Capítulo 2: Bajo la luna llena
La noche ya se presenciaba en su totalidad, todo estaba muy tranquilo y todas las luces de la aldea se habían apagado. Sólo quedaba el resplandor de la luna llena que iluminaba el cielo nocturno y el sonido de los grillos que rompían el completo silencio con su silbido.
El cansancio los había vencido y ahora dormitaban en la cabaña de la anciana Kaede. Por un momento deseaban olvidarse de las penas y preocupaciones. Mañana sería otro día, para el cual debían prepararse y recuperar las suficientes fuerzas y energías. Habían caído en un profundo y relajante sueño, del cual difícilmente querían despertar… al menos por esa noche. Sólo una persona del grupo, no podía conciliar del todo el sueño. Algo la molestaba, sentía que algo no andaba bien… lo presentía… pero… ¿qué podía ser? Es como si alguien la llamara… Una sensación muy extraña invadió su corazón, provocando un ligero escalofrío.
Abrió lentamente los ojos castaños y con la mirada quiso buscar la respuesta a esa extraña sensación en alguna parte de la cabaña… aunque sabía que no la encontraría. Se incorporó muy despacio y vio a sus amigos dormir plácidamente, sobre todo el pequeño Shippo, quien se encontraba junto a ella. Hace tanto tiempo que no los veía dormir tan profundo, como si nada los preocupara, sin duda alguna estaban agotados.
Pero al observar a cada uno de sus amigos, se dio cuenta de que faltaba uno del grupo… ¿en dónde estaría? Kagome se puso de pie muy despacio y caminó sigilosamente para no hacer ruido y despertar a nadie, dirigiéndose hacia la salida. Buscó con la mirada una figura masculina alta, de cabellera plateada y de traje rojo, pero no lo divisó en las cercanías. ¿A dónde se iría? La muchacha tomó su arco y sus flechas, decidida a buscarlo.
Se alejó un poco de la aldea, y caminó casi intuitivamente hacia donde estaba el pozo que conecta ambos mundos. Y efectivamente, como si lo hubiera sabido, allí estaba él, sentado en el suelo junto al pozo, muy perdido en sus pensamientos, con el rostro elevado, clavando su mirada en un punto fijo del cielo. En sus ojos dorados se reflejaba el brillo de las estrellas, dándoles una apariencia de gemas preciosas. El resplandor de la luna, le daba a sus cabellos el aspecto de hilos de plata…y su rostro… estaba terso… casi como el de… ¡¿un ángel?
Al sentir que su corazón comenzaba a latir cada vez más fuerte y su pulso se aceleraba sin control, al ver a aquel hombre con un semblante que jamás imaginó, respiró fuertemente al dificultarse su respiración. Con ese ligero sonido, Inuyasha salió abruptamente de sus pensamientos y volteó a ver a la muchacha, que en ese momento no podía reaccionar.
- Kagome… ¿qué haces aquí?- preguntó el híbrido al verse sorprendido.
- Lo mismo te pregunto. ¿No podías dormir?- Logró responder la chica, sintiéndose aún algo turbada.
- Si… pero… ¿cómo supiste, dónde encontrarme?-
- No lo sé. Simplemente pensé que te hallaría en este lugar…- afirmó Kagome, sentándose junto a él – ¿Algo te preocupa?-
El silencio invadió por unos instantes el lugar. Ella ladeó el rostro, lo volteó a ver y notó cierta preocupación en su semblante… ¿o acaso era miedo?
- … Kagome…- dijo finalmente, sin saber como empezar -… la batalla final contra Naraku… será muy peligrosa-
- Si… eso ya lo sé- respondió la muchacha en un tono muy sereno y al parecer sin mucha preocupación.
- ¡Y lo dices así de tranquila, como si nada sucediera!- se exaltó Inuyasha mirándola ahora directamente a la cara.
