BRILLANTE AMANECER
DE UN VERANO SOLITARIO
-Capítulo 1-
La llegada a un nuevo destino
Cuenta la historia que hace mucho, mucho tiempo había un clan muy poderoso en Konoha, llamado Uchiha; dicho clan era respetado y admirado por todos los que lo conocían, tanto fuera como dentro de la aldea. Una noche ocurrió una tragedia, uno de ellos los traicionó y mató a todos; a todos menos a uno: Uchiha Sasuke. Para muchos era un misterio el por qué sólo uno había quedado con vida, para otros era obvio el por qué.
Fuera de Konoha se sabía que había sido un Uchiha el que los traicionó y masacró, sin embargo, con el pasar de los años su nombre fue olvidado...
Era una tarde soleada cuando Natsumi y Ryuji llegaron a Konoha, todo se veía tal como Natsumi lo recordaba. Ryuji no paraba de mirar hacia todos lados como si buscara algo en particular, de pronto una mujer los abordó de frente.
— Hola, mi nombre es Uchiha Sakura, mi esposo me dijo que hoy llegarían a la aldea y me pidió los instalara en su nuevo hogar.— Sakura hizo una pequeña reverencia.
Mucho gusto, soy Natsumi y él es mi hijo, Ryuji.— dijo Natsumi correspondiendo el saludo y mostrando a su hijo detrás de ella.
Ambas sonriendo se miraron como tratando de reconocerse.
— Pues síganme por favor— dijo Sakura señalando la dirección que seguirían— ¿ya habían estado aquí antes?— cuestionó para hacer plática.
— Si, quiero decir no, vine cuando era niña, y por lo que veo está muy cambiado.— contestó Natsumi, aunque no era verdad, en realidad ella reconocía todo a su alrededor, estaba cambiado porque claro, habían pasado muchos años, pero a la vez todo lo recordaba tal y como estaba.
Cuando llegaron a una casa deshabitada, Sakura se dió media vuelta y extendió su mano con una llave hacia Natsumi.
— Éste será su nuevo hogar, nosotros vivimos más adelante, así que relativamente seremos vecinos. Por hoy los dejaré instalarse y no olvide Natsumi-san que mañana tiene cita en el hospital para su chequeo.— Dijo Sakura retirándose del lugar.
— Muchas Gracias Sakura-san, eres una persona muy amable al igual que tu esposo.— contestó agradecida Natsumi con cierto brillo en sus ojos.
— Hasta mañana.— Sakura se alejó poco a poco hasta perderse de vista en ese pequeño horizonte.
Su nombre es Natsumi, ella no suele hablar de su pasado, por eso su hijo Ryuji quiere saber sobre ese pasado, aunque se trate de una verdad obscura o triste.
Ryuji nunca conoció a su padre, ni siquiera una foto de él tiene, cada que pregunta sobre él a su Mamá, ella se molesta y cambia el tema drásticamente. No sabe cuál es la verdadera razón de su regreso a Konoha. Aún cuando él no nació ahí, también la siente suya, siente que hay algo muy fuerte que lo ata a esa aldea que se ha convertido en su hogar de ahora en adelante.
Como todo adolescente, Ryuji es rebelde y a veces dice cosas sin pensar, a pesar de eso, sabe que hay muchas cosas de las que no puede hablar por hablar, por eso es que aún teniendo muchas dudas decidió no cuestionar las razones de su Madre. Sabe que si él lo hubiera pedido quizás su Mamá hubiera accedido a dejarlo en su aldea natal, pero él también quiere cambiar de aire, y siente curiosidad por ese lugar del que su Mamá hablaba de vez en cuando, tal vez sabe que si vive ahí pudiera descubrir algo que lo ayude a saber quién es en realidad.
— ¡Sarada!— gritó sakura
— Si, Mamá— contestó la niña sonriente al llegar ante su Madre.
— ¿Mañana podrías enseñarle la aldea al chico que acaba de llegar? Se llama Ryuji y vive muy cerca de aquí.
— ¿Ryuji? ¿Y quién es?— cuestionó la niña.
— Es el hijo de Natsumi-san, recuerda que tu Papá nos habló de ella, se trasladaron a Konoha para que su enfermedad sea tratada.— contestó Sakura
— Ya veo, pero mañana quedé de ir con Chocho al nuevo restaurante que abrieron.— dijo Sarada con sentimiento de nostalgia.
