Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas anden genial y estén pasando un gran día, aquí hay ¡otro capi de la historia!.
Me gusta el cáliz que está tomando esto, espero que a ustedes igual y que pronto, se unan mas fans del príncipe Diamante a nosotras.
¡muchas gracias por leer!¡déjenme saber su parecer!¡con un apasionante REVIEW!.
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo mas fics de esta pareja que adoro.
Mi madre la gruñona.
Serena llegó a su habitación, pasó seguro a la puerta y se hechó en su cama a llorar desconsolada, ella pensaba que era libre, que era libre de seguir su vida, pero tenía cadenas, unas cadenas que habían venido con ella desde antes de nacer, escuchó la puerta.
-Serena por favor, abre la puerta. Suplicó su padre - ¡no!¡vete al infierno!¡te odio!. Exclamó la muchacha.
-hija, por Artemisa, déjame explicarte. Dijo el rey con la voz rota.
- ¡ojalá nunca te hubieras casado!¡no quería otro madre!¡ni hermanas!¡no quería nada de eso!¡debíamos ser solos tu y yo!¡eres débil! ¡por que no usaste el cristal de plata para traer a mamá como hizo el abuelo!. La voz de Keit se oyó atribulada.
-hija…yo no puedo, no tengo el poder, solo estoy esperando que el cristal te designe ya como lista para la ascensión. Dijo el.
- ¡para que!¡para irte a tirar como un conejo con tu mujer!¡para llegar borracho con tus hijas de alguna fiesta!. Exclamó ella.
-Serena ¡por favor!. Suplicó el rey en una exclamación.
- ¡vete papá!vete al infierno!. Exclamó la muchacha una vez mas, el rey se alejó arrastrando los pies, Serena tomó el teléfono y marcó.
-te necesito Rubeus, ven a buscarme por favor. Pidió la muchacha.
-estoy enseguida allí. Dijo el, dicho y hecho, apareció en el cuarto, cuando Serena lo vio, lo abrazó, el la aferró.
- ¿qque te pasa Serena?. Preguntó el asustado, no era raro que su amiga llorara, era una sentimental, pero…así, así, definitivamente, no era normal.
-Rubeus, estoy prometida, prometida antes de definir mi vida, es horrible, llévame a tu casa, por favor. Pidió ella, el asintió y desaparecieron, al llegar a la casa de Rubeus, el se sentó junto a ella en un sofá vino tinto, en una bellísima sala roja.
-cuéntame que pasó. Dijo el pelirrojo, la rubia le contó, le contó todo, el asitió.
-ya veo, se que es difícil, pero lo del matrimonio entiende que no es por tu mal, pero, debe haber alguna manera de safarse de el, déjame investigar y te aviso, no, no quiero que regreses a tu casa. Atajó el mayor al ver a la menor abrir la boca.
-solo quiero que vayas y descanses. Pidió el chico, la chica asintió, dio las buenas noches y se fue al cuarto de invitados.
Lo que la despertó, fue un ruido de toque de la puerta, suave pero insistente, Serena mugió, se tapó hasta la cabeza, se dio la vuelta y xerró los ojos.
-oye, oye chica, que ya es hora de desayunar. Dijo una voz desconocida, no era nadie del servicio de Rubeus, lo cual, hizo sentarse a la princesa.
-pa, pasa. Dijo Serena ahogando un bostezo, la puerta se abrió, era la misma peli rosa de antenoche, toda vestida y maquillada de azul celeste, con la misma marca de Rubeus y los mismos aretes, le sonrió.
- ¡que cara tienes! Hola, me llamo Blac Lady ¿y tu?. Preguntó curiosa, la rubia la miraba anonadada.
- ¿es que nunca has visto a nadie maquillada?. Preguntó la peli rosa con las manos en sus caderas, Serena negó.
-no, solo que eres muy bonita, me llamo Serena. Dijo por fin –luces triste Serena ¿algo en lo que pueda ayudarte?. Preguntó Black Lady, Serena suspiró.
-si consigues una manera de no casarme…seguro me ayudas. Dijo la muchacha, la otra sonrió, con una sonrisa que llegó a esos hermosos ojos rojos.
