Capítulo 2

Sintió su aliento tocar su nívea piel y por primera vez desde hace casi un mes sintió ese cosquilleo recorrer su cuerpo nuevamente. Un calor abrasador sintió y las ganas de aferrarse a él volvieron. Miró sus ojos color miel detenidamente, mostraban sinceridad y nerviosismo ¿por qué? ¿Qué es lo que le quiere pedir? Observó los labios del joven que tenía en frente ¡Oh Kami! Cuantas ganas tiene de probarlos…lo extraña, de eso no hay duda alguna. Su cuerpo estaba muy pegado al suyo, sus rostros se acercaban cada vez más…

-me…me dijeron que me estabas buscando-le dijo sin cortar contacto visual.

-así es…

-y… ¿Qué es?

No podía despegarse de la trampa de sus ojos, eran brillantes, inocentes, cálidos, y nada comparados con los de la chica que quería. Eran tan hermosos, con razón se había enamorado de aquella niña, pero eso era en el pasado, ahora todo era distinto. Escuchó que ella pronunciaba palabras y que le preguntaba por qué la había estado buscando. Rápidamente reaccionó.

-ah, sí.-dijo recobrando la compostura y ocultando su sonrojo-necesito tu ayuda Kagome. Es algo serio.

-¿ayuda?-¿para qué necesitaba ayuda él? ¿Por qué la suya?-continua…

-bueno, es de carácter amoroso. Verás…hay una chica…

Su corazón se rompió en mil pedazos al escuchar eso. ¿Para eso la quería? ¿Para que lo ayudara a conquistar a otra? ¿Es que acaso no la había echo sufrir lo suficiente? ¿Acaso le gustaba verla llorar por él? Otra…ya lo sabía, siempre los supo…Ingenua…

-¿por qué quieres mi ayuda, Inuyasha?-dijo intentado contener las lágrimas-tienes muchas otras amigas a las cuales pedirle que te ayuden a conquistar a Kikyo…-continuó cínicamente.

Auch…eso sí le dolió. ¿Cómo supo que era ella a la que quería conquistar? ¿Qué más sabia Kagome que él ignoraba? Vaya…realmente no la conocía tan bien como creía.

-¿cómo…cómo estas segura que estoy hablando de Kikyo?

-solo lo sé, es demasiado obvio Inuyasha…y tu eres demasiado predecible-dijo mientras se formaba una sonrisa burlona en su rostro y empezaba a caminar directo a su casa.

-¡espera! ¿No me vas a ayudar?-la jaló del brazo impidiendo que se marchara. Kagome paró en seco controlando su ira.

-¡es que acaso no tienes otra amigas a las cuales pedirle ese tipo de cosas!

La miró asustado. Esa mujer podía ser temible cuando se lo proponía. Sus mejillas estaban rojas y sus ojos llorosos ¡Kami! La había echo llorar. Se sentía el hombre más despreciable de la tierra, y es que no soportaba verla llorar.

-es que…tu eres la única en quien confío…-confesó.

Sus ojos se abrieron al escuchar su confesión. ¿La única? Bueno, tenía razones para confiar, pero ¿la única? Su ira se calmó y trató de comprender su situación. La verdad estaba siento un poco injusta con él, por que él no tenía idea de lo mal que la hacía sentir y lo hacía sin querer ¿verdad? Además…ella era buena para este tipo de cosas, conquistar a Kikyo sería fácil con su ayuda…pero estará dejando de lado todos sus principios, y sus sentimientos estarían siendo pisoteados. Lo observó por unos segundos y vio la desesperación en sus ojos. No le gustaba verlo de esa manera, y cuando él le sonrió supo cual sería su respuesta…

"lo sé…ya lo sé…"

Y es que Kagome no le podía decir que no…

Suspiró derrotada y finalmente se dio la vuelta, se acercó a él y le sonrió.

-y dime… ¿qué es lo que tengo que hacer?

