ONE NIGHT FOR LOVE

Capítulo 1. Recuerdos

El cielo se alza oscuro en aquella noche fría y tormentosa. La lluvia no tarda en visitar la ciudad y los rayos la acompañan como buenos seguidores. Se parece tanto a aquella noche… a la noche más feliz de toda mi vida. Lástima que solo fuera eso, una maldita noche…

Estaba más que estupefacta. Sorprendida, anonadada… de piedra. Allí, delante mía y sacado como la visión más maravillosa de algún sueño que haya podido tener jamás, había un joven dios heleno que me miraba igual de confundido que yo.

Paseé mis ojos por él, examinándolo. Se que puede sonar rastrero, pero aparte rápidamente mis ojos de su cara, sin apenas darme tiempo a mirar… para ponerme a examinar su atlético cuerpo. Vestía tan solo con una toalla alrededor de la cintura, y vaya si no hacía falta tener imaginación para saber que había debajo. Su cuerpo hercúleo se apreciaba perfectamente, así como sus músculos y aquella piel pálida como la cal. Sin razón aparente, un estremecimiento recorrió mi cuerpo, pasando por todas las terminaciones nerviosas de este. Dios, aquel ser era una aparición.

Pero en cuanto mis ojos ascendieron hasta su rostro, no supe que fue lo que me dolió más: si mi boca al queda casi por completo abierta, o mis ojos cuando casi se salieron de sus órbitas. ¡Yo conocía a aquel dios griego!

Cómo no reconocer aquel contraste de su piel con los pequeños reflejos del sol, era simplemente sublime. Sus perfectas facciones se hallaban delineadas por todo su hermoso rostro, así como aquella sonrisa única y… seductora, en aquellos labios que yo tanto deseaba probar.

De repente, una corriente eléctrica pasó por mi cuerpo y fue como una pequeña descarga en mi cabeza. Pequeñas imágenes distorsionadas y borrosas aparecieron en mi mente: Un ambiente pesado, una habitación oscura, jadeos y más jadeos, gemidos de placer y… sus labios besando cada centímetro de piel de mi cuerpo.

Como si fuera un muelle, levanté totalmente la cabeza y mis ojos quedaron presos del hechizo de aquellas orbes verdes tan profundas y brillantes, que me sentí caer a un abismo insólito y jamás experimentado, todo por aquellos ojos y aquel cabello rebelde y húmedo del color del bronce.

- Edward…- fue el susurro que salió de mis labios

Él sonrió débilmente y paseó su mano por su cabello desordenado, quitando algunas gotas circunstanciales que bajaban por su frente y que lo hacían todavía más tentador que antes. ¡Concéntrate! ¡No es momento para pensar en lo tremendamente sexy que se ve ese ángel!

Comenzó a acercarse a mí, con pasos lentos y sordos y el rostro con una expresión totalmente seria. Yo no podía moverme, aún estaba en estado de shock. Si él… si Edward Cullen estaba ahí conmigo y en esta extraña situación… entonces… ¡Oh Dios mío!

Instintivamente, abracé mi cuerpo y me tapé cuanto pude con la blanca y fina sábana de la cama, sin apartar en ningún momento mis ojos de los de él, quien estaba ya casi al borde de la cama. Me arrinconé todo lo que pude en la esquina más alejada de la cama y enrollé tanto la sábana como mis brazos en torno a mis senos como una medida insignificante de protección, mientras sentía el colchón hundirse ante el peso de su cuerpo, cuando se sentó a mi lado… y me clavó aún más su mirada.

- Bella…- su aterciopelada voz dijo mi nombre con un deje de aflicción jamás escuchado.

Y yo seguía sin reaccionar, sin siquiera pestañear. Lo vi alzar su brazo hacia mí y me quise alejar aún más, pero el cabecero de la cama me lo impedía. El contacto de su mano con la piel desnuda de mi hombro fue como un chispazo que provocó que toda una descarga eléctrica viajara por mi cuerpo a su libre albedrío… y volví a la realidad.

