Protegerla

Cuando ambos subieron al autobus número 7 que se dirigía a Amaken, el conductor les dio una mirada un tanto confusa. En primera porque Geo solo tenía una muy leve camisa blanca para cubrirse. En segunda porque Echo Ridge no era una ciudad donde las bajas temperaturas fueran comunes como para que la otra niña llevara puesta esa otra camisa roja encima. Más considerando que el invierno no había llegado todavía. Y en tercera porque la niña se cubría el pelo y parte de su cara con la misma en vez de tenerla puesta sobre sus hombros o cualquier cosa por el estilo. Aún así el hombre no dijo nada y simplemente aceptó el dinero.

Geo y Sonia se sentaron en la parte trasera, afortunadamente no había muchas personas en el autobus por lo que tenían la suficiente privacidad como para poder hablar sin problemas... aunque Geo preferiría mantenerse callado. Sonia, sin embargo, ahora sintiéndose un tanto más tranquila, tenía un par de preguntas que hacer.

"Entonces... ¿a dónde vamos?"

Geo no volteo a verla, prefiriendo ver los edificios, si bien no era algo que fuera la gran maravilla, rara vez viajaba en bus, ya sea porque no le interesaba ir muy lejos de casa o porque su transformación de Megaman le permitía desplazarse a gran velocidad en caso de que necesitara ir a cualquier lugar lejano usando la carretera electromagnética. Sin embargo el contestó. "A un centro de investigación espacial, el amigo de mi padre es el dueño del sitio."

"¿Cuánto tardaremos en llegar?"

Geo por primera vez agradeció que luego de combatir contra Cygnus, él se había visto obligado a regresar con Luna y los otros dos en uno de estos para no levantar sospechas. "No debería de tardar más de una hora, a menos que haya un retraso por algún motivo."


El resto del viaje continuó con un silencio incómodo bastante prolongado. Sonia en particular era la que más se sentía de dicha manera. Este chico dulcemente le había protegido de su manager y ofrecido una opción para poder encontrar un lugar donde pasar la noche. Sin embargo presentía que su presencia no era del todo agradable para él. En las dos veces que habían hablado el cortaba el contacto visual si tenía una oportunidad para hacerlo. Él no la trataba de la misma forma que sus fans, incluso por lo visto él se enteró de su existencia apenas el día anterior. No sería nada extraño que no quisiera hablarle mucho, ella era una extraña en quien posiblemente él no confiaba mucho. Ella en cambio, no podía pensar en otra persona en quien confiar en ese momento.

Unas cuantas veces le pareció oírlo hablar solo, pero cuando le preguntó al respecto solo dijo que tenía la mala costumbre de pensar en voz alta... si es que hablar en susurros se le pudiera considerar voz alta.

Una vez que bajaron del autobus, ella pudo ver algo que se ajustaba muy bien a lo que él le había dicho, el complejo era bastante grande. Pudo ver un cohete espacial bastante grande en el centro de el patio principal además de unos tres telescopios de considerable tamaño apuntando al cielo detrás de una cerca de hierro.

Una vez dentro del edificio principal caminaron hasta un mostrador. Allí una mujer de que lucía estar en sus años veinte tenía su mente enfocada en escribir.

El chico levantó su mano, con su dedo indice izquierdo extendido, a la altura de su boca. "Um, disculpe."

La mujer ahora le prestó atención a los dos niños enfrente suyo, pero principalmente al chico. "¡Geo! ¡Que gusto verte de nuevo!"

Así que su nombre era Geo... ella no había escuchado un nombre así antes, era un tanto único y bastante bueno en su opinión.

El chico bajó su mano y miró al piso, "Um, sí..."

La mujer sonrió amablemente. "¿Qué necesitas?"

"Me preguntaba si podía ver al señor Boreal, supongo que estará ocupado pero puedo esperar."

"Permiteme." La mujer entonces hizo una llamada con su propio transador.

Geo se volteó a verla. "Quizá tengamos que esperar más."

