Desclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia me pertenece y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Cap.2
Vacaciones.
— ¿Cuánto falta para llegar? — me preguntó Emmett por decima ocasión en dos minutos, contuve las inmensas ganas que tenía de callarlo de una vez y sólo me pellizqué el puente de la nariz, tratando de calmar mis nervios.
—Emmett, cállate, ya te dije que pronto— le dije irritado y acomodándome mejor en mi asiento de primera clase, en el avión que nos llevaba directo a Londres.
—Oh, vamos Eddie, de saber que ibas a estar de gruñón todo el tiempo me hubiera ido con Jasper desde antes— dijo mi amigo quejándose y recostándose igualmente en su lugar.
—De saber que estarías así de irritante te habría puesto un bozal— le dije, medio en broma, medio en serio, estaba a punto de sacarme de mis casillas, sólo necesitaba un "Eddie" más para explotar.
—Edward— me llamó en tono serio, lo cual me intrigó e hizo que abriera mis ojos, antes fuertemente cerrados— ¿Has pensado en lo que hablamos hace unos días? — me preguntó.
—En realidad, no— le mentí, no quería pensar en ello, quería pasar mis vacaciones en santa paz.
—Pues, deberías— fue lo último que me dijo antes de que se acomodara en su lugar y se quedara profundamente dormido, como un tronco, yo por el contrario ahora no podía conciliar el sueño, maldito Emmett.
Aterrizamos en Londres según la hora esperada, Jasper ya nos aguardaba cuando bajamos del hangar, nos saludamos brevemente, se veía apurado.
—Vamos chicos, debemos irnos, si llegamos tarde a la comida seguro que Roseta se molestara— dijo rodando los ojos y guiándonos por entre la gente.
— ¿Quién es Roseta? — le pregunté, antes de que Emmett lo hiciera.
—Mi hermana— dijo Jasper secamente, como si le molestara algo.
—Con que mi futura novia se molesta por no comer a tiempo, eh— bromeó como siempre un insensible Emmett.
—Emmett, ya te dije que no te acercarás a mi hermana y mucho menos a Alice— le dijo Jazz con una mirada penetrante, pero él ni se inmutó.
— ¿Alice está aquí? — pregunté intrigado, él sólo asintió.
—Bah, estás celoso porque sabes que ellas preferirían a un enorme oso antes que a ricitos de oro— se mofó mi amigo de Jasper, siempre encontrando la oportunidad idónea para molestarlo por su rubio cabello.
—Púdrete— le dijo entre dientes.
—Vaya, qué rudo que eres pequeña— volvió a burlarse, en esta ocasión no pude evitar soltar una sonora carcajada, ni Jasper tampoco, a pesar de todo y a su manera, se apreciaban.
—Ya bésense— les dije rompiendo del todo la tensión que se había creado, gracias a los siempre obvios celos de Jasper.
—Quizás te besemos a ti— contraatacó Emmett, Jasper asintió y acto seguido ambos estaban sobre mí intentando besarme, obviamente todos nos veían de una manera extraña pero no podía importarnos menos, estábamos de vacaciones y eso, para tres hombres de negocios, era una oportunidad que se debía aprovechar al máximo.
Al llegar al estacionamiento del aeropuerto tuvimos que acomodarnos en un pequeño auto, como extrañaba mi amado Volvo, desafortunadamente no podía llevarlo.
—Jasper, te noto tenso— lo abordé, una vez emprendimos el camino hacia la casa de su madre.
—Lo notaste— dijo con un suspiro— Es Roseta, al parecer no me perdona lo que le hice— su voz cansina denotaba que había tenido problemas con ella, ahora me preguntaba cómo sería una chica que lograra poner en aquel estado a mi amigo, seguro no una dulce niña.
— ¿Qué cosa le hiciste a mi novia, ricitos? — exclamó Emmett, Jasper gruñó por lo bajo así que me adelanté para evitar más confrontaciones.
—Emmett, ahora no— él entendió que debía callarse y se disculpó.
—Lo siento Jazz— Jaspers sólo negó.
—No es su culpa, es sólo que, es complicado.
