Kya!! Mi primer review!! Qué felicidad YAY! Ahora sólo por eso aquí está la continuación. Todo éste capítulo es un mega flashback del día en que Matt llega a Wammy's House.
A la chica que me dejó el review Maya-chan, ya hasta había considerado dejar a Kath de lado para una historia aparte pero está bien, la incluiré para aclarar tus dudas aunque un poco después de lo planeado.
Espero haya más reviews!
Advertencias: Lenguaje altisonante, Shonen-ai insinuado
Impressions
Dicen que la primera impresión lo es todo. Que la primera impresión no se te olvida jamás en la vida. Si me pongo a analizarlo, creo que tienen razón. Aún hoy me cuesta trabajo mirar a Mello y no pensar que es una chica.
A comparación con otros niños, yo era considerablemente viejo cuando llegué a Wammy's House, contando ya 7 años de edad. Antes de eso vivía con mis padres, un matrimonio disfuncional que se mantenía unido para guardar las apariencias. En la escuela era un chico problema. No terminaría jamás si me pusiera a contar las veces que terminé en la oficina del director tras alguna estúpida pelea, o con uno de mis videojuegos castigados. Al llegar a casa, mamá gritaba y me mandaba a mi habitación, luego llegaba papá y me daba una zurra de las buenas con el cinturón.
Por supuesto que me sabía muy superior intelectualmente, comparado con mis compañeros de clase, pero jamás lo demostré abiertamente. No me apetecía ni un poco que me saltaran de año o algo así. Para mí pensar lo mínimo estaba bien, no necesitaba nada más que eso y encerrarme en mi cuarto a jugar con el entonces novedoso y fabuloso Nintendo 64 (vaya cosa más prehistórica, ahora que me lo pienso).
Pensar que mi principal adicción sería mi perdición. Un día cualquiera, castigado como de costumbre, jugando mi Super Mario 64, aburrido después de completar el juego por trigésima cuarta ocasión, aún sin haber logrado el tan anhelado cien por ciento, y sin llegar a comprender qué diablos me faltaba. Y entonces se me ocurrió. Ya lo había hecho cientos de veces ¿por qué no ahora? No había nadie en casa que me fuera a ver mientras entraba al cerebro principal del juego, decodificarlo, y averiguar cómo alcanzar ese cien por ciento que se me estaba resistiendo. Grave error.
¡Slam! La puerta se abrió del golpe. Papá me mira, con el cinturón ya desabrochado y listo para golpearme y ve la pantalla toda negra con numeritos y símbolos en color verde brillante. Mierda, me descubrió. Resultó trágico que mi padre fuera experto en computación y fuera dueño de una compañía de programación, pues entendió perfectamente lo que yo estaba haciendo. Me tomó de la muñeca y llamó a mamá. Discutieron un rato, aunque no supe de qué, pues decidí mandar mi cerebro a otro lado, a mi Super Mario 64, y me imaginaba consiguiendo el cien porciento gracias a mis descubrimientos dentro del código del juego. Fueron horas… y horas… y horas… tras las cuales papá me llevó de nuevo a mi habitación, me arrojó dentro y echó llave por fuera, dejándome encerrado.
El día siguiente fue tal vez el más nefasto de mi existencia, en cierto modo. Papá no me sacó de mi habitación en toda la mañana. No había cenado ni desayunado. Cerca de mediodía escuché el timbre y la voz alegre de mamá recibiendo a algún extraño. No fue sino hasta entonces que mamá abrió la puerta y me dejó libre… a medias. Me jaló hasta la sala y me sentó bruscamente en un sofá, con una sonrisa hipócrita dirigida a la visitante.
Ésa mujer… Cabello negro, ojos verdes, piel blanca, fachosa, flaca y sin chiste. ¿Qué edad tendría? Me pareció que me sacaba unos 10 años, tal vez menos, tal vez más. Seguro sería una loquera o algo así. Vaya vida más aburrida la suya, una loquera de 17 años, seguro ella estaba más loca que la mayoría de sus pacientes.
