Quiero empezar diciendo que quedé sorprendido con la cantidad de reviews que recibí para el primer capítulo de La Turbulencia y agradezco a las personas que los escribieron. Invito también a los demás lectores a que se atrevan a imitarlos si es posible. Para mí, cada review que escriben es un estímulo para que continue con la historia.
También quiero aprovechar de aclararles algo que me comentaron en uno de los reviews: si es que encuentran extraño que utilice comillas en vez de guiones al escribir, se debe a que comencé a leer fanfics en inglés como los de Cornova y me terminé mal acostumbrado a la forma de que estaban escritos. Entiendo que en español lo correcto es usar guiones, pero en el caso del inglés es con las comillas en su lugar. Los primeros capítulos que escribí fueron usándolas y me enteré muy tarde de esto. También les seré honesto: me da flojera reescribir mis capítulos para cumplir esta regla. Además, como planeo traducir estos capítulos al inglés, el hecho de conservar los guiones me facilita tanto a mí como a las otras personas a cargo del proceso de traducción. Disculpen las molestias si es que esto les incomoda.
El Pokemón de los Deseos
Mientras las horas pasaban y los tres pokemón volaban hacia Forina, Nick notó como el Salamence de Arthur volaba evidentemente más lejos que los dos. Recordando la pelea que habían tenido Claudia y Arthur cuando se encontraron, decidió acercarse al Tropius de ella. A primera vista ella parecía distante, como sumida en sus pensamientos.
"Claudia ¿Tienes un momento para hablar?"
Ella pareció volver en sí y al mirar a Nick, acercando ligeramente a Zephyr hacia él.
"Si ¿Qué ocurre?"
"Aún se me quedó en la cabeza lo que ocurrió en el campamento entre tú y Arthur ¿No quieres hablar de ello?"
Claudia quedó unos instantes pensando.
"Nick… No te preocupes por ello… Esto es un problema que los dos solamente…"
"¿Los dos solamente Claudia? ¡Es demasiado evidente cómo trata de apartarse de ti! Si vamos a tener que viajar todos juntos hasta el Reino Espejismo, habrá que encontrar una forma de que ustedes dos hagan las paces ¡A partir de ahora tenemos que trabajar todos en equipo!"
"Nick" Le dijo ella seriamente "Entiendo tu preocupación, pero el tema es mucho más complicado de lo que crees… Hace siete años que no veo a Arthur y veo que todavía hay algunas heridas del pasado abiertas… En verdad no debe ser fácil para él volver a verme de la misma que lo es para mí encontrarlo otra vez…" Terminó desviando levemente la mirada.
Nick seguía sin entender.
"Claudia… Por favor dime… ¿Qué pasó entre ustedes?"
Claudia volvió a mirarlo a los ojos.
"Nick… Te prometo decírtelo todo en el campamento cuando volvamos… Pero por favor… No sigas insistiendo en el tema…"
"¡Nick! ¡Claudia! ¡Parece que ya estamos encima de Forina!" Oyeron los dos gritar a Max.
"¡Forina debería estar detrás de esa nube que nos cubre la visión!" Escucharon gritar a Arthur también.
"¡Muy bien! ¡Entonces vayamos hacia ella!" Respondió Nick mientras se arrojaba en picado sobre la nube.
"¡Espera Nick! ¡Voy detrás de ti!" Le siguió Claudia mientras se arrojaba tras de él.
"¡Oigan espérenos!" Gritó Arthur mientras seguía a los dos.
Los tres pokemón volaron cayendo en picada, y cuando Nick estuvo cerca de la nube, ordenó a Flammie que se nivelara y quedaron ambos volando de forma rasante encima de ella. Los otros atrás lo imitaron.
"¡Muy bien! ¡Según he escuchado, Forina es una especie de santuario de vida salvaje tanto como para pokemón salvajes como para todo tipo de vegetación! ¡Tengamos cuidado en caso de posibles encuentros con pokemón salvajes!" Decía emocionado mientras veía que la nube comenzaba a desaparecer para dejarlo ver el suelo.
Cuando finalmente la nube terminó, Nick echó un vistazo hacia el suelo. Pero lo que vio en vez, lo dejó enmudecido.
"Por Arceus… ¿Qué es lo que ha pasado?" Decía sin poder creer lo que veía.
"No… No puede estar pasando…" Murmuró Max.
Lo que alguna vez fue un vasto y frondoso valle, era ahora nada más ahora que un paraje yermo, desértico y completamente desprovisto de vida.
Los tres pokemón voladores se posaron suavemente sobre el borde del valle. No podía verse en ningún lado la vegetación y los pokemón que vivían en aquel lugar. Parecía como si un gran cataclismo hubiese ocurrido: el valle más bien parecía el sitio del impacto de un meteorito, como si una colosal explosión hubiese tenido lugar desde el mismo centro del valle que hubiese arrasado con todo. Evidenciado por los alguna vez característicos pilares de rocas que antes llenaban el paisaje del valle, los cuales se encontraban derrumbados uno tras otro en dirección hacia afuera. De vez en cuando, se podía ver uno que otro motón de huesos chamuscados de pokemón en medio de aquella tierra yerma.
"¡Jirachi! ¡Jirachi! ¡¿Dónde estás Jirachi?!" Gritaba Max hacia el valle muerto, pudiendo solo oír el ruido del viento y el de su propio eco.
"¿Cómo vamos a encontrar a un pokemón en todo este sitio? Es más ¿Cómo podemos saber que queda algo vivo en este lugar?" Se preguntó Nick.
"¿Pero qué es lo que ocurrió aquí?" Añadió Claudia.
"Todo esto se ve tan… Desolador…" Musitó Arthur.
Max se bajó del lomo de Bahamut y se colocó delante de los tres pokemón voladores.
"Es inútil… Verdad que Jirachi se encontraba durmiendo dentro de su roca la última vez…" Comentó frustrado.
"¿Qué es lo que estamos buscando exactamente?" Preguntó Claudia.
Max se tornó a ellos.
"La última vez que vi a Jirachi, se sumió en su sueño de mil años dentro de una roca violeta que luce como una gran gema. Quizás deberíamos buscarla."
"A lo mejor deberíamos revisar el centro del valle… Luce como si hubiese habido alguna especie de explosión ahí…" Comentó Nick.
Una idea apareció en la mente de Max.
"La energía del Cometa del Milenio… La remoción de los limitadores… ¡Oh, no! ¿No habrá causado él todo esto?"
"¿Dé que estás hablando Max?" Preguntó Arthur.
"¡No tengo tiempo para explicarlo! ¡Luego se los diré! ¡Tengo que la sospecha de que Jirachi puede estar por el centro de esa gran explosión!"
Nick miró primero a Claudia y luego a Arthur.
"Bueno… Será mejor que igual comprobemos ese sitio ¿No?"
Max volvió a subirse de nuevo en Bahamut y los tres pokemón echaron vuelo en dirección al epicentro de la explosión. En el camino de ida, podían verse grabadas en el suelo yermo y en los pilares de roca derribados franjas oscuras que lucían como provocadas por una onda de choque. Aprovechando la vista aérea, Nick tomó su cámara y comenzó a tomar fotos del paisaje para archivarlas.
