¡Hola a todos! Primero que nada muchas muchas gracias por los reviews, cuatro reviews es algo grande, pero porfa, sigan dejándolos ;) si pueden obviamente

Ahora no les molesto más y les entrego el cap

-Tris Chase

oOoOoOo

Parpadeó un par de veces para acostumbrarse a la luz del sol pasando por la ventana, se volteó tratando de que la luz no lo molestara y seguir durmiendo. Pudo notar que se despertó por unos insistentes golpes en su puerta

Genial

Volteó su cabeza para desperezarse un poco y vio una carta doblada en la mesa de noche

Debe de ser para Percy- pensó

Se paró de su cama y se acercó a la pequeña fuente de su cabaña. Observó su solitaria habitación y vio que estaba como siempre. Limpia, sola y con esencia a mar. Los insistentes golpes en su puerta se volvían cada vez más fuertes

-¡Ya voy! –gritó; no podía abrir la puerta estando en pijama

Se vistió rápidamente; agarrando unos pantalones de supervivencia, su camisa naranja del Campamento Mestizo y unas botas. Definitivamente hoy era un día normal

Se miró en su reflejo en la fuente. Un niño de doce años, con cabello castaño, ojos verde agua y alguna que otra peca en el rostro

-¡Mathew apúrate!- le gritó una voz femenina en la puerta, el chico se acerco pesadamente, aún somnoliento y abrió la puerta

-¿Ya empezaron el entrenamiento?- preguntó Mathew, la chica negó con la cabeza

-Idiota, hoy la capitana Annabeth va a revisar nuestras habilidades, ya sabes estamos iniciando Agosto y como somos medio principiantes...- Mathew suspiró

La odiaba. Odiaba a Annabeth. La muy creída siempre entrenando a los demás. Echó un vistazo a su compañera. Tenía doce años. Era de tez mayoritariamente blanca, alguno que otro atisbo de piel alguito morena por el sol. Era rubia pálida con algo de castaño de modo que, si se hacía una trenza como la tenía ahorita había partes castañas, rubias y rubias con castaño; tenía los ojos grises tormenta, como todos los hijos de Atenea

-¿Por qué tenemos que hacer esto?- preguntó el chico fastidiado, mirando a su compañera

-Sabes que es parte del entrenamiento Mathew- le recriminó- Además te desperté porque Leo quiere que pasemos por su taller- le dijo sonriendo, al chico le brillaron los ojos

A Mathew le encantaba pasar por la cabaña de Hefesto e ir a saludar a Leo, el capitán de la misma. Era muy bromista, algo que a él le encantaba. Todo lo contrario a Annabeth. Sabía muy bien que Amanda la admiraba, pero él no. Siempre ella discriminaba a su compañera porque utilizaba el arco en vez del cuchillo. Porque no honraba a Atenea como se debía y blah, blah, blah.

Vio a su alrededor viendo a todos los campistas y al montón de cabañas en forma de semicírculo que ni se había molestado en contar. Él pertenecía a la cabaña número 3. La de Poseidón

Según lo que le habían explicado Poseidón era uno de los tres grandes y no le estaba permitido tener hijos. Hace unos años vino un hijo de Poseidón llamado Percy Jackson e hizo miles de hazañas, acabó con los Titanes y con la Madre Tierra. Y ese era su hermano. Lo admiraba. Hubiera querido conocerlo, pero le dijeron que había muerto por causas desconocidas. Todo ese asunto le parecía demasiado misterioso, le dijeron que él había llegado dos años después de que sucediera lo cual lo entristeció mucho

También le comentaron que Annabeth fue una gran amiga de él. No podía entenderlo. No podía entender como alguien como su hermano estaría con alguien como Annabeth. Amargada, creída y fría. No lo entendía

Todo el tema era que él era hijo de Poseidón y su compañera, Amanda, era hija de Atenea, pero debía decir que ella parecía también de Apolo

Ella adoraba la música. Cuando no tenía nada que hacer se dirigía a algún lugar donde no la pudieran escuchar. Tocaba hermoso. También le gustaba dibujar, además de que era muy buena en el arco. Pero por supuesto que tenía grandes rasgos de Atenea. Era muy inteligente, tal vez demasiado, sabía pelear demasiado bien, lo admitía, le había vencido un par de veces

Todo el mundo que tenía tiempo en el campamento les molestaban diciendo que la historia se repetía, no tenía ni la más mínima idea de a lo que se refería

Miró a su compañera. Era hermosísima para él. Lo aceptaba, se había enamorado de ella, pero nunca lo diría, ni siquiera estando en el Tártaro

Sin darse cuenta se estampó con una de las paredes de la cabaña 9. Amanda soltó una risita

-Se nota que hoy tu "sentido marítimo" se quedó en la cama- dijo entre risas

Mathew frunció el ceño, pero soltó una sonrisa al ver quien se les acercaba

-Buenos días, señor Leo, capitán de la cabaña número nueve- dijo la rubia, el muchacho se rió a carcajadas, la chica frunció el ceño

