Buenas noches! Publico esto ahora debido a que comienza mi periodo de entregar trabajos y hacer exámenes y todo eso. Estoy bastante cargada de cosas que hacer estos días así que decidí publicar esto con el afán de tener este pendiente menos.

Comentarios y respuestas, al final del capítulo.

Los invito a leer…

Before it's too late

Capítulo 2: Ajedrez holográfico

Esa fue una semana muy difícil para Jack. Primer día, oh por el amor de dios, primer día y ya se había metido en problemas con un comandante y se había ganado un castigo.

En circunstancias normales, a Jack no le hubiera causado ningún problema un par de horas de sueño menos por las noches, pero, una vez más, ser repentinamente reclutado por el ejército no son circunstancias normales para nadie.

Cuando llegaba a los dormitorios ya bastante tarde, se acostaba y dormía, y cuando tenía que levantarse sentía que no había dormido más que cinco o diez minutos.

Los entrenamientos fueron tortuosos; si sus compañeros estaban cansados por tratar de adaptarse a un ritmo de vida completamente nuevo, para él era peor ya que descansaba menos que ellos, durante las actividades se sentía poco menos que inútil, y el tercer día, cuando empezaron a tomar clases (tenían que saber de tecnología, primeros auxilios y armas, entre otras cosas) no podía mantenerse despierto.

Optó por ir a dormir a su litera en las horas que tenían libres, al fin y al cabo había una alarma sonando a cada cambio de actividad y el dormitorio permanecía abierto casi todo el día.

Esto no mejoraba demasiado las cosas, puesto que el descanso que sentía era muy pasajero.

Se decía a sí mismo que solo sería una semana, una semana y luego podría encontrar la manera de adaptarse a esa nueva vida.

Mientras tanto, aunque hacía su mejor esfuerzo, sentía que North negaba pesadamente con la cabeza cada vez que hacía algo mal y que sus compañeros lo miraban con burla y lástima. Y Jack nunca había soportado esto.

Era más que evidente que no solo estaba cansado, estaba de muy mal humor y las cosas no parecían cambiar para bien.

Una semana, solo una semana.

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Después de la comida, el viernes, los muchachos estaban en el área común conversando, bebiendo algo fresco y tomando un merecido descanso. Más tarde tendrían un curso introductorio de RCP*. Jack y Jamie jugaban ajedrez holográfico, pero Jack no lograba concentrarse. Perdió tres partidas seguidas antes de que le pidiera al otro que lo dejaran por la paz. Jamie comprendía que habían sido días bastante difíciles para su amigo, de modo que decidió respetarlo. Sin embargo, también había estado esperando una oportunidad para razonar un poco con él y pensó que quizás aquél sería un buen momento.

-Jack…me estaba preguntando, ¿Por qué te portaste así el otro día con el comandante? Creo que a ninguno de nosotros se le hubiera ocurrido hacer nada de lo que tú hiciste y…no sé…me preocupa que te vayas a meter en algún problema.

Jack se encogió de hombros. Tenía los brazos cruzados y miraba fijamente el tablero de ajedrez, que una vez terminada la partida y después de varios minutos en desuso se cerró por sí solo. Hizo un sonido apagado y se quedó quieto.

-Me hizo enojar. Tenía mucha presión encima, eso es todo.

-Todos teníamos presión encima Jack, fue el primer día.

-Lo sé, lo sé. ¿Qué quieres que te diga? No lo pude evitar, simplemente pudo conmigo.

Jamie contuvo el aire un momento. Era evidente que Jack no quería lidiar en ese momento con el asunto, así que decidió que lo dejaría ahí, y quizás podrían seguir hablando después.

-Voy al comedor por un poco de agua, ¿quieres que te traiga algo?

Jack, que ahora estaba con el rostro apoyado sobre sus brazos doblados en la mesa a modo de almohada, negó suavemente con la cabeza.

Jamie se encogió de hombros y salió del lugar compadeciéndolo mentalmente. Le faltaban tres noches más de trabajo en la cafetería, eso sin contar que el domingo tendrían una evaluación física para verificar cómo se habían adaptado al sistema en esa primera semana. Serían días bastante difíciles para su amigo, pero el joven confiaba en que lo haría bien.

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Jamie aún no se acostumbraba del todo a la distribución del edificio. Al principio como la mayoría de sus compañeros había pensado que la arquitectura del lugar era bastante simple, pero con el paso de los días se dio cuenta de que en realidad había más pasillos de los que ellos conocían –uno que daba a una enfermería, otro que daba a una sala de juntas, otro que llegaba a las oficinas de los superiores, otro que llevaba al cuarto de controles de las cámaras de vigilancia- y cada uno implicaba nuevas rutas y salidas que no había terminado de explorar. Para un nuevo recluta era relativamente fácil perderse, y eso fue exactamente lo que estaba pasándole ahora.

Había llegado a un pasillo que terminaba en una puerta con un control de acceso. No se acercó mucho porque no tardó en darse cuenta de que no iba a llegar al área común por ese pasillo así que se dio la vuelta. Al salir tuvo un sobresalto tan fuerte que el vaso con agua que llevaba en las manos se derramó en el suelo.

Dos enormes ojos amarillos miraban directamente a los suyos, tanto que por un momento se sintió hipnotizado por ellos, y un frío glacial lo invadió de pies a cabeza. Todo lo demás se ensombreció. Solo podía ver esos ojos amarillos que parecían querer tragarse a los suyos. Dio un paso hacia atrás pero se topó con una pared, ¿cómo había sido arrinconado tan fácilmente? Y no había escapatoria alguna, no había a donde correr ni a donde dirigir sus pasos y cada vez sentía más cerca de él aquella presencia terrible que parecía estar alimentándose de su miedo, como una bestia salvaje salida del mismísimo infierno… y se acercó a su oído, y una mano rígida y congelada lo tomó firmemente de la nuca.

-…Niño…

-¡Black! ¿Qué estás haciendo aquí?

Jamie sintió que todo volvía a su lugar cuando escuchó la voz del comandante North resonando por el pasillo.

Abrió los ojos y lo miró acercarse, y fue entonces que pudo ver bien a la criatura que lo había arrinconado, que resultó ser nada menos que un hombre, bastante alto y delgado, y que tenía una expresión de amenaza en su rostro. Entonces, a Jamie no le pareció tan temible como unos momentos antes, pero la sensación helada no se despegaba por completo de su pecho.

El hombre, vestido con un uniforme negro con una placa plateada en el pecho, volteó a ver al comandante, que venía caminando hacia ellos.

Soltó a Jamie y éste se agachó rápidamente para recoger el vaso que se le había caído.

-Mocoso estúpido, mira lo que hiciste- le recriminó aquél hombre con un fuerte tono de desprecio, mirando hacia su pantalón, donde se veían las manchas de humedad dejadas por el agua- ¿En qué demonios estabas pensando?

