—Para empezar con el periódico necesitamos —Rose estaba detrás del escritorio después de clases —Un fotógrafo, la persona que escriba la nota especial, un entrevistador… umm

—Irnos de aquí y renunciar a esto… —Completo Hugo quien estaba en una esquina sentado junto a su prima.

Lily tenía la cabeza apoyada sobre sus dos palmas mirando a su prima mayor, sus pies no llegaban al piso por su corta estatura, aunque según ella, era por el banquillo que era demasiado alto. Sus ojos avellana se encontraron con los míos, me sonrió con amabilidad, al igual como lo hacía Albus.

—Oye, es mi hermana, no la mires así —Albus me dio un codazo mientras me miraba algo molesto.

—Yo no te dije nada cuando declaraste tu amor a mi madre —Me encogí de hombros mientras veía las mejillas de Albus cambiar de tono. —Aparte a mí no me gusta tu hermana.

—Ah, claro que no a ti te gusta…

—Si no ponen atención los voy a…

Levanté los brazos en señal de paz provocando su mirada asesina, le Sonreí con la boca cerrada y fingida inocencia.

— ¿Por qué no invitas a Reyna? —Preguntó Hugo subiendo las piernas a la mesa de su asiento con las manos detrás de su cabeza.

—Reyna se fue de intercambio con una chica de beauxbatons —Respondió Rose cruzándose de brazos y haciendo una mueca—Sin avisarme…

—Quizá tenía una buena razón para no decirnos —Albus me miró esperando a que dijera algo, pero no dejaba de ver a Rose que inflaba las mejillas y ladeaba el labio inferior, se veía vulnerable.

—Ella es mi mejor amiga y no me dijo nada —Respondió mirando a Albus con suplica esperando una respuesta lógica.

—Veraz… Quizá ella sólo estaba aquí para… Tu sabes se fue por que no quería estar más aquí… —Vi a Lily de reojo golpeándose la frente con la palmar la mano, negué con la cabeza golpeando a mi estúpido mejor amigo por debajo de la mesa.

El salón fue interrumpido por una chica que abrió la puerta y sentí que en ese momento no había visto la belleza hasta ese mismo instante.

Con un cabello rubio platinado ondulado cayendo en cascada sobre su espalda, unos labios pequeños pero en forma de corazón, pómulos levantados y con unas pestañas impresionantemente largas marcando todos sus hermosos ojos cielo.

Escuche a Rose dando un aplauso haciéndome salir de mi trance y al parecer no había sido el único porque Albus dio un salto sobre su asiento al igual que Hugo que casi cae del banquillo. Rose miró a la chica con algo de desconfianza pero luego le sonrió como si comprendiera algo, la chica nos miraba y pude percibir cierto desprecio hacia nosotros los hombres.

—Busco a Rose Weasley —Habló con una voz suave casi como un roce pero potente, tenía un acento francés en sus palabras. Rose asintió y sonrió de lado.

—Mi nombre es Alessa —Dijo cruzando sus pies dejando uno más adelante que el otro e inclinándose hacia delante, haciendo una reverencia. —Soy la estudiante de intercambio.

—Oh… pues ¿Hola? —Saludó Rose nerviosa.

Me miró, sus ojos celestes no brillaban como todos los de esta sala, se me quedó viendo como si algo anduviera mal, entonces me percate de tres cosas:

La primera que: era el único que no estaba viéndola embobado casi tirando baba como lo hacían Hugo y Albus.

La segunda es: que ella era un Veela, eso o estaba usando un hechizo que hacia embobar a todos menos a mí, pero me parecía poco lógico.

La tercera: es que parecía una persona con una gran dolor por dentro y por eso me miraba, porque sabía que yo estaba igual.

Alessa volvió a su postura normal y saco una carta de su bolsillo y se la entregó a Rose.

—La Señorita Hunter me entregó esto y me dijo que se lo entregara personalmente —Alessa le entrego la carta a Rose y esta la tomo con cierta desconfianza.

Después de todo Reyna no se había ido sin decir más, había dejado una carta a Rose. Todos quedamos en silencio mientras veíamos a Rose leer la carta con una sonrisa en su rostro, al final solo asintió y sonrió radiante.

—Muchas gracias Alessa —Le dijo tomando sus manos entre las suyas; aquí vamos de nuevo —Por cierto, lo siento si ellos te miran así.