Su corazón palpitó con fuerza cuando ella aceptó su proposición. Esa sonrisa tan sincera lo hizo sentir como un ser lleno de paz y bueno, todo lo contrario con lo que él creía que era. Pero vio en sus ojos una enorme tristeza, que lo llenó de culpa nuevamente. Si que era un monstruo despiadado, no debería herir tanto así a Kagome, ella no se lo merecía, es más él no sabía de donde sacaba tanta alegría, tanta bondad para perdonarlo y aceptar hacer sus cosas…realmente Kagome era un ser misterioso y bueno. La tomo de las manos y se las besó como antes solía hacerlo. El sonrojo no tardó en llegar al rostro de la muchacha y cuando él se dio cuenta de lo que hizo se separó y su rostro se volvió igual de rojo que el de la morocha. Se rascó la cabeza y luego continúo.

-verás…no va a ser fácil. Ya te debes haber dado cuenta de que ella no me nota para nada, y eso es lo que más me molesta. Por ahora solo quiero una cosa: que ella se siente conmigo en el almuerzo.

Kagome lo miró incrédula. ¿Solo eso? Pero si ella siempre se sentaba en la misma mesa que él. Aparte ¿no le gusta? Si de verdad le gustará le hubiera pedido directamente que lo ayudara a invitarla a salir.

-pero Inuyasha… ¿solo eso?

-lo que pasa es que…quiero conocerla mejor, no quiero apresurar las cosas…

Se sorprendió por la madurez de Inuyasha. Realmente había madurado lo suficiente como para poder sobrellevar una relación. Sintió una punzada en el pecho y las ganas irremediables de llorar. Sí, él había madurado desde la última vez que estuvo con ella…ahora puede darse cuenta de sus sentimientos y puede llevar una relación más duradera, lo contrario que pasó con ella. Con ella era todo diferente, estaban y luego cortaban, tiempo después volvían y luego él se sentía nuevamente dudoso de sus sentimientos así que terminaban nuevamente. Pero en todas las veces siempre terminaba siendo lastimada Kagome, ella lo sabía, lo sabían sus amigas y hasta lo sabía él. Pero ella siempre estaba ahí para cuando él quería volver, y es que no podía evitarlo, lo amaba y lo necesitaba…y no le importaba que ella sufra siempre y cuando él sea feliz. Y esta vez no sería la excepción, esta vez quizás había llegado a un nuevo punto para martirizarse, lo estaba ayudando a conquistar a otra…solo por que quería verlo feliz.

Llegó a su casa después de haber tenido su charla con Inuyasha. No almorzó, no se cambió, solamente se dirigió a su habitación y se encerró ahí e intentó recuperar el sueño.

Su despertador sonó y de un salto abrió los ojos. Se asustó pensando que se había quedado dormida hasta el día siguiente, pero se calmó al darse cuenta de que aún era martes. Las 11:00 de la noche. No tenía nada que hacer en estos momentos y el sonido del despertador le había quitado las ganas de seguir durmiendo, así que prendió el computador e inició sesión en el MSN. Se rascó los ojos y abrió su carpeta personal y puso todas sus canciones favoritas en el reproductor de Windows media. Se abrieron varias ventanas de conversación y empezó a chatear con cada uno de sus amigos. Todos parecían tener pequeños problemas; su amiga Ayumi se quejaba de la poca atención que le dedicaban sus padres desde que ingresó a la universidad, Ayame estaba preocupada por sus notas y por cierto chico que tanto le gustaba pero que no le prestaba atención, Rin le comentaba lo mucho que quería a su enamorado-que por cierto era nada menos que el hermano mayor de Inuyasha-y que estaba preocupada porque este se estaba viendo demasiado con su antigua enamorada, y Sango…

I will always love you-SaNgO-doesn't matter if you don't Dice:

No me quiere Kagome…acéptalo.

K-a-G-o-M-e!! (: Dice:

No seas dramática…es demasiado obvio que también te quiere como tú a él.

I will always love you-SaNgO-doesn't matter if you don't Dice:

No lo sé…aparte él es muy mujeriego, tú lo sabes.

K-a-G-o-M-e!! (: Dice:

¿Y si cambia por ti?

