Como un kilo de ladrillos cayendo sobre sus hombros. El golpe de realidad era simplemente inevitable. Con nostalgia recordaba el incidente de las chicas asiáticas, un par de dibujos que habían puesto en duda su sexualidad y la de su mejor amigo y actual novio, un semestre caminando tomados de las manos por la ciudad bastó para que la gente se contentara y pronto los olvidaran. Rio suavemente a medida que dejaba salir el humo del tabaco que estaba fumando y una media sonrisa se formaba en sus labios, sus temblores habían vuelto más no su tick en el ojo, "no todo está perdido" pensó. Siguió caminando a paso lento por las calles del pueblo, eran las siete de la mañana de un día Domingo y el único ruido en el ambiente era el de los pajaritos cantando, nadie a cien metros, como un pueblo fantasma. Sintió su celular vibrar dentro de su bolsillo, lo sacó, un mensaje:
"¿Dónde carajos estás?" –Craig
Miró a su alrededor en busca del nombre de la calle de algún lugar que sirviese como buena referencia. Su estómago se retorció ante la única posibilidad que había cerca como punto de encuentro.
"Frente a la cafetería de mis padres"
Se acercó al local y se sentó en la vereda. El piso estaba mojado debido a las heladas, habían dicho que se aproximaba uno de los inviernos más fríos desde hace diez años. Pero a Tweek poco le preocupaba, su abuso de cafeína le había brindado una circulación que le permitía darse el lujo de andar con solo unos jeans ajustados y una camisa de franela habiendo tormenta de nieve. Pero hoy era diferente, era de las pocas veces en el año en que por lo menos se tomaba la molestia de llevar un sweater negro que le había regalado su abuela para navidad.
"Voy en camino, tranquilo "
Sonrió con amargura. Por primera vez no estaba siendo paranoico, o por lo menos no del todo. Craig parecía no dimensionar la gravedad de lo que había pasado, era mil veces peor que aquella vez en que se filtró el video de la jungla de la Señora Tucker en Internet. Sintió un vacío en su estómago y un nudo formarse en su garganta. South Park era un pueblo tan pequeño que era cuestión de horas para que hasta sus primos supieran de lo sucedido en la fiesta de Wendy ¿Qué mierda se supone que iba a hacer? Cerró sus ojos y respiró, no era momento para quebrarse, además, Craig venía en camino y él siempre lograba encontrar una solución a los problemas.
-Oye… -una voz profunda y familiar los sacó de sus pensamientos. Un cálido abrazo y un beso en su hombro fueron más que suficientes como que sus temblores cesaran y se sintiera seguro por primera vez en dos horas- Lo siento…
-No es tu culpa… - susurró dejándose acurrucar entre los brazos pelinegro que ahora se encontraba sentado a su lado con el mentón apoyado en su cabeza, sintiendo unos delgados cabellos rubios hacerle cosquillas en el rostro.
-Token dijo que puede hablar con un amigo que es hacker para sacar cualquier rastro del video de internet y de paso rastear el ID de quién lo subió…
-¿Puede borrarlo de Whatsapp también?
-Pues… - hizo una pequeña pausa y alzó sus cejas mirando a la entrada de Tweek Bros. – eso quizás sea un poco más difícil. No sabemos a cuantos más les habrán mandado el video, Clyde, Token y Jimmy ya lo borraron e intentarán convencer a los que se quedaron en casa de Wendy para que hagan lo mismo, pero el resto…
Tweek suspiro y cerró sus ojos, tratando de perderse en el cálido tacto de Craig y en el sonido de los latidos de su corazón.
-¿Qué haremos?... – preguntó con un hilo de voz. Dejó caer el tabaco y que este se apagara por síf solo.
-Aceptar toda la ayuda posible…
-No hablo de eso… -Se incorporó mirando al pelinegro con sus ojos color avellana- nuestros padres, Craig, si el video ya le llegó a todos nuestros compañeros de clase en este rato quiere decir que en un par de horas ya estará en casi todos los celulares del pueblo…
-No seas… -Iba a terminar la frase con un "exagerado" pero se detuvo a pensar en lo que había dicho el rubio- … mierda.
-Es muy parecido a lo que pasó con tu madre y… su selva… - quiso soltar una pequeña risita pero se aguantó, sabía que era un tema incómodo para su novio.
-Sí… cómo olvidarlo – hizo un leve gesto de disgusto. Los ciudadanos de South Park eran voyeristas no asumidos, por mucho que hubiesen sido la pareja gay del momento, los niños símbolo del respeto a la diversidad cuando tenían diez años, sabían que al momento de ver link de "Craig y Tweek follando en casita del árbol" no lo pensarían dos veces y lo verían, lo compartirían, reenviarían y era hasta posible que algún degenerado lo respaldara en disco, DVD, memoria externa y Dropbox para sus noches solitarias.
-A las diez van a estar todos despiertos revisando sus celulares… -la voz rubio lo sacó de sus pensamientos. Miró aquellos ojos color avellana y acaricio uno de los mechones que rozaban su rostro, suave y delicado. Se acercó y planto un corto beso en sus labios, tal y como solían hacerlo cuando pequeños por la mera curiosidad de saber qué se sentía besar a otro chico.
-Vamos a estar bien… -le sonrió.
Pero en esos momentos hasta él dudaba de aquella frase.
