Naruto es de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener a todos ustedes.


La Historia Original es de Barbara McMahon de la novela "Amor a toda prueba."les recomiendo leer su novelas son súper… y obvio que como son super quise hacer adaptación de una de sus historias en un SASUSAKU


Si Alguien ya ha hecho un Fanfic de la historia déjenmelo saber porfi soy nueva pero tampoco quiero cometer plagio y si quieren me pueden ayudar tomo en cuenta sus opiniones para asi complacerlos .. sin mas mi saludos y los invito a leer el cap :D


Capítulo2


Pase la noche en vela recordando el pasado, intentando descubrir qué había hecho mal para que las cosas resultaran tan diferentes a como las esperaba.

Tantas veces había pensado en lo mismo, con los mismos resultados: no comprendía por qué Sasuke me abandonó. Esta actitud parecía tan alejada de mi manera de ser.

Sí, lo conocía de hacía poco tiempo cuando nos casamos, pero… ¿acaso no supo intuir su verdadero carácter?

Nos conocimos en el otoño y después de un romance fugaz nos casamos en secreto esa Navidad.

Él me abandonó en abril. A veces me parecía como un sueño. Excepto por la decepción amorosa que experimente…y por Misuky

Me vestí con esmero a la mañana siguiente. Me recogi el pelo en una trenza y me maquilló ligeramente.

Era la imagen perfecta de una mujer de negocios brillante y segura. Me encantaba ese traje gris oscuro y la blusa de seda blanca Me daba ese toque de femineidad que deseaba.

Sabía que ese traje imponía y en esos momentos, necesitaba aferrarse a cualquier cosa que me proporcionara seguridad.

Debía aprender a mirar a Sasuke con indiferencia o, en su defecto, conseguir otro trabajo, y esa idea no me gustaba; había trabajado tanto para llegar a donde estaba.

Seguramente, después de tanto tiempo, aprendería a tratar a Sasuke como a cualquier otro compañero.

El hombre que creí que era ya no existía, quizá nunca existió.

Después de algunos meses de jugar a las casitas con aquella ingenua estudiante de Tokio, huyó. Evadió las responsabilidades familiares con la misma facilidad que una víbora cambia de piel. «Resulta una comparación ideal», pensé de manera mordaz.

Deje a Misuky en el colegio y llegue al trabajo unos minutos más temprano que de costumbre. Al pasar por el antiguo despacho de Sasori, ahora de Sasuke, sentí tristeza.

Sasori fue tan bueno con ella que lo echaba de menos terriblemente.

Él y Tayuya habían estado planeando retirarse al sureste del país, para poder disfrutar el clima cálido. El infarto que sufrió fue terrible y mortal. ¡Lo añoraba tanto!

Y Ahora para colmo, ahora tendría que convivir con Sasuke Uchiha. Pero, ¿qué hubiese podido aconsejarle Sasori al respecto?

—Buenos días, Saku—Sasuke Me saludó a mis espaldas, pero reconocí la voz enseguida.

Tenía un tono profundo, resonante, seductor. Me volvió hacia él, aunque no esperaba verlo tan temprano. Su cita era a las nueve y media. Necesitaba más tiempo para prepararse.

—Buenos días. Llegas temprano —me sentí como una colegiala nerviosa y no como la brillante mujer de negocios que era. Y, de pronto, lo aborrecí por hacerla sentirse tan vulnerable.

—Tendré que llegar temprano durante algún tiempo; hay mucho que conocer y aprender.

Quiero estar al tanto de todo en el menor tiempo posible. Sé que Tsunade dijo que me tomara mi tiempo, pero yo prefiero tomar el atajo y dominar la situación lo más pronto posible.

Moví la cabeza, comprensiva. Este hombre siempre fue impaciente, le gustaba ir al fondo de las cosas directamente. En eso no había cambiado.

—Bien, pues no te entretengo.

—No me estás quitando tiempo; una de las cosas que más me ayudará será la charla directa con cada uno de los ejecutivos.

Tú llevas mucho tiempo aquí, ¿verdad?

Apreté los labios al mirarlo de frente. Sus ojos eran cálidos y directos, y me observaban como si lo que comentase fuera de máxima importancia para él.

Tenía la cabeza ladeada en actitud de espera. Ese traje de tres piezas de color gris oscuro le iba de maravilla con la camisa azul claro. Y la corbata azul marino acentuaba su buena presencia.