-Hola Mail, mi nombre es Kath. Es un placer conocerte.
¿Cuál fue mi primera impresión de ésa mujer? Tonta, tonta y mil veces tonta, era el único adjetivo que me parecía podía ajustarse a ésa persona.
-Lo siento por ti, pero no puedo decir lo mismo
¡Plaf! Mamá me soltó una bofetada bruscamente. -¡No seas irrespetuoso, Mail Jeevas!
Ésa mujer suspiró y se levantó de su asiento, tomando a mamá por la muñeca. –La violencia no infunde respeto, sólo miedo y odio. Por favor, ¿nos puede dejar solos?
Mamá me miró con desprecio y luego se disculpó fingidamente con ésa mujer, para abandonar la sala con paso firme. Ésa mujer sonrió amablemente y se sentó a mi lado, rozando mi mejilla inflamada con las yemas de sus dedos. -¿Te encuentras bien?- ¡Ja! Mera cortesía, como si de verdad le interesara mi bienestar.
Aparté su mano con una palmada y la miré con rabia -¡No me toques, pervertida, pedófila! ¡Y no creas que impresionas a nadie con tu numerito de "niña buena, amable y amor y paz"! No te me acerques.
Ella sonrió, se levantó y volvió a sentarse al otro lado de la habitación, sin borrar su sonrisa tonta. –No me malinterpretes, Mail. Me alejaré sin con eso estás más cómodo, pero necesito hablar contigo.
-¡No necesito un loquero! ¡Los locos son ellos, no yo! ¡Te has equivocado de paciente, mejor vete!
Su sonrisa se hizo más amplia, más tonta y más fastidiosa. –No soy psiquiatra, Mail. Pero veo que sí eres tan inteligente como habían dicho. Vengo de una casa hogar llamada Wammy's House, destinada al alojamiento y buen desarrollo de niños brillantes como tú. Tus padres llamaron y dijeron que debíamos verte, y veo que no se equivocaron.
-Casa hogar… es una manera curiosa para no decir "orfanato". No soy idiota, he visto los anuncios de ese tal viejo Wammy que busca niños superdotados. Es despreciable. Juntar a los niños supuestamente inteligentes en un solo lugar como si fueran animales o monstruos que no debieran ser vistos por los demás y…
Ella se rió, se rió como si tuviera cinco años. Patético. Una persona de su edad riéndose de ésa manera no era correcto. Y además me había interrumpido, qué falta de educación. Ya sabía que toda esa decencia y amabilidad eran pura máscara.
-¿Y ahora qué te pasa, mujer tonta?
Se limpió una lagrimita que se le escapó de los ojos por la pura risa. Qué persona tan absurda y desagradable. –Perdona, Mail, es que llevo tantos años tratando de que el señor Wammy se de cuenta de eso que acabas de decir. No cabe duda de que eres realmente brillante.
Me enfadé aún más. Qué tonta era esa mujer, tratando de convencerme con esas frases subliminales mientras hablaba. Y pensaba que yo caería, qué ilusa. –Di lo que quieras, no pienso ir contigo.
Ella paró de reír pero no borró su sonrisa tonta de la cara. –Ya veo. Tampoco intentaré obligarte si no quieres. Sólo piensa si prefieres estar en ésta casa con ésas personas…
Diablos, la maldita había pescado mi punto débil en la discusión. No quise admitirlo entonces, pero para ser ésa mujer, era bastante observadora. Igual que el cabrón de Near (a quien aún no conocía).
-Para venir de un sitio para superdotados, eres bastante tonta, si crees que con eso me vas a convencer.
Esperaba que se ofendiera, que se enfadara, algo que cambiara esa tonta y odiosa sonrisita, pero sólo volvió a reírse. ¿Qué sucedía con ésa tonta? No había parado de insultarla ni de gritarle desde que llegó y seguía sonriendo. Seguro era un zombie o algo así, inmune a las ofensas. No había otra explicación posible.