Sería bueno que ambas lo lleven con ustedes ¿no crees?
— ¿Y de dónde viene?— cuestionó curiosa Sarada.
— No lo sé con exactitud, pero sería bueno que le preguntaras, así tendrían de qué platicar.— contestó Sakura para animar a su hija.
Uchiha Sarada es la única hija de Uchiha Sasuke y su unión con Haruno Sakura. Aún cuando su Padre no se encuentra de planta en la aldea tiene una buena relación con él. Su mejor amiga es Chocho la hija de Akimichi Chouji y su unión con Karui, se llevaron bien desde la academia y a pesar de no estar en el mismo equipo genin continúan llevándose bien, suelen salir juntas a jugar aunque principalmente acompaña a Chocho a probar lugares nuevos de comida.
Después de la guerra, muy poco se hablaba sobre conflictos entre aldeas, por lo que la nueva generación se encontraba libre de salir al campo de batalla, o de ser patícipe de algunos cuantos conflictos. La única preocupación que llegaban a tener ahora, eran los exámenes de promoción chunin, en donde participaban niños de otras aldeas también. Fuera de ahí las relaciones entre las aldeas eran bastante buenas, las cinco potencias shinobi llevaban a cabo juntas donde se ponían sobre la mesa (por así decirlo) los problemas que había, y se debatía el cómo resolverlos sin que hubiera necesidad de usar la fuerza.
Más tarde Sarada se fue a dar un paseo con su amiga Chocho, y compraron helados.
— ¿Sabes que llegaron dos personas a Konoha?— preguntó Sarada a su amiga
— No, ¿quienes son?— contestó Chocho sin mucho interés y degustando su helado
— Pues mmmmm no lo sé exactamente, pero mi Mamá me dijo que son buenas personas, el chico es más grande que nosotras y mañana iré a mostrarle la aldea.— comentó algo entusiasmada Sarada
— Un chico eh!, pues bien por ti— contestó Chocho sin ninguna pizca de interés.
— Me preguntaba si mañana me acompañarías a mostrarle todo.— comentó tímidamente Sarada
— ¡Claro! si también pasaremos por el restaurante de carne que me gusta, sino entonces olvídalo— sentenció Chocho sin voltearla a ver
— Bueno, creo que mostrarle también lugares buenos de comida sería buena idea.
— ¿Sabes? acabo de recordar que mañana mi Papá me llevará a un lugar nuevo de postres, así que veo muy difícil que pueda ir con ustedes a recorrer la aldea, también creo que vamos a entrenar.— dijo de repente Chocho algo alarmada.
— No te preocupes, puedo ir sola a recorrer la aldea con el chico. Entonces espero que podamos vernos después Chocho— contestó Sarada despidiéndose de su amiga, pues habían caminado sin rumbo y ya era un poco tarde— Si no llego temprano Mamá va a matarme— y agitando la mano se alejó.
Chocho al encontrarse sola se dirigió a su casa deseando llegar a tiempo para la cena.
Tratando de reconocer el nuevo entorno en el que se encontraba, Ryuji decidió dar una vuelta por Konoha a la luz de la Luna. Pasó por varios puestos de comida, aunque realmente no tenía apetito, sólo pasaba para curiosear. Konoha en comparación con su antigua aldea era un ciudad grande e importante, había muchos lugares que habrían las 24 horas, así que no estaba tan solitario después de todo.
Pasó por un parque completamente solo y se detuvo a mirar a su alrededor, a pesar de no haber absolutamente nadie en ese lugar, sintió como si fantasmas del pasado jugaran y danzaran al ritmo del viento. De repente sintió que no estaba del todo solo, había alguien más con él. Decidió seguir caminando para cerciorarse de que no estaba equivocado. Las nubes taparon la Luna en unos instantes y decidió ponerse en guardia, y puedo ver que la persona detrás de él esbozó una sonrisa.
— Veo que eres muy hábil— dijo la voz— es la primera vez que te veo por aquí.
— ¿Quién eres?— cuestionó Ryuji tranquilo pero con un tono firme.
