La única forma de la sinceridad.
Escrito por: Kakiyu-chan.
Capítulo -2 Un momento de dulzura
El sol del día siguiente era igual que el de ayer, un sol que desprendía una temperatura cálida y acogedora, el frío era suave lo que provocaba una brisa muy dulce, mezclada con el aroma a hierba y otros tipos de plantas del alrededor de la ciudad de Izumo.
Y entre uno de los caminos de esa ciudad, un coche negro y caro iba tranquilamente en dirección hacia la gran mansión de los Asakura. Y dentro de ese coche, el cuál tenía las ventanas abiertas, uno de los dos ocupantes del asiento trasero tenía la cabeza apoyada al lado de la ventada sintiendo ese viento, que según Yoh y Manta no paraban de repetir que era cálido, acogedor, suave y dulce. Y si eso era verdad entonces...
- ¡¡¡¡¿¿Entonces por qué carajo yo solo siento un calor sofocante, caliente, ardiente y terriblemente insoportable?- gritó la rubia interiormente. Y era cierto, por muy cerca que estuviera de la ventana, ni aún sacando la cabeza fuera del todo, seguiría sin sentir esa frescura, lo único que ella sentía era un calor insoportable que el recorría el cuerpo de arriba a bajo, su cabello se estaba empezando a humedecer por las gotas de sudor que comenzaban a caerle de la frente y su vestido negro de siempre ya era bastante corto. Cada dos minutos se echaba el cabello a un lado para que la nuca se refrescara, cosa que no tenía mucho éxito-Y lo peor es que no sé lo que es- pensó, recorrió su vista por los ocupantes del coche, Yoh que se sentaba al lado suyo, tenía la cabeza medio fuera de la ventana apoyándose en un codo y recargando su mentón con su mano sintiendo la brisa que le acariciaba la cara con una pequeña sonrisa. Después vio a Manta que estaba de copiloto, se veía de lo más tranquilo observando el paisaje y de vez en cuando el mapa y por el chofer, ningún movimiento ¿¡Es que solo era ella?- ¿Será fiebre, imposible ayer lo comprobé con dos termómetros (los cuales obligué a comprar Manta) distintos y no indicaba que estuviera enferma ni nada, a parte hoy he comido más de lo normal...pero...- bajó la mirada, esto no le gustaba lo más mínimo.
Los ojos del Shaman castaño observaban detenidamente el hermoso y pacífico paisaje en el cual creció y se crió. Hacía tiempo que no veía a sus abuelos y se preguntaban como seguirían, tenía ganas de volver a comer la comida de Tamao (Así él ya no tendría que hacerla 20 veces), bañarse en la cascada y dormir bajo la sombra de un árbol.
Pero paró de pensar en sus planes y pasó la vista por el coche, todo estaba muy tranquilo, demasiado más bien, sus ojos de dirigieron hacia Anna. Se sorprendió un poco, estaba más pálida de lo común, sus cabellos tapaban sus ojos y parte de la cara, su cuerpo parecía como si no tuviera vida, aunque no podía verla a los ojos estaba más que claro que no se encontraba bien.
Se veía tan lánguida.
-¿Anna?- la llamó lentamente. Se acercó a ella para preguntarle, quería saber como se encontraba, eso no era normal en ella, le retiró con sus dedos suavemente los hilos de sus cabellos dorados que le tapaban sus ojos. Estaba dormida. Le retiró el cabello a tras del hombro. Sus ojos se abrieron un poco por la impresión al verla fijamente, su expresión cansada, débil, lánguida.
-Ocurre algo Yoh?- Preguntó Manta girando la cabeza para verlo.
-Creo que Anna no se encuentra bien- en su voz se podía notar un sentimiento de preocupación, pasó una mano por el hombro y otra por la cintura de ella, y la acercó a su cuerpo abrazándola un poco. Al tocar y cocer el cuerpo de la rubia sintió que era como el de una muñeca, sin fuerza. Sostuvo más fuerte su cintura con su brazo mientras la sentó de lado en sus piernas, lo hizo fácilmente, estaba tan delgada y débil. A lo mejor en esa posición no se marearía tanto.