-Ya fue suficiente, Pitch- le dijo entonces el comandante, que ya había llegado a donde estaban ellos-, mira la cara del pobre Bennett, ¿Qué le hiciste?

-Yo, nada- dijo el otro cambiando su expresión por una cara de inocencia evidentemente fingida-, sólo iba a preguntarle donde estaba tu oficina, desde que remodelaron este lugar parece un maldito laberinto. Pero el muchachito se asustó tanto que se quedó congelado como un idiota y derramó el agua en el suelo. Creí que los soldados que tenías a tu cargo eran mucho más valientes, North. Tomaré esto en cuenta para mi reporte.

El comandante torció los labios con evidente disgusto mientras Jamie observaba a ambos sujetos intermitentemente, sin saber si debía decir algo o irse de ahí. Finalmente North volteó a verlo con una expresión bastante neutra y le puso una mano en el hombro.

-James, me parece que a esta hora tú y tus compañeros deberían estar en el área común, ¿no?

-S-sí, sí señor...

-Bien, asegúrate de que todos estén allí, iremos a hablar con ellos dentro de unos minutos.

A Jamie le pareció que North había puesto un énfasis extra en esas palabras. Asintió varias veces y miró a su alrededor hasta que localizó el pasillo que tenía que tomar, y comenzó a caminar a toda la velocidad que daban sus piernas.

North prestó entonces toda su atención a Pitch.

-Bunnymund y yo te esperábamos en mi oficina hace rato. Te dimos instrucciones precisas de cómo llegar y no era tan difícil. No creo que te hayas perdido.

-Piensa lo que quieras- contestó el otro altivamente, llevando las manos a sus espaldas y mirándolo con soberbia-, comenzaré mi inspección ahora mismo. Debo decir que era de esperarse que fueras tú y no ese salvaje quien viniera a buscarme.

-Dile eso en su cara y quisiera ver cómo sobrevives- dijo North en tono de advretencia y se dio la vuelta para comenzar a caminar, con Pitch siguiéndolo de cerca.

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Jamie llegó al área común y miró a su alrededor. Aún no había tratado directamente a todos sus compañeros, pero conocía a la mayoría y recordaba que eran cuarenta. Se concentró todo lo posible en contarlos a todos y pronto se dio cuenta de que faltaba uno.

Faltaba Jack.

-Jamie, Jack dijo que iría al dormitorio a descansar hasta la hora del curso de RCP- le comento Monty, uno de sus compañeros, al verlo mirando a su alrededor con cierta preocupación-, se veía muy cansado.

-Oh…gracias Mont.

-¿Quieres jugar ajedrez?

Jamie dudó un momento pero finalmente aceptó. Por un segundo se preguntó si debía ir a buscarlo, pero decidió que no. Jack merecía descansar y él no le iba a quitar eso. Al cabo de unos minutos la partida de ajedrez ocupaba la mayor parte de su concentración –Monty era un adversario formidable- pero aún no lograba quitarse del todo la sensación de congelamiento que llevaba en el pecho desde que se había encontrado con aquél hombre en el pasillo.

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North y Bunny guiaban a Pitch por los pasillos. Cualquiera que hubiera visto a los dos comandantes se hubiera dado cuenta de que estaban punto menos que complacidos de tener que lidiar con ese hombre, pero ellos aguantaban con la disciplina que solo dos militares de alto rango podían tener. Ni con todo el buen humor de North ni con toda la dureza de carácter de Bunnymund era fácil sobrellevarlo.

Pitch Black era inspector. No lo consideraban realmente un soldado, era más bien una especie de político de segunda que había ido a parar a su puesto escalando, pasando por encima de otras personas más capacitadas que él y en general siendo un reverendo hipócrita mal nacido. Pero si de algo sabía ese hombre era de estrategias, así que hacer de su visita un infierno, que era lo que hubiera deseado cualquiera de los comandantes, no era una opción, simple y sencillamente porque no querían que su unidad fuera desmantelada por su culpa.

No era que le tuvieran miedo, simplemente tenían cuidado con él. Cualquier observación negativa de su parte haría que ellos tuvieran que defender su manera de actuar o de trabajar frente a los generales y otros superiores, y aunque no era una situación deseable estaban preparados para ella. De modo que procuraban que la visita fuera soportable para los tres, sin en ningún momento, claro, ser complacientes con él.

-Ya viste todo lo que tenías que ver, no tienes porqué ir a las habitaciones de los muchachos…-North protestaba, escandalizado, mientras caminaban por el pasillo. Pitch no se inmutó ni quitó las manos de su espalda, donde habían estado todo ese tiempo.

-Desde que remodelaron no había venido a inspeccionar. Necesito asegurarme de que todas las instalaciones estén en condiciones óptimas y eso incluye los baños, las áreas comunes y los dormitorios.

North siguió protestando mientras caminaban por el pasillo, mientras Bunny se limitaba a mantener sus ojos clavados en la nuca del indeseado.

Recorrieron los lugares que tenían pendientes y llegaron al área común, donde todos los muchachos se pusieron de pie, petrificados ante la presencia de aquél sujeto. Ninguno sabía por qué, pero era como un sentimiento compartido; todos estaban aterrorizados, todos sintieron el frío, el vacío y la sensación de que se quedaban sin aire.

Bunnymund miró a su alrededor con cuidado, y de pronto le lanzó una mirada a Jamie. Éste se dio cuenta en seguida de lo que el comandante le preguntaba moviendo los ojos y con un gesto de frustración en su rostro. Jamie apretó los labios y levantó los hombros, lo cual solo vino acompañado de un bufido silencioso por parte del comandante. Cuando salieron de la estancia su partida generó alivio para todos menos para Jamie, que se sentó pesadamente, pensando que ir a buscar a Jack seguro hubiera sido mucho mejor opción que quedarse jugando al ajedrez holográfico.

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La enorme puerta principal del dormitorio de los nuevos estaba abierta de par en par. Pitch levantó una ceja y realizó una anotación en su tableta electrónica sin permitir a los otros dos ver nada de lo que había escrito, por su puesto.

Comenzaron a pasearse por entre las literas; todas las camas estaban perfectamente hechas y no había nada fuera de lugar. Al menos a primera vista.

-Bien, ya viste todo lo que necesitabas ver, ahora vámonos-, urgió North, visiblemente molesto por lo que consideraba una completa falta a la intimidad de los muchachos, sin embargo no contaba con que Pitch ya había visto por ahí algo que era de su interés.

-Parece que alguien no cumplió con sus labores de orden esta mañana- comentó mientras se acercaba a una de las literas, seguido de los otros dos- ¿es esto una cama sin hacer…?

Sin embargo al llegar a la cama superior de la octava litera de la fila derecha, pudieron ver que no estaba vacía sino que uno de los muchachos estaba profundamente dormido ahí. Pitch frunció el ceño y antes de que cualquiera de los comandantes pudiera hacer algo por detenerlo, puso la mano en el hombro del recluta y lo sacudió enérgicamente, ganándose un buen gancho izquierdo directo a la nariz que hubiera sido muy gracioso si no hubiera sido aquella una situación tan delicada.