—No importa, no es algo que realmente pueda evitar —Se encogió de hombros y sonrió débilmente, sonreía por cortesía.

Alessa me miro una vez más y camino hacia mí soltándose del agarre de Rose, quizá no todos caían en las redes de control de Rose

¿Por qué a mí? Me pregunté cuando se paró frente a mí con decisión, tanta que sentía su aura rosándome, mire hacia otro lado nervioso.

—Mi nombre es Alessa Rosseau —Me dijo y extendió su mano hacia mí de una forma tan elegante que hizo mi corazón palpitar —. Quiero ser tu amiga ¿Cuál es tu nombre?

¿Este era algún tipo de deja vú? Ella se había presentado de la misma manera en la que lo hizo Rose en nuestra infancia, solo que con más elegancia y no estaba encima de mi casi obligándome, ni persiguiéndome por los pasillos tercamente. Una sonrisa tosca se escapó de mis labios sin poder evitarlo al recordar a Rose de niña aventándose sobre mi tratando de hacerme su amigo.

—Scorpius Malfoy —Dije con nerviosismo.

Alessa sonrió. Sonrió por segunda vez, solo que esta de forma honesta, como si de un sol se tratase iluminó la sala completa, Albus la miraba atónito y Hugo con la boca semi abierta estaba embelesado admirando su hermosura, pero yo simplemente no podía verla como otra cosa que no fuera alguien normal, porque fuera de esa hermosura se encontraba algo diferente en ella, solo faltaba saber que es.

—Gracias por no verme de la forma que me ven todos Scorpius Malfoy —Ladeo la cabeza ondeando ligeramente su cabello rubio platinado.

—Sólo Scorpius —Le dijo y le sonreí de igual manera —. Supongo que "No hay de que"

Estreche mi mano con ella y así nos quedamos mirando unos segundos, entonces lo comprendí yo no había caído como ellos en su hermosura amplificada por ser una Veela, yo la estaba viendo por lo que era: Una hermosa chica con un alma jovial pero solitaria.

Así es como empieza la primera historia.

Así es como conocí a Alessa Rosseau.

La belleza y le elegancia nunca dijeron que eran tan solitarias.

(…)

Estábamos en el comedor de noche, acaba de conocer a Alessa pero no se encontraba por ningún lado. El Gran comedor estaba lleno de murmullos, chicos y chicas hablando todo el tiempo.

Estaba sentado en la mesa de Slytherin junto a Albus y Nia quienes charlaban sobre las audiciones de Quidditch que abrían. Pude divisar a Rose charlando con Lily y su hermano Hugo animadamente. De pronto sus ojos giraron hacia mí, agitó su mano hacia mi saludándome mientras sonreía, hice lo mismo y me voltee para hablar con Nia.

La directora se puso frente a todos haciendo que el comedor quedara en silencio.

—Hoy tenemos a una invitada que estará aquí en lo que resta del año —Comenzó a hablar con voz potente —es una estudiante de intercambio de la academia Beauxbatons, así que… ¡Démosle la bienvenida a la señorita Rosseau!

Las puertas se abrieron y Alessa dio una reverencia impecable, pasó con paso rápido algunos metros y luego se detuvo para ondear su brazo a un lado y pájaros salieron ligeramente de su mano, abrí los ojos impresionado por la soltura con la que se movía y la elegancia en cada movimiento. Hizo lo mismo con su otro brazo donde también salieron pájaros de sus manos y la rodearon mientras caía en punta en difíciles posiciones, y una vez más lo vi.

Sus ojos sin emociones, vacíos, ella era la soledad, su baile era la soledad reflejada, ella estaba creando arte con cada movimiento que hacía, no, ella era el arte, su cuerpo era el arte mismo representado en carne y hueso.

Entonces cayó. Cayó como una pluma al piso con la cabeza baja, había recorrido casi todo el camino bailando hasta llegar al frente de todas las mesas de las casas, Alessa se dio media vuelta y miró todas las mesas, dio una ligera reverencia. Todos los hombres explotaron en aplausos y silbidos, ella no sonrió, ni siquiera los miro a ninguno, solo se quedó ahí con una pose recta y la barbilla bien levantada.