Sonia asintió. "Está bien."

Después de unos segundos en los que se podía escuchar levemente la voz de un hombre desde el transador de la mujer y esta respondiéndole, ésta le habló a Geo de nuevo.

"El señor Boreal está tomando un pequeño descanso de sus funciones."

Geo nuevamente la miró "Bien, vamos." Sonia respondió con otro sonido de confirmación.

Notando realmente por primera vez a la niña con la camisa roja de Geo en la cabeza, la mujer dio una mirada curiosa. "¿Y quién es ella, Geo?"

Geo detuvo su andada y gruñó levemente. "E-Ella es... en parte la razón por la que quiero ver al señor Boreal."

"¿Es tu amiga?"

"... Algo así... en fin, vamos." Geo le tomó del brazo con la clara intención de alejarse del mostrador lo antes posible. Aún así Sonia estaba segura de que escuchó una risita de parte de la encargada.

Llegaron a una barrera un tanto similar a las de un aeropuerto. Geo colocó una tarjeta y la misma se abrió permitiendoles meterse en un ascensor.

Los momentos dentro del mismo fueron otro silencio incómodo. Aunque para Sonia la sensación era un poco mayor pues Geo parecía olvidar por completo el detalle de que él aún la sostenía de la mano.

Cuando el elevador abrió sus puertas de nuevo Geo la llevó hasta lo que era a todas luces un laboratorio donde un montón de otras maquinas espaciales en construcción eran visibles. Además de algunos escritorios y computadoras y varios planos en la pared... incluso había un extraño artefacto con alas. Sentado en uno de los escritorios un hombre vestido con un uniforme de pantalones cafés, chamarra azul con lineas rojas y una gorra con el nombre del recinto: Amaken.

El hombre tenía los brazos cruzados pero su cara mostraba amabilidad. "Es bueno ver que hayas decidido volver, Geo... todavía tenemos que hablar sobre ya tú sabes que."

"Evidentemente... pero vengo por otra cosa principalmente." El apuntó con su dedo hacia ella. "Verás... ella necesita un lugar donde quedarse... y digamos que no puedo llevarla a mi casa por cierto detalle."

El hombre se sorprendió de verla. Al mismo tiempo Sonia pensó que, si este era el hombre que Geo confiaba cuidaría de ella, era buen momento para quitarse la camisa roja de la cabeza. "Bueno... ésta es una petición bastante sorprendente viniendo de ti, Geo."

El hombre la miró fijamente por un momento. Sonia volteó sus ojos a otro lado. El señor Boreal se frotó la barbilla. "Ella parece tener... ciertos problemas..." comentó él con preocupación.

"Necesita un lugar donde esconderse del tipo que le hizo eso." Dijo Geo. Estaban hablando de su moretón...

"Entiendo... no hay ningún problema con que ella se quede aquí, pero... dudo que pueda ser más de dos días a lo mucho."

Sonia, agradecida decidió hablar por primera vez en mucho rato. "E-está bien... muchas gracias... es mejor que nada"

Geo parecía satisfecho. Se volteó para ver la salida. "Esperaré afuera, señor Boreal..." por un momento movió su mirada a ella levemente. "Yo... solo... de nada..."

Después él salió corriendo de la habitación.

"No pienses mal de él, ese niño tiene sus razones para no querer relacionarse mucho con las personas." dijo el señor Boreal, suspirando mientras usaba su mano para apoyar su cabeza. "Bueno, ¿qué te parece si te muestro algo con lo que puedas pasar el tiempo mientras yo habló con él?"

"S-sería genial."

Ella sentía varias cosas en ese momento. Tranquilidad por estar lejos de las garras de su manager. Agradecimiento hacia éste hombre y Geo por ayudarla. Un poco de alivio por saber que no era que Geo actuara de esa manera con ella solamente, lo que significaba que no era realmente su culpa... pero ese detalle también le hizo sentir pena por él... había respondido a su mensaje de ayuda, le había protegido de su perseguidor, le había encontrado un lugar donde pasar la noche aún si él no la conocía muy bien... ella quería volver a verlo, devolverle el favor...


