- Nuevos Amigos-

Candy.

Entre deberes y diseños la semana pasó muy rápido; me había sentido exhausta a no ser por mi pasatiempo favorito, me encantaba ir a cualquier plaza comercial y pasar muchas horas en cualquier establecimiento en el que se vendieran cosas para arte.

Amaba pasar el tiempo en grandes papelerías, en galerías, en exposiciones, museos… en cualquier lugar en el que pudiera ver las diferentes formas de expresar el diseño publicitario.

-He notado que vienes mucho por aquí.

-¿Perdón?

-No quise asustarte; yo también disfruto mucho acudir a estos tipos de lugares… soy Marc

-Hola, Candy… -Dije estrechando su mano que permanecía extendida esperando un saludo –sí, también me encanta ver tanto colorido, tantas expresiones…

-Te recomiendo que visites el museo de Tránsito, ahora hay una exposición de un pintor famoso, Sebastian Fiquet… si deseas puedo acompañarte.

-Me encantaría ir, pero ahora no tengo tiempo…

-No te estarás negando porque no me conoces, o ¿sí?

-En parte…

-¿A que le temes, Candy? ¿Acaso me veo mala persona?

No podía evitar sonreír, Marc es una persona muy apuesta y se ve amable; el tono azul de sus ojos y sus espesas pestañas hacían imposible quitarle la vista –Nada de eso, no te ves como delincuente, aún así… lo siento…

-Si te digo a qué familia pertenezco ¿Me concederías el honor de acompañarme?

-¿Y cómo sabré que me dices la verdad?

-Te puedo enseñar mi I.D.

-Está bien.

-¿Tres auto?

-Sí.

-Entonces nos vamos en tu auto. –Su sonrisa se amplió más, guiñó un ojo y extendió su identificación… ¡Grandchester! Sería mucha coincidencia que tuviera relación con Richard Granschester… Aunque el apellido no es muy común, no descarto la posibilidad que no tuviera relación.

Papá mencionó que Richard se portó de una manera poco profesional al enterarse que el señor Carlright y él habían firmado un acuerdo de publicidad… -Eh! Marc… un segundo

-¿Qué pasa? ¿Te has arrepentido?

No quería preguntarle directamente si existía o no relación con Richard. Más bien quería despejar toda probabilidad que así fuera –Soy Candice Ardley…

Se regresó sobre sus pasos y tomó de mi mano su identificación -¿Qué hay con eso?

-Tú eres hijo de Richard Grandchester ¿cierto?

-Ajá…

-Ahora tengo una buena excusa para no acompañarte

-¿A caso piensas que nuestros apellidos nos impedirán ser buenos amigos?

-¿No te importa?

-¿A ti?

-Emmm … no, tienes razón, no tendría por qué ser un obstáculo…

-Ya ves, nos entendemos…. Démonos prisa para que no se nos haga tarde que aún hay deberes que hacer….

El condujo hasta llegar a Brooklyn, a la calle de Livingston, acordamos que en nuestra amistad no tocaríamos temas de trabajo ni de clientes, publicidad… reconozco que esto es un gran reto, sería algo que nos pudiera acercar más… tal vez unir a nuestras familias…

Aunque Marc no lo mencionó la publicidad del Museo estaba diseñada e impresa en el negocio de su padre. Tenía buena calidad y presentación…

Yo luché internamente para poder guardar mis comentarios y solamente toqué los temas relacionados a la exposición de Fiquet; en cambio Marc tenía muchos temas de plática, hablaba de colores, texturas, ideas de cómo pudo haberse montado la exhibición, que si él fuera famoso… que a él le gustaría tal o cual cosa… -Candy, acompáñame a comer.

-Se me hace tarde, quedé de verme con mi novio en dos horas más.

-¿Por favor? Bueno, no creas que intento meterte en problemas, es que eres una persona muy amena… y eso que recién nos conocemos.

-Me encantaría, pero en verdad no puedo…

-¿En otra ocasión?

