Capítulo 2.

Finn caminaba por los pasillos de la escuela cuando vio una silueta en el piso llorando. Si, él conocía muy bien esa silueta. Por eso se acercó a ella.

Hey Rach ¿Estás bien?

Vete Finn no estoy de humor – le dice mientras se voltea para que no vea sus lágrimas.

¡Claro que no estás de humor! Rach, ¡estás llorando! – exclamó cuando vio el rostro de la morena - ¿Qué pasa? ¿Quinn y tú discutieron mucho? – se acerca abrazar a Rachel.

Ella –toma un poco de aire- ella… lo sabe –dijo mirando al vacío.

¿Sabe qué Rachel? – la miró desconcertado.

Lo de las vacaciones… yo… se lo dije

¿QUÉ? ¡OH DIOS MÍO! ¿Sabes que nos acabas de condenar Rachel?

Es lo que menos me importa… la herimos Finn, la herimos mucho. Jamás la había visto actuar de esa manera. Me siento tan mal… tan sucia – comenzó a llorar

Calma, calma, hablaremos con ella. Veremos la manera de arreglar esto.

Perdóname Finn, fue mi culpa, yo se lo dije.

No, tu… calma… fue lo mejor… espero – dijo suspirando

Es sólo que…. Me siento tan mal

Calma Rach, fue lo mejor – la mira directamente a los ojos y se le acerca para besarla.

Finn esto está mal – le dijo al chico separándose

¿Mal por qué? Yo te amo... además, ella de cualquier modo nos matará – Rió y besó a la morena.

Emm… nosotros… yo… tengo que irme… gracias por escucharme – dijo Rachel mientras salía corriendo. Oh Dios mío, ¿que acabo de hacer?

Por la noche la morena no pudo dormir. No podía evitar pensar en la mirada de Quinn, ver a la chica de esa manera. Sin duda, Rachel se sentía lo peor del mundo.

- En la Escuela-

Hey Quinn, ¿podemos hablar?

Vete al demonio Hudson – dijo la chica sin mirarlo

Sólo escúchame… por favor

La rubia se volteó rápidamente para ver al chico a la cara.

Tú debiste de haberme escuchado. Debiste haberme escuchado cuando te decía que te extrañaba tanto. Pero claro, es entendible… preferías escuchar a Berry ¿verdad?

Calma Quinn – se pone de frente a ella – tú, eres la chica de mis sueños, ¿lo recuerdas? El rey y la reina de la generación. Será perfecto. Justo cómo tú lo describías.

Quinn sonrío ante la idea. Por lo que el chico pensó que ya la había convencido. Finn se acercó a Quinn, sus caras estuvieron a centímetros una de la otra, estaban a punto de besarse entonces Quinn le susurró a Finn en el oído muy sensualmente –Ya te dije, que puedes irte al demonio – al mismo tiempo que golpeó al chico en la cara. – Oh mira, ahí viene Berry. – dijo tirándole una mirada asesina a Rachel. La rubia aceleró el paso pero más adelante la morena la alcanzó.

Quinn escucha, por el amor de Dios –dijo mirando a la rubia.

No, no, no. Berry ahí tienes a Finn. ¿Es siempre lo que querías no?

Quería decirte eso… yo y él nos besamos… ayer, creo que estamos enamorados.

Estás –recalcó Quinn.- para tu mayor información, Finn trató de besarme, y me rogó para que volviera con él. Me ofreció ser la reina del baile de graduación junto a él.

¿Qué? – dijo Rachel y en sus ojos se habían acumulado las lágrimas que estaban a punto de salir.

Cómo lo escuchas, así que… cómo me dijiste a mí, aléjate de Finn.

Pero él, él me dijo que me amaba, y me besó y… - la morena rompió en llanto. Quinn no podía soportar verla así. Rachel la había ayudado cuando ella se sentía mal… pero lo que le hizo no podía soportarlo, le dolía más de lo normal.

Lo siento Berry, así es la vida. Ya te hice un favor diciéndote la clase de patán con el que estás. Tengo mi conciencia limpia – y se fue caminando hacia el Glee club.

Ya había dado algunos cuantos pasos cuando se le ocurrió voltear para ver que había sido de Rachel. La chica seguía donde mismo, llorando en esa banca donde la había dejado. La rubia se moría de ganas de correr y abrazar a la morena. De decirle que la perdonaba, que olvidara al patán de Finn. Pero no lo hizo, ella sólo siguió caminando hasta entrar al salón donde se sentó a un lado de Santana. La latina la saludó y le dijo algo que Quinn no entendió y se sentía muy mal cómo para tratar de descifrarlo.