Afuera del laboratorio, Geo apoyaba su espalda contra la pared cercana a la puerta, tenía sus brazos cruzados, una pierna un tanto levantada y doblada de modo que ésta se apoyaba también en la pared y su su mirada baja. ¿Sus ojos? cerrados.

Omega-Xis salió del transador y ahora estaba enfrente de él. "¿Qué ocurre, niño?"

"Yo... yo..." Geo suspiró pesadamente, abriendo sus ojos y su boca de forma que parecía que gruñiría. "No quiero admitir que me preocupa que le pasé después... solo he podido garantizar su seguridad por un par de días..." él entonces puso ambas palmas sobre su pelo. "Este sentimiento... ¡urgh!"

Omega-Xis se burló de esto. "¡Ja! Sin tanto te importa esa chica, ¿porqué no formas un SiblingBand con ella?"

Geo negó fuertemente. "No... no puedo hacer eso..."

"Me sigue pareciendo extraño que el hijo del hombre que hablaba tan bien de la amistad sea un cobarde para relacionarse."

Geo estaba a punto de ordenarle a Mega que se callase, pero el repentino corte de luz y subsecuente obscuridad le hicieron cambiar de prioridades. Desde las constantes veces que eventos raros solían deberse a FMians o virus, no esperó a que Mega le pidiera ponerse el visor. Al mirar hacia arriba se dio cuenta de la existencia en la carretera electromagnética de ciertas esferas que se generaban.

"¿Qué es eso?"

"Ondas Z... eso es lo que pasa cuando muchas de las mismas se juntan, crean virus poderosos."

"Bueno, al parecer sí tendré mi entrenamiento..." Geo se separó de la pared y se preparó para transformarse. "Si vas a destruirlas, hazlo rápido, eso puede atraer a un FMian a este lugar al igual que las ondas cerebrales de una persona triste." Explicó Omega-Xis.

"Entendido." Geo levantó su brazo izquierdo. "¡Em Wave Change! ¡On air!" Omega-Xis se insertó dentro del transador nuevamente, energía electromagnética fluyó a través de todo el cuerpo de Geo Estelar. Su cuerpo orgánico se transformó parcialmente en ondas, un traje azul oscuro remplazó sus ropas civiles, unas botas azul normal se generaron en sus piernas, un brazelete en la mano derecha, del mismo color que las botas. La cabeza de Omega-Xis como cañon en la mano izquierda. Su visor se volvió rojo y dos comunicadores cubrieron sus orejas mientras una pieza metálica le cubrió la frente.

Geo, ahora transformado en Megaman brincó hacia la carretera electromagnética, aterrizando justo en frente de una de esas bolas de energía.

De un compartimiento ajustado a su cintura del lado derecho, extrajo dos cartas antivirus. "Battle Card, ¡Predation!" lanzando la cartas y rápidamente moviendo su mano izquierda, Omega-Xis se tragó las mismas, remplazando la cabeza del alien por una espada de energía verde y el guantelete por un cañón más mecanizado.

Sin pensarlo mucho, en el momento en que virus se generaron de la esfera, Megaman se impulsó hacia la misma.


Sonia no estaba segura de cuanto tiempo había estado oscuro, de repente todas las luces se habían ido. El señor Boreal le había pedido mantenerse tranquila mientras el revisaba el cableado eléctrico. Era inquietante como el ambiente de tranquilidad había sido cortado en favor de el miedo ya clásico de la humanidad a la oscuridad. Sin embargo, en poco tiempo las luces volvieron como si nada.

Momentos después Geo entraba de nuevo a la habitación. Se veía un poco agitado pero a la vez más determinado.

El señor Boreal sonrió al verle. "¿Tú te has hecho cargo, Geo?"

Geo asintió. "Pude estirar bien los musculos."

