Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, pertenecen a nuestra diosa J. . Yo solo he creado algunos que aparecerán más adelante.
Hola ^^, este es el segundo capitulo, espero que os guste, esta vez se centrara en la perspectiva de Hermione y la voy describir un poco diferente de la actriz (Emma Watson), la describiré tal y como yo la imagino, espero que no haya problema con eso. Me gustaría agradecer a las personas que me han dejado un review y a los que habéis añadido esta historia a favoritos, me haría mucha ilusión que quien lo lea me dejara un review y que me diera su opinión, eso me ayudaría a continuar.
Lamento haber tardado en subir el segundo cap pero a partir de ahora prometo actualizar más rápido =)
Os dejo con el segundo capítulo ^^
Love Is War
Capítulo 2-Tormenta de Arena
Hermione Granger estaba tumbada en el suelo del jardín de los Weasley, mirando distraída como Crookshanks perseguía a un gnomo de jardín. Llevaba todo el día ayudando a la señora Weasley y a Ginny con los preparativos de la boda de Bill y Fleur que se celebraría aquella misma tarde. Estaba cansada y ya que la señora Weasley había ido a ayudar a Fleur con el vestido había aprovechado para descansar un poco. Vio venir a lo lejos a Harry y Ron cubiertos de sudor que se acercaban con unos vasos de refrescante limonada casera.
-¿Cómo va, Hermione? Dijo Harry tendiéndole un vaso de limonada que aceptó de buen grado.
-Estoy agotada, Ginny y yo no hemos parado de hacer florecitas de papel y guirnaldas.
-¿Si? Pues nosotros llevamos toda la mañana montando la dichosa carpa, no veo la hora en que la maldita boda se termine, en serio.- Dijo Ron
-Bueno, después de la boda tampoco es que vayamos a poder descansar mucho ¿verdad?-Dijo ella.
-Tienes razón.-Aquella misma noche cuando la boda terminara se marcharían de la Madriguera aunque Harry todavía no sabía a dónde. Solo sabía que Dumbledore le había encargado la misión de destruir todos los horrocruxes de Voldemort pero no le había dado instrucciones de cómo empezar. Lo único que tenía era aquel guardapelo falso con la nota de R.A.B que había costado la vida del director. Además estaba seguro de que Voldemort no tardaría en hacerse con el control del ministerio y entonces ellos tres se convertirían en fugitivos, lo que haría la misión mucho más complicada . Harry no pudo evitar entristecerse al pensar en ello.
-Eh, vamos Harry, todo va a salir bien. Dijo Hermione intentando animarle.
-Sí, tío, estamos contigo, ya lo sabes.
-Gracias, chicos.-Harry se sentía muy afortunado por tenerlos a ambos, si no fuera por ellos probablemente ya se habría vuelto loco.
Ron le dio una afectuosa palmada en la espalda y Hermione le sonrió.-¿Tenéis ya todo preparado?.-Dijo ella.
-He puesto todo lo imprescindible en la mochila y Ron también.
-Vale, entonces subamos a prepararnos para la boda. Dijo Hermione poniéndose en pié.-Además, vosotros dos necesitais una ducha urgente.- Las camisetas de los dos chicos estaban empapadas de sudor.
-¡Pero aún faltan dos horas!-Se quejó Ron que no le apetecía nada embutirse en una túnica de gala.
-Bueno, ya sabes Ron, las mujeres necesitan por lo menos dos horas para arreglarse. Dijo Harry riendo.
-Muy gracioso, Harry.
- Bueno, pero Hermione no necesita arreglarse mucho para estar guapa. -Dijo de repente Ron que en seguida se arrepintió de haber dicho algo así.
Hermione soltó una risita nerviosa,-Vaya, gracias Ron...-El resto del camino a la Madriguera lo hicieron en medio de un incomodo silencio.
-Bueno, creo que si necesito esa ducha urgentemente.-Dijo Ron nervioso nada más llegar.-Nos vemos luego.- Y subió las escaleras a toda velocidad.
-Si, yo también. Hasta luego Hermione. –Harry le siguió.
Hermione suspiró y se dirigió a su habitación pensativa. No era la primera vez que Ron le decía algo así desde que cortó con Lavender en primavera, sabía que Ron tenía sentimientos hacia ella pero en esos momentos estaba muy confundida. Había estado enamorada de Ron desde…¿Cuándo? ¿tercer curso?, y desde entonces él siempre había elegido a alguien más en lugar de a ella, primero en el baile de navidad, después en sexto con Lavender…Había llegado un momento en el que sentía que su corazón se había cansado de esperarle. Quería mucho a Ron, pero ya no estaba segura de querer tener algo más que amistad con él, y si así fuera, dudaba de que Ron fuera capaz de expresar sus sentimientos algún día.