Ambos, Emmett y yo nos quedamos callados para instarlo a que continuara, suspirando fuertemente comenzó.
—Cuando era adolescente mi padre me ofreció vivir con él para poder tener una mejor educación, Rosalie aun era pequeña así que mis padres decidieron que no debía separarse de mi madre, pero tiempo después ella, mi mamá, la mandó a un internado para señoritas, cuando yo regresé ella había cambiado considerablemente, había crecido y yo no había estado ahí para cuidarla, por eso me odia— dijo con pesar, yo sabía que él la amaba, podía notarlo, y el obvio desprecio de la chica le afectaba.
—Vaya, no puedo creer que haya hecho eso tu madre— reflexionó Emmett. — Debería odiarla a ella y no a ti, hermano— dijo ahora molesto.
—Lo hace Emmett, si ha venido aquí es porque no le ha quedado más opción, pero ha estado evitando este reencuentro por mucho tiempo, tampoco ha ayudado que ustedes estén aquí, no puede concebir que mis amigos estén más cerca de mi madre que ella misma, además ha venido con sus amigas, lo que le da más valor y por lo tanto no teme decir todo lo que ha guardado por años— terminó Jasper, después de esto nos quedamos en un silencio un tanto tenso, ya me imaginaba la no tan grata bienvenida que su hermanita pensaba darnos.
—Al fin, después de tantos años de conversaciones por teléfono por fin conoceré a la deslumbrante señora Hale— rompió el silencio Emmett.
—Emmett, te lo dije una, dos y muchas veces, ¡Te quiero lejos de mi madre! — le gritó Jasper, terminando finalmente con la tensión instalada en el auto.
—Ustedes definitivamente son un matrimonio en decadencia— los piqué a ambos, mala idea, ellos podía molestarse siempre que quisieran, pero cuando se unían, en contra mía, formaban una fuerza imparable, que me hacía arrepentirme al instante de mis palabras.
—No te enceles tanto, Eddie, recuerda que aquí la hermana solterona eres tú— a este comentario de Emmett le vinieron muchos más de Jasper, lo que logró molestarme para cuando ya estuvimos frente a la casa Hale.
Era grande, como todas las mansiones lujosas de Londres, color azul y blanco, bastante bonita, se notaba por todas partes el estilo de la mamá de mi amigo.
—Vamos, seguramente ya todos estarán aquí, me dijo que debíamos estar aquí a las dos y media— añadió Jasper, mientras abría la cajuela del auto y nos entregaba nuestras maletas, cada uno bajo su equipaje y avanzamos sobre el camino asfaltado que conducía a la entrada.
Jasper entró con sus propias llaves dejándonos pasar, el lugar por dentro era muy bonito, bien decorado y amueblado con gran detalle, inmediatamente pensé en mi madre y en lo excelente decoradora que era.
—Vamos Eddie, deja de mirar todo como retrasado— me apremió Emmett, Jasper rió, aun estaban en guerra conmigo.
— ¿Te molesta que te quite tu puesto como el tonto del grupo, Emmett? — lo contraataque, Jasper y él rieron, al igual que yo, ambos eran un dolor de cabeza, pero eran mis mejores amigos.
Entramos a la sala de la residencia donde todos estaban esperando por nosotros para la comida.
Ahí estaban la madre de Jasper quien se levantó de su lugar en cuento Jasper entró, la saludó tanto a ella como a su novio, quien seguramente ya era su prometido en ese momento, a nosotros nos saludó efusivamente con un beso y un abrazo, el hombre, Fito, según escuché, fue menos exagerado pero igual de cortes.
—Chicas, quiero que conozcan a Emmett McCarthy— dijo señalando y presentando a mi amigo a las tres mujeres que se encontraban en la sala— Y a Edward Cullen— dijo ahora tomando mi brazo.
Ellas asintieron en señal de respuesta.
—Ellas son mi hija Rosalie, y sus amigas Alice e Isabella— presentó ahora a las muchachas.
Me fijé primero en Rosalie, era muy bonita, con el cabello rubio y rasgos perfectos, se parecía mucho a Jasper pero mucho más a su madre, no podía negar que era una Hale.