Sonia se confundió mucho. "¿Tú lo arreglaste? ¿Cómo?"

Geo y el señor Boreal se alteraron ante esto. "Sí, bueno, verás... ser hijo de un astronauta tiene sus ventajas. Te sorprenderías de la cantidad de cosas que se hacer." Geo se río nerviosamente.

Dado que Sonia no logró relacionar el reparar el suministro eléctrico con estirar los musculos, ella solo pudo suponer que se trataba de una frase no literal. Sin embargo, el ver a Geo de nuevo le hizo saber que ella no quería que se fuera tan pronto... quería hablarle... quizá él no disfrutaba mucho de relacionarse. Pero ella quería, ¡no! necesitaba hablar con alguien.

Ella se le acercó y haciendo que sus dedos indices se dieran toques. Preguntó. "Geo... ¿p-p-podríamos hablar en privado?"


El joven Stelar quería decir que no. Que necesitaba irse, cualquier excusa por más ridícula que fuera para simplemente centrarse en hablar con el señor Boreal...

Pero había algo, ¡había algo en esa cara adorable que le impedía decirle que no! ¡era incapaz de resistirse a ayudarla!

"... Podemos ir a la azotea usando esas escaleras..."

"...Gracias de nuevo, Geo."

Sonia se adelantó entrando por la puerta que él había señalado.

Sintió la mano del señor Boreal en su hombro. "Se honesto conmigo, Geo. ¿te gusta esa niña? no es normal que aceptes hacer tanto por otra persona y con tanta facilidad."

La pregunta no le tomó por sorpresa tanto como ello debiera. Geo inclinó su cabeza y reflexionó al respecto.

Su padre le enseño muchos valores desde muy pequeño. Uno de ellos siendo la honestidad. Debía ser honesto con las personas y consigo mismo. Analizó que pese al poco tiempo que interactuaron. Vio algo muy bello en esa niña, sumado a un deseo intrínseco de protegerla... quizá era debido a su sentido de héroe, ella era como una princesa delicada en peligro y él simplemente deseaba alejarla del peligro. Quizá era algo tonto... pero...

Suspirando y gruñendo levemente. Geo asintió. "Sí... un poco... pero sí, ella me gusta."

"Vaya, ¡lo ha admitido!" Exclamó Mega.

El señor Boreal le palmeó el hombro. "Ya veo... anda, ve."

Geo no dijo nada, él se limitó a ir al mismo lugar donde Sonia le debía estar esperando.


Allí estaba ella.

Observando el cielo apoyada en el barandal.

Geo se apoyó en el barandal a su lado. "Lamento la demora."

Sonia negó "No hay problema."

Nuevamente, otro silencio incómodo se hizo presente. Hasta que Sonia reunió el valor de romperlo. "Hermoso, ¿no?"

"¿Te refieres al cielo?"

"Sí, el cielo..."

"Pues sí, es hermoso."

Geo determinó que el tono de voz de Sonia volvía a ser tan triste como el que tenía en el punto de vista. "Me-me pregunto si el paraíso está detrás de esas nubes."

"..."

"Cuando miró hacia arriba... yo... creo oír la voz de mamá..."

La cara de la niña expresaba una depresión intensa, retiró su mirada de los cielos para proceder a observar el suelo. "Vivíamos solas... nunca conocí a mi padre... ella tenía una condición no muy buena... llegó a ponerse tan mal que tuvo que permanecer en cama todo un año... me dolía verla tan triste... quería que sonriera de una u otra manera... así que canté... canté cualquier cosa que se me ocurría y veía con todo mi corazón..."

Sollozos ya eran algo perfectamente escuchable.

"Desde las flores brotando en primavera... las olas del mar de verano... la caída de la hojas naranjas en otoño... la blanca y suave nieve del invierno... lo que sea, cualquier cosa... hice canciones al respecto... y-y-yo s-s-sol-l-l-o quería... hacerla feliz..."