-Manta podrías encender el aire acondicionado, será mejor que le dé un aire más fuerte, está muy caliente- dijo mientras pasaba su mano libre por la frente de Anna.
Manta afirmó con la cabeza, cerró las ventanas y encendió el aire casi al máximo. Después de eso cogió su pañuelo y lo mojó con agua fresca de una botella y se la pasó a Yoh (N/a: Que considerado el pequeñín nn)
El chico le dio las gracias y puso el pañuelo mojado sobre la frente de Anna.
Después la miró fijamente lo le gustaba verla así, en ese estado, su mirada recorrió su rostro con detenimiento, con DEMASIADO detenimiento, sus ojos fijos en las gotas de agua del pañuelo le caían lentamente por la cara, algunas gotas se perdían en su cabellos, otras les pasaba por las mejillas y se perdían en el cuello fino, pero en la que más se fijó fue en una más pequeñita que iba menos rápida, bajó por su frente, pasó por el ceño, corrió el espacio entre la nariz y el ojo hasta acariciar el labio superior de la chica, mojándolo y esparciéndose en partículas por el, mojando también el labio inferior.
Un momento...-!¿QUÉ ESTÁS MIRANDO YOH ASAKURA!- se gritó interiormente Yoh, alejando su roja cara, que sin darse cuenta estaba muy cerca de la de Anna. -Vale, aquí no ha pasado nada (/ ) Ahora lo esencial es hacer que Annita se encuentre mejor, tampoco creo mis abuelos le agraden verla así y mucho menos ella- suspiró, por alguna extraña razón sentía que tenía que tranquilizarse, ¿tranquilizarse?. Se puso la mano en el pecho y sintió que su corazón había dado un vuelco, pero si hasta hace un segundo estaba de lo más tranquilo. Volvió a suspirar, sería por miedo a que despertara y de un golpe le enviara a casa de sus abuelos. Si...por miedo.
Volvió a fijar su mirada en ella, al parecer estaba mejor, una pequeña sonrisa se formo en su rostro femenino. Le daba un toque tan tierno, estaba nervioso, la misma sensación de antes pero ahora sentía que era agradable, en ese momento quiso soltarla para ver si así se le quitaban esos nervios, pero no podía...ni quería. ¿Seguro que era miedo? Volvió a fijar su vista en ella, esa posición estaba comenzando a ser incómoda. Con la mano que le sujetaba la cintura la llevó a su nuca y la empujó levemente apoyando la cabeza de ella en el espacio que había entre el cuello y el hombro de él.
La temperatura de Anna estaba volviendo a la normalidad, el cuerpo de Yoh estaba fresco, cosa que le venía muy bien a la itako. Yoh sonrió para sí mismo, era la primera vez que estaba tan cerca de la rubia, abrazándola, tocando su piel, oyendo sus latidos al estar tan juntos...Kami-sama por lo que más quieras que no se despierte y me pegue por esto- pensó Yoh. Quería estar siempre así.
En un asiento más adelante, un enano cabezón los observaba disimuladamente por el espejo retrovisor, no sabía si dejar de mirar o reírse por lo bajo de las reacciones de Yoh. Si, reírse por lo bajo era lo mejor. XD
Mansión Asakura
-Esto no me gusta- dijo la Itako Kino mirando fijamente su plato de comida.
-Por qué? si esta muy bueno- dijo su esposo Yohmei masticando.
-No me refería a la comida- dijo seriamente la anciana- Es por nuestra futura nieta.
-¿Anna? Si solo falta al menos más de una hora para que lleguen.
-No la noté muy "bien" cuando me habló por teléfono. Parecía cansada y por mucho que lo intentara disimular su voz sonaba débil. Creo que viene por algo más que para un viaje de placer.
-Crees que sea...?- la miró seriamente.
-Si.
Su uso de razón estaba despertándose, ya comenzaba a sentir y oír los débiles ruidos del exterior, el sonido del motor, los pájaros, ruiditos que hacían la ruedas aplastando tierra, arena y piedrecillas...
