Capítulo 1
"Este sábado, 9 P.M., en mi apartamento. ¿De acuerdo.?" Preguntó Sora, con una expectativa poco usual en ella.
"¿Uh?" Yamato estaba distraído ordenando los cables del lugar donde acababan de terminar el ensayo con la banda. Usualmente era el último en retirarse del lugar, pues siempre era quien tenía la responsabilidad de dejar todo en orden. Realmente no le molestaba el tiempo a solas mientras terminaba esta tarea, pues era un buen momento para reflexionar sobre la sesión que acababa de terminar y determinar qué elementos nuevos incorporar para que la banda sonara mejor.
Sora volteó sus ojos y sonrió. "Realmente estos nunca son buenos momentos para recordarte cosas importantes, siempre estás distraído. No sé para qué me tomo la molestia de acompañarte a veces." Yamato había tomado la decisión este año de dedicarle mucho más tiempo a su banda y cada vez eran más distanciadas las veces en que lo podían ver. Sora decidió ser intencional en acompañarlo en sus ensayos al menos una vez a la semana para intentar que no se distanciaran tanto. "¿Vas a llegar el sábado? ¿A mi apartamento?."
"¿Para qué me habías dicho que querías que nos reuniéramos?" Recordaba vagamente la invitación de Sora, pero habían olvidado el motivo de ella.
"¡Te dije que er una sorpresa!" Sonrió la pelirroja mientras le ayudaba a desarmar los atriles que habían usado.
Y esa era la razón por la que Yamato había sepultado la invitación en un rincón de su memoria: odiaba las sorpresas. Nunca había entendido esa ansiedad. Quería encontrar alguna excusa para negarse, pero al mismo tiempo sabía que desde hace tiempo ponía como prioridad sus tiempos con la banda y que tenía a sus amigos en segundo plano. "¿Todos estarán ahí?"
"Ese es el plan, hasta el momento el único que me dijo que no podría fue Joe. Ya sabes lo dedicado que es con sus estudios."
"Siempre ha tenido sus prioridades muy claras. ¿Dijiste a las 9?" Sora asintió con su cabeza, esperando que Yamato aceptara sin tantos titubeos. "De acuerdo, ahí estaré."
La cara de Sora se iluminó con una sonrisa. Estaba ansiosa por verlos a todos. "Parece que aún te falta bastante por ordenar, y ahora que sé que todos vendrán el sábado, tengo muchas cosas que ir a preparar. ¿Te molestaría si me adelanto a tomar el tren?"
"Adelante, estaba pensando aprovechar la energía y trabajar en algunas melodías de todos modos." Acompañó a Sora hasta la puerta y se despidió de ella. La vió alejarse hasta la estación y hasta que la perdió vista regresó a su bajo y sus acordes.
Estuvo al menos una hora más allí, escribiendo, tachando, corrigiendo y re-escribiendo. La próxima semana empezaría su segundo año en la universidad, bajo una nueva especialidad en Tecnología de Música, y aunque esto implicaba invertir sus energías en algo que le emocionaba, sabía que también significaba que probablemente debería recortar el tiempo que le dedicaba a la banda para poder balancear sus estudios y su música. Así que este era uno de los últimos momentos para poder endorsarse por completo en las nuevas canciones que habían estado escribiendo y quería aprovecharlo.
Al darse cuenta de la hora, decidió recoger lo bajo y encaminarse al dormitorio que compartía con Subaru, el baterista. El año pasado había intentado ser compañero de cuarto de Taichi, pero muy rápido se dieron cuenta de que vivir juntos les generaba más frustraciones de lo que lo disfrutaban, así que habían decido hacer un cambio. Aún vivían en el mismo piso, pero al no convivir juntos tanto, la relación había vuelto a la normalidad.
Cuando llegó al dormitorio, Subaru ya estaba dormido. Colocó su bajo al lado de su cama, se quitó la camisa y los pantalones y entró en su cama. A su cabeza le estaba costando apagarse por todas la ideas que había tenido para las canciones. Además no ayudaban los ronquidos de su compañero. Le tiró una camiseta que estaba bajo su cama, lo que hizo que Subaru se moviera un poco y encontrara una mejor posición.
¿Qué esperaba Sora con esta reunión? ¿Unirlos de nuevo? Cada uno había encontrada pasiones diferentes, y cada decisión que tomaban para acercarse a cumplir esos anhelos, los alejaba más y más entre ellos. Era complicado mantener relaciones con individuos tan diferentes cuando ya no había un objetivo común como el que tuvieron hace años.
Claridad empezaba a asomarse por la ventana, Yamato colocó su almohada sobre su cabeza para evitar la luz. Y mientras recordaba aquellos tiempos en el Digimundo, logró al fin quedarse dormido.
