Envidia: "Conocer"

Edward Cullen no conocía la envidia. Todavía.

Se sentó en el comedor del Instituto a simular, una vez más, que almorzaba.

Estaba por demás mencionar lo incómodo de la situación en la que se encontraba. Sus hermanos no le hablaban, sólo Alice, quien aceptaba su futuro junto a una humana. Pero los demás… se ponía rojo de furia de sólo pensar en ellos.

Parecía que ninguno se había enamorado lo suficiente como para entender que el debió salvarla de esa camioneta… su identidad no importó al momento de creer que ya estaba bajo las ruedas del automóvil.

Sacudió la cabeza como alejando algo que le molestaba en demasía y se concentró en lo que era realmente elemental.

Bella Swan aún no había entrado en el lugar, pero podía "ver" en los comentarios que escuchaba, sin mucho esfuerzo, de los labios presurosos de Jessica Stanley, que se iban acercando.

Y fue justo cuando conoció el sentimiento y se empapó en él.

Porque algo lo desestabilizó durante unos minutos y no pudo pensar, escuchar o sentir nada más que una llamarada que le picó desde el estómago hasta la garganta.

Porque hubiese dado todos sus autos de colección, su dinero y su apellido por entrar así, tan libre y sueltamente a la cafetería, con Bella pegada a sus talones, susurrándole retahílas de frases sin importancia.

Entonces, lo asimiló y comprendió todo. Él envidiaba a Jessica Stanley por estar así de cerca, de la persona que había hecho su existencia digna de ser vivida.

Se paró y bajo la atenta mirada de sus hermanos, caminó elegantemente, con el paso grácil de un felino al atacar, y tomó asiento en la otra punta del Comedor.

Y la miró. Sólo eso. Envidiaba a Jessica, sí, pero todo podía cambiar si lograba entablar conversación con Bella Swan y tratar de convencerla de que él no es bueno, alejarla para evitarle daños y tal vez, tenerla cerca una vez más.

Sin embargo, todo se fue al diablo cuando Bella le expresó sin demasiados rodeos que no le tenía miedo… ése fue el punto en donde Edward Cullen encontró el camino a su perdición… la muchacha no tenía instinto alguno de supervivencia.


Gracias por sus reviews!

Gracias Ere por tanta ayuda, te quiero mucho divina.

Pali