Notas de Pulpomolcagetero:
Primero que nada agradezco que tan rápido muchos hayan leído mi fic, se que el tema de una relación entre hermafroditas no es tan popular y que esta es la pareja menos favorecida por los Fans de la serie en comparación de Bulma y Vegeta, Goku y Vegeta, Vegeta y Freezer, Vegeta con un OC, Vegeta con cuanto personaje de la serie. Ya ven el patrón, hablando en serio, hay demasiados fics con Vegeta como protagonista. Piccoro por otro lado es mi razón de ver la serie, la de ver la resurrección de Freezer aunque sé que ni de broma enfrentara a la cuija dorada, me vale, con verlo sin su capa soy feliz.
Sobre un poco de información acerca del fic:
Fundoshi: es el nombre de la ropa interior masculina tradicional de los japoneses, en realidad ignoro si los namekuseines usan ropa interior, pero creo que es posible que usaran algo similar a un fundoshi.
Saichoro es el nombre del Gran Patriarca de Namekusei, es el padre de Dende.
Kattatsu es el nombre del padre del namekusein que perdió la memoria y posteriormente se dividió para que su lado bueno fuera Kamisama y su lado malo es Piccoro Daimao.
Yo no invente esos nombres, esa información es verídica y comprobada.
Planeo hacer más adelante algo relacionado con los nombres, me gustan y tienen potencial.
Capitulo 2 Florecimiento
En algún tiempo indeterminado de Namekusei
(Posiblemente cerca de 10,000,000 de años en el pasado)
Un joven namekusein esta lavando la ropa en un rió tranquilo, solo tiene puesta su ropa interior, que es un envoltorio similar a un fundoshi, su cuerpo esbelto y juvenil completamente expuesto lucia misterioso al ojo humano, ¿es un ser vivo o es una escultura viviente? Extraño y bello, joven y encantador, tentador, eso era lo que el forastero considero al estar viéndolo, el joven sintió como este individuo se puso detrás suyo y volteo para verlo.
Eran tiempos de tribulación, había guerras, confusión y desorden, eran tiempos más primitivos y salvajes, el extranjero los reflejaba muy bien, era un namekusein alto, fornido e imponente, usaba un gi morado con una cinta azul, su ropa estaba rasgada y sucia de barro y sangre, había estado en un combate, su mirada era astuta y tenía una sonrisa que le daba un aspecto ladino, mientras acariciaba mimosamente una cantimplora que era una calabaza con un corcho, era un hombre de sangre, de lucha, de muerte, si, el olía a muerte, y eso provoco que el joven que lavaba su ropa tuviera mucho temor, pues su vida era la de un joven de aldea, alguien que vivía su vida tranquilamente dedicado a su familia, que alguien matase a otros le parecía horroroso, su corazón había dado un vuelco tan violento que sintió que se iba a desmayar del susto, mas no ocurrió eso, trato de huir pero para su mala suerte el extraño corrió más rápido y lo atrapo en un fuerte abrazo, el chico no pudo menos que gritar con toda su alma. Seguro sus hermanos escucharían sus gritos de ayuda, el extraño se rio escandalosa y demencialmente, sabía que para cuando llegaran ellos ya estarían muy lejos de ahí.
El Guerrero lamio una de las puntiagudas orejas del más joven haciendo que se estremeciera por el contacto, había miedo, demasiado y en el fondo aunque le excitaba, en realidad lo que buscaba era algo distinto, algo más apacible y encantador, ese joven era el único que se lo podía dar. Así que tendría que tomar el dominio de la situación y del joven. Tiro al muchacho en el suelo y rápidamente cono un depredador salto sobre su presa y lo dómino con su peso y le tomo de las muñecas para impedirle cualquier intento de arañarle el rostro.
-"¡Déjame ir!"- suplico en nameku, sollozante y tembloroso – "¡Yo no te he hecho nada malo, déjame y no le diré a nadie que estuviste aquí, por favor!"
