¡Al fin! He traído la versión de Castiel, aunque creo que no me quedó como me gustaría. No puse todo el diálogo porque está prohibido dar las respuestas, así que discúlpenme, chicas. El título de este capítulo hace referencia a la canción que presento en el fic.
ADVERTENCIA: Fic basado en el episodio 8, ligera mención al primer encuentro de Castiel y Lysandro, así como a Debrah, la ex de Castiel. La canción que aquí se menciona no existe, sólo la inventé para el capítulo, así que ni intenten buscarla.
No cabe duda de que Lysandro puede ser muy distraído, no me sorprendería el enterarme que otra vez ha perdido su libreta o lapiceros, pero jamás creí que pudiera olvidarse de los exámenes antes de las vacaciones. De no habérselo recordado ayer seguramente hoy estaría en problemas. Le vi alejarse buscando un sitio tranquilo, aunque la mayoría podría creer que estudiará, he visto esa mirada y sé que tiene una nueva letra en la mente, espero después me la enseñe.
Generalmente no le gusta mostrar su talento al resto, incluso hay ocasiones en que me oculta letras muy buenas. En fin, me he quedado solo en el patio, no se ve a nadie por los alrededores.
La mayoría de los estudiantes se encontraban repasando sus apuntes momentos antes de los exámenes, algunos tenían la cabeza tan hundida en sus libros y libretas que no notaban nada de lo que pasaba a su alrededor.
Bufé al verlos así, me parecía muy divertido ver sus caras de preocupación. Lo que no aprendiste en el año no lo harás en 5 minutos, así que ya había dejado de importarme eso. Saqué mi reproductor mp3 y coloqué el último sencillo de Winged Skull que había descargado la noche anterior.
Cerré los ojos para apreciar mejor la melodía, los acordes de guitarra no estaban nada mal, definitivamente podía convertirse en mi nueva canción favorita. Me recargué en el tronco del árbol bajo el cual hace tiempo conociera a Lysandro, trayendo recuerdos gratos que involucraban una libreta perdida con muy buenas letras de rock.
Todo iba muy bien hasta que escuché una voz chillona llamándome. Desde hace rato que había visto a Ámber dirigirse hacia mí y a pesar de subirle el volumen a la música y fingir que no sabía de su presencia, seguramente viene a joderme el día.
–Hola Castiel –sonrió.
La miré sin contestarle, quería dejarle en claro que no era bienvenida aquí, el patio siempre ha sido mi refugio y el sitio al cual acudo cuando el delegadillo se pone pesado o no deseo entrar a las clases de los profesores que se la viven arruinándome la existencia. Espero no venga más seguido o deberé buscar otro sitio para pasar el rato.
–He dicho "hola"… –se molestó, alzando la voz y colocándose una mano en la cintura.
–Te oí la primera vez… –contesté molesto sin quitarme los auriculares– ¿Qué quieres?
–Oh, vamos, Cast, no te enojes conmigo –volvió a sonreírme.
–No me digas "Cast" –le alcé la voz– ¿A qué has venido? Habla de una buena vez.
Sonrió ante esto, parece ser que lo que tenga que decirme le regocija de sobremanera. Ahora que lo noto, ha venido sola, su séquito personal no parece estar por ningún lugar de los alrededores y la verdad me alegra, suficiente tengo con soportar la presencia de una, no quiero que las copias baratas de la Barbie se unan a la "plática".
–Dime, ¿qué piensas de la nueva chica del Sweet Amoris? –se llevó una mano a la cadera.
–¿Qué hay con esa atolondrada? –me cruzo los brazos al nivel del pecho.
–¿Verdad que sí? Anda con su cara de mosquita muerta, queriendo ganarse la simpatía de todos, aunque en realidad es una doble cara… ¡es insoportable! –alzó la voz.
–Al grano, Ámber –bufo molesto al ver cómo insulta a la nueva.
–Karla me ha dicho algo muy interesante… –se acerca un poco.
–Me tiene sin cuidado lo que tu amiguita piense… –me coloqué los audífonos al ver el rumbo que tomaba la conversación.
–¡Vamos, Casti, no seas así! –chilló, quitándomelos de los oídos.
–¡Vuelves a llamarme así o a tocar mi mp3 y te arrepentirás! –le grité cabreado.