- ¿Por qué te pones así? Eso ya lo sabíamos de antemano, ¿o no?... Sé que la última batalla será la más difícil de todas… pero… juntos lo lograremos- Lo exclamó con un tono de voz muy seguro.
Inuyasha no supo que responder en ese instante, al ver tanta seguridad en la mirada de la muchacha. Se quedó estático por unos segundos sin poder reaccionar de inmediato. De repente, como por instinto, tomó con su mano, el brazo de Kagome, jalándola hacia él, haciendo que ésta choque contra su pecho. Inuyasha la aferro con sus brazos, tomándola de la espalda y de la nuca. No quería soltarla… no podía… sentía la necesidad de protegerla contra todo y contra todos. Tenía miedo… pero no de lo que pudiera venir… tenía miedo de perderla… miedo a que saliera lastimada… de no poder protegerla… o peor aún… que muriera en la batalla…
- … No quiero… que nada te pase Kagome… - su tono de voz parecía quebrantarse, ¿acaso estaba a punto de llorar? Su abrazo era cada vez más fuerte y protector. – ¡Jamás me lo perdonaría!-
- Inuyasha… yo…- Kagome se quedó sin habla, no sabía que responder… tampoco podía moverse, o quizás no quería hacerlo… se sentía tan bien entre sus fuertes brazos. Comenzó a sentir un revoloteo de miles de mariposas en su estómago…. ¡Qué sensación!... Su abrazo era enérgico y en cierto modo posesivo, pero cálido y tierno al mismo tiempo… Sin embargo, ahora sentía confusión… ¿por qué se estaba comportando así?... ¿por qué sentía cada vez que la abrazaba de esa forma, que él la quería más que a una amiga o compañera de viaje? Ella lo amaba con todo su ser… ¿pero él?... ¡No, él no la quería de esa forma!... Estaba de por medio el recuerdo de otra… Y aunque le costara reconocerlo, su corazón siempre le pertenecería a ella… a Kikyo…
- No quiero que tu vida corra peligro… es por eso…- prosiguió el híbrido, sin soltarla de su ferviente abrazo - …es por eso que quiero… que regreses…-
- ¡¿Qué? ¿Quieres que me vaya?- dijo espontáneamente Kagome, abriendo sus ojos castaños ampliamente y logrando separase un poco del cuerpo de Inuyasha, aunque éste no la soltaba.
No podía dar crédito a lo que escuchaban sus oídos. Después de todo lo que habían pasado, ¿quería que se marchara ahora? Lo miró fijamente y frunció el ceño algo exaltada y ofendida.
- ¡Claro que no! ¡No me iré!- objetó con una cara muy seria.
- … Pero Kagome…- replicó, tratando de justificarse.
- ¡Cómo se te ocurre siquiera pensar que me iría! ¡No pienso huir y dejarte en esto sólo!- Sabía que sólo lo decía por su bienestar y porque se preocupaba por ella. A pesar de todo, la quería… talvez no de la misma forma que a Kikyo… pero la quería.
Inuyasha se quedó totalmente paralizado ante las palabras de aquella muchacha, era realmente sorprendente… ¿cómo podía ser tan frágil y valiente al mismo tiempo? ¡Ella era simplemente única e incomparable! En ocasiones, Kagome lo hacía sentir cosas que ni imaginaba… Pero ¿qué era eso que sentía?... Cuando estaba cerca de ella, sentía renacer en un mundo diferente, lleno de dicha, emoción, alegría y un sin fin de sensaciones inexplicables. En ese instante, desechó rápidamente esos pensamientos… ahora no era momento para pensar en eso… ¡tenía que convencerla!... no porque la quisiera lejos de él, sino porque temía por su seguridad… ¡por su vida!
La miró directo a los ojos con el fin de intimidarla y así persuadirla, pero se encontró con una mirada muy dulce, tierna, hermosa… llena de ¡¿amor?
– Qué no lo entiendes… no lo soportaría… si tú…- dijo con un tono de voz muy suave.