- ¿Qué… sucedió?- conseguí decir, pestañeando por primera vez, saliendo del trance de sus ojos.

Vi su rostro ensombrecerse y el brillo de sus ojos verdes apagarse. Su sonrisa se transformó en una línea recta constituida por sus labios y la tensión volvió a aparcarse en la habitación.

- ¿No recuerdas… nada de lo sucedido… anoche?- su voz sonó quebrada, inusual, triste

- Solo tengo pequeños retazos… imágenes borrosas… y un dolor de cabeza espantoso…- confesé, bajando la cabeza avergonzada

- Creo que ambos nos pasamos de copas ayer…- aseguró- Recuérdame que no vuelva a dejarte beber sin control jamás… y menos en un sitio como aquel…- pareciera como si sus palabras tuvieran otro significado oculto

El silencio se estableció durante unos minutos entre nosotros. Sentía tanta tensión acumularse a nuestro alrededor, que una fina cortada de un cuchillo la hubiera roto sin problemas, estremeciéndome completamente.

Mis ojos permanecían puestos en la sábana crispada en mis manos y en mi cuerpo tapado por esta, que se adhería a la forma de mi cuerpo, no siendo de mucha ayuda en esto. No tenía ni idea de que había pasado en realidad, tan solo podía hacer suposiciones… a cada cual peor que la anterior, pero todas con algo en común: aquella noche yo salí muy, pero muy pasada de copas con Edward del bar; y he amanecido desnuda en una cama, con él en el mismo cuarto.

No había que ser un genio ni darle demasiadas vueltas al asunto para hacer una ligera idea de lo que pudo haber pasado. Para ser francos, una parte de mí estaba feliz. Este chico, Edward Cullen, mi mejor amigo desde que tengo uso de razón, era el único dueño de mi corazón. Lo amaba más que a nada en el mundo, por lo que no es de extrañar, que fuera a él a quien yo me quisiese entregar. Pero otra parte de mí estaba aterrada: si lo había hecho con Edward- que venía siendo lo más acertado- y además borracha… ¿qué pensará él ahora de mí?

Mi amigo siempre había sido muy cotizado entre las chicas, no recuerdo la de habladurías que he aguantado ya, pero me daba igual por estar a su lado, aunque fuera de amigos, sin que él supiera en absoluto mis sentimientos. Pero ahora… ¿y si pensaba que era igual que todas? Que me había lanzado a por él por tener una noche loca y encima no lo recordaba… ¡No! ¡No quería perderlo! Prefería mil veces que me considerara solo como una amiga… a sacarlo de mi vida.

- Edward…- me atreví finalmente a hablar, encontrando mi voz dios sabe donde- Nosotros… En verdad nosotros… ¿lo hicimos?- si me dieran un espejo, mi rostro debía estar más rojo que un tomate, era demasiado vergonzosa en ese tema

- Bella… se de buena cuenta, que ayer no estabas, ni por asomo, en tus cabales… pero déjame decirte una cosa- de pronto su voz sonó tan solemne que me sobrecogió el corazón y lo hizo saltar en mi pecho- Si, lo hicimos. Nosotros dos nos acostamos e hicimos el amor, Bella…- confesó- y nono me arrepiento en absoluto de lo que pasó…- y aquella revelación me pilló totalmente desarmada

Ni en mis más profundos sueños y anhelos, podía haberme esperado aquello. Mi rostro se alzó automáticamente y la inmensidad de sus ojos esmeraldas me penetraron sin reparo, más hermosos y decididos que nunca.

No podía ser cierto aquello, debía de seguir aún soñando o me había desmayado debido a la resaca. Edward, Edward Anthony Cullen no podía estar diciendo eso. Aquello solo podía significar dos cosas: o que para él solo había sido un… polvo más… o, por el contrario y en el caso más hipotético jamás pensado… que él…

- ¿Qué… que quieres… de-decir?- mi voz tembló y se quebró en el intento por salir de mis temblorosos labios. Por un lado quería conocer la respuesta, fuera cual fuera, así me dejaría de hacer ilusiones… y mi corazón quedaría roto del todo, como cada vez que lo veía charlar animadamente con una chica, pero por otro lado, estaba aterrorizada. No quería perderlo, era lo mejor que tenía en mi vida… él era mi vida.