Los tres pokemón voladores aterrizaron a un lado de lo que parecía ser el sitio donde se había originado la explosión, al parecer, desde el interior de una especie de cámara subterránea, ahora completamente excavada y expuesta. Nick se bajó de Flammie y comenzó a tomar fotos del interior de la cámara vacía. Los otros lo siguieron después.
"Aquí parece que no hay nada." Comentó él.
"Sea lo que sea que produjo aquella explosión… Dudo que Jirachi pueda haber sobrevivido a eso…" Añadió Claudia.
"¡No! ¡Eso no es posible!" Exclamó Max obstinado.
"Max… Tienes que ser realista… Mira a alrededor tuyo…" Dijo Arthur.
Gallade se acercó a Max e intentó decirle algo en su idioma.
"¿Gallade? ¿Qué es lo que quieres?" Pensó el chico.
A Max se le ocurrió vagamente lo quizás el quería y ordenó que saliera Gardevoir. Inmediatamente, ambos empezaron a discutir.
"Max, creo que hay una posibilidad de saber si Jirachi se encuentra por aquí." Le explicó ella. "Con nuestros poderes psíquicos podríamos intentar encontrar su señal de aura."
"¿Podrían hacer eso?"
"Déjanoslo a nosotros dos, te diremos inmediatamente si encontramos algo." Dijo mientras ambos hermanos cerraban los ojos y empezaban a concentrarse.
"Max ¿Puedes comunicarse telepáticamente con tu Gardevoir?" Preguntó Claudia.
"Así es, aunque no puedo hacerlo con Gallade, es una larga historia, pero digamos que Gallade no es más que un pokemón salvaje que ha decidió acompañar y proteger a su hermana aunque ella sea de mi equipo pokemón."
"Vaya… Ese Gallade si que suena como un hermano dedicado…" Comentó Nick.
"Aunque a veces puede resultar ser un tanto obsesivo…" Añadió Arthur.
"Los dos están concentrándose ahora para ver si pueden encontrar a Jirachi, denles un tiempo para que lo busquen."
Tras un tiempo sorpresivamente corto, ambos ambieron los ojos con una expresió de sorpresa.
"¡No puedo creerlo! ¡Siento un aura increíblemente fuerte! ¡Brilla como un lucero!"
"¡¿En dónde Gardevoir?!"
"¡No muy lejos de aquí!"
Los tres pokemón voladores se encontrando surcando los cielos, estando tanto Gardevoir como Gallade sobre Bahamut junto a Max y a Arthur.
"¡Max, diles que desciendan aquí! ¡Deberíamos de poder verlo!"
"¡Oigan todos! ¡Desciendan!"
Los tres entrenadores obedecieron e hicieron descender sus pokemón al suelo. Cuando lo hicieron, Max se bajó de nuevo de un salto.
"¡Jirachi! ¡Jirachi!" Empezó a llamar de nuevo.
"¡Max! ¡Por ahí!" Indicó Gardevoir señalando a un lugar.
Max tornó la cabeza, encontrando a un par de metros lo que parecía ser un pequeño pokemón desplomado en el suelo.
"¡Jirachi!" Exclamó Max preocupado mientras corría hacia él.
"¡¿Lo ha encontrado?!" Preguntó Nick mientras los tres entrenadores y los dos pokemón bajaban simultáneamente de sus monturas para seguirlo.
Max se arrodilló delante del pokemón y lo puso entre sus brazos. Efectivamente era Jirachi, fácilmente reconocible por su cabeza amarilla con forma de estrella de tres puntas de las cuales colgaban lo que parecían ser tres etiquetas de color verde. Aunque el pequeño se encontraba inconsciente, sucio y visiblemente débil, todavía respiraba.
"Jirachi… Por favor despierta… Tienes que estar bien…" Le decía Max mientras lo sacudía levemente intentando despertarlo.
Arthur y Claudia se colocaron a los lados de Max, mientras que Nick se acercó por delante para examinar a Jirachi.
"¡Se encuentra muy débil! ¡No ha debido de comer y beber en varios días!" Añadió.
"¡Esperen! ¡Aquí tengo agua!" Indicó Claudia mientras abría su mochila con sus cosas, sacaba una botella de agua y se la entregaba a Max.
"Jirachi… Ya estoy aquí… Por favor bebe esto…" Le habló mientras abría la tapa y le acercaba la botella a la boca.
"¡Pobrecito! Si sólo parece un bebé…" Opinó Gardevoir.
Max derramó cuidadosamente unas cuantas gotas del líquido sobre los labios secos del pequeño pokemón. Al instante, Jirachi pareció reaccionar y comenzó a gemir.
"¡Parece que está despertando!" Exclamó Arthur.
"A… Agua…" Dijo una voz que sonaba como la de un niño pequeño en las mentes de todos.
"¡Telepatía!" Comentó Nick.
"Ten Jirachi… Bebe…" Le decía mientras apoyaba el borde de la botella sobre su boca, y lentamente, el pokemón comenzó a beber de a pequeños sorbos.
Finalmente Jirachi soltó un gran suspiro y se derrumbó sobre los brazos de Max respirando agitadamente.
"Jirachi… Por favor háblame… ¿Estás bien?"
Lentamente, el pequeño comenzó a abrir lentamente los ojos, revelando un par de grandes pupilas negras.
"¿Max?... ¿Eres tú?..."
"¡Jirachi!" Exclamó mientras lo abrazaba.
"¡Max! ¡En verdad eres tú! ¿Qué estás haciendo aquí?"
"Estaba preocupado por ti Jirachi… Vine de muy lejos para buscarte…"
Minutos más tarde, se encontraba Jirachi sentado en el regazo de Max comiendo con voracidad un paquete de comida pokemón a los lomos de Bahamut. A su alrededor, se encontraban observándolo Gardevoir, Gallade e incluido Grovyle y Breloom también.
"Realmente no lo puedo creer… No es que nunca lo haya visto antes… Pero su apariencia calza con las descripciones de las leyendas locales de la región…" Dijo Nick mientras miraba hacia ellos y les tomaba varias fotos con su cámara. "Nunca pensé que tendría cara a cara a un pokemón legendario alguna vez…"
"Es verdad, es exactamente igual… Jirachi… El pokemón que duerme por mil años y que solo despierta una semana cuando pasa el Cometa del Milenio… Además de que se dice que es capaz de cumplir deseos…" Añadió Claudia.
"De todo lo que ha dicho Max, esto es lo más increíble, pero al final es cierto… Aún así… Tengo muchas dudas sobre lo que pasó en este lugar…" Dijo Arthur
"Es verdad ¿Qué le habrá pasado a Forina?" Agregó Nick.
Los tres entrenadores se acercaron a Max y a Jirachi.
"¿Cómo está Jirachi?" Preguntó Claudia
"¡Ya está mejor! Solo necesitaba comer y beber un poco."