-Tal vez… - No había terminado de decir la frase cuando mi móvil sonó, era Anthonie que llamaba para cancelarme ya que acompañaría a papá para hacer algunos trámites financieros.

Marc se dio cuenta del sentido de la llamada que había recibido y sonrió -¿Estoy de suerte?

-Dime ¿A qué santo te encomiendas?

Pasé un buen tiempo con Marc, comimos y reímos mucho… las horas no se detuvieron y llegó el momento de decir "hasta pronto" –Candy ¿Podrías llevarme de vuelta? He dejado mi auto en el Mall de Manhattan…

-Claro.

-Emm… Marc ¿Cómo puedes evadir el tema que nos une?

-No lo evito, solamente hablo de él en forma diferente

-Ummm ¿Cómo?

-De todo lo que lo rodea… solamente no hablo de la forma en la que nuestros padres hacen negocios con él…

-Ah! Ya entendí….

-En verdad me interesa tu amistad…. Me gusta hacer nuevos amigos…

-Me caíste bien, por eso te di una oportunidad –Reímos de mi comentario y llegamos por su auto

Al ingresar al estacionamiento, antes que él descendiera de mi auto vimos unas personas cerca de su auto, difícilmente podía reconocerlas pero una de ellas parecía ser Elisa Leagan… y no me equivoqué…

-Marc… sabíamos que este era tu auto pero no te vimos por ningún lado, te llamamos al móvil…

-Oh, lo siento, lo dejé en la guantera…

-¿Tú sin móvil?

-Emmmm… sí…

-Marc, lamento interrumpirlos pero es hora de irme….

-Gracias, Candy, pasé un rato muy agradable…

-Hola, Candy.

-Hola, Elisa….

-¿Ustedes se conocen?

-Sí y por lo visto ustedes también…

-Oh! Sí, somos familia, Marc es mi primo.

El parentesco de Marc con Elisa y su hermano Neil me sorprendió; pero más me sorprendió que, aunque intenté decirlo, les oculté a mis padres y a mi novio mi nueva amistad. Temí a que se opusieran, que me dijeran algo que me hiciera ponerme a la defensiva. Marc, Elisa y Neil habían mostrado mucha madurez y no mezclaban el tema de Carlright ni de ambas empresas de Publicidad… tenía temor que no encontrara tal comprensión por parte de los míos.

Elisa y yo nos hablábamos en la universidad, caso que a mi mejor amiga, Annie le cayó de extraño y se limitó a decirme que tuviera cuidado, ella nunca se despegó de mí y eso se lo agradecí, al principio le gasté bromas diciéndole que estaba celosa de mi nueva amistad pero cuando noté que eso comenzó a disgustarle omití por seguir diciéndole.

-Este fin de semana es el cumpleaños de Neil… ¿Vendrás?

-¿Cómo ves, Annie, vamos?

-Candy, no lo sé, aun no pido permiso a mis padres.

-¿Aún piden permiso?

-No es que pida permiso, pero siempre les comento mis planes…

-Puedes decirle que será en la quinta que tienen mis padres en el condado de Binghamptom. Vendrán mis padres y tíos, es un poco familiar por eso hemos invitado a algunos amigos…

-Elisa ¿Por qué nos invitaste?

-Eso tiene una explicación, Annie… se me hizo descortés, de mi parte, no invitarlas ya que me habían escuchado invitar a algunos compañeros del salón…

-Ah, ok.

Annie se unió a mis nuevas amistades y salimos un par de veces durante la semana, ya no sentíamos inquietud alguna y notamos que Luisa y Marc Grandchester eran buenos chicos y eran muy buenos hermanos así como Neil con Elisa, tanto Annie como yo éramos hijas únicas y deseamos con todo nuestro corazón haber tenido un hermano.

Cuando les solicité el permiso a mis padres y le avisé a Anthonie de salir todo un fin de semana fue fácil disfrazar la verdad… Annie y yo dijimos a nuestros padres que era una actividad escolar…

Mamá me dio una serie de recomendaciones, Anthonie me dijo que me extrañaría y Annie y yo nos fuimos en el mismo auto, el de ella.