Diez años antes, la única vez que lo vi con traje fue el día de nuestra boda; el resto del tiempo llevaba vaqueros.

Ya no parecía el estudiante fogoso y lleno de ilusiones que conocí. Ahora era un hombre distinguido, triunfador, autoritario.

Medía un metro noventa centímetros, y a mi ya me molestaba su altura superior. Y su éxito. Tuve que luchar mucho para llegar a donde estaba. Él también había llegado, pero sin esfuerzo.

La mirada de Sasuke cambió a una expresión desconcertarme.

—¿Sabes?, vuelvo a lo mismo, pero me recuerdas a alguien. No sé a quién, pero hay algo…

—sasuke, he venido temprano porque necesito revisar mi correspondencia. Yo… nos reuniremos a las nueve y media como convinimos, ¿de acuerdo?

Abrí la puerta de mi despacho y me dirigió deprisa a mi escritorio.

Me temblaban las piernas y no quería que él lo notara que se me doblaban las rodillas. Lo oí retirarse mientras me desplomaba en el sillón y me agarraba con fuerza al borde del escritorio.

Se me llenaron los ojos de lágrimas y me las quite con impaciencia. El pasado quedaba atrás. Había que mirar adelante.

Las cosas jamás volverían a ser como fueron. Sin embargo, lo guapo que encontraba… ese antiguo deseo empezó a tomar forma, pero lo ahuyente no me permitiría caer de nuevo.

Tenía un par de horas por delante para tranquilizarme. Sin embargo, cada vez que lo tenía enfrente deseaba gritarle: «¡Por qué me dejaste!», echarme en sus brazos y rogarle que volviera.

¿De verdad no me recordaba o su insistencia en haberme conocido antes era una manera de forzarme a que iniciara la revelación? ¿Cuántas veces debía haberse casado para no recordarme?

Por mi parte, jamás deje de pensar en él y no tuve problemas para reconocerlo en el mismo instante en que entró en la sala de reuniones. Sin embargo, parecía que él no le había dedicado un solo pensamiento en todos esos años.

Confundida, busque en los cajones de mi escritorio hasta encontrar el grueso expediente. Hinata, mi secretaria, ponía allí todas las cartas e información que no requerían de respuesta.

Sabía que en ese mismo expediente encontraría el currículum de Sasuke Uchiha, ese mismo que no tuvo oportunidad de leer antes y que indicaba que él era el candidato idóneo.

De haberlo leído antes, ¿habría podido influir en la decisión de contratarlo? ¿Quizás habría podido encontrar algo que hiciera dudar a Tsunade y hacerla rectificar su decisión? Ya era demasiado tarde para especular.

Encontré los papeles y antes de revisarlos me asome al pasillo para asegurarme de que Sasuke ya se había marchado, y empecé a leer.

Era breve, conciso. Sólo incluía los últimos diez años de experiencia, no existía ninguna relación de estudios, pero su carrera en las empresas financieras de Tokio era sobresaliente.

Cerró el expediente. Tsunade hizo una buena elección al contratar a Sasuke Uchiha. Nada de lo que hubiese dicho habría influido.

Cogí la correspondencia.

—Siento llegar tarde —Sasuke entró en el despacho con una gruesa carpeta en una mano, y libreta y bolígrafo en la otra.

Se había quitado la chaqueta, pero estar en mangas de camisa no le restaba personalidad.

Levante la cabeza y consulte el reloj de pared. Eran las nueve cincuenta.

—No importa, yo tampoco me di cuenta de la hora.

Aparte los papeles a un lado y arqueó la espalda a fin de relajar Mis músculos.

Volví los ojos hacia Sasuke y no pude evitar mi sonrojó al descubrir su mirada masculina clavada en la seda que cubría mis senos. Se enderezó de inmediato.

Sin el menor indicio de turbación al haber sido descubierto, él hizo una mueca divertida.

—¿No he venido en buen momento? —me preguntó.

—¿Para qué? —de pronto me sentí estúpida.

—Para revisar la estrategia del proyecto Raíz. ¿Para qué si no? —sus ojos brillaron insinuantes. Cogió una silla y la acercó al escritorio.

—Cualquier momento es bueno —murmuró, cogió su copia del proyecto y alejó un poco silla. Estaba demasiado cerca y no podía concentrarme. Mil preguntas golpeaban mi cerebro.

—Creo que tenías una relación muy estrecha con Sasori —dijo Sasuke sin dejar de observarme.