-bueno, lo primero para eso, es acicalarte, Rub me dijo que te gUsta el rosa, así que: te traje un conjunto de short, camisa y chaqqueta torero, espero que te guste ¡ah y unos botines!. Exclamó ella dándole la ropa, Serena estaba colorada.
-mu, muchas gracias. Dijo por fin –ah, es bueno ayudar y las amigas de Rub, son mis amigas Black Lady con alegría.
-te espero afuera. Anunció por fin –espera. Dijo Serena - ¿si?. Preguntó ella.
-el muchacho que estaba antenoche contigo bailando tambor ¿es?. Ella abrió mucho los ojos.
-le pasa, es muy guapo, es mi hermano Mante, digo,Diamante, es mi querido hermano mayor. Serena abrió la boca.
-pero se ven tan… Black Lady rió –si los hermanos no pueden ser amigos ¿para que están entonces?. Le preguntó.
-no lo se, nunca he tenido hermanos mayores y mis hermanas pequeñas, son una pesadilla. Black Lady suspiró.
-no todos tienen suerte. Dijo, Serena asintió, ella salió, la rubia se arregló y vistió en un santiamén, cuando salió del cuarto, Black Lady la esperaba, chateando furiosamente por su celular táctil, Serena sonrió.
-se te ve bien ¿quieres maquillaje?. Le preguntó –oh no, solo lo hago cuando quiero ser el centro de atención o llamar la atención, de lo demás, me gusta ir natural. Black Lady asintió.
-es un estilo bello, pero como a mi siempre me ha gustado ser el centro de atención. Serena rió.
-para algunas cosas no has de maquillarte. Dijo –si, actividades al aire libre, actividades en casa. Dijo ella con calma, las chicas llegaron al comedor.
- ¿Dónde está Rub?. Preguntó la rubia a su hermanita pequeña Steycy, en realidad, tenía la misma edad de Serena, pero, como el le decía hermanita, así la pensaba Serena aunque no la llamara así.
-salió con el príncipe a cabalgar. Dijo la pequeña, Serena asintió.
-muchas gracias Set. Dijo con calma, comenzó a desayunar siendo interpelada por Black Lady y Steycy, cuando, ocurrió una conmoción, entraron como un bólido, las sailors, Anette y Marina, tras de ellas, Mina madre y Amy madre.
-así que: aquí estás. Dijo la ruvia, Serena bajó la mirada.
- ¡quienes son ustedes!. Exclamó Black Lady –ellas son sailor Mercury y venus princesa. Dijo Anette –Ann, se quieren llevar a Serena. Dijo lah cica.
-no es lo que mas nos guste, pero se tiene que hacer. Dijo Marina –el rey la ha estado buscando por todas partes. Dijo Amy madre.
- ¿Cómo dio conmigo Am?. Preguntó Serena –una simple cuestión de lógica mi niña. Dijo Amy madre con calma, la rubia suspiró.
-bien, termino de desayunar y voy. Dijo.
- ¡pero Serena!. Reclamaron Black Lady y Steycy –chicas, no quiero meter en mas aprietos a Rubeus, ya me ayudó bastante, dándome un sitio donde descansar y pensar. Dijo la muchacha, terminó de comer, se despidió de ambas, dejó una nota para Rubeus y se fue.
Al llegar a casa, la esperaban su padre y su madrastra.
-inconsciente zorra. Dijo la madrastra –yéndote a la casa de ese patán. Siguió increpando a la muchacha.
-Rubeus no es ningún patán. Dijo Serena altanera –mas patán es el chico que sale con Kasia y se acuwesta con las 2, teniendo 13 años ellas solamente. Dijo Serena con ánimo de prender la chicspa, Keit se horrorizó.
- ¡que le estás enseñando a las gemelas!. Exclamó enojado.
- ¡nada que Serena ya no haya hecho!. Exclamó Kassandra a la desesperada - ¿Qué yo que?. Preguntó Serena enojada.
-papá, cuando volví al palacio antier ¿a que no adibinas que me hizo la perra de tu mujer?. Le preguntó la chica.
-cállate Serena. Dijo la peli rosa oji azul.
-pues no, no me callo, me hizo revisar con un doctor, que me hipnotizó para poder revisarme y comprobar que seguía siendo virgen y no se conformó con eso ¡me cacheteó!. Exclamó la joven explotando su rabia, Kassandra se puso pálida al ver la mirada de su marido.
