Pasado

Al paso de unos cuantos kilómetros dejando muy atrás la escena del crimen, Hikari ordeno que Taichi detuviera el vehiculo. Al quedar completamente quito bajo del automóvil y camino hasta salirse del camino y quedar bajo un árbol. Por la mente le ordeno al rubio que la siguiera, y por el tono de voz el rubio supo que no debía hacer enojar mas a la castaña- Bajo y emprendió la caminata hasta la castaña que no le miraba solo se limitaba a ver sus zapatos. Era verdad que dentro de si no existía ningún sentimiento de remordimiento por lo que acababa de hacer, ni mucho menos de compasión. Lo que si le afectaba — y no en gran medida — pero si lo necesario, era la expresión en el rostro de la castaña. Decepción. Eso era lo que sus ojos y cada facción mostraban.

— Se lo que me vas a decir — Soltó el rubio al estar frente a la castaña. — Y no necesito leer tu mente para saberlo.

— Estas mal.

Takeru quiso rodar sus ojos y ponerlos en blanco ante la insistente y repetida frase de su compañera. Ese sermón ya lo conocía.

— Tú no eras de esa forma — Se quebró su voz y el tinte en esta era de dolor. Un dolor emocional. — Me arrepiento de haberte dado la pulsera, por mi culpa te estas convirtiendo en alguien diferente a la gran persona que conocí en Paris.

Era la primera vez que la escuchaba de esa forma, también era la primera que le decía aquello. Su actitud solía ser de alguien molesta, preocupada, pero molesta. Le regañaba, le decía lo mismo de que estaba en peligro de muerte. Pero en esos cuatro meses nunca escucho aquello. Se quedo parado sintiendo de nuevo — después de varios meses — vergüenza de si mismo. Extendió su mano para tomar la de ella, pero no lo logro ya que la joven lo quito antes de que pudiera tocarla. Eso le dolió.

— ¿Sirve de algo decir que lo siento?

— No.

La atmosfera entre ellos era fría, desolada y extraña. Si algo extrañaba el rubio era la gran relación que mantenía con la castaña tiempo atrás; cuando la conoció. Hizo un segundo intento en tomarle la mano, de nuevo se negó. La vena de molestia comenzaba a hincarse en su frente, respiro pausado y profundo para controlarse y no permitirle a ese sentimiento crecer. Podía arruinar las disculpas. Le tomo cinco minutos recuperar el buen animo.

— Hikari, créeme que lo siento — Takeru dibujo una media sonrisa. — No volverá a ocurrir.

— Tienes razón, no volverá a ocurrir — La joven que hasta el momento se recargaba en el tronco del árbol se incorporo, quedo frente al rubio por lo que tuvo que levantar ligeramente la vista.— Encontraremos al amigo de mi padre y el te curara.

¿Curar?. La vena volvió a hincharse y esta vez no logro contenerla, incluso ni intento hacerlo. Le molesto que la castaña le tachara como un enfermo, como si sus nuevas habilidades no fueran algo que le quisiera compartir. Algo que solo los de su raza pudieran y tuvieran el derecho a poseer. No era justo, el quería sus nuevas habilidades.

— ¿Acaso crees que solo tu tienes derecho a tener estas habilidades?

— ¿De que hablas?

Takeru soltó un resoplido fuerte que escupió.

— Sabes a lo que me refiero — Dio un paso más a la castaña y le reto con la mirada.— No te gusta que un simple humano tenga tus habilidades, y que de paso sea mejor que tú.

— Estas fuera de contexto.

— No mientas, seguro que eso de que estoy muriendo es una farsa para quitarme mis habilidades.

— Para nada es cierto lo que dices — replicó Hikari exaltada.— Estas tergiversando todo.