"Max… ¿Quiénes son todos ellos?" Preguntó con voz infantil.
"Ellos son Arthur, Claudia y Nick. Unos amigos míos. Gracias a ellos es que fui capaz de venir aquí a buscarte. Mientras que los pokemón aquí al lado también son mis amigos: Grovyle, Breloom, Gardevoir, el de ahí es Gallade y el grande en que estamos encima es Bahamut."
"Hola Arthur… Claudia… Nick… Grovyle… Breloom… Gardevoir… Gallade… Bahamut…" Entonces comenzó a mirar a los alrededores. "Max… ¿Dónde están Ash, May y Brock?"
Max negó con la cabeza.
"No lo sé Jirachi. Ellos están muy lejos de aquí, más de lo que podrías imaginar."
"Max ¿Podrías decirnos exactamente cómo fue que conociste a Jirachi?" Preguntó Arthur.
Entonces Max procedió a contarle a todos cómo fue que lo había conocido. Sobre lo que sucedió en la feria del Cometa del Milenio en donde conocieron al Gran Mago Butler y a su asistente Diane. De cómo había terminado en sus manos la gema en donde se encontraba encerrado Jirachi y cómo ante la presencia del cometa surcando los cielos se había abierto revelándolo, volviéndose amigos en el proceso. También les contó de cómo Butler había sido originalmente un científico del Equipo Magma y que en verdad deseaba usar la capacidad de Jirachi de absorber la energía del Cometa del Milenio, la cual planeaba utilizar para alimentar una máquina y revivir a un Groudon de un fósil, en una especie de venganza personal contra el Equipo Magma.
Al final, Diane los ayudó a rescatar a Jirachi para llevarlos a todos a su verdadero hogar: Forina. En él fueron emboscados por Butler y logró utilizar a Jirachi para activar su máquina absorbiendo energía del Cometa del Milenio a través de él. Pero lo que creó con ella no fue nada más que un monstruo indescriptible que comenzó a destruirlo todo. Al final, Butler se dio cuenta de sus errores y los ayudó a destruir a aquel monstruo con apariencia de Groudon permitiendo que Jirachi utilizara la energía que había almacenado dentro de sí mismo. Finamente, Jirachi tuvo que volver a su sueño milenario y Max nunca pensó que lo volvería a ver otra vez.
"Al final Butler y Diane dijeron que se iban a quedar en Forina… Me pregunto si los dos estarán bien…" Decía con pena mientras pensaba en los dos y veía la destrucción de los alrededores.
"¿Tampoco sabes donde están?" Preguntó el pequeño pokemón.
"No…"
Jirachi pareció sentirse desanimado al oír eso.
"Jirachi… Me pregunto… ¿Qué te ha pasado todo este tiempo? ¿Por qué es que no estás durmiendo cómo debería ser?" Le preguntó Max.
Jirachi levantó la cabeza para fijarse en el cielo azul.
"No lo sé Max… Recuerdo el momento en que me despedí de ti antes de que te fueras de Forina… Luego recuerdo haber estado durmiendo plácidamente… Pero de repente… Sentí un profundo dolor… Un dolor todavía más fuerte que el que sentí cuando Butler me metió en su máquina…"
"La remoción de los limitadores…" Murmuró Arthur.
A la vez… Escuché también una voz…" Continuó
"¿Voz?" Preguntaron al unísono Nick y Claudia.
"Se debe de estar refiriendo a la voz que algunos pokemón escucharon durante la remoción de los limitador." Comenzó a explicar Arthur "Ninguno sabe con exactitud de quién era, pero se dice que es la del culpable de todo esto."
"Aún recuerdo más o menos lo que dijo… Decía que me daba el poder de acabar con los humanos… Que los ocupara para hacerles daño…"
A Nick y a Claudia se les erizaron los pelos de la piel al oír aquello.
"¡Luego sentí como mis poderes estallaban dentro de mí y quedaba inconsciente!" Exclamó Jirachi mientras se erguía y comenzaba a levitar en el aire con una mirada triste en la cara y tornándose a Máx. "¡Pero Max! ¡Yo no quiero hacerle daño a nadie! Yo solo quiero ser tu amigo…" Sentenció arrojándose hacia él y ambos se abrazaron de nuevo.
"Lo sé Jirachi… Tú no serías capaz de hacer eso…" Le contestó reconfortándolo.
"Así que hay alguien detrás de todo esto… ¿Pero quién puede ser?" Preguntó Claudia.
"Jirachi… ¿Qué es lo primero que recuerdas después de desmayarte?" Preguntó esta vez Nick.
Jirachi se separó de Max y quedó flotando en el aire mirándolo a él.
"Recuerdo haber despertado en este lugar… Es muy extraño… Se parece a Forina… Pero es seco y vacío… No lleno de plantas y pokemón que es cómo la recuerdo… Tampoco entiendo porqué desperté y sigo despierto… No sé nada… Así que solo vagué por todas partes tratando de averiguar algo hasta que me desmayé y llegaron ustedes… Pareciera como si hubiese sido llevado a otra parte…"
"Parece que ha podido despertar gracias a la remoción de los limitadores…" Concluyó Arthur.
"Un momento… ¿No sabes dónde estás?" Preguntó Claudia.
Algo pareció encajar en la mente de Máx. Este se bajó de Bahamut.
"¡Espérame Jirachi! ¡Debo de hablar algo en privado con los tres! ¡Espéranos un poco!" Le dijo mientras se acercaba a los tres entrenadores y les comenzaba a hablar voz baja.
"¿Qué pasa Max?" Preguntó Arthur. "¿Por qué tanto secretismo?"
"¿No se dan cuenta que Jirachi no sabe nada de lo que ha pasado y que cree que está en otro lugar? La energía del Cometa del Milenio almacenada dentro de él fue capaz de revivir a un Groudon falso y de destruirlo. Estoy seguro que debió de haber quedado grandes cantidades de ella en su interior aún, ya que se supone que la libera de a poco a través de un milenio para alimentar el ecosistema de Forina, según me explicó Diane en su momento. Imagínense lo que puede suceder cuando toda esa energía se libera de forma violenta como después de la remoción de los limitadores… Transformando el paisaje de su alrededor hasta el punto que le es irreconocible…"
En la mente de los tres apareció la vista aérea de Forina y de las marcas que parecían provenientes de una gran explosión.
"Jirachi no sabe que ha causado todo esto… No sabe que involuntariamente ha acabado con la vida de quizás millares de pokemón…" Empezó a balbucear Nick impactado. "Sin querer ha destruido Forina utilizando el poder que usaba originalmente para mantenerla…"
"Jirachi es como un niño pequeño… Si se entera que ha causado todo esto…" Siguió Claudia.
"¿Cómo se lo tomaría?..." Sentenció Arthur.
Max asintió. Por unos instantes sólo se oyó el murmullo del viento.
"Por favor… No le digan nada…" Les rogó Max.
Este se volvió a acercarse él.