-Eres la tercera persona que me dice lo mismo.
Yo no lo sabía, pero ya que lo pienso, parece que desde ése momento quedé destinado a ser "El tercero", siempre detrás de otros/as dos cosas, personas o lo que fuera. El tercero en Wammy's House, el tercero en encontrar a Mello tras fugarse del orfanato, el tercero en las prioridades de ése rubio idiota… siempre el tercero.
-Entonces, Mail… ¿qué dices? ¿Quieres quedarte o probar aires nuevos? ¿Serviría sobornarte con el Star Fox 64?
-Pensé que no ibas… ¡¿El Star Fox?! ¡Estás como una cabra! ¡El lanzamiento es hasta dentro de un mes! ¡Ni siquiera en Japón lo han sacado!- brinqué indignado ante tanta ignorancia.
-Ah… Really? Qué curioso, yo lo conseguí ayer.- Del bolsillo trasero de su pantalón de mezclilla extrajo una caja… no, no una caja la caja del Star Fox, uno de los videojuegos más esperados para el N64, de ése año. Me cuesta admitirlo, pero caí redondo en su trampa. De pronto ya estaba en el interior de una majestuosa limusina negra con el juego en mis manos, y ésa mujer riendo como tonta (como siempre) sentada a mi lado.
-Y dime… -comencé fastidiado de que me hubiera atrapado tan fácilmente –estos… niños superdotados… ¿qué hacen?
Por primera vez, y con inmensa satisfacción, vi esa sonrisa desaparecer momentáneamente. Al menos me había vengado por el juego sucio de antes, aunque no sabía exactamente cómo.
-Ellos… el señor Wammy los tiene compitiendo para que alguno se convierta en sucesor de L…
-¿L?
-L, el gran detective, seguro has oído de él, es conocido como el mejor detective del mundo, actualmente y tal vez en toda la historia. Ha trabajado en diversas investigaciones con los casos más difíciles y atrapado a los criminales más buscados. Él creció en Wammy's house, y el objetivo del orfanato es que entre varios niños brillantes compitan para que L elija entre ellos al más apto para ser su sucesor. Por como te veo… serías un gran candidato, M–
-No me interesa- la corté fríamente -¿Quién querría pasarse toda su vida encerrado en un cuartito, escondido, usando un nombre falso, sin conocidos, ni amigos, ni vida, sólo para ser la justicia? Suena egoísta pero prefiero vivir una vida tranquila y lo más normal posible- expliqué mirando hacia otro lado, esperando que ésa mujer se arrepintiera de traerme y me devolviera, no, mejor que me dejara en una nueva casa con gente distinta, pero con el Star Fox 64, eso sí.
La reacción obtenida fue todo lo contrario. Sin avisarme me abrazó y escondió su cara en mis diminutos hombros. Lloraba -¿Por qué mierdas, él no piensa como tú?
Tonta, cada vez más tonta, acababa de darme un arma con qué golpearla. Y debo decir… que no sentía ni poquito remordimiento al pensar en cuánto daño podía hacer. Creo que no es algo que a un niño de siete años le preocupe mucho, realmente.
-Seguro que te botó porque eres mala en la cama- le repliqué con el más puro y malicioso veneno en cada una de mis palabras. Aclaro que también era un niño un tanto… demasiado informado para mi edad. No era culpa mía que en las revistas de videojuegos se anunciaran revistas porno.
Ya estaba, si no me plantaba una cachetada y me arrojaba del auto en movimiento, algo realmente estaba muy mal con esa mujer. Y lo estaba, como jamás me imaginé que podría estarlo. En lugar de hacer lo que pensé, me abrazó con más fuerza y dejó salir un leve gemido lastimero… patético.
-Ojalá fuera por eso…
Me sentí asqueado por tanta cercanía, pero una parte pequeña y minúscula de mi persona sintió un poquito de lástima por ella. Luego el chofer habló avisando que ya habíamos llegado a nuestro destino. Ella abrió la puerta del coche, con cualquier rastro de llanto totalmente erradicado. (Lo admito, es casi una buena actriz).
