Antes que nada, muchas gracias por los rewiews que me han dejado, se los agradesco mucho y perdon por la tardanza en el segundo capitulo, he estado demasiado ocupada en la escuela.
Capitulo 2: y su nombre es... Sasuke Uchiha
Comenzaba un nuevo día en la hermosa ciudad de Paris, los rayos de sol comenzaban poco a poco a inundar la habitación de cierto rubio quien aun seguía profundamente dormido. Una traviesa luz comenzó a juguetear sobre su cara, haciéndolo sacar de aquel profundo sueño; con pereza se levanto y miro el reloj, -mmm 10:30- se dijo para si y posteriormente se levanto para encaminarse rumbo al baño.
Minutos mas tarde, aquel joven cabellos de sol salía del baño en su traje de adán, camino sin preocupación hasta el mueble donde guardaba su equipaje y tomo unas cuantas prendas, entre ellas un pantalón de mezclilla, una playera blanca y encima una chaqueta naranja, terminando su conjunto con unos tenis converse negros. Eran las 11: 30 cuando salio de su habitación rumbo al elevador que lo conduciría hasta la recepción del hotel, en el camino al mismo, las miradas de los extraños se hicieron presentes, al parecer su rubio cabello y sus ojos color cielo llamaban la atención y mas de una chica llego a sonrojarse al verlo, incluso algunos huéspedes comenzaron a rumorar que aquel joven era un modelo japonés que vino a hacer una sesión de fotos a Paris.
-patrañas dirán- pensó para si y siguió su camino.
Pronto llego al elevador y se adentro a este, con cuidado apretó el botón que lo llevaría a la recepción y con paciencia espero que el elevador bajara, mientras tanto, este tocaba una canción pegajosa que arranco mas de una vez los tarareos del rubio. Los minutos pasaron rápidamente y por fin las puertas del elevador se abrieron, con desinterés aparente miro de reojo el reloj del lobby, eran las 11:50, al parecer el tiempo dentro de ese elevador paso rápidamente que ni sentirlo pudo, con paso lento se dirigió hasta la entrada, no sin antes pasar a dejar su llave de habitación a la recepcionista quien lo recibió de buena forma y con los aun buenos días; ya después de haber dejado las llaves de su habitación, volvió a mirar el reloj, eran 11:58, -definitivamente el tiempo vuela de una forma asombrosa- reflexiono y comenzó a caminar a paso fijo hasta la entrada, ahí, un botones lo estaba esperando y con amabilidad le abrió la puerta para que pudiera salir, el ojiazul asintió la cabeza en y entre susurros le dio las gracias. Al salir a la calle, se dispuso a observar mejor el panorama que se le mostraba, muchas chicas lindas vestidas al ultimo grito de la moda, hombres de traje, edificios lujosos, una que otra tienda de renombre, definitivamente el estaba en la zona lujosa de la ciudad, siguió recorriendo con la mirada la zona donde se encontraba, cuando a lo lejos logro vislumbrar al cabellos negros quien corría apresurado a su reencuentro, el rubio alzo la mano en muestra de que ya estaba esperándolo y el ojinegro hizo lo mismo.
Ya cuando lograron estar juntos, el pelinegro se disculpo por su tardanza.
-Perdona la tardanza naruto, sucede que me escabullí de la oficina-se excusaba el ojinegro quien reposaba sus manos sobre sus rodillas a modo de recuperarse de aquella maratón que acababa de haber hecho.
Naruto observo con incredulidad la tonta excusa del otro, aunque opto por creerla ya que el pelinegro cargaba un traje elegante color negro, claro, que por las prisas, la corbata del mismo posiblemente se haya perdido en el camino y ahora su camisa bien fajada, estaba por fuera junto con su bien abrochado saco que ahora era solo el recuerdo ya que este ni abrochado seguía, lo cual le daba un aire casual.
El ojinegro no había terminado de reponer su aliento cuando se irguió y empezó a caminar, no sin antes sacar a naruto de sus pensamientos y hacerle un gesto que le daba a entender que lo siguiera, el rubio al verlo, comenzó a seguirlo.
-Nee, ¿a donde me piensas llevar?- preguntaba el chico de facciones zorrunas, mientras miraba con desconfianza al ojinegro.
-Es un secreto, ya veras a donde te llevo cuando lleguemos- le contesto el chico de cabellos negros quien caminaba con demasiada tranquilidad entre el tumulto de gente.