-¡Mocoso estúpido, me las vas a pagar!- gritó tratando de sujetarlo, quizás para golpearlo o para tirarlo de la cama, pero North lo sujetó antes de que eso sucediera. A estas alturas Jack se había despertado, y miraba con asombro y un poco de miedo a los tres, los dos comandantes que lo miraban con cierta molestia mezclada con sorpresa, y al otro sujeto que le lanzaba una mirada gélida por encima de la nariz por la que ya salía un hilito de sangre.

-Emmm….este…yo…

-De todas maneras, ¿qué rayos hace aquí? Los reclutas de la división de principiantes estaban en el área común. Se supone que no deben venir a los dormitorios a deshoras.

-Ellos tienen todo su derecho a usar su tiempo libre como les dé la gana, Pitch- protestó de nuevo North, soltándolo ya que no parecía querer atacar a Jack después de todo-, Jack vino a dormir un rato y eso no tiene nada de malo, al menos no con las reglas que hemos decidido Bunnymund y yo. Si en otras divisiones es distinto es problema de ellos.

Pitch lo miró con una gran sospecha marcada en sus ojos, como si a cualquier costo quisiera encontrar un fallo, un problema en aquella situación. Si Jack había tenido tiempo de sentirse aliviado de que North lo defendiera, esa situación cambió completamente cuando Pitch detectó la posición de su brazo derecho.

-Curiosa manera de dormir tiene este joven- comentó con cierto tono cantarino en la voz, casi sonaba triunfante-, con una mano dentro de la funda de la almohada.

Diciendo esto, jaló la almohada bruscamente y fue entonces que Jack se incorporó mejor y se arrinconó contra la cabecera de su cama, como tratando de protegerse. Pitch mientras tanto sacó la almohada de la funda y la inspeccionó al derecho y al revés hasta que dio con el botín.

-Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí? Una bellísima fotografía familiar…- dijo entonces, sonriendo ampliamente ante su descubrimiento; una fotografía estática donde se podía apreciar claramente a los miembros de la familia de Jack, sus padres, su hermana y él mismo felizmente, de pie entre ellos -, pero…el muchacho no se parece nada a ellos, ni el color de cabello, ni la piel, ni los ojos…

-Es albinismo-, dijo Jack tratando de defenderse, pero North le hizo un gesto indicándole que se callara. Jack retrocedió otra vez contra la cabecera de la cama antes de estirar su mano hacia la fotografía, pero Pitch la quitó de su alcance.

-Parece que no estás consciente de que esto es una gran falta a las reglas, niñito- le dijo, hablando entre dientes. Luego se dirigió a North y a Bunny- y también es un indicador de que cierto teniente no hizo bien su trabajo cuando llegaron los nuevos. Creí que Sanderson era un elemento mucho más confiable que esto.

-Overland es un muchacho escurridizo, aquí la eficiencia de Sanderson no tiene nada que ver- dijo de pronto Bunnymund, que llevaba un buen rato en silencio. Con sus palabras se ganó otra de aquellas miradas de parte de Jack, pero ni le importaba realmente ni se dio por enterado-, así que no te atrevas a decir nada de él en ese reporte. En todo caso aquí quien merece un castigo es Jack- volteó a verlo y le habló con una voz firme y neutral-; cuarenta vueltas al campo. Si salgo y te veo perdiendo el tiempo serán diez vueltas más por cada segundo que pases sin moverte o por cada sonido de protesta que te atrevas a pronunciar.

-¡Pero si…!

-¿¡Qué demonios acabo de decirte!?

Jack dejó salir un gruñido de disgusto y se bajó de la cama en un movimiento casi violento. Salió del dormitorio a toda velocidad no sin antes ver hacia atrás, aun sabiendo que no iba a recuperar la fotografía de su familia. Entendió entonces el dolor sus compañeros aquel primer día cuando tuvieron que entregar sus cosas de valor sentimental. Que él hubiera sido más listo en ese momento no significaba que hubiera sido más fuerte.

Salió hacia el campo y comenzó a correr, diciéndose mentalmente que iba a perderse el curso de RCP después de todo.

Mientras tanto, Pitch volteó a ver a Bunnymund con una expresión de desprecio.

-Ese fue un castigo muy leve en comparación con lo que el muchacho se merecía- protestó-…unos azotes, cuando menos...

-No creo en ese tipo de castigo físico- interrumpió Bunnymund, mirando a Pitch fijamente- y aquí las sanciones las ponemos nosotros. Una fotografía no es la gran cosa, sobre todo para los nuevos que necesitan adaptarse.

Bunny trató de recuperar la fotografía, pero Pitch se la guardó rápidamente en un bolsillo.

-La necesito como evidencia. E s más que obvio que ustedes se están ablandando demasiado- observó-, y eso es algo muy preocupante para nuestros superiores. Si encontramos más casos como este, serán relevados de sus puestos y mandados a divisiones diferentes. Quizás hasta sean degradados.

-No aceptaré tus amenazas, Pitch…

-Ninguno lo hará- intervino North- creo que ha sido suficiente por hoy, Pitch. Te escoltaremos a la salida.

Pitch hizo un sonido de disgusto, pero los siguió.

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Jack corría a toda la velocidad que le permitían sus piernas, que después de casi dos horas no era demasiada. Estaba agotado y no iba ni por la mitad de lo que Bunnymund le había mandado a hacer. Había llegado a un punto del agotamiento en que las piernas seguían moviéndose casi por impulso propio, su vista comenzaba a nublarse, su cuerpo estaba caliente como una brasa y su respiración le parecía ácida y dolorosa.

De modo que se detuvo un momento. El día prácticamente había terminado y él se encontraba más que fastidiado, molesto, agotado.

Bunnymund no había salido una sola vez a inspeccionarlo, así que Jack sospechaba que se había olvidado de él.

Durante esos días no había habido enfrentamientos entre él y el comandante, quizás principalmente gracias al hecho de que Jack había estado todo el tiempo entrenando con North y Bunnymund había optado por ignorarlo todo el tiempo que fuera posible.

No se topaban en el comedor ni tampoco en las áreas comunes, ni siquiera en las áreas de entrenamiento, al menos no mientras Jack pudiera evitarlo. Y aún si sus caminos se cruzaban no se miraban, no se hablaban y Jack se daba el lujo de no hacer el saludo correspondiente a menos que fuera estrictamente necesario.

Ahora, Jack calculaba que había corrido el tiempo necesario para fingir que había dado las cuarenta vueltas que le había mandado a hacer. Se quedó quieto un momento antes de conseguir convencer a sus extremidades de llevarlo al interior del cuartel. Su andar era inseguro y difícil, pero lo confortaba saber que pronto estaría disfrutando de una cena (poco confiable en cuanto al sabor pero cuando menos tibia), quizás un baño antes de dormir y su cama (dura como ladrillo pero cama al fin). Por su mente pasó fugaz el hecho de que aún debía limpiar el comedor después de la cena pero hizo lo posible por alejar ese pensamiento al menos por un rato.

