Digimon no me pertenece y escribo esta historia sin fines de lucro.
Este reto participa del Proyecto 1-8 y de la actividad de San Valentín – Día Blanco del Topic Sorato.
Advertencias: Este fic está basado en el cd drama Michi e no armor shinka. No es necesario verlo para entender el fic, pero no pueden perdérselo.
Este fic es un delirio. Las personalidades están en extremo exageradas, o sea que hay mucho ooc. Además, la narración cambia de tiempo verbal porque sí y el narrador, que es Takeru claro está (no yo, Takeru), se mete en el fanfic cada vez que quiere. O sea, esto es un delirio y no me hago responsable de las cosas que Takeru escribe.
La más épica historia de amor de Sora y Yamato
Por Takeru Takaishi
Para Koukacs
Se levanta el telón.
Takeru camina por el escenario en silencio. Se detiene, piensa y, melodramático, continúa su andar. La escena ha terminado con las chicas molestando a Sora, quien enojada comenzó a dar raquetazos al aire como poseída hasta golpear a un hombre ―que todos saben que es un Digimon disfrazado, debido a su inusual tamaño y las antenas verdes que sobresalen de su gorro. La acción ha enganchado a la audiencia, pero por motivos que solo Takeru podría explicar (licencia creativa), ha decidido continuarla con una escena de Daisuke intentando que Koushirou le enseñase a usar computadoras, logrando que él, ¡de todas las personas!, perdiese la paciencia.
Sin embargo, la audiencia espera en ascuas que Takeru continúe hablando:
―¿Leyeron, o jugaron, alguna vez con uno de esos libros del estilo «elige tu propia aventura»? Seguro que sí. Ojalá que sí, porque de lo contrario habría que mandar al lector en un viaje de ida directo hasta su infancia, al menos por unos días.
»Así que, por favor, quienes deban regresar a su infancia háganse a un lado para que, mientras ustedes van (y si quieren se pueden quedar allá), nosotros sigamos conversando con los lectores que sí han tenido infancia ―dice Takeru, a pesar de que su audiencia está justo frente a él.
»Ahora que estamos solos, podemos contarles que en realidad este fanfic no tiene nada que ver con «elige tu propia aventura», pero nos pareció curioso echar a algunos lectores, a ver si entre pocos esto se asemeja más a una charla de fogata que a otra cosa. ¿Mejor? Seguro que sí. Pero, ahora, los que se quedaron deben ser más responsables con sus reviews, ¿eh? Deben compensar por los pobres lectores que perdieron su infancia en el camino.
»A lo que íbamos ―Takeru se aclara la garganta antes de continuar―. De lo que queríamos hablarles en realidad es acerca de los finales de las historias. ¿Qué clase de finales conocen? Seguro que pueden nombrar varios. Finales finalizantes, en los que la historia no ofrece nada más al lector ni deja nada abierto a la imaginación (honestamente, malísimos para sentarse a escribir fanfics). Finales abiertos, en los que se responden algunas cosas pero se dejan otras a libre interpretación. Finales circulares, en los que se debe volver a leer el principio para tratar de hallar sentido. Finales sin final, esos en los que la historia simplemente se te escurre entre los dedos y, si la agarraste, buenísimo. Porque una vez que se escurrió, se fue y se terminó.
»Entre otros. ―Una vez más, Takeru ha perdido a su audiencia, que bosteza sin parar.
»¿Y por qué, de repente, nos importa tanto qué clase de finales conocen los lectores que se quedaron? Eso, queridos y queridas, lo descubrirán cuando lean el final de este fanfic… ¡si es que lo tiene!
»Pues a ello, entonces.
Desciende el telón.
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―Me disgusta que Takeru se burle de mí ―dice Koushirou. Aprieta el tazón de leche que Hikari acaba de servirle―. A ti no te lo hace.
―Es porque cree que estoy de su lado. ―Hikari se sienta a su lado y no nota el sonrojo de Koushirou―. Pero no deberías preocuparte. Creo que es tierno lo que ha hecho.