El primer sonido que llegó a mis oídos fue una voz dulce y alegre que se acercaba a nosotros. Asomé la cabeza y tuve la visión más hermosa de mi vida. Una niña de mi edad, con cabellos dorados hasta los hombros, ojos preciosamente azules y piel blanca como la leche venía corriendo hacia ésa mujer, con una sonrisa preciosa en el rostro, gritando "¡Hermana, hermana!"… Fue amor a primera vista.
-¡Bienvenida, hermana!- saludó alegremente, abrazándose a la cintura de ésa mujer sin borrar su sonrisa angelical.
-¡Hola, Mello! ¿Cómo se portaron?- le respondió ésa mujer, con esa sonrisa insoportablemente imborrable.
-Pero qué preguntas, si yo siempre me porto bien…
De pronto ése ángel notó mi presencia. Primero sonrió emocionada, luego volteó a mirar a ésa mujer con expresión de puchero, que no dejaba de ser adorable. -¡Hermana!- reclamó –Prometiste que te iba a acompañar a ver a los niños nuevos, ¡lo prometiste!
Ésa mujer se agachó y palmeó esa preciosa cabeza, dorada como el sol. –Perdona, pero como mi ayudante, tu tarea fue quedarte para asegurarte de que la casa siguiera en pie a mi regreso. Con Roger fuera, ¿quién los controlaría mejor que tú?
Él ángel volvió a sonreír –Sí, tienes razón. Se devorarían unos a otros sin mí a cargo. Ne, hermana, preséntame al chico nuevo, a ver si no metiste la pata.
Salí del auto como impulsado por un resorte, ansioso por conocer al ángel, por hablarle, por estar con ella… Estaba tan perdido en mis ensoñaciones que no noté que me estaba hablando hasta que aplaudió con fuerza a tres milímetros de mi rostro, trayéndome de vuelta a la realidad.
-Oye… ¿te quedaste dormido o algo? Te pregunté tu nombre.
Medio aturdido como me encontraba, no pensé mucho en mi respuesta. Otro grave error. –Perdona, mi nombre es Matt.- Pensé que cambiar de identidad era lo más adecuado en ese momento… y ese nombre me gustaba. Luego procedí a explicar sin ninguna vergüenza, la razón de mi momentánea distracción. –Es que nunca había conocido a una niña tan linda como tú.
Lo que uno se gana con cumplidos, según me habían tratado de enseñar, eran sonrisas, agradecimientos, y algún sonrojo. Lo que yo me gané con ése cumplido fue el pisotón más doloroso que he recibido jamás y una mirada de rabia del ángel.
-¡Soy un CHICO, tarado! ¡Y apostaría que soy más masculino que tú! ¡¿Qué, esas gafas enormes no te dejan ver con claridad?! ¡Idiota!- y regresó furioso a la enorme mansión de dónde había salido.
¿Mi primera impresión de Mello? Psicópata, temperamental y… maravilloso. Ése día me cambié de acera, si entienden a lo que me refiero.
-Vaya, se ve que se llevarán bien- comentó ésa mujer sonriendo tontamente de nuevo –Pero mejor espera a que se le pase la rabia, siempre lo confunden con una niña y eso le toca los nervios. En una hora estará bien.- añadió tranquilamente, posando una mano en mi hombro –Esperaba que Mello te enseñara el lugar, pero tendré que hacerlo yo, ahora que se ha enfadado.- prosiguió fastidiosamente mientras me guiaba hacia el interior. –Más tarde te pre…
Se cortó de repente al notar a un muchacho de aspecto desaliñado que nos observaba apoyado en una pared del vestíbulo. Sus ojos se veían vacíos, su cabello estaba hecho un desastre y vestía como vago, con una camisa holgada y unos pantalones de mezclilla de lo más corrientes. Para acabarla estaba encorvado de la espalda y tenía ojeras de "no he dormido nunca en toda mi vida".