Entró y ubicó el pasillo que daba a los vestidores. Quizás pudiera darse una desinfección rápida antes de la cena. Quizás también pudiera ir a los dormitorios a buscar sus dispositivos de audio para hacer un poco más llevadera la limpieza de esa noche…

En eso iba pensando cuando sintió un frío insoportable recorriendo su espina dorsal. Por instinto, se refugió contra una pared cercana, arrinconado por una enorme mancha negra que oscureció su vista por unos segundos.

Cuando se repuso de la impresión y del golpe descubrió que no se había movido por sí mismo, sino que alguien lo había empujado. Dos ojos amarillos se clavaban fuerte contra los suyos, impidiéndole pensar por momentos.

-Pero qué afortunado soy, encontré justo a quien estaba buscando…. ¿Jackson Overland, cierto? Me tomé la libertad de leer tu ficha de registro. Un interesante historial me encontré allí.

Jack sentía las piernas hechas gelatina y le costaba mucho trabajo procesar lo que ese hombre le estaba diciendo. No sabía si decir algo, si moverse. Le había cortado por completo el paso hacia cualquier dirección y su mirada fija en sus ojos le impedía voltear el rostro; era como si le diera órdenes, como si dominara algún punto dentro de su cerebro impidiéndole seguir a su propia voluntad.

-Tu padre, Richard Overland, trabaja en el Registro. Qué casualidad. Apuesto a que no estás acostumbrado a seguir las reglas.

La respiración de Jack seguía sintiéndose corrosiva, pero a la mención de su padre se volvió veloz y torpe, tanto que solo lo lastimaba más.

-Y tu caso es muy interesante. Tenía entendido que el albinismo era una mutación que había sido erradicada por completo.

Jack quiso contestar pero antes de que dijera algo, cualquier comentario que se le viniera a la cabeza, un dedo largo y grisáceo se posó sobre sus labios. Se estremeció sin quererlo. El sujeto –Pitch, había escuchado- estaba cada vez más cerca de su rostro, podía sentir su respiración, su aliento gélido y pestilente, su frío corporal y su desagradable presencia cubriendo su cuerpo por completo.

-De hecho solo queda un caso aquí en Occident End. El tuyo. Qué suerte que te tengamos aquí en el ejército…

Jack pegó todo lo que pudo su espalda y la parte posterior de su cuerpo contra la pared. Le parecía que cada vez estaba más cerca de su cuerpo, aunque no entendía cómo podía ser eso posible sin que sus pieles se tocaran, tan cerca se encontraban ya. Y él se sentía tan indefenso que le asustaba, le asustaba darse cuenta e que no sabía lo que estaba pasando, pues nunca antes había experimentado algo así…nunca antes había estado tan indefenso y tan en las manos de alguien que le daba tanto miedo….

-Nunca he visto un caso como el tuyo tan de cerca- susurró ahora, con una extraña oscuridad apropiándose de sus ojos-, te propongo un trato. Puedo devolverte la fotografía de tu familia…

Jack abrió los ojos ampliamente debido a la sorpresa, y de una manera casi automática, asintió una y otra vez, sin razonar, sin pensarlo.

-Pero a cambio quiero que hagas algo por mí, ¿Lo harás?

Jack volvió a asentir sin imaginarse lo que podía ser...

-Yo…sí….sí señor, lo que sea…

-Quiero…-lo miró tragar saliva fuertemente, como si estuviera nervioso, y a Jack le extrañó un poco, pero no le importaba en lo absoluto gracias a la perspectiva de recuperar aquella fotografía… pero lo que le dijo a continuación lo dejó helado-…quiero que te quites la camisa y los pantalones. Vamos, no tenemos todo el día…

Jack sintió que el pánico lo inundaba cuando una de las manos de Pitch se aventuraba a intentar deshacer los botones de su camisa, y otra a abrir sus pantalones.

-N…. ¡No!- pidió, asustado, tratando de evitar que siguiera jaloneando su ropa-, no puedo….e…estoy sucio…

-¡Eso no importa!...quiero verte, vamos….- Jack volvió a protestar, y Pitch le cubrió la boca con una mano y aprovechando el contacto le empujó la cabeza hasta estrellársela contra la pared. Jack se sintió aturdido y débil, y soltó un sollozo lleno de desesperación-… ¡Y no grites, estúpido! ¿No quieres la fotografía de tu familia, eh?- Jack asintió, con los ojos llorosos- entonces compórtate y deja de quejarte como tonto.

Jack no sabía qué era lo que Pitch quería, porqué quería que se quitara la ropa, pero se sentía mal, se sentía antinatural. Nunca había estado frente a otra persona, a solas y sin ropa, y tenía entendido que la única persona con quien debería estar así alguna vez era con su esposa- cuando le asignaran una pareja, claro- y si acaso, con un médico, o en los vestidores con los muchachos. Pero no aquí, no en un pasillo desierto con ese sujeto que apenas conocía y que le generaba esa sensación tan terrible de desagrado y…asco. Ahora ya lo sabía, ya podía identificar qué sensación le daba ese sujeto…ahora que lo tenía tan cerca, Jack sentía un fuerte y horrible asco

-¡Basta, no, no quiero hacerlo!

-¡¿Qué no te dije que te callaras, idiota?!

-¡¿Pitch, eres tú?! ¡¿Qué demonios haces aquí aún?!

Jack jamás pensó que alguna vez se sentiría aliviado de escuchar la voz del comandante Bunnymund. Se dejó caer al piso mientras se reacomodaba la ropa y Pitch se alejaba de él. Bunnymund se acercó por el pasillo, al parecer no había visto nada de lo ocurrido, pero al llegar a donde estaban ellos se detuvo de golpe como si algo lo hubiera impresionado mucho. Se recobró con rapidez y miró de Pitch a Jack, como si no supiera a quién dirigirse.

-Te hice una pregunta, Pitch- decidió finalmente-, hace más de dos horas que North y yo te escoltamos fuera de aquí.

Pitch se encogió de hombros.

-¿Qué puedo decir? Soy un sujeto curioso…- Jack lo miró, aterrorizado, ¿iba a decirle lo que había hecho hacía apenas unos segundos, como si no fuera algo malo? Porque…había sido algo malo, ¿cierto?... -…Jackson parece ser un caso especial, quería conversar con él. Pero me llevé una gran decepción, para empezar no es tan escurridizo como tú dijiste. Y estaba lloriqueando como un bebé con tal de que le devolviera la fotografía de sus padres, obviamente le dije que no iba a dársela. Míralo- lo señaló, ahí en el suelo-, qué tan patético puede ser, si hasta se puso a patalear y a gritar con tal de que hiciera lo que él quería.

Bunnymund miró a Jack. Jack se imaginó cómo debía de verse, ahí tirado en el suelo, cubierto en sudor, con los ojos llorosos y la nariz enrojecida, su respiración entrecortada y difícil, completamente vulnerable.