Buenos días chicos – dijo el señor Shue saludando alegremente.

Buenos días señor Shue – se escucharon los saludos dispersados por el salón.

Hey chicos… que tal si empezamos. ¿Alguien quiere mostrarnos algo? – dijo el señor Shue esperando que Rachel alzara la mano para dar gala de sus dotes cómo cantante. Pero no sucedió. Buscó a la morena con la mirada pero no la había encontrado.

¿Alguien sabe dónde está Rachel? – dijo Puck buscando a la morena con la mirada.

Tienes razón esperaba escuchar su molesta voz en cualquier momento. – dijo Santana sin darle mucha importancia al asunto.

No tengo la menor idea – dijo Sam.

¿Tú no sabes dónde está Finn? – le dijo Quinn con una mezcla de odio y burla en los ojos.

No, no lo sé… porqué habría de saberlo – dijo el chico un poco nervioso.

Mmm no lo sé, dijiste que la amabas ¿no? Al menos deberías de preocuparte por saber si se va del país para poder ponerle los cuernos ¿no crees? – dijo la rubia con una sonrisa llena de sarcasmo. Y el típico "uhh" y las risas de sus compañeros no se dejaron esperar.

CALMA CHICOS – gritó el señor Shue. – Quinn ¿sabes dónde está Rachel?

Tal vez – dijo rodando los ojos.

Ok, entonces, ve por ella, por favor. Comenzaremos.

Pero… que vaya alguien más

Quinn te lo estoy pidiendo por favor. –la miró a los ojos.

Está bien – pensó la chica. El señor Shue le había hecho muchos favores. Podía hacer esto.

La rubia iba caminando directo a la banca en la que recordaba haber visto a la morena llorar con tanta intensidad, con el corazón roto. Pero cuando llegó a la banca no la vio. Inmediatamente se dio la vuelta para volver al Glee club diciendo "lo siento, no estaba donde la había visto". Cuando estaba a punto de abrir la puerta del Glee club recordó de la vez que Rachel la había consolado. Así que en vez de entrar al salón corrió hasta aquella ventana donde se habían hecho amigas por unos segundos- Los mejores de mi vida- Quinn sonrió al recordar esa tarde. Llegó y en efecto. La morena estaba ahí. Sentada de espaldas, Dios ella se veía tan frágil.

Hey ¿Qué haces aquí? – le preguntó Quinn a Rachel con indiferencia.

Yo… sólo estaba… llorando por alguien que no vale la pena – dijo la morena mirando al vacío y evitando la mirada que mataba de Quinn.

Entonces – dijo acercándose a la morena- ¿Aparte de que me robas a mi novio me robas el lugar donde lloro? – dijo riéndose

¿Qué? – Rachel miró a Quinn confundida.

Jajaja está bien, no pienso llorar mucho este año, no más. Así que te lo cedo – le dijo riendo a la morena.

¿Ya no me odias? – le preguntó a la rubia mirando sus ojos verdes hipnotizantes

¿Odiarte? Ni que fueras tan importante Berry – le dijo a la morena mirándola de reojo.

Ah – fue todo lo que dijo Rachel mientras bajaba la mirada.

No sé qué tienes, o qué me hiciste Rachel, pero no puedo enojarme contigo, eh estado intentándolo desde que me enteré de lo que había pasado entre tú y Finn… y simplemente no puedo… no puedo lograrlo. – miró a Rachel esperando su reacción.

¿Es enserio? ¿O sólo planeas tu venganza?

¿Tú que crees? – dijo la rubia secándole las lágrimas a la morena con las yemas de sus dedos – confía en mí, Finn no te hará daño jamás… o lo golpearé

Ahí está el problema – dijo la morena evitando la mirada de la rubia. – amo a Finn, aun sabiendo lo que me hizo…. Nos hizo.

Hay Rachel – dijo Quinn suspirando. – ese idiota no se merece ni un solo centímetro de ti – la miró para que viera que si estaba hablando enserio.

Resulta que no puedo creer eso

Pero, ¿por qué?... ya te había dicho lo perfecta que eras… ¿no lo recuerdas?

Perdona, pero tú me dijiste que esa tarde no había sucedido – dijo la morena conteniendo la risa.

Ahh con que con esas estamos – dijo mirando a Rachel con complicidad.

Gracias… por todo – le dijo la morena a la rubia mirándola a los ojos

¿Otra vez perdida en mis ojos? – dijo la rubia rompiendo el silencio

¿Te molesta? – dijo la morena sonrojada.

No, sólo no te enamores de mí Rachel, no quiero otro admirador más en la lista – dijo la rubia tratando de parecer seria.