— No te asustes, no soy nadie que quiera hacerte daño. Te vi cuando caminabas por un puesto de ramen, que por cierto es mi favorito— contestó la voz, y pudo ver que la persona frente a él no se sentía amenazado.— Soy el hokage de esta aldea, mi nombre es Uzumaki Naruto.— y volteándose mostró su capa— ¿lo ves? lo pone en mi capa.— dijo sonriendo de oreja a oreja.
Desde que era niño ese nombre lo escuchaba por todas partes, era venerado y aclamado. Alguna vez lo vio de lejos pero jamás lo suficientemente cerca para hacerse alguna impresión sobre esa persona.
A pesar de que la Luna no brillaba con todo su esplendor a causa de las nubes, Naruto pudo ver en el rostro del chico a alguien conocido.
— Tú, me recuerdas a alguien— dijo con voz dudosa— acaso eres...
— ¡Lord Hokage!— interrumpió una voz femenina— ¿Qué hace solo sin escolta en un lugar como este?
— ¡Mirai!, ¿cómo me encontraste? —dijo volteando a ver a la chica— pero si no estoy solo, estoy con un nuevo amigo; aunque a decir verdad, no me ha dicho su nombre.— dijo Naruto alegremente
— Sabe que no puede vagar solo por las noches y platicar con desconocidos— respondió la chica que parecía tener la edad de Ryuji.
— Bueno,— dijo Ryuji— acabo de llegar a esta aldea el día de hoy, es por eso que no me conocen aún.
— Lo siento mi Lord, pero debemos irnos.— interrumpió Mirai apresuradamente. Las nubes dejaron brillar la Luna llena de nuevo, y se pudo ver el fino rostro de la chica que sin duda alguna tenía su misma edad.
— Fue un placer conocerte amigo desconocido, espero que podamos vernos en otra ocasión.— contestó Naruto serenamente y ambos desaparecieron.
Ryuji se quedó pensando al respecto, ¿era ésa persona de la que tanto se habla en todas partes?
Cuando llegó a su casa, su Mamá aún estaba despierta, lo miró y se sintió aliviada al verlo. De su rostro emanaba una felicidad incontrolable, Ryuji prefirió no cuestionar, pues temía arruinar aquella felicidad que no veía en ella desde hace mucho tiempo.
— ¿A dónde fuiste?— preguntó Natsumi.
— Fui a dar una vuelta por la aldea— contestó Ryuji.
— ¿Qué encontraste?
— Nada interesante, no hay mucho que ver por las noches, es solo que quería un poco de aire fresco.— respondió Ryuji sin detallar lo ocurrido.
— Mañana iré al hospital, no es necesario que me acompañes, preferiría que fueras a la oficina del Hokage.— dijo Natsumi.
— De acuerdo.— Ryuji le dio un beso a su Madre en la frente y ambos fueron a dormir.
A la mañana siguiente, el Sol brillaba con todo su esplendor, se podía escuchar al viento acariciar las ramas de los árboles con armonía. Dentro de la aldea había muchas cosas interesantes, Ryuji volvió al parque de la noche anterior, en él todos los niños iban a jugar por las tardes, aunque a esa hora no había nadie en particular. Ryuji se acercó y decidió sentarse cerca de la entrada. De pronto se le acercó una niña de cabello negro de unos 12 años de edad. Lo miró con cierta extrañeza, y a la vez con cierta mirada que cualquiera pensaría que llevaban tiempo de conocerse.
— Hola, ¿eres acaso el chico nuevo en la aldea?— preguntó tímidamente la niña
— Hola, si, soy yo.— contestó alegremente Ryuji
— ¡Genial! Mi mamá me envió por ti para mostrarte la aldea— dijo la niña sentándose a su lado.
La niña parecía dulce y alegre, por un momento creyó ver en ella a alguien o creyó sentir algún sentimiento de carisma. ¿carisma? pero si apenas la conoce. Haciendo ésos pensamientos a un lado Ryuji preguntó:
— ¿Y puedo saber cómo te llamas?
— Uchiha Sarada ¿y tu?— contestó Sarada esperando con ansias la respuesta de Ryuji
— Mucho gusto Sarada-chan, mi nombre es Uchiha Ryuji— contestó él mirándola fijamente a los ojos.
¡! — Sarada puso cara de sorpresa, no sabía qué hacer, no pudo mover su cuerpo ni un centímetro.