Volteó a ver de nuevo a Pitch.

-Lárgate ya. No quiero verte cerca del cuartel y menos de los reclutas.

Pitch se encogió de hombros.

-Como quieras. Y, como te había recomendado antes, quizás un castigo más severo hará su efecto sobre este muchacho…

-Eso no te incumbe. No te quiero aquí, vete.

Pitch se llevó las manos a la espalda y comenzó a caminar, alejándose de ellos. Lo miraron hasta que dio otra vuelta y desapareció rumbo a la salida. El comandante volteó a ver de nuevo a Jack.

-Ponte de pie.

Jack apenas pudo obedecer. Esta vez, no tenía intenciones, ánimos ni fuerzas de retarlo.

-Acomódate la ropa. Ve a darte un baño y apresúrate al comedor, ya casi es hora de la cena.

Jack dio un paso, encaminándose a donde según él debía estar el baño. Bunnymund lo sujetó de un hombro, lo jaló y lo hizo caminar en el otro sentido.

-Por allá- lo corrigió, y Jack siguió caminando, obedeciendo sin protestar-. Overland…

Se detuvo un momento. ¿Qué quería el comandante ahora? ¿No había sido suficiente verlo así, completamente humillado? ¿No bastaba haberlo encontrado tan débil y vulnerable?

-Pitch no quería hablar contigo, ¿cierto?

Jack sintió un vacío helado en el estómago, sin embargo, juntó fuerzas y negó con la cabeza pesadamente.

-¿Necesitas ir a la enfermería?

Volvió a mover la cabeza de forma negativa. Bunnymund soltó aire con fuerza, parecía que estaba muy molesto, más molesto que de costumbre.

-No es necesario que limpies el comedor esta noche. Mañana tenemos algunas actividades importantes que hacer, además tienes que ponerte al día con el curso de RCP. Lo harás en tus horas libres. Repondrás la limpieza de esta noche la próxima semana.

Jack asintió.

-Sí señor.

Se sorprendió de lo débil que sonaba su voz. Siguió caminando por el pasillo hasta que encontró los baños y preparó su ropa de dormir. Se metió en el cubículo y abrió la llave de agua caliente.

Dejó que el agua casi hirviente chocara contra su piel, sintió como ardía y sintió como si comenzara a quemarse pero no le importó en lo absoluto. Se sentía sucio, extremadamente sucio, pero no era debido al sudor del ejercicio, la suciedad que sentía no se iba a ir de su piel con tanta facilidad, no iba a abandonarlo ni con el desinfectante más fuerte con el que maltratara su cuerpo.

Cuando escuchó la alarma para la cena, se salió de la ducha y se vistió. Pasó al comedor y tomó algo rápido, pero no pudo irse de ahí como él quería, porque Toothiana lo interceptó y comenzó a hablar hasta por los codos, ignorando su evidente estado de desánimo. Jack se esforzó por quedar bien con ella, pero se libró de su compañía apenas encontró un pretexto y se dirigió al dormitorio.

Se subió a su cama y se refugió entre las sábanas. Recordó que ya no tenía la fotografía de su familia y sintió como su corazón se estrujaba.

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Jack no pensó en algo muy importante hasta que despertó al día siguiente, al sonido de la primera alarma; Bunnymund había mostrado una ligerísima muestra de consideración hacia él la noche anterior. No lo había reñido ni lo había castigado después de lo que había dicho Pitch; al contrario, había demostrado que notaba que algo malo había sucedido allí, algo que Jack no alcanzaba a comprender del todo y que no sabía explicar, y que sabía perfectamente bien que no tenía las agallas de confesarle a él porque no estaba seguro de ser completamente inocente…porque sentía que de algún modo él había tenido la culpa por haber permitido que ese ser nauseabundo se le acercara tanto…

Durante el desayuno, se desentendió de Jamie un rato y buscó con la mirada a la teniente Toothiana. Planeaba disculparse por su actitud evasiva de la noche anterior y quizás averiguar un par de cosas.

Cuando la encontró, estaba comiendo sola en una esquina, y Jack tuvo que pensar que aquella era una situación de extremadamente buena suerte que no podía desperdiciar.

-Buenos días, teniente- se acercó con su bandeja de comida-, ¿puedo sentarme aquí?

-¡Jack, buenos días! Adelante, siéntate.

Jack se sentó frente a ella mientras Toothiana comenzaba a hablarle de algunos planes que tenía, algo sobre pintarse el cabello de verde, pero Jack no logró ponerle la atención que hubiera querido. Cuando ella lo animó a contarle como estaba, Jack se enderezó lo más que pudo en su asiento y removió la comida con nerviosismo antes de hablar.

-Yo…estoy bien. Sólo quería disculparme por lo de anoche. Me sentía bastante agotado… siento que te dejé hablando sola y, bueno, no quería parecer tan desconsiderado.

-Oh, no te preocupes, todos tenemos malos días- sonrió ella-, aunque en realidad no me había dado cuenta de que tenías prisa por irte. De haberlo sabido no hubiera sido tan molesta.

Jack sonrió.

-No eres molesta-, dijo y comenzó a comer, sin embargo, el recuerdo de lo que había ocurrido antes de eso inundó su mente, impidiéndole probar bocado. Luego, levantó la vista otra vez, y miró a la mujer, pensando que si alguien podía darle respuestas, esa era ella-…teniente…

-¿Sí, Jack?

-¿Qué puede decirme acerca…de ese hombre que estaba aquí ayer…? El sujeto al que llaman Pitch.

Toothiana bajó su cuchara y la dejó en la mesa. A Jack le sorprendió su reacción, como si de pronto se le hubiera quitado por completo el hambre. Ella levantó la vista hacia él también, y luego miró a su alrededor, como asegurándose de que nadie la escucharía.

-Él es un inspector, Jack. Viene cada dos o tres meses a revisar nuestro desempeño como unidad y….bueno, nos odia. Normalmente lo atienden North y Bunny. Es un tipo bastante… desagradable, y a veces cuesta mucho trabajo mantenerlo a raya.

-Cree en el castigo corporal.

Toothiana se estremeció, un poco exageradamente hay que decir, cuando Jack mencionó esto. Le dio un sorbo a su café y lo dejó en la mesa. Sus hombros estaban rígidos y había pegado los brazos a su cuerpo, como si quisiera protegerse de algo.

-Pero, ¿por qué te interesa saber de él, Jack? No gastes tu energía con ése hombre, no vale la pena. Si te mantienes en tu sitio los únicos que tendrán que lidiar con él son los comandantes, no tú ni ninguno de los otros reclutas así que…

-Anoche me acorraló en un pasillo- la interrumpió Jack, hablando en voz baja pero firmemente, mirándola a los ojos. Tooth se cubrió la boca con las manos, como si quisiera impedir que un grito saliera de ellos. Jack se mordió los labios y bajó la mirada a la mesa.