-Las formalidades no van conmigo, Amanda- dijo Leo- ¿quieren bajar al taller?- les ofreció, Mathew asintió, le encantaba bajar a las fraguas de la cabaña. Amanda los siguió

Lentamente fueron bajando al taller de la cabaña de Leo, algo caliente, pero siempre con los alegres campistas de la cabaña trabajando, Mathew observó que en la mesa había un cuerpo mecánico de un dragón

-¿Sigues construyendo esto?- preguntó, todos los días veía ese cuerpo y nadie más trabajaba en él, sólo Leo

-Pues... dos años y he conseguido todo eso así que no me recrimines nada- dijo con una sonrisa; Amanda se acercó a un plano viejo que había en la pared

-¿Argo...II?- leyó, Leo se acercó rápidamente al mapa y lo quitó de la vista de la rubia, guardándolo en su bolsillo

-Es... un proyecto futuro- dijo con nerviosismo, tratando de pensar en una buena mentira, la rubia frunció el ceño

-¿Estás seguro, Leo?- el chico estaba seguro de que esos ojos tormenta le estaban escudriñando el alma, encontrando cualquier mentira que hubiera dicho. Lo hizo sentir culpable. Justo cuando creía que la chica iba a decir todo, se oyó su carcajada en todo el taller

-La cara... que pusiste...- dijo todavía entre risas, Mathew se empezó a reír también causando la risa en Leo también. Eran estos momentos los que adoraba Mathew, los momentos simples, pero muy felices

-Vamos, creo que ya tienen que subir, conociendo a Annabeth los llamará pronto...- dijo Leo guiándolos a la salida. El castaño frunció el ceño, este iba a ser un día muy largo

*:*:*:*

-William Robinson- llamó Annabeth, haciéndoles a los principiantes la prueba de quién eres, cómo te defiendes, de quién eres hijo, etc. Estaban en un terreno del Campamento donde había pura hierba y a lo lejos se veía el bosque y la cancha de vóley, donde los de Apolo jugaban

William era un chico con rasgos europeos, ojos azules y cabello pelirrojo, él era un buen amigo de Mathew además de ser muy simpático

El chico le pidió ayuda a Mathew con los ojos. El chico trató de alentarlo y William dio un paso hacia delante

-Me llamo William, soy hijo de Hermes y tengo que soportar a los hermanos Stoll los siete días de la semana- dijo, un par de risitas sonaron, Annabeth frunció el ceño, de cierta forma intimidando a William

Annabeth tenía diecinueve años, había hecho toneladas de misiones, tenía un cabello rubio ondulado y los ojos grises, llamaba la atención de muchos chicos, pero ella siempre los ignoraba. Como siempre, la amargada- pensó Mathew con odio

-Este...- siguió William- yo... ¿me defiendo con la espada?- dijo y preguntó, William tenía poco tiempo en el campamento así que no sabía exactamente qué arma usar

Annabeth lo pasó. Por esta vez

-Mathew White- llamó, el chico dio un paso hacia delante

-Me llamo Mathew y soy hijo de Poseidón, me defiendo con la espada, la cual es mi arma favorita- dijo, trató de decirle algún insulto, pero no pudo, no por miedo sino porque la siguiente era Amanda

Annabeth lo perforó con su mirada- Te estaré vigilando White...

El odio es mutuo- pensó, mirándola

-Amanda Johnson- llamó, Amanda dio un paso hacia delante

-Me llamo Amanda y soy hija de Atenea, me defiendo con...- se detuvo, Mathew sabía que era algo difícil para ella admitir que usaba el arco y la flecha, algo muy raro en Atenea, tal vez mentiría diciendo que utilizaba el cuchillo- me defiendo con el arco y...- Annabeth arqueó una ceja interrumpiéndola

-¿Una hija de Atenea... usando una flecha?- preguntó con incredulidad, Amanda asintió, temerosa

-Bueno... es que se me da mejor- dijo, Annabeth subió la otra ceja

-¿Es que no piensas en el orgullo de tu cabaña?- preguntó, todos se quedaron callados

-S-sí, pero no he hecho nada malo...- dijo, ya pensando que no fue buena idea decir que utilizaba el arco

-¿No piensas en tu madre?- preguntó, y esa fue la gota que derramó el vaso, la rubia agachó la cabeza, creía que usar el arco la haría diferente; alguien poderosa, alguien que podría utilizar otro medio de combate

-Quiere decir que... ¿debo dejar el arco?- dijo con tristeza, con los ojos humedecidos por haberse equivocado. Mathew miró con rabia a Annabeth, la chica bajó aún más la cabeza

-Eso lo tienes que decidir tú, pero te recomendaría que lo dejaras

- Ya vuelvo... capitana-dijo saliendo de la prueba, Annabeth la miró salir- Volveré en... un momento- dijo yéndose a otra parte del campamento

