El primero.

Enlace fic original: calrissian18 en livejournal

Por calrissian18

Traducción: Xanath

Beta: Luna Oscura

Rating: NC-17

Advertencia: Incesto (implicado no explícito)

Disclaimer: Harry Potter pertenece a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright, la trama pertenece a calrissian18, sólo la traducción es mía.


Second (Segundo)

—Está bien, ¿qué tiene ella de malo? —Hermione, la sábelo-todo algo mandona, pero aun así extremadamente leal y cariñosa mejor amiga de Harry, preguntó exasperada.

El moreno cerró su casillero y se encogió de hombros, mientras evitaba la mirada sábelo-todo de ella: —Nada. Simplemente no estoy interesado, Hermione. —Apartó la mirada con un rubor tiñendo sus mejillas cuando su amiga le lanzaba dagas con la mirada, mientras Ron, su temperamental, pecoso y ferozmente protector mejor amigo, escogía ese momento para meter la cuchara.

—Sí, Harry, ¿qué pasa con ese chico, el tal Mark? ¿Qué tiene de malo? —Ron dio un empujoncito a su hombro. Harry se imaginó que por lo menos él se ganaba unos puntos por mostrar que estaría bien si fuera gay, ya que no les había dicho a ninguno de ellos hacia qué lado tenía inclinación y esa era una incógnita porque tenía proposiciones de ambos sexos.

Estaba secretamente agradecido por la aceptación de Ron y le respondió sin alterar la voz: —Es sólo que no estoy interesado, eso es todo.

Hermione suspiró dramáticamente y acomodó mejor los libros entre sus manos, mientras soplaba el flequillo quitándolo de su cara, un molesto hábito que tenía: —¿Es que no hay alguien en quien estés interesado?

El timbre sonó señalando el comienzo de las clases y Harry salió corriendo afirmando que no quería llegar tarde, dejando a Hermione mirando tras él con desconfianza y a Ron intentando meter todo su puño en su boca por una apuesta hecha con Lee Jordan.


La espalda de Harry se estaba mojando un poco con la hierba húmeda por el rocío, pero no le molestaba lo suficiente como para moverse. Suspiró al sostener el teléfono en su oído y decir nostálgicamente: —Te extraño.

Draco soltó una risita y respondió en voz baja: —Lo sé. Yo también te extraño.

El moreno rodó sobre su costado y gimoteó: —¿Por qué tienes que estar tan lejos?

—Harry… —comenzó a reprenderlo.

Odiándose a sí mismo por ello, comenzó a llorar y sollozó: —¿Qué?

El rubio preguntó comprensivamente: —¿Qué está mal?

Harry se limpió los ojos con la mano libre y dijo enojado: —Hoy había una chica en la escuela, Mindi con "i" y yo sólo… la odié cuando me invitó a salir y es que ella no tiene derecho. No me gusta, no quiero que ella se…

Draco se escuchaba sorprendido y detuvo el excesivo divagar: —Harry, cálmate. No puedes culparla por darse cuenta de lo atractivo que eres. Quiero decir, podría perderme por días mirando la fotografía que me enviaste. Todo el mundo aquí piensa que eres un modelo.

Harry sorbió las lagrimas de nuevo y preguntó sarcásticamente: —Sí claro, ¿estás mostrándole mi fotografía a todos?

—Está en mi billetera —estableció con toda naturalidad.

El moreno preguntó incrédulamente: —¿Y quién le dices a las personas que soy cuando te preguntan?

Harry pudo escuchar el encogimiento de hombros en la voz del otro chico cuando dijo sinceramente: —Mi primero.

Su aliento se quedó atrapado ante eso y se sentó rápidamente, incapaz de creer la forma tan despreocupada en que Draco había dicho algo tan… profundo. Sonrió estúpidamente pero decidió no darle mucha atención a eso, así que cambió de tema: —A propósito, gracias por tu fotografía. Quiero decir, sé que la pedí pero realmente nunca esperé que tú siguieras adelante. No puedo creer que no nos tomáramos fotografías. Y la carta fue perfecta.

El rubio parecía desinteresado cuando dijo: —Las cartas aparentemente son un arte en desaparición, según mi madre. Y en cuanto a las fotografías, estábamos demasiado ocupados creando recuerdos como para documentarlos.

Harry se encogió de hombros y se recostó: —Supongo.

Draco sonó inseguro cuando dijo lentamente: —Harry, esa chica, o si hay alguien más, quiero que lo sepas; no te detengas por mi causa. Si encuentras a alguien que te interese entonces sería genial.

Harry odiaba cuando el otro chico hacía eso, y dijo en tono áspero: —Lo encontré, él está a millones de kilómetros de distancia.

Draco se echó a reír y aligeró el estado de ánimo: —Harry, el príncipe William es hetero, simplemente vas a tener que dejar zarpar ese barco.

El moreno se le unió a pesar de sí mismo y dijo: —Bueno, supongo que podría conformarme contigo. Como un cercano segundo lugar.

—A menos que quieras a alguien más cerca de casa… —comenzó cautelosamente.

—Draco… —dijo en tono de advertencia.