-Bienvenida a casa Kath… ¿ves? Ahora me ha tocado a mí decirlo, ya estamos a mano.- saludó casualmente el extraño muchacho.
Ésa mujer soltó mi hombro y avanzó con expresión pasmada hacia el chico. Parecía que quería hablar pero no le salían las palabras. Luego sonrió más amplia y felizmente que todas las ocasiones anteriores. Sus mejillas se colorearon y sus ojos brillaron de manera rara… bueno a mí me pareció espeluznante. Corrió hacia él y le arrojó los brazos al cuello.
-¡Bienvenido a casa, L!- exclamó portándose como niña de guardería mientras apretaba el abrazo.
-No puedes decir eso. Yo he llegado antes, por tanto, soy yo quien debe darte la bienvenida. Y no tienes que emocionarte tanto, no es como si lleváramos un año sin vernos.- la regañó él revolviéndole el cabello cariñosamente.
¿Cuál fue mi primera impresión de L? Desaliñado, raro… e infeliz. No necesitaba ni hablar con él para darme cuenta de que no era realmente feliz siendo La justicia. Sus ojos vacíos reflejaban esa miseria con tanta claridad como un cristal. Vaya idiota. No podía creer que alguien así fuera el mejor detective del mundo. Me pareció casi tan tonto como ésa mujer. Noten que he dicho casi, nadie puede ser tan tonto como ésa mujer.
-¡No me jodas, L! ¡No te he visto en tres meses!- reclamó ella con rabia antes de besarlo en los labios.
Me volteé hacia otro lado, asqueado. ¿Qué de maravilloso podía tener eso de los besos que a los adultos les gustaba tanto? Y entonces pensé en el ángel de cabellos dorados… Mello… bueno si era con él, el asunto no sonaba tan mal.
De pronto ésa mujer estaba parada a mi lado de nuevo y con su mano en mi hombro. –Bueno, Mail, vamos a que conozcas a los demás niños.
-Oye, tonta.- la interrumpí fastidiado. -¿Para qué les obligan a usar nombres falsos si los llamas por el real?
L, a nuestras espaldas, se rió –Yo también pensé que era una tonta cuando la conocí.- reconoció con el mismo tono casual. –Bien, voy a buscar a Katherine mientras te encargas del niño, seguro se preocupará si no te ve.- se despidió con un leve movimiento de la mano, al que ella respondió de la misma manera, sin dejar de sonreír.
Me guió por unas grandes y eternas escaleras. Odio las escaleras. Siempre he odiado las escaleras. Una rampa es mucho más fácil de manejar y mucho más divertida.
-Así que te has dado cuenta de lo de los nombres… sorprendente.
-Cualquier idiota lo haría. ¿Esperabas que me creyera que L y Mello son nombres de personas? Y si tu mascota se llama Katherine, es obvio que no te llamas Kath. No me subestimes, mujer tonta. Ahora debes llamarme Matt.
Ella guardó silencio y simplemente se rió. Odiosa, odiosa, odiosa. Tonta, tonta, tonta. Eran las únicas palabras que se me ocurrían cada vez que alzaba la vista para mirarla. Mientras avanzábamos trataba de pensar en algo más agradable que todo lo que me estaba pasando. Traté de pensar en cómo me divertiría con mi Star Fox 64 y que para cuando se hiciera el lanzamiento oficial, yo ya lo habría terminado unas diecisiete veces.
El avistamiento de una cosa blanca, como una bola de algodón, captó mi vista desde la mitad del corredor. La cosa blanca estaba en el suelo, como hecha un ovillo. Conforme nos acercábamos noté que se movía. No sólo eso, sino que era un ser humano. Sí, la cosa blanca resultó ser un niño, más joven que yo, albino, vestido en pijamas blancos, de aspecto pequeño y débil, que estaba en el suelo armando el rompecabezas más extraño que yo he visto en mi vida, cuyas piezas eran todas blancas, solo variando en formas y tamaños.