"No sé porque estarás tan lejos de Forina… ¡Pero tuvimos la suerte de encontrarte en el camino de ida! ¡Lo más importante es que por fin estamos juntos!" Le expresó en un tono alegre.
Jirachi pareció emocionarse.
"¡Sí! ¡Es verdad! ¡Por fin estamos juntos! ¡Sí!" Dijo entusiasmado mientras se acercaban, tomaban de las manos y comenzaban a girar alegremente sobre sí mismos.
"Me pregunto si esto será lo mejor para él…" Se preguntó Arthur.
"No me gusta pensar que le estamos mintiendo a propósito… Pero no creo que alguien como él esté listo para saber aquello…" Añadió Claudia con una expresión de preocupación.
"Concuerdo con lo mismo…" Agregó Nick.
Minutos más tarde, se encontraban los tres pokemón voladores trayendo a sus amos y demás ocupantes a sus espaldas de regreso. Jirachi se encontraba afirmado de la cabeza de Max y parecía disfrutar del vuelo.
"¡Esto es lo mejor Max! ¡Por fin no necesito dormir más y ahora puedo estar a tu lado todo lo que quiera!"
"¡Así es Jirachi! ¡Ahora podemos ser amigos de verdad!"
"¡Sí! ¡Amigos para siempre!"
El sol se encontraba bajando por el horizonte cuando los centinelas del campamento vieron como Max y los demás volvían. Mientras se dirigían a la tienda de Hagen, los soldados en el camino parecían mirar con curiosidad a Jirachi.
"¡No me lo puedo creer! ¡Un pokemón legendario como Jirachi aquí mismo delante de mí! ¡Ni se me habría ocurrido en mis mayores fantasías cuando era niño!" Exclamó Hagen.
"¡Hola! ¡Un gusto en conocerlos a todos!" Le decía alegremente, agitando una de sus pequeñas manos mientras flotaba delante de él, sobre la mesa de la tienda de campaña de Hagen en la que se encontraba. Alrededor suyo, otros soldados lo contemplaban con admiración.
"¿Y es verdad que puedes cumplir deseos?" Le preguntó uno de los soldados.
"¡Deseos! ¡Deseos!" Comenzó a exclamar.
"¡Entonces Jirachi! ¡Concédeme un deseo!" Dijo un soldado tirándose prácticamente encima de la mesa. "¡Tengo mucha sed y me gustaría algo de beber!"
"¡Algo de beber!" Dijo mientras las tres etiquetas de sus cabezas comenzaban a brillar.
Un soldado llevando una botella de jugo de bayas entró en la carpa para ver de qué se trataba todo el alboroto. Tras entrar, intentó desenroscar la tapa de su botella, pero se dio cuenta que ya no tenía absolutamente nada en la mano.
"¡Un momento! ¿Qué ha pasado? ¡Mi bebida a desaparecido!" Gritó.
La botella con jugo reapareció misteriosamente en la mano del soldado que la había pedido.
"Este… Según lo que he averiguado… Parece ser que Jirachi no es capaz de crear cosas de la nada… Sólo teletrasnportarlas de un lugar a otro…" Trató de explicar Max, acordándose de cuando estaba en la feria del Cometa del Milenio y le había pedido muchos dulces a Jirachi. Al final, todos resultaron ser de una tienda cercana y el dueño había comenzado de llorar de frustración al ver que todos desaparecían ante sus ojos.
"Entonces…" Dijo un soldado mirando con una expresión maliciosa a un compañero. "Quisiera tener una hamburguesa…" Le pidió a Jirachi.
"¡Hamburguesa!"
Entonces un soldado a punto de empezar a comer vio cómo de sorpresa masticó solo aire.
"¡Eh! ¡Mi hamburguesa!"
El otro soldado vio como se materializaba en sus manos.
"¡Ahora es mía!" Exclamó mientras salía corriendo de la tienda de campaña.
"¡Eh! ¡Vuelve aquí!" Dijo mientras salía en su persecución y todos largaban a reírse.
En otro sector del campamento, Arthur se acercó a Nick y a Claudia llevando un maletín de apariencia metálica en cada mano. Tras depositarlos sobre una mesa, los abrió revelando un par de pokéglovs.
"¿Así que estos son los guantes extraños que tú y Max llevan? ¿Verdad?" Preguntó Nick.
"Así es." Respondió Arthur. "Son unos aparatos hechos por las mentes más brillantes de la nación para combinar todo los dispositivos que normalmente nos dan en uno sólo más práctico y con más funciones de las que pueden pensar. El Profesor Birch se llevó varios de los que planeaba entregar originalmente a nuevos entrenadores de Villa Raíz al Reino Espejismo y la expedición tiene algunos extra en caso de que encontráramos entrenadores como ustedes."
"¿Así que el Profesor Birch está a salvo? Es un alivio… ¿Andrés está bien?"
Arthur asintió.
"Se encuentra bien, está más al sur en otra expedición militar del reino en dirección a Pueblo Verdegal junto a Brendan." Dijo mirando a Nick en lo último. "Para que sepan. Respecto a estos pokéglovs, no tienen nada más que insertar sus manos en el interior del guante para que empiece el proceso de configuración y reconocimiento de usuario. Uno de las primeras opciones que deberían encontrar tras iniciarlos es el manual de instrucciones. No se preocupen, es bastante intuitivo y cómodo."
"Me pregunto si…" Dijo Nick revisando su pokéglov. "¡Excelente! ¡Tiene un disco duro y un puerto para enchufar el cable de mi cámara! ¡Ahora podré descargar las fotos y videos que he grabado aparte de poder recargar la batería!... Por cierto… ¿Cómo mantienes cargado el pokéglov?"
"Con luz solar, o si no, puedes mandarle una descarga con un pokemón eléctrico, eso igual sirve."
Tras decir esto último, Arthur procedió retirarse.
"Oye Arthur…" Musitó Claudia.
El giró la cabeza hacia ella.
"¿Qué?" Preguntó en un tono y expresión monótona.
Claudia tenía la mirada en el suelo.
"Con todo esto desde que apareciste y lo de Jirachi… Se me ha olvidado preguntarte algo importante Arthur…" Ella elevó el rostro con una expresión de preocupación. "¿Sabes algo de mis padres?..."
Arthur se tornó completamente.
"Todos las personas de Ciudad Petalia que partieron con nosotros en la caravana fueron las únicas que pudimos encontrar con vida… Y tus padres… No estaban entre ellos…" Arthur hizo una larga pausa. "Lo siento…"
Claudia se llevo la mano a la boca y agachó la mirada. Sus ojos comenzaron a hincharse, y pronto de ellos emergieron un par de lágrimas.
"Ya veo… Gracias por decírmelo…"
Arthur simplemente procedió a darse la vuelta de nuevo.
"Al menos ahora ya sabes lo que les ha sucedido a ellos… Mientras que los míos… Nada… No sé absolutamente nada de los que les pudo haber ocurrido… Cómo me gustaría poder saber algo… Aunque sea… Si es que están muertos…" Sentenció mientras finalmente se iba. A Nick le pareció que él intentaba contener las ganas de llorar.
