Cartas
Capitulo 2
Alguna vez... ¿Por que no te fijas en mí?
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Alguna vez no te has sentido lo suficientemente bueno/a para alguien. Alguna vez no quisieras ser el centro de atención y la admiración, e incluso envidia de todos, únicamente para que el/ella se fije en ti. Alguna vez no has ahogado un grito de dolor, un grito que proviene desde lo mas profundo de tu ser y que quema tu garganta. Alguna vez no has querido gritarle a esa persona: Ey, ¡mírame! Aquí estoy…
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Allí estaba. Desde hacia ya mucho tiempo que lo observaba. Tal vez nunca hayan tenido un encuentro real, una simple conversación o intercambio de miradas, tal vez el debía de seguir un camino en el que ella no se encontraba, y ella entendía que esa era una gran posibilidad. Siempre se veía tan distanciado de ella, sentía como si nunca lo fuera a alcanzar, eso la entristecía y se ponía a dudar de que algún día seria feliz. Pero inexplicablemente cada vez que le veía sonreír, su corazón tomaba fuerzas y en el crecía la esperanza.
En aquellas hermosas ventanas del alma se reflejaba delicadeza, paciencia, madurez, inocencia, y compasión. Eran sus ojos azul celeste, que recorrieron cada parte de su cabello negro revuelto y despeinado, deteniéndose con nerviosismo en su pálido cuello: Él estaba enfrente de ella. Un pupitre lleno de rayones escritos en el y papeles hechos bola a su alrededor. Tan cerca y el ni si quiera notaba su existencia. Estaba sumergido en sus pensamientos.
El empezó a jugar con su lápiz notoriamente mordisqueado, y llego a pensar en que estaba siendo observado, no tenia idea de lo acertado que estaba. El maestro de química dio la instrucción de sacar el porcentaje de una masa molecular. Butch se empezó a preocupar, sabia que tenia que traer el material, y hasta lo había apuntado en su brazo, precisamente ahora que le iba tan mal en esa materia.
"Oye, ¿me prestas tu calculadora?" Susurro para no llamar la atención. Miyako se había quedado petrificada en su asiento, su corazón latía a cien por segundo y sus piernas temblaban, ¿le estaba hablando a ella? ¿Que se supone que debía de decir?
"Ah, s... Si" Su voz se quebró un poco y sus ojos se perdieron en unos verdes oscuro, eran tan hermosos. Casi se desmayaba, pero intento mantener la postura, y le entrego la calculadora. ¿Ahora que tenia que hacer? ¿Debía de sonreír dulcemente como una empalagosa chica lo haría? ¿O quizás de hacer alguna broma para luego no controlar sus risas y sin pena, sin miedo, meterse en problemas?
Aun teniendo la esperanza de que algo así fuera a ocurrir. Tomo valor e intento hablarle. Ni siquiera sabia bien lo que le diría, pero lo haría. Era su oportunidad.
"Yo... yo me lla...llamo..." No pudo si quiera terminar, el se había devuelto a su asiento, como si ella no hubiera dicho nada. Miyako se sumió en su tristeza y sus ojos perdieron brillo, la había dejado con las palabras en su boca. La había callado. Se sentía tan... invisible... tan insignificante.
La clase acabo y él ni si quiera había tenido la decencia de acordarse del acto de amabilidad de la chica rubia y ojos azules. La calculadora estaba en el suelo. Tirada, olvidada. Así también se sentía Miyako. La tomó con la poca fuerza que le quedaba y vio como él, como si nada, salía por la puerta con sus libros, saludando a sus amigos, y hablándoles como si hubiera estado encerrado en un asfixiante y cansado cuarto por horas. Apretó aquel artefacto con impotencia. Queriendo salir huyendo de todo y de todos. Pero era tan pequeña, inútil y débil. No podía ni sentir su respiración. Empezó a llorar, recordando los otros días, en los que había sentido la mas mínima esperanza de que tal vez él la viera y la tuviera en sus pensamientos, todas esas largas noches que había velado soñando con su cálida sonrisa, con ese brillo característico en sus ojos verdes, todo había sido en vano.
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Unos ojos rosados empezaron a abrirse. Un poco confundida de como había llegado a ese lugar, trato de hacer memoria, mas su mente estaba en blanco. Estaba al parecer, recostada en una camilla y se dio cuenta también de que ese estilo tan distinguido de cementerio y olor a muerto solo podía provenir de una sala en particular, la enfermería.
"La doctora salio a comer y volverá como en media hora." Momoko se sorprendió al darse cuenta de que no estaba sola. Alzo la mirada y busco de donde podía provenir aquella voz, sus ojos dieron a detenerse en una figura que reposaba tranquilamente en una silla, que ni siquiera la veía, estaba distraída, y simplemente es que no tenia deseos de hablar como los tenia Momoko.
