***. "Hasta el Final" . ***
Por: Faig2
Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen.
Pareja: Sasuke/Naruto
Género: Shonen ai. Realidad alterna. OOC.
Nro. de capítulos: Tres.
Resumen: ...En serio quería una respuesta, aún si era hiriente pedírsela, la necesitaba porque por más positivo que fuese debía considerar la alternativa. Aunque doliese era hora de plantearse la otra realidad.–¿qué voy hacer sin ti, Naruto?.- Susurró antes de ponerse a llorar.
Capítulo II
Luego de una hora de viaje habían llegado a la ciudad. Bastaron unas cinco paradas para que dentro de la camioneta solo quedaran Shikamaru, quien ahora estaba al volante, Ino, sentada en el asiento de al lado y por último, en los asientos posteriores, Sasuke con Naruto aún profundamente dormido sobre su regazo.
El de coleta alta detuvo el auto al visualizar las escaleras que pertenecían al antiguo edificio donde se encontraba el pequeño apartamento del rubio.
Ino bajó de inmediato dispuesta a ayudar a Naruto a subir hasta su habitación pero Sasuke se adelantó cargando al rubio en brazos y diciéndoles que él se encargaría de lo demás. Ino solo atinó a sonreír despidiéndose en silencio mientras que Shikamaru asintió imaginando lo problemático que se pondría Naruto cuando se enterara de lo que había sucedido mientras dormía.
Como esperaba, Naruto no se despertó hasta que lo recostó sobre su cama.
La frías sábanas al contacto con su cuerpo lo sacaron de ese cálido sueño que terminó al ver a Sasuke muy cerca de él.
–S-sasu-ke...– Murmuró con el rostro adormilado sintiéndose incapaz de separar los sueños de la realidad.–¿qué...qué hac-?– La pregunta murió en medio de una suave presión sobre sus labios. Sasuke lo estaba besando.
Intentó pensar con claridad pero el roce insistente de la persona que jamás imaginó sobre su boca anuló cualquier juicio dentro de su mente.
De repente Sasuke se detuvo, mirándolo directo a los ojos. Naruto no pudo evitar que los pensamientos volvieran a su mente sonrojándose en el acto. No tenía una explicación para lo que estaba sucediendo ahora, o tal vez era demasiado evidente el porqué sucedía. Y si era de esa forma preferiría que solo se tratara de un sueño, solo de otro maldito sueño.
Los extraños gestos en el rostro del rubio hicieron reaccionar a Sasuke. Atrajo de nuevo su atención con una caricia en la mejilla y entonces quiso decirle en ese momento lo que había sentido por él sin ser consciente durante todo ese tiempo, pero no pudo. Quizás no existía una manera verbal para explicarle que en las dos últimas horas se había dado cuenta lo importante que siempre había sido para él.
Naruto estuvo a punto de replicar cuando de pronto Sasuke tomó con ambas manos su rostro y lo acercó a su boca.
El inesperado contacto lo hizo temblar. A un ritmo mortalmente lento Sasuke degustaba cada rincón de su boca envolviendo por momentos su lengua con su labios, quemándose a cada roce y aumentando la necesidad de acercarse más.
Naruto podía sentir como su consciencia se nublaba ante la única sensación que predominaba y mandaba sobre él. Ese sentimiento que aceleraba su corazón más de lo permitido y que le quitaba el aire de la boca reemplazándolo por placer.
Sasuke jamás creyó ser capaz de sentirse de esa forma hasta ahora. Era una sensación que nacía en el juego de sus bocas pero que tomaba fuerzas dentro de su corazón. Era irracional, inconsecuente, cálido y muy fuerte, un lazo que hace tiempo había cruzado el límite de su amistad.
Sasuke logró separarse sumiéndose en aquella piel canela, obligándose a respirar.
– Es...esto es ¿un sueño?.– Naruto intentó ser razonable por segunda vez.
– No, no lo es.– Contestó el pelinegro con deseos de volver a callarlo, apoderándose de su boca con facilidad aumentando el ritmo un poco más.
Cierta rigidez en el cuerpo del rubio y una ligera resistencia contra su boca le hicieron separarse de forma abrupta.
Los brazos de Naruto terminaron por marcar la distancia entre ambos. Y aún con la respiración agitada, se sentó al borde de la cama alejándose del pelinegro.
Fue en ese momento que Sasuke se percató de la situación. Había perdido el control olvidando por completo de la delicada condición del rubio.
–Naruto, ¿te encuentras bien?.– No demoró en acercársele y medir el ritmo de sus pulsaciones constatándolo con su reloj.