- No me pidas que me vaya… conoces mis sentimientos hacia ti… no podría… ¡no quiero! Por favor… déjame permanecer a tu lado…- susurró Kagome con casi lágrimas en sus ojos.
El híbrido de cabellos plateados ya no pudo insistir más… ya no podía… no ante esas palabras que llenaban todo su ser. Sintió un fuerte nudo en la garganta… Cómo deseaba decirle todo lo que estaba sintiendo por ella en esos momentos. Pero algo en su interior se lo impedía y se negaba a aceptarlo… ¿pero qué?... talvez un amargo recuerdo del pasado… ya no quería volver a sufrir de esa forma… se negaba a hacerlo… y peor aún… arriesgar la vida de alguien a quien quería tanto y que de cierta manera formaba parte de su vida…
Al tenerla así de cerca, notó como la luz de la luna marcaba aún más su hermosura… pero no sólo podía ver su belleza física… no… en sus ojos, tan expresivos… pudo ver su alma, tan pura e inocente. No podía dejar de verla… Se perdió por completo en esos ojos castaños… y ahora… al estar así, abrazados… ¡Ya no lo negaría más! ¡Era irremediable!
Sin darse cuenta de sus actos, se acercó un poco más, inclinando su rostro al de ella. Inconscientemente, bajó la mirada hasta sus labios que estaban entreabiertos, sonrosados y muy provocativos… Podía escuchar la respiración de la muchacha algo alterada por la cercanía y su propio corazón latir como loco, era algo que no podía controlar, ni mucho menos evitar…
Parecía como si todo a su alrededor se detuviera… Ese instante debía ser eterno. Podía sentir el aliento de la muchacha cerca de su rostro… cada vez más cerca… Su fragancia… cómo le gustaba su aroma… simplemente incomparable. Cerró lentamente sus ojos dorados, para dejarse llevar por aquellos sentimientos y esas nuevas sensaciones… ya no podía seguir ocultándolo… le había cautivado el corazón y cada latido ya sólo sería para ella… desde ahora y para siempre… estaba seguro… lo que sentía por ella… era…
De repente, una ráfaga de viento sopló por los aires, trayendo consigo un fuerte olor a sangre, rompiendo así aquel mágico momento para ambos jóvenes. Inuyasha abrió abruptamente los ojos, se puso de pie de forma muy enérgica y espontánea, separándose así por completo de Kagome.
- ¡Huele a sangre!- exclamó con una voz ronca y frunciendo el ceño algo sorprendido.
Kagome se quedó estupefacta, por lo que estuvo a punto de suceder. Pero salió inmediatamente de su aturdimiento y exclamó repentinamente - Puedo percibir los fragmentos de la perla de Shikon… son muchos y están contaminados. De seguro se trata de…-
-¡Naraku! Hasta que salió de su escondite- Inuyasha la volteó a ver de manera interrogativa… ¿De verdad lo acompañaría a donde fuera, sin importarle los peligros?
Y como si ella le hubiera leído el pensamiento, lo miró firme y decidida a los ojos, asintiendo con un leve movimiento de la cabeza.
- Yo iré contigo- respondió a aquella pregunta silenciosa.
Inuyasha subió a la muchacha en su espalda y a toda velocidad se dirigieron hacia donde provenía la presencia de los fragmentos. Pero no sólo los fragmentos… de la misma dirección provenía ese fuerte olor a sangre. El híbrido creyó identificar al dueño de esa sangre, o más bien dicho, a los dueños… Un mal presentimiento lo invadió e intranquilizó
- "Acaso esa sangre es de…"-
Continuará…
N/A: Hola nuevamente!
Quisiera agradecer a todas las personas que se tomaron la molestia de leer mi fic, pero sobre todo a una personita en especial "Kagome1985" Gracias amiguita, te quiero mucho!
Espero que el capítulo haya sido de su agrado! Prometo que más adelante se pondrá mucho más interesante jeje XD