Entró a la habitación que compartía con Ginny que estaba vacía. Ella debía estar con Fleur probándose el vestido de dama de honor, pensó, así que decidió que aprovecharía tambien para darse una ducha y prepararse.
Cuando terminó cogió el vestido recién planchado que la señora Weasley le había dejado cuidadosamente sobre la cama y se lo puso. Se miró al espejo y sonrió satisfecha. La verdad es que le sentaba bien, el tono malva claro del vestido contrastaba con su piel ligeramente bronceada, por no mencionar cómo le realzaba la figura, dejando ver sus largas y estilizadas piernas fruto del último estirón que había pegado.
Se acercó al tocador y comenzó a cepillar su cabello. Creyó que necesitaría litros y litros de poción alisadora, como cuando se arregló para el baile de navidad en cuarto, pero se sorprendió al notar que el cepillo se deslizaba con suavidad. Se alegró de que la etapa rebelde de su pelo hubiera pasado, eso facilitaría las cosas. Ahora lucía una larga y sedosa melena castaña que le llegaba por la cintura formando unas suaves ondas que decidió alisar para la ocasión.
Por último se aplicó sombra malva y rímel y un poco de brillo de labios mágico de la "Señorita Arcoiris" que le había regalado Ginny por su cumpleaños. El líquido era multicolor con pequeños puntitos brillantes y se suponía que una vez aplicado cambiaba de color según tu estado de ánimo. En esos momentos se mostraba de un inocente color rosa pastel.
Lo cierto era que Hermione Granger se había convertido en una muchacha muy hermosa. Satisfecha con el resultado, consultó el reloj de la mesita de noche, todavía faltaban 40 minutos antes de que empezaran a llegar los invitados. Decidió que lo mejor sería ir con Fleur y las demás por si necesitaban ayuda.
Cogió el bolso de cuentas ampliado mediante magia donde había guardado todo lo necesario para el viaje y se dispuso a salir, pero entonces escuchó un fuerte "crack" que provenía del armario ropero.
Dio un respingo y se dio la vuelta con cautela, sosteniendo firmemente su varita mágica con la mano derecha y el bolso de cuentas con la izquierda. ¿Qué demonios había sido eso? No podía ser Crookshanks, estaba segura de que lo había dejado en el jardín persiguiendo gnomos. Si aquello era alguna broma de Fred y George se iban a enterar…
Se acercó lentamente al armario y abrió la puerta de golpe.
Una figura agazapada entre la ropa le devolvía la mirada con los ojos muy abiertos. Hermione pegó el grito más fuerte que sus pulmones pudieron soportar. El individuo se abalanzó sobre ella tratando de acallarla.
-¡Cállate , Granger!- Dijo tapándole la boca con la mano.
Hermione le reconoció al instante. Tenía unos rasgos finos y aristocráticos, su pelo era rubio platino muy claro y solía llevarlo impecablemente peinado, aunque en esos momentos estaba revuelto y despeinado. Sus ojos eran grises y afilados, como dos témpanos de hielo. Sin lugar a dudas era Draco Malfoy, pero… ¿Qué hacía Draco Malfoy en su habitación?
Se fijó en su rostro, estaba cubierto de sangre y de pequeños cortes y heridas y alrededor de sus ojos habían aparecido dos círculos oscuros, señal de que llevaba bastantes horas sin dormir. Francamente su aspecto era lamentable.
Hermione le apartó la mano bruscamente y vió como Malfoy se tambaleaba un poco. Acto seguido sacó su varita y le apuntó directamente a la cara.
-¿Qué demonios haces aquí Malfoy?-Dijo con tono amenazador reparando en su túnica de mortífago.-Si te han enviado a por Harry te advierto que…
-¡No estoy aquí por el estúpido de Potter!
-¿Entonces? ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué tienes ese aspecto?
-Ha sido un accidente, no tendría que haber aparecido aquí…
-¿Y Qué llevas ahí, Malfoy?-Dijo señalando lo que parecía….la cabeza de una monstruosa serpiente roja cuyos colmillos todavía supuraban veneno.
- Oh…Es una amiga mía, ¿Te gustaría saludarla, Granger? Dijo Draco intentando sonar mordaz, pero en lugar de eso se mareó y le salió una voz débil y apagada.