El rubio cedió: —Está bien, me detendré por esta noche.

—Desearía que estuvieras aquí —dijo Harry sinceramente.

—Créeme, yo también —dijo el otro chico en una cansada pero suave voz. Harry se cubrió los ojos con el pliegue del codo, sus lentes se aplastaron fuertemente contra su cara y sus ojos se apretaron en un esfuerzo por recobrar la compostura— ¿…Harry? —preguntó Draco a sabiendas.

Harry sorbió las lágrimas y preguntó en una voz supuestamente calmada: —¿Qué?... estoy bien.

—Harry, basta —suplicó—. No llores, todo estará bien. Seguimos en contacto, ¿no?

—Sí —acordó con voz ahogada.

—Harry, vamos, sin lágrimas está noche. Pon tu teléfono en altavoz —ordenó.

—Draco… —comenzó lastimosamente.

—Sólo hazlo —rogó Draco.

Harry hizo lo que le había dicho y dijo monótonamente: —Bien, ya está.

—Ahora, cierra los ojos, recuéstate y pon el teléfono junto a ti —ordenó Draco.

—Bien —dijo petulante, cruzando los brazos sobre su pecho y cerrando los ojos.

—¿Tus ojos están cerrados? —preguntó el rubio sin creerlo.

—Sí —confirmó Harry.

Draco exhaló audiblemente y dijo serenamente: —Ahora, imagíname junto a ti, mirándote. ¿Puedes sentirme?

—No puedo —gimoteó Harry desesperadamente, intentando imaginarlo pero sin poder hacerlo. Sólo podía verlo lejos, a una distancia interminable y no podía sentir a alguien que estaba tan lejos de él.

—Tranquilo. Está bien —dijo Draco dulcemente, y el moreno pudo escuchar la sonrisa en su voz mientras susurraba—. Yo puedo verte y sentirte. Luces tan apuesto, tan maduro, tan tranquilo. Eres hermoso, Harry, ¿sabes eso?

Se sonrojó y dijo avergonzadamente: —Draco…

El rubio sonrió a través del teléfono: —Te sonrojas tan adorablemente.

—Dray… —exhaló.

—Los ojos cerrados, Harry. —Le recordó—. Quiero que me sientas ahí. ¿Puedes sentirme?

—Sí —dijo sin aliento, podía hacerlo. Podía sentirlo junto a él apoyado sobre un codo, mirándolo hacia abajo con los más hermosos ojos mercurio, su mano persistía a centímetros de distancia de la frente de Harry, lista para apartar un mechón de cabello. Se estremeció y preguntó en llorosa incertidumbre—. Draco, ¿cómo se supone que alguna vez voy a desear abrir los ojos de nuevo?

Draco suspiró pesadamente: —Harry…

El otro chico asintió: —Lo sé, lo lamento, es sólo que… odio esto.

—Lo sé, yo también. —Hubo una pausa y entonces Draco dijo preocupadamente—. Oh Dios, es tarde, y conociéndote, estas en el parque, ¿cierto?

No quería admitirlo porque Draco lo haría colgar el teléfono, así que intentó distraerlo: —No es tan tarde.

—Sí lo es —dijo sabiéndolo—. Sí tus tíos te descubren fuera tan tarde te crucificaran, deberías irte a casa.

Harry se sentó, agarró el teléfono y jaló sus rodillas hasta su pecho. Se mordió el labio y susurró: —Estoy en casa.

Draco no dijo nada durante un largo tiempo y luego suspiró: —Buenas noches, Harry.

Harry bajó la cabeza y una solitaria lágrima se liberó deslizándose por su mejilla cuando contestó: — Buenas noches, Draco.


Harry se sentó en un columpio de su parque, y se dio vueltas sin entusiasmo, permitiendo que la cadena se torciera hasta crujir. Afortunadamente ya que era un día gris y deprimente, y una ligera niebla cubría el suelo, no había niños alrededor. Fue traído de regreso a la realidad por la voz divertida de Draco en su oído: —Así que, las clases se terminaron hoy, ¿no?

Harry sonrió y resopló envidiosamente: —Sí, no es que te importe. Tú saliste hace una semana.

—No es mi culpa que estés en la parte equivocada de Europa —dijo el rubio pomposamente antes de preguntar en serio— ¿Cómo se siente haber terminado decimo grado

Se encogió de hombros: —No lo sé; mundano.

Draco se burló: —Harry, intenta estar emocionado, has terminado otro año escolar, es algo grande.

—No lo es —dijo seriamente.

Prácticamente pudo escuchar al rubio rodando los ojos: —Harry… como sea, ¿qué vas a hacer este verano?

—Trabajar. Tengo que pagar las cuentas del teléfono, ¿cierto? —preguntó sonriendo.

La voz de Draco parecía estar de acuerdo: —Supongo.

Harry alejó el teléfono de su oído y lo miró extrañado antes de preguntar: —¿Escuchas un eco?

—No —dijo lentamente como si el otro chico estuviera demente.

El moreno negó con la cabeza: —¿Qué hay de ti? ¿Qué tal luce tu verano?