-Por dios, ahora lo entiendo todo… ¿estás bien, Jack? ¡Debo llamar a North y a Bunny!

-No pasó nada, tranquila….- la detuvo. Tooth, que ya se había puesto de pie, volvió a sentarse y a mirarlo con compasión. Jack frunció el ceño, odiaba que le dieran esa mirada, pero lo que apaciguaba un poco su molestia era que sabía que Tooth era una persona sincera-. Al menos…nada qué lamentar. Sólo quiero que me expliques algo.

-Esto…sí, lo que sea.

-Él quería…- Jack se aclaró la garganta. No entendía porque decir eso era tan difícil, porqué aquella situación se sentía tan antinatural…- Pitch me pidió que me quitara la ropa. No entiendo por qué quería algo así….no comprendo qué ganaba con eso.

Tooth se puso roja, tanto que Jack se hubiera asustado por su apariencia sino fuera porque casi en seguida se repuso y buscó la manera de contestarle.

-Es… no es algo que pueda explicarte exactamente Jack, pero Pitch es sospechoso de haber lastimado a otros reclutas, sobre todo nuevos como tú. No debes dejar que te encuentre en un lugar solitario, mucho menos de noche, cuando es menos probable que haya gente circulando por los pasillos. De todas formas, ¿qué estabas haciendo? ¿Cómo fue que te acorraló?

-Ayer…durante la inspección, supongo…encontraron que yo tenía guardada una fotografía de mi familia…

-Sí, North me contó esa parte…

-Si el teniente Sanderson…

-No le harán nada por eso, es una insignificancia. Continúa, te escucho.

La mano reconfortante en su hombro hizo que Jack quisiera seguir hablando de algo que la noche anterior lo había hecho sentir tan terriblemente mal. Eso le ayudaría, quizás. Trató de convencerse de que así sería.

-El comandante… me mandó a correr cuarenta vueltas como castigo al campo de entrenamiento. Cuando terminé regresé adentro y…Pitch me encontró en el pasillo… mencionó algo sobre mi albinismo…y…sobre la fotografía. Luego me pidió que hiciera…me dijo que si hacía lo que él me decía me daría la fotografía de vuelta.

Tooth sumó uno más uno y asintió, entendiendo bien todo lo que había ocurrido.

-Anoche…las cámaras del pasillo que da al campo de entrenamiento dejaron de funcionar. Bunny fue a revisar si algo estaba pasando.

-Él fue quien llegó entonces y Pitch se alejó de mí y…y le mintió. Pero el comandante no me regañó y…creo que no se enojó conmigo. No lo sé.

Tooth apoyó los codos en la mesa, olvidándose por completo de su desayuno. Entrelazó los dedos de las manos frente a sus ojos y los miró un momento, pensativa, antes de voltear de nuevo a ver a Jack.

-Ya entiendo-, guardó silencio unos segundos más, quizás pensando en qué decirle o cómo decirle en lo que fuera que estuviera pensando-. No creo que te hayas dado cuenta Jack pero eres muy afortunado, extremadamente afortunado. Verás, creemos que Pitch ha sido quien ha lastimado a esos reclutas de los que te hablé antes, no solo en esta unidad sino en algunas otras…pero no hay pruebas. Nadie tiene pruebas. Si Bunny no hubiera ido a ver qué estaba pasando cuando se dio cuenta de que esas cámaras estaban averiadas…no sé qué hubiera pasado contigo. Sólo me queda pedirte que tengas cuidado, Jack. No quiero que te conviertas en la evidencia que hace falta…

Jack asintió y respiró profundamente, antes de que ambos dieran el tema por concluido y se centraran en desayunar. Al menos ahora Jack sabía que había una buena razón para haberse preocupado tanto por lo ocurrido, ya que él no era el único que al parecer, era afectado por la extraña y desagradable presencia de ese sujeto.

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La consideración del comandante Bunnymund hacia Jack no se extendió demasiado después de aquél día. Siguió siendo extremadamente severo con él, siguió sin voltearlo si quiera a ver cuando pasaba por su lado, siguió ignorando el hecho de que Jack también lo ignoraba. A Jack esta actitud no lo sorprendió ni lo inquietó, pues en realidad fuera de ese mínimo instante de comprensión, ni uno ni el otro habían intentado dar un paso más en dirección a llevarse bien, y la verdad era que, al parecer, a ninguno de los dos le interesaba.

Pero Jack tenía un poco- solo un poco, que quede claro- de agradecimiento hacia él. Aunque se esforzara, ahora no podía simplemente odiarlo, como llegó a pensar que en algún momento lo haría.

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Pasó un mes desde que Jack y los demás muchachos fueran reclutados por el ejército. Hasta el momento habían aprendido cosas básicas de supervivencia como primeros auxilios, racionamiento de víveres, fabricación de herramientas, movilización en lugares peligrosos y uso de las armas que disponían en la unidad GC. Los de la unidad GC-M aprendían lo básico de computación y programación y los de la GC-P aprendían algunas estrategias de salvamento. Después de la primera semana y una vez que hubo tenido algo de descanso decente, Jack hizo todo lo posible por adaptarse a los entrenamientos y a las clases lo mejor que pudiera, y aunque había tenido sus dificultades las cosas habían salido bastante bien.

Esa mañana, Toothiana llegó a la entrada del dormitorio dándoles una gran sorpresa.

-Con motivo del cumplimiento exitoso de su primer mes de entrenamiento, se ha decidido darles dos días libres para que tomen un descanso, visiten sus hogares y/o pongan en orden asuntos pendientes- anunció con el mismo tono severo de siempre, pero con cierto brillo de alegría en sus ojos que no se atrevía a mostrar abiertamente-, deberán estar de vuelta el lunes por la tarde. Serán llevados a sus hogares y traídos de vuelta en vehículos pertenecientes a la unidad GC. Los vehículos saldrán de aquí dentro de veinte minutos. Que tengan un buen viaje y disfruten de su descanso.

Cuando la teniente finalizó y salió de allí, un gran escándalo se apoderó de los jóvenes, que estaban emocionados de tener esta oportunidad de volver aunque fuera un par de días.

En cuanto a Jack, su ánimo con el paso de los días había mejoradoconsiderablemente. La perspectiva de un descanso no le parecía mala, además, Jamie estaba de lo más feliz, supuso que debía sentirse feliz también. Aunque volver a la ciudad no era lo más apetecible del mundo en ese momento- al menos, no para él- debía ser agradecido de alejarse un poco del cuartel, aunque no fuera por mucho tiempo, aunque eventualmente tuviera que regresar.

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Los llevaron a sus ciudades en los mismos vehículos sin ventanas que, después de pensarlo un tiempo, Jack había concluido que quizás la idea era que ni siquiera los mismos reclutas supieran la ubicación exacta del cuartel. A Jack lo dejaron en un lugar donde podía subir al tren. Fue a casa en un recorrido que tenía prácticamente automatizado, y al entrar no le sorprendió en absoluto comprobar que todo estaba exactamente igual a como él lo había dejado, si acaso una fina capa de polvo cubría todas sus cosas. Tenía perfectamente claro que no podía llevar ninguna de aquellas pertenencias a la unidad pero no le importaba realmente. Tampoco iba a cometer el error de llevar otra fotografía porque no tenía tantas como para darse el lujo de perderlas así.