Ámber retrocedió un poco, se notaba afectada por mis palabras. Genial, este día se ha ido al carajo, lo único que me falta es toparme con el delegadillo en los pasillos diciendo algo sobre el papeleo. Sin embargo la rubia no parecía tener intenciones de irse, arrugó el seño y se colocó ambas manos en la cintura, mirándome con autosuficiencia.
–¡Yo sólo quería decirte que esa tipa está detrás de ti! Es todo, Castiel, que tengas un buen día.
Dio media vuelta y procedió a retirarse. El reproductor mp3 continuaba tocando la misma melodía, Winged Skull repetía la letra una y otra vez…
…and she dances in the midnight,
dances with the moon,
and she opens the door that you believe closed,
but you don't know how talk her
'cause you are an idiot…
Sí, definitivamente esa nueva melodía de Winged Skull se había transformado en mi favorita. No sé si lo que ha dicho Ámber es cierto, pero sería agradable pensar así. Desde que mi antigua novia y yo terminamos no me había fijado en ninguna chica. Me desagradan las tipas superficiales como Ámber que piensan con la milésima parte de su cerebro y apenas en maquillaje y chicos; tampoco las chicas rudas son lo que busco.
No… me gustan las chicas delicadas y femeninas, que tengan carácter. Y eso me hace pensar en ella… bellos ojos, linda figura, sonrisa sincera. Adoro escucharla reír en los pasillos, generalmente cuando platica con Iris, en más de una ocasión mi amiga me ha pedido me uniera a ellas, pero lo he rechazado, en un principio por no agradarme y después por no saber de qué hablarle.
Es todo un caso de ver, vaga por los pasillos, platica con todo el mundo, siempre está dispuesta a ayudar al resto y, sin embargo, si alguien se mete con ella no duda en tomar represalias. Aún recuerdo la vez en que metiera arañas de plástico y pintara la taquilla de Ámber.
Me hizo gracia el saber que era su primer broma y a pesar de no salirle como esperaba escuché cuando le decía a Iris que si pudiera volvería a hacerlo. Eso me gusta: determinación. No es del tipo de chica que se rinde a la primera y menos de la que se arrepiente de sus acciones.
Me burlé al verla con la cubeta y esponja en la mano, mascullando molesta una sarta de palabras a cierta rubia y, sin embargo, al verme alzó la cara, diciéndome con ello que no se dejaría doblegar por nadie. En la casa seguía pensando en ella, fue entonces cuando recordé que Lysandro se quedaría en el sótano…
–Mierda… –pensé– Lo descubrirán… la idiota de Li le dirá a todo el mundo, no es capaz de mantener la boca cerrada.
A la mañana siguiente me hizo gracia el enterarme que creía que la escuela estaba encantada, o que al menos había un fantasma rondándola. No pude evitarlo y le conté la historia de un profesor muerto en las escaleras, ella me miró muy atenta con los ojos abiertos, pude ver todas sus emociones con gran facilidad.
Siguió insistiendo y acabé hablando con el delegadillo para solucionar ese problema, por lo que optamos por hablar con ella, así al menos no haría una tontería como venir todas las noches a buscar al supuesto fantasma.
Qué raro… es dulce, delicada… amable, ingenua… y sin embargo, decidida, firme y constante. Todo eso es ella, todas esas cualidades que rara vez se encuentran en la misma persona y que ella demostró tener.
Tan distraído me encuentro pensando en ello que no noto el momento en que se acerca una figura y, al mirarle con detenimiento, le vi. Su cara estaba roja aunque intentara ocultarlo, causándome gracia esto y no pudiendo evitar hacerle burla al intentar tocar el tema que la rubia me dijo.
–No la necesito para saber que yo te gusto, no soy ciego –le dije sonriendo.
Su cara se ha teñido más fuerte todavía y me responde tratando de sonar segura, aunque al esquivar mi mirada falla en el intento.
Le dejaré creer que me trago su cuento, realmente me divierte ver sus reacciones y balbuceos. La veo alejarse dispuesta a repasar antes del examen, me coloco los audífonos apenas desaparece. Aún no sé qué sigue… siempre he sido yo el que da el primer paso cuando una chica me gusta, pero ahora mismo es tan divertido esto que lo dejaré seguir así un poco más. No quiero arruinar las cosas, porque… ¿para qué negarlo? En estas cosas a veces soy un idiota.
Y Winged Skull seguía sonando… sonando…