―Hikari… ―Koushirou se atraganta―. Me hace pelear con Daisuke, ¡lo hace romperme mi computadora! ¡¿Me dirás qué le ha hecho mi computadora a Daisuke?!
Hikari ríe, y Koushirou piensa que brilla.
―Es una obra de teatro. Daisuke no se ha acercado a tu computadora. ―Koushirou asiente y suspira agradecido―. En realidad él tan solo aprovecha la oportunidad para burlarse de Daisuke, y como de paso está molesto contigo… pues ahí. Pero no es en contra tuyo. Es en contra de Daisuke.
―Y de Sora y Yamato… ―susurra Koushirou.
No se da cuenta de desde cuando su pierna y la de Hikari se están tocando.
―Además… piensa que luego viene esa escena en la casa de Jou, ¡tan ilógica! ―Hikari ríe―. Solo lo hizo para congraciarse con él porque está actuando de Yamato… y porque siempre todos creen que los padres de Jou son malos y desalmados. Tal vez en la realidad lo son, pero ahora gracias a Takeru todos piensan que no.
―Pero… los papás de Jou no son malos y desalmados ―dice Koushirou, confundido. La mira, pero le cuesta mantenerle la mirada sin sonrojarse.
―¿Y tú como lo sabes? ―pregunta, misteriosa y maliciosa.
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―¡Takeru! ―el grito de Mimí rompe un espejo. No importa, ¡la financiación de la obra sale de su propio presupuesto!―. ¡¿Se puede saber por qué hay una escena en la que esta ―dice, mirando a Jun de reojo― sale en una cita con Jou cuando yo soy su novia y futura esposa?!
Jun sonríe, maliciosa, Jou se sonroja, confundido, pero el más perdido de todos es Takeru.
―Mimí… es tan solo una obra de teatro… no eres tú la que está saliendo con Jou, es Sora…
―¡¿Qué Sora está saliendo conmigo?! ―grita Jou, alzando los brazos al cielo―. ¡Yamato me va a matar!
―Es una obra de teatro… ―dice Taichi, que finalmente es el único cuerdo en la reunión.
―Ya ves ―dice Jun. Camina seductora, una pierna delante de la otra en diagonal y moviendo las caderas hasta llegar a Jou, que se sonroja ante su tacto―… nos quitaste nuestras escenas de amor on fire en pantalla… pero igual estarán en la mente de todos los espectadores. ―Jun guiña un ojo y se acerca al oído de Jou―. Además, como le cerramos la puerta en la cara a esa mocosa de Miyako amiga de Mimí… pues Momoe, Chizuru y yo saldremos solas en nuestra cita con los Kido, ¡sin espías! ¡jajajajaja! ―ríe, malvada.
―¡Aghhh, Takeru! ―exclama Mimí, rompiendo el libreto en el aire―. ¡Cambio de personaje! ¡Quiero ser Jun!
―Mimí… ―Takeru se acerca cuidadoso, porque sabe que Mimí puede ser peligrosa―. Recuerda que esto es una obra de teatro… no están yendo en una cita de verdad…
―¡Pero queda en el imaginario, Takeru, en el imaginario popular! ―grita―. ¡Ahora todos creerán que Jun es una mejor pareja post epílogo para Jou, mejor que yo! ―Se tironea de los pelos, pero no se los arranca.
―Y además ―dice Taichi, siempre dispuesto a ayudar―, no olvidemos que a falta de actores y debido a que sus papeles no se cruzan… Jou hará de Jou y Jun hará de Jun. En la obra de teatro.
Mimí rompe el piano.
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―¡Yamato! ―exclama Sora, desesperada―. ¡Takeru me está haciendo hablar con tu padre!
―¿Qué? ¿¡En dónde?! ―pregunta Yamato, asustado―. ¿Dónde está papá?
―¡En la obra, Yamato, está en la obra! ―Sonrojada, Sora esconde su cara entre sus manos y la apoya contra la mesa, arriba del guion―. ¡Me convierte en periodista! ―grita.