Draco dijo indiferente: —Oh, no lo sé. Pensé que podría pasarlo con este chico verdaderamente hermoso que conozco.

El corazón de Harry se rompió mientras exhalaba incrédulamente, llevando una mano hacia el repentino y agudo dolor en su costado. Sus fosas nasales se ensancharon y sus ojos vidriosos se abrieron enormemente. Se sentía como si se estuviera ahogando en tierra firme cuando dijo en tono derrotado: —Oh… tú… ¿conociste a alguien? Eso es grandioso.

Draco era tan malditamente arrogante al respecto: —Sí, justo ahora lo estoy mirando. Tiene una extraña obsesión con los columpios así que está sentado en uno. De hecho, se ve totalmente abatido lo cual no debería porque, quiero decir, pensé que él también me quería. Hmm…

¿Columpios?: —¿Draco…? —comenzó inseguro, buscando en el paisaje frente a él antes de girar en su columpio y ver al rubio parado ahí con una magnífica sonrisa en su rostro, el teléfono en su oído, su hombro y brazo se encogieron de forma casual como si esto no fuera la gran cosa. Harry saltó medio sonriendo medio sollozando, dejó caer su teléfono al barro y se aventó a los brazos del rubio. Draco lo envolvió con sus brazos fuertemente y lo levantó del suelo con la fuerza de su agarre. Harry enterró el rostro en el hueco del cuello del otro chico, avergonzado de estar llorando lágrimas de felicidad. Trató de recomponerse y dijo en una ridículamente emocionada voz: —Oh por Dios, Dray. Yo… Oh por Dios… ¿qué estás haciendo aquí? ¿Cómo llegaste? ¿Cuánto tiempo vas a quedarte? ¿Dónde te estás que…?

Draco parecía abrumado y trazó tranquilizadores círculos en la espalda del moreno: —Harry, ya. Una pregunta a la vez, cariño.

Harry sonrió: —Lo lamento, es sólo que… ¡te he extrañado tanto!

El rubio sonrió de vuelta: —Lo sé. Yo también te extrañé.

Draco deslizó a Harry hacia abajo, de tal manera que quedaba de puntillas y el otro chico se aferró al abrigo del rubio mientras preguntaba: —¿Cuánto tiempo vas a estar aquí? No vas a irte algo así como mañana, ¿o sí?

Draco inclinó la cabeza a un lado y dijo pensativamente: —O tal vez vaya a quedarme durante todo el verano.

Harry lo miró boquiabierto: —¿To…todo el verano? Draco, si estás bromeando conmigo, te juro por Dios…

El rubio negó con la cabeza: —Yo no haría eso, Harry. Mi tía Bella vive a hora y media de aquí y convencí a mis padres para que me dejaran quedarme con ella durante el verano. Es estricta, pero está bien.

Harry no podía sobreponerse, estaba seguro de que nunca había sido tan feliz: —A hora y media, ¿hablas en serio?

Los ojos grises parecían resplandecer: —Aja.

El moreno estaba jadeando por el entusiasmo: —Oh por Dios, Draco, esto es… es… oh por Dios…

—¿Fantástico? —aventuró el rubio.

Harry le arrojó los brazos al cuello: —Sí, sí, más que fantástico, Dios, Draco, yo sólo… no puedo creerlo. Es tan… perfecto. Podrías habérmelo dicho.

Draco entrecerró los ojos juguetonamente: —¿Y arruinar la sorpresa? —Harry lo miró fijamente y el rubio acarició con las puntas de sus dedos la mejilla del otro chico—. Ha pasado demasiado tiempo. —Harry asintió, Draco se inclinó y cerró la distancia entre ellos. Los ojos verdes se cerraron cuando los labios del rubio conectaron con los suyos y luego sus manos estaban en el sedoso cabello claro y los brazos de Draco estaban en su cintura, ayudándolo a permanecer de puntillas, mientras comenzaba su segundo beso con el chico que le había dado el primero.

La lengua de Draco le abrió los labios y exploró su boca completamente, no dejando nada sin ser conquistado. El corazón de Harry estaba en su garganta y no podía pensar lo suficiente para respirar por su nariz así que se vio obligado a apartarse buscando aire. El rubio lo miró con adoración y Harry no puedo evitarlo, se echó a reír y exhaló: —Soy tan feliz.


Draco estaba inclinado sobre él, tan cerca que su cabello le hacía cosquillas en la frente. Su brazo le envolvía la cintura, bajo la espalda, y se apoyaba sobre el otro, situado justo arriba del hombro de Harry, cuando ellos yacían en la cama del chico de cabello oscuro. El rubio lo acariciaba con los ojos y preguntó en voz baja: —¿Cómo te está tratando la oscuridad?

Harry se encogió de hombros y llevó la mano que no estaba alrededor del cuello de Draco hacia al pecho del otro chico: —Es relajante, sobre todo sueño contigo. ¿Y la soledad?