-sube a tu cuarto. Dijo el rey con tono autoritario.
-no salgas de allí, hasta que yo, vaya a buscarte. le dijo, Serena asintió y se escabulló, dejando encendida la discusión.
Cuando Keit llegó, su hija estaba sentada quitándose la pintura plateada de las uñas, mejor ponerlas limpias para que su equipo de estilistas las volviera a poner rosadas, haciéndole el maquillaje natural que tanto le gustaba para resaltar en su estilo favorito.
-hija, ya hablé con Kassandra, no va a volver a incordiarte. Serena asintió, todavía estaba muy enfadada con su padre.
-ya se que metí la pata al ocultarte lo de tu madre y al ocultarte lo del matrimonio. Ella solo asintió.
-princesa, por favor, háblame. Dijo el rey, ella lo ignoró fuertemente.
-ya lo se amor, pero ya te expliqué porqué lo hice y mis razones son válidas como las tuyas para estar enojada, y aunque entiendo porqué te fuiste, no lo acepto así que: estás castigada. Dijo el con calma.
- ¿Qué?. Preguntó Serena –estás castigada, no podrás salir de casa. Dijo el –pe, pero son mis vacaciones y ¿y si las chicas me llaman para ir al cine?¿o a tomar helado?¡no puedes castigarme!. Exclamó ella.
-estás en un error, si puedo, hasta los 18 años, soy libre de castigarte, por todo aquello que considere irresponsable, fuera del buen juicio, libertino o falto de sentido común y aunque, jamás me he opuesto a que seas amiga de Rubeus, ya que pienso que el amor y la amistad no deben estar condicionados por la edad, hiciste muy mal escapándote ya que en una relación de confianza, se pide permiso y si no te lo doy, por algo es, y en una de iguales, se notifica, no hiciste nada de eso, me tubiste a mi y a tus sailors buscándote toda la noche y te pudieron haber pasado miles de cosas, tu tía está al asecho. Dijo el rey.
- ¡mi tía no me haría daño como tu dices!. Explotó la muchacha - ¿Qué?¿estás en contacto con ella?. Preguntó su padre, Serena bajó la mirada.
- ¡no puede ser Alejandra!¡por que no me lo dijiste!¡con mil infiernos!. Exclamó el hombre.
- ¿desde cuando llevas hablando con ella?¡contéstame!. exclamó Keit enojado.
-desd, desde los 7 papá. Dijo ella –me lo tenías que haber dicho. Dijo el.
-no era peligrosa. dijo ella –por ahora. Dijo el, suspiró.
-eso le añade otro mes a tu castigo. Serena se espantó.
- ¡me pasaré todas las vacaciones encerrada!. protestó –lo menos que te mereces, pero podrán venir tus amigos, a verte de 4 a 9. dijo el.
- ¡no es justo!. Exclamó ella –la vida no lo es, dímelo a mi, yo no quería que tu madre se fuera y se fue, he soportado muchas cosas, por tratar de darte un hogar feliz y mira, el resultado. Dijo el saliendo mientras Serena, golpeaba su almohada en frustración.
Esa tarde, Rubeus fue a verla, estaba muy contento, Serena lo miró llegar y le extrañó esa sonrisa que partía su cara en 2.
-dime ¿Qué traes de nuevo? Esa sonrisa es algo positivo. Dijo ella, el asintió –si, lo es, tengo un libro de leyes. Aseguró, la muchacha se acercó al objeto con curiosidad, miró el párrafo resaltado con marcador naranja.
"en caso de desaparición de uno de los prometidos, durante el periodo de un (1) año, donde no se supiere o se ignorare la localización de este de forma explícita o tásita, el compromiso será diluido, obteniéndose como resultante una indemnización del quince porciento (15%) del total del patrimonio de la familia durante un (1) año."
¡oh por la diosa!¡soy libre!¿puedes raptarme tu?. Le preguntó Serena esperanzada.
-wow, wow, wow, bájale 2 chiquilla. Dijo Rubeus –no lo puedo hacer yo, a mi me gusta Lita, ya lo sabes. Dijo el -y el no verla por un año, me parece insoportable, no puedo hacerlo yo. Serena comenzó a llorar, no la hacía demasiado feliz eso y su amigo, no soportaba las lágrimas.