"¿Y tu que haces aquí? ¿Acaso saliste del chiquero?" La había visto de pies a cabeza. Apenas si pudo reconocer que se trataba de una chica, y Momoko estaba mas que asqueada, su cabello negro era bonito, solo que este lo seria mas si no se tratase de una chica. Sus ojos verde claros y grandes, era delgada, pero unas ropas enlodadas, holgadas, de lo mas sencillas y de estilo deportivo ocultaban mayor parte del cuerpo, así que no había diferencia entre el cuerpo de ella y el de un hombre. No tenía maquillaje o accesorios, Momoko estaba segura de que ella no era el tipo de chica con la que quisiera estar encerrada en ese cuarto por horas. Lo único que podía pasar por la mente de la peli naranja era una palabra: Machorra.
"No es que viniera a hacerte compañía, princesita, me lastime una rodilla practicando futbol americano, ¿sabes? practico todos los días bajo el sol, así que no tengo mucho tiempo de desmayarme. Ese tipo de lujos se lo dejo a las hijas de mami." Kaoru no le dio importancia el tener que soportar a una chica de su clase, había lidiado con ellas toda su vida, y sabía que lo mejor era ignorarlas. Aun que quizás en un tiempo atrás esas palabras si la hubieran lastimado, en ese momento sentía que ella era mejor que todo eso, sabia que el dejarse afectar por palabras, aun que fueran crueles, y frecuentes, la gente la convertiría en una debilidad, y ella quería que la vieran como una persona fuerte, y lo era.
"Diak, no tenia ni idea de que existía un equipo para mujeres, ¡Que horripilante!" Hizo una expresión de asco, lo había pensado y sin darse cuenta lo dijo en voz alta, Kaoru se sonrojo un poco. Había recordado el motivo por el que estaba allí, y es que le daba mucha pena admitir que ella no estaba en un equipo de mujeres, ya que, ni siquiera existía.
"Y no lo hay, estoy en el único equipo que existe, en el varonil." Recalco con muchísima pena, por dentro se sentía tan orgullosa que quería decírselo a todo el mundo, sin embargo sabía que nadie le reconocería algo como eso. Momoko se sorprendió, empezó a pensar que debería de ser muy fuerte y muy buena en algo así para lograrlo, siendo una mujer, pero rápidamente volvió a rondar por su cabeza que lo mas importante era otra cosa, ¡las chicas no deberían hacer cosas como esas! Su forma de vestir, de hablar, de actuar, esa chica era tan: ¡anti-femenina!
"Bueno, admito que encajas muy bien en ese lugar, la gente e incluso el equipo te pasara desapercibido, ¡ya que hasta pareces un hombre!" Momoko sonrió, sus intenciones había salido sin querer. Y Kaoru ahora lo entendía, la clase de chica que era Momoko, solo tenía una palabra que la etiquetaba y describía perfectamente y era: superficial.
Ambas se quedaron mirando, se intercambiaban un sentimiento en particular.
Desprecio.
Kaoru rodó los ojos, que sin querer expresaban una cierta rivalidad. Mientras que Momoko se dio cuenta de que no tenía nada que hacer allí. Se bajo de la camilla y le paso de lado a Kaoru para salir por la puerta principal, sin decir nada, con indiferencia. La chica que tenia lastimada su rodilla hizo un gran esfuerzo por no golpear en ese instante a la apática chica que salía por la puerta. Apretó los dientes, y recordó con tristeza las palabras de la desconocida. Haciéndose mil preguntas en su cabeza. En verdad, ¿debería de estar tan orgullosa por hacer algo así? ¿Por entrar a un equipo de varones? Quizás, eso la convertía en un hombre... oh ¿no?
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Momoko al salir quiso olvidar por completo aquel horrible encuentro que había tenido con esa peculiar chica morena. Su prioridad solo era una, y eso era lo más importante en ese momento, que según ella, era el paso más esencial y crucial para alcanzar la felicidad. Su felicidad. Pero aun había algo que la perturbaba de sobre manera, ¿como es que había llegado a parar en la enfermería? se desmayo, pero como ¿y que hizo antes de hacerlo? ¿Por que perdió el conocimiento? Bueno, al menos por hoy no intentaría recordar lo ocurrido, solo esperaba que no fuera algo importante o que lamentara después.
Hizo una pausa en seco mientras recorría los pasillos, -decidió que tenia las clases libres hasta que llegara la doctora y le tuviera listo un justificante- sus ojos se abrieron como platos y una extraña e iluminante luz se prendió en su cabeza.
"¡Eso es!" Unas letras negras y grandes titulaban una hoja blanca con columnas debajo y nombres en ella. "¡Claro!, ¿por que no lo pensé antes? y justamente ¡queda un espacio libre!, oh, mi príncipe, pronto serás mío." Tomo de su persona una pluma de tinta rosa que llevaba siempre consigo. Con emoción lleno el espacio en blanco.