La mirada marrón choco con la azul, la conexión entre ellos transmitía su fervor de cada uno; pudo haber creado una chispa eléctrica. No era dolor lo que tras la mirada de la castaña se ocultaba, pudo ver mejor que se trataba de pena y sufrir. En cambio el solo podía sentirse indignado ante el comentario de Hikari, ese constante estado de irrites se presentaba cada vez con mas fuerza. Soltó un fuerte suspiro y trato de hablar, no logro articular palabra ya que molesta Hikari se alejo de el y partió en dirección al vehiculo de donde Taichi les observaba. Molesto gruño por no poder quedar en buen termino con la castaña, pero si ella quería seguir de aquella forma por el daba igual.

De nuevo emprendieron el viaje y como otras veces el silencio era el único presente en el ambiente. Cada quien iba en su mente pensando, reflexionando, tomando decisiones. Takeru por su parte solo tenía una idea en su cabeza, una que comenzó a brotar después de llegar a los Estado Unidos. Por si las dudas no quiso hondar mucho en aquel fragmento de su mente, la castaña podría estar de intrusa y con su falta de experiencia no le resultaría difícil de encontrar. Seria un gran problema si llegase a conocer sus verdaderas intenciones, estaban tan cerca como para que todo se viniera abajo. Tenia que ser cauteloso. El solo esperaría y llegado el momento actuaría. No había más. Sus pensamientos se vieron detenidos por lo que eran los pisos superiores de los edificios mas altos de la ciudad de Boston. Estaban llegando a la ciudad y por suerte ya no tuvieron problema alguno con la gente de Nek. Por el momento.

En pocos minutos se vieron introducidos y vagando por las calles de la ciudad. En un punto antes de llegar al semáforo en rojo, Taichi se metió en el estacionamiento de un establecimiento de comida rápido; la mas famosa del país. Hikari y Takeru se quedaron intrigados por la acción del catedrático. No estaba en el plan llegar a comer a un lugar como ese.

— Antes de que indaguen en mi mente les explico — Taichi miro por el retrovisor a Hikari quien asintió, de reojo noto que el rubio solo se quedo viéndole.— Tenemos pisándonos los talones a la gente de Nek, debemos ser cuidadosos de no llevarlos directamente al doctor. Incluso ya cometimos el error de traerlos hasta esta ciudad, no debemos exponer al que puede ser la clave de tú salvación y de los Eraba.

Takeru no dijo nada al ser apuntado con la acusación del castaño. Pero si debían darle el crédito a sus palabras, el doctor Yeoj se ocultaba de sus enemigos como para que ellos fuesen los que se los llevasen hasta su puerta. "Sean cuidadosos" fueron las ultimas palabras usadas por el hermano del doctor. Prometieron que no pondrían en peligro a Yeoj, y creyeron que lo lograrían ya que tenían unas semanas sin problemas con Nek ó sus secuaces. Solo hasta hace unos días. Ahora que tenían de nuevo encima a Nek tendrían que ser cuidadosos, no sabían que pudiera tramar.

— Si bien Nek no es de los Ooda es un peligro que sepa bien a que venimos acá.

— No es idiota, ha de sospechar.

— Lo se, Aria, y por esa razón el ser precavidos es nuestra mayor prioridad.

— ¿Qué sugieres? — Takeru que recargaba su barbilla en su puño derecho descansando el brazo en la ventanilla pregunto sin mirar al castaño.

Lo que sugirió no le afecto en lo más mínimo, en cambio, Hikari se notaba preocupada y algo exaltada. Taichi sugirió estar unos días en la ciudad sin buscar al doctor, crear la ilusión que solo están en la ciudad por otra pista. Necesitaban crear un espacio, esperar una oportunidad ó simplemente correr con suerte para poder verse con el doctor. No quedándole de otra la castaña acepto. Se dirigieron a un hotel, uno con pinta que les ayudaría a crear la ilusión que querían pasar desapercibidos. El dinero por el momento no era problema, Taichi revelo que Hikari tenia consigo una buena suma de dinero con lo que por ello están solventando los gastos. Adquirieron dos habitación, una para la castaña y otra, muy a su pesar, para los hombres. Siendo habitaciones contiguas podrían estar unos al pendientes de otros. Como ya era casi de noche el trío solo planeo ir en busca de comida, pero, para no llamar la atención solo se fue Taichi dejando a Takeru y Hikari en la habitación de ella.