—Sí. Sasori era un buen hombre… se podría decir que fue mi maestro. Me enseñó muchas cosas. Lo echo de menos.

—Parece que era buen organizador, práctico y brillante.

Me relaje complacida de que él reconociera tantas cualidades en un hombre que ya no estaba entre nosotros y cuyo puesto ahora ocupaba.

Actuaba como alguien que no tenía nada que demostrar, que daba el crédito a quien se lo mereciera sin sentirse incómodo.

No, ya no era aquel estudiante impetuoso sino un hombre maduro, seguro de sí mismo, que confiaba en su capacidad. Estaba intrigada.

—Pienso que Sasori era un excelente profesional —dije tranquila.

—También Tsunade lo es. Tiene un reto importante ante sí.

Yo no seré como él, Saku… no podría. No creo que debamos empezar con falsas presunciones.

Haré las cosas de manera distinta simplemente porque soy una persona diferente. No quiero que haya malentendidos contigo o con cualquier otra persona por eso…..

—Por mi parte, no los habrá. Quizá no esté de acuerdo con todo lo que propongas, pero si es en beneficio de la compañía, pondré el cien por cien de mi parte. Sasori y yo no siempre estuvimos de acuerdo.

—¿Y los demás?

—No veas cosas donde no las hay. Sasori murió hace casi dos meses. Todos comprendimos que habría cambios.

La compañía necesita alguien que haga el trabajo y no una persona que siga los pasos de Sasori.

Sasuke sonrió y las arrugas alrededor de sus ojos se profundizaron como si estuviese acostumbrado a sonreír con frecuencia. Sus dientes eran fuertes y blancos; su rostro, ligeramente bronceado.

—¿Me estás estudiando? —me preguntó, divertido.

desvie la mirada, avergonzada.

—Lo siento; especulaba acerca de tu bronceado.

Clave los ojos en el expediente. Lo último que deseaba era especular acerca de cualquier cosa referente a Sasuke Uchiha.

—Pasé todo un fin de semana en Orlando; hacía mucho calor. Se me quitará en poco tiempo. Ahora, pasemos al proyecto Raíz.

¿Qué hace exactamente tu departamento con proyectos de esta naturaleza?

Pase las dos horas siguientes revisando con Sasuke todos los aspectos de mi trabajo y aquellos de la gente que trabajaba conmigo.

Le explique cómo asesorábamos a cada compañía y cómo se manejaban las necesidades de comunicaciones en cada caso particular.

Sasuke captó con rapidez mis explicaciones e incluso le hizo una o dos sugerencias que respete.

—¿Siempre se hace una investigación directa? —me preguntó al llegar a ese punto.

—Oh, sí, es imprescindible conocer los problemas de primera mano.

No puedo basar mi criterio en lo que el director general me dice. No podría ser imparcial.

Visito todas las oficinas de la corporación para enterarme de la opinión que tienen los empleados de la compañía.

De ahí parto para la realización de comunicados y todo lo demás.

—Creo que sería beneficioso en todos los aspectos que los ejecutivos clave hicieran lo mismo.

—Todos procuramos hacerlo al principio y después realizamos una segunda visita, si es posible, para comprobar los progresos.

Esta actitud es determinante para ti como director del proyecto, quizá menos importante para Naruto o para Neji, pero todos procuramos hacer al menos una visita.

Sólo ocasionalmente surge cualquier imprevisto que nos impide trabajar así.

Sus manos masculinas jugaban con el bolígrafo mientras me escuchaba. El movimiento atrajo sin duda mi mirada.

Recordaba esas manos de largos y delgados dedos, que me daban masaje en la espalda cuando terminaba rendida después de estar pintando mi apartamento; esas manos que me curaron cariñosamente el tobillo cuando me caí patinando sobre hielo, esas manos que me acariciaron, que me llevaron al éxtasis y más allá. Desvié la mirada hacia su rostro.

Me pregunte la procedencia de la cicatriz que iba desde la raíz de Sasuke hasta el pómulo cruzando por la sien.

¿Qué la habría causado? ¿Le habría dolido mucho? me sentí tan ajena a él como aquel día en que me abandonó.

Lo recordé tan divertido, romántico, adorable. El marido perfecto… al menos eso pensé en el pasado.

«El agua sigue su curso», me dijo con firmeza y volví a clavar la mirada en los papeles.

Con el paso del tiempo, me sentí más relajada. Ahora estaba en su elemento… el trabajo que tanto amaba y ahora lo demostraba.

