CAPITULO 1
BELLA POV
Cuando la muerte es algo tan tangible, tan cercano, todo cambia, todo tiene que cambiar, y decisiones que habías tomado, planes que habías trazado, se ven modificados, porque ya no tienes años para llevarlos a cabo, porque ya te consideras con suerte si llegas a tener un solo año para realizarlos.
Yo creo que a todos aquellos que les dan una fecha limite como la que me dieron a mi, lo único que quieren es que el tiempo se alargue, que al calendario le salgan días mágicamente, pero ese no es mi caso, no digo que quiera morirme, pero cuando pienso en esa fecha no pienso en que yo vaya a morir, si no en que voy a tener a mis niños conmigo.
En los últimos siete meses ocurrieron los tres hechos que definieron mi vida, si es verdad que al morir uno ve pasar la vida ante sus ojos, lo mas probable es que solo llegue a ver esos momentos.
El primero fue el mas triste, en ese momento mi corazón se rompió en mil pedazos, y solo se necesito una llamada telefónica de el único hombre que he amado en mi vida. El segundo con solo días de diferencia fue el mas feliz, no digo que curo mágicamente mi corazón porque las cicatrices siempre van a estar ahí, pero al menos logro que volviera a funcionar, fue cuando me entere de que mis bebes venían en camino. Y el ultimo hace solo dos meses y medio, no fue ni triste, ni feliz, simplemente no sentí nada, fue como si hubieran detenido el tiempo, como si en el momento que me dijeron que iba a morir yo no hubiera estado en mi cuerpo. No me dijeron precisamente que iba a morir, me dijeron que tenia un tumor maligno en el cerebro, que con tratamiento habían altas posibilidades de sobrevivir, pero a que costo viviría, sacrificando la vida de mis hijos, eso simplemente no era una posibilidad, y es que era imposible matar lo único que me mantenía con vida.
Cuando supe que había una fecha limite supe lo que tenia que hacer: no dejar cabos sueltos. Obviamente es mas fácil decirlo que hacerlo, especialmente porque cada que termino con algún asunto inconcluso veo la muerte un paso mas cerca. Entre la lista de cosas a arreglar habían dos imprescindibles. Encargarme de que mis hijos quedaran en buenas manos, y contarle a … Edward.
Lo primero fue relativamente fácil de arreglar, la única persona en la que confiaba lo suficiente como para dejarle la gran responsabilidad de encargarse de mis tesoros es mi hermana Alice. Alice es dos años mayor que yo, y tiene una tienda de ropa, ella misma la diseñaba y había algunos otros almacenes que vendían sus diseños por lo cual sabia que la parte económica no era un problema. Sabía que ella les hablaría de mi, les diría lo mucho que los ame. Alice los amaría como si fueran suyos, se que son muchas responsabilidades y mas siendo dos niños en vez de uno, pero ella es la persona con mas energía que conozco, si alguien es capaz con dos niños, esa es ella. Alice acepto inmediatamente, aunque la verdad es que ella tenía la esperanza de que no iba a ser necesario, decía que tenia el presentimiento de que iba a vivir para criar yo misma a mis hijos. A lo largo de los años había aprendido a confiar ciegamente en sus presentimientos, pero no esta vez, la verdad es que no era lo suficientemente fuerte para esperar un milagro.
El segundo asunto lo "solucione" hace un mes, después de mucho retrasarlo, cuando se me acabaron las excusas para retrasarlo mas. Sé que una carta no es lo mas adecuado, pero no se me ocurrió otro medio para contactarlo, quiero pensar que hice todo lo posible, necesito pensar que hice todo lo posible para decirle que iba a ser padre.
Yo creo que escribí esa carta unas cien veces antes de que decidiera mandar la primera que escribí. Pero es que era difícil, me había prometido a mi misma no intentar contactar a Edward, el quería hacer una vida sin mi y yo quería respetarle sus deseos, pero esto era mas importante que el y yo.
Aun recuerdo esa llamada telefónica, creo que nunca podre olvidar esa llamada.
Flashback
Hoy había sido un mal día, me había levantado con nauseas por cuarta vez en esa semana y apenas era jueves, por mucho que odiara los hospitales parece que una visita al doctor iba a ser inevitable. Gracias al tiempo que gaste en el piso del baño llegue tarde a mi primera clase de la mañana.
La tarde no fue mucho mejor, el profesor hizo un examen sorpresa en el que no logre concentrarme mucho debido a que mi estomago no había querido calmarse durante todo el día. Al salir había una tormenta, y aunque mi carro estaba parqueado a sólo una cuadra cuando llegue ya estaba escurriendo agua. Al llegar a mi casa aun estaba lloviendo e intente correr para evitar mojarme mas de lo que ya estaba, pero con mi equilibrio no fue una sabia decisión, y termine en el piso, cuando por fin estuve resguardada bajo techo no solo estaba mojada si no que también estaba llena de lodo.
