Aclaración: Naruto no me pertenece, es de Sasuke y ambos son de Masashi Kishimoto.

Titulo: El dios del Sexo…¡¡¡¿Frígido?!!!

-….- diálogos.

-cursiva- pensamientos de reflección de los personajes.

-"cursiva"- pensamientos momentáneos de los personajes.

Ahora si, pasen a la lectura por favor n_n.


Capitulo 2: no puede ser

º º º º º º

Hacia cuestión de unas horas en las que había llegado a su trabajo, y del cual en el transcurso de estas, que no dejaba de pensar lo que en esa mañana había pasado.

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-me da gusto volver a verlos, chicos- sonrío ante la estupefacción de los morenos, aguardando un poco asta que estos reaccionasen.

Itachi, miro de arriba a bajo al rubio frente a él. Tras esos seis años, si había cambiado considerablemente, ya no era ese pequeño niño que irradiaba pena a quien lo viese. Y tras llegar una buena conclusión –la mas obvia parece- se movió de su lugar estrechando en un gran abraso al rubio, quien no dudo en corresponder, con una intensidad mas que requerida.

-me da gusto que estés aquí con nosotros, nuevamente Naruto- la pequeña risita del rubio le hizo un cosquilleo en su oreja cuando este pareció agradecerle por tal detalle.

-gracias Itachi –se soltó poco a poco, dedicándole una ultima sonrisa antes de mirar al otro moreno presente –me da gusto volver a verte, sasuke- lo saludo cortésmente, sin siquiera acercarse a él.

El aludido, lo miro únicamente, sin devolverle el gesto al rubio. En lugar de eso, viajo su oscura mirada por cada rincón que estuviese descubierto por la ropa que este traía –la cual no era bastante cubierta-. Miro sus piernas, las cuales Traian unas extrañas botas coloniales negras que le quedaban un poco mas arriba de las rodillas. Más arriba un pequeño –y valla que era pequeño- short, envuelto con tela fina, que por atrás, se enroscaba de manera extraña para terminar con lo sobrante por los suelos. Un poco mas arriba, un corset que se ajustaba de tal manera que le hacia cinturita al rubio, en conjunto con una pequeña camisa de botones blanca detallada, mangas largas transparentes con decorado en piedras o diamantes. Y para finalizar en su cabeza y cabello, un pequeño sombrerito, con una rosa, plumas y encaje con pequeñas lluvias de listón y piedras preciosas. Y para rematar, todo el conjunto en blanco y negro.

Extraño, fue lo primero que se le paso por la cabeza, mas no dijo nada al respecto, ya habría tiempo de saber por que demonios, el mocoso vestía casi como una chica. Dirigió su mirada al rubio, enfocándolos en las perlas azules contrarias, mirándolo con cierto detenimiento, como si tratara de leerle la mente, cosa que le pareció imposible, por que a pesar de que esa mirada se encontraba tan trasparente, se negaba a descubrir sus mas íntimos secretos.

-hm- fue su única contestación, después de un tiempo prolongado en el que no pudo hacer nada.

El rubio lo miro con un impredecible reproche en sus ojos, más no dijo absolutamente nada, solo le dedico una minúscula sonrisa de comprensión. Dirigió su atención en el mayor de los morenos antes de hablar con una voz tan dulce que derritió un poco los sentidos de quien lo escuchaba.

-¿que les párese si vamos yendo a…casa –dudo un poco en pronunciar la ultima palabra teniendo la total atención de sasuke sobre él –y platicamos allí con mayor tranquilidad?-

Ambos hermanos se miraron un poco e Itachi le sonrío antes de asentir, sasuke simplemente viro la mirada hacia otro lado.

-deacuerdo, vamos por tus maletas –Itachi tuvo el impulso de tomar la maletita que el rubio tenia enseguida de si, pero algo, o mas bien alguien se lo impidió.

-no será necesario que se moleste, yo cargare las maletas del joven amo-

Tanto Sasuke como Itachi miraron al responsable de tan masculina voz, encontrando a un hombre de unos 23 años sonriendo de manera cortes, pero frívola a la vez –extraño- pensaron ambos. En si, el hombre era delgado, extremadamente blanco, y con unos ojos color escarlata brillantes, que combinaban perfectamente con sus vestimentas negras muy al estilo mayordomo. Pero pase a verse como alguien completamente normal, radiaba una masculinidad, porte y modalidad innata.

-Sebastian- el nombre salio con naturalidad y cariño de los labios del rubio, ganándose una seductora mirada departe del nombrado -o al menos eso les pareció a los otros dos morenos-.