Era una conocedora de mi área y en todo lo relacionado con la compañía Senju. Sasuke tendría que reconocer su capacidad.

Consulte el reloj; el tiempo había pasado volando. Sasuke revisaba sus notas.

El bolígrafo golpeaba rítmica mente el paso de las hojas. Me quedó como hipnotizada. Era una costumbre que él tenía desde que estudiaban juntos.

La charla profesional la había distraído de sus pensamientos, pero de manera inconsciente ese hábito me hizo volver al pasado.

De repente, me vi transportada al pequeño apartamento de una sola habitación con vista al río cercano a la universidad.

FLASH BACK:

En el saloncito principal había luces para que pudieran leer y estudiar. Sobre la desvencijada mesa había papeles, libros y notas de Ambos.

Allí se concentraba en el estudio hasta que, el golpeteo del bolígrafo de Sasuke me distraía y tenía que suspenderlo. Él no se daba cuenta de lo que hacía hasta que yo me aclaraba la garganta ruidosamente para llamar su atención.

Entonces, él levantaba la mirada y, apenado, se disculpaba.

—Lo siento, amor —me daba un beso y regresaba a sus estudios y dejaba de golpear el bolígrafo al menos durante otra hora.

fIN DEL FLASH BACK

El golpeteo continuó. Inconscientemente, carraspee. Sasuke levantó los ojos, asombrado. Me observó, pero sentí que no me miraba, que veía más allá. ¿Acaso había recordado también?

—¿Sasuke? —inquirí con suavidad.

—Lo siento. Tuve una laguna… no importa. Creo que… ¿Te apetece ir a comer?

—No —respondí de inmediato—. Quiero decir que estoy ocupada. Además, ya tengo un compromiso —quería evitar su compañía sin ser grosera.

No deseaba que se diera cuenta de que trataba de evitarlo. «¡Demonios!, ¿por qué tuvo que venir a Senju?»

—Será en otra ocasión —recogió sus papeles y colocó la silla en su sitio—. Gracias por toda la información. Cuando tengas esas declaraciones de que me has hablado, házmelo saber. Me gustaría verlas.

—Desde luego, será mañana o el jueves.

Lo vi alejarse sintiéndome agotada, pero triunfante. ¡Lo había logrado! Pude soportar estar sentada a su lado durante dos horas manteniendo una actitud profesional.

¡Lo lograre! Podre olvidar que es mi esposo que me abandonó y voy tratarlo como a cualquier colega de trabajo.

Su relación funcionaría siempre y cuando la mantuviera en un plano profesional, y no se permitiera perder el control de sus pensamientos.

¿A qué precio? Estaba exhausta; tuve que hacer uso de toda mi fortaleza para conservar la calma.

Estaba cansada, pero satisfecha. Finalmente comprobé que podía apartar a un lado su pasado.

Me levante y me desperecé, pero baje los brazos al recordar la forma en que Sasuke me había mirado esa mañana. Tendría que ser más cuidadosa.

Se tomaría un descanso para comer, iría a ichiraku y se perdería entre los turistas, dispuesta a olvidarse de Sasuke Uchiha. Después, regresaría a trabajar más fresca.

Esa tarde, trate de concentrarme, pero me distraía a cada momento imaginando los pasos de Sasuke, adivinando adónde iba.

En dos ocasiones él pasó por delante de mi despacho, pero no se detuvo. No era que quisiera que lo hiciese, sino que siempre ocupó demasiado su atención. De pronto, el día pareció interminable.

Al salir, tenía que pasar por su oficina. No quería detenerse ni hablar, sólo escapar. Antes de pasar por su puerta, detuve el paso, tome aire y dándome valor cruce apresurada gritando un breve y fugaz buenas tardes.

Él me llamó, pero prácticamente corrí hacia mi coche. Reconocí mi cobardía, pero temía que el pasado volviese a surgir. ¿Acaso él quería darse su tiempo para hablar conmigo?

Ya no me interesaba saber por qué me dejó. No quería escuchar sus excusas. Ahora deseaba olvidar el pasado y mirar hacia el futuro.

Quizás él también lo deseaba. ¿Qué bien les podía hacer remover las cenizas? Nada iba a cambiar. Lo que pasó, pasó y discutirlo no ayudaría.

Aunque una voz interior le dijo: «¿No te gustaría saber por qué te dejó? ¿Qué hizo todos estos años?»