Naruto asintió permitiéndole que lo revisara como usualmente lo hacía desde que enfermó. Desde que descubrió ese pequeño defecto en su corazón. Se necesitó de muchos exámenes y varias pruebas para saber que la única solución posible a ese desperfecto era un trasplante. Y como la enfermedad se había detectado mucho tiempo después de lo recomendable, la tasa de éxito se había reducido al veinte por ciento. Una probabilidad claramente mortal pero que no descartaba la posibilidad de éxito.
Naruto respiró profundo y estabilizó por fin su ritmo eliminando la preocupación de esos profundos ojos negros que lo escudriñaban.
Una alarma en su reloj hizo reaccionar al pelinegro parándose al instante y dirigiéndose a la cocina en busca de agua para darle de tomar la última dosis de pastillas al rubio.
A partir del día siguiente un grupo de enfermeras y doctores se encargarían de él, un cuidado especial al que debía someterse antes del trasplante, una operación de alto riesgo que muchos pacientes optaban por no hacerse y preferían el tratamiento que les alargaba su tiempo de vida y les aseguraba lo más importante, que iban a seguir viviendo aunque solo sea por un corto tiempo. Pero Sasuke no estaba de acuerdo con eso, no se conformaría con tener a Naruto solo por un tiempo más. Sonaba egoísta pero él no iba a permitir que Naruto se rindiera tan fácilmente y aceptara su final sin luchar. Si existía una posibilidad por más mínima que fuera, él le haría ir por ella, no importaba si era veinte, quince, cinco o cero punto uno por ciento, la esperanza existía y eso era suficiente para continuar. Para creer que Naruto se podría curar.
El vaso casi al ras mojó su mano haciéndole reaccionar. Absorbió la humedad con un paño pero unas nuevas gotas resbalaron sobre su brazo dándose cuenta de lo que se trataba. De vez en cuando, y recientemente con más frecuencia, de forma involuntaria las lágrimas escapaban de sus ojos al estar cerca del rubio poniendo al descubierto esa debilidad que le producía el temor de no volverlo a ver jamás.
No demoró en limpiar sus lágrimas con el borde de su manga cerciorándose en el espejo de una vitrina que no hubiera más rastro de ellas. Lo que menos necesitaba ahora era que Naruto presenciase ese momento de debilidad.
Naruto esperó pacientemente por Sasuke en la misma posición. Luego de unos minutos, el pelinegro ya se encontraba frente a él con esa dosis multicolor de pastillas y un vaso lleno de agua, repitiendo por última vez aquella acción habitual.
Naruto las tomó como siempre y agradeció al terminar. Sasuke dejó el vaso sobre el aparador y se quedó una rato más en el mismo lugar, observándolo. Naruto miraba al suelo con lo brazos levemente flexionados y apoyados sobre sus piernas. La curva de su espalda era lo único que ahora Sasuke podía ver.
– ¿Por qué lo hiciste?.– Era una pregunta directa. No quería excusas ni respuestas ambiguas. Solo quería saber la verdad y nada más.
– Sé lo que estás pensando, pero te equivocas.– Confesarse ahora no sería justo para ninguno. Pero tal vez era más injusto hacerlo recién.
– ¿Acaso crees que soy idiota?.– Alzó el rostro sin un gesto claro que revelara lo que estaba sintiendo en ese momento.– Contesta. ¿Parezco idiota?
Sasuke le sostuvo la mirada sin contestarle ni una sola vez.
– ¡¿Te parezco un idiota?! ¡Contesta, maldita sea! ¡Contesta! – Gritó enfurecido al no encontrar una respuesta, al sentirse un idiota sin que se lo dijese.
– ¡No voy a contestar a esa clase de preguntas! – Contestó tan enfurecido como el rubio.
– Entonces, ¿por qué?. Dime, ¿por qué?.– Sasuke cruzó miradas sin atreverse aún a contestar.– O planeas que crea que siempre me quisiste y acabas de darte cuenta.– El tono sarcástico por fin había escapado de la boca del rubio y Sasuke no pudo hacer más que sorprenderse al escuchar aquello.
No podía culparlo, dicho en esa situación sonaba imposible de creer incluso para él. Aún más al considerar las múltiples ocasiones en las que había ignorado los sentimientos del rubio limitando su aprecio al de una simple amistad.
Puesto de esa manera la única explicación lógica para Naruto solo podía ser ese despreciable sentimiento que siempre temió encontrar en los ojos de los demás, y que le horrorizaba de solo pensar verlo en esos ojos negros que tanto apreciaba.
– Es así, ¿verdad?– Afirmó como si no hubiese más explicaciones para lo sucedido.–Finalmente tú también sientes lástima por mí. Lo estaba esperando así que no debes sentirte mal porque esa es la forma como siempre terminan las cosas para una persona enferma.– Estaba harto y muy cansado de fingir por los demás que todo eso no le importaba. Sentía rabia y mucha, de no poder rendirse aunque sea una vez. Pero ahora que su único soporte lo abandonaba por fin podría gritarlo, por fin podría rendirse.– Sabes, ya no me importa. ¡Ya no me importa vivir de esta manera ¡Ya no quiero más est–!