Sonrió divertido, con aquella sonrisa torcida que derretía a mi corazón y con un movimiento casi felino, se inclinó poco a poco hacia mí, haciendo a mi cuerpo tiritar de miedo y placer. Mi corazón latía a un ritmo totalmente desorbitado, como siempre que tenía esa cercanía con él.

- Significa que…- comenzó, con una voz tremendamente seductora- todo aquello que te dije… es verdad.

Y aquello fue como un detonante en mi cabeza. Todos los recuerdos volvieron a mí como si de una película se tratase.

La vuelta a casa por la calle, el cielo encapotado y rugiendo por la tormenta, pronta a comenzar, mi torpeza- como no- y que me hacía quedar apresada entre los fuertes brazos de Edward… y cuando comenzó la tormenta, corrimos.

Un hotel. Ahí es donde estábamos. Nos habíamos refugiado de la lluvia en él y riendo bajo los efectos del alcohol, subimos zigzagueando hasta la habitación asignada… donde todo se descontroló.

Yo resbalé mientras Edward abría la puerta y él me agarró, quedando muy pegados el uno al otro y mirándonos fijamente a los ojos. No sé con certeza como pasó, se lo deberé entonces al efecto embriagante del alcohol, lo siguiente que recuerdo es el sabor de sus labios en un feroz y pasional beso que nos obligaba a pegarnos aún más.

Nos besábamos fervientemente, saboreando cada sección de nuestros labios, incluso nuestras manos adquirieron vida propia y se paseaban en caricias furtivas por nuestros cuerpos. Ni idea de cómo entramos en la oscura habitación y acabamos en la amplia cama de matrimonio, desnudos, allí ya solo recuerdo sus caricias por todo mi cuerpo, mis manos recorriendo el suyo propio, gemidos de placer con nuestros nombres y jadeos de igual intensidad o más… besos, caricias, palabras…

Te amo…

- Te amo Bella…- pronunció las mismas palabras que yo acababa de recordar en mi cabeza, con aquel deseo y emoción que solo el podría darle para obtener total sinceridad… antes de dejarme doblemente sorprendida, cuando se inclinó completamente hacia mí y se adueñó de mis labios

Por un segundo permanecí inmóvil, la impresión que me llevé fue tan grande que no pude hacer nada; pero en cuanto me hice a la idea de que aquello estaba ocurriendo de verdad, que no era el más maravilloso sueño que jamás podría haber soñado, me dejé vencer por el sabor y el calor de sus labios sobre los míos.

Cerré mis ojos y presioné más mis labios contra los suyos, correspondiéndolo desesperadamente, anhelándolo desde la noche anterior y mucho tiempo atrás. ¡Edward Cullen me estaba besando! ¡El hombre del que estaba enamorada me acababa de confesar que me amaba! Dios, no se si todavía esto era producto del alcohol o la resaca, pero los hechos estaban ahí… y no quería despertar de ellos, si fueran un sueño…

Nuestros labios se movían y abrazaban como si siempre hubiesen estado destinados a ello. Sus labios eran tan suaves, tan dulces… sabían a miel y a mí me quemaban al contacto, pero era una sensación tan grande, que no querría dejar de hacerlo jamás. Me fui dejando caer en el ensueño cada vez más y sentía como poco a poco mi cuerpo se iba relajando. La sábana crispada en mis manos se soltó y bajó un poco por mi cuerpo, dejando al descubierto el principio de mis hombros… y el ambiente comenzaba a caldearse de nuevo.

Irremediablemente, éramos humanos y teníamos la necesidad biológica de respirar, por lo que, muy a mi pesar, tuvimos que separarnos de tan húmedo beso. Al perder el contacto con estos, sentí un profundo vacío que me ahogaba como nunca antes; estaba claro: sin Edward a mi lado- y sobre todo ahora- mi vida no tenía sentido.