Después me fijé en la otra muchacha, Alice, la había visto en algunas revistas de sociedad, pero muy poco, en persona era mucho más bonita, pero extremadamente pequeña, si la comparaba con Emmett, ella era una enana, su cabello largo y negro enmarcaba un rostro tan fino como los de un duendecillo, ahora me cuestionaba si no estaba frente a la persona que inspiró a los creadores del hada de Peter Pan.
Finalmente estaba su otra amiga, Isabella, había dicho, lo primero en lo que me fijé fue en su mirada, tan brillante y profunda, con unos enormes ojos chocolates rodeados de espesas pestañas oscuras, su cabello marrón caía en cascada por su rostro de piel tan blanca como la nieve, los labios sonrosados al igual que las mejillas, de color totalmente natural, si me fijaba en su cuerpo podía notar marcadas, pero no exageradas curvas, la chica era sin duda una belleza, tenía un encanto natural, pero sobre todo sentía cómo su mirada poco a poco calaba dentro de mí, tan cálida como una hoguera.
Y ahí venían los mismos sentimientos de antes, esos que me hacían querer alejar a cualquier mujer que mostrara un autentico interés en mí, claro que con ella había algo más, como si un deseo, mucho más fuerte que mis temores, estuviera luchando por evitar que me hicieran alejarla, desafortunadamente, ese "algo" era nuevo para mí y los miedos eran viejos conocidos, lo cual les dio la ventaja para vencer, en esta ocasión, su profunda mirada achocolatada tampoco ayudó, sin pensar mucho, las palabras brotaron de mi boca.
—Jasper— llamé a mi amigo quien se encontraba junto a mí— ¿Por qué esa muchacha me está mirando así? ¿Tiene alguna clase de problema?, realmente es muy molesto— dije haciéndome el digno sin importarme si lo habían escuchado todos los presentes, ella se sonrojó violentamente provocando que me quisiera dar de golpes ahí mismo, una por la obvia humillación que le había hecho pasar, y otra, para detener el vértigo que estaba sintiendo en mi estomago.
—Vamos Eddie, no te comportes como una diva, ella no te estaba viendo a ti, me estaba viendo a mí, ¿No es así lindura?—se adelantó Emmett, sonriéndole pícaramente mientras le plantaba un beso en la mejilla y a Rosalie, galantemente, lo cual era muy raro en él, le tomaba la mano y la besaba— Además, seguramente se estaba preguntando si esos pelos de elote que tienes en la cabeza eran naturales o algún error en tu tinte— me dijo, en parte por ayudar a la chica y en parte por continuar con nuestra guerra fría.
Todos rieron por lo bajo, incluso ella intentó disimular una risa por el comentario, quise devolvérsela pero Jasper me detuvo.
—Es suficiente Emm, madre, realmente estamos hambrientos— dijo mientras se sentaba aparentemente despreocupado en el brazo del sillón, pero yo conocía lo suficiente a mi amigo como para saber que sus movimientos siempre son precisos y planeados, seguramente desde que había llegado y se percató de la presencia de Alice trazó la mejor manera para sentarse ahí, junto a ella, sin que fuera demasiado obvio.
—Eso es cierto señora Hale, espero que no le moleste pero necesitamos rellenar el combustible, hoy tendremos una fiesta salvaje— dijo Emmett, ahora sentándose en el sillón de una plaza y acomodándose como si fuera su casa, yo me volteé y evité mirar a quien sea, pero noté una mirada sobre mí y por instinto dirigí mi mirada hacia ella, era la chica, Isabella, quien apartó su mirada rápidamente al ser descubierta, cubriendo sus mejillas de un rojo intenso, regresando el vértigo a mi estomago pero la molestia, ahora era una leve satisfacción.
—Señora, la mesa y la comida están listos— anunció una mujer que entró y salió velozmente de la sala.
—Entonces pasemos al comedor— nos apremió a todos la señora Hale, mientras un hombre tomaba nuestro equipaje y lo subía a la planta alta de la casa.
