No creo que todo se mantenga tan breve, pero es lo que se apareció por ahí.
Cansada iridiscencia.
Yamato tenía un corazón algo oscuro. Hikari era la linterna perfecta.
Yamato quería dedicarse a la música. Hikari era el reflector que apuntaba al centro del escenario.
Yamato necesitaba ser iluminado. Hikari necesitaba a quién iluminar.
Pero al mismo tiempo, ella acarreaba mucho peso. Él tenía la fuerza necesaria.
Ella solía esforzarse demasiado. Él podía relajarla.
Ella necesitaba un hombro para llorar. Él tenía dos para ofrecer.
¿Necesario seguir? Sin decir nada más, ya se conoce el final de esto.