-JAJAJAJAJAJAJA – se volvió a reír mientras contemplaba a tan inocente criatura retorciéndose y suplicando por su libertad. Si entre sus hermanos hubiera otro más experimentado y resuelto, él estaba seguro que no lo iba a aceptar en intercambio, él quería a este jovencito apenas entrando en una edad adulta, le atraía su pureza.-"jamás habías estado en una situación así, lo veo en tus ojos, yo soy el primero"- dijo mientras lamio y beso suavemente una de las antenas del muchacho, provocándole que gimiera y abriera mucho los ojos,- "seguramente solo has tenido roces de antenas con tus hermanos, esas demostraciones de afecto casto, pero no has experimentado aun lo que pasa cuando lo haces con alguien que no lleva tu propia sangre ¿verdad? Eres un virgen aun, yo seré el primero, vas a desear vivir con toda tu alma y dominar al mundo y bebértelo de un trago" – y en ese momento las antenas se empezaron a trenzar, para alegría del guerrero y horror del chico.
Los ojos del joven se abrieron más de lo que había sido antes, su respiración se había agitado mientras el otro sonreía ladino, ahora vendría lo interesante cuando noto que la mirada de su presa estaba modificándose, por un momento sus ojos se había extraviado mientras su lucha por liberarse se iba deteniendo, después sus ojos volvieron a verse fijamente conectados con los suyos, el rostro feroz del acecino se fue volviendo más relajado, ya que él no estaba solo cambiando a su presa, esta también le estaba influenciado, el guerrero estaba cansado de pelear, cansado de luchar, cansado de la locura de la guerra, quería tranquilidad, quería paz y felicidad entre los brazos de su presa, no, hay que corregirlo, ya no era su presa, era su compañero, el único que deseaba y necesitaba, todo lo demás había perdido su importancia.
Los ojos de ambos se entornaron mientras que el rubor purpura se volvía cada vez más intenso, ambos tenían un rostro de felicidad mientras se contemplaban el uno al otro, entonces las antenas se fueron desenredando a medida que el guerrero se levantaba del aldeano, quien al estar libre se incorporo u se sentó sobre sus piernas mientras le miraba con detenimiento, entonces fue cuando el chico se abalanzo sobre el otro y se abrazo con fuerza de su cintura mientras su mejilla se restregaba en el poderoso abdomen del otro. Una que otra risita se le escapaba, mientras que el guerrero le acariciaba la espalda mimosamente.
Entonces los hermanos del muchacho llegaron, contemplando lo que pasaba con su hermano pequeño y bufando de frustración, por más que quisieran matar al guerrero (como si eso fuera posible), él ahora era intocable, su hermano pequeño lo había aceptado como compañero y no soportaría ser separado de él. El guerrero volvió a tener una sonrisa ladina mientras palmeaba el trasero de su compañero, quien comenzó a reír, causando el desconcierto y bufidos de enfado de los hermanos de este. La ley más sagrada era no separar a los amantes que se encuentran, deben estar juntos y a solas. Sin importar quiénes son y de donde son.
Entonces el guerrero tomo entre sus poderosos brazos a su compañero quien ignoro por completo a sus hermanos, parecía una novia llevada al tálamo nupcial y el guerrero se fue en dirección del rio, en búsqueda de una cascada y una cueva, ese lugar tenía una armonía especial, le era irresistible. El guerrero ya no quería pelear, solo quería entregarse y olvidar los asuntos de la muerte.
Entro a la cueva y recostó en el suave musgo a su compañero como si este fuera de cristal, ese chico lo miraba con tanta dulzura que le calentaba el corazón. Entonces el guerrero le ofrendo la cantimplora, la cual el joven recibió con extrañeza, ya que si deseaba ofrecer agua, había en abundancia. La destapo y su olfato le advirtió que lo que tenía en su interior no era agua, era algo distinto y algo en su interior le dijo que estaba prohibido beberlo. El guerrero anticipándose al ver esa mirada consternada volvió a tomar la calabaza entre sus manos y bebió de ella. Sonrió mientras le devolvía al más joven, este al ver que su compañero bebía de aquello sin preocupaciones decidió seguir su ejemplo. Le dio un buen trago, todo estaba bien, pero el guerrero le insto a que tenía que beber mas, volvió a repetir una segunda vez la acción, después una tercera, entonces el guerrero le sujeto la calabaza y la empino mas para que el chico forzosamente bebiera más de 5 tragos de un jalón. Al regresar la calabaza a manos del guerrero, el joven se sentía extraño, mareado y su cabeza se mecía como un compás. Una sonrisa dulce se dibujo en sus labios y de repente comenzó a reír al ver que su compañero se rasgaba lo que quedaba de su gi e iba a la cascada a asearse, ¿porque esto le parecía divertido? No estaba para nada seguro. Ahora el guerrero estaba limpio y solo llevando puesto su correspondiente "fundoshi". El mayor hizo que el más joven se recostara y comenzó a verter el líquido oscuro del interior de la calabaza sobre el pecho y abdomen del jovencito, las carcajadas del chico se escucharon por toda la cueva. El guerrero comenzó a lamer el liquido provocando cosquillas y más risas, después dio esto paso a la excitación de su compañero, quien susurraba en un lenguaje extraño para ellos pero hablado en algún planeta llamado Tierra. -Hazme tuyo Piccoro… soy tuyo… El guerrero sonrió y seductoramente paso su mano derecha por el costado de Dende hasta llegar al fundoshi del chico, el cual de un jalón se lo quito. Para después susurrar seductoramente.