Y durante esos dos días, Jack se hundió de nuevo en aquella existencia a la que hacía ya bastante tiempo le había encontrado sabor a vacío. Los mismos programas estúpidos en la tv, la misma música sin contenido en las estaciones de radio, las mismas letras carentes de cuerpo en los libros, los mismos colores, los mismos olores, los mismos sabores.

Las mismas conversaciones con la misma gente que no parecía pensar, que no parecía querer pensar….

Jack casi deseaba poder regresar al cuartel. Ahí cuando menos había hecho unos cuantos amigos pero…pero Jack se estaba dando cuenta de que simplemente no parecía encajar en ninguna parte.

Él era un error y la vida se lo repetía a cada momento. Su padre había pasado por muchos problemas con tal de evitar que Jack fuera molestado por los médicos y constantemente analizado por su albinismo, lo había protegido hasta el cansancio pero su protección simplemente no podía alcanzarlo tan lejos.

Jack era un error y ya tenía suficiente de sentirse así.

Jack era un error, y lo peor era que estaba plenamente consciente de ello.

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Jack regresaba en tren de un paseo que, como siempre, había resultado improductivo, en el sentido de que no había conseguido levantar su ánimo ni convencerse de que algo de lo que estaba pasando a su alrededor estaba bien. Siempre todo le parecía fuera de lugar y a completo destiempo.

Sus compañeros de trabajo- que nunca consideró sus amigos- solían sugerirle que fuera a los salones de baile y se tomara un par de pastillas. La roja para bailar con más fuerza debido al calor que subía por las piernas y se aferraba a la cintura de uno, la azul para sentir que todos los problemas se acababan, que su cabeza se desprendía de sus hombros y flotaba, la verde para ver cómo sus acompañantes se pintaban de colores y les salían brazos y piernas extra, y cómo a su alrededor todo se volvía bonito, lleno de luz, estético e hipnotizante.

Cuando Jack ponía cara de horror ante semejantes descripciones le sugirieron que fuera al cinema multisensorial. No había nada mejor que vivir una historia completa, con cada visión, olor, sabor y sensación en la piel de uno, no había como vivir un beso en los propios labios y sentir el sabor de cada uno de los platillos que los personajes probaban o el aroma de los perfumes que se ponían sobre la piel o la adrenalina de una carrera de autos a toda velocidad a la orilla de un acantilado.

La única vez que Jack había ido a una sala de baile comenzó sintiéndose mareado debido a las malditas luces que había a su alrededor y de los muchachos que iban con él, y la pastilla que le dieron –nadie le advirtió que no la tomara con una bebida energizante, que por cierto era lo único que daban allí además de las pastillas- lo hizo alucinar cosas tan terribles que terminó llorando en una esquina antes de comenzar a vomitar.

Y había ido al cinema multisensorial en varias ocasiones, prácticamente forzado por supuesto, y tenía que admitir que la experiencia era mejor que ir a la sala de baile pero no era muy apetecible para él pasar por una desinfección obligatoria, ponerse electrodos hasta en la lengua y sentarse a vivir una historia que no era la suya, en la piel de personajes que no eran él y además siguiendo las acciones de una o varias tramas que ni siquiera eran buenas.

Aparte de estos, otros entretenimientos similares aguardaban allá afuera, pero Jack las detestaba todas, igual que sus padres y su hermana.

Durante ese día, en su paseo, había hecho todo lo posible por evitar todas estas distracciones solo para encontrar, como siempre, que en la ciudad no había mucho más qué hacer. No había lugar al cual ir solo y en los parques públicos tampoco podía estar en paz ya que cada vez más se promovía el uso de pastillas y bebidas energizantes en estos lugares, aunque hubiera niños presentes.

Así que decidió subir al tren para volver a casa. Llegó sin retraso, él subió y se sentó. El tren se detuvo en la siguiente estación y por una fracción de segundo Jack volteó a la puerta por la que abordaron una personas.

Entonces, una especie de rayo color verde captó su mirada durante un instante, pero fue tan rápido que no lo pudo procesar en seguida, tuvo que voltear y buscar el origen de aquello que lo había fascinado por una fracción de segundo para convencerse de que no había sido su cerebro aburrido quien había generado la visión.

Y ahí estaba.

El comandante Bunnymund iba en el mismo vagón que él.

Vestía ropa de civil, como él; una camisa azul, un pantalón de mezclilla, y traía en sus manos una pequeña bolsa de víveres. Jack comprendió, al analizar un poco su postura desinteresada y su mirada ausente, que exactamente igual que él llevaba dos pequeños dispositivos de audio en los oídos, quizás para alejarse de todo aquello que lo rodeaba, tal como Jack siempre lo hacía.

Bunnymund estaba sentado en la fila de asientos que quedaba enfrente, pero a dos o tres asientos hacia la derecha, de modo que como iba mirando hacia el frente no debía haber notado la presencia de Jack. Jack se tuvo que preguntar por qué entonces le habían llamado la atención aquellos fuertes ojos verdes, si no se habían dirigido hacia él. Bunnymund tendría que haber volteado en algún momento a verlo. Y si en ese instante aunque hubiera sido muy corto, sus miradas se habían encontrado, el comandante tenía que estar consciente de su presencia.

Jack no entendió por qué de pronto aquello era tan importante para él, pero comprendió que, al parecer, Bunnymund vivía ahí, en la misma ciudad que él. Se preguntó vagamente si tendría una esposa e hijos a los cuales visitar, sin embargo no se lo imaginaba, desagradable como era, haciéndose cargo de una familia.

Se bajó antes que él del tren así que no supo en qué estación bajaba aunque, ¿qué rayos importa, no?

Pero su mente se puso a trabajar.

Esa era su ruta de todos los domingos. Ese era su paseo infructuoso de todos los domingos.

¿Y si esto no era una coincidencia, una eventualidad de una sola vez en la vida? ¿Qué tal si ya se lo había topado antes y simplemente lo había ignorado porque no lo conocía, no era importante para él como para que su cerebro registrara su presencia?

¿Cuántas veces no habrían coincidido ya entonces?

Lo peor era que Jack no lograba comprender por qué su presencia lo perturbaba tanto…

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El lunes por la mañana pensó por un momento en no regresar al cuartel. Sin embargo, la presencia del vehículo blindado y sin ventanas frente a la entrada del edificio de departamentos fue terminante. El viaje fue largo y aburrido pero nada del otro mundo, nada que él no hubiera pasado antes.

