- ¿Harry? – le decía sorprendida - ¿Qué haces aquí?
- Hola Ginny buenos días, bueno lo que pasa es que Ron me invito a su comida de compromiso y pues aquí estoy.
- ¿Vas a ir a comer a casa de mis padres? – le decía aun mas sorprendida.
- Si, claro si la invitación sigue en pie no quiero parecer un entrometido…
- No claro que no, pensé que tal vez tenías algún compromiso.
- No – mintió, tenia una sesión fotográfica pero hablo muy temprano a la agencia para reportarse enfermo – estaba disponible hoy.
- Pasa, Ron aun no llega – Ginny lo observo extrañada - ¿Por qué vienes vestido así?
- ¿No combina la corbata? – pregunto angustiado.
- No, bueno si combina pero ¿Por qué vienes de traje y corbata?
- Porque es una comida de compromiso.
- Si pero va a ser en casa de mis padres donde solamente vamos a comer en el jardín y si vas así te vas a asar pero eso no es lo mas grave vas a ser el blanco perfecto para los gemelos.
- ¿Por qué?
- Ya los vas a conocer, aquí tengo ropa de mis hermanos, creo que Ron dejo un par de jeans tal vez te queden grandes pero se un hechizo que los ajusta a tu medida, te quitas el saco y la corbata y te dejas solamente esa camisa – le decía mientras entraba a la segunda habitación – aquí esta puedes cambiarte en el baño, dame tu saco y tu corbata.
Harry la obedeció y le entrego sus cosas, tomo los jeans que le ofrecía y se fue a cambiar, Ginny no pudo evitar oler su saco, ese perfume que utilizaba Harry era tan varonil, grabo en su mente ese olor y un par de minutos salio Harry del baño con unos pantalones grandísimos, Ginny sonrío por como se veía, saco su varita y con un simple movimiento los pantalones quedaron a la medida.
- Listo ahora ya estas a la altura de una comida de compromiso Weasley.
- Gracias, tocaron la puerta.
- Debe de ser Ron – Ginny abrió la puerta.
- Ya vámonos – Ron estaba muy serio.
- Salúdame primero ¿no?
- Perdón – le dio un beso – es que me venia peleando con Hermione.
- Bueno eso no es novedad, mira quien llego.
- ¡Harry! – Ron entro a la casa dándole un abrazo lo cual el también le correspondió - ¿Qué haces aquí? ¿Se te olvido algo el otro día?
- No – Harry lo vio preocupado – me invitaste a tu comida ¿recuerdas?
- ¿Vienes a comer con nosotros? – el asintió - ¡Hermione! ¡Ven rápido! – Su novia bajo del coche y entro a la casa – mira Harry Potter va a ir a nuestra comida de compromiso.
- Vaya entonces es cierto conociste a Harry Potter – le decía Hermione saludando a Harry.
- Pues claro ya te lo había dicho ¿no me creíste? – le dijo frunciendo el ceño.
- Claro que no.
- ¿Cómo que no?
- Pues no ¿Quién te iba a creer que un famoso jugador de Quidditch iba a estar comiendo pastel en casa de tu hermana?
- Pero me dijiste que te alegrabas.
- Te seguí la corriente.
- ¿Qué?
Harry se empezaba a preocupar por la pareja, volteaba a verlos como si estuviera viendo un partido de tenis por otra parte Ginny acomodaba unas revistas y ni se mortificaba por la discusión que tenia su hermano con su novia, quería decir algo para detenerlos pero no sabia que.
- Entonces no me creíste desde un comienzo.
- No.
- ¿Crees que te amo?
- Eso si amor – Hermione le dio un beso en la boca – que bueno que nos vas a acompañar Harry.
- Eh si – se quedo sorprendido como la pareja en un segundo discutía y en el otro ya estaban reconciliados.
- ¿Ya terminaron de discutir? – pregunto Ginny – será mejor que nos vayamos si no mamá se va a poner un poco histérica, mira Hermione aquí llevo las revistas para que escojas que pastel te gustaría que hiciera.
Llegaron a la madriguera, Harry nunca se había imaginado que existiera una casa así de rara pero cuando entro inmediatamente pudo sentir la calidez de un hogar, se sintió tremendamente en paz y tranquilidad. Todos se quedaron asombrados con la presencia de un jugador profesional en su casa, pero a los cuantos minutos lo acoplaron como uno más de los invitados. Ginny ayudaba a su mamá con la comida y Harry se ofreció a ayudar con las mesas del jardín.
Empezaron a llegar los invitados que no eran más que amigos cercanos a los novios como Luna, Neville, Dean, Seamus y los padres de Hermione. Harry no dejaba de observar a Ginny, ayudaba a su madre a servir la comida y por una extraña razón no podía separar sus ojos de ella.
