Capítulo 2
Tiempo presente.
La familia Higurashi se encontraba reunida en las salas de su hogar, angustiadas y atentas a las noticias que acontecieran a los incidentes de las últimas semanas.
–"El gobierno ha decretado un estado de emergencia, se recomiendo a los ciudadanos permanecer en sus casas"–el anuncio que repetían una y otra vez en la tv en cada canal de noticias.
Y pensar que hace tan solo un mes había festejado el primer año de su pequeño hijo, ahora el mundo se estaba yendo a la mierda.
La guerra inminente se acercaba con cada día que pasaba–Noticias de última hora, la ciudad de Japón le ha declarado la guerra o china y corea del sur, los estados unidos y Alemania han dejado en claro su posición en este asunto, no interferirán, pero abrirán las puertas de sus fronteras para recibir a refugiados–el hombre queda un minuto en silencio, mientras lleva su mano derecha hacia la oreja en la cual tenía incrustado el intercomunicador, su ceño se frunce y su rostro se vuelve duro– Les rogamos a toda la población que se mantengan en sus hogares, nos han llegado avisos de que varios grupos terroristas, han tomado las calles. Por favor permanezcan en sus hogares–y la transmisión se corta, una explosión se escucha a lo lejos, la luz se va en toda la casa.
Aome se apresura hacia la ventana, mira al exterior con el corazón en la boca, el apagón era hasta donde la vista alcanza, a lo lejos se podía apreciar, un grupo de personas con lo que parecían ser antorchas o linternas.
Un sudor frio le recorre la espina dorsal–Mamá, abuelo, Sota tomen lo que puedan y salgan de la casa–grita y de inmediato todos ahí dentro se vuelve un caos, cogiendo ropa alimentos, alguna que otra foto familiar, Aome permanece estática detallando el panorama en su exterior, uno de los bandolas patea la puerta de las casa del frente, hasta derribarla, desde el interior los inocentes gritan los disparos corrompen la oscuridad.
Sus labios tiemblan, abraza a su bebe contra su pecho–Debemos abandonar la casa–anuncia asustada cuando estos continúan su camino hacia las escaleras del templo–Tenemos que llegar a la frontera.
–Pero es un largo camino–su madre dice angustiada.
–No llegaremos–agrega el pequeño Souta soltando varias lágrimas.
Aome los sabe, pero su decisión es firme–Nos mataran si nos quedamos aquí…–susurra, cogiendo un pequeño bolso de bebe y su ya veterana mochila amarilla–No se separen–advierte mientras abre la puerta de la casa con gentileza, para evitar hacer ruido. Se precipita hacia las escalera, pero ya era demasiado tarde un importante grupo estaba cruzando estas e iban directamente hacia ellos.
Retrocede asustada, mirando a todos lados, con la mente trabajando a toda capacidad necesitaba hallar una salida, una manera de esconderse sin ser notados, tenía que hacerlo o ninguno llegaría a la frontera.
Entonces sus ojo captan una vieja estructura, aquella que había jurado no volver a pisar, la puerta estaba cerrada con un gigantesco candado, el templo donde se resguardaba al pozo devorador de huesos, niega ante su propia idea pero no tenía otra alternativa, si querían sobrevivir es ahí donde tendrían que ocultarse.
Su abuelo apresurado tira el candado, al parecer el sonido de este sobre el piso atrajo la atención de los hombres, que sin dudar ni un solo momento apresuraron el paso.
–Rápido, todos dentro del pozo–Souta es el primero en bajar, Aome le alcanza a su bebe, para ayudar a su abuelo con las escaleras, se sintió agradecida de que este estuviera sellado.
…
–Finalmente, ha llegado el momento–susurra en otro lugar lo que podría conocerse como la voz de una joven mujer, esta a su vez estaba acompañada por la presencia de una poderosa demonio.
Ambas se miran y sonríen.
– Ando caluva (el portal resplandecerá) guíalos hacia Andustar (las "Tierras del Oeste")–recita el conjuro y chasquea los dedos dejando que un destello de luz verde saliera de ellos, el sonido se escucha por toda la región.
…
Aome cierra la tapa del pozo, escucha los pasos y los gritos de esos hombres fuera, el aire se llena de risas y palabras de burlas.
–Quémenlo todo–logra discernir entre el bullicio, cubre sus boca angustiada, su casa, su hogar lo volverían cenizas.
Abre los ojos con espanto, los pasos se acercaban y ¿Eso sonido? ¿Fue un chasquido?, lo había escuchado claramente no estaba loca, fue un chasquido, de pronto sus pies no tocaban el suelo, se sintió volar, miro a su alrededor toda su familia fue envuelta con la luz, el calor le resultaba tan familiar.
No quería volver allí.
No podía ser verdad, si durante años el pozo se mantuvo cerrado.
¿Por qué ahora? ¿Porque?
Y luego la dureza del suelo golpeó su cuerpo.
Estaba de regreso en el pasado.
Continuara…