I will always love you-SaNgO-doesn't matter if you don't Dice:

No creo…

Suspiró derrotada, su amiga sí que era terca…y eso que ella le estaba diciendo toda la verdad, claro con unas pocas modificaciones. Miroku, era el nombre de chico por quien Sango suspiraba día y noche, por quien comía y respiraba y con quien esperaba pasar el resto de sus días, aun que ella no quiera admitirlo. Kagome sabía muy bien que su amigo Miroku también estaba enamorado de Sango, pero ambos eran demasiado tercos como para admitir sus verdaderos sentimientos. Pero aún algo le preocupaba, y es que Miroku era bastante mujeriego, nunca había durado más de un mes con una chica, normalmente sus conquistas estaban basadas en sexo, pero sabía que con Sango era distinto aun que aun quedaba la pequeña posibilidad de que aparezca una chica más linda que su amiga y que Miroku la deje…pero sabía que si eso legaba a suceder, ella misma iría con él y le cortaría su "equipo" para que jamás vuelva a lastimar a una chica.

Rió cuando le puso a Sango aquel pensamiento suyo y su amiga no se quedó atrás y comenzó también a burlarse del pobre de Miroku. Su estrés matutino había desaparecido hasta que se conectó…él. Sango rápidamente se percató de aquello e intentó alertar a la muchacha.

I will always love you-SaNgO-doesn't matter if you don't Dice:

Se ha conectado…

K-a-G-o-M-e!! (: Dice:

Ya lo sé…

I will always love you-SaNgO-doesn't matter if you don't Dice:

¿Estás segura de que quieres seguir el plan que te ha dado? No tienes porqué sufrir de esta manera, no tienes porque hacer todo lo que él te dice que hagas, piénsalo…

Ya lo sabía…ella también estaba en su contra. ¿Es que acaso no podían entender que lo único que ella quiere es verlo feliz? Es tan sencillo…no le importa su felicidad si es que él no es feliz, y si él es feliz ella también…

Él la saludo de improviso. Ella aún no terminaba de aclarar algunas cosas con sus amigas cuando sintió que había puesto algo que no debió haber puesto en la conversación equivocada…abrió la conversación para ver a quien le debía disculpas por poner "solo me interesa su felicidad" y cuando vio el nombre tragó saliva con dificultad.

Inuyasha…

Trató de inventar alguna escusa en su mente, pero no encontraba ninguna. Intentó poner "lo siento, me equivoque de conversación" y al ver que él dijo "ok" sin preguntar más su corazón se tranquilizó.

((INUYASHA)) dice:

Oye… ¿te puedo llamar?

Parpadeo varias veces como si quisiera descifrar lo que quiso decir realmente, pero solo llegaba a una conclusión: quería hablar con ella, pero no de cualquier cosa…se algo serio.

K-a-G-o-M-e!! (: Dice:

Si…eso creo… ¿tienes mi número?

((INUYASHA)) dice:

Claro… ¿no te acuerdas que antes de te llamaba para hablar de nada? Ahorita te llamo.

Sonrió al recordar que antes se llamaban y no sabían que decirse por teléfono, era algo incómodo, pero al mismo tiempo tierno… se sonrojó al pensar que él también recordaba sus conversaciones con ella, y por un momento sintió que aun la llamaba para decirle que le gustaba su voz…

El móvil sonó fuertemente, y rápidamente contestó.

-¿aló?

-hola Kagome…soy Inuyasha.

-hola…y dime, ¿para qué querías llamarme? Podíamos conversar por el chat…

"es que quería oír tu voz…"

-es que necesito que hablemos por teléfono, en el chat algunas cosas se confunden y no quiero que salga nada mal con mi plan…

-oh…sí…-la sonrisa se borró de su rostro y su voz sonó distinta, y él lo notó.

-¿sucede algo?

-no, nada…dime, ¿hay algo más que quieras que haga mañana?

-solamente quiero que converses con ella en clases y que después le saques toda la información que puedas: qué le gusta hacer, cuál es su comida favorita, su color favorito, su animal favorito, qué lugares frecuenta…

-tranquilo-dijo cortándole en medio de su listado-¿no quieres también su dirección? ¿Su número de teléfono? ¿Su e-mail? ¿La hora a la que se va a dormir?-dijo burlándose.

