Los personajes pertenecen a J. K. Rowling

Este fic participa del reto "Amor a través de los tiempos" del foro "La Sala de los Menesteres".


Duerme como un niño, vive como un adulto

(Caradoc Dearborn y Dorcas Meadowes)

Verla concentrada en su trabajo sobre Herbología hace que Caradoc Dearborn tenga ganas de ponerse a estudiar para el examen que tiene para Adivinación. Y eso que él nunca tiene ganas de estudiar. Nunca.

Ambos están tirados en los terrenos esperando a que el amigo de ambos, Dirk Cresswell, salga por fin de sus clases. Los ojos de Dorcas Meadowes leen rápidos un volumen de un libro que sacó el día anterior de la biblioteca y Caradoc sólo quiere molestarla para que le preste atención a él. Él es mucho más interesante que cualquier libro. A pesar de tener ese carácter aniñado, ambos están en sexto, uno en Gryffindor y la otra en Hufflepuff. Todavía la guerra les queda lejos y ninguno de los dos tiene pensado participar. O eso piensa Caradoc. Todavía les queda un par de meses para disfrutar de la juventud.

Con el dedo índice acaricia la espalda de la chica, de arriba abajo. Logrando que ella se estremezca y se vuelva a él con gesto algo ofendido, no comprende por que el castaño no la deja leer.

—Doe—Hacía tiempo que no la llamaba Doe y la morena cierra el libro tras marcarlo con una marcapáginas.—Me aburro…—Sigue pasando sus dedos por la espalda curvada de ella por la postura que tenía al leer. Ya no se estremece.

—¿Qué quieres que yo le haga?—Alza una ceja con esa tranquila que le caracteriza.

—Oye, Doe—Pero el sigue a lo suyo, y Dorcas comprende que es jueves y que la anoche anterior Caradoc tuvo astronomía y seguramente durmió poco o nada. Y achaca aquel comportamiento a la falta de sueño. Pese a la edad que tiene, sigue siendo como un niño—¿Tú me quieres?

—Sabes que sí. No sé ni para qué lo preguntas—Se incorpora poniendo la espalda recta y haciendo que el chico tenga que apartar la mano.

Mira a los lados y suspira, antes de quitarle el libro que estaba leyendo del regazo, donde lo había dejado mientras Caradoc le decía lo que le pasaba, y lo deja aun lado antes de apoyar la cabeza en el regazo de la chica, acomodándose

—Doe, eres una buena almohada.—Le dice cerrando los ojos ante la mirada asombrada de la chica.

Hace tiempo que ha dejado de sonrojarse por los gestos del castaño, pero eso no quita que no sienta vergüenza por si alguien los ve en tal postura. Sabe perfectamente que si Marlene llega en ese momento, le estará recordando aquello para toda su vida.

—Te quiero—Pero entonces le escucha hablar y Dorcas piensa que las burlas de Marlene valen la pena si Caradoc duerme un par de horas y de ese modo se evitará que se quede dormido frente al plato de la cena.

El "Te quiero" de la morena queda en atrapado en su garganta cuando escucha como se ha quedado profundamente dormido. No hay dudas de que el castaño era como un niño pequeño. Y por eso le gustaba.