Muchas gracias a quienes se han pasado a leer este pequeño fic, les dejo el segundo one-shot y espero que les guste tanto como a mí.
¡Disfruten!
Manos.
.
Ella gruñó por quinta vez en el día, estaba molesta, muy molesta. Quizá era una estupidez mínima y su comportamiento era más bien parecido al de una niña malcriada pero carajo, ¿qué le costaba darle la jodida mano?
Todo iba bien, era una de sus tantas salidas casuales de compras al supermercado para renovar su despensa y comprar artículos de higiene que ya hacían falta en casa, una cosa sencilla entre cualquier pareja que vive junta desde hace algunos años, sin embargo las cosas se distorsionaron cuando ella se encontró con su viejo amigo de la secundaria: Moblit.
Un chico que en sus tiempos de estudiantes se la pasaba pegado a Hanji como si fuese su sombra, siempre metía los mismos profesores que ella y sus proyectos los hacían juntos como uña y mugre, cosa que le molestaba demasiado a Levi ya que siempre que iba a buscarla ahí estaba Moblit detrás de ella como perrito fiel siguiendo a su dueño, pues ese perro se podía ir al carajo. Debía admitir que fue demasiado insistente al querer acaparar toda la atención de Hanji para él, sin embargo Levi ya conocía los sentimientos de ella, y a pesar de que en ese tiempo no eran una pareja oficial ya había pequeñas demostraciones de afecto que él le toleraba pues no era una persona abierta emocionalmente y menos en público. Una de las cosas que le permitió a Hanji fue agarrarse de las manos, de hecho cuando ella dio por entendido que serían una pareja formal fue cuando él la tomó de la mano por primera vez en los pasillos de la preparatoria a la que ambos asistían.
Así fue como le ganó a Moblit en la conquista de su novia o mejor dicho casi esposa, aún no se lo proponía formalmente porque sentía que no necesitaban de esas estupideces para estar juntos.
Pero en esa ocasión no le hizo gracia ver a Moblit, en realidad nunca le gustó verlo ni le gustaba verlo cerca de Hanji a pesar de que sabía perfectamente que era el mejor amigo de ella.
De entre tantos malditos supermercados tuvo que visitar exactamente el mismo que ellos y a la misma jodida hora. Lo había divisado él primero desde lejos y había jalado a Hanji al lado contrario de donde él estaba, sin embargo en un punto él la vio y se acercó feliz como siempre a saludarla con uno de sus abrazos. Como Moblit había estado haciendo ya una maestría a las afueras de su ciudad hacía mucho que Hanji no lo veía, así que el típico abrazo corto se convirtió en uno muy efusivo que no le hizo nada de gracia a Levi y mucho menos porque estuvo ahí parado como idiota al menos quince minutos mientras Hanji le preguntaba acerca de su experiencia y bla, bla, bla. Sólo hasta que él carraspeó fue que ella se dio cuenta de que se estaba molestando, Moblit fue el que decidió cortar con la conversación para dejarla a solas con su novio. Se despidió de ambos con cordialidad.
Entonces Hanji quiso volver a tomar la mano de Levi para continuar con sus compras pero él se zafó bruscamente y comenzó a caminar dejándola atrás, ella le pidió que no se comportara como adolescente celoso, él negó estar celoso y le dijo que simplemente si le avergonzaba que sus amigos los vieran caminando de la mano sería mejor no hacerlo. Hanji se preguntó el porqué de su comentario y analizó que cuando Moblit se acercó ella soltó instintivamente a Levi para saludar a su amigo.
Así que por ende la molestia también la albergó a ella por el hecho de que Levi se molestase por algo tan absurdo. Aunque pensando las cosas ella sabía bien que Levi podía ponerse pesado a veces porque era un tanto posesivo y nunca había hecho buenas migas con Moblit pero hacía su esfuerzo para tolerarlo y no mandarlo a la mierda como le gustaría. Quizá llegando a casa hablaría con él respecto al tema.
De repente sintió una calidez nuevamente en su mano, Levi la había vuelto a tomar de la mano y la miró a los ojos, le expresaba algo que decía más o menos así "ya sé que soy un idiota malnacido, lo siento, procuraré no ser tan rudo con el tarado ese", ella le sonrió y le sostuvo la mano también.
Lo bueno de ellos es que sus enojos sólo duraban máximo quince minutos.