―Pero Sora… es solo una obra de teatro…
―¡Es que no lo entiendo! ―Sora alza la cabeza, despeinada y con manchas rojas bajo los ojos―. Ahora eso es todo lo que todos dicen, «es solo una obra de teatro», ¡¿y qué hay de nuestros planes de desbaratar sus planes?! ¡¿Acaso ya hemos fracasado?!
Yamato no quiere decirle que tener a Takeru, Taichi, Mimí, Jou y Jun en contra ha demostrado ser demasiado para contrarrestarlos, así que le dice lo siguiente más lógico que encuentra:
―Pues… si no le hubieras dado raquetazos a ese digimon que buscaba corazones, no las hubiera tomado de rehenes…
Sora abre la boca, sin entender lo que está escuchando.
―¡Es una obra de teatro, Yamato! ―reclama. Se golpea la cabeza contra la mesa.
―Bueno… al menos tienes una linda conversación con mi papá. ―Yamato le acaricia el chichón. Nunca la ha visto tan despeinada y desarreglada, pero de alguna manera igual se le hace preciosa―. Le hablas en un tono más dulce y serio que el que usas siempre. Le agradeces por cuidarme… ―Sora se sonroja, pero no puede evitar que Yamato la bese en la nariz―… le das toda la información que necesita… ―la besa en las mejillas―… y lo ayudas a hacer un buen programa de televisión ―la besa en los labios―. Todo mientras estás secuestrada por un Digimon que no permite que Piyomon y las demás digievolucionen… ¿o no que mi novia es una estrella de rock, además de periodista?
Sora ha deslizado su cuerpo contra el de Yamato, que la abraza y hamaca contra sí mientras le besa el cabello. Murmura algo, pero él no la escucha. La besa otra vez.
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―Oye Takeru… ―Taichi se rasca la barbilla. Takeru ha desparramado sus papeles por el piso, ya que desde que Mimí rompió el piano no tiene donde apoyar el libreto―. ¿Sería muy superficial de mi parte pedirte que… hicieras algo con mi cabello? ¿En la obra de teatro?
Hikari ríe.
―¿Superficial? ¿A qué te refieres?
―Bueno, pues… ya sabes que es difícil para mí domarlo. Se va en todas direcciones y crece hacia arriba en vez de hacia abajo. ―Hikari vuelve a reír―. Creo que me gustaría tenerlo un poco distinto… al menos en una obra de teatro. Mimí lo aprobaría ―dice, para otorgarse validación, pero ella está peleando en algún lugar del camerino con Jun por la ropa que usará cada una.
Takeru revuelve entre todas sus hojas de papel. Hikari aún no sabe el final de la obra y aprovecha para ayudarlo a buscar la escena que necesita mientras de reojo lee lo que está sucediendo.
―Aquí. Puedo decir que te cortaste el pelo para no parecerte a Boltomon, el digimon que secuestra a las chicas. ¿Te parece?
―Oye Takeru ―Hikari aprovecha que él mismo sacó el tema―, alguien va a rescatarnos, ¿no? ¿Serás tú?
Takeru sonríe, abochornado.
―No… no quiero ser el héroe. El héroe debe ser Yamato.
―¡¿Cómo que Yamato?! ¿¡Y yo?! ―protesta Taichi. ¡Si él es quien está ayudando a Takeru!
―Tranquilo ―ríe―. Tú, Yamato y Miyako entrarán a rescatarlas… pero aunque Yamato será el héroe, él y Miyako harán tantos desastres que solo te recordarán a ti.
Hikari no sabe que ha hecho Miyako para ganarse la enemistad de Takeru de esta forma, pero se alegra de no haber hecho lo mismo. Taichi, por su lado, parece conforme con la explicación.
―Y entonces, ¿cuál será el plan de rescate que idearé?
―Disfrazarás a Miyako de vendedora de ramen para que se infiltre con Hawkmon e intente hacer digievolución DNA con Tailmon.