- Es hermosa ¿no? – le pregunto Dean sacándolo de su pensamiento.
- ¿Eh?
- Ginny, es hermosa yo siempre he tratado de que sea mi novia pero nunca me ha hecho caso, hemos salido un par de veces pero siempre me deja muy claro que solo somos amigos.
- Si es muy bonita ¿eres amigo de Ron o de Hermione?
- De Ron nos conocimos en la academia de aurores y ahora trabajamos juntos al igual que Seamus, casi siempre venimos aquí la Sra. Weasley cocina delicioso y nos tratan súper bien.
- Hola chicos – dijeron al mismo tiempo Fred y George, traían un maletín en las manos. - ¿Qué hacen?
- Platicar nada mas bueno los dejo – se despidió Dean.
- ¿Por qué tan rápido?
- No por nada, solo precaución.
- ¿Por qué precaución? – pregunto extrañado Harry viendo como Dean se acercaba a Ginny y le decía algo señalándolo a el.
- Mira Harry te hemos traído unos dulces deliciosos que hace mi madre, es una receta muy especial…
- Dame eso – le decía Ginny a su hermano - ¡que me lo des!
- ¿Y porque te lo tengo que dar hermanita?
- Porque es lo que mas te conviene, aléjense de Harry de una vez se los advierto.
- Mira George la enana defiende al recién llegado.
- Sorprendente Fred.
- Si veo que Harry ha caído en una de sus bromas no voy a tener consideración con ustedes.
- ¿Tienes miedo Fred?
- Mucho George.
- Bien pues vayan empezando a sentirlo cuando mamá se entere donde esta su vajilla de plata que le regalo la Tía Muriel el día de su boda – Harry veía a Ginny asombrado, nunca se imagino que esa chica tuviera un carácter de miedo.
- No sabemos a lo que te refieres – dijo Fred un poco nervioso viendo a su gemelo.
- ¿Ah no? ¿Entonces que hacían con un pegamento tratando de reparar los platos dentro de su habitación?
- Estaba hechizada y no se podían reparar con magia – Ginny sonrío triunfante – maldita sea Ginny en todo estas.
- Así que ya saben no le hagan nada a Harry – se dio la media vuelta y se fue.
- Haz tenido suerte amigo de que Ginny estuviera de tu parte.
- No entiendo ¿Qué es todo eso? – pregunto viendo el maletín.
- Son bromas, las hacemos nosotros y las vendemos los fines de semana en un puesto en la calle del callejón diagon, nos va muy bien hasta nos hacen pedidos para fiestas.
- Vaya y ¿Por qué no ponen un negocio en un establecimiento y no en la calle?
- Porque se requiere de mucho dinero que por ahora no tenemos, haciendo cálculos y vendiendo como hasta ahora tal vez en 2 años podamos tener la tienda que tanto queremos.
- ¿Y cuanto dinero se necesita para abrir una tienda?
- Mas o menos mil galeones.
- Bueno si quieren yo se los puedo dar para que inicien su negocio.
- ¿Cómo? – preguntaron los gemelos sorprendidos.
- Si yo les puedo prestar ese dinero.
- ¿A cambio de que?
- De nada, bueno mas bien de que no utilicen sus bromas en mi – dijo riéndose.
- ¿Y tu en que te beneficiarias ayudándonos?
- No lo se – dijo viendo de reojo a Ginny – nunca he invertido mi dinero en nada y puede que su negocio sea el comienzo.
Pero Harry sabia perfectamente la razón por la cual quería ayudar a los gemelos, nunca le intereso la inversión de su dinero, tenia tanto gracias a la herencia de sus padres y como jugador le pagaban muy bien, siempre viajaba y no tenia que gastar su propio dinero porque todo corría por gastos del equipo, no tenia casa propia siempre de hotel en hotel y aparte le pagaban por su imagen en publicidad, la verdadera razón era porque así podría estar cerca de Ginny, tenia que buscar pretextos para poder acercarse a ella.
Se encontraban ya todos comiendo, después de un discurso por parte de los padres de los novios todos se dispusieron a saborear la comida de la Sra. Weasley. Una vez terminado el postre, que no se sabia quien había comido mas si Ron o Harry, organizaron un partido de Quidditch, Ginny y Harry estaban en el mismo equipo, ella como cazadora y el como buscador, que por poco pierden porque Harry no dejaba de ver a Ginny lo bien que volaba y Charlie ya había localizado la snitch, Ginny le grito lo mas fuerte que pudo a Harry para que despertara y de puro milagro la atrapo antes que Charlie. Empezaron a tomar fotos para el recuerdo y Harry le pidió a Fleur que tomara una con su celular donde estaban todos y otra con su equipo.