Tras secarse un poco las lágrimas de la cara, en un rincón más lejano del campamento, Arthur accedió a las funciones de su pokéglov y activó la de teléfono. Tras hacerlo, marcó un número, y tas unos segundos de espera, alguien contesto.
"Hola Arthur, esperaba tu llamada ¿Cómo va todo?" Preguntó alguien por el altavoz.
"Buenas noches Alyssa, por fin logramos llegar a Ciudad Lavacalda. Nos fue bien esta ocasión, encontramos a varios supervivientes"
"¿Supervivientes? ¡Eso es fantástico!"
"Adivina también lo que pasó Alyssa… Nos encontramos a Max que se había ocultado entre los suministros de nuestro expedición y que nos había estado acompañando todo este tiempo…"
"¡¿Max estaba ahí?! ¡¿En serio?! ¡Por Arceus! ¡Norman ha estado todo estos días desde que desapareció como loco buscándolo por todas partes! ¡Si supieras lo desesperado que estaba! Incluso fue a poner una denuncia al cuartel de policía local para que hicieran una búsqueda por todo el reino… ¿Él ya lo sabe?"
"Probablemente sí, el Coronel Hagen decidió que ahora era imposible enviar de vuelta a Max en este momento sin reducir nuestra capacidad de defendernos, y que tendrá que acompañarnos hasta que hayamos realizado todo el recorrido que pasa por Pueblo Pardal de regreso al Reino Espejismo. Además de que tampoco podíamos permitirnos el riesgo de que le ocurriese algo a él y a quien sea que lo escolte. Eso sí, Hagen le obligó a que hablara inmediatamente con Norman por medio de pokéglov para que le asegure que él se encuentra bien."
"Nos tenía en un gran susto… Sólo espero que Norman no se lo tome tan mal…"
"La verdad es que lo dudo…"
"¿Y sabes por qué fue? ¿Por qué se escapó?"
"Quería acompañarnos para comprobar cómo se encontraba un amigo suyo… Es una larga historia…"
Hubo un breve instante de silencio.
"Arthur…"
"¿Qué pasa?"
"No sé… Te escucho algo extraño… ¿Sucedió algo más?"
"¿Algo más?"
"Oh bueno… No me hagas caso… Deben de ser suposiciones mías sin fundamento…"
Hubo un instante de silencio.
"No… Espera… Sí… También me encontré con un viejo amigo de cuando era entrenador… Lo que me alegró bastante… Y no sólo él… Sino que también a alguien más…"
"¿Otro amigo?"
"Una amiga a quien no veía desde hace siete años…" Continuó. "Alguien que alguna vez fue importante para mí…" Musitó Arthur con tristeza.
"Yo… Lo siento por lo de tus padres…" Musitó Nick.
"No te preocupes…" Dijo Claudia entristecida. "En el fondo sabía que existía la posibilidad de que algo les hubiese sucedido… Aunque uno siempre espera que suceda lo mejor…"
Ambos se encontraban sentados uno al lado del otro delante de una fogata del campamento principal a las afueras del pueblo.
"Me gustaría saber qué habrá sido de los míos… En Pueblo Primavera allá en Johto… Creo que debo entender cómo se siente Arthur…"
Los dos se quedaron un instante contemplando como chisporroteaban las llamas que tenían al frente.
"Me prometiste decirme lo que ocurrió entre ustedes dos allá en dirección a Forina…"
Ella agachó la cabeza para contemplar el suelo.
"Es verdad…"
"¿Alguna vez fueron amigos?"
Ella asintió.
"Él era un amigo de la infancia cuando de cuando vivíamos en Ciudad Petalia… Cuando no éramos más que unos niños… También nos juntábamos con otro amigo, Andrés…"
"¿Y cómo era Arthur en esa época?"
"Era… Demasiado distinto… Por Arceus… No puedo creer lo mucho que ha cambiado… Era un chico enclenque y debilucho… Incapaz de hacerle daño o amenazar a alguien… Todo el mundo lo andaba molestando o aprovechándose de él por eso… Pero era gran amigo de Andrés, el cual era un chico más grande y fuerte que lo protegía a cada momento."
"Vaya… Suena difícil de creer…"
"¿No crees?… Aún recuerdo cuando los conocí… Ellos dos siempre andaban juntos y no solían jugar con nadie más. En el caso de Andrés era por ser de una familia de militares y los padres de esos otros niños les contaban muchas cosas malas de él. Arthur era el único que era su amigo y por eso ambos formaron una relación en donde ambos se protegían mutuamente."
"¿Y cómo alguien como tú terminó juntándose con dos chicos así?" Preguntó Nick curioso.
"Yo siempre fue una chica distinta a los demás..." Dijo mirando el cielo estrellado. "Encontraba las cosas típicas de niña como jugar a las muñecas o a la casita como algo aburrido y poco estimulante para mí… Yo era de salir afuera y correr, explorar, saltar trepar e incluso ensuciarme si era necesario… Algo que a las demás no les gustaba y que no entendían…"
"Así que eras una chica llena de energía."
Claudia asintió.
"Por eso mismo muchas personas decía que yo tenía gustos de hombre y que por eso era ruda y poco femenina… Supongo que por eso encontré interesante la idea de acompañar a un grupo de chicos que exploraban y recorrían todas partes por su cuenta… Aún recuerdo cuando Andrés y yo nos atrevíamos a hacer cosas peligrosas por lo emocionantes que eran y que Arthur se mataba de miedo todo el rato, a pesar de que igual nos terminara acompañando… Incluso cuando una buena parte de las veces terminaba siendo él al que le sucedía algo mal y terminábamos teniendo que rescatarlo a él…"
"Vaya… Quien sabe cuántas anécdotas los tres…"
"Las hay varias… Como cuando intentamos escalar un árbol, se rompió una rama y él quedó enganchado de la ropa colgando en ella… O cuando intentamos infiltrarnos en el patio de un vecino para llevarnos algunas bayas de su huerta… Arthur intentó todo el rato convencernos de que no lo hiciéramos y que robar estaba mal aunque no le hiciéramos caso… Pero igual nos acompañó, y cuando estábamos bajando la reja de la huerta de manera sigilosa, Arthur fue el que trastabilló y cayó al suelo… Alertando al Poochyena del vecino que dormía plácidamente y comenzó a perseguirlo… Al final entre Andrés y yo logramos rescatarlo y escapar a tiempo antes de que el vecino se enterara… Quizás él no era el chico más fuerte y rápido… Pero hay que admitir que probablemente era el más inteligente y racional de los tres…" Terminó diciendo con una leve risa. "Incluso varias veces, cuando él estaba sólo y Andrés no estaba cerca, yo era en vez la encargada de protegerlo de los matones."
"¡¿Tú protegiéndolo a él?!" Preguntó asombrado.
"No es que me liara a golpe con ellos… Pero tú ya me has visto antes… Cuando me enojo y considero que algo es injusto… Puedo ser bastante persuasiva…" Dijo mirándolo con una sonrisa maliciosa.