"Mo... mo.... ko.... A... kat...su... ku... mi." Su nombre rosa quedo estampado en ese papel y expreso su felicidad pegando unos saltitos del suelo, tarareando alegremente como una niña pequeña . Conseguiría su objetivo, no cabía duda de ello. Así emprendió su larga caminata a la cafetería, el haberse desmayado le había provocado saltarse la hora de la comida. Y esa era, francamente, su materia favorita.
Mientras que un chico de cabello anaranjado caminaba tranquilamente para ir al baño, como siempre lo hacia precisamente a las 10:55 A.m. (N/A: no pregunten...) pasando por el mismo sitio en el que antes se encontraba Momoko. Se detuvo, quedando frente a un anuncio, observándolo simplemente por un rato. El mismo que había visto ella. Sin aguantar mas empezó a reír sin contener su burla, pensaba en ser la persona mas afortunada, su plan saldría mejor de lo que pensaba. Soltó un: "Je...." Sonrió con malicia y luego siguió caminando aun con esa mueca pegada a su rostro.
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"Pruebas para porristas"
Estar presente el próximo lunes en el campo de futbol a la hora del descanso.
Inscripciones abiertas:
Dana P. Green
Keshia Leswestern
Pan Kiseki
Sana Mikuru
Momoko Akatsukumi
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Una chica destrozada y llena de sentimientos confundidos llego a parar a una puerta. Arriba de ella había una placa indicando que era la biblioteca. Ese era un lugar silencioso, pacifico, vacío... un lugar que le serviría de refugio. Entro y automáticamente se dirigió a la sección de Fantasía y busco algún libro nuevo que leer. Tomo uno colorido que se le hacia familiar, era liviano, pero repleto de paginas. Tenia titulado: Bájame la luna. Miyako soltó el libro sin intenciones de hacerlo. Se quedo mirando un espacio, con su mente en blanco. Luego lo recogió del suelo y pronuncio un suave: "Debieron de equivocarse, este libro debería estar en la sección de Romance." Soltó una risilla y lo dejo en una mesa, donde acumularía libros que leería mas tarde.
La campana se escucho por toda la escuela. Miyako tomo sus libros, los registro la bibliotecaria y salio por la puerta. Al fin había acabado el día, el largo día que había gastado en estudio, y en preocupaciones sin sentido. Al fin iría tranquilamente a su casa para ayudar a su abuela en casa y comer algo rico. Al fin se desplomaría en su cama y tomaría un relajante vano caliente con burbujas. Al fin descansaría de él.
Pasó por la salida y lo vio de nuevo. ¿Por que le seguía pasando esto a ella? Vio como sonreía a sus amigos y tomaba su patineta para irse.
Quiso huir de nuevo, y sin darse cuenta ya estaba corriendo. Estaba haciéndolo tan torpemente que no se fijo en alguien que estaba en su camino y ¡Pfaff! Miyako y el chico ya estaban en el suelo. Una escena cómica desde otro ángulo, y también embarazosa, tenían suerte, ya que nadie los vio.
"Lo siento, soy tan torpe..." Esbozo una expresión de disgusto Miyako, reprochándose de nuevo a si misma. El chico con el que había chocado ni si quiera la había escuchado. Estaba demasiado desconcertado viendo de quien se trataba. Nunca antes había visto a una chica tan bonita y delicada, sus ojos adquirieron un brillo especial al instante, estaba sintiendo algo dentro de si, algo desconocido para eel.
"Mi culpa." Le sonrió y la ayudo a levantarse.
"Gracias. ¿Como te llamas?"
"Brick. Pero puedes llamarme... Brick." Miyako se confundió un poco y después comenzó a reír suavemente.
"Yo soy Miyako... Pero puedes llamarme..." De repente sintió un pequeño empujón en el hombro, volteo y vio que se trataba de Butch. Solo pasaba de largo, como siempre. Ignorándola totalmente. "invisible."
"¿...Eh...?" Brick pregunto confundió.
"Si, es que soy así como invisible."
"Espera... Ah, creo que se quien eres. Eres la... Capitana de las porristas, Miyako Goutokuji..." Ella se sorprendió de que alguien la hubiera notado y que incluso recordara su apellido. Aun que Miyako se sintiera como invisible por no ser notada por el único chico que le importaba pasaba desapercibido algunas cosas. Como por ejemplo que casi todos los chicos de la escuela estaban tras de ella. Y que el ser ya parte de las porristas la hacia increíblemente popular, siendo la capitana, la convertía en la mas popular de la escuela.
"¡Si! Como... ¿como lo sabes?"