Geo no podía confirmar si cierto liquido hizo su aparición en sus propios ojos... no. No estaba rodando por sus mejillas... simplemente era que la tristeza que emanaba de Sonia hacia que el mismo intentará forzar su salida.

"Ella terminó cantando conmigo... fue solo... suerte... que ese hombre nos estuviera allí... dijo que con mi voz podría llegar muy lejos... que... que... que podríamos seguir pagando el tratamiento de mi madre con ello... estaba tan feliz entonces." Una leve sonrisa emergió de Sonia, pero murió tan rápido como surgió. "Hice mi mejor esfuerzo... canté con todas las ganas que pude... los conciertos se volvían más frecuentes... mi madre comenzó a mejorar... yo quería pasar más tiempo junto a ella, era lo que tanto deseaba... tanto era así que yo empecé a faltar a conciertos... ese hombre se ponía tan histérico como ahora... pero no me importaba... yo quería estar con mi madre... pero entonces aprendí que aquello por lo que se lucha con tanto esfuerzo... puede desparecer tan fácilmente... mamá regresó a estar mal... parecía recuperarse un poco pero luego decaía tanto... los doctores no entendían bien que pasaba... todo siguió así hasta que... hasta que... hasta que..." Sonia no pudo contener más y rompió a llorar.

Geo no necesitaba más explicación. La peor sospecha que había tenido la primera vez que la vio se confirmó con esto... el llanto de Sonia... el llanto de Sonia era algo que él no soportaba... no en el sentido de que le hiciera enojar... si no que le deprimía demasiado...

Lo que hizo a continuación vino por dos motivos. El primero era el menos importante de los dos para él pero aún así era muy importante, era el hecho de que si Sonia seguía emitiendo ondas tristes un FMian podría tomar posesión de ella. Y el segundo... el solo hecho de que verla triste era tan doloroso que de forma idéntica a como la niña había deseado con todo su corazón hacer feliz a su madre... el quería hacerla sonreír... detener su dolor... allí y en ese momento.

Geo no dudo ni un segundo. Extendió su brazo y la atrajo más cerca de sí mismo. Sonia no impuso resistencia. Entonces él la rodeo completamente con sus brazos. Acariciando su cabello amablemente. Ella simplemente descansó su cabeza en su hombro y siguió llorando.

Eso dejaría una mancha en su camisa roja favorita... pero no importaba... ella lo valía... no importaba si quizá todo esto era muy irracional... no importaba si él no entendía como habían llegado a algo como esto en tan poco tiempo...


Okay... creo que esto es lo más triste que he escrito alguna vez... aunque probablemente no es digno de una auténtica historia de tragedia. Me da una impresión de que el ambiente se modifica no de la forma más correcta... es decir, no me parece mal pero tampoco una maravilla.

Geo se siente muy maduro, supongo. Pero como dije, ser hijo de un hombre como Kevin Stelar implica un gran nivel de inteligencia y madurez (lo que le da más sentido a ese aprecio que Geo siente por él, siendo algo más profundo que el solo hecho de que era su padre y lo trataba bien).

Y es que el comportamiento de un chico ante una chica es mucho más complejo que entre chicos.

Esto puede dar la impresión de que no concuerda mucho con el titulo: Amor Infantil. Aunque por infantil yo me refiero a que es amor entre niños.

Dado que Amaken revisó las cintas de seguridad, es obvio que habrían visto una de Geo transformándose en Megaman... o bueno, solo un empleado de seguridad y Aaron lo vieron. Por suerte.

En fin, hora de contestar reviews:

Naruichi-SS:

Dado que esto es en Español a diferencia de los otros fics que tengo que son en Inglés, mi mente sufre menos a la hora de pensar la historia.

De hecho, es gracioso que seas tú la primera review, hice esta historia con la esperanza de que los fanes de la tuya la vieran... dado que son muchos. Me daba la sensación de que por ser Español en este sitio no triunfaría muy bien. Pero tu historia me demuestra lo contrario.

Pues... yo también soy de México.