La habitación encendida mostraba un capitulo de alguna serie reconocida del país, por suerte, ó mejor dicho gracias a sus habilidades de telepatía la pareja aprendió el idioma en tan solo tres días de haber llegado a los estados unidos. Pudiendo entender lo que decían los actores en pantalla ninguno mostraba interés en aquella serie. No les resultaba muy llamativo, siendo que eran de un país con cultura un tanto diferente. Takeru que hasta el momento no se imagino como seria el pasado de los Eraba, analizando que el mundo humano estaba dividido en tantas culturas, religiones, ideas políticas, lenguajes le surgió esa necesidad de conocer mas de la raza de Hikari.

— Solo existían cuatro civilizaciones en ese entonces — Respondió como si nada la joven.

— ¿Cuatro? — Devolvió la pregunta el rubio ignorando el hecho de que Hikari le estuviese leyendo la mente. Quería mantener las paces con ella, además de querer saber sobre la milenaria civilización.

— Si, las cuatro grandes civilizaciones antiguas: Eraba, Atlantes, Lemures y Kekere.

Hikari explico según los antiguos pergaminos — los pocos que encontró su padre — narran que los Atlantes y Lemures eran los más poderosos de los cuatro. Siendo los Kekere —"los mas pequeños" en su traducción— la raza menos poderosa y avanzada. El dialecto era diferente para cada raza, no siendo impedimento puesto a sus grandes habilidades, que les ayudaban aprender con facilidad y rapidez. Puesto que no tenia muchos textos en su poder, siendo la mayoría ya perdidos, no supo mucho de cómo era la vida en ese entonces. Casi todos los textos eran de su cultura por lo que explicarle de los otros le resultaría vago y poco informativo.

— ¿Entonces, son cierto los mitos de la Atlántida y Lemuria?

— Si.

Tal afirmación le fascino al rubio, no podía creer que aquellos cuentos fantasiosos de antiguas civilizaciones — mas avanzadas a la actual — fueran reales. La idea de que pudieran existir personas de las otras culturas ó razas, como fuese que les llamasen, le resultaba excitante.

— No necesito leer tu mente para saber lo que piensas — Takeru levanto una ceja.— Lamento informarte que tanto los Atlantes como los Lemures ya tienen mucho tiempo de haber desaparecido. Me atrevo a decir que hace ya varios milenios.

— Y, ¿los Kekere?

— Bueno, quiero suponer que también perecieron en la "Gran Guerra".

Si no recordaba mal, una vez leyó algo sobre lo que Hikari daba ha entender. No tuvo que hacer mucha memoria, la castaña comenzó a revelar la historia de su gente. La gran guerra fue un suceso bélico que se desato entre los Atlantes y los Lemures, llevándose consigo a los que poco tenían que ver: Eraba y Kekere. La diferencia de estos últimos fue que eran los protegidos de los Lemures, por lo que fueron blancos de Atlantis. En tanto, los Eraba se mostraron neutros al evento bélico. Por supuesto que esto no le exonero de recibir consecuencias; aun cuando los Lemures fueron los más comprensivos. La guerra fue el evento que llevo al fin a las dos grandes civilizaciones antiguas, no teniendo el dato exacto la joven revelo que solo leyó un extracto de los sucesos. Como si lo estuviera leyendo la joven con su gran memoria recito:

"El mar se agito levemente en un inicio, como preludio a lo que estaba por venir. El cielo no era azul, ni nubes de algodón surcaban los cielos. La tierra vibro al compás de de los pasos, y los árboles danzaban al ritmo del viento. Nuestros pecados, y el pecado de nuestros ajenos se pagarían con fuego, agua, viento y tierra. Suplicas a los neutros, llantos a los hermanos y disculpas al enemigo se proclamaron a los cuatro puntos de la tierra."