Con temor a lo que pudiera encontrar, abrí muy despacio mis ojos, sintiendo su cálida respiración golpear mis mejillas y su aliento entremezclarse con el mío, intentando regular la respiración… y me encontré con dos hermosas orbes verdosas, que me observaban intensamente, traspasándome, viendo en mi alma.

- Edward…- el susurro escapó de mis labios

- Yo no me aproveché de ti…- me juró solemnemente- Nosotros no tuvimos solo sexo anoche… Anoche Bella, nosotros hicimos el amor…- su voz era grave, totalmente sincera y su expresión la más hermosamente decidida que jamás le había visto.

Silencio luego de su revelación y se volvió a acercar rápidamente a mí, casi deshaciendo por completo la de por si, poca distancia que nos separaba. Estaba literalmente a milímetros de mi cara, podía sentir su embriagador y cálido aliento sobre mis mejillas, concentrándose sobre todo en mis labios, levemente entreabiertos… era una sensación demasiado tentadora… hasta que él mismo puso fin a ella.

- Porque yo… te he amado desde siempre, Bella Swan…- mi nombre sonó a pura gloria con su voz de terciopelo y la electricidad volvió a recorrer mi cuerpo estremecido cuando nuestros labios se rozaron levemente, avivando todos los recuerdos de la noche anterior

- Edward…- de nuevo me dejaba sin palabras, pero esta vez, había algo muy fuerte que me impulsaba a dejarme llevar… el amor que yo sentía por él.

Y en un rápido movimiento, inesperado por los dos, me abalancé sobre él, chocando mis labios con los suyos desesperadamente.

Ni siquiera lo pensó a la hora de responderme el beso y lo hizo con urgencia, deseándolo tanto o más que yo. Nuestros cuerpos estaban separados tan solo por una fina y blanca sábana, que dejaba apreciar cada parte de nuestra anatomía… y una toalla débilmente anudada a la cintura de ese dios griego.

Sus brazos se enredaron alrededor de mi cuerpo, apretándolo todavía más contra el suyo y haciendo que temblara de puro placer y gozo, más aún cuando enrollé mis brazos entorno a su cuello y quise profundizar más nuestro beso. Sentir su lengua jugar con la mía fue maravilloso.

La misma pasión que nos envolvió la noche anterior gracias al alcohol, se avivó de sus cenizas en nuestros cuerpos y a cada caricia, cada roce, cada beso… el calor subía por mi cuerpo como el fuego que prende la mecha de una dinamita. Acariciar cada resquicio de su piel pálida como la nieve era una sensación tan magnífica… y sentir su toque de fuego pasear por mi cuerpo ante sus caricias, era rozar el cielo…

Rodamos por la amplia cama, jadeando cada vez que teníamos que separarnos por la falta de oxígeno y volviéndonos a juntar, besándonos con auténtica vehemencia y una pasión desbordante. La sábana poco a poco fue resbalando de mi cuerpo, hasta que finalmente, mi piel desnuda se tocó con la suya en igualdad de condiciones, haciéndome gemir su nombre, sobre todo al sentir cierta parte de su cuerpo.

- Edward…

Mi voz lo hizo detenerse de inmediato encima de mí, yo aún presa en la jaula de sus brazos y sus labios aún apresando a los míos. Levantó lentamente su rostro y sus ojos buscaron los míos, capturándolos en sus redes de esmeraldas brillantes y llenas de lujuria. Respiraba agitadamente y resoplaba acalorada, igual que él, sentía el calor en mi rostro y en todo mi cuerpo, pero sin duda, mis mejillas debían de estar totalmente sonrojadas… y entre el hilo invisible que unía nuestras miradas, él sonrió…

Bajó de nuevo su rostro hacia mí y se apoderó de mis labios en un rápido movimiento, y yo por supuesto que no me negué. Mis brazos tenían vida propia y acariciaban todo su cuerpo, llegando incluso a sacarle un ronco gemido con mi nombre impreso en él… igual que el conseguía que yo lo hiciera con su nombre… hasta que de repente sus manos se pararon en mis pechos.