Nick se rió, efectivamente, cuando Claudia se enfurecía o se cabreaba por cualquier motivo, era algo que temer.
"Ay Arthur…" Exclamó ella con un suspiro. "En verdad es un buen chico y por lo visto sigue siéndolo… Pero durante esa época siempre andaba cansado y frustrado de que lo molestaran y que tuviese que depender de la ayuda de los demás cómo la de Andrés y la mía para que lo protegiéramos…"
"Pero al final… ¿Qué sucedió para que Arthur esté tan enojada contigo?"
Claudio volvió a mirar el suelo.
"Sucedió hace siete años atrás… Cuando los dos acabábamos de cumplir diez años… Andrés no estaba en ese instante y andábamos discutiendo sobre lo que haríamos cuando obtuviésemos a nuestro primer pokemón. Hablábamos de viajar juntos, ya que Andrés planeaba quedarse para ayudar a su madre en el rancho de crianza pokemón en donde vivía… Todo andaba muy bien… Hasta que llegaron tres chicos matones que siempre andaban molestando a Arthur y se empezaron a burlar de él diciendo que con lo debilucho que era, era imposible que pudiese viajar y ser entrenador… Yo traté de intervenir para que lo dejaran tranquilo como siempre… Pero las cosas comenzaron cada vez más a subir de tono… Y fue cuando le dijeron que hasta que era tan débil que debía depender de la protección de una chica como yo que perdió la compostura…"
A Nick le dio mala espina lo que oyó.
"Arthur se arrojó encima y le pegó a uno de ellos… Este se indignó y entre los tres comenzaron a molerlo a golpes… Yo me espanté y comencé a gritarles de que se detuvieran… Pero por mucho que lo hiciera… Nada los hacía detenerse… Estaban demasiado enfurecidos por su atrevimiento como para hacerme caso…" Comenzó a decir en un tono cada vez más quebradizo.
"Claudia…"
"Y al final… Me quedé ahí sin hacer nada… No podía luchar contra ellos y algo pasó dentro de mí que me quedé bloqueada… No sabía qué hacer… No supe cómo actuar en ese momento… Nunca antes había perdido el control de las cosas o de alguna situación… Y hasta ese momento… Siempre había conseguido lo que quería con mi personalidad… Fue ese día… Cuando perdí por primera vez el control de lo que sucedía alrededor mío que perdí también el control de mi misma…" Claudia comenzó a sollozar. "Y al final no hice nada… Y permití que lo golpearan hasta que Andrés apareció e intervino… Poco después llegaron unos policías a detenerlos a todos y hasta tuvieron que llamar a una ambulancia para llevar a Arthur al hospital… Incluso cuando los policías se me acercaron para interrogarme de lo que había visto… Tardé demasiado tiempo en despertar de aquel estado de estupor en el que me encontraba…"
Claudia paró por unos instantes.
"Arthur al final se recuperó… Pero me sentí tan débil… Tan inútil… Tan avergonzada y humillada por lo que hice… No… Mejor dicho por lo que no hice… Me sentía tan mal por haber perdido el control de mi misma y de no haber ayudado a Arthur de alguna forma que ni siquiera fui capaz de visitarlo al hospital cuando se estaba recuperando… Porque me daba demasiado miedo ir verlo y encararlo frente a frente… Al final… Me fui donde el Profesor Birch en Villa Raíz… Recibí a Rose y partí de viaje… Sin atreverme a despedirme de él… Algo de lo cual me arrepiento hasta el día de hoy…"
Nick no podía creer todo lo que había oído. Pero de cierta forma, lo que decía tenía sentido para él.
"Por tantos años me he culpado a mí misma de haberlo dejado sólo… De haberle fallado… De haberme trabado mentalmente y de no haber hecho nada para ayudarlo… De haber sido tan cobarde que no pude atréveme a visitarlo al hospital o a despedirme si quiera… Tras ese día… Por muchos años perdí la confianza en mí misma y me sentía insegura… Teniendo siempre el miedo de volver a perder el control de mí misma… Y la verdad… Creo que aún sigo teniéndolo… Arthur tiene los motivos perfectos para odiarme y lo comprendo… Lo que yo hice no tiene perdón…"
En casi el mes en que se habían conocido, Nick nunca había visto a Claudia comportarse de manera. Siempre había parecido a primera vista como una chica fuerte y segura de sí misma. Quizás en verdad lo era, pero que a la vez, utilizaba aquella faceta suya como una máscara para ocultar una pena que ha estado guardado durante mucho tiempo.
"Ahora lo entiendo…" Comenzó Nick. "El porqué Arthur nunca quiso entrar en detalles respecto a su pasado cuando viajé con él… Por lo que sé… Arthur decidió no convertirse en entrenador pokemón y en vez decidió ingresar al dojo de un hombre llamado Batuo para entrenarse."
"¿Batuo? ¿En verdad? Efectivamente era un maestro de artes marciales que vivía en la ciudad…"
"Y que después de seis años, decidió salir y volverse entrenador. Dijo que había jurado convertirse en entrenador pokemón cuando se volviese más fuerte tras entrenarse con Batuo y que le demostraría a todo el mundo lo que él era capaz de hacer. Al final, incluso logró conseguir todas las medallas de gimnasio e incluso logró quedar como segundo lugar en la final de la Conferencia Colosalia."
Claudia comenzaba a imaginárselo: Arthur frustrado, cansado y triste. Harto de ser maltratado y de estar dependiendo de los otros. Que finalmente decide pedirle a Batuo que lo entrenase para que lo volviese más fuerte y tras muchos años, decide finalmente convertirse en entrenador para demostrarle que él era igual capaz de hacerlo igual que ella y los demás niños de Ciudad Petalia. Quien sabe cuántos sufrimientos y penurias había tenido que pasar para lograr conseguir aquello, de poder pasar del enclenque que había sido antes al chico fornido y fuerte que lucía a primera vista ahora.
"Claudia… Deberías hablar con él… Han pasado demasiados años y todavía tienes aquella cuanta con él. Si deseas comenzar realmente el primer paso a la reconciliación, debes acercarte y decirle esto que me has dicho a mí. Él tiene derecho saber lo que te sucedió en ese instante y de conocer lo que se te cruzó por la mente. Yo igual lo conozco Claudia, tu eres humana al igual que él o yo, y que por lo tanto, tenemos la misma capacidad de poder equivocarnos. Estoy segura de que si lo haces, encontrarás la forma de que él te perdone."
"Yo… No sé Nick… Tengo demasiado miedo de encararlo después de tantos años sin decirle nada…"
"Sé que puedes hacerlo Claudia… Estoy seguro que eres más fuerte de lo que piensas…"
Arthur se encontraba sentado encima de un asiento delante de otra fogata del campamento. A la distancia, vio a Max acercarse. Sobre su cabeza, venía sostenido Jirachi.
"¿Ya hablaste con tu padre?" Le preguntó Arthur.