Una certera bofetada en su rostro lo hizo callar.
– ¡Basta de idioteces! ¡¿quién demonios te crees para rechazar esta oportunidad?!– No se lo permitiría, no le dejaría rendirse ahora, pasara lo que pasara no lo dejaría.– Se lo prometiste a tus padres. Tú mismo lo dijiste, tú...– Una leve movimiento de cabeza del rubio parecía negar lo que decía. Aquella promesa frente a la tumba de sus padres parecía no existir más.– No es cierto. No puede ser mentira. Tú se los prometiste.– La negación por parte de Naruto continuaba ahora acompañado de dos palabras que Sasuke jamás pensó escuchar de la boca del rubio "no puedo".- ¡No es cierto! ¡No puedes decir eso! No puedes porque tú...tú siempre cumples tus promesas. ¿ya no lo recuerdas...?.– La mirada vidriosa y perdida del rubio lo motivó a continuar pero no tenía a que más apelar.– Además...y-yo...– Su vano intento por proseguir fue quebrado al ver los ojos celestes inundados de lágrimas, al ver cómo acababa de derrocar la determinación del rubio de no rendirse jamás. Sin embargo aún existía otra forma de hacerle creer. Sin caretas ni consideraciones hacia el otro, solo sus sentimientos frente a la realidad.–...¿qué hay de mí, idiota?...¡qué voy hacer con esto!...– No dudó en señalar su pecho.–...¡¿qué voy hacer ahora que sé lo enamorado que estoy de ti?!...¡responde!– En serio quería una respuesta, aún si era hiriente pedírsela, la necesitaba porque por más positivo que fuese debía considerar la alternativa. Aunque doliese era hora de plantearse la otra realidad.–¿qué voy hacer sin ti, Naruto?.- Susurró antes de ponerse a llorar.
Las lágrimas que había insistido en jamás mostrárselas al rubio terminaron por empapar totalmente su hombro mientras se abrazaban buscando consuelo en el otro. Y aunque no lo consiguieron, encontraron algo mejor que eso, consiguieron aceptar la realidad y seguir a través de ésta una vez más.
– ¿Por qué me lo dices recién ahora?.– Naruto limpió su nariz con su manga mientras miraba en esos ojos negros enrojecidos por el llanto. –¿Te gusta hacerme sufrir o lo haces solo para alimentar tu reputación de bastardo?
Aunque las lágrimas seguían cayendo logró robarle una leve sonrisa al pelinegro.
– Creo que las dos cosas, idiota.– Contestó consiguiendo por fin suprimir el llanto.
– Aunque haya sido al final me hace muy feliz haber podido escucharlo.– Confesó Naruto aún con lo ojos húmedos y una gran sonrisa convencido de lo sincero que eran los sentimientos del pelinegro.
– ¿Al final...?– Repitió Sasuke tomándolo del rostro y acercándolo a él.– Esto no es el final. ¿Lo ves, Naruto...– Lo acercó más a su rostro, clavando sus ojos en los suyos.– ...nuestro futuro?
Un sobrenatural brillo en su mirada le hizo creer. Aunque no lo veía, creería en ello. Si Sasuke veía un determinado futuro entonces él también viviría para verlo.
Naruto asintió mientras Sasuke limpiaba su rostro tímidamente para luego besarlo con suavidad surgiendo entre ambos un trato cariñoso de forma natural. Probablemente esa sería su última noche, probablemente no. Pero lo que sabían con certeza era que pasara lo que pasara ese sentimiento perduraría a través de tiempo, hasta el final.
Notas de la Autora:
Bien, llegamos al final del segundo capítulo. Espero que con esto muchas de sus dudas hayan quedado aclaradas. Y no sientan temor por decirme lo que piensan, todo lo contrario, me sentiré muy contenta de poder leer sus apreciaciones y comentarios más sinceros.
Y sin querer extenderme mucho, ciertamente no es la primera vez que dejo en confusión más que en desconcierto a algunos lectores -_- Lamento eso, la próxima vez tendré más cuidado con lo tácito de mi argumento.
Y sí, el táctil y el formato móvil son los peores enemigos de la edición. Sin duda, extraño el teclado y mi monitor de 14". Pero por ahora mi equipo móvil es todo lo que tengo u_u Y no me puedo quejar, realmente es muy práctico –Jobs, dónde sea que estes, gracias por esto– n.n
Y ya saben, aunque me sea un poco difícil publicar en estos días, tendrán la actualización la próxima semana que como mencioné antes será el tercer y último capítulo :o
Creo que eso es todo, muchas gracias por leer esta historia, espero siga siendo de su agrado. Y como siempre, un placer escribir para ustedes, conmigo será hasta la próxima vez.
