Buenas, vengo con un nuevo capítulo de esta historia. Quería ponerlo antes pero se me hizo imposible por la escuela, y mi fin de semana fue caótico...aunque ya llevaba escrito una gran parte.

Gracias por sus comentarios, favoritos, y todo, lo aprecio mucho. Espero de que igual forma este capítulo sea de su agrado :)

Ya saben, Steven Universe no me pertenece.


–Listo.

Peridot bufó con molestia ante mis palabras, ella observó la cortina morada que acababa de colocar justo a la mitad de la habitación, la veía de reojo mientras volteaba a verme como esperando que dijera que todo era una broma de mal gusto, claramente, no lo era, estaba siendo muy seria, incluso podía jurar que tenía esa mirada de cansancio y fastidio en mi rostro. Mi compañera abrió la boca para decir algo, pero decidió callarse, repitió la acción hasta que finalmente se acercó a mi.

–¿¡Cuál es el problema, por qué estás enojada!? – Gritó Peridot – ¡Te estás quedando con el mayor espacio de la habitación!, tienes la ventana y la puerta a la terraza.

–No estoy enojada por eso – Dije con más cansancio del que quería – Eres tú – Peridot hizo una mueca de no entender – Tú eres el problema…no soportaré vivir así por quien sabe cuanto tiempo.

–Hey, no es mi culpa, sólo necesitaba un compañero de cuarto y tú te ofreciste – Explico Peridot mirándome con ironía.

–Honestamente, no creo que nada de esto vaya a funcionar, Peridot.

Trate de hacerle una sonrisa un poco más amigable, quizá estaba siendo muy dura, pero al final sólo hice una mueca incómoda. Decidí salir de la habitación cerrando la puerta tras de mi, me recargué en ella y lancé un suspiro muy grande. No necesitaba ver a Peridot para saber que ella había hecho una cara de molestia evidente, podía sentirla atravesándome. Me llevé las manos a la cara y jalé mi rostro un poco en señal de frustración. A mis espaldas, pude escuchar a Peridot gritando.

–Fecha de registro…argh…¡lo que sea!, faceta, ¡lo que sea! –Se escuchó un estruendo, como si algo se hubiera caído al suelo –¡Claramente Lázuli no entiende lo asombrosa que soy!, la tierna y adorable Peridot, ¿¡Cómo es posible que alguien no pueda convivir con una persona como yo!?

Alcé una ceja mientras observaba la puerta, decidí que lo mejor sería alejarme. Caminé hasta la sala donde me deje caer en unos de los sillones y me quedé mirando el techo, volteando a ver la habitación me sentí un poco satisfecha con mi trabajo…ayer me pase toda la noche limpiando lo más que pude la sala, y me paré temprano para hacer lo mismo con la cocina, aunque la casa seguía siendo un desastre. Ayer estaba tan cansada que caí rendida en la cama y me dormí al instante, no escuchando el ruido de Peridot jugando videojuegos, aunque no puedo decirle nada…al parecer, trabaja probándolos, no sabía que eso era un trabajo.

Tengo que ir a la cafetería en unas horas, hoy es mi primer día y estoy tan agotada…sólo espero que el día no vaya a ser peor.

–¡Nerd!

La puerta se abrió golpeando fuertemente la pared. Una chica pequeña, de la estatura de Peridot, había entrado abriendo la puerta de una patada. Me sobresalté al punto que me senté en el sillón rápidamente y ahogué un pequeño grito, ¿¡cómo diablos entró!?

–Nunca cierras la puerta con llave, P-Dot, si no hubiera traído mi llave me hubiera quedado afuera, porque nunca escuchas la puerta… – Mencionó la chica, mientras pasaba confundida una mano por su cabello púrpura. De pronto, se giró para ver la sala y me observó – Ah… – Balbuceó.

En mi impresión no pude decir nada, me quede viéndola fijamente así como ella a mi. Era una chica robusta, de labios gruesos, con el pelo muy largo…un poco ondulado, este le tapaba su ojo izquierdo, los cuales eran de color índigo; portaba una camisa de tirantes negra y unos leggings morado oscuro con unas zapatillas blancas. La chica me señaló y antes de que pudiera decir algo, Peridot salió corriendo del cuarto para finalmente, tropezarse con un mueble de la sala.