Hermione bajó un poco la varita al notar que el chico apenas se tenía en pie. Lo último que sabía de Draco Malfoy era que había huido con un grupo de mortífagos el curso anterior (en el que se incluía al asesino de Dumbledore, Snape) y que él había propiciado la entrada a Hogwarts a todos esos mortífagos. No parecía muy lógico que ahora se presentara él solo en casa de la familia de magos más leal a Dumbledore en un día en el que iban a estar casi todos los miembros de la Orden del Fénix. Si Voldemort lo había enviado allí realmente, no había sido muy inteligente por su parte.
Entonces Hermione cayó en la cuenta…
-Malfoy… ¿Cuánto tiempo llevas ahí encerrado?
Draco esbozó una sonrisa pícara. Sabía que no era el momento ni el lugar y que llevaba todas las de perder, pero no podía evitarlo, simplemente no podía, siempre le había encantado molestar a la sangre sucia.
-El suficiente Granger, el suficiente…
Una mezcla de cólera y vergüenza se apoderó de ella ¡Era increíble! ¡ese bastardo la había visto desnuda mientras se cambiaba de ropa! Dos sutiles manchas rojas cubrieron sus mejillas y el brillo de labios multicolor de la "Señorita arcoíris" adquirió un peligroso tono granate muy similar al de la sangre. Ya no le importó lo débil y desvalido que pareciera Malfoy, levantó rápidamente su varita mágica y apuntó directamente a su cuello dispuesta a echarle la peor de las maldiciones.
-¡Malfoy! ¡Eres un…!- Pero no pudo terminar la frase porque en ese momento aparecieron en el umbral de la puerta Harry y Ron muy alarmados y con sus varitas en alto.
-¡Hermione!, hemos oído gritos ¿que…? ¡Tú!-Gritó Ron al ver a Malfoy.-¡¿Qué estas haciendo en mi casa!?- Sus orejas estaban adquiriendo un vivo color rojo, como solía pasar siempre que se enfadaba.
-No he venido a este estercolero por gusto, Weasley.-Dijo Malfoy con asco levantando su varita también.
-¡Expelliarmus!-Gritaron Harry y Ron al unísono.
-¡Impedimenta!- Gritó Malfoy repeliendo el hechizo.
A pesar de que parecía agotado se notaba que el entrenamiento de Malfoy como mortífago había dado sus frutos. Harry no recordaba que antes tuviera tantos reflejos. Igualmente eran tres contra uno, Malfoy no tenía nada que hacer.
-¿Qué haces aquí Malfoy? No habrás venido a…-Empezó Harry.
-¡No he venido por ti Potter si es lo que quieres saber!-Dijo Malfoy con impaciencia.-¡Esto ha sido un maldito accidente, yo no debería estar aquí!
-¿Un accidente? ¿Qué se supone que estabas haciendo?-Preguntó Ron sin dejar de apuntarle con la varita.
-Eso no es de tu incumbencia.
-Nada bueno, seguro.-Dijo Harry reparando en su aspecto.-Sea lo que sea, no vas a ser capaz de salir de aquí Malfoy, media Orden del Fenix se encuentra ahora mismo en el jardín de esta casa y la otra media llegará dentro de unos minutos.
Aunque le daba rabia admitirlo, Potter tenía razón. Estaba herido y agotado, no podía aparecerse ni utilizar la red flu, apenas podía sostenerse en pié y sabía que si no trataba sus heridas pronto no tardaría en desmayarse. Así que hizo lo único que podía hacer. Agarró a Granger del brazo y la puso delante de él a modo de escudo mientras le clavaba su varita mágica en el cuello con gesto amenazador.
-Bien, escuchadme, Potter, Weasley…-Dijo Malfoy poniéndose serio.-Vais a ayudarme a salir de aquí sin ser visto y vais a proporcionarme una lechuza. De lo contrario no tendré reparos en ser capturado llevándome por delante la vida de la sangre sucia.-Dijo clavándole aún más la varita en el cuello. Hermione le dedicó una mirada de desprecio y él le devolvió una descarada sonrisita.
Al verlo, Ron perdió al instante todo el color y el corazón de Harry dio un vuelco.
Harry se dio cuenta de que aquel Draco Malfoy ya no era el mismo adolescente que había estudiado con él en Hogwarts. Draco Malfoy era cruel, si, pero Harry sabía que no tenía el valor suficiente para cometer un asesinato. Sin embargo en aquel momento vio algo en sus ojos, más allá de las profundas y ennegrecidas marcas, un brillo que hasta ahora solo había visto en Voldemort y sus mortifagos, el brillo de un asesino.
