Gracias a los que reviewsaron (necesito una nueva palabra). O sea, gracias a RavenAzarathGem, john23, aionalfaomega y Diana Asakura-Usui. Ustedes son grandisos.

Tomandome un pequeño descanso de los resumenes de física, de la ley del Seguro Social (odio derecho) y del libro de Agatha Christie "Diez Negritos" una serie de asesinatos en una isla según las instrucciones de una canción de cuna (¡Viva Agatha Christie!) que se supone que debería de estar haciendo, o acabado la semana pasada, les traigo el capítulo dos, antes de volver a hundirme en la tarea.


Capítulo Dos.

¿Qué fue ese grito en medio de la noche?

Cyborg bostezó. La alarma silenciosa de la enfermería lo había despertado. Se levantó y salió de su habitación. Tocó la puerta de Robin.

-¿Qué ocurre? -preguntó Robin tratando de contener un bostezo.

-La alarma de la enfermería se activó -respondió Cyborg cansadamente-. Parece que Raven ya despertó.

-Perfecto. Iré a avisarle a Starfire. Tú avisale al Chico Bestia -indicó Robin saliendo al pasillo.

Cyborg lo agarró del brazo.

-De ningún modo. YO le aviso a Starfire. TÚ le avisas a Chcio Bestia. Jamás lograrás que entre a su cueva de noche.

-Si tienes miedo...

Cyborg le dedicó una mirada de suficiencia.

-No es miedo, es sentido común.

Minutos más tarde Robin golpeaba la puerta de el Chico Bestia.

-¿Chico Bestia?

Robin abrió la puerta. Penetró en la habitación. Un curioso olor a humedad invadía el aire.

-¿Chico Bestia?

Se acercó a la cama tratando de no pisar la multitud de cosas que cubrían el piso. Objetivo que parecía improbable.

-Ahora entiendo porque Cevita duerme con Starfire -dijó observando un emparedado mohoso cubierto de una pelusa gris.

Llegó a la cama y jaló las cobijas.

-Oye, Chico Bestia...

La cama estaba vacía a excepción de un muy preocupante mono con unos platillos. Tal vez el Chico Bestia había ido a la cocina o quizá había regresado a la enfermería.

-Robin¿podrías quitarte de encima?

Robin miró hacia abajo y encontró una maraña de cabello verde.

-Lo siento -se disculpó mientras se quitaba -.¿Siempres duermes en el piso o te turnas con el oso? -preguntó señalando la cama.

-Es un mono -contestó el Chico Bestia tomándolo. Luego se sonrojo y lo escondió trás su espalda-. ¡Detesto que Cevita deje sus juguetes tirados!.

-Aja, Cevita... Tienes suerte de que Cyborg ganará el disparejo. Sólo vine para avisarte que Raven despertó.

-Nunca voy a entenderla, mira que levantarse de madrugada...

-Le diré que la proxima vez sea considerada contigo y espere a que dé medio día -contestó Robin mientras salían de aquel basurero-. ¿Vas a llevar a tu mono?

El Chico Bestia lo arrojó al interior de la habitación donde una voz pidió que la ayudaran a contar.

Robin alzó una ceja y el Chico Bestia tosió tratando de disimular la canción.

Ambos caminaron por el pasillo en silencio. Se detuvieron al escuchar el grito.

-Esa es la voz de Raven -aseguró Starfire mientras ella y Cyborg se reunían con ellos.

Los Titanes corrieron hacia la enfermería.

La puerta se deslizó ante ellos.

-¡Raven! -Robin quedó atonito. No había nadie.

-¿Dónde está? -preguntó el Chico Bestia a su lado.

-No lo sé -respondió Robin-. ¡Titanes, separense y busquen!

Media hora después se reunieron nuevamente.

-Busque por todos lados pero no encontré indicios del paradero de nuestra amiga -anunció Starfire.

-No pudo haberse desvanecido -contestó Robin.

-Ya revisamos en toda la torre y no está -rezongó Cyborg.

-Casi en toda la torre -interrumpió el Chico Bestia-¿alguien la buscó en su habitación?

-¿Qué va a estar haciendo alli? -espetó le Cyborg airadamente.