El rubio sonrío: —¿Cuál soledad? —Se inclinó y giró la cabeza a un lado para poder besar la piel del cuello de Harry. Sus labios y lengua la recorrieron, el moreno volvió la cabeza para darle un mejor acceso. La boca de Draco se abrió lentamente y presionó gentilmente sus dientes sobre la piel sin marcas antes de morder y luego chupar el área provocando un mínimo de dolor.

La sensación era rara y sin embargo extrañamente satisfactoria, y lo dejó a hecho una temblorosa masa de un manojo de nervios. Gimió audiblemente y soltó un quejido: —Draco…

El otro chico retrocedió y preguntó maliciosamente: —Hmm… ¿necesitas algo?

Harry podría haberlo asesinado o por lo menos le daría una seria reprimenda si su mente hubiera estado competente, pero todo lo que parecía ser capaz de decir era: —No te detengas.

Draco sonrió y lo coaccionó fácilmente, llevando sus labios de nuevo a la tarea de marcar su territorio. Apartó la mano de la cintura de Harry y subió la camisa, deteniéndose momentáneamente a para retirar la suya y luego la del otro chico. Miró fija y hambrientamente el pecho de Harry, mientras las manos del moreno exploraban la pálida piel, notando con ira que algunos moretones desvaneciéndose estropeaban el hermoso lienzo. Draco usó una mano para jalar su cabello hacia atrás mientras se inclinaba y le chupaba un pezón.

Harry casi gritó cuando se endureció instantáneamente y se arqueó por sobre la cama hacia esa boca. La lengua del rubio rodeó el botón rosado mientras sus labios chupaban alrededor y usó la palma de su mano para estimular el otro. Draco gimió alrededor del coqueto pezón y el moreno se estremeció, llevando sus manos a la espalda del otro chico, sin darse cuenta las uñas de sus dedos se clavaron cuando los dientes fueron involucrados. Mordió ligera y repetidamente, provocando que Harry gimiera profundamente antes de retirarse completamente para descansar su barbilla en el esternón del otro. Sus ojos grises bailaron pícaramente y parecía incapaz de resistirlo, se movió de regreso a los labios de Harry y presionó los suyos apasionadamente contra ellos.

Su lengua entró deslizándose sigilosamente y Harry gimió cuando su erección rozó el muslo del rubio. Draco se acomodó para que sus caderas entraran en contacto y empujó con fuerza mientras su lengua peleaba contra la del moreno. Las manos de Harry se apoyaron en los hombros desnudos antes de subir para enterrarse en ese delicado y suave cabello. Enredó sus dedos en los tersos mechones y despeinó el cabello rubio en un desastre irreparable cuando lo jalaba más cerca, intentando devorarlo mientras sus caderas envestían una contra la otra.

La fricción era insoportable y la espalda de Harry se arqueó para forzar su polla a un contacto constante con la del otro chico. Draco dio una embestida particularmente fuerte y el moreno cayó de regreso en la cama mientras el otro se impulsaba contra él. Se sentía tan deliciosamente prohibido, mal, y… sucio cuando empujaban uno contra el otro a través de su ropa. Harry no pudo evitar darse cuenta que el sonido que hacían era burdo, pero era hermoso, perfecto y nadie podría convencerlo de lo contrario. O alejarlo de él.

Harry les dio la vuelta y acunó las mejillas del rubio mientras forzaba su lengua en el interior de la boca de su acompañante y empujaba particularmente fuerte. Draco gimió en voz alta y el moreno arrastró sus erecciones cubiertas con ropa una sobre la otra e hizo movimientos circulares con la cadera. Sollozó cuando Draco dio una inesperada embestida hacia arriba que parecía no querer detenerse y con su mano jaló la parte trasera de la cabeza del moreno, envolvió sus lenguas juntándolas en una confusa masa de resbalosos músculos. Harry apartó de pronto la boca y mordió su almohada para ahogar el grito ronco que fue arrancado de su garganta y se corrió. Draco lo siguió, mordiéndole el hombro tan fuerte que el chico más joven pudo sentir la feroz liberación de aliento caliente contra su atrapada piel.

Harry se dejó caer encima de Draco, y el rubio lo sostuvo cerca mientras sus respiraciones volvían a la normalidad. El cuerpo del moreno cubrió perezosamente el del otro y sintió las puntas de unos dedos resbalándose sobre su espalda cubierta de sudor en una feliz saciedad. Los ojos grises estaban cerrados y Harry sonrió cansadamente ante los suaves rasgos mientras evocaba la fuerza del golpe en la mejilla del chico rubio.

Los labios de Draco se movieron de alegría y dejó escapar un pequeño suspiro de satisfacción. Harry levantó la cabeza y pudo ver el charco de sudor que había dejado en el hombro del rubio. Gimió descontento y rodó bajándose de él. Draco lo miró inquisitivamente y se acomodo a su lado para que la mitad de su cuerpo descansara sobre Harry y la otra mitad sobre la cama. Acurrucó su cabeza en el hombro del moreno y envolvió con su brazo al otro chico, entrelazándolos el uno con el otro y cerró los ojos cansadamente.