-Como gustes…Dende…
Fin del sueño
Templo Sagrado de Kamisama - En la actualidad
(a seis meses del Torneo de artes marciales)
-Mmmm- Dende sintió como la luz del sol estaba acariciando su cara, como diciéndole "¡Despierta y brilla Dende!", una sonrisa se le dibujo como si pudiera saborear ese café que bebió en su sueño, se sentía feliz, que tardo en recordar un detalle de suma importancia, el es Kamisama y es terriblemente tarde para empezar su día laboral.
-¡Se me hizo tarde!- se levanta de un salto y comienza a quitarse rápidamente su túnica y se mete corriendo al baño completamente desnudo, es ahí cuando nota en el enorme espejo ese extraño joven que apenas alcanza a reconocer como su reflejo. Entonces recordó que antes de dormir se había enterado de tan buena noticia. Había pasado por un ciclo de crecimiento acelerado, se llevo la mano al rostro para poder estudiar sus facciones. Su rostro se veía ahora mas alargado, haciendo que todo lo que eran rasgos redondeados y dulces adquirieran un tono mas reservado y serio si no sonreía, lo que más le sorprendió es su nariz, la cual siempre considero demasiado redonda, esta seguía siendo del mismo tamaño pero ahora con su rostro actual le parecía bonita y aparentemente más respingada, al fin estaba a gusto con su rostro. La palabra "apuesto" se formo en su cabeza mientras una amplia sonrisa se dibujaba en su nuevo rostro. Sus dientes perfectamente blancos y agudos le deban un aspecto salvaje a ese rostro que tan repentinamente había encontrado tan encantador. Dende no podía notarlo, pero había caído en una fase narcisista al ver su reflejo, no podía apartar la vista del espejo. Había también apreciado su musculatura, delgada pero nada raquítica, tal vez no tenía el formidable físico de Piccoro, pero si tenía tonicidad en sus músculos. Recordó un movimiento de cadera que hizo el Gran Saiyaman en la fiesta de Bulma en la que asistió Lord Bills y la imito frente al espejo, su rostro se puso levemente purpura mientras que un placentero escalofrío le atravesó el cuerpo. Siguió contemplando posteriormente su espalda sobre su hombro, contemplando su trasero, comenzó a palmearlo con ambas manos, se sentía tan firme, casi ríe bobamente mientras seguía recreándose en sí mismo.
-Beberte al mundo en un trago- dijo con mirada soñadora, mientras acariciaba la superficie pulida del espejo.
"Tock,tock"
-¿Kamisama, ya se levanto?- se escucho la voz de Mr Popo al asomar la cabeza por la puerta.
Dende sintió como se le disparaba el corazón, ¿Qué le estaba pasando por la cabeza? Se le había hecho terriblemente tarde. Kamisama hipnotizado por su propio reflejo, eso era vergonzoso y acciono la llave de la regadera y se metió de un salto.
-Me estoy bañando-dijo esperanzado de que Mr Popo le creyera.
El genio entro al baño y contemplo la ropa tirada por todos lados, sonrió y movió la cabeza muy divertido, se imagino lo que en parte en realidad paso, excepto claro por las partes del espectáculo narcisista de Kamisama. Dende se dio cuenta que Popo estaba levantando la ropa y asomando la cabeza de detrás de la cortina dijo ruborizado.