Harry se dirigía al baño cuando escucho a Ginny en la cocina platicando con sus papas y con Ron sobre la graduación de los niños del Kinder que se iba a llevar a cabo el viernes en la tarde, les dejaba muy claro que no querían que faltaran porque para ella ese era un evento muy importante.
Todos los invitados se despidieron y solo quedo la familia Weasley con Harry, el estaba sentado en la sala platicando con Ron cuando se le acerco una niña rubia de cuatro años cargando una muñeca.
- Ella es mi sobrina Victorie, es la hija de Bill y Fleur – le comento Ron – hola preciosa has estado dormida mucho tiempo.
- Si tenía mucho sueño ¿quieren jugar conmigo a las muñecas?
- Ron ven para que me ayudes a escoger el diseño de las invitaciones – le decía Hermione.
- Demonios, como odio todo esto ¿Por qué simplemente no les hablamos por teléfono para invitarlos a la boda? – se quejaba Ron muy despacio para que solo lo escuchara Harry – ya voy amor.
Harry sonrío y se dio cuenta que había quedado solo con una niña que no le quitaba la vista de encima, nunca había jugado con un niño y mucho menos con una niña a las muñecas, no sabia que hacer.
- Hola.
- Tu vas a ser el papá de Lily – le decía Victorie dándole su muñeca – tienes que arrullarla y cantarle para que se duerma yo voy por la leche, anda cántale algo bonito.
- Duérmete mi niña, duérmete ya – cantaba Harry torpemente.
- Muy bien ahora vengo.
- Veo que el canto no es lo tuyo – le decía Ginny cargando a una bebe pelirroja – mira ella es Molly la hija de Percy y Audrey.
- Es preciosa y ella si tiene el cabello de ustedes, pues yo te presento a mi hija Lily – le decía mostrándole la muñeca - ¿sabes? Cuando tenga una hija le voy a poner ese nombre.
- ¿Por qué?
- Así se llamaba mi madre, así que siempre pensé que si algún día tuviera hijos les pondría el nombre de mis padres.
- ¿Cómo se llamaba tu papá?
- James.
- ¿Piensas tener hijos o ya tienes y ni cuenta te has dado?
- No como crees, pero si me gustaría mucho algún día tener hijos, creo que seria algo maravilloso, solo que no por el momento ahora mi sueño mas grande es estar en la selección de Inglaterra, creo que cuando llegue ese momento lo voy a disfrutar al máximo y nada ni nadie va a hacer que se estropee ese sueño.
- ¿Lo deseas mucho?
- Si cada día me esfuerzo mas para lograrlo, en unos meses empiezan la selección de jugadores, espero estar dentro de ellos.
- Por Merlín – llegaba Ron fastidiado – todas son iguales.
- ¿Te gusto alguna? – pregunto Ginny.
- Le dije que me encantaba la que ella había escogido y ya, Harry ¿Qué tal un partido de ajedrez?
- No se muy bien pero lo intento.
Se sentaron en el piso y pusieron el tablero de ajedrez en la mesa de en medio de la sala, mientras Ron acomodaba las piezas Harry observaba a Ginny darle de comer a la bebe pelirroja, se veía tan linda con ese toque maternal y por un momento le paso por la cabeza que esa bebe se llamara Lily y…
- ¡Harry! – grito Ron - ¿Qué te pasa? Ya esta listo.
- Perdón – empezaron a jugar – oye Ron el viernes es el juego contra los Puddlemere United ¿vas a ir?
- No – dijo haciendo una mueca – tenemos muchos gastos.
- Yo te puedo dar boletos y en primera fila.
- ¿De veras? Entonces si voy – dijo con una sonrisa pero después se le borro – no puedo es la graduación de los niños de Ginny y cada año vamos, es una fecha especial para ella.
- ¿Y a que hora es?
- A las seis de la tarde.
- Pero el partido es a las tres prometo atrapar la snitch rápido y así tienes tiempo de llegar puntual.
- Tienes razón oye ¿y que hacen después de un partido?
- Nada nos vamos al hotel nada más.
- ¿Por qué no nos acompañas a la graduación?
- ¿Tu crees que Ginny me invite?
- Claro si no yo te invito.
Harry sonrío triunfante, sabia que Ron de alguna u otra manera lo invitaría a dicha graduación una vez ahí se las ingeniaría para tener otra excusa para ver a Ginny.
- Harry hemos tenido una platica entre socios – le decía Fred que acaba de entrar con su gemelo a la sala donde se encontraban jugando ajedrez.
- ¿Socios? – pregunto Harry frunciendo el ceño.
- Si George y yo, y hemos acordado por unanimidad que si vamos a aceptar tu dinero seria únicamente si te asociaras con nosotros.