Quisieras tener tanta suerte – le contestó la morena

Juntas rieron un rato, se les olvidó por completo el asunto de Finn Hudson. Después de haber reído un rato, se quedaron calladas sonriendo mirando a la nada. Entonces, Rachel Rompió el silencio:

Gracias, por levantarme el ánimo Quinn

De nada Rachel, lo haces muy fácil, ¿lo sabías?

Jajaja ¿Por qué lo dices?

Porque soy feliz haciéndote feliz, haces que se me olviden mis problemas Rach.

¿Rach?

Se me acaba de ocurrir… ¿no te gusta? – le dijo riendo

Claro que si – puso su cabeza en el hombro de Quinn.

Qué bueno, porque no iba a dejar de usarlo de todas formas – dijo mientras reía.

Eso espero – cerró los ojos mientras disfrutaban del silencio.

Sonó el timbre del celular de Quinn. Ambas hicieron mueca de enfado ya que ese timbre había arruinado el momento de silencio.

Bueno

Quinny, ¿Dónde estás hija?

Estoy en la escuela ma – dijo haciendo una cara de enfado

Si pero hija ya son las 2:45 de la tarde. ¿no piensas venir a comer?

¿QUÉ? Dios, ya voy, perdí la noción del tiempo

Apresúrate, por favor.

Si ya voy ma.

La chica colgó el teléfono. Y miró a su amiga que estaba mirando a la ventana

Rach, ¡ya son casi las 3:00! ¡Se nos fue el tiempo!

Dios, si no llego antes de las 3:15 mis padres me matarán – dijo la chica tomando su mochila dispuesta para salir corriendo.

Hey Rach para, ¿te irás en autobús?

No, me iré corriendo, duraré mucho esperando el autobús. Bye.

¡Para! Yo traigo mi auto, te llevo a tu casa – le dijo la rubia tranquilizándola.

¿Es enserio? Te juro que te lo agradecería con todo mi corazón. No quiero que me castiguen – dijo la chica aliviada.

Claro que sí, será todo un placer – le sonrió.

Subieron al auto de Quinn y Rachel encendió el estéreo, sonó la canción S&M el remix con Britney. Quinn comenzó a cantar y a bailar desde su asiento. Rachel sólo la miraba y reía.

¡Hey! ¿acaso no te gusta la canción? –le dijo a la morena sin dejar de bailar.

Sí, pero prefiero la versión donde sólo canta Rihanna

Mmm, sin Britney no hubiera llegado tan rápido al número uno esa canción – dijo mientras sonreía.

Pero aun así hubiera llegado – alegó la morena

Jajaja, de ninguna manera, con Britney es genial y punto.

Gira a la derecha. Puedes dejarme en esta esquina. – le dijo la morena quitándose el cinturón de seguridad

¿Vives aquí? – le preguntó la rubia interesada.

No, son cómo… mmm… - comenzó a contar mentalmente- unas cuatro cuadras pasando ese semáforo.

¿Cuatro cuadras?, ¿pretendes que te deje a cuatro cuadras de tu casa? – le dijo la rubia a la morena- oh, espera… ¿te avergüenza el hecho de que vean que te lleve a tu casa? – dijo la rubia preocupada.

Eso es ridículo – alegó la morena

Entonces, ¿Por qué no quieres que te deje en tu casa?

No quiero que te avergüences de que la gente sepa que eres mi amiga – dijo la morena bajando la mirada

Nada de eso – dijo al rubia con cara de incredulidad – te lo repetiré hasta que muera, vales oro, no me avergonzaría de llevar oro conmigo – le sonríe a Rachel.

Gracias Quinn – le dijo a la rubia con la voz entrecortada para aguantar las lágrimas

No hay porqué…. Y llegamos – le sonríe a la morena una vez más, pero esta vez con seguridad, con más seguridad que nunca antes jamás.

¿Nos veremos mañana? – dijo la morena mientras se disponía a salir del auto.

Claro que si… pero antes debes desabrochar tu cinturón – dijo mientras soltaba una carcajada

No te rías, estaba distraída – se desabrochó el cinturón y salió del auto – nos vemos mañana rubiecita – le dice por la ventana del auto

Hasta mañana morenita – se despide con un saludo con la mano.

Las dos chicas se despidieron… en cuanto lo hicieron sintieron el vacío de la ausencia de la otra, al sentirlo, Rachel se dio la vuelta para ver hasta dónde iba Quinn. Y sonrió al ver que no había arrancado aún. La rubia seguía mirando a la morena. Quinn le regresó la sonrisa y se sonrojó al ver que Rachel la estaba mirando también. Encendió el auto mientras daba un suspiro. Si, habría que esperar todo un día para volver a ver a la morena.