Y supo que Malfoy decía la verdad. Si era necesario mataría a Hermione sin remordimientos, aunque eso implicara que le capturasen.
Entonces todo sucedió muy rápido y antes de que Harry pudiera impedírselo, Ron, fuera de sus casillas, dio un paso al frente y lanzó un bombarda en el área que había bajo los pies de Malfoy y Hermione provocando que todo el suelo de la habitación se derrumbara y los cuatro callerán hacia la cocina.
Draco no soltó a Hermione que cayó sobre él haciendo que se rompiera unas cuantas costillas más. El dolor era insoportable pero todo quedó en un segundo plano cuando se dio cuenta de que ya no tenía la cabeza de la serpiente.
Observó con horror que la cabeza había rodado unos metros más allá y se encontraba con la boca totalmente abierta apuntando hacia ellos dos. Entonces, algo inesperado sucedió. De su boca comenzó a salir una fina arena blanquecina que comenzó a flotar alrededor de ellos envolviéndolos, y cuando Draco creía que ya nada más extraño podía suceder, el tiempo se ralentizó. O eso le pareció.
La sangre sucia estaba aferrada a su cuello y gritaba, pero sus gritos se escuchaban lejanos, con una especie de eco intemporal. Weasley y Potter corrían desesperados hacia ellos pero parecía que por mucho que corrieran no eran capaces de llegar hasta donde se encontraban. Todo a su alrededor se movía a cámara lenta y Draco tampoco era capaz de moverse a una velocidad normal. Entonces vio como la extraña arena comenzó a girar muy rápido, cada vez más, cada vez más, hasta que se formó un violento tornado de arena en el que Hermione y él se encontraban en el centro.
Draco creyó que esta vez no saldría vivo de allí, sentía varios de sus huesos rotos, la pérdida de sangre hacía que comenzara a nublársele la vista y pequeñas motas de arena se introducían en sus cortes provocándole que todo el cuerpo le escociera. Cerró los ojos, aguardando la muerte con resignación, imaginando que el desesperado abrazo de Hermione Granger era el de su madre, como cuando era niño.
Vió pasar por su mente todos sus recuerdos, uno tras otro, como si fuera una película. Por un momento pensó que, quizás, y solo quizás, si hubiera nacido con otro nombre y con otro apellido, ¿Sería él un chico normal preocupado por el quidittch y las chicas y no un mortífago asesino? ¿Estaría en esos momentos en el callejón Diagon comprando los libros nuevos en lugar de ser devorado por una magia extraña? ¿Era eso lo que Draco Malfoy realmente quería?
Ahora ya jamás lo sabría.
El torbellino de arena continuaba girando y girando cada vez más rápido y con más violencia.
"hmm…El callejón Diagon..., Florean Fortescue" Pensaba. Solía ir con su madre a esa heladería cuando era niño. Adoraba los helados de vainilla
"Vainilla" ¿Vainilla? ¿Por qué de repente pensaba en eso?
"Vainilla…"
"Vainilla…"
-De vainilla, deme un helado de vainilla por favor.
-Aquí tienes pequeña. ¡Que tengas un buen día!
La puerta de la tienda se abrió haciendo sonar la campanilla colocada en el marco de la puerta y una risueña niña salió del establecimiento dando brincos y disfrutando del helado de vainilla que acababa de comprar.
Draco Malfoy abrió los ojos, se encontraba en lo que parecía ser la terraza de una heladería junto a una calle llena de tiendas. Estupefacto, vio a la niña que acababa de salir de la tienda pasar a su lado como si nada y reunirse con su madre.
Tuvo que abrir y cerrar los ojos varias veces para asegurarse. Hacía un radiante día de verano sin una sola nube en el cielo y la calle estaba a rebosar de gente que reía y charlaba animadamente. De vez en cuando se oía un grito de algún vendedor "¡Los mejores calderos aquí, calderos resistentes que no se agujerean!" o "¡pruebe el nuevo quitamanchas mágico de la señora Skower, el producto estrella de la botica!"
Draco no podía creerlo, no daba crédito por más que no dejara de mirar a todas partes identificando todas las tiendas. Efectivamente, de algún modo, se encontraba en el callejón Diagon y aquella era, sin lugar a dudas, ¡la terraza de la heladería de Fortean Fortescue!
Continuará…
Gracias por leerlo y si os ha gustado dejar un review ^^, me ayuda a continuar con la historia. Hasta la próxima! =)