El clima no favoreció mucho ya que estaba muy húmedo y muchas actividades al aire libre costaron un poco en realizarse.

Como jóvenes no fue difícil hacer escándalo y divertirnos…

-Papá, te presento a Candy

-Mucho gusto, Candy… soy Richard y ella es mi esposa Eleonor

-Mucho gusto.

-¿No adivinas de quién es hija?

Cuando escuché esta última pregunta en los labios de Marc mi cuerpo se tensó y contuve la respiración –No tengo ni la menor idea, hijo.

-Es hija de William Ardley.

-Oh! ¿En verdad?

-Sí- No me intimidaría y mucho menos sentiría pena por mi apellido, ¿qué más podría pasar? ¿Qué me echaran?

-Eres bienvenida y nos da gusto que estés aquí, eso nos demuestra que la amistad puede derribar cualquier barrera.

-Bienvenida, Candy… deseamos que lo puedas pasar increíble…

-Muchas gracias, señora Grandchester

-Por favor, llámame Eleonor.

-Está bien

Durante el fin de semana me acompañé de Marc, en los juegos, en la comida, bailamos juntos, cuando resbalé el me dio la mano para ponerme en pie y me abrazó, retiró un mechón de mi cabello mientras charlábamos y yo lo abracé… había estado muy segura de mis sentimientos hacia Anthonie y estos tres días junto a Marc me habían hecho sentir un poco insegura.

La fiesta había salido un poco de lo común, los padres de Neil lo habían organizado como una especie de campamento y en ese sentido no podíamos salir de la propiedad porque decían que si algo nos pasaba ellos serían los responsables, juntos habíamos llegado y juntos regresaríamos a casa…

-… Mi sueño es regresar a Londres…

-¿Eres Londinense?

-Sí

Un grupo de amigos charlábamos de nuestros planes cuando Marc se levantó y se dirigió a la mesa de refrescos por un poco de ponche de huevo para mí, cuando noté que se demoraba mucho me excusé para ir a buscarlo.

No lo encontré por ningún lado, subí las escalinatas y no estaba en las habitaciones, ni en el patio, ni en el jardín… -¿A dónde habrá ido?

Fue la risa sonora la que me atrajo hacia esos tres chicos que estaban con Richard, no los había visto en estos días; me regresé sobre mis pasos y seguí buscando a Marc sin resultados.

Ingresé de nuevo a la casa y al salir de nuevo a la fuente, en donde estaban los demás… -Ouch!

-Lo siento, ¿te has hecho daño?

Nuestros cuerpos se estrellaron, debido a su estatura y a mi distracción el impacto me lanzó sobre mis asentaderas y él inmediatamente se inclinó para ayudarme –Estoy bien, gracias.

Por Dios, Santo! Tiene la mirada más hermosa y expresiva así como una sonrisa perfecta.

-Aquí estás, Candy…

-Marc, te estaba buscando.

-Regresé con tu ponche y te habías desaparecido, ven que hemos comenzado con verdad o reto.

Marc ignoró por completo al chico con quien había tropezado, era quien antes estaba en compañía de Richard, Marc me tomó del brazo y caminamos rápido hacia los demás…


Terry.

-Por Dios, Susy, compréndeme…

-¿Cómo me pides que te deje ir, así nomás? Dime ¿Ya no me amas?

-Susy, amor, no se trata de falta de amor… necesito regresar con mi familia a América

-Llévame, cásate conmigo…

-Susy, no quiero desposarte así, con prisas y sin planes… esto es temporal, confía en mí.

-¿Existe otra mujer?

-No. Te he explicado la razón.

-Estoy segura que solamente en su pretexto, que en realidad ya no me amas y que no sabes cómo decirme… pues bien, te facilitaré las cosas, no es necesario que me des más excusas y pretextos… esto se acabó…

-Susana, siéntate.

