Kuroko no basuke pertenece a Tadatoshi Fujimaki-sensei.
Escrito en el móvil, errores son sin querer.
Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen.
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.Capítulo 2 Como a un hijo.
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La vida no siempre es justa ni linda, eso le ocurrió a un niño de mirada celeste. No recuerda el rostro de sus padres, no sabe como es que se separó de ellos ni si tiene más familia, los únicos datos que tiene son que se llama Kuroko Tetsuya y el día que cumple años, pero nada más.
Desde siempre ha vivido en un orfanato, quizá por ello no sonríe mucho y es bastante serio. Pero tiene un corazón cálido capaz de sentir y gozar la situación que le ha tocado. No tiene muchos amigos pues parece que nunca notan el que esta ahí, es más incluso con los mayores es algo que sucede con mucha frecuencia. Pero no lo ve como desventaja, si no todo lo contrario, porque puede hacer lo que ha hecho en este momento. Salir de su habitación y subir al techo para contemplar las estrellas, sus ojos brillan acompañados de la inmensidad de la bóveda celeste que inunda su pecho de un sentimiento indescriptible, como si pudiera volar y encontrar lo que tanto ha buscado, una persona a la cual darle su corazón. Se sienta notando con sorpresa que este late a un ritmo vertiginoso y sus mejillas están ruborizadas, esto último lo sabe por la calidez en su rostro, sonríe inocentemente y cierra los ojos disfrutando la brisa nocturna que a pesar de todo es cálida y se siente como una amable y suave caricia en su piel.
-Entiendo que no se nada de mi o mi familia, tampoco se si me querían pero quiero creer que así es. Que tuvieron razones para alejarme de su lado. No, incluso si no las tuvieron soy feliz si están bien.
A sus ahora diez años y luego de soportar el dolor que le confirió la soledad ha desarrollado una gran fuerza de voluntad y enorme apego a la vida. Sueña con encontrar el amor que jamás le han dado, el que perdió desde su nacimiento según le han dicho. A pesar de la fragilidad de su cuerpo delicado es muy distinto en el interior, claro si alguien se diera la oportunidad de conocerlo. Luego de un rato comienza a entrarle sueño, lo cual no es bueno pues no se encuentra en el sitio más seguro del mundo. Respira hondo como queriendo grabar el aroma y se retira a dormir con una bella pero casi imperceptible sonrisa.
...
Por la mañana depierta algo confundido y sin saber muy bien como llegó ahí, pura suerte se repite un tanto nervioso en su mente. Cambia su pijama por ropa normal y se dirige al espejo admirando su raro cabello desalineado. Alguna vez alguien le dijo que parecía punk, pero a saber que es eso. Falto que diera un par de cepilladas por esas irónicamente sedosas hebras azulinas y volvió a ser el hermoso niño de toda la vida, no, en realidad da completamente igual como se arregle, siempre se ve muy lindo. Es una fortuna que en este mundo controlado por la esclavitud haya nacido con una presencia casi invisible, porque con dicha belleza esta más que claro que sería una "buena mercancía".
Baja al comedor donde todos los niños platican al tiempo que las encargadas les dan alimento, esta vez por suerte no le pasaron por alto.
Contempla con antojo un pan con mantequilla y su vaso de leche, el cual toma con sus manitas y degusta moviendo inquietamente sus piernitas. Pero ni como evitarlo le ha tocado de su sabor favorito: la vainilla, lo cual no es muy común normalmente no tiene sabor. ¿Acaso es un día especial? Se cuestiona al tiempo que ladea su cabeza.
Luego de tomar el desayuno los pequeños se dirigen al aula para tomar clases. Como siempre sus compañeros son muy animados y alzan la mano una y otra vez para responder las interrogantes de la profesora, pero el guarda silencio haciendo lo que más le gusta: observar.
Al finalizar las lecciones su tutora les pide un momento de atención.
-Pequeños, tengo algo importante que decirles, como sabrán en este sitio los cuidamos hasta que alguien quiera adoptarlos, pero es probable que tenga que cerrar porque nos estamos quedando sin dinero para pagar incluso sus alimentos.
Las quejas y suplicas no se hicieron esperar, menos Kuroko que quedó impávido en su sitio.
De esa manera y en un ambiente enrarecido debido a la angustia y tristeza que invade a mayoría pasaron dos semanas. El niño miraba con seriedad por una ventana que daba hacia la calle, un lujoso auto o eso suponía se estacionó al frente, sintió curiosidad y se asomo aún más. Luego de unos segundos apareció un hombre de cabello castaño y de semblante severo, tanto así que el miedo le embargó. Es claro que no le notó pues jamás le dirigió la mirada además una delgada cortina le cubría del campo visual contrario. Y sin embargo comenzó a respirar muy rápido, se levantó del lugar y escapó con rapidez, algo le decía que entre más alejado estuviese de ese sujeto era mejor para el.
...
En la oficina de la directora del orfanato.
-Bienvenido señor Akashi Masaomi ¿puedo saber a que se debe su visita?
-Me han informado que tienen problemas económicos y de seguir así tendrán que cerrar.
-Ya veo, entiendo lo que quiere decir, pero tengo que dejarle algo en claro. No permitiré que tome a ninguno de nuestros niños para convertirlo en esclavo. Prefiero que se queden sin hogar, al menos de esa manera serán libres de escoger su destino.
-No me malentienda señora, no estoy aquí para eso.
-¿Entonces qué...?
-Soy un hombre de negocios, es verdad podría darle dinero y comprar a estos niños pero también es cierto que toda empresa necesita pagar impuestos. No me gusta regalar el dinero, así que me convertiré en su benefactor.