Takeru no entendió del todo aquellas palabras que parecían provenir de algún profeta griego. Hikari hizo una pausa antes de volver hablar. Lo que el poema quería decir era que el escritor, algún filosofo antiguo de aquella época, narraba los sucesos antes de la inundación y destrucción de Atlantis y Lemuria; la tierra de las grandes civilizaciones. Aquella vez fue su exterminio, no quedo nada de su grandeza perdiéndose en la historia y convirtiéndose en mito. Por suerte los Eraba lograron sobrevivir aquellos eventos catastróficos, en tanto los Kekere tuvieron un destino incierto. Quedando en la tierra solo su gente prosperó en la tierra junto a una joven y nueva raza que surgió, los humanos.

— ¿Cómo pudo tu gente sobrevivir? — Takeru no podía entender como los que eran grandes, poderosos y avanzados perecieran y los inferiores prosperaran.— ¿Qué hicieron los tuyos siendo que no eran para nada como los Atlantes y Lemures?

Hikari se sintió un poco ofendida, esa expresión de su gente por parte del rubio no le agrado.

— Nuestra posición geográfica.

Takeru asintió ante la respuesta. Era lógico siendo que el mundo cambio en su forma geográfica algunas zonas quedaron intactas.

— No te puedo contar más, ni yo misma se bien lo que era de mi gente en el pasado — Hikari cerro los ojos lamentándose no poder conocer el pasado de los suyos. Si algo amaban los Eraba era la historia, el saber, aprender y mejorar.— Como desearía conocer bien lo que era nuestra civilización, poder ver su grandeza.

Por primera vez después de mucho tiempo Takeru sintió remordimiento, y una extraña sensación de añoranza. Ver cabizbaja a Hikari ante la idea de que jamás podría conocer con exactitud de donde venia le ocasiono sentirse mal por su comportamiento hasta el momento. Le hubiese gustado poder usar sus habilidades para poder viajar en el tiempo y que pudiera ver con sus ojos lo que era su gente hace milenios. Eso iba mas halla de lo posible.

— ¿Todo lo que sabes, de cuantos textos los has leído?

— Cinco.

Ese era un numero muy pobre que solo indicaba cuanta historia, sucesos importantes, información se ha perdido en el tiempo. Era una lastima. Y no solo por la castaña, también por la humanidad que pudiera aprender del pasado de la tierra, de su gente entonces, y poder crecer más no temiendo a cometer los antiguos errores. Cuanto se ha perdido en las arenas del tiempo y espacio. Muy lamentable. Levanto su vista y miro a Hikari con ese semblante que detonaban cierto aire apesadumbrado, típico de quien ha perdido algo muy valioso. Y es que seguro no se trataba solo de la cultura de su gente perdida, sus memorias, era más bien su padre difunto. Un aspecto que los unía, pues hace ya varios años de que Takeru perdió a sus padres; un hecho lamentable. Tendría unos diecinueve años cuando la tragedia sucedió, sus padres regresaban de Alemania después de un evento por el trabajo de su padre. El tren que los trasportaba se descarrilo ya a unos pocos metros de llegar a la estación. Fue algo impactante de ver, las noticias lo transmitieron por varios días — eventos como ese pocos —, resultaban como navajas calvarse en sus ojos y corazón cada que lo veía. Saber que la muerte de tu ser querido ha sido grabada y vista por miles de personas no hace mas que sentir frustración. Presenciar la escena del tren justo cuando se descarrilaba e impactaba con aquel muro de contención, mirar como el metal se tuerce, el fuego y humo consumen el tren es algo que jamás olvidara. Sin embargo, Hikari presencio la muerte de su padre. Lo presencio en el momento, en el lugar. Solo se podría dar una vaga idea de lo que es ver perder ante tus ojos impotentes a tu ser querido. Un sentimiento horrendo.