Yacieron así durante un largo tiempo y justo cuando Harry pensó que Draco estaba dormido, el rubio bostezó. Con pesar le dio un codazo en el costado y dijo tristemente: —Será mejor que te vayas. —Se vio en apuros para creer que la toalla bajo la puerta había logrado "absorber" todo el ruido que habían hecho. Retiró el húmedo cabello claro de su sudorosa mejilla y susurro—. Mañana, en el parque, ¿sí? —Draco asintió y el moreno señaló un par de jeans que podía prestarle ya que los suyos estaban… sucios y volvió la cabeza mientras el otro se cambiaba.

Miró hacia el suelo y vio la estropeada ropa interior de Draco junto a sus igualmente manchados bóxers. El rubio no estaba usando nada debajo de lo jeans que le había prestado. Harry estaba casi mareado ante el pensamiento pero intentó no mostrarlo.

Draco encontró su camisa después de buscar un poco y la jaló sobre su cabeza. Bostezó de nuevo y rozó con sus labios los de Harry: —Estaré ahí.


Draco tenía los brazos cruzados bajo su cabeza y estaba acostado sobre su espalda mirando hacia el cielo gris y sin estrellas cuando preguntó con curiosidad: —¿Alguna vez vas a presentarme a esos amigos tuyos?

El dedo de Harry detuvo momentáneamente su camino antes de anidarse más en la calidez del pecho del rubio y contestó su pregunta con otra: —¿Quieres conocerlos?

Draco bajó el brazo y lo apretó alrededor del moreno amorosamente: —Por supuesto que quiero. Si son importantes para ti entonces deseo conocerlos.

Harry llevó su dedo de arriba hacia abajo sobre el vientre del otro y se mordió el labio: —Pero…

Draco arqueó una ceja rubia y se incorporó un poco, lo cual era difícil ya que la mitad superior del cuerpo de Harry hacia contrapeso: —¿Por qué no quieres que los conozca?

El moreno mantuvo su cabeza abajo y sus mejillas ardieron por la humillación cuando admitió sus temores: —Es sólo que… ¿qué tal si te interesas más en ellos que en mi?

Draco se echó a reír en voz alta y preguntó incrédulamente a través de las risas: —¿Estás hablando en serio?

Harry picó con el dedo el tembloroso estómago del rubio y frunció el ceño: —Sí, no te rías —gruñó— ¡Cállate, deja de reírte! —gritó cuando el otro no pudo detenerse.

Draco lo obligó a sentarse y una vez que él mismo estuvo sentado, le acunó la mejilla y rodó los ojos: —Harry, me importas . Y quiero conocerlos por ti. No seas estúpido.

Harry le apartó la mano y se alejó de él: —No me digas estúpido.

—Pues no actúes como uno —respondió afablemente. Agarró los hombros de Harry, lo empujó de regresó hacia el pasto y se sentó a horcajadas sobre él cuando lo tuvo recostado. Se inclinó y lo besó a tiernamente, mientras sus manos encontraban el botón y el cierre de los jeans del moreno.

Harry le empujó las manos y susurró: —¿Aquí?

—¿Qué tiene de malo que sea aquí? —preguntó, entre besos estratégicamente colocados en el cuello del moreno. Harry gimió un poco y levantó la mirada justo a tiempo para ver la sonrisa de victoria del rubio.

Harry se removió y se recompuso lo suficiente para añadir: —Es un poco… abierto.

Draco se encogió de hombros y lo besó concienzudamente, distrayéndolo mientras desabotonaba sus jeans, murmurando en los labios entreabiertos del otro chico en cuanto los pantalones se abrieron: —¿Y? son las tres de la mañana, ¿Quién va a vernos?

El rubio metió la mano bajo el resorte de los bóxers, Harry se aferró a sus hombros y se empujó imparablemente contra su mano: —Draco… Oh, Dios.

Draco sonrió y preguntó altaneramente, dándole a la longitud de Harry una fuerte caricia cuando lo hizo: —¿Quieres que me detenga?

El gruñido de Harry se transformó en un maullido cuando el rubio giró la mano y jadeó entrecortadamente: —Si te detienes te mato… después de que termines, por supuesto.

Los labios de Draco se movieron contra su pecho y su aliento le cosquilleó cuando dijo: —Eres tan considerado. —Harry tragó saliva, mientras intentaba ser tan atrevido como le gustaba pensar que era, y deslizó sus manos desde los hombros del rubio, bajándolas por su pecho y estómago hacia el broche de sus jeans. Bajó el cierre con manos temblorosas y las puntas de sus dedos se deslizaron provocadoramente sobre el caliente bulto. Draco gimió y lo sujetó más fuerte, provocando un gemido como respuesta. El moreno jadeó y le bajó los bóxers, acunando en la palma de su mano la aterciopelada piel de la parte más intima del cuerpo del rubio. Se sentía tan privilegiado, incluso afortunado, de que Draco confiara en él en esto y silenciosamente se prometió no echarlo a perder.

Acarició a Draco al mismo ritmo que el rubio lo acariciaba a él, su mano titubeaba ocasionalmente cuando la estimulación era demasiada. Conforme se acercaba al clímax su agarre se tornaba más apretado y sus movimientos se tornaron más rudos y menos coordinados. Se alegró de no haber tenido realmente la oportunidad de estar tan nervioso. Afortunadamente, los suaves y guturales gemidos de Draco parecían indicar que estaba haciéndolo bien.