Cuando llegaron al cuartel, por la tarde, Jack se encontró a sí mismo extrañamente animado por la perspectiva de comenzar el siguiente módulo de entrenamiento. Les quedaban por lo menos seis módulos más antes de ser considerados reclutas de nivel intermedio, es decir, aún eran prácticamente niños y les hacía falta mucho antes de subir a ese nivel.

Pero esa idea de hacer algo diferente, de convertirse en algo que nunca había pensado que podía ser, de pronto se le había vuelto más llamativa. Quizás fue porque, después de esos dos días libres en casa, el desencanto le hizo ver que en realidad no había perdido algo que lamentara al ser reclutado. Quizás aquel cambio era para bien, y tal vez ahora podría ser capaz de verlo con mayor claridad.

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Durante la cena, se encontró de nuevo a Toothiana comiendo sola. Lucía bastante inquieta, aunque mucho más animada que preocupada.

-¿Ocurre algo?- preguntó con curiosidad, aún con su bandeja de comida en las manos. Planeaba cenar con Jamie para enterarse de cómo le había ido en esos días, pero quería saludar a la teniente también.

-Oh, estoy emocionada eso es todo….no puedo adelantarte mucho pero ya que me caes bien te voy a prevenir…-le sonrió de una manera muy pícara-, mañana North y Bunny los llevarán a una pequeña misión.

-¿Misión?

-Sí, no es la gran cosa, solo irán a revisar unas bodegas para asegurarse de que no haya armamento escondido. No les tomará más de un día y…les servirá para ir tomando algo de experiencia. Creo que les irá bien.

-¿Y…eso es lo que te emociona?- le preguntó Jack entonces. Lo cierto es que la idea si bien era, en cierto modo emocionante, también era bastante motivo para estar preocupado y no poder dormir bien esa noche. Tooth realmente no parecía darse cuenta en ocasiones de lo que su ánimo excesivo provocaba.

-Es que muero por ver cómo trabajan tú y Jamie y los demás- explicó- hay varios entre ustedes que me caen bien, y en quienes tengo mucha fe. Por eso estoy tan emocionada.

-Ya veo…- contestó, aún no muy convencido de que aquellas fueran buenas noticias.

Decidió no contárselo a Jamie para no inquietarlo, y procuró cenar bien y tratar de dormir tranquilo aquella noche. Quién sabe qué podría suceder con ellos al día siguiente.

Continuará…

Y bueno, tenemos una aparición temprana de Pitch como villano en la historia. Aunque lo que vaya a pasar con él, si puedo adelantarles algo, será significativo pero no será lo principal. En fin, eso lo veremos después.

Ahora, procedo a contestar Rrs

Nelson: muchas gracias por leer este fic, como siempre, me siento halagada de recibir tus comentarios y tus palabras de aliento. Gracias por preguntar y no te preocupes, me encuentro muy bien; afortunadamente, el huracán bajó de categoría una vez que tocó las costas, de todos modos yo vivo del otro lado del país así que no hubiera salido muy afectada. Contestando a tus preguntas: una distopía es un subgénero novelístico en el que suele describirse una sociedad futurista con características negativas o indeseables, por ejemplo, una organización política enfocada al odio de todo lo que sea de afuera, como en el libro 1984, la promoción de la ignorancia y la búsqueda del placer como manera de vida como en Un Mundo Feliz, o la prohibición de la lectura (ya que leer obliga a pensar) como en Farenheit 451. Tienen elementos futuristas como una tecnología (robots, computadoras) o medicina (implantes, drogas) muy desarrolladas. Las distopias suelen ser pensadas como la posible consecuencia de la sociedad actual, el consumismo, la preferencia por los placeres inmediatos, la pérdida de la cultura entre otros factores, y la trama suele ir guiada por uno o varios personajes principales que de algún modo saben que algo está mal. Eso es a grandes rasgos, si tienes alguna otra duda haré lo que pueda por resolverla :) En cuanto a la trama del fic, no te impacientes ;) ya veré qué hago con estos dos, tengo muchos planes para ambos (anexe sonrisa malvada, jujuju) pero sí, habrá romance, que para eso vivo. Te mando un gran abrazo y espero que te gustara la actualización :)

Paloma-san: antes que nada, me alegra saber que estés bien después de lo ocurrido en tu país, ya que no contesté al review en donde me lo contaste. Me alegra que la trama del fic te haya parecido interesante, haré lo que pueda para que se mantenga así ;) En este capítulo se supo un poco más de la familia de Jack pero no te puedo decir mucho, salvo que como en la mayoría de las novelas distópicas, la sociedad descrita tiene muchas reglas que aún no he querido develar por completo aunque ya dejé algunas pistas. Ah…y una cosa más…¡Concéntrate en tu trabajo! Yo no soy tan importante como tu escuela, querida :p ponte a hacer tus maquetas! Jajaja, te mando un abrazote –w-

ChocolateNaranja210: ¿Cuándo dije que no me iba a casar contigo? XD dame tiempo hombre, hay que hacer planes, tengo que terminar este fic, la carrera, elegir un vestido, fijar la fecha… y en mi defensa, no siempre los hago pelear en los primeros caps :p en Handle me with care ya eran amigos al principio del fic, y creo que por sus personalidades es normal que estén en conflicto constantemente. No pienso hacer spoiler así que no te pienso decir si los mataré o no (muajajajajaj) pero sí te puedo decir que aún faltan un par de caps para que empiece el yaoi (aunque espero que no tarde mucho, me encanta escribirles escenas bonitas D:) Espero que tus feels estén bien, futuro esposo :3 muchos besos!

Tsubasa Nicte: Qué curioso pero qué genial que hicieras algo así y que te gustara el fic. Siento que soy una buena apuesta :'D estoy muy halagada. Gracias por comentar y por hacerme el día. Besos!

One Dark Love: muchas gracias por comentar (con declaración de amor y todo, wuwuwuw) :'D me alegra que te haya gustado Handle me with care y que te animaras a leer este fic que estoy comenzando. Espero que la actualización te gustara y que cumplas con eso de no acosarme eh? porque sí me da miedito e.e en fin, te mando besos y espero leer de ti pronto ;)

akima quiroly: dormir siempre es mejor opción XD pero me halaga que te despertaras tan temprano solo para leerme, gracias :D Jack y Bunny harán clic cuando ellos menos se lo esperen, te lo puedo asegurar ;) pero primero quiero hacer que se construya algo de esa tensión que tanto nos encanta. Espero que estés muy bien, te mando un abrazo :D

MidSD: ¿fiesta, dónde? ¿Galletas? ¡EXIJO MIS GALLETAS! jajajaja, haré todo lo posible por no romper tu kokoro, no te preocupes D: y que no te dé algo, porque si no qué hacemos? no puedo cargar con semejante responsabilidad TT-TT JAJAJAJA espero que te haya gustado. Te mando muchos abrazos, :'D

ZarekW: Espero que te gustara la actualización :'D saludos n.n

Y en fin, deséenme suerte en estos días que van a estar intensos D: haré lo posible por publicar pronto el siguiente capítulo.

Besos!

Aoshika October