Lo primero que hice fue tomar una ducha caliente, ya era suficiente con mis nauseas, lo ultimo que necesitaba era un resfriado. Después de que ya estaba seca y abrigada fui a buscar algo de comer en la cocina, con suerte lo que comiera no iba a empeorar mi indispuesto estomago. Prepare un sándwich, lo mejor era comer suave para evitar incidentes. Cuando iba por la mitad sonó mi teléfono, seguro era Edward, hace casi una semana que no habíamos hablado y aunque se que probablemente era porque el estaba ocupado esta semana con exámenes ya me estaba empezando a preocupar. Pasar de al menos diez mensajes de texto al día diciéndome lo mucho que me amaba y cuanto me extrañaba a ni un solo mensaje en cinco días es preocupante, probablemente era lo normal en una relación, sólo que yo estaba malacostumbrada, pero es inevitable cuando tienes el mejor novio del mundo, que me ama y esta todo el tiempo pendiente de mi.
-Amor, que bueno que llamas, ya estaba preocupada.
-Hola Bella
-¿Eres tu Edward? – su voz sonaba diferente, siempre ha tenido una voz hermosa, pero se oía innaturalmente melodiosa.
-Si, soy yo – dijo en un tono que no supe identificar.
-¿Estas bien? ¿Qué pasa? Y no me digas que nada, te conozco bien y se que pasa algo.
-Paso algo – dijo después de un rato en silencio en el que casi me vuelvo loca. – Te juro que no fue algo que busque, es mas lo odio con todas mis fuerzas, pero las cosas han cambiado Bella – dijo en un tono triste que me rompió el corazón.
-Sea lo que sea, sabes que lo podemos solucionar juntos Edward, te lo he dicho mil veces, podemos solucionar cualquier cosa mientras estemos juntos.
-Ese es el problema, esto no tiene solución. – dijo con un suspiro.
-En el remoto caso que no tenga solución, aprenderemos a vivir con ello.
-No es tan fácil Bella, yo tendré que aprender a vivir con ello, pero a ti nunca te pondría esa carga.
-¿Qué quieres decir? – pregunte después de un rato, realmente aterrorizada por su posible respuesta.
-Que hasta aquí llegamos Bella. – en ese momento fue como si el mundo se detuviera, el mundo pudo haberse caído a pedazos, pero yo solo era consciente de cómo mi propio corazón se caía a pedazos.
-¿Por qué? – pregunte, aunque mi voz salió mas parecida a un chillido que cualquier cosa.
-Ya somos diferentes Bella, no perteneces a mi mundo como yo no pertenezco al tuyo.
-No quiero sonar desesperada, y aunque me sienta como si me estuviera muriendo en este momento voy a respetar tu decisión – dije haciendo una fuerza sobrenatural para no llorar – pero siento que merezco al menos una explicación Edward, tu amor por mi al igual que mi amor por ti es algo imposible de negar ¿Qué paso? – le pregunte tragándome mi orgullo.
-Te lo dije Bella, las cosas cambiaron, ya no perteneces a mi mundo, ya no puedo estar contigo, nuestras vidas tomaran rumbos diferentes, ya no hay un lugar para ti en mi futuro, la única atadura que tengo eres tu y debo terminarla antes de que sea muy tarde. – cada palabra dolía mas que la anterior, pero lo conozco mejor que a mi misma y aunque su voz sonaba diferente contenía el mismo sufrimiento, si no mas, que el que estaba sintiendo yo. – Lo siento mucho Bella.
-Yo también lo siento Edward, siento que me estés haciendo esto, siento que nos estés haciendo esto. Pero respetare tu decisión, hasta aquí llegamos. – en ese momento fue imposible seguir conteniéndome, y las lagrimas empezaron a salir libremente.
-Adiós
-Adiós
No se cuanto tiempo estuvimos en el teléfono sin decir nada, ninguno de los dos quería colgar, colgar era como cerrar la ultima puerta, colgar era decirle adiós a la única oportunidad de llegar a ser completamente feliz.
Después de lo que pudieron haber sido segundos, minutos, horas … una eternidad, sentí como colgaron el teléfono al otro lado de la línea y lo poco que quedaba de mi corazón se volvió polvo.
Obviamente fueron demasiadas emociones para mi sensible estomago y termine sentada en el suelo del baño devolviendo el medio sándwich que había logrado comer.
Adiós sándwich…
Adiós corazón…
Adiós felicidad…
Adiós Edward…