Sin dejar de besarnos, sus manos masajearon con toda delicadeza mis senos, provocándome sensaciones que me llenaban de un inmenso placer nunca antes experimentado. Comenzaba a notar como el calor nacía en lo más profundo de mi ser y recorría todo mi cuerpo, quemándome.

Entonces sus labios abandonaron los míos, dejándome extrañada, pero fue nada más que un segundo lo que tardó un jadeo que me dejó sin respiración, en salir de mis labios, cuando sentí como con húmedos besos, recorría mis mejillas sonrojadas. Su toque era cálido y dulce… mi piel ardía a su contacto. No pudo más que apretarme más contra su cuerpo cuando sentí como baja por mi cuello, besándolo de igual modo… hasta que llegó a mi pecho.

- ¡Edward!- gemí abordada por la pasión cuando sus labios besaron mi pecho y jugó con él, igual que antes había hecho con sus manos

- Bella…- extasiada, llevé mis manos a su cabello cobrizo y lo acaricié, revolviéndolo aún más, y sintiendo como el temblaba ante mi toque

Me retorcí de placer entre su férreo abrazo, sintiendo como aquella caricia tan dulce y apasionada al mismo tiempo, me enervaba y excitaba, haciendo que me ahogase en el placer y la felicidad de saber que era Edward quien me lo provocaba, que era Edward quien me tocaba… que era Edward Cullen quien me amaba.

Y de repente, todo sucedió de manera demasiado rápida como para que yo pudiera darme cuenta- aparte de lo inmersa que estaba en las caricias que él me daba-. Sus labios apresaron rápidamente los míos, tomándome por sorpresa, y besándome como si le fuera la vida en ello… mientras sentía como él se adentraba en mí, rápida pero cuidadosamente como el caballero que era.

Aquello me tomó desprevenida y fue molesto durante un segundo, pero yo estaba tan concentrada disfrutando de sus labios, que apenas si lo noté. Sentía tantas emociones en aquel momento… sentía todo el amor que el me daba en cada caricia, cada roce, cada beso… que solo podía corresponderle de igual modo, para demostrarle que yo también lo amaba.

Comenzó a moverse suavemente, podía percibir todos sus sentimientos con cada movimiento… y me dejé llevar por él, por el hombre a quien llevaba amando toda mi vida, y que ahora recién nos confesábamos nuestros sentimientos…

Todo lo que siguió a aquello, fue el puro placer carnal de entregarse incondicionalmente en cuerpo y alma al amor… Movimientos sincronizados, perfectos, únicos… palabras que representaban nuestro amor, gemidos de placer, nombres de los amantes llenando el ambiente y… amor. Aquello yo lo había sentido desde siempre, sabía que mi vida estaba irrevocablemente atada a la de Edward Cullen desde que sus ojos verdes me hipnotizaron la primera vez, como dos piezas de un puzzle incompleto que se buscan en el tiempo, anhelando encontrar la parte que les falta…

Y lo sentí, sentí como un éxtasis de puro placer explotaba en mi cuerpo, al tiempo que gritaba su nombre en la misma puerta del cielo.

Caí rendida sobre la cama que nos había visto demostrarnos nuestro amor, jadeando y con mi corazón acelerado, queriéndose salir de mi cuerpo. Él se recostó a mi lado, respirando agitadamente también y tomando bocanadas de aire, intentando regular su respiración, pero aún no se había separado de mí.

Me atrajo a su fornido pecho desnudo y perlado en sudor, rodeándome con sus brazos y depositando un suave beso en mi frente sudorosa. Mi corazón fue a parar a mi garganta ante eso… dios, lo amaba tanto.