―Ni preguntes ―dice Hikari a Taichi. Ella sabe que es un típico plan Taichi, pero no quiere que él lo sepa―. Dime, Takeru… ¿el plan funciona?
Takeru se quita los anteojos sin lentes que le ha robado a Hikari y la mira con condescendencia.
―Son Yamato, Miyako y Taichi. Y su mejor plan es disfrazar a Miyako de vendedora de ramen… ¡por supuesto que no funciona!
―¡No me harás pasar el ridículo, Takeru! ―reclama Taichi.
―No temas. Pero el plan que funciona… ah. A eso solo lo sabe Jou.
―¡Pero somos tus colaboradores!
―Pero yo quiero sorprender. ―Takeru vuelve a ponerse los anteojos y ríe, mientras la luz de un foco mal puesto lo ilumina fantasmagóricamente.
―Y a todo esto, ¿tú que estarás haciendo en la obra? ―Takeru simula no notar la molestia en la voz de Taichi.
―Haciendo a todos los demás hablar en dialecto. ―Se encoge de hombros ante la sorpresa de sus colaboradores―. Solo me pareció que sería divertido escuchar a Iori, Koushirou, Patamon y los demás hablando en distintos dialectos. Es una escena que no tiene ninguna relación con el resto de la obra ―admite.
―¡¿Y los demás dónde están?! ―Hikari también está perdiendo la paciencia. ¡Takeru es un delirante!
―Están en una fiesta de autógrafos a cargo de Ken Ichijouji.
Los hermanos Yagami abandonan a Takeru, hartos. ¡No dudan de que Mimí y Jun deben estar haciendo algo más divertido!
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―El color naranja no te va. Recuerda que vas a ser pelirroja.
―A Sora le queda hermoso el color naranja.
―Es una pelirroja desabrida. ¡Ningún color le queda bien!
―¡Tú eres una celosa porque ella se quedó con Yamato, y no tú!
―¡Yo no estoy enamorada de Yamato! Eso es tan 2002 ―dice Jun, apoyando una mano sobre su frente―. Pero tú, en cambio…
―¡Yo no estoy enamorada de Yamato!
―Pues todas tus fans parecen pensar lo contrario. Es más. ―Jun hace una pausa y sonríe―. Piensan que eres capaz de sacárselo a Sora en la cara. ¿Y sabes qué? ¡Actuando de Sora no haces más que demostrarlo! ―ríe escandalosamente.
Jou yace derrotado en una silla, incapaz ya de intentar detenerlas. Taichi y Hikari, quienes acaban de ingresar, piensan en retirarse de aquí también pero… Takeru está tan loco.
―¡Esta mujer está loca! ―grita Mimí.
―¡No niegues que actúas de Sora porque quieres demostrarle a todos tus fans que eres ella! Eres tolerante, no egoísta, te preocupas por todos tus amigos, los llamas para solucionar sus problemas, eres mejor amiga de su mejor amigo y hermana mayor de su futuro hermano menor, ¡quedarte con su novio y esposo y padre de sus futuros hijos es lo mínimo que quieres!
―Hikari, haz algo porque voy a perder la paciencia.
Hikari se sorprende al verse interpelada de esa manera. ¡¿Y cómo terminó ella en ese embrollo?! Jun y Mimí la observan con impaciencia, esperando su respuesta.
―Yo, pues… ¿qué le pasa a Jou?
Y tenía que llegar Hikari Yagami para que los demás se dieran cuenta de que Jou yacía desmayado en el piso.
―¡No se te ocurra tocarlo! ―grita Mimí, y le hace un tackle a Jun antes de que se acerque a Jou―. ¡Jou, oh Jou! ¿¡Jou que te pasa?!
―Wow… Mimí sí que es una buena actriz ―dice Taichi, asombrado.
―¡No estoy actuando! ―grita, llorando―. ¡Jou no reacciona! ¡Jou!
―Mimí, deja de sacudirlo ―pide Hikari, arrodillándose junto a ella. Retira sus manos de las ropas de Jou―. Solo debe estar deshidratado.