-Mr Popo, no tienes que hacerlo, sabes que yo puedo arreglar mis cosas.
-Para Mr Popo es un placer hacer cualquier cosa por Kamisama. – contesto de buen humor mientras recogía toda la ropa tirada.
Dende siempre ha sentido pena porque Mr Popo tan afanosamente quiera hacer cosas para él, en especial cosas que podía hacer por si mismo, le educaron para ser autosuficiente y ayudar, no para ser servido por nadie. Esa sencillez fue algo que a Piccoro le simpatizo.
-Solo una cosa ¿Por qué me permitieron dormir tanto?
-Porque a Piccoro no le pareció mala idea, a Mr Popo tampoco, después de lo de anoche, Kamisama seguro termino exhausto. Piccoro dijo que él podía ocuparse de las labores de Kamisama para que pudiera dormir bien.
-¿En serio?- dijo sorprendido el joven namekusein mientras se apresuraba a bañarse, ese gesto de amabilidad de Piccoro le pareció inesperado, pero no podía abuzar de esa repentina amabilidad, de seguro lo regañaría por ser un perezoso al salir por la entrada del templo y acercarse a la orilla de la plataforma. Una sonrisa se dibujo en el rostro de Dende, mientras trataba de recordar su sueño, este se había disipado, solo había quedado esa frase en nameku – "dominar al mundo y bebértelo de un trago" cosas de sueños, disparate total de una mente cansada – murmuraba – un sueño solo un sueño – pero se sentía tan feliz que podría cantar. – quisiera recordar más detalles. – en ese momento se acordó del rostro de Piccoro tan cerca del suyo. Su corazón comenzó a latir, Piccoro se había vinculado con él y en ese momento sintió un inmenso sentimiento de embarazo al recordar que le había visto completamente desnudo, su cuerpo claro, era el de un namekusein, que a diferencia de los humanos, estaba completamente neutro en la zona donde la especie humana estarían los órganos genitales, pero el recordar como el súper namekusein había estudiado su cuerpo, claro, como un médico a su paciente, pero aun así le parecía muy vergonzoso. Y de repente se dio cuenta que no solo era eso, tomando en cuenta algunos hechos concluyo algo más vergonzoso aun – ¡Piccoro me desnudo… a mí! – entonces el recuerdo de los momentos previos a su inconsciencia regresaron, pudo ver a Piccoro ruborizado mientras le estaba quitando la ropa, se veía tan claro, que Dende sintió como su cuerpo se estremecía y su temperatura corporal aumentaba, una leve sonrisa se le dibujo en el rostro sin entender porque sonreír en primer lugar.
Cerro la llave y comenzó a secar su cuerpo con la toalla, y en un instante tuvo una imagen mental , algo que había pasado hace tantos años que ni se acordaba, cuando sano a Piccoro después de que este fue herido en el pecho por salvar a Goku, estaba inconsciente y la vida se le parecía escapar por momentos, entonces Dende lo curo sin pensarlo, en aquel entonces no presto conscientemente tanta atención a los detalles, pero ahora su cerebro estaba actuando distinto, parecía que hubiera puesto más atención de lo que creía, ya que podía ver detalle a detalle a guerrero namekusein inconsciente, esos músculos, ese cuerpo sudado y empolvado, su gi a punto de prácticamente ser dado por desaparecido, casi estaba desnudo, solo un pequeño jalón y ya estaría completamente al natural, ese rostro con la serenidad de la inconsciencia, en definitiva Piccoro tiene un físico excepcional,
Eso fue suficiente para que el dios de la tierra perdiera las fuerzas en sus piernas y su toalla terminara cubriéndole la pelvis y presionando con fuerza mientras una sensación de una corriente eléctrica le pasaba por el cuerpo y sus antenas le zumbaban, un gemido se le escapo y una sonrisa feroz que permitía ver sus agudos dientes se dibujo en su rostro. Las antenas seguían zumbando como si gritaran, "busca a Piccoro, le necesitas", mientras la saliva se le escapaba por la comisura de sus labios. La mirada del joven se hacia cada vez mas extraña, sus ojos estaban entornados y su cuerpo se mecia acompasadamente, una pequeña risita escapaba junto con jadeos, se sentía confundido, no podía pensar más que en Piccoro y se dio cuenta que como sus antenas le gritaban, el lo necesitaba con locura. Dende estaba completamente fuera de si, ya ni se acordaba de su propio nombre, ni que era Kamisama y mucho menos del pudor, solo quería salir a buscar a Piccoro y quedar a mano con lo de que le había quitado la ropa.