— Espero que con el doctor Yeoj puedan mantener viva a su gente.

Las palabras del rubio sonaron como las de el mismo, no como las del nuevo Takeru que surgió después de obtener sus nuevas habilidades y eso Hikari lo noto. Con sus ojos cristalinos levanto vista y le clavo sus mirada, la misma de la jovencita que conoció a las afueras de Paris. Por ese pequeño momento su conexión especial resurgió del vagón en que lo mantenían esperando. Takeru extendió su mano y fue recibida por la de la castaña que la entrelazo con la suya. El calor que sintieron del otro fue algo que añoraban desde meses atrás — que sintieron como años —, era tan grato volver a sentir aquella conexión que no se pudieron contener una sonrisa. Era extraño que dos personas crearan aquella relación especial como la que tenían ellos; pudiera que nadie más lo sintiera. No duro mucho el momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe alertando a la pareja. En el umbral una figura alta y sombreada se postraba, al cruzar dentro la luz le ilumino dejando ver a Taichi quien traia consigo varias bolsas blancas donde traia la comida. Takeru y Hikari suspiraron del alivio. Era bueno ver que no tendrian problemas, pero, aquello rompió la conexión. El rubio se volvio el actual Takeru y la castaña al notarlo levanto la muralla que utilizaba para mantenerle controlado.

— Espero tengan hambre, que por suerte hay mucha comida.

Takeru y Hikari se acercaron a la mesa donde Taichi dejaba las bolsas. Se dispusieron a cenar entre una corta charla de lo que tendrían que hacer a partir del día siguiente, después solo fue el sonido de la televisión lo que irrumpía el silencio. Llegando las once todos se fueron a dormir. Hikari quien estaba en la cama observaba a Takeru que dormía en el suelo — por alguna razón el prefería dormir allí, no le incomodaba —, acariciaba su brazalete de oro teniendo en mente aun la conversión que mantuvo con el rubio. Cerró lentamente sus ojos prometiéndose encontrar a Yeoj, revelar lo que su padre oculto en su pulsera y evitar que Takeru muera.


¡Segundo Capitulo!

Me da un gusto tremendo ver que este segunda parte ha gustado en su inicio. Prometo que este nueva entrega tendrá misterios, mucha acción, respuestas, un toque de romance hahaha y sobre todo muchas sorpresas. Tengo muchas ideas para esta historia que espero lograr poder plasmarlas lo mejor posible en papel para luego ponerlas en mi computadora y compartírselas. Como sea, espero este nuevo y corto capitulo les haya agradado ya que es importante lo que aquí se muestra —pronto lo sabrán—, por mi parte me ha encantado escribirlo y es que los que me han seguido en antiguas historias lo entenderán.

Espero con ansias sus reviews que son el motor para continuar esta historia. Entre más sean tendrá más vida mi historia hahaha.

anaiza18: He pasado genial el año nuevo, con la mejor actitud para atraer lo mejos este 2014 n.n hahaha. Es un gusto ver que te agradar el capitulo anterior, este espero igual. Prometo pronto se pondrá mejor.

Domidomo S: Si la continúe!, y si pase genial el año nuevo hahaha. Aquí ya esta la continuación, ¿Qué te pareció? Ojala que te gustara, pronto vendrá lo mejor.

miaka-ichiruki: Antes que nada gracias por tu review en la historia de LUZ n.n es bueno ver que te gusto. No te preocupes no te adelantare nada hahaha, te sorprenderás con lo que se avecina.

Bueno para terminar les quiero aclarar que este secuela será como la anterior, pocos capítulos, siendo talvez ligeramente más larga. Ah y por cierto una pregunta, los que me lees y también escriben, ¿Cómo se inspiran?. Yo la verdad con música (OST) de mis videojuegos y películas favoritos hahaha. Neta me inspiran mucho n.n

Sin mas por decir

Au Revoir.