Ambos chicos caminaron y atravesaron una serie de cuadras, el ojiazul pensaba que ese tipo quería asaltarlo o peor aun, secuestrarlo, aunque si ya se temía lo peor, aun dudaba porque aun le hacia caso y le seguía; pronto esos temores y desconfianzas desaparecieron al escuchar la voz del pelinegro avisándole que habían llegado. Naruto contemplo aquel lugar al que habían llegado, era un edificio enorme, en el, había plasmado un escudo en forma de abanico color rojo con blanco, por un momento se pregunto ¿qué hacían en dicho lugar? pero esta duda rápidamente fue descartada, ya que el ojinegro nuevamente le daba una seña al rubio para que lo siguiera.
Ambos jóvenes entraron a aquel lujoso edificio, el rubio contemplo el interior de este, desde el suelo de mármol, hasta los sillones de piel en la sala de espera, realmente todo era lujoso, con toda naturalidad, ambos entraron al elevador y el ojos de noche apretó un botón que los conduciría a un piso desconocido. Dentro del elevador, ambos jóvenes estuvieron en silencio, pero este no duro ya que naruto comenzó a hacer platica con aquel joven.
-oye, ¿me podrías decir tu nombre?, es que no me lo haz dicho aun- dijo mientras miraba de reojo al ojinegro y un fino rosa se empezaba a asomar por sus mejillas.
El ojinegro al escuchar la pregunta, lo miro y noto el sonrojo del cabellos de sol, con una sonrisa un tanto burlona, se acerco al chico hasta quedar a su altura, con su mano derecha tomo el mentón de este y giro su rostro, hasta quedar cara a cara, naruto se sonrojo notoriamente al sentir su espacio personal ser invadido por el ojinegro quien peligrosamente se acercaba a sus carnosos labios rojos, como acto de reflejo cerro sus ojos temiendo lo peor; pasaron cinco segundos los cuales fueron eternos para el, al no sentir los labios del otro, decidió abrir sus ojos para ver el porque; con cuidado los fue abriendo para observar como el pelinegro le observaba, por unos instantes logro ver como se reflejaba en los ojos de este; un pitido sorprendió a ambos jóvenes, el mayor, se incorporo y volteo a la puerta del elevador, camino hacia esta como si momentos antes nada hubiera pasado, se detuvo un momento y volteo a ver a naruto.
-Uchiha Sasuke- expreso en tono serio lo cual hizo estremecer interiormente al rubio –ahora por favor sígueme- termino de decir.
El menor comenzó a seguirle mientras que en su interior se preguntaba que había sido todo eso que había pasado dentro del elevador.
-Hemos llegado- anuncio el pelinegro
El rubio comenzó a observar en que lugar estaban, lo que su vista alcanzo a descifrar era que estaban en la azotea de dicho edificio, camino unos cuantos pasos y se recargo sobre un pequeño barandal, cerro sus ojos y dejo que la brisa lo arrullara, realmente lo hacia sentir tan bien. Nuevamente abrió sus ojos y volteo a un lado, logrando ver como el ojinegro se acercaba a el.
-Nee, nee sasuke, ¿no nos dirán nada por haber entrado a este lugar?- cuestiono naruto.
Sasuke volteo a ver a naruto y le regalo una calida sonrisa –Claro que no- fue lo único que le contesto.
Ambos jóvenes miraron hacia el frente, la vista que le regalaba aquel edificio era magnifica, si mirabas hacia abajo, podías ver como pequeñas personitas caminaban de un lado al otro, pero eso si, eran personitas muy bien vestidas y olorosas a perfume caro. Si volteabas hacia el frente, podías vislumbrar la hermosa torre Eiffel.
-Es romántica, ¿no lo crees?- menciono sasuke quien miraba la torre.
-Claro que si- respondió el rubio quien además de admirado por aquella vista, comenzaba a sentir lo que podría decirse "el amor de Paris" –es como si al verla quedaras enamorado, parece ser un paisaje viviente – termino de expresar.
El pelinegro solo lo miro de reojo y asintió con la cabeza, ambos estuvieron admirando aquella magnifica vista, dejando que el tiempo pasara y trajera consigo el atardecer.
-Oi naruto, ¿de que trabajas?- empezó a hacer platica el ojinegro
Naruto se llevo una mano a la cabeza y comenzó a meditar la respuesta, después de unos segundos, volteo a ver a sasuke y le regalo una sonrisa –de escritor o eso quiero creer- respondió –aunque la inspiración para escribir una novela nunca llegue a mi, además lleva muchos años que no la ejerzo- termino de responder mientras que comenzaba a rascarse la cabeza.