Todavía no quería despegar sus párpados, poco a poco estaba despertando interiormente. Sus sentidos también se despertaban cada vez más deprisa, los ruidos de a fuera se hacían cada vez más altos, podía sentir un aroma muy embriagador, era extraño, lo había sentido antes pero muy lejos, ahora estaba cerca.
A parte de eso, el sentido del tacto era el más fuerte, su mejilla estaba rozando "algo", algo que tenía el tacto de una piel, una piel dura fuerte y a la vez cómoda.
Su frente podía sentir como una ligeras cosquillas en las frente ¿Donde estaba metida? Podía sentir el mismo tacto de la piel en su cuerpo. ¿En serio donde estaba? Pero esas sensaciones eran infinitamente mejores que el terrible calor de antes, ahora estaba bien, a gusto. Pero ahora podía oír algo diferente, como un murmullo, el sonido de un respirar que le abanicaba la cara.
Ante esto decidió despertar, levantó su vista, y pudo encontrar respuesta a muchas cosas. Su confusión desapareció y su razón despertó totalmente aunque algo adormilada. Pudo ver una cabellera castaña cayendo suavemente sobre su frente, ese murmullo de respirar era el de Yoh ¿Por qué estaban tan cerca? Y eso que sentía.
Bruscamente levantó su cabeza con cuidado de no darse contra la de Yoh. Su vista recorrio el lugar, el coche seguía su camino, Manta estaba apoyado en el cristal de la ventana también dormido profundamente, se fijó en que habían puesto el aire acondicionado y las ventanas estaban cerradas. Después su mirada se dirigió a su lado. Yoh también estaba plácidamente dormido. Miró su posición:
Estaba sentada sobre Yoh, con las piernas juntas a un lado, había dormido en su hombro y la manó de él, la estaba sujetando suavemente en su cintura.
Miles y miles de pensamientos y dudas volaban en la cabeza de la itako. Estaba muy confusa y cabe decir que como un semáforo en rojo. ¿Por qué estaba "así" con Yoh, sentada encima de él? ¡¿Es que el calor le había hecho hacer cosas raras! ¡Por Kami-sama que no haya sido eso!
Lentamente sin despertarlo, se fue apartando poco a poco de él, se sentó en su lugar de antes, haciendo maravillas para quitarse ese fuerte sonrojo, quería evitar pensar en lo que había sucedido hace tan solo unos escasos segundos, olvidar que Yoh la había abrazado y que ella había estado apoyada en su hombro...oyendo su respirar, oliendo su aroma siendo sujetada por esos fuertes brazos, pegándose a su fornido cuerpo...Que lo olvides Anna!- se reprochó.
Clavó su mirada en Yoh y luego en el paisaje. Debería ponerle el cúatriple de entrenamiento por ello, pero eso quizá era lo que había hecho que se sintiera mejor ¡¡Pero jamás de los jamases lo iba a reconocer!. Siguió mirando el paisaje como si no hubiera pasado nada. Hasta que una voz le llamó.
-Ya te encuentras mejor?- preguntó la voz a su espalda.
Anna se sobresaltó un poco y se giró, para ver a su prometido estirándose el cuerpo y bostezando. Sus mirada conectaron, Yoh estaba con su mirada y sonrisa relajada de siempre y ella con su característica mirada fría y semblante serio.
-Este lugar siempre me da tanta tranquilidad que acabo dormido jijiji.
- Tu encontrarías tranquilidad hasta en medio de un terremoto Yoh. ¬¬
-Ji ji ji, si tu lo dices- rió y la miró. Se perdió en sus ojos negros, en ese momento sentía que solo estaban ellos dos, estaba contento por verla igual que siempre. Los ojos de Anna se ensombrecieron.
-¿Que ha pasado?- preguntó entrecortadamente.
-No te encontrabas bien- dijo con simplicidad el shaman.
-¿Y ...tú...- quería preguntarle por qué eso que acababa de pasar pero no podía, ¿preguntar el por qué de su "cariño" a Yoh?- Será normal...-pensó tristemente- El siempre se preocupa...por todos...por todos...
-Pensé a que así estarías más cómoda- sonrió.
