Disclaimer: Los personajes son de Suzanne Collins, sólo me adjudico el contenido de la historia.


Peeta se había quedado con la mirada fija en un punto de la pared. La voz de Katniss le pareció incluso más apagada que la última vez que habían hablado. Se frota la barba, ahora con sus 32 años recién cumplidos, había decidido dejarse la barba crecer. A Madge no le gusta, pero a Katniss sí. Era una forma secreta y particular de mantenerla siempre con él. Siente unas pequeñas manos tirando de su brazo. —papi, Andrei acaba de pegarme—. Al girar la cabeza, se encuentra con los hermosos ojos de su hija, Ingmar y Andrei son gemelos y un recuerdo constante de lo que pudo ser con Katniss. Ingmar nació cinco minutos después que Andrei, ambos con el cabello rubio, las facciones de Peeta, pero ambos con el color de los ojos de Katniss, quizá un poco más claros, debido a que se mezclaban con el azul, propio de los ojos de Peeta. Toma a Ingmar en brazos y la sienta en su regazo —¿Pero qué pasó?—. Ingmar frota sus ojitos con avidez.

Mi hermano me pegó.— la pequeña con un puchero, esconde la cara en el pecho de PeetaLe besa la cabeza, mientras le acaricia la espalda.—Quiero a mi mamá—. Susurra Ingmar, Peeta se tensa automáticamente, sigue besándole la coronilla a su hija. Andrei se acerca corriendo.

Lo que te diga no es cierto, es mentirosa—. Peeta mira mal a su pequeño hijo que se acerca a ellos a toda velocidad.

—Amos Andrei Mellark Everdeen, te he dicho más de una vez que tienes que afrontar las consecuencias de tus actos—. Dice Peeta duramente, sigue frotando la espalda de su pequeña hija.— Debo darles una noticia—. Ambos niños se giran a ver a su padre, aunque Andrei está enojado ambos prestan atención. —Mañana iremos a casa de mamá y se quedarán con ella un tiempo—. Ambos niños gritan de felicidad, abrazan a su padre. Johanna entra al escucharlos gritar, ve a ambos niños, gritando y saltando, enarca una ceja.

Jo, mañana nos vamos con mamá—. Dicen los niños al unísono, Johanna sonríe levemente, nota el semblante de Peeta. Sin decir nada deja que los tres se queden solos, Peeta les dice que es momento de hacer maleta, los pequeños emocionados corren a sus habitaciones.

Después de un largo día, en la cabeza de Peeta sólo se reproduce ella voz de su ex esposa, tan abandonada de cualquier nota de felicidad, tan seca, tan inexpresiva. Al entrar en la habitación, su esposa está viendo el televisor, una película.

—Así que Katniss y tú hablaron hoy—. Peeta pasa una mano por su rostro, simplemente asiente.— Conveniente que llamara justo cuando tú estás por pasar dos o tres meses en Los Ángeles, casualmente quieres llevarle a los niños—. Peeta decide no responder, se quita la ropa y pone la pijama, antes de comenzar a armar sus maletas —Te estoy hablando, Mellark.

Los ojos de Peeta se fijan en ella, sigue metiendo su ropa, hasta cerrar las maletas que llevará mañana.

—Es la madre de mis hijos, te pido que dejes de ver cosas donde no las hay. Te lo dije desde que nos casamos—. Sin más sale de la habitación, se va a recostar con su pequeña, había estado sensible en las últimas semanas, se queda dormido.

Antes de lo que puede darse cuenta están los tres en el aeropuerto abordando el avión, los tres en primera clase, los niños van ansiosos y en el fondo, él también lo está. Qué ganas de ver esos ojos que tan loco lo habían vuelto, va revisando el guion, aceptó la película porque la directora sería Katniss si los productores corrían con suerte. Eso lo hizo pensar en la primera vez que se conocieron.


Peeta estaba en la mejor escuela de teatro, soñaba con ser actor, para ese semestre tenían materias que sólo era para la actuación en cine, por lo que un día, sus compañeros de la licenciatura en cine llegaron pidiendo actores para un cortometraje, audicionó y cuando conoció a la directora, se quedó sin habla. Había sido amor a primera vista por parte de ambos. Quedó como el protagonista y Katniss lo dirigió por primera vez

—Así que Peeta, muchas gracias por ayudarnos en esto— ella dijo con una pequeña sonrisa, mientras caminaban juntos hacia el set.— si algo te hace sentir incómodo quiero que me lo digas.

—Katniss gracias a ti por elegirme, creo que seremos un gran equipo—. Después de dos días de rodaje, habían quedado solos luego de que habían terminado de filmar el día.

