Disclaimer: Si yo fuera JK, Sirius no estaría muerto, tan simple como eso.

Promesa

Era tradición que la familia Black se juntara a desayunar, almorzar, tomar el té y cenar, sin que nadie comiera nada fuera de horario. Por supuesto que las visitas a las cocinas estaban más que prohibidas, y cualquier incursión a estas tendría como consecuencia un terrible castigo.

Sin embargo, esto no detuvo a dos niños de siete y nueve años, cuyas ansias de dulces los llevaron hacia las despensas de la casa a horas de la tarde no permitidas

-Sirius, ¿Y si madre nos encuentra?- El más pequeño se mostraba preocupado, siempre más reticente a incumplir las normas de la casa, aunque su cara llena de chocolate parecía contradecirlo.

-No te preocupes, Reg. Kreacher nos avisará- Respondió el mayor despreocupadamente a la vez que devoraba una tableta de chocolate blanco que lucía especialmente apetitosa.- ¿Has probado de éste?- Inquirió con la boca llena blandiendo la golosina. Nunca llegó la repuesta de Régulus, puesto que en ese mismo momento el elfo familiar hizo aparición en el lugar. El hecho de que lo hiciera retorciéndose las manos y temblando hizo que los hermanos cruzaran una mirada de preocupación.

-La señora se dirige hacia aquí- Se limitó a decir con voz chillona antes de desaparecer nuevamente.

Por unos segundos todo fue silencio. El cambio de ambiente, se hizo evidente, y el terror se pintó en la cara de los niños.

-¿Qué…?- El pequeño no terminó la pregunta, pues su hermano lo hizo callar haciendo un ademán. Sus ojos se hallaban clavados en la mesa repleta de dulces, si su madre los veía se daría cuenta de lo sucedido y el castigo para ambos sería aterrador.

-Corre, yo limpiaré esto, no podrá atraparnos a los dos- Ordenó Sirius con un tono maduro atípico para su edad, pero sintiendo como por dentro el miedo lo hacía temblar.

-¡No! Ven conmigo, no me dejes solo- Suplicó llorando.

-¡Vete ya!- Apremió con urgencia, si no se apuraba los hallaría a ambos allí.

Régulus escuchó pasos acercándose y rápidamente se escabulló por un pasadizo en dirección a su dormitorio.

Sirius también escuchó los pasos, sin embargo se quedó allí, esperándola con los ojos cerrados.

Aquella noche, cuando volvió a su cuarto, el cuerpo le dolía terriblemente. Los azotes habían sido especialmente dolorosos en esa ocasión, por lo que rápidamente se zambulló en su cama, dispuesto a llorar en silencio como tantas otras veces. Sin embargo, antes de poder acomodarse en ella, la puerta se abrió lentamente y un pequeño bulto que reconoció inmediatamente, entró sin hacer ruido.

- ¿Qué haces, Reg?- Recriminó en voz muy baja viendo como su hermano se sentaba sobre la cama a su lado.

-Quería saber como estabas- Confesó avergonzado desviando la mirada.

Sirius guardó silencio por unos segundos, y llegó a la conclusión de que confesar que le dolía tanto el cuerpo que deseaba gritar no haría sentir mejor a su hermano.

-Estoy bien, no te preocupes tanto que serás más feo aún si te salen arrugas a los siete años- Una sonrisa se asomó en su rostro al ver como el pequeño lo fulminaba con la mirada pero visiblemente más relajado.-Ahora vete a dormir que ya no quiero soportarte más de lo que lo hice hoy.

Régulus no replicó, simplemente se incorporó y se dirigió hacia la puerta.

Tomó el pomo vacilante, antes de darse vuelta y murmurar:

-Sirius, ¿Sabes qué es lo que quiero?

El aludido negó lentamente con la cabeza, no era propio de su hermano pedirle cosas. De hecho, esa era la primera vez que sucedía.

-Quiero que siempre estés conmigo, que siempre me cuides como lo hiciste hoy. ¿Lo prometes?

-Claro enano, para eso son los hermanos mayores- Aseguró sonriendo, como si de una obviedad se tratase.

Régulus esbozó una sonrisa y se fue sin sospechar que algo tan simple para un par de niños, podría resultar tan complicado en el futuro.


Eh aquí mi segundo drabble, espero que les haya gustado. Ellos dos juntos son mi máxima debilidad, mi pareja preferida sin lugar a dudas.

Cualquier cosa, ya saben, le dan al GO ;)

Saludos!!!

Denu Black