La intrusa pareció olvidarse de mi, porque ahora estaba viendo a Peridot que estaba sobándose en el suelo, que contenía pequeñas lágrimas. Por un momento me preocupe de que realmente se hubiera hecho daño, mientras tanto, la chica extraña se reía estruendosamente de lo recién ocurrido.

–Si que eres verdaderamente torpe, Perry.

–¡Por supuesto que no! – Peridot se paro rápidamente, en una posición a la defensiva.

Ambas empezaron a discutir un poco…más bien, Peridot le decía de cosas mientras la otra chica se limitaba a reírse de ella. No pude evitar mirarlas, sobre todo a la pelipúrpura, ¿por qué tenía una llave del departamento?, ¿qué estaba haciendo a tan tempranas horas aquí?, sobre todo, ¿por qué estaba actuando tan amigable con Peridot?, un sentimiento de malestar me invadió…supongo que se debía a que ambas me ignoraban olímpicamente y yo reclamaba respuestas.

Aún así, fue sorprendente, Peridot lucía como una persona distinta, se volvía más extrovertida, gritaba y hablaba mucho, sobre todo, sonreía de una forma que no creí posible viniendo de ella. Un gusto extraño de ver esa sonrisa me invadió, quizá porque sólo había tenido malos momentos con Peridot hasta ahora, esa sensación me hizo marearme. Me preguntaba que clase de relación tendría con la intrusa…para estar así, y para que ella viniera con esa familiaridad al departamento. En un punto, la chica se acercó a revolverle el cabello a Peridot y la abrazó con cariño, para que dejará su rabieta.

–Cierto, Lázuli, ella es Amatista – Peridot no me estaba viendo directamente, ¿era por lo de hace rato? – Amatista, ella es Lázuli, ya te hable de ella.

–Mucho gusto, L – Dijo Amatista, dándome una gran sonrisa y acercándose a darme una palmada en la espalda, que dolió un poco.

–¿L? – Pregunté extrañada. Aún no habían aclarado que clase de relación tenían, o algo sobre esta situación.

–P, ya es tarde – Dijo Amatista, ignorándome.

–¡Lo sé, lo sé! – Peridot corrió hacia el cuarto a una velocidad increíble, escuché golpes y caídas en nuestra habitación y en menos de un segundo salió completamente vestida; traía unas zapatillas verdes, camisa de cuadros del mismo color y un pantalón negro.

Sin esperar más tiempo, Amatista la tomó de la mano y la arrastró hacia la puerta, aunque llegando a ella Peridot se soltó para su sorpresa. Peridot volteó a verme por primera vez desde que Amatista llegó, con un toque de, ¿nerviosismo?, se quedó así un momento, como si tuviera el impulso de decirme algo.

–Argh, ¡Porque tienes que hacer todo tan difícil!

Finalmente, Peridot sólo grito y se fue. Amatista seguía confundida pero me hizo una seña de despedida con la mano y se fue por el mismo camino que Peridot. La mirada de Peridot me hizo sentir rara, no sé porque su forma de verme estaba teniendo mucho efecto en mi, si apenas la conocía.

Ambas dejaron la puerta abierta, así que me acerqué a cerrarla aún confundida por todo. No podía dejar de pensar en Peridot y Amatista, necesitaba hablar con Peridot cuando regresará…pero, ¿no sería un poco contradictorio?, después de todo lo pasó desde el momento en que llegué. Peridot no me importaba.

Sin darme cuenta el tiempo se paso volando, no había terminado de limpiar y tenía que ir a trabajar en una hora, no podía empezar con el pie izquierdo eso también. Después se reflexionar ello en el sillón unos minutos fui a la habitación a colocarme el uniforme que me habían enviado por paquetería; terminé de arreglarme en un lapso pequeño de tiempo, suspiré y revisé mi parte de la habitación en silencio hasta que mis ojos dieron con la cortina que había colocado.

