARLOS A TODOS PORQUE TUVE MIEDO!
Tras esto hechó a llorar desconsoladamente. Los dos jóvenes lo miraban sin saber qué hacer. El soldado continuó diciendo mientras lloraba:
-¡EREN, MIKASA, PERDÓNENME POR NO PODER HABERLA SALVADO! ¡No pudo saldar mi deuda con el Doctor Jaeger y ya no se si podré mirarle a los ojos!
La mención de su padre hizo reaccionar a ambos. El padre de Eren había viajado a otro mundo antes del ataque. ¿Había escapado o el IMC lo interceptó? ¿Se enteraría del ataque y cómo reaccionaría? ¿Se enteraría de que su hijo biológico e hija adoptiva estaban vivos y su esposa muerta? Sea como sea, se dieron cuenta que tenían que huir. ¿Y qué pasaba en el resto del planeta? Hannes recibió una transmisión que le indicaba que el IMC estaba atacando varias ciudades del planeta, y estaban iniciando la evacuación total del mismo. Ante esto, le preguntó, tratando de disimular la voz quebrada:
-¿Pero y qué pasa con la flota del IMC estacionada en la órbita del planeta?
Le respondieron que la guarnición de la Milicia había ido a la órbita y había abierto una importante brecha para que las naves de evacuación civiles pudiesen escapar lo antes posible, pues no sabían cuanto aguantarían. Sin embargo, también le comentó que eran pocas las naves del IMC, razón por la cual una guarnición tan pequeña pudo hacer algo para abrir una brecha. Antes esta información, preguntó dónde estaba el punto de evacuación mas cercano a su posición. Respondió que estaba en el espaciopuerto Urobutcher, no lejos de allí. Con esta información partieron en camino lo más rápido que pudieron.
Ya era la tarde y el sol del sistema empezaba su recta final antes de esconderse, razón por la cual todo empezó a ponerse de tonos anaranjados, combinadose con el humo de la ciudad y los cada vez más lejanos disparos. Las casas pasaban a sus lados abandonadas, silenciosas, muertas. Durante el camino, notaron que algunas radios aún estaban encendidas, aparentemente por ocupantes que escaparon rápidamente sin preocuparse por apagarlas. Pareciera que todos escuchaban la misma estación, la que había puesto a reproducir una antigua canción. No alcanzaron a escuchar el principio, y partieron con un arpegio melancólico antes pasar a la parte cantada:
The summer sun is fading as the year grows old,
and darker days are drawing near.
The winter winds will be much colder,
now you're not here.
I watch the birds fly south across the autumn sky,
and one by one they disappear.
I wish that i was flying with them,
now you're not here.
Like the sun through the trees you came to love me,
like a leaf on a breeze you blew away...
Through autumn's golden gown we used to kick our way,
you always loved this time of year.
Those fallen leaves lie undisturbed now
cause you're not here
cause you're not here
cause you're not here.
Finalmente se alejaron del lugar y la canción dejó de sonar. Sin embargo, era una canción que Eren conocía muy bien, y por primera vez en mucho tiempo, se le hizo no solo mucho sentido, sino también le iba como anillo al dedo. Maldijo el haberla escuchado, porque no pudo quitársela de la cabeza y le recordaba continuamente la muerte de su madre. Por una vez hizo un esfuerzo por controlarse.
Tras caminar como por 10 minutos, lograron llegar al Espaciopuerto. Estaba atestada de mucha gente. Sin embargo, gracias a la ayuda de Hannes, consiguieron abrirse camino y subir a la nave. Se encontraron con Armin en el camino junto con su abuelo. Juntos subieron a la nave de transporte, aunque Armin y su abuelo se sentaron aparte de Eren y Mikasa, teniendo el penúltimo una mirada perdida con la cabeza abajo. Trató de distraerse de lo que acababa de vivir, pero miraba a todas partes y veía la misma cara, pero con distintos cuerpos: ojos abiertos impactados, o cerrados llorando, en silencio (a estos últimos los trataron de silenciar para evitar propagarlo), lamentando la muerte de un ser querido, el fin de toda una vida. Manos tiritando, tomándose la cabeza, gente paralizada por el miedo. Eran mujeres, hombres, niños y niñas, ancianos, gente bien vestida o con ropas modestas, algunos con mascotas como gatos y perros que también mostraban síntomas similares, aunque otros servían de consuelo para los más tristes.
Afuera el tumulto de gente se hacía más fuerte. Aun cuando quedaran transportes, las personas parecían desesperadas por tratar de huir lo antes posible. Los soldados de La Milicia y la Guardia del planeta trataban de controlarlos pero era inútil. Había gente que gritaba el poder subir, mujeres que pedían que subieran a sus hijos…
Finalmente la nave se encendió y partió rauda al espacio para escapar. El pasó por la atmósfera provocó se asustaron porque no habían ido más allá de la parte baja de la atmósfera. Finalmente todas las nubes empezaron a desaparecer y dejar paso a la negrura del espacio. Allí vieron algunas naves del PDT y a los lejos, unos cuantos chispazos. Pensaron que posiblemente eran combates del PDT contra el IMC. Eren por su parte, no lograba sacarse la canción de la cabeza. La idea de que ahora no tuviese un lugar para vivir, que su madre había muerto… peor, que ese mismo día había discutido con ella. Se lamentaba y se mortificaba a si mismo el haberse comportado de forma tan inmadura. Su madre había muerto sin poder disculparse ¿Por qué?
"Porque eres débil". Las palabras de Hannes resonaban en su cabeza.
"¿Acaso eso es lo que pasa? ¿Los fuertes siempre se impondrán a los débiles por la fuerza y harán con ellos lo que quieran? ¿y estos últimos no tendrán más opción que llorar? Pero, ¿qué pasaría si uno de los fuertes tuviera otros planes?"
Volvió a mirar a ambos y vio a la gente sufriendo también. ¿Qué pensaban? Un fragmento realmente dramático de la canción empezó a reproducirse en su cabeza:
"Nunca antes en la historia del mundo, una gran masa de hombres se había movido y sufrido juntos. Y no era una marcha disciplinada, era una estampida, sin orden y sin una meta, seis millones de personas desarmadas y sin provisiones, andando de cabeza".
Finalmente, no pudo más. Su mirada cambió repentinamente de una tristeza total, a un odio y desprecio profundos. Misma ira que se iba apoderando de su cuerpo. Miró fijamente hacia la ventana, que mostraba a lo lejos un combate. Se levantó y con paso firme se dirigió hacia ella, mientras decía:
-¡Los exterminaré!
Mikasa trató de detenerlo, y Armin trató de hacerlo también, pero Eren lo alejó con su brazo. Puso sus brazos alrededor de la ventana y dijo:
-¡Los mataré a todos! ¡Hasta el último de ellos, los mataré!-mientras en su mente la canción terminaba con esta parte:
"Ese fue el inicio del derrumbe de la civilización. De la masacre de la humanidad".
Este capítulo es un experimento en todo sentido. De hecho, lo hice antes de pensar seriamente en este proyecto, solo para poder ver cómo quedaría el mundo de Shingeki no Kyojin adaptado al mundo de Titanfall, y para ver como estaba mi parte narrativa. Por eso es casi un calco del primer cap de la serie antes mencionada. No será así en un futuro. Prometo mas variedad en el futuro, en especial cuando los personajes de Titanfall y Mobile Suit Gundam entren en juego.
Por cierto, la canción se llama "Forever Autumn", de Jeff Wayne. Les recomendaría tratar de imaginarse el ambiente en que estaba la ciudad en la parte en que se reproduce.