- ¿De que hablan? – pregunto Ron.
- Esa es la única manera – dijo ignorando a su hermano.
- No los entiendo – dijo Harry.
- Tú pones el dinero y nosotros el trabajo pero las ganancias nos las repartiremos por partes iguales.
- No es necesario, yo les presto el dinero y cuando puedan me lo regresan así de sencillo sin intereses ni…
- No, los Weasley no somos así, tu te quedarías con las mismas ganancias que tendríamos Fred y yo.
- Pero ustedes son los que van a trabajar no yo.
- Pero sin tu dinero no tendríamos con que trabajar, así que o te unes a los Weasley o no hay negocio.
Esas palabras fueron mágicas para Harry, unirse a los Weasley, ya estaba ¿para que tendría que estarse quebrando la cabeza buscando pretextos para ver a Ginny si siendo socio de sus hermanos estaría mas cerca de ella?
- Esta bien ustedes ganan, díganme cuando debo de dar el dinero y que hay que hacer para ser socios.
- No te preocupes nosotros nos encargamos de todo.
- No puedo creerlo – dijo Ron viendo salir a sus hermanos – vas a ayudar a ese par, pero no te preocupes Harry son muy buenos haciendo negocios y sobretodo haciendo esas bromas, creo que no hay quien se haya salvado de una.
- Pues yo y gracias a Ginny.
- ¿Ginny te salvo? – Harry asintió – debes caerle muy bien porque déjame decirte que esa enana es igual a los gemelos.
- ¿A que te refieres?
- Es tan bromista como ellos, cuando todavía vivía aquí les ayudaba en todo, era su cómplice numero uno, así que todos le temíamos a ella como a los gemelos.
- Nunca me lo hubiera imaginado – dijo volteando a ver a Ginny que estaba en la cocina con Hermione.
- Si mi hermanita es toda una caja de sorpresas.
Llegada la noche se despidieron Ron, Hermione, Ginny y Harry de la familia, se irían en el carro de Ron tal y como llegaron, primero iban a dejar a Ginny, después a Harry y por ultimo Ron dejaría a su prometida en su casa.
- Ginny – le dijo Harry quien iba atrás con ella y aprovechando que Ron platicaba con Hermione – Ron me invito a la graduación de tu kinder ¿tu crees que haya problema con que vaya?
- No claro que no Harry, discúlpame que no lo haya hecho yo pero me dijo Dean que jugabas el viernes.
- Si pero estaré a tiempo para llegar.
- Genial entonces ahí te espero, no es necesario que lleves traje y corbata – le dijo sonriendo.
- De acuerdo – se quedaron en silencio por un rato - ¿así que Dean te dijo lo del juego? ¿Te llevas bien con el?
- Si es muy simpático cuando estoy con el la paso muy bien, es amigo de Ron pero asiste mucho a casa de mis padres, así que cuando vivía allá lo veía a diario ahora solo lo veo cuando viene a buscarme para salir al cine o a pasear.
- ¿Solo son amigos o algo mas? – sintió que esa pregunta la hacia el moustro que rugía en su interior y no el.
- Llegamos enana – dijo Ron.
- Bueno nos vemos el viernes chicos – se despidió Ginny bajándose del auto.
Harry se recargo en el asiento cuando Ron volvió a echar en marcha el auto, no sabia lo que le pasaba ¿Qué tenia Ginny para que lo confundiera tanto? Nunca había sentido ese coraje que le dio al imaginársela con Dean en el cine ¿acaso eso eran celos? Pero si en toda su vida nunca había sentido tal cosa, todas las mujeres que el quería las tenia sin tener ninguna competencia ¿Por qué el tenia que pensar en como volverla a ver? Mas bien ella es la que debería quebrarse la cabeza para estar con el ¿Qué tenia Ginny que no tienen las demás mujeres? ¿Acaso esa indiferencia por parte de ella lo atraía? Eres un masoquista Potter pensó negando la cabeza ahorita que llegue al hotel le llamo a Astrid, si ella con su cuerpazo y con su manera de actuar en la cama puede que se me quite de la cabeza a Ginny.
Llego a su habitación, se dio un baño y tomo el celular buscando el teléfono de Astrid encontrando la foto que había tomado Fleur, se quedo viendo donde estaba Ginny sonriendo, esa sonrisa que hacia que su corazón latiera mas rápido y se olvidara de todo, aventó el celular y se dejo caer en la cama.
- Maldita sea Ginny ¿Qué me has hecho?
Gracias a todos por leer esta historia que como les habia dicho tengo muchos planes, este es solo el comienzo de como se empiezan a conocer despues van a pasar cosas que van a hacer que cambie todo pero para eso todavia falta.
Espero sus reviews para que me animen...
Saludos.