-No, Terrence, no jugarás conmigo.

Vi como Susana se puso en pie y se alejó. Tenía dos opciones, pagar la cuenta y salir tras ella o quedarme, comer y esperar a que regrese; opté por la segunda pero sin el resultado que esperaba. Susy nunca regresó.

No era con la única fiera que lidiaría ante mi decisión, también estaba hacer partícipe a mi abuelo.

-¿Es necesario que empaques todas tus cosas?

-Abuelo…

-Has mencionado que es temporal, es necesario que recuerdes que esta es tu casa y te estaremos esperando.

-Gracias, en verdad lo valoro mucho.

-¿Cuándo piensas partir, hijo?

-Lo más pronto, abuela, lo más pronto.

-Te iremos a visitar.

-Serán bienvenidos.

-Eres un estupendo hijo, Terry, nunca olvides lo que has aprendido en casa.

-Gracias…

Pensé que todo iba a ser más complicado, me dolía dejar a mis padres, mis amigos y a mi novia. En realidad lo que más tenía valor era mi documentación y salir bien de casa.

El viaje de regreso a Nueva York fue tranquilo, repetidas ocasiones llamé a Susy y ella se negó a contestar.

Cuando llegué a América mamá había dispuesto una habitación para mí. Por fin tendría una habitación en la casa de mis padres y ya no ocuparía la de huéspedes.

Siempre había deseado que al concluir la universidad comenzaría a valerme por mí mismo e independizarme, creo que eso podrá esperar por un tiempo más.

Me instalé en mi habitación como en mi nueva oficina, papá me presentó al personal y a mi nuevo equipo de trabajo.

-Terry, estas estadísticas reflejan el flujo trimestral

-¿Tan mal estamos?

-No seas pesimista, es un mal momento solamente.

-Haremos una nueva estructura financiera.

-Eso se lo hemos propuesto muchas veces a tu padre pero siempre se ha negado.

-Hablaré con él.

-Mejor hagámoslo y démosle la sorpresa.

Tenía dos compañeros, los cuales son hermanos entre sí, Archivald y Stear Cornwell, recién llevo una semana con ellos y he aprendido muchas cosas de su experiencia, hemos revisado los historiales y desechado muchas posibilidades…

La responsabilidad de ellos se limita al área contable, la mía en integrarme en todas las áreas de la empresa y aprender lo que más pueda de esto.

-Marc, es necesario que nos ayudes con nuevas ideas, tú conoces mejor con quien me puedo relacionar para conseguir contratos…

-No cuentes conmigo… no es tiempo que me involucre en el negocio familiar

-Entonces, asesórame…

-No, y quítate… me quitas el tiempo…

-Luisa…

-Conmigo no cuentes, hermanito…

-¿No se dan cuenta que estamos a un paso de la quiebra?

-No…

Comenzaba a obsesionarme con esto de sacar adelante la empresa de papá sin importar el costo, así que si mis hermanos no me ayudaban, la web sería un buen recurso, así que un buen directorio telefónico, las ideas de la web, lo aprendido en la universidad y los valores aprendidos en casa serían un buen equipo para comenzar.

Realicé muchas llamadas telefónicas y logré concertar algunas citas, fui a la universidad y me di de alta para mi último año; en Inglaterra estaba en el último semestre, aquí será un ciclo más…

-Muchas gracias, Hataway

-Dime Roberto… te dejo toda la publicidad de mi nueva obra teatral.

-Este es su contrato, es necesario que firme aquí y en estas dos hojas más…

No era un gran negocio como el que papá hubiera querido, pero teníamos la publicidad de un importante teatro en Broadway, estábamos ingresando a un buen mercado…

-No me falles y ten por seguro que te recomendaré a muchos amigos de este medio.

-Estupendo, gracias por confiar en nosotros.