-¡Piccoro! – grito mientras corría a la puerta del baño, pero hubo un pequeño accidente, Mr Popo se asusto por el grito y abrió la puerta, golpeando justo en la cara a Dende, causando que este se fuera de espaldas y se cogiera con ambas manos el rostro y se retorciera del dolor con la toalla todavía sobre su zona "púbica" - ¡¿quién me pego?! – gimió mientras Mr Popo se sentía sumamente avergonzado por un accidente tan estúpido, es lo malo de que Popo no puede sentir la presencia de Dende, no hay nadie que pueda en la Tierra al menos. Pero sin que los dos lo supieran, ese golpe fue lo que Dende necesito para reaccionar y despertar de ese extraño trance.
-Mr Popo lo siente, es que escuche gritar a Kamisama llamando a Piccoro, no fue mi intención golpearlo.
-¡Yo no he gritado! Auch… no me está pasando nada para gritar.- reflexiono y cambio su versión- excepto esto… auch mmm.
Dende tuvo que curarse solo la nariz que le estaba sangrando, para su alivio nada de su "apuesto rostro" se había alterado.
Y sin ningún otro percance que un Mr Popo sumamente apenado, Dende prosiguió con su arreglo personal encontró el radar del dragón en su cómoda y lo contemplo extrañado, "¿qué hace aquí?"
-¿Porque está aquí el radar?- pregunto desconcertado mientras le mostraba el radar a Popo.
-¿Kamisama no lo recuerda?- Dende movió la cabeza negativamente – Kamisama aparentemente intento buscar las esferas por su cuenta pero no pudo porque empezó a crecer de golpe.
Entonces fue cuando recordó la pequeña discusión de él y Piccoro sobre el deseo de ser un adulto y sintió una enorme vergüenza, "¿Cómo es posible que considerara usar las esferas para un deseo tan ridículo?" y peor, se imagino que hubiera pasado si se hubiera encontrado solo allá abajo, Dende debía admitir que empezaba preocuparle que su mente estaba teniendo algunos problemas para organizar el tiempo perdido entre la hora de la cena y cuando despertó y descubrió que ya era un adulto joven (en realidad un adolecente próximo a alcanzar la adultez, pero para Dende era lo mismo), pero en ese momento sintió un fuerte deseo de disculparse con Piccoro por ser un niño malcriado. Así que se puso su chaleco y salió a empezar su día laboral al fin.
Piccoro se encontraba viendo hacia la inmensidad con una actitud de mucho interés, Goku había estado entrenando y presionando a Goten para que dejara las cosas de ir de noviero y se pusiera a entrenar como se debe, Goten como adolecente que es, no estaba para nada feliz.
Dende al ver la amplia espalda de Piccoro sonrió y camino con una actitud de estar en control y en su terreno, quería actuar como un adulto, al menos sabía que no solo era el físico, tenía que convencer a Piccoro que el ya era adulto adentro, digamos que su crédito se había ido abajo por ese intento de conseguir un deseo de Sheng long y necesitaba recuperar la credibilidad, así que se acerco al lado de Piccoro y poniendo las manos en la espalda espero a que el súper namekusein lo notara.
-Buenos días- dijo sin apartar su atención del entrenamiento de Goku y Goten, "¿Eso es todo?" Dende esperaba un regaño, esperaba una reprimenda, no un simple "buenos días", y en el fondo Dende se sentía bástate ignorado por parte de Piccoro, quien tenía toda su atención en el entrenamiento del pelos salvajes de Goku y su retoño. En cierta forma se sentía herido de verdad, el quería la atención de Piccoro, y en ese momento lo único que se le ocurrió fue regresarle el radar.
-Lo siento, no debí tomarlo sin tu permiso, tenias razón, era un deseo ridículo, ¿en que estaba pensando, porque pedir ser un adulto? Mi cuerpo creció a su tiempo, sabiamente, yo no tenía porque presionar las cosas.