— ¡Silencio! —Pidió la profesora McGonagall —La señorita Rosseau ocupara el lugar de la señorita Hunter de Gryffindor, así que señorita Rosseau… —Alessa giro su cabeza hacia la directora —, tome asiento en la mesa de Gryffindor.

Alessa asintió y camino con gracia hacia la mesa de los Gryffindor que pronto la recibieron con saludos y grandes sonrisas cálidas, pero Alessa no se inmutó, ella siguió con su comida, con la espalda recta tratando de ignorar a todos los hombres que estaban a su alrededor intentando llamar su atención sin éxito.

Cuando la cena hubo terminado me levanté junto con Albus y Nia al mismo tiempo pero alguien me tomo de la túnica llamando mi atención.

Alessa me sonrió ladeando la cabeza, le hice una seña a Albus y Nía para que siguieran, esta última me miró con desconfianza pero se fue de todos modos.

— ¿Pasa algo? —le pregunte curioso.

—Lo ha notado ya —Me dijo sonriendo.

— ¿Qué cosa?

—Que soy una Velaa —sus ojos se volvieron oscuros y fríos de repente al decir eso. —. Oh bueno, mitad Veela.

—No soy el único —Le informé levantando las cejas —También Rose lo sabe.

—Lo sé, pero es obvio ya que es una chica, tú en cambio eres hombre y lo sabes, sabes que soy una Velaa y por eso no me vez como los demás.

— ¿Por qué me hablas a mí? —Dije tratando de no sonar grosero, Alessa emitió una débil risita.

—Porque eres igual a mí —Dijo adelantándose unos pasos dándome la espalda.

Mire su larga cabellera ondear y su espalda recta con ese uniforme azul celeste que combinaba con sus ojos, Alessa movió su cabeza hacia mi aun de espaldas y me sonrió como si de una niña se tratara.

La soledad no es estar solo—Me dijo con una voz tranquila y suave como un arrullo —, la soledad es estar vacío.

Me quede perplejo ante sus palabras porque había caído en lo más profundo de mi pecho, ella tenía razón. Se giró por completo a mí y continuó.

—… Y entonces miras a tu alrededor: estas rodeado de mil personas —Abrió sus brazos como si señalara a su alrededor y me miro directo a los ojos — y tienes la sensación de no tener a nadie contigo.

Camino con lentitud a mí y puso una mano sobre mi pecho y dijo:

— ¿Qué sientes tú, Scorpius Malfoy? —Me preguntó ladeando la cabeza, pude ver sus largas pestañas brillar debajo de la luz del comedor.

—Siento que… —Tomé su mano divertido, y la quité de mi pecho —que yo no caeré en tus encantos Alessa, ya he perdido ante los de una chica antes, no volveré a hacerlo.

Alessa puso una mano sobre su boca y rio con diversión mientras cerraba los ojos y sus cejas se curvaban dándole una expresión preocupada y risueña. Aplaudió tres veces e hizo una reverencia.

—Bien hecho —Dijo y puso sus manos en sus caderas, se dio media para irse pero antes volvió a mirarme —Scorpius, ¿Qué sientes? ¿Estás solo?

Me despeine el cabello y seguí en camino contrario a ella para ir hacia mi Sala Común, podía sentir la mano de Alessa en mi pecho, podía escuchar sus palabras como un silbido en mi cabeza susurrándome cosas.

« Scorpius ¿Qué sientes? ¿Estás solo? » Escuché sus palabras resonar en las paredes de mi cabeza.

Frote mi cara mientras reía con preocupación más que con diversión y llegaba a mi sala común, mire a Albus quien me esperaba junto a Nía y sentí un gran vacío al ver a mis amigos parados ahí, estaba rodeado de amigos y estaba vacío aun así.

—Quizá es cierto —Murmuré sonriéndole a mis dos mejores amigos, ellos no me habían escuchado.

N/A:

¡SEGUNDO CAPÍTULO!

¿Qué piensan de Alessa? Les gusta el personaje ¿Antagonista o no? ¿Hermosa? Porque eso es lo que quise crear.

Espero les guste.

¡Comenten y díganme sus opiniones!

"La soledad no es estar solo, es estar vacío " Séneca.

"Y entonces miras a tu alrededor: estas con mil personas, pero tienes la sensación de no tener a nadie contigo" (la frase la saque de google, al parecer de .com)

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