La cosa blanca notó nuestra presencia y alzó la vista. Sus ojos se veían iguales a los de L, aunque sin ese tinte miserable e infeliz.
-Oh, buenos días, señorita Kath. Bienvenida.- saludó cortésmente con una voz… rara.
-¡Hola, Near! Veo que no te aburres de ése juego ¿verdad?
-Es como usted que sigue jugando al ajedrez con L aún sabiendo cuál será el resultado final. El desarrollo siempre es interesante.- comentó el niño tranquilamente.
¿Mi primera impresión de Near? Raro… en cierto modo brillante… y también raro…
-Sí, tienes razón- ésa mujer se rió tontamente, otra vez. Juré que si volvía a escuchar esa risita tonta me largaba de ahí. -¡Ah! Te presento a Matt. Matt, él es Near.
Sonreí. Vaya alias más extraño. El sinfín de bromas que se podían hacer con él. Aunque he de decir que de no ser por Mello, Near y yo nos hubiéramos llevado muy bien; por lo que en ése momento no tenía motivos para querer molestado. Hasta me cayó bien… pero no pude reprimir una pequeña broma…
-¿Cerca de qué?- Para quienes lo ignoran (espero que nadie, sólo alguien con el nivel de estupidez de ésa mujer no entendería el chiste) la palabra "Near" significa "Cerca" en español.
La cosa blanca sonrió divertido. –Mucho gusto, Matt. – Luego se volteó a ésa mujer –Es listo. Me agrada.
Ésa mujer afirmó con la cabeza y se despidió cariñosamente de Near, alborotándole los blancos cabellos.
De haber sabido lo que ésa mujer tenía planeado para mí me hubiera largado inmediatamente. Me llevó a una especie de aula y me indicó que tomara asiento. Caminó hacia un archivero y sacó alrededor de 10 hojas tamaño oficio. Tenía toda la pinta de ser…
-Un examen.- explicó brevemente. –Es una tontería, pero el señor Wammy manda que cada niño que ingrese haga el examen para probar qué tantas probabilidades hay de que se convierta en un posible sucesor de L. La mayoría de los niños lo hacen a los 5 años, pero contigo supongo que será la excepción. No te asustes, no creo que te resulte difícil. Yo también lo hice. Lo difícil es equivocarse. Ya que no te interesa convertirte en L, te recomiendo que le busques cómo equivocarte sin que noten que es a propósito. Yo lo hice, y logré 5 errores fingidos y 2 reales. Pero estoy segura de que puedes superar eso por como te has comportado hoy. Por eso trata de equivocarte, si es que no te interesa entrar en la carrera. Si sacas un alto puntaje no te dejarán en paz nunca, créeme.
¡Claro que hubiera pensado en equivocarme a propósito! Lo había hecho miles de veces en mis exámenes normales. Pero no le iba a dar la satisfacción de seguir su consejo. Tal y como ella había dicho, era cosa fácil. Las preguntas requerían lógica más que otra cosa. Lo terminé en 45 minutos, sin esforzarme realmente. Ella sonrió tranquilamente y guardó las hojas de vuelta en el archivero.
-Te diremos tus resultados luego. Ahora sígueme, te mostraré tu habitación. Espero que no te moleste compartir.- volvió a llevarme a través de largos corredores fríos e inmensas escaleras. Odiaba las casas de los ricos, tan grandes, tan frías… desplazarse era taaaaan agotador.
Finalmente llegamos a una habitación con una puerta blanca de lo más común. Dentro había un par de camas individuales, separadas, cada una pegada a una pared. Un amplio ventanal dejaba ver la luz de mediodía, debían ser cerca de las 4 de la tarde. Había dos amplios armarios, uno vacío y el otro hecho un desastre. Al fondo había un par de escritorios de trabajo, uno limpio y el otro atiborrado de libros. Toda la habitación olía a chocolate, y había envolturas vacías del mismo regadas por todos lados, cosa que me molestó. Nunca me gustaron mucho los dulces.