-Me tranquiliza escuchar eso- dijo sonriendo levemente mientras voltea a ver a Dende- Además de que ya se acabaran con esto tus quejas de "porque no crezco" de una vez por todas.
-También perdóname por eso, fui un niñito al estarte fastidiando con lo mismo, no podías hacer nada al respecto y entiendo que debí ser insoportable a ratos.
-Solo lo suficiente para querer nalguearte – sonrió malévolamente, solo con Dende se permitía ser en ocasiones así, tal vez Gohan, pero con el resto no sabía cómo expresarse mejor. Al menos no sin haber bebido un poco de refresco o una taza de café. Algo que desde luego no hacía muy seguido que digamos. Miro como Dende trago saliva mientras que se cubre el trasero con sus manos.
-¿Vas a nalguearme ahora? – pregunto algo nervioso Kamisama.
-No- en realidad se veía muy tranquilo – admito que al principio quise castigarte así anoche, pero siendo honesto, no le veo el caso, creo que comprendes lo peligroso que fue. Pero quiero que me contestes honestamente, ¿qué es lo que recuerdas ahora?
-No mucho, todo es muy confuso, solo recuerdo que tuvimos una cena muy tensa y después todo se me pone borroso, solo parece que recuerdo que me desnudaste- Dende lo dijo sin pensar, después de unos segundos los dos estaban purpuras hasta las orejas. – ¿fue indebido?
-Créeme… fue necesario, sino pudiste estrangularte con tu propia ropa – trato de mantener la calma, pero en verdad se sentía muy avergonzado, aun a pesar de no entender porque se sentía así, miro a Dende jugando con sus dedos con ese aspecto de tener purpuras las mejillas, por un momento le pareció adorable un joven con el corazón de un niño. – ¿te sientes apenado?
-No lo sé. – sonrió un poco el chico y volvió a mirar a Piccoro – qué opinas de mí, me veo bien o me veo raro.
-¿Bien cómo?- dijo Piccoro sin entender su pregunta – raro tal vez porque no estoy acostumbrado a verte así, creciste en una noche, pero creo que me acostumbrare pronto.
"¡No era eso!" pensó Dende algo molesto, el se refería a si se veía atractivo o no atractivo, Piccoro no parecía entender estas cosas. Tendría que preguntarle a Gohan, si, Gohan seguro se sorprendería al verlo ya crecido, siempre había querido hacer algo con Gohan y ahora era su oportunidad, ya que estaban posiblemente a la misma altura. Piccoro era aun más alto que Dende. Dende no sentía que pudiera aplicar ese plan con él y menos que Piccoro se lo tomara con calma. Al fin, después de todos esos años, al fin podría darle un zape a Gohan en la mollera, si, el namekusein siempre había querido darle una palmada traviesa a Gohan y ahora ya podría, la idea le hacía feliz. También se prometió que esa sería su última niñería, que ya sería un adulto 100% maduro y 100% responsable.
Entonces algo llamo la atención de los dos namekuseines, una conversación entre Goku y Vegeta, ambos estaban charlando sobre el próximo torneo mundial de artes marciales, sobre todo que Goku menciono que asistiría seguramente un individuo muy poderoso, sorprendentemente menciono un detalle, ese ser tan poderoso es un ser humano.
-¿Piensas participar?- le pregunto muy risueño el dios al antiguo demonio.
-Paso, solo haría el ridículo.
-Tal vez te toque contra Pan – dijo tratando de traer humor a esto.
-Para tener que dejarla ganar para que no llore, no gracias, pero si planeo asistir, quiero ver quién es ese tipo fuerte del que habla Goku.
-Yo también me apunto para ir, quiero ver la cara de todos cuando me vean, jejeje. Ya no me volverán a tratar como un niño.
Namekusei
(2000 años en el pasado)
Piccoro estaba caminando por un extraño templo, había sido construido atrás de una enorme cascada, los materiales le parecían familiares pero no entendía de donde, entonces vio a unos ancianos de su raza, doce en total, todos llevando solamente una túnica, todos ellos parecían ser algún timo de sacerdotes, ellos lo vieron con severidad.
-Hijo de Kattatsu, tienes que cumplir con tu deber y tomar a tu compañero. – dijeron todos como si fueran una sola persona, ellos lo miraron con resentimiento.