Aún no podía creer que esto estuviera pasando. Él, por años mi mejor amigo; él, por años el amor platónico de mi vida; él, Edward Cullen, el hombre que era dueño de mi corazón… me regalaba el suyo con los mismo sentimientos que el mío. Si esto era un sueño, jamás querría despertar de él.

Pero no pude pensarlo por mucho tiempo más, mi cuerpo reclamaba por descanso y el sueño me perturbaba, acusando con dormirme en cualquier momento. Suspiré contra su pecho, oyendo el latido de su corazón semi desenfrenado aún y me acurruqué más contra él, buscando su calor.

- Duerme mi Bella… la única dueña de mi corazón por toda la eternidad…- creí oírle susurrar en mi oído, al tiempo que sentía un fugaz beso en mi mejilla, pero yo estaba ya sumergida en el mundo de los sueños

- Te amo Edward…

Y completamente feliz en mi mundo de ensueño, me abandoné a los brazos del Dios del Sueño, en los brazos de mi propio dios personal… mi Edward…

- ¡Mira por donde vas mujer!- aquel grito me sacó de mi ensoñación y me trajo de vuelta a la cruda realidad.

Me sobresalté totalmente y volteé para ver la mano alzada del conductor por la ventanilla, maldiciéndome a barbaridades, mientras se alejaba a toda velocidad por el final de la calle. Y es que no era para menos, estaba literalmente "andando por el centro de la calzada". Pero poco me importaba donde me encontraba… pues no era, en ningún sentido, junto a él

Entonces comencé a sentir como la realidad se abría paso poco a poco por mi cuerpo. Llovía, el agua caía sin demora desde el cielo ennegrecido y mojaba mi cuerpo sin que a mi me importara lo más mínimo. Escuchaba el sonido de su repicar contra el suelo y de pronto un rayó cayó, iluminando toda la calle donde me hallaba.

Era como aquel día, parecía que estaba viviendo un deja vú de la noche más feliz de mi vida… y también de la experiencia más desdichada de toda mi vida. ¡Por qué! ¡Por qué me torturas de esta manera! ¡No he tenido ya suficiente sufrimiento estos seis meses!

Y sin poder remediarlo, mi mente vaga entre las imágenes nítidas de aquel recuerdo, que me han martirizado día tras día… desde que él me dejó.

Vendré mañana a verte sin falta, amor

Pero ese mañana jamás llegó…

Parpadeé una sola vez y suspiré pesadamente al mismo tiempo, viendo el vaho salir de mis labios. Los recuerdos se agolparon en mi mente como un torbellino de emociones totalmente descontroladas… Edward, Edward, Edward… su nombre retumbaba en mi cabeza… ¡¿Por qué no podía olvidarle?!

Suspiré otra vez, derrotada por mi propia mente. Cómo hacerlo, si mi corazón lo tenía él, cómo hacerlo, si me dejó el mejor recuerdo suyo que jamás pude haber pedido… Oh Edward, ¿dónde estás?

Por más que intenté llamarlo, no cogía el móvil. Sonaba, pero su voz jamás contestó al otro lado… Llamé a sus padres también, pues era muy extraño que no lo cogiera, jamás se había despegado de su móvil, pero muy extrañamente, habían salido de viaje apresuradamente y nadie sabía de ellos tampoco.

Los Cullen habían desaparecido de la faz de la tierra… dejándome a mí, sola.

- Vamos Bella, deja de estancarte en el pasado- me dije a mi misma, al tiempo que me daba unas palmadas en la cara para espabilarme.

Alcé la cabeza decidida, retando con mis ojos al muro grisáceo de la casa de enfrente y sintiendo el tacto frío de la lluvia bajar por mi rostro. No, no podía dejarme vencer. Puede que Edward ya no esté a mi lado, puede que Edward me haya dejado sola sin ninguna razón aparente… pero sin duda, me dejó una razón demasiado grande por la que seguir adelante…

Inspiré profundamente, llenando mis pulmones con el olor a tierra húmeda y el frío del agua que caía del cielo; y me disponía a seguir mi camino, dándome la vuelta, cuando algo llamó mi atención…

- ¡Oh Dios!- fue la exclamación que escapó de mis labios, al ver un cuerpo inmóvil y totalmente empapado, bajo la luz de una de las farolas de la calle.