El ambiente se torno un poco tenso y sobrecogido alrededor de ellos, no entendiendo la razón de tal hecho, el rubio, se giro lentamente hacia el ojirojo.

-Sebas-chan, ¿podrías ir a recoger mis maletas, mientras aclaro unas cuantas cosas con los chicos?- el nombrado, sonrió antes de inclinarse con respeto y retirarse del lugar sin decir palabra alguna, el rubio soltó un flojo suspiro antes de mirar nuevamente a sus hermanastros –lo siento Itachi, debí decirte que mi mayordomo vendría con migo, pero cuando decidí venir, no tenia contemplado que él viniese- sonrío con vergüenza, como un niño que es descubierto en una de sus mejores travesuras.

-no hay problema Naru-chan –Itachi trato en vano de esconder su molestia, pero su hermano, pudo darse cuenta de esta, mirándolo con atención –será mejor irnos-

El rubio y su hermano se encaminaron, hacia donde el mayordomo de Naruto los esperaba. Él mientras tanto, se quedo pensativo en su lugar. Habían unas cuantas dudas que rondaban en su mente, pero tenia entendido que a lo largo del tiempo en que estuviese el rubio con ellos se resolverían.

º º º º º º

-¡y entonces paseamos por todo Inglaterra!, Sebastian ya había estado en ese lugar por lo que pasamos unos días hay-

Ahí estaba otra vez ese nombre. Sebastian. ¿Qué no podía completar una frase sin nombrarlo?. Contando esta, era la veinteava vez que lo pronunciaba. Que fastidioso era escucharlo tan seguido y para colmo, ya se lo había aprendido asta de memoria. Soltó un bufido sin despegar la vista del ventanal de esa enorme casa, mirando con atención el jardín, donde –para variar- no ocurría nada interesante.

Itachi estaba en las mismas o en peores que su hermano, pues al igual que él, ya estaba arto de escuchar ese desgraciado nombre en cada relato del rubio, no es que le molestara, ese nombre, si no quien lo portaba en realidad. Naruto, hablaba de ese sujeto como si fuese el hombre perfecto, lo alababa y lo vanagloriaba con tanta confianza que llegaba a ser efímero, además de que el sujeto no parecía la gran cosa, excepto por que sabía hacer prácticamente TODO –y eso incluía hasta la cosa más estúpida-. Pero se abstuvo de decir algo, por que Naruto hablaba con tanta naturalidad, sin trabarse o tartamudear silaba alguna, su voz era hermosa, siempre lo fue, pero ahora tenía un toque de calidez que te embriagaba todos los sentidos del cuerpo. Miro a su hermano, dándose cuenta que para el era lo mismo, la voz del rubio sonaba como un arrullo embriagador, que te daba una sensación de dormitar. Ya que a juzgar por los parpados a entrecerrar de sasuke, sentía lo mismo que él.

-joven amo-

Los tres prestaron atención al ojirojo, el vago sueño que tenían sasuke e Itachi desapareció en ese instante. Naruto, sonrío un poco a lo que el ojirojo le correspondió cerrando los ojos antes de añadir palabra.

-disculpe que lo interrumpa en su discurso, pero –mirando el reloj en la pared –es hora de sus clases de esgrima-

Naruto también miro el reloj, soltando un pequeño bufido encantador, levantándose del cómodo sofá.

-Itachi, ¿aun sigues ocupando el dojo de la mansión?- el aludido asintió, antes de ponerse en pie dándoles una señal de que le siguieran.

Llegando al gran salón, que a pesar de estar un poco desabitado, se notaba limpio. El rubio camino, por todo el centro del lugar. Sonriendo de grata manera al recordar lo que alguna vez había sido ese mágico lugar –al menos para él-.

-joven amo, seria favorable que pasase a ponerse el atuendo indicado- Sebastian camino hacia el centro del lugar donde Naruto se encontraba entregándole un conjunto blanco -¿en que momento lo trajo?- fue el pensamiento de ambos hermanos. Ambos llegaron a una mutua conclusión, ese sujeto era de por demás extraño.

-deacuerdo –tomo el atuendo y se encamino al vestidor, pero antes de llegar, se giro encarando al ojirojo –hoy... –su cara adquirió un sutil tono rojo no pudiendo contestar la frase.

Sebastian sabia a que se refería el joven amo, por lo que sonrío un poco antes de contestar a su inacabada oración.

-si al joven amo, le da pena con mi persona presente, puede hacerlo solo en esta ocasión –girando para que el rubio siguiera su camino.

El rubio guro antes de soltar un débil suspiro, desapareciendo de la vista de los tres morenos.