Todos tomaron inmediatamente su lugar, dejándome bastante alejado de Isabella, ahora que lo pensaba, su nombre combinaba con su mirada, era fuerte, intenso, pero con una gran belleza.
—Lilith, espero que vengan muchas personas, hace tiempo que Edward y yo no tenemos vacaciones y queremos disfrutarlas todo lo posible— comenzó una plática cualquiera Emmett, la cual siguió con comentarios por parte de todos, yo sólo observaba disimuladamente a Isabella, como su delicada nariz se arrugaba ligeramente cuando sonreía, como rodaba los ojos con los comentarios sobre ropa y moda que hacían las mujeres, su manera obsesiva de morderse los labios y también la casi imperceptible rigidez que adoptaban sus hombros cada vez que llegaba a comentar algo o la conversación iba dirigida hacia mí.
—Disculpen, debo hacer algunas llamadas, fue una excelente comida, los veré en la noche— se despidió ella fugazmente una vez la comida finalizó.
Salió disparada escaleras arriba, perdiéndose de mi vista inmediatamente, sus amigas negaron pero no comentaron nada.
—Chicos, ¿Por qué no van a sus habitaciones y descansan un poco antes de la fiesta? — nos sugirió Lilith, ella se levantó de la mesa y junto con Fito hicieron ademan de salir del comedor.
—Suena bien, seguro están cansados, te veremos en la fiesta mamá— se despidió Jasper, seguidamente ellos salieron, dejándonos a Jasper, Emmett, Rosalie, Alice y a mí sumidos en un silencio algo incomodo.
—Yo también iré a descansar, veré cómo está Bella— dijo Rosalie, intercambiando una mirada cómplice con Alice, ésta sólo asintió y permitió que se fuera.
—Yo tengo una mejor idea, ¿Por qué no me muestran sus trajes para esta noche? Así estaré segura que son adecuados para la fiesta— dijo la chica, con una sonrisa de oreja a oreja que la hacían ver como toda una niña pequeña.
—Seguro, por qué no— dijo un despreocupado Emmett, ahora no tenía que aparentar gran interés ya que Rosalie no estaba presente.
—Bien, Jasper— lo llamó la chica, colgándose de su brazo— Podrías combinar tu corbata con mi vestido, ¿No sería genial? — le dijo con un entusiasmo que hubiera asustado a cualquiera, menos a Jasper, quien sonreía abiertamente y quien miraba a la pequeña mujer con una mirada que no había visto nunca.
—Por supuesto— fue su única respuesta, que hizo que la chica prácticamente saltara de alegría.
Salieron del comedor sin siquiera prestar atención en si los seguíamos o no, de todos formas, sabíamos que estarían mucho mejor solos.
—Esa chica va a ser la perdición de Jasper— dijo Emmett, mientras negaba y sonreía una vez los dos estuvieron fuera de nuestra vista.
—Ya lo creo, lo mismo digo de Rosalie— casi al instante una enorme sonrisa se asomó por el rostro de Emmett.
—Ella es genial, es tan lista y divertida, además de que es todo un bombón— dijo con la misma mirada que había percibido en Jasper.
—Están jodidos— fue lo único que les dije, Emmett asintió, dándome la razón.
—Estamos, en esto también te debes incluir, Eddie— dijo mi amigo, moviendo sus cejas sugestivamente.
—No me digas Eddie, ya te lo he dicho— le gruñí, tratando de evadir el tema, él se alzó de hombros, no queriendo discutir, había dejado el tema por la paz porque sabía que no llegaríamos a mucho, de eso estaba seguro.
Sin embargo, una voz que apenas si se escuchaba en mi consciencia me lo decía quedamente "Estás jodido".
¿Les ha gustado el capítulo? ¿Les va gustando la historia? Déjenme saberlo en un lindo review porque sólo de esa manera sabré si estoy yendo por el buen camino o si debo tirar esta versión a la basura, sé que han amado "Manual del hombre perfecto" tanto como yo, pero esta historia varia, hay cosas que sabrán, datos que se desconocen por el tiempo que estuvieron separados Edward y Bella, espero estemos bien, les mando grandes besos y abrazos, las adoro con todo el corazón, An.
