Subiendo por las escaleras que daba a la azotea, Gario no podía dejar de mirarla, cuando estaba corriendo noto que su cabello se había alargado y ahora le llegaba casi hasta el final de la espalda. Y eso le hizo recordar cuando tenía su cabello corto, cuando eran más pequeños y eran inseparables.
Perdido en sus pensamientos, Gario golpeo a Julchen y ella le envió una mirada molesta. Estaba parado frente a la puerta que daba a la azotea. Ella se acercó e intento abrir la puerta, pero esta no cedió. Junchen ejerció más fuerza contra la puerta, era imposible que estuviera cerrada, nunca la cerraban.
Se desesperó y comenzó a aporrear la puerta con su cuerpo, mientras Gario la veía entre confundido y enternecido. Siempre se comportaba así cuando se molestaba.
―Porque… La.. Puta puerta.. No abre… ―Dijo una palabra cada vez que su cuerpo golpeaba contra la puerta.
Gario decidió actuar, porque aunque le divertía verla así, también quería saber que había pasado, quería saber el porqué de su molestia.
―Oye, calma―Expresó utilizando su voz de seme súper sexy.
El chico se dio cuenta que la había acorralado contra la pared. Ella tenía los ojos muy abiertos y casa no respiraba, y no dejaba de mirarlo. Vio con atención sus ojos grandes y rojos, su delicada nariz y sus labios rosados. Tuvo el impulso de llevar sus manos a sus labios, pero se contuvo.
Puso su mano sobre la cabeza de Julchen, sintiendo debajo sus suaves cabellos. Luego la llevo lentamente hacia un lado de su cráneo y le quito una horquilla.
Julchen casi hiperventilaba durante todo eso, y sentía que su cara se estaba quemando.
―Utilizaremos esto― Dijo alzando la horquilla― para abrir la puerta, si? ―Se acercó al lado de la puerta donde estaba el cerrojo.
Julchen se sintió como una niña pequeña por la forma en que la trataba Gario, primero actuaba como si le iba a quitar la ropa de un tirón y hacerle cositas malas, para que luego la tratara como su hermanita pequeña.
Gracias a Gilbird, el pajarito milagroso de Julchen, Gario logro abrir la puerta. Al sentir la brisa contra su rostro Julchen olvido todos sus problemas. El chico abrió la puerta y se hizo a un lado, dejando que la chica pasara primero.
Ella no pasó, ella corrió hacia el alambrado y se aferró a él. Cerró los ojos y disfruto del viento. Gario la veía con cariño, veía como su cabello albino se agitaba con los cambios del viento.
Gario estuvo a punto de decir algo, ni el muy bien sabía que, cuando la chica soltó un suspiro exagerado.
― ¿Sabías que tu novia está loca? ―Menciono con una sonrisa irritada. ―Mierda, María está realmente loca. Me odia.
El húngaro sabía cómo era el comportamiento de la albina. Se comportaba orgullosamente y luego se sentía mal por la forma en que realizaba las cosas, y en las cosas que decía. Y en como la trataban.
―Y es que… ―Salió su voz mientras se sentaba en el suelo. ― yo quiero ser su amiga, pero me es imposible acercarme.
Mientras hablaba de sus sentimientos, la chica se arreglaba el cabello sobre un hombro. Pasaba sus dedos por las hebras con un ritmo hipnotizante. Gario sonrió nostálgicamente, siempre hacia eso cuando se sentía así. Y le encantaba lo delicada que se veía cuando hacia eso.
Cuando Julchen termino su labor, se acostó en el suelo, viendo directamente al cielo y las nubes. Vio discretamente una mirada a Gario, y después siguió viendo el cielo. Esa era una invitación silenciosa, para el castaño.
Y él fue tranquilamente y se aproximó a su lado, sonriendo un poco. Puso su mano debajo de la nuca, como un respaldo.
El cielo estaba despejado, de un color azul veraniego y profundo.
Sorry! Quería hacer un fic con solo dos capítulos, pero creo que sera de tres...
Posiblemente los personajes me quedaron OOC, pero es que quería que tuvieran el comportamiento de adolescentes..