-¿A quién le hablan, a mi?- dijo Piccoro sin entender a que se referían con tomar a un compañero, solo rogaba que no tuviera nada que ver con asimilaciones o fusiones, ya estaba arto de el tema, no en balde había en su interior cuatro personas apenas conviviendo en paz.
-Sí, hablamos a ti, somos la hermandad de la vida, nosotros somos los que nos encargamos de que el linaje siga y la vida fructifique. Y tú has traído una calamidad al no cumplir con tu deber.
-¿De qué deber ni qué demonios? ¿Qué significa eso de que debo tomar a un compañero?
Ellos se miraron los unos a los otros y después le indicaron que les siguiera a una habitación donde había una enorme cama hecha de musgo húmedo y fragante, recostado se encontraba Dende completamente desnudo y con la mirada en el techo, Piccoro se encontró a su mismo aterrado, parecía muerto, voló a su lado y pudo contemplar que aún respiraba normal y solo era que tenia la vista fija inexplicablemente en el techo.
-Dende- lo llamo pero el parecía estar en trance, ya que no le presto atención, Piccoro se enfureció y fue a jalonear a uno de esos viejos, a ellos les culpaba - ¡Malditos! ¡¿Qué le han hecho?!
-No fuimos…
-¡Hable uno a la vez por un carajo!- reclamo a punto de matar gente.
-No fuimos nosotros- dijo el viejo al que tenia sujeto de la túnica – si buscas a un culpable, ese eres tú.
-Yo no… eso no es cierto – dijo tratando de aguantar la frustración.
-Lo es- dijo el anciano cerrando los ojos – tu comenzaste esto cuando eran infantes, tú te prometiste a él cuando eran unos niños, no completaste tu promesa, pero solo iniciarla basto, solo hacía falta reafirmarla, lo hiciste pero lo hiciste mal, tu compañero no estaba en condiciones de escucharte ni aceptarte, haz empezado algo que solo tú puedes arreglar o este pobre niño estará perdido y tu también.
-¿A qué te refieres?- Piccoro no entendía nada de lo que decía, ¿se supone que todo debía serle más claro? Tal vez si hubiera crecido en el verdadero Namekusei, pero no tenia recuerdos, no tenía información, nadie le había dicho que hacer o como actuar o que se supone que debía hacer. Soltó al viejo y se volvió a hacia Dende y trato de hacerlo reaccionar. –Dende, mírame- dijo mientras lo sostenía en brazos- Mírame, soy yo, soy Piccoro, no entiendo que prometí, no sé de que están hablando y en verdad estoy empezando a asustarme, ¡DENDE!
-"Soy el hijo de Saichoro…" - murmuro Dende en ese trance, en nameku, mientras sonreía mostrando los dientes, miro a Piccoro, pero no pareció reaccionar como este deseaba, Dende parecía no saber ni quien era ni donde estaba- "Toma mi cuerpo, hijo de Kattatsu, haz con mi cuerpo lo que te plazca, te pertenezco en cuerpo y alma, soy tuyo por…
Piccoro lo abofeteo para ver si eso lo hacía reaccionar, no tuvo el resultado que necesitaba, el pobre joven seguía en trance. Entonces Piccoro noto como Dende comenzó a acariciar su entrepierna como si buscara algo, esto era más incomodo aun, no era posible que a eso se refirieran, menos entre los de su clase, era imposible, o al menos eso pensó hasta que una sensación extraña se fue despertando en su cuerpo, era agradable, lo estaba confundiendo, era imposible, pero ahí estaba.
"Yo soy… Yo soy el hijo de Kattatsu… yo debo…¡No, yo soy Piccoro, soy Piccoro, SOY PICCORO!"
-¡No te resistas, entre mas lo hagas su estado será peor, ese pobre niño sufrirá la fiebre, quedara demente, por ultimo morirá si no le salvas, debes entregarte a él y él se entregara a ti!
-¡MALDITOS MENTIROSOS ENFERMOS! ¡ESTE CHICO ES KAMISAMA, JAMAS ME ATREVERÉ A MANCILLARLO, USTEDES MIENTEN, MIENTEN!