Entre las dos logran sentarlo. Mimí llora y tiembla pero es capaz de acercarle a Hikari una botella de agua, quien la destapa y moja los labios de Jou. Reacciona.
―No Takeru, ¡no quiero bailar más! ¡No sé bailar!
―¿Bailar? ¡Jou está delirando! ―grita Mimí, comenzando a llorar una vez más.
―Mimí, ¡tranquilízate! ―Jun la tira de los hombros, la levanta y la abofetea―. Yagami, ¡ayuda a tu hermana! ―ordena. Mimí se sienta, llorando en silencio―. Estos digielegidos, ¡quién les va a creer que salvaron el mundo no sé cuántas veces! ¡Son unos inútiles!
―¡No quiero bailar, no sé bailar, basta! ―vuelve a gritar Jou. Sus gritos son interrumpidos por el portazo de Takeru, que acaba de regresar.
―Jou. Si no dejas de revelar información secreta, haré que Pukumon te lleve volando de las orejas.
―¿A Yamato? ―pregunta Taichi, contento.
―¡No, a Jou! No olvides que también actúa de Jou.
―¡¿Qué le has hecho a Jou, Takeru?! ―grita Mimí, abalanzándose sobre él. Jun y Hikari intentan detenerla.
―¡Tengo que salvarlo, como salvo el día en la obra de teatro! ―grita Taichi, que se cree superhéroe.
―¡Es Ken el que salva el día en la obra! ―grita Jou. ¡¿Está delirando aún, o acaso está revelando información secreta?!
A eso, lectores y lectoras, no lo averiguarán ahora.
A no ser que vayan a escuchar el cd drama.
(Vayan a escuchar el cd drama por favor).
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Sora y Yamato se han tomado el día. Ella se deja abrazar mientras dormita entre sus brazos. De a ratos abre los ojos y lo mira desde abajo. Él la besa en la frente o en la cabeza o a veces tan solo elige una nueva canción para tararearle. Sora le pregunta si no deberían hacer tareas, y Yamato le responde con un beso en la nariz. Sora cierra los ojos y vuelve a dormitar.
Ya no recuerda que Hikari está espiando a su mejor amigo por ellos.
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Koushirou está nervioso. No entiende por qué Takeru tuvo que escribir esa escena de Daisuke rompiendo su computadora ―pero en realidad sí lo entiende. Él debería ser el mejor amigo de Takeru, y en vez de acompañarlo, ha decidido ayudar a Sora y Yamato a detener sus planes mientras suspira por Hikari.
Tampoco entiende por qué suspira tanto cuando está con Hikari. Hikari asusta cuando se pone a dar órdenes… casi parece malévola. Maléficamente parece un ángel, si eso tiene algo de sentido.
Koushirou no entiende por qué de repente él no hace sentido. ¿Acaso se ha olvidado de cómo se piensa?
―Koushirou, ha venido a visitarte tu amiga Hikari.
Koushirou se sonroja al verla entrar. Afortunadamente, en su habitación no hay dos sillas donde puedan sentarse al lado y tocar sus piernas. Eso sería muy desafortunado.
―Hola Koushirou ―Hikari se sienta en la cama―. ¿Cómo estás? ¿Has logrado avanzar?
―Sí. He escondido mi computadora en la alacena de mamá. A Daisuke no le interesan los ingredientes de comidas, ¡nunca la encontrará ahí!
―¿Qué? ¿De qué estás hablando?
―De que Daisuke va a romper mi computadora, como me contaste… así que la escondí. Cuando venga, no la encontrará.
Hikari demora en responder. A Koushirou no le importa, porque su boca abierta y su expresión de sorpresa es muy linda. Podría seguir mirándola.
―Koushirou… tú entiendes que eso pasa en la obra de teatro. ¿No?
―¿Cómo? ―Koushirou no sabe bien que es lo que está diciendo Hikari. Aún tiene el bolso escolar colgado del hombro y le arruga el uniforme. Su broche del cabello se ha deslizado hasta su oreja. Tiene la piel más clara de lo que recordaba.