Su respiración comenzó a convertirse en desesperados jadeos y sus ojos estaban hipnotizados por el fascinante movimiento de su propia mano acariciando la carne de Draco. Por lo menos hasta que las acciones del rubio hicieron que ya no pudiera tenerlos abiertos por más tiempo. Cerró los ojos fuertemente cuando su respiración se dificultó y la pálida mano continuó moviéndose en expertas caricias.

Harry luchó por el aire cuando su cuerpo se arqueó y se corrió sobre la mano del rubio, su propia mano se quedo momentáneamente sin fuerza antes de recordar su misión. Observó el rostro del otro chico cuando sus dedos lo envolvieron y finalmente lo hizo terminar. Draco se estremeció y cerró los ojos, sus pestañas temblaban, mientras su boca se abría en una satisfecha liberación de aliento antes de colapsar encima del moreno, las posiciones de la noche anterior invertidas.


Harry agarró la pálida mano con más fuerza y con sus dedos libres envolvió el bíceps de su brazo tomándolo como rehén en su nerviosismo. Prácticamente estaba temblando cuando anunció: —Err… Ron, Hermione, este es Draco, él es… bueno, él… umm…

Draco le dio un apretón en la mano y dijo claramente: —Soy el novio de Harry.

La cabeza del moreno giró con rapidez para mirarlo fijamente mientras Ron boqueaba y Hermione preguntaba: —¿Lo eres? —El rubio asintió y ella volvió su atención hacia Harry y presionó— ¿Esto es nuevo?

Ron asintió y tragó saliva, uniéndose: —Sí, ¿cómo es que nunca te habíamos conocido?

Draco miró a Harry, quien parecía estar en algún estado permanente de shock y contestó por él: —Es una especie de arreglo a larga distancia.

Hermione, luciendo de alguna manera intimidante a pesar de que ella estaba sentada y ellos de pie, preguntó entendiendo: —Oh, ¿y se conocieron el año pasado?

Harry miró fijamente al frente y contestó inexpresivo, pareciendo catatónico: —Sí.

La castaña miró a Draco con suficiencia: —Bueno, eso explica porque rechaza a todos. Está atorado contigo, ¿no?

—¡Hermione! —chilló Harry avergonzado.

Draco se sentó frente a ella en la empapada banca de madera para días de campo y dijo tranquilizadoramente: —Aparentemente soy bastante inolvidable, pero estoy igualmente encaprichado con él.

—Bien —respondió Hermione en tono cortante.

El rubio asintió y dijo modestamente: —Eso pienso.

Harry se sentó junto a Draco y le lanzó un vistazo a Hermione, habiéndose recuperado del shock de la declaración de "novio": —Y bien, ¿ya terminaste?

Draco puso una calmante mano en su antebrazo y dijo suavemente: —Ella sólo quiere asegurarse de que soy lo suficientemente bueno para ti, eso es lo que hacen los amigos. Aprécialo.

La muchacha asintió aprobadoramente e hizo un gesto hacia ellos: —Entonces, ¿se mantienen en contacto?

Draco mantuvo su mano en el antebrazo del moreno y contestó informativamente: —Cartas, y hablamos dos veces por semana.

—¿Cartas? —Hermione alzó ambas cejas, al parecer impresionada.

El rubio respondió modestamente: —No son muy frecuentes, pero hacemos lo que podemos.

—¿Exactamente qué tan lejos estas? —preguntó, sonando como si estuviera tomando notas.

—Francia. Marsella, para ser precisos —aclaró Draco para apaciguar el filoso brillo en los ojos marrones—. Sólo un poco más de novecientos kilómetros de distancia.

—No me lo recuerdes —murmuró Harry tristemente, junto a él.

Hermione soltó un desdeñoso "Mmmmm" antes de continuar: —¿Qué hay en Marsella?

Draco se encogió de hombros: —Tendrás que preguntárselo a mi padre.

Ella puso una mano bajo su barbilla y preguntó seriamente: —¿Y cómo te va en la escuela?

El rubio sonrió, sorprendido de lo profundo que estaba hurgando esta chica: —Estoy entre los primeros cinco de mi clase.

Hermione asintió: —Eso es impresionante. ¿Vas a una escuela francesa?

Draco sonrió abiertamente: —Sí, soy fluido en la lengua.

Ante esto, Ron se reanimó y lo saludó: —Wow. Eso es genial, compañero.

La sonrisa de Draco se amplió: —Merci, c'est une langue assez simple. –El pelirrojo parecía como si estuviera por caerse de su asiento. Siempre se impresionaba, y envidiaba un poco, lo rápido que otras personas podían aprender lenguajes. Era primordialmente genial ya que él había estado estudiando alemán por cinco años y todavía estaba atascado en lo básico. Harry respiró aliviado, su amigo ya estaba ganado.

—¿Amas a Harry? —preguntó Hermione solemnemente.