El ojinegro solo miro confuso al rubio, quien se mostraba algo nervioso y posteriormente tomo de su mano, haciendo que este se sonrojara y lo comenzó a guiar hacia la salida del edificio.
-Sígueme, vamos a un lugar mucho mejor que este- decía sasuke con un tono serio.
El rubio quien aun seguía confuso por la situación, solo asintió con su cabeza y aun tomado de la mano del mayor, caminaron nuevamente rumbo al ascensor, los cual los llevo a al entrada del edificio, saliendo de ahí sin ser notados como cuando entraron. Caminaron aprisa a través de varias calles, atravesando un sin numero de edificios, en el camino, naruto observaba como cambiaba el paisaje de dicho lugar, de pasar de una zona elegante a una zona menos elegante llena de turistas, hasta llegar a una completamente deshabitada.
-Ya llegamos- dijo el pelinegro quien comenzaba a soltar la mano del rubio.
El ojiazul observo minuciosamente el lugar, empezaba a ponerse nervioso, ya que estaban en un lugar completamente desconocido para el, no había nadie quien lo socorriera en caso de que pasara lo peor pero la voz de sasuke lo saco de aquellos temerosos pensamientos.
-No pienses que te violare, ni que estuvieras tan bueno, así que tranquilízate- exclamo mirándole con altivez.
-¡Eres un baaaaka!- grito sonrojado naruto –yo no pensé que me harías eso- se excuso –solo … solo… solo que…- comenzaba a disminuir su tono de voz.
-Hmp comprendo- dijo el ojinegro quien comenzaba a rascarse la cabeza y posteriormente hizo una seña con uno de sus dedos, dándole a entender a naruto que volteara a ver hacia la dirección señalada.
Con desconfianza, el rubio hizo lo señalado y lo que logro vislumbrar fue impactante, en medio de dicho lugar, había una fuente, no una común y corriente, si no, una enorme, con un pequeño puente que atravesaba esta, adornada de luces rosas y blancas, una que otra enredadera se mostraba a través de los pilates que rodeaban la voluptuosa fuente y alrededor de esta, habían pequeñas bancas situadas estratégicamente alrededor de esta -definitivamente una vista hermosa- susurro naruto quien estaba anonadado.
-Este es mi sitio secreto naruto- comento el pelinegro quien alcazo al rubio –siempre vengo aquí cuando me siento triste o estresado- termino de comentar.
Naruto volteo a ver a sasuke, los ojos de este, reflejaban alegría, su tono de voz, mostraba vivacidad, su conclusión fue evidente, aquella fuente significaba algo importante para el, pero ¿Por qué trajo a un desconocido a un lugar tan importante para el?. El silencio reino en aquellos instantes los cuales fueron dedicados a contemplar la magnificencia de la fuente, de ves en cuando, el rubio miraba de reojo a su acompañante, no sabia porque, pero verlo feliz, le producía felicidad a el también.
Después de un rato, ambos jóvenes decidieron tomar asiento en una banquita cercanas a la fuente, las luces de aquel lugar, junto con la fresca brisa de Paris, que avisaba la pronta venida del invierno, hicieron que poco a poco naruto se relajara y cayera en un sueño profundo. A la mañana siguiente, la luz molesta del medio día lo levanto de su tranquilo sueño, al abrir sus ojos, noto que estaba en la habitación del hotel y se pregunto -¿Serra que todo lo de ayer fue un sueño?-, pero sus dudas terminaron al encontrarse una nota en su buró.
"Uzumaki Naruto:
Que agradable fue pasar el día contigo, espero podamos repetirlo nuevamente en otra ocasión.
Atentamente. Uchiha Sasuke"
Naruto leyó y releyó aquella nota, realmente todo lo que vivió en los últimos dos días era real, de pronto, una idea surgió en su cabeza y sin mas, comenzó a escribir y escribir en una pequeña libreta.
-¡Será una gran novela!- exclamo el rubio quien continuaba sumergido en su escritura; pero inmediatamente cayo en cuenta de que como es que volverá a reencontrarse con aquel joven, si lo único que sabia era su nombre.
De un tiron se levanto de donde estaba sentado y grito a los cuatro vientos –¡Sasuke Uchiha! ¡Te encontrare no importa como!- ya que sin darse cuenta, aquel misterioso joven, se había vuelto su inspiración.
Fin del capitulo 2