Katniss había sido la que dio el primer paso, en cuanto el set se quedó sólo del equipo de producción, tiró del brazo de Peeta para besarlo, a lo que él respondió con avidez, sin perder el tiempo, Peeta desnudó a Katniss, quien se dejaba hacer, él la llevó contra una pared y la puso con la cara contra ésta, se puso a la altura de sus nalgas, le proporcionó un par de azotes, Peeta pasó la lengua entre las nalgas de Katniss, para después atrapar sus labios vaginales, Katniss no hacía más que gemir y sostenerse de la pared, él se puso de pie luego de unos minutos, se quitó la camisa, abrió su pantalón, Katniss lo miraba por encima del hombro, le dio un azote, la penetró, las manos de Katniss fueron a los muslos de Peeta para atraerlo más a ella, los embistes eran duros, dejaba besos en la espalda de Katniss, quien gemía y jadeaba con fuerza pidiendo por más en cada embiste que Peeta daba, la espalda de Katniss se arqueó en el momento que llegó al orgasmo, apenas unos minutos después Peeta también había llegado al orgasmo, dejó pequeños besos en su espalda.


Abre los ojos de golpe, sin darse cuenta se había quedado dormido, sus hijos escuchan música, baja la mirada a su entrepierna y nota que tiene una erección. Traga en seco y se levanta para ir a la baño, se tiene que mojar el rostro con agua fría, con Johanna jamás le había sucedido algo similar, de hecho, le costaba bastante tener sexo con ella y es que aunque es guapísima, no encendía ningún sentimiento en él. Las cinco horas de vuelo se pasaron rápido, más pronto de lo que pensó está en la banda recogiendo sus cosas, sus hijos están extasiados, pues pronto estarían en brazos de su madre, para sorpresa de todos, en la puerta de llegada está Katniss, con unos jeans, camiseta blanca, chamarra de cuero negra, el cabello suelto, lentes oscuros. Los niños al ver su madre corren dejando sus mochilas en el piso, Peeta las recoge. Katniss se quita los lentes y se pone a la altura de sus hijos para tomarlos en sus brazos, deja besos en las mejillas de ambos. Peeta observa la escena de lejos. Katniss ha perdido mucho peso, tal vez más de diez kilos, está demacrada. Peeta se acerca, Katniss se queda sin respiración, toma a ambos hijos en sus brazos.

—Espero que no te moleste que haya venido por ustedes, ayer tuve una reunión con Cato, tuve que rogarle para que él me dijera a que hora llegarían—. Sigue sonriendo, Peeta siente un pequeño nudo en el estómago que casi podría traducirse en lo que llamaría un cosquilleo.

Muchas gracias por venir por nosotros. Katniss se acerca a Peeta y deja un beso en su mejilla, deja a ambos pequeños en el suelo, caminan a la salida, tomando las mochilas en sus manos, mientras acaricia la mano de Peeta cuando se las quita de las manos, lo mira fijamente, al salir un lluvia de fotos los ataca, Katniss lleva a sus dos hijos de la mano, los sube a una camioneta, mientras el chofer de Katniss sube las maletas a la camioneta, Peeta entra detrás de ellos, logra ver el trasero de Katniss, suspira.

Iremos a mi casa ¿Está bien?—. Peeta sólo asiente, mientras Ingmar y Andrei le cuentan a su madre todo lo que han hecho en este tiempo, Katniss adora a sus hijos aunque no sea la mejor mamá del mundo, pero cada vez que los ve, sabe que son producto de un amor inagotable, al llegar al edificio de Katniss, donde habían vivido los cuatro tiempo atrás, Peeta se sintió melancólico. Cuando entraron a casa, la realidad aplastó a Katniss. Nunca estarían juntos, Peeta recorrió con la vista el lugar, parecía muy triste. Ingmar y Andrei no dejan de colgarse de su madre, ella toma a Ingmar en brazos.

-Tengo que hablar con papá ¿Vayan a su habitación?–. Ambos niños corrieron escaleras arriba, Katniss saca dos cervezas, le entrega una a Peeta y una para ella, enciende un cigarrillo y lo invita a ir a la terraza, se sientan ahí. –¿Por qué no me dijiste que yo voy a trabajar contigo?

–No lo... no lo sabía–. él responde rápido, ella alza una ceja.

–Ayer me dijeron lo contrario.

–Pues creo que eres una maravillosa cineasta. Vamos a tener éxito.

–Puedes quedarte aquí para que no estés lejos de los niños, hay una habitación de sobra.

–No sé, Katniss

–Tienes razón, tu esposa puede molestarse, por cierto felicidades–. Esa última frase Katniss había dicho con sarcasmo, sonríe de lado. –Como quieras, igual aquí siempre eres bienvenido.


Voy a tratar de actualizar dos veces por semana, depende de que no esté en rodaje y tengo otra día para otro Fic, pero de Twilight.

La verdad espero que les guste, déjenmelo saber.

Karina