Disclaimer: Nada me pertenece, todo es propiedad de la gran J. .

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Capítulo uno.

Con el amor no se juega. Hay muchos que empiezan por broma y terminan quemándose.

Carlo Dossi.


Nunca en toda en mi vida hubiera imaginado que una situación así se daría. Sin embargo no iba a dejar escapar esta oportunidad, debía contar nuestra historia. Era la última oportunidad para que alguien creyera en nosotros, en Lily y en mí, en nuestra historia y que esta no muriera. Y aunque pareciera extraño no se me ocurría una persona más indicada para escucharla que Harry. Después de todo es su hijo.

Sea como fuere había regresado a aquel lugar acompañado de Potter. El sitio que compartí con Lily, donde convivimos como pareja. Una pareja muy feliz. Este era el lugar indicado para lo que me disponía a relatar a su hijo.

Hacía muchos años que no había estado en este lugar pero mis pies encontraron el camino por sí solos. Fuimos andado, pues estaba muy cerca a la entrada del Ministerio de Magia en el Londres muggle. Una vez estuve frente a la puerta del piso me di cuenta de que no tenía llave, es más, ni si quiera recordaba dónde estaba. Tras dar una mirada alrededor para comprobar que estuviéramos solos saqué mi varita y abrí la puerta murmurando "Alohomora".

Contuve la respiración al pasar el umbral de la puerta. Todo seguía exactamente como lo recordaba, salvo porque una capa de polvo cubría cada rincón de la casa.

Era un piso pequeño que constaba de un salón-comedor, baño, cocina y la habitación. Seguramente en los armarios aún habría ropa, tanto mía como de Lily. En el salón había un par de fotos nuestras. Eso fue lo primero en lo que se fijó Potter. Cogió uno de los marcos le pasó una mano por el encima y la observó con el rostro desencajado.

La foto no tenía nada de especial. Era un primer plano de nuestros rostros, nos mirábamos el uno al otro y ya está.

-No puede ser … - Me miró y después volvió la vista hacia la foto -Tiene que ser falsa.

Rodé los ojos mientras con un movimiento de varita limpiaba el polvo del sofá y me sentaba.

-Sí, Potter. En verdad odiaba a tu madre y durante toda mi vida no he tenido nada mejor que hacer que falsificar fotos e inventarme otra vida –Hablé con tono mordaz y después resoplé-

Harry dejó el marco en su lugar y se sentó en una silla, a una distancia considerable de mí.

-Debes saber que lo que voy a contarte es la absoluta verdad. No voy a difuminar ni a censurar nada. Voy a contártelo todo tal y como lo viví -Le miré, serio y él asintió- Y una vez que empiece vas a tener que escuchar hasta el final -Potter volvió a asentir, con seguridad-

Tras unos segundos de silencio tomé una larga bocanada de aire y me dispuse a comenzar mi relato...

Estaba en mi sexto año en Hogwarts, a finales de febrero. No era un día muy especial, me encontraba junto al resto de mis amigos en los jardines. Un pequeño rato de relax antes de ponernos a estudiar.

-Eh, ahí va Potter otra vez- Interrumpió la conversación Rodolphus.

Todos giramos la cabeza en la misma dirección que Rodolphus. A lo lejos se veía a Potter corriendo hacia Lily Evans.

-¿Cuánto creéis que va a tardar en darle calabazas otra vez?- Preguntó Amycus, claramente divertido.

-Tres minutos- Respondió Regulus sin dejar de mirar a la pareja.

-No le va a dejar ni terminar la frase- Terció Severus, desviando la mirada de ellos.

Efectivamente. Potter parado delante de Evans empezó a hablar, ella le miró y al segundo siguiente pasó por su lado y continuó caminando.

-Os lo dije … - Murmuró Severus mientras el resto reíamos.

-Ya pero tú juegas con ventaja, Snape. Te llevas muy bien con la sangre sucia –Comentó Rodolphus llevándose una mirada grave, seria, por parte del aludido.

-Potter es penoso, se nota a leguas que Evans vive por y para estudiar y nada más ¿O no es así Severus? -Dijo Regulus.

Snape se removió incómodo -No sabría qué decirte … -Se levantó y tras despedirse con un asentimiento de cabeza se alejó.

Le observé, obviamente no le gustaba que ella fuera nuestro tema de conversación. O más bien el de Rodolphus, Amycus y Regulus. Yo me mantenía al margen.

-¿Tú qué crees Lucius? -Resoplé, Potter y Evans eran algo que no me importaba nada en absoluto.

-Potter es patético por regla general pero se luce especialmente con las mujeres. Es un completo inepto- Subí los hombros con una mueca desdeñosa en el rostro.

Amycus negó lentamente con la cabeza -Es cosa de Evans, es una santa. Cualquiera pierde el tiempo con ella-

Alcé una ceja y después solté una risita burlona. Ninguna mujer es una santa si se sabe cómo tratarla. Desvié la mirada poniendo los ojos en blanco, en una muestra de lo muy torpe que Amycus me parecía en este tema.

-¿Crees que tú conseguirías que Evans dejara de lado los libros?- Preguntó Amycus de repente. Rodolphus y Regulus se miraron entre ellos divertidos.

-Yo puedo conseguir cualquier cosa- Respondí en un tono de voz grave, dejando ver mi usal ego.

-El gran Lucius Malfoy lo puede todo … Bien tienes hasta final de curso para hacer que Evans beba los vientos por ti- Estiró una mano hacia mí.

-Me sobran unos cuantos meses -Respondí mientras estrechaba su mano.

-¿Y qué tiene que hacer el que pierda?- Intervino Rodolphus.

-Amycus deberá dejar claro cuan perfecto soy cada que alguien lo niegue- Solté su mano y sonreí de medio lado.

-Yo con la vergüenza que será para ti ser rechazado por una sangre sucia me conformo ...- Concluyó Amycus y tras eso nuestra conversación derivó en otro tema.