Robin se quedó pensativo.

-No perdemos nada con intentarlo.

-Solamente tiempo.

Los Titanes se darigieron a la habitación de Raven. Robin golpeó la puerta.

-¿Raven¿Estás ahí?

Pasados algunos segundos la puerta se descorrió unos cuantos centimetros permitiendo ver el sombrío rostro de Raven.

-¿Qué quieren?

-¿Te encuentras bien? Se supone que estabas en la enfermería...

-Me encuentro perfectamente -contestó Raven cerrando la puerta, pero Chico Bestia la detuvo.

-¿Por qué gritaste?

-Pisé mal y me torcí el tobillo. ¿Es todo?

Robin titubeó.

-Supongo que sí...

-Claro que n... -Cyborg le tapó la boca al Chico Bestia antes de que continuara.

-No te molestaremos más. Hasta mañana -se despidió Cyborg arrastrando al chico verde que luchaba por soltarse.

-Buenas noches -respondió Raven cerrando la puerta.

Robin y Starfire fueron a la sala donde esperaba Cyborg sosteniendo al Chico Bestia.

-Déjalo respirar Cyborg.

Cyborg miró al Chico Bestia y vió que se había puesto azul.

-Lo siento -se disculpó después de liberarlo.

El Chico Bestia inspiró de manera exagerada mientras se frotaba el cuello, adoptó una pose seria y sacudió su ropa. Se aclaró la s a dormir. No sé ustedes, pero yo necesito mi sueño de belleza.

-Eso no te lo discuto amigo. Deberías de tomarlo más seguido -se burló el Chico Bestia mientras corría hacia la puerta.

-Buenas noches amigos -se despidió Starfire saliendo.

Cyborg y Robin guardaron silencio por unos segundos.

-¿En verdad crees que gritó al lastimarse el tobillo? -preguntó Cyborg.

-No. Ella no gritaría por eso. Al menos no de esa manera. Ese no fue un grito de dolor. Más bien era sorpresa... o miedo...

Raven suspiró al cerrar la puerta.

Camino lentamente hacia la silenciosa figura que aguardaba sentada en su cama. Se sentó a su lado.

-¿Ya pudiste recordar?

La pequeña niña negó con la cabeza. En sus dedos retorcía la oscura capa azul. La capucha se encontraba escondida en la espalda, cubierta por el largo pelo púrpura. Sus ojos, iguales a los de Raven, observaban un punto fijo. En medio de su frente brillaba una joya roja.

-Estaba muy oscuro.

Raven la observó.

-¿Segura que no recuerdas nada más?

La niña miró por la ventana.

-¿Esos eran tus amigos? -preguntó rehuyendo el tema.

-Sí.

Ambas guardaron silencio.

-¿Por qué no les dijiste nada sobre mí?

-No quiero preocuparlos -contestó Raven poniendose de pie.

-¿Yo podría preocuparlos?

-Probablemente. -Raven revisaba sus libros-. Se preocupan demasiado. Y yo no soy la persona adecuada para que dejen de hacerlo.

-¿A qué te refieres?

Raven tomó un libro y lo hojeó.

-Debo tener cuidado con mis poderes. De lo contrario podría perder el control sobre ellos -contestó regresando el libro a su lugar.

-Oh -la pequeña se mordió el labio-. ¿Eso sería malo?

-Más de lo que puedes imaginar.

Crow creyó percibir cierto tono de advertencia en su voz. Raven tomó algunos libros.

-Deberías tratar de dormir un rato -dijó dejando los libros sobre la mesa.

-¿Qué harás tú?

-Revisaré estos libros. Quizá encuentre algo, una explicación sobre de donde vienes o cómo llegaste aquí.

-¿No tienes sueño?

-No.

La niña se acostó en la cama y se tapó con las cobijas. Raven se acomodó en una silla y abrió uno de los libros.

-Buenas noches Raven.

Raven la observó por un instante.

-Buenas noches Crow.


Bien, ahora que ya leyeron, les agradeceré todos los comentarios, dudas o sugerenciasenviados por vía electrónica que gusten dejar.

Inspiración venida durante "The End" Part 2. Obvio ¿no?