Sabía que lo que iba a hacer estaba mal, pero la curiosidad me gano y entré a la parte de la habitación de Peridot. Me senté en su cama con un toque de culpabilidad mientras observaba el cuarto...sólo me quedé ahí y eso me hacia sentir tonta. Al pararme me tropecé con una lata de refresco y me golpeé levemente con un mueble, una fotografía se cayó y con torpeza la sostuve antes de que se impactará contra el suelo. Nerviosa la volví a colocar en su lugar para observarla mejor: era Peridot con tres chicas, entre las cuales estaba Amatista, junto a un niño pequeño que se me hacía familiar por alguna razón. Me era curioso notar lo cercanas que parecían respecto a mi compañera de cuarto, y…esa chica, incluso en la fotografía, ambas lucían felices. Por un momento, la imagen de Peridot cuando la conocí, y la mirada que me hizo al irse, cruzaron mi mente.

Cuando llegué pude ver admiración y deseo en los ojos de Peridot, no puedo describir exactamente de qué tipo, pero me hizo sentir incómoda, además, estoy enojada de que de todas las personas posibles, ella haya sido mi compañera de cuarto. No tenía intención de relacionarme con la persona con la que viviría, sólo quería a alguien ordenada y que me dejará en paz…Peridot tenía claramente otras intenciones. Incluso ahora, pensé que si marcaba mi distancia, las cosas estarían bien, no necesitaba meterme en líos, quería hacer mi estadía en Ciudad Imperio lo más normal posible, y Peridot no esta incluida en esos planes, entonces, ¿por qué me siento mal cuando me pongo a pensar en esto?

Mi celular sonó de repente, me sobresalté dándome cuenta que era la alarma que había colocado para ir a trabajar. Me paré rápidamente de la cama de Peridot mientras tomaba las llaves que estaban de mi lado de la habitación, salí de ella y de la casa con la cabeza hecha un lío pensando la actitud que debería tomar ante Peridot de ahora en adelante.

El departamento no estaba lejos de la cafetería para mi fortuna, considerando lo exageradamente grande que es Ciudad Imperio, pude llegar después de caminar quince minutos. Trabajaría en la caja registradora y aunque no planeo quedarme mucho tiempo aquí, espero que puedan subirme a barista, tengo conocimientos sobre el tema y atender a los clientes se me hace algo tan molesto.

Mi primer día en la cafetería lucía bien, el gerente me explico lo que tenía que hacer, la que preparaba las bebidas me ignoraba y la cantidad de personas que había en el lugar, para la hora, era bastante baja, incluso así mi mente pudo distraerse de los hechos sucedidos hace unas horas. Pero, claro, todo no podía ser tan perfecto…a las horas, un equipo entero femenil de un deporte, que parecía ser atletismo por la ropa, entró a la cafetería de forma ruidosa.

No pude evitar hacer mala cara, no era sólo yo, los clientes que estaban en el lugar estaban igual, ¿acaso una de ellas no podía entrar y ordenar las bebidas de todos?, sólo estorbaban. El equipo hizo una larga fila que incluso llegó a salir del local; con toda la paciencia que tenía, que no era demasiada a decir verdad, tomé las ordenes de todas y se las di a mi compañera. A cada segundo me cansaba más, y al cabo de unos minutos por fin llego la última, era una chica muy alta y con un buen físico.

–Un frappuccino moka – Dijo secamente, sin prestarme atención y viendo su billetera.

Sin darme tiempo de decir algo me dio el monto exacto, me límite a tomarlo y a darle su ticket en absoluto silencio. Ella se quedo viéndome con curiosidad del otro lado del mostrador, ¿acaso tenía algo extraño?

Una vez que estaba hecha su bebida, la barista me la dio y, cuando estaba a punto de entregársela a la chica, mi misma compañera me empujó en un descuido, ¿el resultado?, se la había tirado encima. Me quedé con los ojos abiertos mientras atrás mío la chica barista huyó asustada para que yo asumiera toda la responsabilidad.

Sus compañeras de equipo empezaron a reír estruendosamente, burlándose de ella y diciendo cosas como "¡Mira como luces, Jasper!", por otro lado, la mencionada alzó una ceja viéndome de reojo mientras se quitaba los restos de crema de su ropa sin decir nada. Aunque no fuera mi culpa estaba avergonzada de que todo esto sucediera, ¡y en mi primer día!