Piccoro despertó de su sueño, pudo ver las estrellas sobre su cabeza, estaba tan agitado, tan confundido en esos sueños extraños, habían pasado ya tres meses desde que Dende había crecido, debía admitir que ese chico había adquirido algún curioso interés en entrenar su cuerpo otra vez, se estaba volviendo un esgrimista prodigioso, pero Piccoro ahora estaba teniendo algunos conflictos, estaba teniendo sueños, extraños sueños relacionados con Namekusein, todos relacionados con Dende, lo cual no le agradaban, ya que siempre despertaba con un sentimiento de haber hecho algo indigno contra ese chico, la idea de que pudiera ser herido por su culpa le estaba carcomiendo el alma, algo absurdo, el jamás lastimaría a Dende, le apreciaba demasiado.
Entonces algo llamo su atención, como si al pensar en el lo hubiera llamado, Dende se acercaba a Piccoro, solo usaba el pantalones, ya no quería dormir tan cubierto alegando que sentía calor por las noches.
-Piccoro, no puedo dormir.
-¿Y eso porque?
-Hace demasiado calor- los ojos de Dende comenzaron a entornarse y repentinamente comenzó a zafarse la cinta alrededor de su cintura, en un momento estaba completamente desnudo frente a Piccoro quien le miraba algo espantado.- Mi cuerpo está ardiendo por ti.
-¿Qué demonios? – apenas pudo silbar estas palabras, Piccoro se hizo a un lado para evitar que Dende se le cayera encima. El cuerpo del muchacho cayó de lleno contra el suelo de baldosas.- ¿En que estas pensando?
Dende dio un salto felino y alcanzo a sujetar los pantalones del súper namekusein y los jaloneo hasta hacerlos descender por las piernas de este cuando forcejearon. Piccoro no quería pasarse de rudo y ahora lo estaba lamentando.
-¿Qué pasa ahí afuera?- pregunto Mr Popo algo cansado y vio la escena de su maestro abrazándose de las piernas y con la lengua tratando de lamer la zona que se supone debía ser la púbica mientras Piccoro le sostenía la frente para alejarlo lo más que podía. – Creo que interrumpí algo – Mr Popo ha ejercitado la disciplina de no juzgar las acciones de sus respetivos señores, aunque esto si le pareció algo irregular, pero ¿Quién era para juzgar? – los dejo solos.
-¡Popo, no es lo que tú crees! – Dijo Piccoro muy avergonzado - ¡Dende está fuera de sí, se quejo de que tenía calor y lo siguiente es que me quito los pantalones y quiere comerme ahí abajo!
-¿Cómo pudo quitarle los pantalones a Piccoro?
-¡No hay tiempo, solo ayúdame a llevarlo a la cama!
Digamos que Popo eligió creer en la versión de Piccoro y se dispuso a separar a Dende, quien estaba muy entusiasmado con las piernas de Piccoro para soltarse. Piccoro con mucho cuidado se puso a Dende sobre el hombro y camino lo más rápido a la habitación de Kamisama, lo hecho sobre la cama y lo sujeto con unas correas que hizo aparecer con su magia, Mr Popo lo observo con esos ojos fijos y con la boca torcida hacia abajo.
-No me mires así, me haces pensar que soy algún tipo de degenerado, solo es que no puedo arriesgarme a que se lastime- contesto Piccoro nervioso. Entonces Popo le enseño las ropas de Dende, como haciendo mención de que Piccoro en ningún momento tuvo intención de vestir al chico ya que seguía desnudo al igual que Piccoro sin pantalones. - ¡Oh mierda! – esto estaba accidentalmente tomando el tono de una escena de sadomasoquismo.
Notas finales: este capítulo se centro en el instinto, tenía planeado otro tipo de sueño inicial, pero me gusto más el tipo de sueño que tiene que ver con su memoria genética, además de que Dende así suplicando que lo dejaran ir me pareció un chico más inocente y puro. Si, parece un lavado de cerebro, pero pensé en cómo se comportan los insectos y me pareció adecuado, si, parece un sexo casual, en cierta forma lo seria, aquí sin embargo si estoy poniendo algo en claro, Piccoro siente algo especial por Dende, tanto que se horroriza que le digan que tiene que sobrepasarse con él. Los dejo y espero comentarios en la caja de comentarios, gracias por leer mi fic y estaré observándolos.