Sasuke, no entendía de que iba la cosa, el sonrojo de Naruto había sido algo demasiado extraño, era como si hubiese sentido vergüenza con el ojirojo, pero no sabia de que clase de vergüenza. Itachi estaba en las mismas, la manera tan extraña de actuar de Naruto, era algo que no podía entender.

A los pocos minutos, el rubio apareció con su peto puesto, y la careta de metal.

-Sebastian, ¿hoy practicaremos con el sable?- el nombrado solo asintió antes de aventarle su arma.

-póngase en posición, joven amo –tomó posición elevando su sable a una longitud de sesentaicinco grados.

Los hermanos, se sentaron en unas sillas cerca del lugar para presenciar el encuentro entre el rubio y el mayordomo. Sasuke miraba con curiosidad a los contrincantes preguntándose desde cuando Naruto practicaba ese deporte tan refinado.

-Sebastian, no quiero usar la careta –el rubio se retiro la careta de su rostro antes de arrojarla hacia un lado.

-corre bajo su riego joven amo, por que sabe perfectamente que no me contendré ante nada –envainando su sable antes de retomar posición.

-y espero que no lo hagas, por lo que es una orden –entrecerró un poco sus ojos adaptando una conducta inusual en él. Frialdad –pelea sin prejuicios-

Itachi abrió un poco sus ojos ante la agria actitud del rubio, ese comportamiento no era parte de él, Sasuke entrecerró sus ojos al tiempo que fruncía su ceño, algo raro estaba ocurriendo en ese momento.

Al contrario, Sebastian sonreía con complacencia, para luego tomar posición recta y sorprender a los dos morenos por su siguiente reacción.

Con la cabeza gacha, los ojos cerrados, con una rodilla al suelo, una mano a su espalda, y otra mano en su pecho, respondió al inerte rubio quien lo miraba sin un ápice de sentimientos en sus azulinos ojos.

-yes, my lord-

+º+º+º+º+ FFB +º+º+º+º+

Resoplo nuevamente, ¿que pasaba?, era como si Naruto guardara secretos, pero a la vez lo rebelase con solo unas cuantas demostraciones. ¿Quién era en realidad ese sujeto de ojos escarlata y por que Naruto estaban interesado en él?. No fuera que le importase lo que ese rubio hiciese o deje de hacer, pero ese comportamiento era demasiado recto o falso como para no notarlo.

De ahí en más, la pelea había sido demasiado interesante, debía admitir que Naruto era muy bueno manejando el sable, teniendo en cuenta que de las tres armas que se usaban en la esgrima, esa era una de las más peligrosas, ya que contaba con un filo adicional.

Pero lo más importante. ¿Desde cuando le gustaba ese deporte tan aburrido?. El caso era que a pesar de lo que pudo comprobar ese día, Naruto actuaba de manera muy extraña, tal vez –quiso creer- que el convivío con su madre y padre, le afecto lo suficiente como para que él tomara alguna cosas de ellos aunque no fuesen sus padres de sangre.

-sasuke-san, la junta iniciara en unos cuantos minutos-

La voz de su secretaria lo saco de su ensoñación. Miro los papeles en sus manos y maldijo a todos los jodidos dioses existentes por su falta de concentración.

º º º º º º

Aun no era la hora de la comida y su tripa pedía por alimento, sabía que Sebastian le estaba preparando algo delicioso, por que el olor de la cocina se filtraba por toda la estancia donde se encontraba. Cerro el libro que descansaba en sus manos y se encamino hacia la cocina, dispuesto a mañosear un poco de lo que fuera que estuviese preparando el ojirojo.

Despacio, se deslizo dentro de la cocina, clavando su mirada en un delicioso platillo de frutillas que descansaba en una bandeja, antes de siquiera tomar una, sintió como unos dedos se entrelazaban con los suyos, y como sus brazos se enredaban a su figura.

Miro al causante de tal acto con un puchero en los labios. A lo que Sebastian solo sonrió con altanería antes de hablar.

-joven amo, sabe perfectamente, que tiene que esperar a que termine de prepararle la comida y la merienda, no puede comerse el postre antes de la comida –el rubio hizo oídos sordos, quería comer, su tripa pedía comida. Y por los dioses que comida le daría.

-solo un poquito –utilizó su mejor arma, el chantaje.

-no- aseveró el ojirojo antes de soltarlo y seguir con lo que hacia, sabiendo de antemano, que su joven amo nunca lo desobedecería ante tal mira que le dirigía.

-ogro –fue lo único que dijo antes de salir de la cocina, resignado por no poder cumplir con su objetivo, y de por demás molesto al imaginarse la sonrisa burlona en esos perfectos labios.