Logré cerrar dos tratos más, Roberto me sugirió buscar a su amiga Ponny, la reina de los infomerciales, quien quedó encantada con lo que le sugerí y las opciones de publicidad que le ofrecía… ella quería contratarme como modelo pero me rehusé… Ponny a su vez me recomendó con su hermana Marie, quien tenía una gran pastelería muy reconocida y necesitaba un diseñador para su nueva flota de camiones transportistas. Quería renovar su logotipo y publicidad…

Esto me dio nuevas esperanzas… Terry, la empresa cuenta con asesores, no es necesario que hagas ese trabajo…

-Lo sé, Archie, pero es necesario, yo sé en lo que me comprometo, sé lo que puedo exigir y sé de lo que se trata.

-Siendo así, haremos una campaña para que todos en todos lados podamos ser agentes de mercadeo…

-Sería una estupenda idea… pero a ustedes los requiero aquí.

-Perdón que los interrumpa, mira Archie…

-Es bellísima…

-¿Quién es? –Tomé del escritorio de Archie el periódico que recién había puesto Stear en donde estaba la foto de una señorita hermosa, de piel blanca y cabellos ensortijados, grandes ojos verdes y tímida sonrisa

-Oh. No, señor, ella está prohibida para ti, es la hija de Ardley… Candice Ardley…

-¿Por qué está prohibida para mí? No importa si su padre es el enemigo de mi padre… eso no me impedirá conocerla…

-Está prohibida porque Archie siempre la ha amado… en secreto.

Nos reímos con sorna de Archie y Stear le gastó muchas bromas, pero era verdad, la hija de Ardley es muy hermosa.

La nota hablaba de ella como la inteligente joven que reflejaba el conocimiento de su padre en cuanto a los negocios. Su capacidad prometía mucho en el mundo de la publicidad, próxima a graduarse en Diseño…

Los anticipos recibidos de los tres contratos sirvió para motivar e infundir aliento a mi padre, por fin podía unirse a mi visión, si no podíamos atrapar el pez más grande entonces llenaríamos la barca con peces más pequeños, lo importante era pescar…

-Tienes razón, hijo… he sido cobarde al no querer enfrentarme a esto, pero de ser necesario tocaremos puertas…

-Las que sean necesarias, papá…

-Las que sean necesarias, hijo.

Todas las mañanas, en punto de las 600 hrs. hacía ejercicio, y aunque muchas cosas en mi vida comenzaban a cambiar mi disciplina no tenía por qué modificarse. Así que por sugerencia de mis nuevos amigos me di de alta en el mismo gimnasio que ellos.

También me quedaba hasta altas horas de la noche revisando muchos papeles; en varias ocasiones Archie y Stear se quedaron conmigo…

-¿Todavía por aquí?

-Hay mucho qué hacer papá.

-No se desvelen y recuerda que mañana es el cumpleaños de tu primo Neil y sus padres esperan que vayamos todos como familia… También están invitados Archie y Stear

-Gracias…

-Creo que yo llego hasta mañana por la tarde y no me comprometo a quedarme mucho tiempo…

-Está bien, solamente no faltes…

Llegamos a la casa de mis tíos el sábado por la noche, había mucha pasividad para ser una fiesta de los Leagan, por lo que Archie y Stear me habían platicado, las cosas rayaban en el límite de lo aburrido…

La mayoría de los invitados estaban sentados en la fuente y se veían muy entretenidos en sus conversaciones.

Pensé que todo había sido tiempo perdido, hasta el momento en el que me dispuse pasar por el comedor y servirme algo para comer … -Ouch!

-Lo siento, ¿te has hecho daño?

–Estoy bien, gracias.

La ayudé a levantarse al mismo tiempo que Marc me daba un ligero empujón para hacerme a un lado…

Instintivamente caminé a unos pasos detrás de ellos solamente para ver cómo se integraban a su grupo de amigos…

Esa chica con la que Marc estaba era la misma del periódico… ella es la hija de William Ardley… ¿Será que ella y Marc…? No, no creo que mi hermano tenga tanta suerte.


Hola chicas

Bonito miércoles

Sutcliff ;)