–Y-Yo… – Intenté decir.

Rogaba internamente para que sus amigas se callaran y me dejarán hablar, todas se juntaron alrededor de Jasper sin darme tiempo de decir algo, me ignoraban. Parece que la situación las divirtió mucho, porque de alguna forma la sacaron de la cafetería sin decirme absolutamente ninguna palabra, Jasper fue arrastrada por ellas.

Sentía la mirada de los clientes sobre mi, algo que se sintió horrible. Al final, el gerente no me dijo nada porque mi compañera de trabajo me cubrió, y era lo menos que podía hacer. Como no tuve ninguna consecuencia por lo de hace rato todo se quedará en una anécdota extraña, no divertida, sólo rara.

Mi turno era en la mañana, prefería que fuera así para tener toda la tarde libre. Al terminarlo me cambié de ropa en el baño de la cafetería. Aprovechando el día soleado y que no quería volver al departamento y enfrentar a Peridot, aunque no sabía exactamente de qué, decidí ir al acuario, que no estaba tan lejos.

La última vez que estuve en Ciudad Imperio, hace diez años, fui allá. Aunque es un recuerdo lejano es algo que tengo muy presente en mi memoria, ese momento fue tan feliz e importante para mi que influyo directamente en mi decisión de ser bióloga marina. Tenía mucha curiosidad de ver que tanto había cambiado, además, por mis estudios tendría una mejor perspectiva del asunto…iría a disfrutar, después pediría informes sobre un trabajo.

Minutos después de caminar observando el GPS del celular encontré el lugar. Miré con una pequeña sonrisa el exterior, era diferente a como lo recordaba, incluso mejor…pero, mis ojos cayeron en una una chica alta, de cabello largo, espeso y enmarañado de color anaranjado claro que estaba observando la lista de precios de entrada, aunque se había cambiado de ropa sin duda era Jasper. Me congelé en mi sitio repasando mentalmente las cosas que podía hacer: huir, esconderme o enfrentarla, ninguna de las opciones me gustaba.

Como si me hubiera leído la mente Jasper volteó a ver en mi dirección, aunque me hubiera cambiado la ropa se que igual me reconocería...no era una persona que le gustará destacar pero mi aspecto lo hacía. Jasper me veía con curiosidad e incluso, un poco divertida. De pronto, hizo una sonrisa, una que expulsaba reto, algo que en vez de hacerme acobardar tuvo el efecto contrario. Mi orgullo no le iba a dar el gusto de que me viera retroceder.

Sin miedo me acerqué hasta quedar frente a ella, era como si me hubiera convertido en Peridot y ella en mi, respecto a las estaturas. Jasper me veía aún más divertida con la situación, aunque no dejo de mostrar sorpresa en su rostro ante mi decisión.

–Siento lo que sucedió en la cafetería – Dije repentinamente – Realmente no fue mi intención.

Jasper empezó a reír con fuerza, no necesitaba decirle mucho, con el combate de miradas que habíamos hecho hace unos momentos ambas dijimos bastantes cosas, gracias a esto podía hacerme la ligera idea del tipo de persona que ella era.

–Se ve que eras nueva, voy a esa cafetería todo el tiempo – Jasper se giró a verme directamente sin perder ese toque de malicia, sus ojos eran de un color amarillo intenso – Y bien, Lapis Lázuli, ¿cómo vas a recompensarme por tirarme ese café encima?

Incluso sabe mi nombre. Así como su sonrisa reflejaba un tono de desafío, sus palabras lo hacían de igual forma, de cierta manera, me recordó al tono de voz que uso Peridot al conocerme…no sé porque le estaba siguiendo el juego, para empezar. Mis ojos recorrieron el lugar hasta caer en el listado de precios para entrar al acuario que Jasper observaba.

–Puedo pagarte ese café con una entrada al acuario, yo también iba a ir.

Aunque intenté verme desafiante, no lo logré, sin embargo, Jasper lucía bastante satisfecha con todo.

–Trato hecho.


Gracias por leer :)