Capítulo 2

-Kacchan…- dice en un hilo de voz, porque no puede decir nada más. Está aterrado.

El rubio no espera a que el chico reúna el valor suficiente para hablar, huir o activar su poder, así que abre la puerta de un empujón y saca a rastras a Deku.

-Kacchan, es.. espera, p-puedo explicarlo!- grita Izuku intentando soltar las manos que aprisionan el cuello de su camisa, sin éxito alguno. El rubio, cuidadoso como siempre, tiene el brazo completamente extendido, de manera que Deku no pueda tocar su rostro. El chico más pequeño intenta detener su avance pero aunque sus pies intentan detenerse y hacer fuerza hacia el lado contrario, el agarre no disminuye en absoluto y debe dar pasos apresurados para no caer.

-¡Fue u-una cas-casualidad!- suplica en vano.

-oh Deku, nunca hay casualidades contigo-

Se internan en un callejón oscuro. Sin importar que el lugar tenía botes de basura hediondos a los lados y las puertas de metal que flanqueaban los edificios podían abrirse y descubrirlos, Bakugou tira al chico fuertemente al piso, sin importarle el golpe seco que provoca la cabeza de Izuku al contacto con el duro suelo.

El golpe inicial deja a Deku aturdido. Sus ojos ven mil puntos brillantes y sus pensamientos se vuelven confusos. Sin embargo, aquel estado no dura mucho. Apenas las luces comienzan a desvanecerse, un dolor punzante y agudo se propaga por toda su cabeza. Lanza un pequeño quejido y cierra sus labios con fuerza.

-Es la última vez que te lo repito, Deku. No te vuelvas a acercar a mi. Si vuelvo a verte, aunque sea de reojo, juro que te arrancaré la cabeza.- Izuku solo alcanza a observar los ojos, ahora llenos de furia, del que había sido su mejor amigo.

Las palabras le saben amargas y cada una de ellas pareciera que le perforan el alma. Quiere llorar como un niño, maldecirle y decirle que a pesar de todo necesita de él, pero duda que algún día llegue a perdonarlo.

Katsuki, sin nada más que hacer ahí, da media vuelta y regresa a la calle principal. Izuku escucha las pisadas del chico desaparecer y las lágrimas comienzan a brotar a raudales. Gime por lo bajo, sintiendo su cabeza hincharse dolorosamente con cada bocanada de aire.

-Lo amo, lo sigo amando- repite en sus pensamientos, como si cuando lo repitiera lo suficiente, el rubio tuviera que amarlo de regreso.


Midoriya abre los ojos lentamente. La luz lastima su vista y parpadea varias veces, intentando adaptarse a su alrededor.

-¿Deku?- pregunta una voz a su lado.

Aquella voz se le hace familiar, así que e intenta voltear un poco su cabeza, pero un dolor intenso lo hace detenerse

-No. Deku. No te muevas- dice la voz y acto seguido la persona acomoda de nuevo su cabeza sobre la suave almohada

-¿O-ochako?-

-La única e inigualable- responde la chica con una gran sonrisa -¿Cómo te sientes?-

-Horr-horrible-

-Me imagino. El golpe fue muy fuerte y me preocupé bastante al verte ahí…-

Midoriya recuerda todo en un instante.

-Bak-bakugou. ¿Don-donde?- ¿Acaso Bakugou lo había llevado con Ochako? ¿había cuidado de él?

-Deku, lo siento. Él me debía una y le dije que si algo pasaba contigo, me llamara. Y ahora estamos a mano. El… planeaba dejarte ahí-

-Oh, ya- Por un momento había albergado una esperanza pero, como siempre, solo habían sido castillos en el aire.

-En verdad, lo siento-


N/A:Este capítulo salió bien cortito :(