-x—x-
Yamato y Taichi habían decidido caminar juntos hasta el apartamento de Sora.
"¿Tienes alguna idea de cuál es la sorpresa que nos tiene Sora?" Preguntó el castaño mientras comenzaban a subir las escaleras hacia el apartamento.
"Si tuviera alguna idea no sería una sorpresa Taichi." Respondió desinteresadamente el ojiazul.
"Al menos podrías fingir un poco de interés" a pesar de conocer a su amigo por tantos años ya, siempre habían momentos en los que le seguía sorprendiendo la frialdad con la que Yamato respondía hacia ciertas cosas.
"¿A quién se le ocurre citarnos a las 9 P.M.? Hubiéramos aprovechado más si nos hubiéramos encontrado más temprano." Aunque probablemente si Sora los hubiera citado más temprano, de seguro habría llegado tarde. Luego del ensayo había ido a comprar nuevas cuerdas para su bajo, y el lugar donde usualmente las conseguía estaba cerrado, por lo que tuvo que caminar hacia un para de lugares más hasta que por fin las encontró.
Yamato había tenido un día ajetreado, y estaba cansado. Sabía que eso lo ponía más indispuesto. Había decidido quedarse poco tiempo.
Tocaron la puerta del apartamento y escucharon una voz familiar acercarse a la puerta.
"Onii-chan, ya era momento de que llegaran." Hikari lanzó sus abrazos alrededor del cuello de su hermano, y él devolvió el abrazo efusivamente. Desde hace unas cuantas semanas no veía a su hermana, y extrañaba su sonrisa.
"Ishida nos atrasó, pero al fin estamos aquí."
"Hola Yamato." Hikari le ofreció otra sonrisa y los invitó a pasar. "Sora debe estar por llegar."
"¿No está aquí? Qué desconsideraba hacernos esperar así." Bromeó Taichi mientras se acercaba a saludar a Takeru.
"¿Así como ustedes nos hicieron esperarlos?" Había burla en las palabras de Hikari, pero Taichi sabía que un reclamo serio se ocultaba tras la pregunta.
"Ya te dije que fue culpa de Ishida." Se justificó de nuevo Taichi mientras los demás se reían. "Un momento, si Sora no está, ¿cómo lograron entrar?"
"Takeru y yo llegamos desde el medio día, y pasamos el día con ella. Nos dejó a cargo de recibirlos mientras ella salía y cumplir con un compromiso."
"Si iba a estar ocupada, no habría podido citar en otro momento." Observó Koushiro, levantando su mirada de su teléfono y levantando su mano para saludar a los recién llegados.
"Estoy segura de que debe tener una buena..." la puerta se abrió, interrumpiendo la conclusión a la que llegaba Hikari.
Sora entró a su apartamento cargando un par de bolsas de mano. Inmediatamente Yamato y Taichi avanzaron a su lado para ayudarle.
"¿Qué es todo esto?"
"Es parte de la sorpresa" contestó la pelirroja con una gran sonrisa. Mientras los chicos le ayudaban regresó a la puerta y desapareció por unos minutos dejando a los demás con más preguntas.
Al poco tiempo regresó a la puerta, esta vez con una maleta más grande... seguido por un figura conocida.
"¿Mimi?" Hikari corrió a saludarla, mientras los demás aún trataban de recuperarse de la sorpresa. El abrazo entre ellas solo permitía que vieran un cabello castaño que iba cambiando a rosado conforme bajaba. "¿Qué haces aquí? ¿Porqué no nos avisaste que vendrías de visita?" Preguntó Hikari mientras la llevaba a sentarse en unos de los sillones.
Mimi sonrío mientras tomaba asiento; con una sonrisa que parecía muy genuina. Pero Sora notó cierta tensión en los hombros de su amiga. Mimi le había dicho varias veces que no quería hacer un gran alboroto cuando llegara, pero Sora siempre creyó que era más bien una indirecta para organizarle un bienvenida, si al final de cuentas a Mimi le encantaba la atención, eso era de conocimiento general.
Mimi acomodó su cabello y giró su atención al resto de sus amigos, esta vez con una sonrisa más relajada. "Es que, no estoy de visita... vine para quedarme" abrió sus manos para recalcar la sorpresa.
"¡Eso es genial Mimi! ¿No es cierto Koushiro?" Dijo efusivamente Taichi arqueando una ceja y sonriendo pícaramente, provocando que Koushiro se sonrojara y volviera a ver nerviosamente sus manos.