―Nada ―dice. Hace silencio antes de continuar―. Vengo a pedirte un favor.
―Lo que quieras.
―Necesito a Tentomon.
―¿Quién es Tentomon?
A Koushirou le parece muy linda cuando levanta una ceja.
A Hikari le parece evidente que se ha quedado sola. Koushirou, Yamato y Sora la han abandonado.
―Hay una escena en la que Takeru hace a Tentomon hablar en dialecto. Me pidió que viniera a buscarlo. ¿Te importa?
―No, no me importa.
Hikari no entiende más a Koushirou. La mira sonriendo y contesta tonterías. Seguramente, Yoshie le ha dado alguna medicina que le nubla los sentidos y no se lo ha dicho. Koushirou nunca aceptaría que algo externo le nublase los sentidos, le impediría ver el mundo tal cual es y se perdería de observar muchísimas cosas. Por eso, Yoshie no se lo ha dicho y ahora Koushirou parece tan ido. Incluso tiene un tono rojo en sus mejillas que no es usual.
―¿Quieres armar un rompecabezas? ―le pregunta de repente.
Hikari asiente. No podrá hacer mucho más para detener a Takeru, Taichi, Jun, Mimí y Jou, ahora que se ha quedado sola.
Lo acompaña a la cocina y se sientan lado a lado. Sus piernas se tocan y, mientras Yoshie les trae comidas y bebidas, Hikari y Koushirou arman un rompecabezas.
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Jou está acostumbrado a estar despierto por la noche. A pasar jornadas enteras sin dormir. A convencerse de que la responsabilidad vale más que los dolores de cabeza, que los dolores de espalda, que los dolores de ojos, que los dolores. Jou está acostumbrado a dejar todo por el objetivo.
A lo que Jou no está acostumbrado es a cuestionarse el objetivo.
―Uno dos, vamos vamos, ¡sin descansar!
―¡Mimí…!
―Le prometiste a Takeru que aprenderías este baile para la mañana. ¡Uno, dos, uno dos! ―Mimí marca el ritmo con las manos mientras intenta que Jou aprenda lo que significa tener ritmo. Para alguien tan estudioso, sí que se le escapan algunos conceptos.
―¡Pero Mimí, yo no sé bailar!
―Y yo soy la mejor profesora que puedas tener. ¡A bailar! ―exclama, aplaudiendo.
―Mimí, por favor, no hemos descansado en… ¿seis, siete horas? ¿Acaso no vas a dormir?
―Yo no necesito dormir ni descansar ―responde, alzándose de hombros―. Toma un poco de agua ―le acerca una botella―, no quiero que te deshidrates. Pero luego, ¡a bailar! No podemos decepcionar a Takeru.
Jou suspira y se apoya la botella helada en la frente. Se ha debido correr el flequillo hacia atrás y atarlo con los broches rosados de Mimí. El agua condensada en el exterior de la botella se ha pegado a su piel y se desliza hasta su nariz. Intenta quitársela con la mano, torpemente, y no nota como Mimí lo mira.
Lo mira relamiéndose.
Relamiéndose los labios.
Relamiéndose los labios Mimí lo mira y piensa que tal vez no sea mala idea descartar eso del baile y dedicarle la noche a otras actividades que también conllevan deporte, y que también deberán ejercitar en la obra de teatro cuando sean Sora y Yamato.
Pero se muerde los labios y se niega a traicionar a Takeru.
―¡A trabajar, Jou! ¡A bailar!
―¿No podemos practicar nuestra líneas? ―pide. ¡Ruega!
―Mmh… ¿qué parte quieres practicar? ―Un poco de conversación también ayuda a la obra. No es que ella esté cansada…
―Mmh pues la parte en que le grito a Sora que la amo.
―¿Amas a Sora? ¿Te vas a confesar?