-¿Que mérito tendría con ello?
-Ya que es en beneficio social el impuesto es noventa por ciento menos de lo que tendría que pagar.
La mujer abrió desmesuradamente los ojos.
-¿Tanto?
-El negocio es muy redituable, pero entre más ganas más debes, algo natural ¿o no? No me interesa lo que hagan con el dinero pero les visitaré de vez en cuando para que se note la "preocupación" que tengo-sonrió con malicia-en realidad me sería de mucha ayuda si tratan mal a los niños, sería genial que huyan, así tendría carta libre para tomarlos en mi poder.
-Le pido que se retire por favor.
-Hoy mismo le deposito el dinero y por su bien y el de esos niños le aconsejo que lo acepte.
Sin más se retiró y a la directora no le quedó de otra que aceptar la "propuesta".
...
Kuroko ha cumplido los diecisiete años, en unos meses cumple la mayoría de edad. Podrá salir del orfanato y hacer su vida, será libre. Y no es que no este agradecido con las mujeres que tanto han hecho por el, pero quiere conocer el mundo, conseguir un trabajo y ganar el dinero suficiente para apoyar a los niños con los que creció. Ahora prepara el desayuno, desde que cumplió los quince apoya en las labores domésticas siendo casi uno de los encargados. Pues con su casi invisible presencia nunca fue notado y por lo tanto jamás tuvo la oportunidad de ser adoptado. Pero no esta triste, confía en que tal vez al salir pueda encontrar a una persona que le entregue y a la cual pueda darle ese cariño que no ha hecho más que acumularse en su interior. Pero el contener tal cantidad de sentimientos le ha convertido en alguien que irónicamente no pueda mostrarlos con facilidad.
-Kuroko-le llama una de las maestras.
-¿Qué se le ofrece?
-La directora tiene un invitado. ¿Podrías llevarle un té y galletas?
-Claro.
El peli azul siguió la indicación y colocó el aperitivo en una charola, se encaminó al sitio y tocó la puerta.
-Adelante.
-Con permiso.
Camino hasta dejar las cosas en la mesa y se giró con la intención de retirarse, pero en un brusco movimiento alguien le tomo de la muñeca y le atrajo hacia si. El menor se aterró al notar que era el mismo hombre que le incómodo aquella vez, y estar más cerca no ayudó ni un poco a bajar el nerviosismo. Comenzó a respirar con rapidez por sentir que ese hombre le tenía en sus manos, quería huir pero era mucho más fuerte que el, casi parecía un monstruo. ¿O es él quien tiene nula fuerza al verse intimidado? Tiembla ligeramente y el sujeto le toma del mentón para apreciar su rostro a detalle, sonríe de manera tan grotesca que le deja pasmado. Cierra los ojos y se deja caer en los brazos ajenos presa del más puro terror. No mueve un solo músculo como si con ello pudiera protegerse. El castaño no parece tener intención de déjalo ir y la mujer solo les contempla en silencio.
-¿Así serán las cosas? ¿Los chicos como yo tienen prohibido disfrutar de sus sueños? ¿No hay nada que pueda hacer?
Abre los ojos y se aparta del hombre haciendo uso de toda su energía.
-Discúlpeme tengo cosas que hacer.
Y se retiró del sitio dejando a los dos mayores solos.
-Quiero a ese niño-emitió Masaomi.
-Ya se lo he dicho antes y se lo digo ahora, ninguno de mis hijos se convertirá en esclavo.
-No la voy a obligar. En usted está darme al chico o perderlos a todos.
Y también se fue dejando a la mujer llena de preocupación y ansiedad.
...
El oji celeste se había metido al sanitario, estaba sentado en la bañera abrazándose a si mismo. Ese hombre le hace sentir mal y no entiende porque. No quería volver a verlo, y lo que es peor no le gustó para nada la mirada que este le dirigió, como si fuera una cosa.
Sabe de que va la esclavitud porque siendo algo tan cotidiano sus tutoras se han dado a la tarea de darles los pormenores para que no sean capturados y convertidos en "bienes materiales". Es así como se ha sentido por primera vez. Alguien abre la puerta y se adentra para tomarle entre sus brazos, no sabe cuanto tiempo estuvo ahí pero debió ser considerable pues el sol se ha metido.
-Todo estará bien Tetsuya, no dejaré que ese hombre te haga daño.
El chico se aferro con fuerza de la ropa de la mayor y dejó salir las lágrimas, estaba aterrado pero no está solo, hay alguien que se preocupa por su seguridad.
...
Luego de una semana se siente mucho más tranquilo, y hoy ha ido al despacho de la directora para tomar un té, lo hace todas las tardes desde ese día que le consoló, incluso ha llegado a pensar que la ve como una madre.
Toma las tasas y sirve el líquido, entrega el contrario y bebe el suyo. Se sorprende al ver que la mujer llora y le mira con tristeza.
-Perdóname Tetsuya.
-¿Eh? ¿Por...?
No pudo completar la pregunta, sintió su cuerpo entumirse y tiro la tasa que se hizo pedazos al caer al piso. Sus ojos se cerraron de a poco y se quedó dormido. Segundos después alguien le tomo entre sus brazos para llevarselo.
-Ha hecho bien directora.
-Le suplico se retire señor Masaomi.
Y así lo hizo, ya tenía algo muy valioso en su poder.
La mujer golpeó el escritorio con fuerza mientras mordia su labio hasta hacerle sangrar.
-¡¿Qué hice?!
A entregado a un inocente chico que le veía como a una madre al peor ser de la creación...
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Notas finales.
Muchas gracias por leer! Nos vemos la próxima! :)