"Sí… Nunca lo había visto tan enojado en mi vida… Estoy seguro que si hubiese estado aquí mismo me habría matado en ese instante…"
"Norman solo se preocupa por ti, Máx. Piensa que eres la única familia que le queda cerca y que tiene miedo de perderte o de que te suceda algo."
"Lo sé Arthur… Al final se puso un tanto emotivo y comenzó a llorar… Suplicándome que no volviese a hacer aquello de nuevo… Me rompió el corazón verlo… La verdad… Es que me duele el hecho de haberle tenido que hacer pasar aquello…" Dijo mientras se sentaba junto a él a un lado del fuego.
Tras el paso de varios minutos, Jirachi, con los ojos cansados, soltó un bostezo.
"¿Tienes sueño Jirachi?" Preguntó Max.
"Sí… Estoy muy cansado…"
Jirachi se soltó de Max y levitó, desplazándose hasta quedar delante de él.
"Max… ¿Me cantas esa canción de la vez que nos despedimos?..."
"¿La canción de cuna de mamá? ¡Claro!"
Max sostuvo a Jirachi entre sus brazos y comenzó a tararear una melodía. Una que por algún motivo, a Arthur se le hacía familiar.
"¡Ah! ¡Max! ¡Arthur! Veo que aquí están." Dijo la voz de Nick mientras se acercaba junto a Claudia.
"Max ¿Qué es lo que cantas?" Preguntó ella.
"Una que mamá le cantaba a May cuando ella era pequeña y que luego me cantó a mí cuando nací."
"Esa canción… Yo la conozco…" Agregó Claudia.
"¡¿En verdad?!" Preguntó Max sorprendido.
"Y parece que yo también" Concordó Arthur.
"¿Tu también?"
"Y yo igual" Sentenció finalmente la voz de Hagen que se acercó a la fogata junto a todos.
"Pero… ¿Cómo es posible?... Pensé que esta canción era sólo de mamá…"
"Max, durante la época en que tú y tu hermana eran pequeños, se publicó una película que se volvió muy popular." Aclaró Hagen. "En el cual su tema principal fue lo que más se recuerda de ella. La reconocí cuando te oí tararear la melodía. También tenía letra, aunque la verdad es que no me acuerdo de ella."
"Si, eso era." Confirmó Arthur. "No es que me la cantaran, pero alguna vez la escuché."
"Quizás yo también, aunque la verdad no es que lo recuerde con exactitud." Agregó Nick.
"Yo… No lo habría imaginado… Sólo me sé la melodía al igual que mi hermana porque hace años que no la escuchamos."
"¿A Jirachi le gusta esa canción?" Preguntó Claudia.
"Si, le ha gustado desde el día que la oyó tararear a May."
"¡Sí! ¡Me encanta!"
"Aún recuerdo la letra de la canción…"
"¿En serio Claudia?" Preguntó Max.
Ella asintió.
"Mi madre igual me la cantaba todas los noches… Debo de acordarme porque yo tenía más edad que ustedes dos cuando lo hacía…"
Jirachi levitó interesado hacia ella.
"¿Tú la conoces?" Preguntó él.
"Así es."
"¿Podrías cantarla para que la conozca?"
Un murmullo de sorpresa recorrió entre todos.
"E… ¡¿En serio?!... Eso es muy súbito Jirachi… Además de que casi nunca canto…"
"Por favor Claudia…"
"¡Jirachi! No te pongas a obligar hacer cosas a otras personas." Le espetó Max.
"Claudia, aún me acuerdo de que a ti te gustaba cantar y que no lo hacías tan mal, si es que mal no recuerdo." Comentó Arthur.
"¿En serio?" Preguntó Nick.
"Ella se sabía de memoria la letra de esa canción desde la época en que nos conocíamos. También recuerdo que le decías a Andrés y a mí que uno de tus sueños era la de ser cantante y concuerdo lo hacías bastante bien."
"Este… Bueno…" Vacilaba ella nerviosa. "Lo que dice Arthur es cierto… Pero eso fue hace mucho tiempo atrás y esos eran sólo sueños infantiles…"
"Quizás lo son." Agregó Hagen. "Pero me pica la curiosidad saber si lo que dice Arthur es cierto."
"¿Lo harás? ¿Sí?" Preguntó Jirachi con unos ojitos tiernos.
Claudia suspiró.
"Está bien… Lo haré… Acércate"
"¡Sí!" Exclamó este mientras se acercaba y ella lo tomaba entre brazos.
Todos los presentes incluida Claudia se sentaron.
"Por favor no se reían." Dijo ella bromeando mientras aprovechaba de aclararse la garganta. "Bueno, aquí voy."
El ambiente se colmó de silencio. Max esperaba intrigado poder volver a oír aquella letra.
Cuanta serenidad,
Siento al contemplar,
Esa sencillez,
De tu corazón.
Aún si es de soñar,
Tu semblante amor reflejará,
Al verte sé que al despertar,
La ilusión persiste.
Recuerdo que solía temer,
De todo a mi alrededor,
Me solía rendir,
Sin antes intentar.
Esta vez, es diferente pues,
Tú estás aquí;
El temor, hoy se ha quedado en el ayer.
Arthur sonrió, definitivamente, su voz no había empeorado con los años, sino que había madurado y mejorado.
Una voz, en mi interior.
Me ayuda a resistir,
A aceptarme como soy.
Ya no hay nada que perder,
Tan sólo mucho por aprender;
Soñaré,
Con el viento cantaré.
Claudia se fijó en Jirachi.
"Vaya… Parece que se ha quedado dormido."
Efectivamente, el pequeño se encontraba ahora en la tierra de los sueños. Max se levantó y recibió al pequeño Jirachi en brazos.
"Por favor Claudia, continúa." Suplicó él.
"¡Si continúa!" Suplicaron Hagen y Nick. Arthur simplemente continuó contemplando en silencio.
Claudia sonrió halagada.
"Está bien…"
Las pequeñas cosas son, las que me hacen feliz.
Esa felicidad, hoy es dueña de mí.
Lo siento al observar, en mi reflejo a alguien más,
Es alguien sin miedo a vivir, que hacia el mañana mirará.
Al recordar una vez más, los días que he dejado atrás;
Cuando solía odiar, toda canción de amor.
Sin saber, lo hermoso que es tener,
Alguien a tu lado, lo que es, amar a alguien así.
Una voz, te guiará,
Hacia el cielo azul, sólo déjate llevar.
Vuela alto por el sol, la magia habita en tu corazón.
Junto a ti, por siempre está.
Arthur lo admitió, puede ser que ambos tuviesen aún cosas por resolver, pero indudablemente, la voz de Claudia seguía siendo tan hermosa como la recordaba.
Esa voz, en tu interior,
Me ayuda a resistir,
A aceptarme como soy.
Ya no hay nada que perder,
Tan sólo mucho por aprender;
Soñaré,
Por el viento viajaré.
Tras terminar, el ambiente se mantuvo en silencio. A Max le salían un par de lágrimas por las emociones encontradas: a la vez que estaba triste por el recuerdo de su madre, se sentía emocionado de volver a recordar aquella canción.