º º º º º º

Itachi caminaba camino al centro comercial, tenia que comprar el material que requería para su proyecto, por lo que, con las manos en los bolsillos, miraba los escaparates repletos de artículos de todo tipo ansiando encontrar lo que buscaba y retirarse a su casa.

Tan concentrado estaba que no se percató que estaba apunto de chocar con alguien, sino que asta que ambos cuerpos cayeron al suelo.

-maldición idiota. ¿Por qué no te fijas por donde vas, hum?-

Una voz por demás chillona le hizo mirar a la persona encima de su cuerpo. Era rubio, de cabello largo, de piel blanca y con un extraño atuendo que asemejaba a la de un artista en plena ruptura de su gloria.

-¿Qué no me oíste idiota? –los ojos azules del rubio se clavaron en su persona con molestia, tratando en vano de intimidarlo.

-quítate de encima mío –el moreno se levantó abruptamente tirando hacia un lado al rubio quejoso, para después sacudirse su ropa y alejarse del lugar.

Al llegar al establecimiento que le correspondía, busco en sus ropas su cartera a modo de sacar su identificación que era requerida en el lugar, al no encontrarla, rebusco nuevamente, encontrándose con la horrorosa verdad de que ya no la portaba.

-el rubio – murmuro antes de salir corriendo del lugar en busca del dichoso ladrón.

º º º º º º

Eran las diez cuarenta y ya traía un sueño que le quejaba en los mil demonios. Se aseguraría de pedirle a su hermano unas pastillas para la cabeza.

Abrió la puerta, y se encamino directamente a la cocina, donde tomo un baso de agua. Acabando se encamino escaleras arriba para pasar a su habitación. Unos ruidos extraños le llamaron su atención. Despacio camino hacia la puerta del rubio, donde provenían los ruidos extraños.

Pegó su oído a la puerta para averiguar, de que eran los ruidos, y al hacerlo, su corazón bombeo con violencia y sus mejillas adquirieron un sutil rojo fresa.

-sebas…tian…-

-joven amo…relájese-

-me…duele…-

-y le dolerá más si no se relaja-

-dame…más…ah…-

No sabia como interpretar lo que acababa de escuchar, pero algo se encendió en su interior aunque no se haya percatado de ello y que le gritaba a voz cortante.

Debo hacer algo…

Una razón por lo que hizo lo que hizo…abrió la puerta estrepitosamente, arriesgándose alo que pudiera encontrar aun que su mente no pudiese aceptar tal hecho…no puede ser…


Ya se, ya se, no se esperaban un final así, jaja, además de que lo cometido es deuda, es viernes, bueno mas bien sábado, al menos a qui en mi país.

Tengo unos puntos que aclarar, primeramente. ¿Se fijaron que Sasuke casi no hablo?, por eso se le ama, por hacerle un favor al mundo y callarse –sasuke la mira con kusanagi relampagueando y el sharingan resplandeciendo- (-_-U)

Aclaro también que no tenia contemplado meter a otro personaje de otra serie aquí, pero dado al caso de que mi imaginación parece expandirse de manera asombrosa, pues tuve que agarrar al único e inigualable Sebastian Michaellis, de la serie kuroshitsuji, pero como no meterlo si es perfecto –mirándolo con corazones en los ojos y con baba escurriendo de su boca-. Por la sencilla razón de que es un personaje misterioso, además de que sacara celos de más de uno por estar cerca de nuestro adorable rubito.

Aclaro SOBRE TODO que el dicho de: el que critica, no sabe que critica lo que no le gusta de si mismo. No hacia referencia a los reviews, sino al simple hecho de que abriéramos un poco de nuestras conciencias y tomáramos responsabilidad de como nos expresamos ante la sociedad, por que todos sabemos la cruda situación por la que pasan diversos de países, por lo que no es bueno andar habando cosas que no deber ser dichas –al menos no a las personas adecuada- por que eso generaría mas problemas no solo para terceros, sino para uno mismo, perdón si a alguien le ofendió este dicho, pero no me retracto de haberlo puesto, si no lo entendieron de modo que yo lo entendí, les pido una enorme disculpa.

Ahora si, al final por que ya escribí mucho además de que ya tengo sueño y mi almohada me espera para dormir (XD). El capitulo 3 estará listo a mas no tardar el lunes o martes, otra cosa, los capítulos me están saliendo un poco cortos –mirando el texto detalladamente- por lo que NO lo prometo, pero tratare de hacerlos mas largos, a si que ¡¡imaginación a todo lo que da!!.

Bueno me despido u échenle ganas (n_n)

*el arte no esta en quien lo crea, si no en quien lo descubre…*

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