―¿Qué? ―Jou no entiende por qué el tono de Mimí ha cambiado, pero por sus cachetes inflados y sus puños cerrados presiente que algo que no le va a gustar está a punto de suceder. Intenta detenerla―. Mimí, es una obra de teatro ―aclara.
―Si amas a Sora y vas a declararte en una obra de teatro, ¡debes decírmelo ahora mismo! ―reclama.
―Mimí ―Jou se para y la detiene en el aire, sin tocarla, con las palmas de las manos―. Mimí, estamos ensayando. Estamos ensayando la Más Épica Historia de Amor de Sora y Yamato ―explica.
―¡Eso es! Sora y Yamato se aman, ¡no puedes declararte, Jou! Les partirás el corazón, ¡a todos! ―No aclara quienes son todos.
―Mimí ―repite―. Creo que has estado bailando durante muchas horas. Tal vez debemos descansar. Yo… yo ya me sé los pasos de baile. Ya me sé mis líneas, solo grito "Sora te amo con locura".
―¡No puedes gritar eso, Jou! ―Mimí se cuelga de su camisa―. ¡Debes prometerme que nunca te declararás a Sora, nunca!
Jou se rasca la cabeza mientras sostiene una de las manos de Mimí. Ella está a punto de llorar.
―Mimí, es una obra de teatro ―repite.
―¡Prométemelo Jou, prométemelo! ―Mimí hace caso omiso a las palabras de Jou, no lo está escuchando para nada―. ¡Prométeme que en el futuro, cuando Sora y Yamato tengan una niña rubia que parecerá un varón y un niño pelirrojo que será el niño más tierno del mundo, prométeme que no inventarás un divorcio para declararte a Sora y casarte con ella! ¡Prométemelo!
«Está delirando por el cansancio» piensa Jou.
―Mimí ―repite. Le acaricia los cabellos y la abraza, con un poco de pudor―. Te lo prometo. ¡Te prometo todo! Te prometo no declararme a Sora ni bailando tap ni cuando esté casada con Yamato y tenga dos hijos, te prometo el mundo y te bajo la tierra y te canto la luna si quieres ―dice.
―¡¿De verdad?! ―Mimí está muy ilusionada y sus ojos brillan. Jou piensa que seguro es porque tiene conjuntivitis, se habrá contagiado de Hikari y Yamato que están brillando sus ojos por la enfermedad desde el capítulo anterior. No quiere acercarse, ¡detesta la conjuntivitis! Para él, que usa anteojos, es mucho más complicado… aunque tal vez podría pedirle a Takeru esos anteojos sin vidrios que estaba usando. Sí, segura le vendrán bien… ¿será por eso que Hikari los usaba entonces, por la conjuntivitis?
Mientras Jou piensa en la línea de diálogo que le corresponde a Mimí (Takeru es muy bueno usando la raya, no se piensen que ha hecho un uso impropio de ella, mis queridos lectores, en el párrafo anterior), ella se ha quedado dormida en su pecho. Jou la alza y se imagina haciéndolo con la camisa rota y los músculos al aire mientras ella usa un vestido blanco… se la imagina sin conjuntivitis, por cierto.
Jou alza y acompaña a Mimí hasta la cama, la acuesta e intenta retirarse, pero ella no suelta su mano.
Jou pasará la noche junto a Mimí, aunque ambos con ropa, claro.
Sin ropa lo harán en la obra de teatro.
Notas: Ya sé que Takeru no publicó cuando les dijo que iba a hacerlo. No fue culpa mía, es que Takeru no me envió el escrito a tiempo. Encima, Takeru no tiene nada más que esto escrito, ¡ups! Para colmo, Takeru piensa que se pasó en la parodia en este capítulo y está un poco preocupado... en realidad Takeru no está preocupado, porque es un troll delirante en plan YOLO, pero yo que soy su prestanombre sí estoy medio preocupada.
Vayan a escuchar el cd drama por favor.
No sé cuando Takeru va a actualizar, ¡malísimo!
P.D.: No me pueden decir que el Koukari no es lo mejor de esta vida después del Sorato. NO PUEDEN.