-no me lo pidas a mi, no puedo hacerlo. Dijo Rubeus, suspiró –pero quizás en el baile, puedas hallar a un candidato, hay muchas opciones, solo hay que ver en alguien que confíes. dijo el, Serena suspiró.
-espero encontrarlo. Expresó de manera desdichada.
Lo harás, lo se. Dijo el –sinó, tengo un amigo que podrá ayudarte. Dijo el con alegría poniéndose de pie.
-vamos al jardín. Aseguró, Serena asintió y los 2 se fueron a pasear por los jardines y a conversar.
Los preparativos para el baile, se sucedían de manera inexorable, Kassandra estaba muy atareada, arreglando todo, Serena sufría y se martirizaba, prefiriendo pasar los días en el jardín y en su cuarto, con sus amigas, con Rubeus o con Black Lady, cuando comenzaron a llegar todos los nobles, mas se escondió la princesa, Kaguya, Kakiú, Endimiun, Seya, Alan y mas, prefería pasar de todos ellos, así que: hasta las comidas las tomaba en su cuarto.
-no puedes quedarte aquí hija. Dijo su padre –puedo y lo haré, no voy a conocer a toda esa gente fríbola y demás, incluso, a las sailors de la princesa Kakiú y menos, a sus hermanos varones, Seya, Taiky y Yaten. Dijo la muchacha.-
Eres la cara del planeta. Dijo su padre en tono conciliador –una cara castigada, así que: déjame disfrutar de mi aislamiento a solas y ve a preparar el evento fastuoso y grandioso donde me vendes por doblones de oro. Con esa frase, Serena terminó la conversación con su padre, suspiró dejándose caer en la cama, mirando el techo de su habitación y su hermosa lámpara de araña mientras su padre, enojado, azotaba la puerta al salir.
El día del baile llegó, Serena tenía un hermoso vestido largo, rosado, con las mangas por los hombros y uantes rosados, con las orillas de los guantes, mangas, falda y corte V en blanco, se había hecho un elegante moño y maquillado en rosado, unos diamantes rosados la adornaban.
-que mortaja tan apropiada. Dijo la muchacha mirándose en el espejo, aún así, le sonrió a su reflejo, suspiró y salió.
-Serena, cariño. Dijo su madrastra con falsa voz melosa –ven para presentarte a alguien muy querido. Serena suspiró.
-si madre. Dijo, se acercó a la peli rosa, que llevaba un vestido azul con amarillo, su corona y el cabello en una trenza de pescado con topacios engarzados, a su lado, un joven de cabello negro, con ojos azules que no, no transmitían nada, era guapo sin dudas, con ese traje azul con capa fondo blanco, pero, no le transmitía nada.
-es un placer princesa Serena, soy el príncipe Edimiun. Ella asintió, su beso a su mano, no fue uno como tal, apenas un leve roce.
-encantada. Dijo –vayan, vayan a conversar. Dijo la reina, Serena asintió y se alejó con el.
-así que…tu eres mi prometido. Inició la muchacha la charla con temor.
-así es. Dijo el –yyy ¿Qué te gusta hacer?. Preguntó ella.
-nada en especial. Dijo el –ya veo, ami me gusta… comenzó ella.
-la verdad, prefiero el silencio, eres un poco escandaloza, no te lo tomes a mal. Dijo, ella abrió los ojos, pasearon en silencio por los jardines y las trompetas, que anunciaban el comienzo de la fiesta, fueron bienvenidas, Serena se escabulló del lado del príncipe Endimiun y como por ensalmo, encontró a Rubeus, Black Lady y Mina.
-que asco. Dijo la rubia llegando - ¿ya conociste a tu prometido?. Preguntaron Mina y Black Lady.
-así es, de lo peor. Dijo Serena –no te des mala vida. Dijo Rubeus –vamos a pasear antes de la apertura oficial del baile. Dijo.
-no puedo, ya lo van a hacer, escuchaste las trompetas ¿no?. Preguntó la rubia, el pelirrojo asintió.
-cuando hayan dado el discurso. Dijo Black Lady.
-anda. Agregó Mina, Serena fue y tras la presentación de el rey y su madrastra, ella se dedicó a mirar junto a sus amigos, la multitud de varones que comenzaban a bailar con las chicas o entre si, pues el baile, no era sinónimo de seducción sinó de diversión.