Los ojos verdes se abrieron enormemente, incapaz de creer la audacia de su amiga: —¡Hermione! Ya está bien, es suficiente, se terminó el interrogatorio, ¿de acuerdo?

La castaña sonrió finalmente y sus ojos parecieron perder el toque filoso: —Sí, está bien, él parece bueno.

Draco se echó a reír: —Verdaderamente un gran elogio.

El pelirrojo extendió la mano sobre la mesa: —Hey, soy Ron. Me di cuenta de que en el interrogatorio a fondo de Hermione ella no se presentó.

El rubio tomó la mano que se le ofrecía y parecía aliviado por el gesto amistoso: —Draco. Es muy bueno conocerte. —Volvió su cabeza hacia la chica y añadió: —Y a ti, Hermione.

Ella asintió estando de acuerdo y Ron lo miró con curiosidad, luciendo listo para interrogar a Draco por sí mismo: —Entonces, con qué escuela francesa, ¿eh? ¿Son todos unos idiotas?

—Ellos son… adorables. —Hizo una mueca y añadió sinceramente—. Y bastante pretenciosos.

Ron golpeó con su mano la mesa: —Lo sabía. Mi hermano Bill fue ahí de viaje, dijo que todos lo veían por debajo de sus narices.

El rubio asintió: —Tienen una tendencia a hacer eso.

Harry le dio un codazo y dijo a sabiendas: —Sí claro, apuesto a que también eres dueño de esa escuela.

Draco se encogió de hombros: —Sólo porque puedo hacer jodidamente bien un acento nativo. Piensan que soy uno de ellos.

Ron le aplaudió: —¡Bien hecho, compañero! Espero que se los restriegues cuando tengas la oportunidad.

Draco bajó sus cejas inseguro y sonrió: —En realidad sólo estoy tratando de mitigar el odio que tienen por todo lo que no es inherentemente francés.

El pelirrojo sonrió: —Un trabajo de tiempo completo.

—Bien dicho —acordó Draco.


—Bueno, ¿no eres el anfitrión más adorable? —dijo Draco divertidamente, cuando los ojos verdes se abrieron atontadamente. Harry levantó su cabeza del hombro del rubio y vio a Ron y a Hermione sonriéndole. Se limpió la boca con el dorso de la mano y se dio cuenta de lo que había sucedido. Dio un quejido y dijo avergonzadamente:

—Me quede dormido, ¿cierto? —Draco asintió y las mejillas del moreno se encendieron—. Oh por Dios, me quedé dormido. Lo lamento tanto, chicos.

Hermione se echó a reír y dijo alegremente: —Está bien, Harry, en serio. Draco es una gran compañía. Ron y yo tenemos que irnos, pero los veremos pronto, ¿sí?

—Sí, por supuesto —respondió Harry someramente mientras ellos se marchaban. Miró a Draco incrédulamente— ¿Tú eres una "gran compañía"? Hermione sonaba como si estuviera asombrada, ¿qué hiciste?

Draco se encogió de hombros: —Nada realmente. Sólo hablamos. Tus amigos son grandiosos, Harry.

El moreno se frotó la frente: —Gracias, Draco.

El rubio le besó la sien y lo ayudó a levantarse de su asiento: —Sabía que lo serían si tú los aprobabas. Ven, vamos a llevarte a casa.

—¿Qué hora es? —preguntó Harry con los ojos empañados.

—Tarde —respondió distraídamente, permitiendo que el moreno se recargara en él.

Harry se enderezó y preguntó incrédulamente: —¿Cuánto tiempo me dejaste dormir?

Draco se encogió de hombros: —Unas cuantas horas.

La mandíbula de Harry cayó: —¿Horas? ¿Pasaste horas con mis amigos?

El rubio sonrío ante su sorpresa: —Sí, te dije que eran grandiosos.

—Apuesto que Hermione habló hasta por los codos sobre las clases y Ron contraatacó con deportes —dijo Harry, como si sus amigos fueran terriblemente predecibles y totalmente mediocres.

Draco sonrió: —Tú ganas.

El moreno asintió: —Algunas veces pueden ser realmente aburridos.

Draco se echó a reír y lo detuvo, sus manos sobre los hombros del chico de cabello negro: —Harry, todavía me gustas más tú.

Harry se sonrojó y se dio cuenta de lo estúpido que estaba siendo: —Lo sé.

El rubio puso sus manos sobre las cálidas mejillas del otro chico y susurró: —Te sonrojas tan adorablemente.

—Eso se está convirtiendo en un mantra para ti —murmuró Harry.

—Como si no fuera verdad… —comenzó Draco en voz baja.

Harry se mordió el labio y desvió la mirada: —Deberíamos regresar, ¿me acompañas?

El rubio le guiñó el ojo: —Por supuesto.

Caminaron en silencio la mayor parte del camino y Harry agarró descaradamente la mano de Draco, asegurándose de no hacer contacto visual antes de que el rubio entrelazara sus dedos. Antes de darse cuenta, ya estaban afuera de su casa y cerró los ojos con inseguridad cuando propuso: —Puedes… entrar… si quieres.