-ya tengo su correo, pero si puedes averiguarme eso también te lo agradecería mucho jajaja…

-jajaja…

-Kagome…-dijo seriamente.

-¿si?

-¿solo te interesa la felicidad de…quién?-preguntó aguantándose la ira al imaginarse que Kagome se interesa en la felicidad de algún otro chico.

-de…de…-tragó saliva con dificultad. Pero ¿qué podía decirle?-alguien…

-¿quién es ese alguien?-¿pero qué hacía? Él no tenía derecho de preguntarle nada…él no es nada de ella, aparte dejó de amar a Kagome hace tiempo… ¿verdad?

-no tengo por qué contarte con quien ando, Inuyasha-¿pero qué se creía ese sujeto? No podía venir y preguntarle de la nada sus cosas personales-¿o sí?

-sí-metió la pata. ¿Por qué ella iba a tener que contarle sus cosas? Y ¿por qué él estaba tan interesado en saber con quién andaba su Kagome…? ¿SU Kagome?

-¿con qué derecho vienes a preguntarme ese tipo de cosas?-¿qué se creía él para hacerle una escenita de celos? ¿Celos?

-con…con el derecho…que me da ser tu amigo…-¿solo eso?-ahora dime de quién hablabas.

-ese no es tu asunto, Inuyasha.

-¡maldición, dime Kagome!-explotó. Ya no podía aguantarse. Tenía que saber con quién andaba Kagome para ir y golpearlo hasta que se aleje de ella. Nadie podía acercarse a su mujer…

-¡ese no es tu asunto!

-¿es Koga?-Kagome se quedó sorprendida. ¿Acaso él sonaba…celoso?

-¿él que tiene que ver en esto?

-vamos no te hagas la tonta…sabes perfectamente que ese idiota está enamorado de ti.

-¿de…de verdad?-dijo ruborizándose hasta la punta de los pies-¿Koga…él…enamorado de mi?

-¿no lo sabías?

-no…

-ya veo…-realmente que Kagome era muy ingenua par algunas cosas-¿a ti…te…gusta?-preguntó nervioso por la respuesta que iba a darle.

-no, solo es mi amigo-suspiró tranquilo al oírla decir eso. Kagome permaneció en silencio analizando lo que Inuyasha le había dicho.

-bueno, solo te digo una cosa más:-dijo recordando cómo fue vestida hoy a la universidad, una cosa es que sus amigas se vistan para provocar, pero otra que ella se vista para provocar-estuvo muy lindo tu atuendo de hoy, realmente el jean te entallaba las piernas a la perfección y que tu polo te hacía lucir realmente apetecible,-agregó- pero no quiero que nadie más te vea así,-repuso- esas piernas y ese cuerpo me pertenecen…-le aclaró-que no se te olvide Kagome…

-yo…tú…-y volvieron a ella esas antiguas sensaciones de cuando Inuyasha le decía ese tipo de cosas. Él no era su dueño…pero por un parte tenía razón, él ha sido con el único que "casi" lo ha hecho, en cierta manera…le pertenecía.

-¿quedó claro?-no podía evitar sentirse dueño de ella. Kagome es la única chica con la cual "casi" lo ha hecho, y estaba segura que ella no podía haber hecho lo mismo con alguien más, no podía ni imaginárselo. Kagome era suya y de nadie más, en ese momento no le importaba mucho Kikyo, Kagome era solo suya y él era el único con el cual podía hacerlo.

-si…sí-ahora no discutiría con él, esperaría hasta mañana para reclamarle todas las injusticias que estaba haciendo…realmente esto no era parte del plan.

-muy bien-dijo sonriendo-mañana hablamos, ya me tengo que ir. Cuidate Kagome…chao.

-adiós…-dijo y escuchó cómo se cortaba la comunicación.

Colgó el teléfono y se dirigió al computador. Sango le había mandado miles de zumbidos y cuando se cansó decidió irse. Sus demás amigas habían hecho lo mismo y hasta Koga había dejado la conversación en el aire.

Ahora tenía otro problema,

Koga…

Su mejor amigo estaba enamorado de ella…