Había una persona recostada en la cama, leyendo un libro. La persona se incorporó para ver quién irrumpía en su privacidad. Su rostro mostró enfado al verme.
-¡No, hermana! ¡No quiero compartir cuarto con el Ciego!
-Mello, sé un buen chico y pórtate amable con Matt. Un error lo comete cualquiera. Además, como mi ayudante, esta será tu nueva tarea. Enséñale a Matt cómo son las cosas aquí y ayúdalo a adaptarse. Seguro que puedes.
El ángel rubio refunfuñó un par de cosas ininteligibles pero finalmente aceptó. Ésa mujer sonrió, le alborotó el cabello y salió de la habitación, dejándonos solos, alegando que tenía papeleo que arreglar.
Mello me señaló mi cama. Dejé mis cosas ahí y me senté en la orilla del colchón observando a mi nuevo compañero, quien había vuelto a su actividad previa de leer en la cama, ignorándome por completo. Se me volteó el estómago sólo de pensar que él me estaba ignorando a propósito.
-Ahm… perdona… por la confusión de hace rato.- me disculpé apenado, esperando captar la atención del ángel, resultando medianamente exitoso en mi misión.
-Matt, ¿cierto? Ya no importa, sólo consígueme más chocolate.- me respondió tranquilamente, arrojándome una envoltura vacía hecha bolita, a la cabeza.
-Pero ¿có–
-Ingéniatelas.- me cortó con simpleza, dejando en claro que era su última palabra a menos de que yo consiguiera el famoso chocolate.
Suspiré resignado. Si con eso conseguía la aprobación de Mello, entonces no importaba. Mientras salía de la habitación, me imaginé regresando con el preciado dulce, y al ángel rubio abrazándome con alegría y gratitud como lo había hecho con ésa mujer. Qué lejos de la realidad estaba.
¿Mi primera impresión del Wammy's House? Mierda, mierda… y también mierda. El sistema era una mierda, ésa mujer que estaba a cargo era una mierda, el sólo concepto era una mierda. Pero… ¿a mí eso qué carajos me iba a importar si estaba compartiendo habitación con el ángel rubio? Podría haber estado en el peor lugar del mundo y aún así me hubiera sentido el más dichoso si Mello estaba conmigo.
Y por si interesa, obtuve 97 porciento en la prueba que hice a mi ingreso. Contra el 98 de Mello, el 99 de Near y el 100 de L, sonaba como nada. Aún así, y como ésa mujer me había dicho, me tuvieron en diversas pláticas y reuniones con directores y maestros hablándome sobre las posibilidades como sucesor de L. Vaya fiasco. Y por si fuera poco, había sacado un punto menos que ésa mujer en la maldita prueba.
To be continued…
Hummm me ha quedado muy largo, pensar que me lo eché en una noche XD.
Bueno tengo que hacer la aclaración sobre los videojuegos. Matt nació en 1990, no recuerdo la fecha exacta pero me parece que es en Enero. En fin, éste capítulo ésta situado en Marzo de 1997. Aclaro que de videojuegos sé un poquito menos que NADA, por lo que tuve que recurrir a la fiel Wiki para ver qué consolas se lanzaron alrededor de esa fecha y los videojuegos, (todo un trabajo de investigación) El Star Fox 64 se lanzó en Japón en Abril de 1997, si tenemos un mes antes, estamos en Marzo. Kath lo consiguió aprovechando las influencias de Watari/Wammy.
Creo que es todo en cuanto a aclaraciones, Matt ya les explicó su chiste de Near, (seh, chiste malo, pero siempre había querido jugar con eso de Near/Cerca XD)
Espero más reviews y díganme si quieren MxM en el siguiente cap o si de una vez le entro a la historia de Kath para aclarar más las cosas y que se entienda su función en Wammy's House.
Me despido, espero más reviews, aún sin ellas seguiré escribiendo porque ésta historia no me la puedo dejar encerrada en la cabeza
Nos vemos!!