Draco envolvió con un brazo la cintura de Harry y susurró con voz ronca: —¿Tu ventana del sótano todavía está rota?

Subieron uno detrás del otro, y después de una breve conversación, Harry estaba acostado de espaldas sobre su cama y Draco lo besaba con todo lo que tenía. Sus manos subían y bajaban por los costados del moreno alternadamente, y después de lo que parecieron horas, se apartó y lo miró a los ojos. Harry nunca se había dado cuenta de lo emotivos que eran los ojos del rubio y estaba disfrutando, identificando todas las emociones que revoloteaban mientras una suave mano se arrastraba sobre su estómago, cuando reconoció la sombra de pesar en esos orbes plateados. Draco suspiró y susurró: —Tengo que irme.

Harry atrapó la mano bajo su camisa: —No. No, no te vayas.

Draco asintió tristemente: —Debería haber regresado hace una hora y me toma más de una hora regresar a casa.

—Entonces quédate —respondió esperanzado.

El rubio resopló divertido: —Eso va a ser genial para tus familiares.

Harry negó con la cabeza, ignorando ese hecho y contestó suplicante: —Quédate.

Draco luchó gentilmente para sacar su mano del agarre del moreno: —No puedo. Créeme, es mejor llegar realmente tarde que no llegar en lo absoluto. Te veo mañana, espero.

—Sí —acordó abatido, su boca decayó y frunció el ceño, sus ojos resplandecieron en una manera ilegible.

—No me mires así —reprendió Draco indulgentemente.

Harry hizo su ceño más pronunciado: —No puedo evitarlo, esta es mi cara.

El rubio le hizo cosquillas: —Así que ese puchero siempre está en ella, ¿no?

—Sí, ¿acabas de darte cuenta? —Harry trató de no reírse pero las puntas de los pálidos dedos se escabulleron a sus costados y no pudo evitarlo.

Draco le dio un ligero beso en los labios y se retiró de la cama con un suave: —Buenas noches, Harry.

Harry murmuró desanimado: —Buenas noches, Dray. —Cuando el rubio se arrastraba a través de la ventana.


Harry se apoyó pesadamente en el hombro de Draco, estaban en la banca del parque y descansó su mano sobre la del chico rubio mientras miraban al sol hundirse bajo el horizonte, haciendo que el color del cielo fuera de un rojo profundo a un purpura claro y luego un azul oscuro hasta que finalmente se desvaneció en un negro. Draco suspiró cuando la primera de las estrellas nocturnas comenzó a manchar el lienzo: —Se terminó.

Los ojos verdes se humedecieron mientras asentía: —Lo sé.

Los ojos de Draco tenían un brillo vidrioso cuando volvió la palma de su mano hacia el moreno y comenzó suplicante: —Harry…

Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas cuando negó con la cabeza bajándola: —Lo sé, me prometí a mí mismo que no haría esto. Tuve casi tres meses contigo, más de lo que nunca podría haber esperado. Debería estar agradecido, no debería estar rogando por más… pero lo estoy. No quiero que te marches.

—No quiero irme. Hablaremos cuando vuelva —intentó consolarlo Draco.

Harry trató de no sollozar demasiado fuerte: —Entonces, ¿Cuándo voy a verte otra vez?

—El próximo verano, tal vez —dijo Draco dulcemente mientras lo jalaba hacia sus brazos.

Harry lanzó respiraciones entrecortadas contra su pecho mientras intentaba dejar de llorar: —¿Tú crees?

—No lo sé. No es imposible —aseguró.

Harry acarició con la nariz el pecho del rubio, provocando que su camisa se humedeciera, y lloriqueó: —Te voy a extrañar tanto.

Draco envolvió apretadamente con sus brazos la espalda de Harry y su barbilla tembló: —Lo sé. No te olvides de mí.

Harry se acurrucó más cerca, sollozando: —Nunca. No voy a dejarte ir, ¿lo sabes?

Draco sonrió nerviosamente: —Me romperías el corazón si lo hicieras.

Harry se aferró a la camisa del rubio y su voz se sacudió con la culpa: —No voy a decirlo, no voy a decir "no te marches". Pero… no te vayas.

Draco frotó con su mano la espalda del otro chico, tranquilizadoramente: —Cierra los ojos, Harry.

Enterró su cabeza en el pálido cuello: —Dray…

El rubio esperó para que Harry cerrara los ojos, sus sollozos disminuían mientras Draco besaba su frente con devoción: —Ahora, tranquilo. Jamás olvides como se siente esto. —Sostuvo al moreno más cerca para enfatizar su punto y susurró—. Nunca voy a marcharme. Te he memorizado, tu aroma, tu sabor, tu cuerpo, tú.

Harry se apropió de él con todos sus sentidos y se inclinó hacia el frente para presionar sus labios contra los del rubio. Draco inclinó su cabeza y se fundió con él. Harry se retiró de su regazo usando la camisa del chico, se sentó a horcajadas sobre las caderas de Draco y empujó su lengua hacia la boca del rubio, tratando de sentir cada centímetro de él. Abrió sus ojos y exhaló: —No olvidaré.