"Claro, bib-bienvenida Mimi." Contestó incómodo mientras se dirigía hacia las castañas con el brazo extendido para saludarla. Mimi miró sus mano por unos instantes, pero en lugar de extender la suya para devolver el saludo, se levantó y lo abrazó cordialmente.
"Qué bueno tenerte de regreso, Mimi" le dijo Takeru una vez que el abrazo había terminado.
Mimi se le acercó, y acercaba su cara a la de Takeru, mirándolo, detenidamente y haciendo que el rubio se pusiera un poco incómodo. "¡Qué grande estás!" Le sonrío tiernamente mientras le desacomodaba el cabello. Realmente le sorprendía lo alto y atractivo que estaba; ya era mucho más alto que ella.
"Bienvenida" la sonrisa desapareció de la cara de Mimi por unos micro instantes al reconocer aquella voz profunda e indiferente. Necesitó unos segundos antes de volverse hacia el dueño de la voz.
"Ishida" Mimi hizo una rápida reverencia en reconocimiento a aquellas palabras, pero nunca colocó su mirada en él.
"Sé que dijiste que no querías nada para tu bienvenida, pero creí que al menos disfrutarías ver caras conocidas en tu primera noche de vuelta." La intención de Sora el genuina, buscaba el bienestar y comodidad de su amiga.
Mimi lo sabía, lo entendía, pero aunque racionalmente le parecía un gesto muy noble, no podía evitar desear que su amiga hubiera sido más discreta. Aún no estaba lista para actuar como de normalidad. Sabía que sus amigos esperaban a a la Mimi bulliciosa y enérgica, pero esa Mimi ocupaba algunos días para asimilar tantos cambias.
Pero ya estaba en esta situación, así que decidió enfrentarla con una sonrisa. Tenía años de no ver sus ¿amigos?... ¿Realmente seguían siendo todos amigos como cuando eran más jóvenes? Con Sora había logrado mantener una relación aún a la distancia, pero con la demás, era difícil descifrar en este momento el tipo de relación que tenían.
Pero el sentimiento de nostalgia la invadió y decidió no preocuparse por eso en este momento. Anhelaba lo conocido, y en este momento eso era lo que ellos representaban.
En pocos momentos estaban todos sentados juntos, contando anécdotas conocidas para todos. Y entre sonrisas y recuerdos pasaba el resto de la noche.
La castaña decidió ir por un vaso de agua, y conforme se acercaba a la cocina, las voces disminuían en volumen. No conocía el departamento, su nuevo apartamento que compartiría con Sora, y se estaba frustrando un poco al no poder encontrar los vasos.
"La segunda puerta a tu izquierda." La voz la sobresaltó, pero recuperó la compostura e hizo caso a la instrucción. Efectivamente ahí encontró lo que buscaba.
"Gracias" contestó Mimi mientras llenaba el vaso con agua fría que había encontrado en el refrigerador. Colocó el recipiente en el mostrador cerca de ella y levantó al vaso a su boca mientras se daba la vuelta para encontrarse con unos ojos azules. "Parece que conoces muy bien el lugar." Continuó mientras guiñaba un ojo juguetonamente.
Yamato solamente levantó los hombros torpemente. No tenía por qué justificarse. Caminó acercándose a ella, despacio, como no queriendo espantarla.
"También tenía sed" le dijo mientras alcanzaba otro vaso y lo llenaba con agua también. Había una lucha en él y su mirada delataba incomodidad.
"Provecho" le contestó Mimi mientras comenzaba a caminar en dirección a la sala para regresar donde estaban los demás. No quería que pensaran nada extraño por haber desaparecido mucho rato al mismo tiempo que él.
"Tachikawa..." la llamó Yamato interrumpiendo su paso. Ella se volvió para verlo de frente. De nuevo una sonrisa dibujada en su rostro. ¿Acaso nunca dejaba de sonreír? Yamato en cambió frunció su ceño y permaneció en silencio.
Ella dio unos cuantos pasos para acercarse a él, con el vaso sostenido por ambas manos. Lo miraba con curiosidad, expectante.
Él dirigió su mirada a su propio vaso mientras movía su dedo índice en el borde del vaso en movimientos circulares. "Con respecto a lo del año pasado..." su voz grave. Su cara es difícil de leer, el tono de su voz era monótono.
"No tenemos por qué hablar sobre estupideces como esa" lo interrumpió ella empujándolo suavemente en su pecho con una de sus manos. Él topó su mirada con la de ella, curioso por su respuesta. Su sonrisa seguía ahí, y aunque era algo diferente a la de hace unos minutos, él no lograba descifrar qué porqué.
Mimi dejó su vaso medio lleno en el mostrador y regresó a la sala, dejando a Yamato preguntándose por qué rayos había tocado el tema.