Corrí a su lado, alarmada y asustada por si pudiera esta… muerto- dios no lo quiera-. Me agaché a su lado atropelladamente y lo moví un poco, pudiendo ver entonces, que entre su cuerpo calado en agua, su pecho subía y bajaba. Respiraba… estaba vivo.

El suspiro de alivio que salió de mi cuerpo, no lo pude comparar con nada. Vivía. Me sorprendió bastante el que me aliviara tanto que un desconocido que podría perfectamente ser un ladrón o algo peor, estuviera vivo, pero no le di importancia… solo quería salvarlo. ¿Por qué? Supongo que para probarme que podía serle útil a alguien, que alguien me necesitara sin… abandonarme después.

Pero cuando lo moví suavemente para poder comprobar su estado y su cuerpo desmayado de costado quedó totalmente boca arriba, no daba crédito a aquello que veían mis ojos…

Aquella ropa andrajosa que había visto hacía seis meses atrás en una situación totalmente opuesta, aquellas facciones tan bien esculpidas en aquella piel tan blanca como el marfil, ahora rasguñadas y llenas de barro, aquellos labios que me regalaban esa sonrisa torcida que yo amaba, ahora hinchados y amoratados, igual que algunas partes de su cuerpo… y ese cabello desordenado y ahora sucio, con el color del bronce plasmado en él…

Casi jadeé al terminar de ver su rostro… No era posible, esto tenía que ser un sueño…

- Edward…

-- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- --

N.A: y por fin el capítulo 1 de "One night for Love"

Bueno, bueno… por fin salió el capítulo 1 tan esperado por todos xd. Jeje, estoy segura de que me queréis matar por como lo dejé verdad? Pero en fin, repasemos el capítulo:

- Hemos descubierto qué pasó exactamente aquella noche lluviosa. Como bien pone en el Summary, la suma de alcohol, noche de baile y tu mejor amigo al que amas, solo puede acabar así xd.

- También vimos los respectivos sentimientos de cada uno xd (más bien, vimos los de Bella en subconsciente y los de Edward y consciente xd)

- Y bueno… un poquito de lemon no ha daño a nadie no? Ciertamente, adoro las frases de Edward en el recuerdo, porque lo que vemos en cursiva es el recuerdo.

- Y luego… que diablos paso?! Donde se metió Edward?! Por que dejó a Bella sola sin razón durante 6 meses?! Bueno… es para matarme, lo sé xd, pero tendréis respuestas en el siguiente capítulo.

- Por último el final… Edward que te han hecho!! (di mejor, que te he hecho xd)

En fin, repasado el capítulo de arriba abajo… pasamos a los review:

Shin Gouki (mi nii-chan siempre conmigo xd) Monika (vaya, te llamas igual que mi nee-chan y casi te confundo con ella xd. Gracias por leer) NANAko (Puf, locuras varias xd) kathyta90 (vaya, todo un honor tenerte por mi fic, yo he leído todos los tuyos y me encantan!) pekeñita (me acordé de ti una noche que me tapé tanto que luego no podía salir xd) Isis Janet (espero no tardar tanto la próxima vez) Brujita16 (Nee-chan!! En verdad lo siento y sí, para ti la historia enterita xd) LaviDx (jeje, gracias, yo también adoro a mi mente, aunque a veces, dejo esto para matarme, como ahora xd) Mari-cullen (ey! También he leído tus fic y me encantan! Gracias por pasarte y sí, todos queremos despertar así xd) marietta93vlc (espero que te guste el capítulo)

Bueno, terminados los review, no creo que me quede mucho más por decir. Espero que les haya gustado y bueno, estaré esperando las amenazas de muerte supongo u.uU xd.

Así pues…

Nos vemos en el capítulo 2 de "One night for Love"

Matta-ne

Kisa-chan-sohma