Hello!
Mis más sinceras disculpas por no subir antes éste capítulo. Lo cierto es que hace rato que estaba terminado.
¡Muchas gracias a todos los que leyeron y comentaron las historia!
Me disculpo especialmente con todos ustedes. Debí haberlo subido antes :/ En verdad, no sé cómo se me pasó.
Snk no me pertenece.
The Dreams are Real
¿Dónde?
¿Qué?
¿Cuándo?
¿Por qué?
¿Cómo?
¿Cuál?
¿Quién?
¿Dónde se encontraba? Al abrir los ojos se encontró con un techo blanco que se le hacía muy familiar. ¿Acaso esa era su habitación? Le pareció que sí, porque reconocía las inexpertas y disparejas pinceladas de pintura que su padre había trazado tiempo atrás, cuando él le dijo que no soportaba más tener un cuarto de color azul marino, que el blanco le gustaba más y podía saber si algo estaba sucio o no de esa forma. ¿Por qué utilizar esa razón para pintar una habitación? Porque tenía unos incontrolables impulsos de mantener todo impoluto y en orden, prolijo y perfectamente acomodado de la manera que más le gustaba.
Deberías dejar de ser tan obsesionado con la limpieza. Las obsesiones no te llevan por ningún buen camino.
Estoy obsesionado contigo. ¿Debería dejarlo también?
¿Qué era esa sensación que tenía en el pecho? ¿Un efecto colateral del extraño sueño que hacia minutos había tenido? ¿O un simple malestar causado por la mala comida de su progenitor? La primera le pareció ilógica, a duras penas recordaba lo que había aparecido en su mente mientras dormía y la segunda fue descartada en seguida, ya que su estómago estaba acostumbrado a la comida quemada. Entonces, ¿cuál era el desencadenante de su malestar físico? A pesar de ello, como pudo se levantó de la cama, ya que todavía seguía siendo preso del cansancio de haber tenido que terminar un trabajo práctico que a causa de la incompetencia de uno de sus compañeros de clase había tenido que realizar el curso entero a modo de castigo.
¿Cuándo había llegado al instituto? Por primera vez en su vida, sintió que sus acciones no habían sido suyas, que no controlaba sus movimientos. Intentó recordar, pero fue en vano ya que un inexplicable vacío lo invadió a sobremanera. Tal vez Kenny, como solía llamar a su padre, se había apiadado de él y lo había llevado en su auto. Tal vez había tomado el autobús. Tal vez se había subido al tren que lo dejaba a pocas cuadras de su colegio. No lo sabía y le prestó poca importancia. Tampoco le prestó atención a la distancia que lo separaba de la persona que estaba delante suyo, causando que en poco tiempo se produjera una inevitable colisión entre ambos.
¿Por qué aquellos ojos oscuros lo miraban con tanto odio? Eso fue lo primero que se cuestionó. ¿Por qué le parecían tan familiares? La desconocida con la que chocó por andar distraído lo miró con cierta repulsión, algo de lo que se percató inmediatamente. Levi no dijo nada. Se mantuvo inmóvil admirando la exótica belleza que ella poseía. Ojos alargados y afilados. Pestañas largas y densas. Labios carnosos y rosados. Todo combinado de una forma tan armoniosa y extremadamente conocida. ¿Dónde la había visto con anterioridad? ¿Por qué, si es que había tenido la oportunidad de conocerla, la había olvidado? Era perfecta, en todos los sentidos habidos y por haber, aun cuando la verdad yacía en que ese era su primer encuentro.
"Aún estoy esperando una disculpa" Comentó la joven con desdén, mirándolo desde arriba, ya que ella era más alta que él.
"¿Qué?"
"Chocaste conmigo, es lo mínimo que merezco de tú parte" Indicó.
¿Cómo poder explicar el sentimiento de familiaridad que había en todo eso? Él no lo entendió, pero en verdad quería hacerlo. Y enseguida, por alguna razón a la que tampoco le halló respuesta, su tranquilo semblante se transformó en uno más molesto. ¿Cómo poder explicar esa emoción de querer discutir con ella, de querer dejar que la adrenalina subiera por su cuerpo, dominándolo y haciéndolo sentir vivo, porque todo momento anterior a ese no era diferente a ser un cadáver? ¿Cómo poder describir ese deseo incontrolable de querer reprenderla como si él fuera un adulto y ella una mera estudiante? Se fijó en su vestimenta. Llevaba el mismo uniforme que él, lo que interpretó como que iban al mismo instituto, que tenían edades semejantes. Sin embargo, nunca la había visto. Y podría jurar que la simple tarea de olvidar un rostro, con ella, se haría complicado.
Si algo te pasara, por más que me duela, prometo no olvidarte.
¿Por qué? ¿Por qué sacrificarías tú felicidad?
Porque de esa forma, seguirás vivo en mi corazón.
"¿Y por qué debería disculparme?" Inquirió con soberbia levantando una ceja, obedeciendo a su subconsciente, teniendo un irremediable deseo de hacerla renegar. Se relamió los labios ante la idea de causar ese efecto en ella.
"Creo que lo deje en claro antes" Respondió entre dientes.
"No me parece"
"Discúlpate, enano"
"¿Cómo me llamaste, mocosa?"
¿Cuál era el motivo de insultarse? Ambos experimentaron un impulso de llamarse de esa manera, como si hubieran sido sus nombres en otra vida. ¿Cuál era la razón de no dejar pasar el asunto? Tal vez, el no querer alejarse para siempre el uno del otro, como si supieran que debían estar juntos. ¿Cuál era la intención que yacía en sus palabras, en esas miradas que se lanzaban? Se odiaban, como si el verbo ya hubiera formado parte de ellos. Él a ella. Ella a él. No se conocían, pero lo hacían. El sentimiento estaba en sus corazones y parecía no tener ni remedio ni explicación alguna. Estaba allí, dispuesto a hacerse notar. Al mismo tiempo, como si sus rostros fueran un espejo, fruncieron el ceño con terquedad hasta que ella se dio la vuelta, supuso que frustrada, sin querer desperdiciar más tiempo con él, y le dio la espalda. Levi la miró alejarse, mientras se perdía entre la multitud de alumnos.
¿Quién era ella, que con solo una mirada lo había cautivado? ¿Quién era, en verdad? No lo sabía. Por más que su mente buscara en su memoria, no halló respuesta alguna. Para su cerebro, esa era la primera vez que la había visto. Aun así, ¿por qué nuevamente, en el preciso instante en el que perdió su conexión visual con ella, esa extraña opresión en el pecho reapareció? Padecía el mismo malestar de esa mañana. ¿Acaso podía mantener alguna relación con la desconocida? Por un momento, deseó que la repuesta fuera afirmativa, porque le pareció lógico, porque estaba seguro de que ese no podía ser su primer encuentro y que tampoco sería el último. Se guardó una media sonrisa y reanudó su caminar. El rey de la puntualidad no podía llegar tarde.
Su nombre es Mikasa Ackerman. Es aquella que vale más de cien soldados.
Continuará…
Sip. Continúa. Porque aún hay cosas que de seguro no les han quedado claras, aunque el título del fic puede ayudarles en muuucho (?
Ok, de nuevo se los super agradezco. El apoyo que me dan es lo que me motiva a seguir :D
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Me ayudaría a mejorar y saber si hay algun error.
¡Gracias!
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Cambio y fuera.