A la mañana siguiente, llegue a mi despacho y no vi a Sasuke. Él estaba allí; lo sabía por la puerta abierta y los papeles en el escritorio. Sin embargo, no lo vi. Empecé a trabajar esperando poder evitarlo todo el día.

La mañana estaba muy avanzada cuando fue a ver a Naruto por algunos gráficos que había diseñado para mí. Él como siempre quiso explorar el terreno antes de entrar de lleno en los negocios.

Estaba apoyada en el escritorio y le seguía la broma.

—Vamos, Saku, di que sí, aunque sea por esta vez —Naruto le sonreía mientras se mecía en su sillón detrás del escritorio. Tenía las manos detrás de la cabeza y no dejaba de sonreír mientras ella negaba con la cabeza.

—Naruto, durante meses me has invitado y siempre te digo que no. ¿Por qué sigues insistiendo?

Me simpatizaba como compañero, pero eso era todo. No estaba interesada en salir con él.

Él se levantó y se le acercó. Era alto, alegre y bonachón. Lo compare con Sasuke y no encontró en Naruto la misma magia que con Sasuke.

—Te abrumaré con mi pasión. Llegará el momento en que me ruegues que salgamos juntos y que no me aleje de ti —dijo en tono de broma.

Me reí con ganas.

—Necio, tu pasión será en vano. La respuesta…

Oyeron un carraspeo. Desconcertados, los dos se volvieron con expresión culpable hacia la puerta.

Me quedó helada al descubrir a Sasuke. La sonrisa desapareció de mis labios y, desfallecida, me apoyó en el borde del escritorio. ¿Qué estaría pensando al descubrir esa escena?

—Espero no interrumpir —dijo indiferente, pero con mirada severa.

Naruto sonrió ampliamente.

—En absoluto. Quizás puedas ayudarme en tu calidad de director de planificación. Estoy tratando de que esta joven sin corazón me acompañe al partido de los Patriots el próximo fin de semana, pero se niega. ¿Debo cambiar de estrategia?

—¿No te gusta el fútbol? —preguntó Sasuke en tono ligero, al tiempo que terminaba de entrar en la oficina sin quitarme la vista de encima

—No me gustan los jóvenes aprovechados que utilizan el chantaje —la chica se irguió de nuevo.

Tal vez cometí un error, ahora estaba cercada por esos hombres; sin embargo, toda su atención, sus nervios, respondían a Sasuke.

—¿Chantaje? —Sasuke levantó una ceja.

—En absoluto —se defendió Naruto—. Sólo la abrumo con mis encantos. Para ser sincero, está a punto de caer rendida a mis pies.

Percibí la ligera loción de Sasuke; seguía usando la misma que antes.

La hizo recordar aquellos momentos de amor… le encantaba apoyar la mejilla en su hombro y dibujar sus facciones con la punta del dedo y después su pecho, logrando acelerar su respiración…

Parpadee. Esos pensamientos resultaban peligrosos.

—¿Te sientes bien? —me preguntó Sasuke, preocupado.

—Por supuesto — me volvió hacia Naruto—.

Ya lo intenté una vez, ¿recuerdas? y no funcionó. Tengo mucho trabajo, Naruto; ¿has terminado de diseñar el gráfico de Montgomery?

—Te lo entrego a mediodía.

estuve de acuerdo e iba a salir, pero Sasuke me lo impidió diciéndome.

—Es a ti a quien buscaba.

Sintiendo un vuelco en el estómago y palideciendo ligeramente, abrí mucho los ojos. Deseó escapar.

—Tsunade dijo que eres la indicada para ponerme al tanto del asunto Kurama. Parece que tendremos que ir a verlos antes que la Comisión de Seguridad e Intercambio.

—¡Otra vez no! Dios, estuve con ellos varias semanas —se quejó—. ¿Qué pasa ahora?

—Te veré en tu despacho dentro de un par de minutos para decirte todo lo que sé.

—Está bien —Me dirigió a la puerta, pero antes de salir me volví para despedirme de Naruto con una sonrisa—. Gracias de todas formas; ¿de acuerdo?

—Claro, tal vez la próxima vez tenga más suerte.

—Eres demasiado persistente —le sonreí evitando la mirada de Sasuke y salí, pero en el pasillo todavía alcance a escuchar la pregunta de Sasuke

.

—¿Qué ha querido decir con que lo había intentado y no funcionó?

Ya no pudo oír la respuesta de Naruto, pero la adivinó. En la oficina se sabía que era madre soltera, que no tenía marido.