Mientras tanto, en medio de la oscuridad de las noches, tres figuras que no eran humanas examinaban el epicentro de la explosión de Forina.
"¿Lo sientes en alguna parte?" Preguntó una de las figuras.
"No… No puedo sentirlo en ningún lugar…" Contestó otra.
"No puede ser, si su poder es tan grande como para causar toda esta destrucción, su aura debe de ser lo suficientemente fuerte como para que lo notemos a kilómetros de distancia.
"Entonces… ¿Podría haberse ido a otra parte o perecido en esta explosión?"
"Discúlpeme los dos por interrumpirlos." Se excusó una tercera voz femenina. "No quiero faltarles el respeto, pero… ¿Para qué estamos buscando un pokemón cómo este, al que llaman Jirachi, cuando deberíamos estar reclutando a más pokemón a nuestra causa? ¿Por qué el es tan importante?"
La primera de todas las voces, la que parecía ser el líder, tomó la palabra.
"El Señor del Conocimiento nos ha ordenado encontrarlo y llevarlo ante su presencia para que él pueda estudiarlo y realizarle experimentos. Examinando las leyendas humanas, se ha enterado de la existencia de este ser. Y tras hacerlo, en su infinita sabiduría, ha concluido que con la remoción de los limitadores cerebrales, Jirachi debería de haber despertado incluso si anteriormente sólo despertaba una semana cada mil años. Si las leyendas humanas son ciertas, es posible que Jirachi tenga la capacidad de cumplir deseos, y si eso cierto, podamos tener así una fuente ilimitada de ellos para que no tengamos que seguir dependiendo de los Orbes de la Creación."
"¿Una fuente ilimitada de deseos? ¿Es eso posible?" Preguntó intrigada la voz femenina.
"No es mí lugar discutir sus mandatos. Será el Señor del Conocimiento el que lo descubra después de que se lo hayamos entregado. Pero si al final su teoría es cierta, estaremos a un gran paso de terminar este conflicto de manera rápida para que así nuestro Señor y sus aliados puedan instaurar la utopía en donde los pokemón puedan vivir en un mundo libre del yugo esclavizador y destructor de la humanidad. Mientras estamos en su búsqueda, continuaremos reclutando a más pokemón para continuar con el genocidio de los humanos que habitan en esta región."
La segunda voz pensaba lo irónico de la situación: A pesar de que Ho-Oh era el que había dado el primer paso con la remoción de los limitadores, era el Señor del Conocimiento el que tenía las riendas del plan. Si no fuera por su apoyo, Ho-Oh nunca habría podido hacer algo relevante antes de que la facción de Lugia lo hubiese detenido.
"Un momento…" Continuó la voz femenina mientras olfateaba el suelo. "Siento un olor por aquí… Parece que alguien ha llegado antes que nosotros…"
El pokemón que dijo todo esto abrió la boca, formando lo que parecía ser una llama de fuego azul. A sus órdenes, esta se alejó de su boca, se posó en el suelo y creció de tamaño, iluminando el área cercana. La luz del Fuego Fatuo reveló la identidad de los tres seres: Un Alakazam, un Kadabra y una Ninetails. Los tres pudieron ver huellas en el suelo.
"Son huellas de pokemón y de humanos juntas… Debieron de llegar antes que nosotros para llevarse a Jirachi con la ayuda de sus pokemón esclavizados." Dijo el Kadabra observando cómo las huellas desaparecían, por lo visto, se habían ido volando.
"¿Pero por qué unos humanos desearían llevarse a Jirachi? ¿Acaso igual desean quedarse con su poder? Sus olores se pierden hacia el este…" Informó Ninetails.
"Entonces debemos ir en su persecución." Ordenó Alakazam. "Por lo que sé, la población humana más cercana a Forina en esa dirección es la que ellos llaman Pueblo Lavacalda. Debemos ir allá y arrebatarles a Jirachi para nuestro Señor antes de que escapen."
"¿Reunimos al resto del ejército que hemos reclutado hasta el momento?" Preguntó el Kadabra.
"Así es." Confirmó. "Nos reuniremos con el resto y lo llevaremos a ese pueblo. Lo atacaremos, y si no estuviesen ahí, enviaremos destacamentos a preparar emboscadas en todas las posibles rutas donde pudiesen haberse ido. Debemos capturar a Jirachi, no podemos fallar."
"¿Acabamos con los pokemón que acompañan a los humanos o intentamos persuadirlos para qué se nos unan?" Preguntó ella.
"Debemos acabar con ellos, es inevitable. Sus corazones y mentes han sido demasiado corrompidas por la influencia de los humanos y los defenderán con sus vidas. Ya no se dan cuenta que han sido esclavizados y forzados a participar en esos brutales combates que los obligan a hacer por diversión. Ahora la única cosa que podemos hacer por ellos es acabar con su sufrimiento dándoles la muerte."
"A sus órdenes señor." Confirmó Ninetails con una leve reverencia.
Disculpen lo largo que ha sido el capítulo, pero en esta ocasión estaba dispuesto a terminarlo durase lo que durase. Les quiero informar que este ha sido el último capítulo de rápida publicación de esta temporada de verano 2013. Ahora que he regresado a la universidad y que a partir de la próxima semana comienzan todas mis asignaturas y horarios, tendré muy poco tiempo para el ocio y mis hobbies. No sólo tendré que comenzar con el estudio de manera dedicada, sino que para escribir los siguientes capítulos de Poké Wars, tendré que ver mucho material de referencia que debido a la universidad tampoco tendré mucho tiempo para hacerlo. En consecuencia, tendré que regresar a mi ritmo de escritura estándar, que por experiencia propia calculo como un capítulo cada uno o dos meses.
Estoy seguro que las personas que vieron la película Jirachi y Los Deseos se habrán dado una lectura nostálgica con este capítulo. Y a lo mejor se habrán dado cuenta que la canción que canta Claudia es el tema principal de la película, llamada Make a Wish, pero con otra letra distinta en español. Esto se debe a que el sitio prohíbe utilizar letra de canciones que tengan copyright a menos que sean propias o de dominio público.
La letra utilizada para la canción de este capítulo es la de un fandub latino de la canción Make a Wish hecha por Lucy Chan, una chica dueña de un canal de Youtube del mismo nombre. Debido a que la letra es una versión más cercana a la original japonesa y adaptada al español para que siga la melodía, consideré que era lo suficientemente distinta como para que no se considere como una violación de copyright usarla. Así que le solicité a ella directamente su permiso para utilizar la letra de su fandub y ella me entregó su autorización expresa para poder hacerlo. Por lo que pienso que no estoy quebrantando ninguna norma.
Les recomiendo visitar su canal y chequear el resto de sus videos. Pienso que ella y su hermana son unas cantantes muy talentosas. Además, pueden aprovechar de mirar personalmente el fandub hermoso de Make a Wish que ella realizó para que puedan notar cómo su versión se mezcla perfectamente con la canción original. Les aseguro que no se arrepentirán.
Feliz Semana Santa a todos.