-Claro...-dijo apagadamente. Eso no había sido absolutamente nada.
Anna solo desvió la vista. No quería que su prometido la siguiera mirando de esa manera, pues si lo hacia seguramente ella no podría evitar sonrojarse. Clavó su vista en el paisaje ya faltaba menos para llegar.
Mansión Asakura
-Me alegro de volver a veros- dijo Yohmei en la puerta principal.
-Nosotros también abuelo- dijo Yoh con su sonrisa mientras Anna hacia una reverencia. Manta estaba despidiéndose del chofer.
Yohmei se quedó mirando a Anna examinándola unos segundos y después se hizo a un lado para dejar pasar a los jóvenes.
-Bienvenido Joven Yoh, señorita Anna- saludó Tamao apareciendo en la entrada.
-Hola Tamao- saludó Yoh- Me alegro de volver a verte- dijo con una sonrisa. Provocando que la rosada se sonrojara levemente. Anna solo cerró los ojos y siguió su camino pasando por ellos dos.
- Anna - la llamó Yohmei- Kino me dijo que te esperaba en la sala principal.
-De acuerdo, arigatô...-dijo Anna pero paró en seco.
- Espero que hayas hecho algo rico no he comido nada en todo el viaje.-preguntó Yoh a Tamao
Su mirada se volvió borrosa.
-Por supuesto joven Yoh, he preparada su comida favorita- contestó Tamao sonrojándose más.
Calor...
-Me alegro. Entramos abuelo?
Yohmei no lo escuchó, miraba a la rubia Itako, un temor se reflejaba en sus ojos.
-O...Otra vez?...- la misma sensación de ardor volvió a recorrer su cuerpo. Las gotas de sudor ya comenzaban a caer por su frente y apareciendo también por su cuerpo. Su vista se volvió borrosa, no podía ver nada todo daba vueltas. El dolor en su cabeza era cada vez más fuerte...ya no aguantaba más, su cuerpo no aguantaba más.
Puso su mano en la pared para no caerse, pero fue inútil, seguidamente tiró el jarrón que había ahí colocada llamando la atención de las otras personas. Sus piernas doblaron y cayó al suelo.
Podía oír voces, voces muy lejanas intentó darse la vuelta pero no pudo, todo a su alrededor se volvió negro, ya no escuchaba nada, ya no notaba nada. Cayó inconsciente.
Fin del capítulo 2
Continuará...
Notas de Kakiyu-chan
Lo de Anna ha ido peor, ¡pero de que se queja! A tenido su momento de dulzura con Yoh! ¿Será por eso por lo que se ha sentido mejor? Jeje Quién sabe el cariño de Yoh es tan grande que podría curar el alma jiji...
Bueno ¡Doy gracias a las personas que me dejaron un review! ¡Os estoy realmente agradecida!
Princess Nausicaa: La primera que me leyó! (o que me dejó un fic) Repito, estoy agradecida. ¿Te dejé intrigada? Pues con este no sé, lo cierto es que el otro capi ya lo tengo hecho por lo que lo sacaré pronto y ya me dirás como te va gustando...Con que no actualizas jiji nos pasa a todos...¡Arigatô!
StArFiRe-YuMi: ¡¡¿Qué no tenías esperanzas y viste la mía! Chicaaa entonces me animas más. Me alegro de haber empezado bien. Tienes razón en eso de los RR de hecho, yo hasta hace poquito solo leía por no estar registrada ¡Pero dije BASTA! Y lo conseguí ya aquí estoy. Besitos.
xhela: Holaaa! Es que el YohxAnna es realmente hermoso, me encanta esa pareja y no dejaré de repetirlo aaah...acabo de ver que has sacado un fic nuevo ¡Suerte a ti también!
Akari-aoi: Estoy muy contenta de oír que he empezado bien. En fin seguiré tu consejo y lo seguiré hasta el final y hasta que no pueda más! Y tienes razón con tanto golpe a saber como quedará más adelante pero es que entonces ¡Anna no es Anna! Jiji...
Domo arigato gozaimasu por leer el fic.
Ja-matta!