-Idiota- dijo Mathew sin contenerse todos voltearon a verlo, incluida la rubia-¿Qué tiene que ver un arma con el honor? No tienes corazón...- dijo y por primera vez vio a Annabeth en una expresión de sorpresa- Eres horrible- dijo, apunto de seguir a su amiga, cuando oyó gritar a Annabeth

-¡No Percy...! No... no me dejes- sollozó, Mathew se volteó sorprendido

-¿Percy...? ¿Mi hermano?- dijo, la rubia se reincorporó y se comportó como siempre

-No es de tu incumbencia- dijo, y Mathew se dirigió a donde se fue Amanda, aún confundido por lo que dijo Annabeth

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El campo de tiro era uno de los sitios favoritos de Amanda. Pero no estaba ahí. Mathew trató de adivinar dónde habría ido. Pensó en donde iría. Volteó su vista al bosque. Era imposible que ella hubiera ido allí, echó un vistazo a los campos de fresas que cultivaban, cortesía del señor D.

Mathew se encaminó a la playa, para ver si podía pensar más, cuando vio a una figura sentada en la orilla

-¡Hey, Amanda!- la saludó, tratando de parecer animado, la chica apenas volteó la mirada. Se había quitado los zapatos y su trenza rozaba el suelo, ya que ella tenía el cabello largo. Mathew se sentó al lado de ella. Estuvieron un largo rato en silencio, observando las olas ir y volver

-No le prestes atención- soltó Mathew- sólo trata de asustarte, está celosa de ti

-No lo entiendes... ella es el orgullo de Atenea- dijo la rubia- ella salvó la Athena Pathernos, rompiendo así la gran guerra que existió entre los romanos y los griegos, derrotó a Aracne, la gran enemiga de Atenea, sobrevivió al Tártaro, derrotó a los titanes y a los gigantes...

-Pero no por eso tienes que dejar el arco- repuso Mathew- ella puede haber hecho todo eso, pero tú eres más genial porque tú eres tú, enorgulleces a tu madre ¿qué hijo de Atenea toca y dibuja? Ninguno excepto tú, eres genial- dijo sonriendo, la rubia sonrió

-Se dice "pudo" no "puede"- dijo soltando una risa, Mathew sonrió

-Como sea- dijo, feliz de pasar esos momentos con su amiga, aunque tenía una duda- tú... dijiste que Annabeth derrotó a los titanes y eso, pero... ¿eso no lo hizo Percy Jackson?- Amanda se mostró levemente sorprendida

-¿Percy Jackson? Nunca he oído sobre él...- dijo, Mathew arqueó una ceja

-Pero él fue el gran héroe, el que derrotó a los titanes, a Cronos, él es mi... hermano- dijo, con cierta tristeza, mientras notaba que el mar se estaba poniendo intranquilo

-¿Es hijo de Poseidón? Creo que no está permitido hablar de ellos en la cabaña, pero realmente no lo sé Mathew, pero de algo estoy segura... hay algo aquí que no nos ha dicho nadie- dijo parándose y yéndose a su cabaña- y eso, incumbe a Annabeth- Mathew pensó en lo que había dicho la capitana antes de que se fuera, y con estos pensamientos se fue a su cabaña

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Se vio rodeado de oscuridad, entró en pánico y se tocó a sí mismo, es un sueño, se dijo a sí mismo

Veía a un chico rubio rodeado de oscuridad. Pudo identificar que el muchacho tenía aproximadamente unos diecisiete años, tenía una camiseta morada que tenía inscritas unas letras que no podía leer y los ojos eran de un azul eléctrico. Se notaba habilidoso

Pareció caminar por lo que era una caverna a oscuras, pero una grande, estaba murmurando cosas, pero no le entendía nada, parecía otro idioma

Lentamente el muchacho fue caminando y tropezó con algo. O mejor dicho alguien. Estaba inconsciente. El muchacho abrió los ojos con tanta sorpresa que pensaba que se le iban a salir.

Caos. Caos vive. Caos se vengará. Noche dominará. Caos

Se despertó sudando en su cama, agitado, pero se tranquilizo cuando vio que estaba rodeado por las mismas cosas de siempre, instintivamente se levantó de la cama. Esta era una de esas veces en las que Mathew agradecía estar solo

Fue sólo un sueño, pensaba, pero había algo raro ahí

Volteó su cabeza y vio en su mesa de noche un bolígrafo que no estaba antes, se paró de la cama a ver el bolígrafo y pudo ver que estaba escrito algo en griego, pudo entenderlo como "Contracorriente"

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¿Qué tal? ¿Les gustó? ¿Qué les parecieron nuestros nuevos personajes? No se preocupen que nuestros protagonistas van a seguir siendo los chicos de siempre, sólo estos dos pequeños se unen al grupo

Gracias por leer!

Por favor dejen su review, se les agradece ;)

Gracias por leer

Nos leemos en el próximo cap

-Tris Chase