Probablemente todos sabían también que tampoco aceptaba invitaciones. No era un secreto, aunque a no me gustara hablar de ello. Ahora Sasuke lo sabría. ¿Le importaría? ¿Se sentiría culpable o preferiría ignorar la razón?

¿Cuánto tiempo pasaría antes de que Sasuke y ella decidiéramos abrir las viejas heridas? sentía una tremenda curiosidad.

¿Qué habría hecho todos esos años? ¿Por qué regresó a Tokio? ¿Le interesaría saber lo que fue de ella, o su relación significó tan poco en su vida que ni siquiera le importaría saber cómo la trataron esos años? Le dolió el corazón.

—Veamos el asunto Kurama —Sasuke se asomó por la puerta.

Levante la mirada del informe que intentaba leer y repentinamente desee que él entrara, cerrara la puerta y me tomara entre sus brazos suplicando que le diera otra oportunidad.

Desee que implorase su perdón por abandonarla tanto tiempo, pre tendiéndole devoción eterna si olvidaba el pasado.

¿Lo haría yo? ¿Me atrevería a volver a vivir esa inseguridad? No podía volver a creer en él. Que él cambiara de repente y regresara a su lado era un sueño feliz, pero un sueño al fin y al cabo.

Sasuke era un hombre inestable, y ahora yo tenía los pies en la tierra y no daría cabida a esas locas fantasías.

—¿Estás bien? —preguntó Sasuke de nuevo.

Parpadee. Él me miraba con una expresión curiosa… pero no amorosa ni apasionada.

—El caso Kurama, has dicho que podría haber problemas con él — ignore su pregunta.

—Según Tsunade, recibió una carta esta mañana solicitando asesoría para las auditorías con la SEC. Me pidió que hablara contigo… tú estuviste en las reuniones anteriores.

—Sí, y pensé que ya no sería necesaria nuestra intervención.

La SEC está investigando un posible fraude en la oferta que AOH hizo a Kurama. Teníamos información que apoyaba a Kurama, así que fuimos llamados a testificar.

—Tú estabas en Washington cuando vine a entrevistarme. Ésa fue la razón por la que no nos conocimos hasta el día en que empecé —se sentó en la silla que estaba a su lado.

—Sí, yo participé en las auditorías. Sabía que estaban entrevistando a alguien, pero no me fue posible regresar —se mordió el labio inferior. Fue una tontería no afrontar el hecho de que alguien debía ocupar el puesto de Sasori.

Sí, Sasori se había ido y yo debí asumirlo como algo irreversible.

Pero, de haberlo hecho, ¿habría modificado algo? ¿Habría podido alterar la decisión final? ¿Qué podía haber objetado? Los antecedentes del candidato eran impresionantes y su experiencia la idónea para el puesto.

—Parece que tendremos que regresar a Washington, al menos un par de días.

—¿Nosotros? La última vez fui sola. Manejé bien el problema.

Sasuke se encogió de hombros.

—No pretendo desplazarte. Tsunade cree que será beneficioso para el proyecto que vaya yo también. Tú seguirás siendo el portavoz… la portavoz.

—No tienes que corregir tu forma de hablar, no soy susceptible —replique, preocupada ante la perspectiva de ese viaje juntos.

—Ya que perdimos aquella entrevista,

¿qué tal si te doy una oportunidad?

¿Te parecería que cenáramos el viernes? —me preguntó Sasuke, apoyándose en el respaldo de la silla.

Negando con la cabeza automáticamente, empeze…

—Lo siento…

—Ya sé… estás ocupada. Eres la persona más ocupada que he conocido últimamente.

¿Hasta cuándo tendré que esperar a que tengas un espacio en tu agenda?

—Saku, el señor Ibiki está en la línea tres. Es la segunda vez que llama esta mañana, dice que le urge hablar contigo —se oyó la voz de Hinata por el intercomunicador.

Agradecida, levante el auricular.

—Después me darás tu respuesta —Sasuke sonrió sarcástico demostrando que se daba cuenta de mis tácticas dilatorias y de la llamada salvadora.

supe que tarde o temprano tendría que responderle.

Tendría que enfrentarse a él y decirle por qué no quería verlo fuera de la oficina. Pero pospondría el momento todo lo que pudiese. No me gustaban los enfrentamientos embarazosos.


hola algo de tardanza ya se estaba algo ocupada con la uni y cn otro fic q ya termino :( pero empezamos a actualizar este pronto subo el otro cap se les quiere

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