"Vaya, como no saberlo, eres la chica mas linda de toda la escuela." Brick se sonrojo, no podía creer que le había dicho eso. Y ella no reacciono menos, tal ves el estar tan concentrada en un chico en particular hacia que no notara ciertas cosas. ¿Y si era verdad aquello, y si pensaban todos que ella era bonita?
"¿eh?"
"Di... digo, que todos lo dicen..." Nervioso Brick sonrió tratando de salir de aquello.
"Ah..." La chica comprendió. "Je, je. Gracias."
Miyako le sonrió dulcemente y se despidió mientras se retiraba, dejando a ese chico de ojos rojos atrás con una mirada perdida. El estar con alguien que piensa que eres bonita hacia a Miyako sentirse muy incomoda, ¿y si eso significaba algo? Algo... ¿bueno tal vez? Tenia una idea de lo que era el amor, pero ¿y si se daba una oportunidad por primera vez en su vida... para ser amada?
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Miyako llego a su casa, saludo a su abuela, pero se percato de que esta dormía. Paso a la cocina y se dispuso a cocinar algo para ambas, se puso el mandil blanco de flores, y saco los ingredientes para hacer sopa de miso.
"Algo caliente... para el corazón." Cito una de las citas del ultimo libro que había leído. Sin saber por que ya estaba bailando en la cocina, con los ojos cerrados, como si estuviera en un profundo sueño. Sin zapatos, sin coordinación, sin música. Tarareaba una canción que le gustaba. Repentinamente la música se escuchaba por todos los pasillos, y ya estaba bailando con ella un chico en particular.
"Buth..." Afuera se escucharon unos fuertes golpes... Eso provoco que toda esa atmósfera fantaseosa que había creado se fuera, y Miyako que hacia unos momentos bailaba deleitosamente, resbaló de la impresión. "Kya!" Dándose un buen golpe en su trasero. Se trato de parar, y se dirigió a la entrada.
"Boomer... -Lo había olvidado...-"
Una picara sonrisita se asomo por el rostro pecoso del chico. Y le mostró una mochila negra que tenia cargando en su espalda.
"¿Que ya se te había olvidado? Hoy es viernes de películas porno."
"¡Bo.. Boomer!" Miyako se avergonzó por el descaro de su amigo y preocupada asomo la cabeza por el pasillo para ver si su abuela seguía dormida.
"Ja, ja... Solo bromeaba. ¿Me dejas pasar?" Pregunto despreocupado.
Miyako hizo como si fuera a cerrarle la puerta en la cara, pero antes de que esta se cerrase por completo la regreso hacia si y le hizo un gesto juguetón al chico. Boomer ya casi pensaba que no era muy bienvenido en esa casa, sonrió aliviado y se quito sus tenis antes de entrar.
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Entro sigilosamente a su casa para no ser vista por nadie, sabia que si la veian seria asechada por miles de preguntas por parte de su familia, siguio asi hasta entrar por la puerta de su habitación, cerro despacio, y una feliz Momoko se desplomo en su cama. Había sido muy afortunada ese día, no había tenido tareas, y no había asistido a todas las clases ya que la doctora había llegado a la hora de la salida, saco las cosas de la bolsa llena de libros buscando algo en particular entre papeles y basura, se dio cuenta de que solo había algo que faltaba. Sus ojos rosas expresaron miedo, desesperadamente tiro todos los libros y cuadernos que en sus manos tomaba, vació la mochila y la examino hondamente.... Pero aun nada. No podía ser posible... Había pasado algo terriblemente espantoso para ella.
"....Ah... ¡Ah...! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAHHHHHHHHHHH...!!!!!!!!!!!!!!!!"
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CONTINUARA...
N/A: Quiero agradecer mucho a los que leen mi fic. Espero que les halla gustado la historia, ¡que viene aun mas! si lo se, que flojera leerla toda,lose ja jaa, u.u No puse contestaciones porque.. amm.. Es que resulta que lo hice. Pero se fue el internet, y cuando le puse save... NO SE GUARDO NADA, después de todo lo que hice.. o_O Ay, soy tan estúpida u_uU Bueno espero me perdonen algun día por mi torpeza. Gracias a los que pusieron review n.n son todos muy lindos :
Romy Brujita
LiL EmO
Xytry
irina
IzUmI-cHaN
Leidy
Azaku in the moon
i(?)
Petalo-VJ
¡De nuevo! ¡Muchas gracias a todos! Am, y espero no les haya decepcionado mi fic. Las parejas que me pidieron como Boomer&Momoko y Momoko&Butch, se verán próximamente, así como otras jeje :) y si algunas fans de Kaoru odian a Momoko (o a mi o.o), no las culpo! Ella me gusta mucho, ¡de veras! Y pondre mas de ella igual que de otros personajes que me faltaron. Bueno, bueno... ya los aburri. Je, sigan leyendo, ¡hasta luego! :)
